#ElTalónDeAquiles: “Parteaguas electorales”

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Durante años, se han analizado las olas de cambio político que dibujaron y redibujaron América Latina. Al populismo de primera parte del siglo XX, el de Perón (Argentina) y Vargas (Brasil), siguieron líderes autoritaros: Pinochet (Chile), Stroessner (Paraguay), y Videla (Argentina), entre otros. La década 1980, sin embargo, trajo cambios. Por un lado, una ola de democratización barrió la región. Por el otro, la izquierda radical, sobre todo la centroamericana, se organizó en frentes guerrilleros. Ambos bandos prometieron justicia y bienestar, pero ambos quedaron debiendo. En el primer caso, el neoliberalismo, que nos habrá tal vez sacado de la crisis económica, disipó los beneficios que eventualmente podían resultar del nuevo marco democrático. De hecho, la centro-izquierda de Duarte (El Salvador), Alwyin, Frei, y Lagos (Chile), terminó siendo también victima del neoliberalismo, confundiénsose con la centro-derecha de Menem (Argentina), Arias, Calderón, Figueres, Rodríguez, Pacheco, y Chinchilla (Costa Rica), y Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, y Peña-Nieto. En el segundo caso, mucha de la izquierda radical impulsó luego el llamado “socialismo del siglo XXI”, que llevó al poder a Chavez (Venezuela), Morales (Bolivia), Correa (Ecuador), los Kishner (Argentina), Lula (Brasil), Lugo (Paraguay) y Zelaya (Honduras), pero cuyos resultados en materia de calidad de vida de las poblaciones, siguen siendo, con la plausible excepción de Brasil y de Ecuador, debatibles.

Estudiar el cambio en el mapa político latinoamericano que acontece en 2018 amputado de este marco histórico es incapacitante pues sin él, es imposible identificar las diferencias entre las elecciones en donde hay procesos de inercia, de aquellas con potencial de convertirse en parteaguas. Por ejemplo, fuimos testigos en abril de la asención al poder de Miguel Díaz Canel en Cuba. Es refrescante ver, por primera vez desde 1959, a un no-Castro al frente de la isla. Pero más allá del simbolismo, el nuevo presidente ha multiplicado sus declaraciones a favor del sistema de partido único. Además, Raúl Castro sigue siendo jefe del Partido Comunista. También en abril, en Paraguay, el Partido Colorado, bajo el liderazgo de Mario Abdo (hijo del exsecretario privado de Stroessner), triunfó sobre la alianza de centroizquierda GANAR (Gran Alianza Nacional Renovada) de Efraín Alegre. Abdo se declaró contra el matrimonio homosexual y el aborto. Hoy, en Brasil, Lula está en la cárcel, y Jair Bolsonaro, un exmilitar, homofóbico, favorable a la tortura, puede ganar. ¿Y qué decir de las elecciones en Venezuela? En este caso, quien vaticine el triunfo opositor, demuestra las virtudes y excesos de la imaginación. 

Ahora, otros procesos electorales, que también acontecen actualmente en la región, sí tienen potencial de inyectar nuevas formas de hacer política. En Costa Rica, el oficialismo consolidó una ruptura casi milagrosa con el bipartidismo tradicional. Con una minoría parlamentaria y un sistema multipartidista que no termina de consolidarse, el nuevo presidente debió formar un gabinete multipartidista llamado a generar gobernabilidad. El cambio es vulnerable, pero prometedor. En Colombia, de los resultados de la elección de mayo depende el futuro del proceso de paz, el cual está a medias en la tarea de acabar con un conflicto armado que duró más de medio siglo, y que a duras penas avanza con el Ejército de Liberacion Nacional (ELN). Le toca a Gustavo Petro, exmilitante del M-19 y líder de la coalición “Colombia Humana”, la misión de derrotar a Ivan Duque, candidato uribista, quien dirige la alianza “Gran consulta por Colombia”, y que defiende esa forma de ver y de hacer la política que eternizó el conflicto en ese país por décadas. El legado de Juan Manuel Santos es frágil. En fin, México está poniendo término al gobierno de Enrique Peña Nieto. Si el candidato de la “Coalición Juntos haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), logra llegar a Los Pinos, existe potencial, por lo menos más que si llega Anaya (PAN) o Maede (PRI), de que suceda algo diferente a lo que ha sido la historia de ese país desde 1982. De lo contrario, para bien o para mal, será más de lo mismo. 

