La ‘izquierda’ en Nuevo León

Distintos funcionarios públicos, de partidos diferentes, se están aliando con el fin de construirle un escenario a la izquierda progresista en Monterrey para este 2018.

Los organizadores de este escenario son el regidor Horacio Tijerina, Samuel García, diputado estatal de MC, Froylán Yescas y Malaquías Aguirre por parte de Morena,  Daniel Gamboa regidor del PT, y Waldo Fernández del PRD.

El primer desafío al que se enfrentan estos consiste en seleccionar a los candidatos para los cargos de alcalde de Monterrey, diputados estatales y diputados federales.

Sin embargo, se aclaró que no existirá una competencia por los mismos puestos entre los distintos partidos, es decir, solamente un partido postularía a un candidato para cierto cargo mientras que los otros partidos omitirían seleccionar a alguien para ese mismo cargo. El reto para la izquierda en Nuevo León, es que en el estado aún dominan los partidos políticos tradicionales como el PAN y el PRI, y ni si quiera figuran Morena o el PRD.

Los ‘fundadores’ de este proyecto consideran que es una gran oportunidad debido a que el PRI se esta debilitando cada vez más a nivel nacional y el PAN tiene distintos candidatos pero no están teniendo éxito en las encuestas.

Así mismo, los políticos aliados no buscan que esto trascienda a nivel nacional, el éxito de lo planteado en conjunto se mantendría a nivel estatal.

En cuanto a los posibles candidatos de este frente para la alcaldía de monterrey están Patricio Zambrano del PT, García Sepúlveda de Movimiento Ciudadadano y Waldo Fernández del PRD.

Con información de La Política Online

Indignación Social

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”

Michael Mann

Los datos oficiales actualizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que el 2016 fue el año más violento en el curso de la administración del Presidente de México Lic. Enrique Peña Nieto; debido a que de enero a noviembre se registraron 18 mil 915 casos de homicidios dolosos, esto implica que son 3 mil 350 más que los cometidos el año anterior.

En el caso de los secuestros, aunque también tienen un incremento no es tan pronunciado como el de homicidios, se contabilizan durante el mismo periodo mil 022 casos comparados con 960 casos que se suscitaron el año anterior.




Esto viene a colación ya que, el pasado 1 de marzo el joven de 13 años Víctor Alfredo fue secuestrado al salir de la secundaria “Capitán Alonso de León” que se ubica en el centro de Guadalupe, en el estado de Nuevo León, posterior a ese hecho fue asesinado aunque los plagiarios cobraron un rescate. El cuerpo lo localizaron a la altura del kilómetro 13 del Libramiento Noreste en el municipio de Escobedo, lamentablemente también en un avanzado estado de descomposición.

Por estos lamentables hechos un hombre fue detenido quien declaró haber matado al joven luego de que éste lo reconociera, porque previo a estos hechos delictivos él se desempeñaba como trabajador en una ferretería del padre.

Más allá de lo triste que resulta la pérdida de cualquier vida humana,  aquí estamos ante el caso de un joven con el futuro por delante, sin embargo habría que detenerse y cuestionar por qué este hecho no causó mayor indignación y protesta en amplios sectores de la sociedad, ¿será quizá que ya se ha normalizado la violencia y la muerte como si fuera parte de nuestra vida cotidiana?

Habría que cuestionar si ante hechos de este tipo pareciera que como sociedad denunciamos más la pérdida de ciertas vidas y sí asumimos acciones diferenciadas con base en la identidad, posición social o incluso espacio geográfico donde ocurre un homicidio.

En este punto, es necesario ser contundente, todas las vidas importan y todas deben ser resguardadas y denunciadas en caso de pérdida. Lo que no significa desatender la particularidad y especialidad jurídica y social que tienen los casos como feminicidios, o los que provoca la homofobia, o en su caso las muertes de migrantes.




Las interrogantes a que se hace referencia, recuerdan justamente las dudas que suscitaron entre teóricos y literatos cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué nadie denunció los actos de violencia sistemática que se vivieron en la sociedad durante ese tiempo? La respuesta que otorgaron sobre todo desde la filosofía fue que la existencia humana era la cuestión fundamental por ello cada pérdida humana era y es irreparable.