Hoy, América Latina se debate entre regresar al pasado o aventurarse en el siglo XXI. No hay más olas: la región se parte en trayectorias diversas. El regreso al pasado, o la defensa de lo existente, es propuesto en algunos países con fuerza, sin complejos. Y en aquellos casos en donde progreso hay, el mismo es endeble, no solo porque la derecha es experta en recordar las catástrofes de la izquierda radical y en matizar los éxitos de la izquierda democrática, sino también porque a pocos les gusta salirse de su zona de confort. Y sin embargo, la aspiración por justicia social, el desencanto con élites políticas poco creativas, a menudo corruptas, e insensiblemente tecnocráticas, nutren un voto que penaliza más de lo mismo ante un pasado en el cual todos quedaron debiendo. 

La lucha ya no es hoy ni entre izquierda y derecha, ni entre populismo y tecnocracia, sino entre conservadurismo y progresismo. Conservador es quien objeta el cambio, sea este de izquierda o de derecha; progresista es quien cree que el cambio tiene el potencial de ser positivo, sobre todo cuando las recetas probadas y reprobadas del pasado, han dado suficientes muestras de no satisfacer las expectativas sociales. Y entonces yo me pregunto: ¿Si insatisfacción hay, cómo esperar resultados diferentes eligiendo siempre a los mismos?

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), mayo de 2018

#ContraPortada: “La Pejefobia”

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Andrés Manuel López Obrador encabeza todas las encuestas desde todos los medios posibles, nadie puede negar que es el político más conocido en México y el preferido para ganar las elecciones presidenciales del 2018.

Existe una “Pejefobia” irracional basada más en supuestos que en hechos; dispuesta a polarizar cada una de sus declaraciones y a atacarlo bajo el ingenuo concepto de que convertirá a México en Venezuela como Chávez o en Cuba como Fidel Castro, vaya tontería.

La pejefobia radica en:

  1. Tildarlo de loco: Durante muchos años a AMLO se le ha acusado de estar “loco”, de proponer ideas imposibles y de tomar una postura extremista. Mientras nuestros presidentes iniciaron una guerra contra el narco, tuvieron los escándalos más grandes de corrupción como las casas blancas y cientos de miles de muertos bajo sus mandatos. ¿Quiénes son los locos?
  1. AMLO convertirá a México en Venezuela: En reiteradas ocasiones se relaciona al líder de MORENA con el difunto Chávez y con el régimen de Venezuela; también los creadores de esta relación se han pronunciado diciendo que no es más que una estrategia publicitaria para desacreditarlo. Lo cierto es que los contextos políticos y sociales de ambos países con radicalmente opuestos y que la figura del Senado en México jamás le permitiría a AMLO llegar a ser ni cerca el dictador que sí fue Chávez.
  1. Es un peligro para México: Esta ha sido quizá le enfermedad más efectiva que alimenta la pejefobia. La han llenado de frases como ‘si votas por Obrador perderás tu empleo’, que ‘se nacionalizará absolutamente todo en México’, que ‘se limitará el acceso a la salud’ y que ‘el caos de inseguridad en México será incontrolable’. La realidad es que los números lo respaldan, como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal su papel fue tildado de destacado, tan es así que la fundación City Mayors le entregó el reconocimiento al segundo mejor alcale del mundo por su trabajo en la Ciudad de México. ¿Nos quedamos con frases o con hechos?

Lo cierto es que, a pesar de sus desaciertos y declaraciones desafortunadas, el líder de la izquierda en México goza de un equipo destacado que lo acompañan en su gabinete, de una coordinadora nacional que ha sobresalido por su habilidad e inteligencia y de nuevas regiones que en años anteriores jamás lo apoyarían pero que hoy están decidiendo inclinarse a su proyecto de nación. Acabemos con la Pejefobia y mejor tengámosle fobia a la corrupción, cinismo e inseguridad en la que nos han dejado los últimos presidentes.

Cuba tiene un nuevo presidente, tras 60 años de la era Castro

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Miguel Díaz-Canel fue elegido el día de ayer jueves por la Asamblea Nacional como nuevo presidente de Cuba y sucesor de Raúl Castro, decisión que marca una nueva era en seis décadas de revolución socialista en la isla.

En su discurso ante el país, dijo que su predecesor “encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”.

El nuevo mandatario fue ratificado con el 99,83 por ciento de los votos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, según los datos ofrecidos ante la cámara por la presidente de la Comisión Electoral NacionalAlina Balseiro.

Al conocerse el resultado, los diputados cubanos brindaron un aplauso al nuevo presidente, quien fue felicitado con un apretón de manos y un abrazo por el mandatario saliente, Raúl Castro.

Junto con Díaz-Canel, quedó también elegido el resto de los miembros del Consejo de Estado (máximo órgano de gobierno en Cuba), con el veterano Salvador Valdés Mesacomo primer vicepresidente de la isla.

El grupo de cinco vicepresidentes estará integrado por el “histórico” Ramiro Valdés; el ministro de Salud Roberto Morales; la contralora generalGladys Bejerano; la directora del Instituto de Recursos Hidráulicos de CubaInés María Chapman; y la presidente de la Asamblea provincial de Santiago de CubaBeatriz Johnson.

El Consejo de Estado está compuesto además por otros 23 vocales y un secretario, cargo en el que repetirá Homero Acosta.

Tras la proclamación de los resultados, el presidente del ParlamentoEsteban Lazo, invitó al mandatario entrante a ocupar su nuevo lugar en la Presidencia de la Asamblea, lugar donde Díaz-Canel brindó a Raúl Castro un saludo militar y otro abrazo.

Posteriormente, Castro levantó el brazo de su sucesor en un clásico gesto de la iconografía revolucionaria.

“Vengo a hablar en nombre de todos los cubanos y cubanas. Hoy doy inicio a un nuevo mandato. Lo hago con toda la responsabilidad y con la conciencia de que no estamos inaugurando una legislatura más”, afirmó el presidente.

También agradeció a Raúl Castro y a los “héroes históricos” de la revolución: “Lo que no podemos olvidar un segundo, a partir de este instante, es el compromiso que adquirimos con el pueblo y con su futuro”, destacó.

El discurso de Díaz-Canel giró en torno a ensalzar la figura de los Castro y de los líderes de la revolución y dijo que “Raúl Castro encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”.

Afirmó que no prometerá nada, “como nunca lo hizo el socialismo”, pero que sí se esforzará por trabajar. “Sin ceder ante las presiones, sin miedo y sin retrocesos”, apuntó. “La revolución sigue y seguirá viva”, prometió.

Venezuela: La última gran dictadura de América

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Después de la muerte de los ex mandatarios militares Hugo Chávez (2013) y Fidel Castro (2016) gobernantes de Venezuela y Cuba, respectivamente, se creó una ligera idea internacional de que las dictaduras en América Latina llegarían a su fin, los últimos dos dictadores que habían perdurado en el inicio del siglo XXI finalizaban sus gestiones de la única forma en como habían planeado terminarla, a través de su muerte. Grandes revolucionarios que lucharon por la libración y democratización de sus países pero que sucumbieron ante el poder y la demagogia llevando su administración a gobiernos dictatoriales que han durado muchos años trayendo consigo crisis sociales, económicas y geopolíticas, por lo que los hizo los patitos negros de la región latinoamericana.

Juntos se consolidaron bajo una misma ideología, llamada el socialismo del siglo XXI, de idiosincrasia antiimperialista y populista pero disfrazada de una democracia autónoma y libre, nada más alejado de la realidad. A lo largo de los años vimos cómo estos líderes “democráticos” manipularon las leyes a sus conveniencias, participaron en elecciones fraudulentas y totalmente arregladas, provocaron crisis económicas al interior de sus países, rompieron relaciones comerciales con el resto del mundo e hicieron a un lado los derechos humanos de sus conciudadanos haciéndolos pasar hambre, escases y vivir en condiciones atroces.