Retomando las preocupaciones de Hannah Arendt sobre los acontecimientos de esa contienda bélica y el proceso de la banalización del mal, habría que considerar como sociedad los valores que difundimos, toda vida debería ser igualmente importante sin considerar etnia, género, edad, o condición socioeconómica; todas las pérdidas deberían y deben generar malestar en sociedad y movilizaciones, lo que es grave es comenzar a tolerar estos hechos por percibirlos parte de la vida cotidiana, pero más grave es que unas muertes tengan mayor significado que otras por razones especialmente equívocas.

Si como sociedad ponderamos la muerte en función de lo que nos separa y nos divide va a ser muy complejo hablar de igualdad y democracia. Si como sociedad lo que importa hasta en la muerte es el estatus, el prestigio y la fisonomía de las víctimas, olvidamos que con ello fracturamos la trascendencia que tiene cada vida.

Hay cosas que no se dicen porque son políticamente incorrectas, y esa corrección quizá sea menos nociva que el problema real, es importante asumir que el crimen surge en sociedades reales, valores reales y familias reales, es sustancial aceptar que las muertes importan distinto si se trata de personas marginadas o de mayores recursos, que incluso la noticia sobre una muerte tiene mayor o menor trascendencia si ocurrió en una colonia y no en otra, y es importante decirlo porque en ese mosaico social es donde surge el crimen y no en otra parte.

Todas las víctimas merecen el derecho a la verdad, a la reparación del daño pero sobre todo a la justicia, la tarea es enorme ante la magnitud de muertes que la delincuencia organizada provoca en nuestro país, y siendo así de grande el reto es abrazar los valores de justicia, equidad y universalidad de la vida, desde los cuales la indignación tiene sentido.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Dimes y Diretes: “Transparencia al caño”

Justamente en el momento que nuestro país está necesitado de transparencia y funcionarios que estén comprometidos con ella, salen nuestros queridos diputados federales a hacer todo lo contrario.

Ayer un periódico de prestigio dio a conocer que 14 de los 21 diputados federales de Nuevo León, no quisieron dar a conocer a quien o quienes, destinaron los “fondos de moches”.

Así es, dos tercios de nuestros flamantes diputados federales no quieren que la ciudadanía sepa a quien le dieron esos fondos que son, millones de pesos. Cada año los curulecos reciben hasta 66.1 millones de pesos del Presupuesto federal para que los asignen al estado o a los municipios.

Hace tiempo a este dinero se le llamaba “fondos de los moches”, después de que alcaldes y gobernadores se quejaran que los diputados, les pedían moches a cambio de los fondos. Ahora estos milloncitos tienen nombres bien fancy, se llaman Fondo de Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal, Ampliaciones de Proyectos de Desarrollo Regional y Ampliaciones de Cultura.

 




Pero para no hacerles el cuento largo, fueron en su mayoría los diputados federales del PRI y su coordinador Álvaro Ibarra (sí, el que tiene una mansión en Olinala en San Pedro), quienes no quisieron revelar los montos y a quiénes le asignaron los milloncitos.

De hecho, entre los que quisieron mantener la “discreción” está otro discípulo de Rodrigo “Golden Boy” Medina, Federico “El Bailador” Vagas (con el sí bailo la transparencia).

 




No entiendo cuál es el fin de mantener los recursos que recibieron en secreto, ¿qué tienen que ocultarle a la ciudadanía? ¿Acaso los están asignando en campañas políticas para el 2018? Todos es una incógnita cuando se habla de estos diputados federales, pero pues por qué no decimos la verdad y es que probablemente los asignaron a sus compadres, con el fin de que este les dé un buen moche de los milloncitos que le están dando.

Es increíble que el país pide a gritos transparencia a sus funcionarios, pero diputados como estos tengan el descaro de ocultarle información muy valiosa a los ciudadanos, que al final de día son los dueños de la lana que ellos están repartiendo y también (y sin sonar muy Gilberto Lozano) son sus patrones.

¡Ahí Se Leen!