Pero la historia dictatorial de la región no se extinguió a la par del fallecimiento de estos dos revolucionarios, al llegar la conclusión de sus mandatos, cual sistema monárquico, designaron a su sucesor, al siguiente en la fila, aquel súbdito fiel y apegado a su ideal que continuaría con el trabajo que ellos habían comenzado, permitiendo la continuidad del régimen. Nicolás Maduro en Venezuela y Raúl Castro en Cuba, la dictadura cambiaba de rostro, pero las condiciones a las que se encontraban sometidos los venezolanos y los cubanos continuarían su curso.

La clave de su perpetuidad  de estas dictaduras se centró en dos acciones principales, elecciones ficticias, es decir, fraudes electorales y elecciones arregladas donde se fomenta la participación ciudadana, pero los resultados obtenidos sean según lo planificado y la segunda, la alteración de las constituciones políticas y manipulando la legislación a su antojo para la creación de leyes que conforman hoy todo un sistema institucional de violación de las libertades y derechos fundamentales en esos países.

Esta última es la que ha puesto en marcha el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela comenzó el proceso para cambiar su sistema legislativo, para cambiar aquella constitución bolivariana que el mismo H. Chávez instauró en 1999 como símbolo de la nueva República de Venezuela. El alumno superó al maestro. Y tras 18 años de chavismo, Maduro comienza una nueva etapa, una nueva constitución y una nueva forma de pasar a la historia alejándose de la sombra de su antecesor.

El madurismo se alza como la nueva dictadura de Latinoamérica, producto directo de todo aquello por lo que Chávez alguna vez lucho décadas atrás. Comienza la dictadura de Maduro con un borrón y cuenta. Y empoderándolo más que a cualquier otro dictador en la historia de Venezuela. Veremos cuáles serán las consecuencias de tales decisiones y el destino que le depara a los venezolanos que son los que más sentirán las secuelas de esta dictadura que se levanta.

Venezuela: Estado Fallido

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Esta semana en Cancún, Quintana Roo se inauguró la 47 asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA) que por primera vez en su historia lleva a cabo su asamblea en nuestro país.  Uno de los temas más discutidos en la agenda de esta asamblea es el caso Venezuela que desde hace varios meses ha venido teniendo roces diplomáticos son un sinnúmero de naciones, entre ellas México, por los intentos del gobierno de Nicolás Maduro de disolver la asamblea nacional y convocar a una asamblea constituyente.

Solo para entrar en contexto, vale la pena recordar que en las elecciones parlamentarias de Venezuela de 2015 la coalición de oposición obtuvo 112 escaños contra 55 del PSUV, partido gobernante de Nicolás Maduro fundado por Hugo Chávez. Desde que esta nueva legislatura tomó protesta ha ido aprobando legislaciones y señalando malos manejos y abusos por parte del gobierno de Maduro quien tiene a Venezuela sumida en una crisis política, social y humanitaria de escala mayor. Desde que Hugo Chávez tomó protesta en 1998 este régimen se ha dedicado a pisotear los derechos de periodistas, empresarios y otros sectores de la población que han decidido abandonar Venezuela y continuar con su activismo desde el exterior. En los primeros años los altos precios del barril de petróleo le daban al estado venezolano los ingresos suficientes para llevar a cabo un plan de políticas populistas de subsidios y asistencialismos que terminaron por destrozar la economía interna.

Venezuela presenta todos los síntomas de un estado fallido, falta de credibilidad en las instituciones, procesos electorales cuestionados, según consultores privados se estima que hay un desabasto en alimentos y medicinas en Venezuela de 87% a finales de 2016, en ese mismo año tuvo una inflación de 141.5% y hay un intento calificado de “autogolpe” que tiene paralizado al poder legislativo. Muchísimos países se han expresado en contra del régimen de Maduro y de manera más enérgica después del reciente intento de formar una asamblea constituyente.

El populismo de Venezuela no tiene fronteras, la propia canciller de ese país calificó el martes a sus países vecinos de ser una “camada de perritos simpáticos para el imperio” y no lo es todo ya que originalmente Venezuela se había retirado de la mesa de negociación por la propuesta que presentó México para buscar forzar un diálogo entre el régimen y la oposición en Venezuela, pero no ha logrado los 23 votos necesarios para ser aprobada ya que solo obtuvo 20 de los 34 apoyos posibles.

Como patadas de ahogado hace unos días la propia cancillería venezolana en lugar de contestar a México los cuestionamientos sobre la asamblea constituyente, decidió contestar haciendo señalamientos a problemas internos que México desde hace años ha abierto y sujeto al escrutinio y análisis de organismos internacionales, cosa que Venezuela no ha hecho con su situación.

Creo que vale la pena estar al pendiente de lo que se discuta y decida en esta asamblea de la OEA, no me parece tan descabellado que se expulse o suspenda a Venezuela de la organización en caso de no aceptar reanudar el diálogo con la oposición, debido a que un gobierno respaldado por una asamblea constituyente como la que quieren instaurar sería a todas luces antidemocrática y en contra de varias convenciones internacionales. México siempre ha mantenido un papel importante en esta organización, recordemos aquella histórica votación de 1962 donde se expulsó a Cuba y México fue el único país que no votó a favor absteniéndose y promoviendo el dialogo y la reconciliación, como atinadamente busca hacerlo de nuevo buscando la reconciliación en Venezuela, con el apoyo de muchos otros estados americanos. En este debate se enfrentan no solo contra un gobierno venezolano anticonstitucional y fallido, sino contra la amenaza del populismo que bien puede servir como advertencia para otros países del continente.

Pies secos, pies mojados

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En estos días, el Presidente Barack Obama lanzó una de sus últimas órdenes ejecutivas derogando aquella revisión de Bill Clinton denominada popularmente “Pies secos, pies mojados”, una consecuencia de la revisión de 1995 de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 que dice esencialmente que cualquier persona que huyera de Cuba y entrara a los Estados Unidos podría continuar residiendo un año más tarde.




Después de conversaciones con el gobierno cubano, la administración Clinton llegó a un acuerdo con Cuba para que dejara de admitir a personas interceptadas en aguas de los Estados Unidos. Desde entonces, un cubano atrapado en las aguas entre las dos naciones (con “pies mojados”) sería sumariamente enviado a su país o a un tercer país. Uno que llegaba a la costa (“pies secos”) tiene la oportunidad de permanecer en los Estados Unidos, y más tarde calificaría para el estatus de “residente permanente legal” tras un año y un día para eventualmente para la ciudadanía estadounidense.

Con esta revisión todo cubano tenía la oportunidad de acceder a la “Green Card” en los Estados Unidos ya sea que entrara por Nuevo Laredo o en una balsa por Miami. Sin embargo, con este cambio, la única manera de acceder a tal beneficio es demostrando el estatus de asilado político dado que la Ley de Ajuste Cubano de 1966 sigue en vigor.

Con esta decisión, se le da un duro golpe a la comunidad cubana en Estados Unidos, pues la entrada de cubanos al país ya no será tan fluida como antes.

Univisión y el lobby cubano en Miami ha estado organizando una campaña en contra de dicha acción del presidente Obama como un regalo de Obama al régimen castrista.

En las redes, los cubanos en Estados Unidos han protestado que con este cambio los han vuelto un inmigrante más, un ilegal. Desafortunadamente, esto ha provocado que otras comunidades latinas “celebren” esta situación profiriendo insultos que dividen, fragmentan y enemistan a unos y otros.

Sin embargo, ni Univisión ni en Facebook se ha visto más allá de esto, sin darse cuenta que Estados Unidos está tomando cartas en el asunto en un tema ríspido, difícil y complejo que es la migración.

Tal parece que la discusión se centraba en quien llega más y más fácil a Estados Unidos, como sea, lo que cueste, pero llegar. Un cinismo de quienes escribían puesto que no piensan un segundo en la sociedad norteamericana y lo que le cuesta mantener las ayudas sociales a los migrantes.

Nuestras sociedades latinoamericanas contemporáneas no pueden seguir justificando el éxodo de paisanos hacia Estados Unidos. La situación económica sigue igual de mal en nuestros países pero a pesar de ello, al gobierno no le debemos permitir que doble las manos y espere a que pueblos enteros se vacíen porque nadie quiso poner un peso ahí.