P.D. Así como critico, aplaudo a los diputados que si transparentaron a donde fue la lana: Waldo Fernández, Brenda Velásquez, Carlos de la Fuente, Baltazar Martínez, Tanía Arguijo, Ricardo Canavati y Mirna Saldívar. Bravo por ellos, ejemplos de funcionarios transparentes.

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Dimes y Diretes: “Antes mis dientes, que mis parientes”

Con eso de que el dinero que le llegará al estado, será menos de lo esperado, ya los alcaldes comienzan a ser un poco creativos y traen varias propuestas para poder recaudar recursos para sus municipios.

Todo esto, es consecuencia de que el estado, sobre todo varios diputados federales, a excepción de Waldo Fernández, que no se pusieron las pilas y ahora en el 2017 el estado se las verá negrísimas.

 




No habrá lana para la Línea 3 del metro, misma que lleva años de retraso y que hoy en día luce como obra abandonada. Tampoco se podrá comenzar la construcción del nuevo Penal de Mina, pues antes que nada no se tenía programada esta obra, y por otro, tampoco se consiguieron los recursos para el mismo.

En otras palabras, la obra pública se verá limitada el próximo año y no olvidemos que también está el tema de la seguridad, a ver si no nos afecta esta falta de recursos.

A todo esto, los alcaldes ya se están poniendo las pilas, pero claro, en contra de los ciudadanos. El día de ayer el alcalde del municipio más rico de México, Mauricio Fernández, salió con la brillante idea que en su municipio podría ser posible cobrar un “IVA sampetrino”.




Es decir, si usted va a un restaurante o bar en ese municipio, le podrían cobrar más del 16% de IVA que le cobran el día de hoy. Aunque el edil no dio más específicos, podemos esperar que, a partir de esta idea, muchos otros van a querer cobrar cualquier servicio que puedan, por ejemplo, la recolección de basura, el alumbrado público (ya se les ocurrió antes), y quien sabe en una de esas hasta el bacheo.

Este es el problema cuando el gobierno del estado y los legisladores federales no se ponen de acuerdo. Ciertamente los municipios necesitan recursos para obra pública, para mantener programas sociales y otras cosas más, pero la verdad se me hace un descaro que quieran cobrarle ahora todo a los ciudadanos.

¿Qué no hay otras maneras? ¿No hay forma de que financien las obras públicas? Digo, el municipio de Monterrey ya está financiando su deuda, también ya están viendo opciones de financiar sus obras públicas.

En serio, hay algunos alcaldes que necesitan un poquito de creatividad.

¡Ahí Se Leen!

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Los jóvenes y la izquierda

¿Qué significa hoy en día ser de izquierda en México? ¿Significa seguir a López Obrador en su desprecio hacia las instituciones? ¿Justificar la vandalización de la propiedad privada por parte de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Apoyar a la CNTE en sus bloqueos? Las posibles respuestas y la mera formulación de estas preguntas me dejan insatisfecho.

La concepción actual de la izquierda entre la población me parece errónea, y en gran medida el malentendido se debe a que no tenemos verdaderos representantes de ella.

Octavio Paz en alguna ocasión fue más lejos al afirmar que: “En México no hay una izquierda ni una derecha en el sentido ideológico. Llamamos de derecha a quienes sólo ven por sus intereses, y de izquierda a los que les gritan, queriendo estar en el poder”.




La “izquierda” como vemos, es un concepto difuso. Por ello en la actualidad hay quienes abogan por una actualización de los polos Izquierda – Derecha, a Liberal – Conservador (sin embargo, no son traducciones del todo).

En un intento por clarificar el concepto “izquierda” y su relación con los jóvenes (motivo de posterior análisis), opinan dos figuras un tanto atípicas en el contexto político de Monterrey (típicamente de derecha/conservador): la diputada local de Movimiento Ciudadano, Concepción Landa, y el diputado federal del PRD Waldo Fernández.

Para usted, ¿qué significa ser de izquierda?