Algunos acusan que la elite cubana de Miami ha lucrado con la ley de Ajuste Cubano al atraer a más de los suyos y así vivir del sistema público estadounidense.

Yo no voy a decir que los cubanos en la isla sean los grandes perdedores, dado que ni que Estados Unidos en este 2017 sea una sucursal del paraíso, sin embargo, mucha gente que tenía expectativas de salir ahora se vuelven más complicadas.




Otro comentario muy interesante sobre esta medida es la de algunos cubanos que afirman que su propia comunidad no respaldó lo suficiente a Clinton y que congresistas de su comunidad como Marco Rubio ayudaron a fortalecer la imagen de Trump y el partido republicano que a todas luces quiere acabar de tajo con el tema de la inmigración ilegal por medio de deportaciones, encarcelamientos y vejaciones.

Veremos qué pasa con este gobierno de Trump, que le declaró la guerra a Univisión hace meses en plena campaña electoral. No olvidemos que Univisión es el bastión #1 junto a Telemundo de la comunidad cubana en Estados Unidos. Una encrucijada diplomática que puede cambiar el curso de las relaciones EU-Cuba.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Fidel y Trotsky

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Para culminar estos textos referentes al acaecido Fidel Castro me remití hace un par de días a visitar el Museo Casa de León Trotsky en la Ciudad de México. La Revolución Cubana fue de corte marxista leninista como la rusa, sin embargo, claramente tuvo otros matices por los contextos históricos de cada país.

El comunismo tal como lo conocemos no era la visión trotskista enfocada más a la reducción de la burocratización y fundamentalmente a la “Revolución Permanente” sino una dictadura totalitaria y sanguinaria de Stalin. Castro nunca abandonó el pensamiento comunista original pero sí hizo que Cuba se metiera en una burocratización al estilo estalinista donde una élite controló y controla el país.

No es mi idea ni mi propuesta hacer de Cuba un país que mire hacia el trotskismo, el punto es dejar ver que el comunismo tal como lo vio Lenin ya no existe ni como lo vio Trotsky y afortunadamente no como lo sustentó Stalin.

Cuba tiene en sus manos la apuesta contundente y única por el comunismo como único modelo económico, será criticable y sin duda no es perfecto, pero en un mundo donde los países pequeños rara vez tienen independencia ante organismos internacionales y cuando tenemos una América Latina como la región más desigual del planeta, Cuba presenta una propuesta digna de ser analizada a la luz de los resultados.

Algunos amigos me comentaron que porqué escribí en este espacio cuando Castro cumplió sus 90 años y felicité a la persona y no al personaje que él encarnaba. Sin duda, el personaje va más allá de 90 años, Castro es un personaje icónico del siglo XX que en 100 años seguirá siendo recordado.

El comunismo es muy dogmático y conlleva una profunda congruencia ideológica que no siempre se ha visto en los países que han adoptado este modelo, algunos cubanos me han comentado que en La Habana hay más “fidelistas” que “marxistas” o “comunistas”, pero sin duda, en vista de lo trágico del comunismo estalinista y de las sucesivas fallas y mediocres propuestas de gobierno de las izquierdas en América Latina, Cuba necesita seguir en la “Revolución Permanente” como decía Trotsky (A pesar de que Castro fuera anti-trotskista) para no perder el rumbo de su proyecto de nación ni dejar atrás los ideales originales de dicha revolución.

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Fidel: Segunda parte

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Este es la segunda parte del especial sobre Fidel Castro aquí en Altavoz. En esta parte vamos a discutir los logros de la Revolución a la luz del 2016.

La semana pasada hablábamos del régimen castrista como característico del comunismo pero especial que merecía un análisis diferente. ¿Pero en cuanto a su economía, como quedó el “escore”?

Me parece que el logro educativo y de salud que conocemos es innegable. En principio, sabemos que no hay sistema perfecto y que en general, América Latina está lejos del nivel de Suecia o Finlandia, pero Cuba no está tan lejos en algunos aspectos.

El problema de Cuba en general es económico que se traduce en un impacto tecnológico. El embargo tiene mucho que ver aquí e históricamente la derecha del continente ha negado u olvidado ese factor que influye mucho.