Concepción Landa (CL): Para mí significa ser progresista, ver por el bien público y común, antes que los intereses individuales. Ser responsable con los que menos tienen, brindar un desarrollo humano y cultural con oportunidades para todos, asumir el compromiso de legar un mundo mejor para las generaciones futuras y el cuidado del medio ambiente

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?
CL: No, creo que los jóvenes se sienten más identificados con los ciudadanos sin afiliación partidista.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?
CL: Porque no piensan en que hay que unir esfuerzos y que nadie tiene la verdad absoluta. Hay una arrogancia ideológica enorme.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?
CL: Por el gran individualismo que existe en donde las acciones colaborativas y colectivas son de “comunistas” o “populistas”. Además de un esquema de verticalidad.




¿Para usted qué significa ser de izquierda?
Waldo Fernández (WF): Ser de izquierda, es respetar los derechos y libertades de todos. Ser tolerantes, ser incluyentes, respetar la pluralidad.
Soy un hombre que cree que todos nacemos libres y con igualdad de oportunidades, defender el derecho de todos a alcanzar sus metas sin hacer distingos, eso es para mí ser de izquierda.

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?

WF: Todos los partidos tienen espacios dedicados a los jóvenes, depende de ellos militar o participar activamente. Todos los partidos políticos actualmente han incorporado criterios de elegibilidad de jóvenes y han adoptado discursos y políticas encaminadas a este sector.
Lo importante es que los jóvenes participen sino en un partido político, en una asociación civil, en sus escuelas o como ciudadanos a construir un mejor país.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?

WF: Porque existen diferentes ideologías dentro de la izquierda. No sólo en el país sino en el mundo; algunas son más progresistas y otras más radicales.
Ante la pluralidad política, social y cultural que cohabita en el país, es común la dispersión de posicionamientos y con ellos la simpatía del electorado.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?

WF: En Monterrey tenemos una cultura y una idiosincrasia diferente al resto del país, aquí la cultura del esfuerzo que generalmente es identificada con el centro-derecha es muy bien vista y las políticas que implementa la izquierda no siempre son del agrado de la ciudadanía. El ciudadano tiene una idea equivocada de lo que es ser de izquierda. La izquierda también busca el progreso económico y social.

Podemos observar un elemento común en ambas definiciones de “izquierda”: el respeto a las libertades individuales implícito en la tolerancia y la pluralidad. Se añaden también como distintivos el combate a la pobreza y el cuidado del medio ambiente.

Me interesa ahora hacer un vínculo entre los expuesto sobre la “izquierda”, y los jóvenes porque los jóvenes somos mayoría, no sólo demográficamente sino también socialmente, es decir, tenemos cada vez mayor peso en la sociedad, en gran medida, gracias a que somos quienes mejor dominamos las nuevas tecnologías, lo que tiene 2 implicaciones directas:

1) Estar mejor informados.
2) Tener más vías de expresión.

Aunque entre los jóvenes hay diversas corrientes ideológicas, se tiende cada vez más al liberalismo (entiéndase por liberalismo el desarrollo y protección de las libertades individuales) y creo que es tiempo de aclarar y asumir lo que significa dicha postura ideológica para así encausarla hacia una auténtica representación política. Lo considero particularmente importante para evitar un mayor atraso social.




Esta tendencia al liberalismo por parte de los jóvenes no es exclusiva de México, se presentó antes con Joshua Wong (19 años) en Hong Kong, fundando el Demosistō (partido de centro izquierda pro-democrático), con Pablo Iglesias (38 años) en España fundando Podemos (izquerda), con Alexis Tsipras (42 años) en Grecia y su partido Syriza (coalición de partidos de izquierda e izquierda radical), Justin Trudeau (44 años) en Canadá con el Partido Liberal y Bernie Sanders en los Estados Unidos con su búsqueda de transformar al Partido Demócrata, todos estos casos teniendo en común un mensaje y agenda liberal dirigida a los jóvenes.

Para el caso de México, no creo que la solución sea crear un partido político, ya hay más que suficientes, lo que hace falta es depurarlos para que se conviertan en auténticos mecanismos de representación.

Para ello, será necesario que primero los jóvenes conozcan en qué consisten los posicionamientos de izquierda/liberales y escojan si deciden asumirlos como propios, la representación política vendrá por añadidura.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”