Alguna vez dijo Fidel, “Los mexicanos conocen más a Mickey Mouse que a Benito Juárez”, el nivel académico cubano es muy superior al mexicano y no porque en México no tengamos gente brillante, sino por la inequidad y la desigualdad social que vivimos.

Sin poner a Cuba como una panacea social, efectivamente tiene cosas que muchos países podemos envidiar. Y aquí es donde va la reflexión, en Cuba usted tiene garantizadas muchas cosas y otras en franca limitación. Es una materia de prioridades y funcionalidades. Probablemente, usted lector, pertenece a la clase media mexicana que tiene acceso a Internet y que ha tenido la posibilidad de estudiar. Usted es afortunado.




En este país tan desigual y disparejo, no todos partimos de las mismas condiciones. Nuestros pobres se hacen cada día más pobres, con pobreza de ingresos, estructural, de seguridad social, etc. Los cubanos no tendrán los ingresos ni el standard de vida de Holanda, pero algo sí le digo, un hijo de un campesino en Camagüey tiene la posibilidad de ser ingeniero, algo que un indígena en la sierra de Chiapas difícilmente pudiera imaginar.

El cubano no sale a la calle pensando si lo van a matar o asaltar como en algunas ciudades mexicanas. No tienen lugares como Apatzingán o Nueva Italia, Michoacán que comparten muchas similitudes con Iraq o Bosnia en los años 90s.

Decía Yoani Sánchez, la bloguera cubana en Nexos, que en Cuba tenía cosas impuestas, que libros leer, que cosas creer o no, que comer o no, que hacer o no. Algunas personas me debatieron el argumento que contesté que fue el siguiente: “Mientras Yoani se queja de un libro o una comida impuesta, en México, nuestros pobres no conocen ni el libro ni la comida”.

El punto aquí no es ni vanagloriar ni criticar a alguien, es valorar el logro cubano en medio del continente más desigual del mundo, donde nuestros niños mueren de hambre y el atraso en casi cualquier aspecto es enorme.

La gran asignatura pendiente del régimen cubano sin duda alguna es la libertad de expresión y de prensa. Confío en que la Revolución tiene que evolucionar en ese marco de derechos humanos; sin embargo, y sin afán justificante, el comunismo ejerce control en medios, no es algo de Castro o algo nuevo.




Aun así, por el mismo bien de Cuba y de su gente, el gobierno debe abrirse a nuevos temas y lo más importante, abrirse a nuevos debates que enriquezcan su proceso como país. Estoy francamente seguro que el pueblo cubano tiene muchas ideas por ofrecerle a su gobierno, ideas que sigan con el ideal de la Revolución, pero con miras del siglo XXI.

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El Fracaso de la Izquierda: Latinoamérica

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Durante la década de los 90´s el mundo se encontraba dividido por dos grandes bloques que se repartían y pugnaban la hegemonía política: el Capitalismo y el Comunismo, pero la disolución de grandes potencias comunistas como lo fue la URSS arrinconó la ideología socialista-comunista, y apartada de los reflectores políticos, se mantuvo ausente, casi inexistente, creyéndose finiquitada.

Por el otro lado una vertiente del capitalismo, que data sus inicios en los 80´s, propuso una formula distinta al sistema político como solución a sociedades modernas y cambiantes que la nueva revolución tecnológica transformó a finales del siglo, logrando posicionarse en cada rincón del mundo occidental con marcada tendencia económica, social y política: el Neoliberalismo.

Y cuando el mundo convergía hacia una nueva y prospera época de bienestar el sistema económico colapso a finales del siglo XX, dejando expuesto las debilidades de esta corriente económica, forjando inconformidad social y cuestionamiento de la eficiencia del Neoliberalismo en Latinoamérica, alentando un cambio en el panorama político que enmendara las fallas que el capitalismo había dejado a su paso.

La llamada izquierda política, el Socialismo, resistió el avasallante crecimiento del Neoliberalismo Latinoamericano hasta su colapso sistémico con las crisis de sus principales exponentes –México 1994; Brasil 1999; Argentina 2001/2002– propiciando una revolución sociopolítica que intento alejarse de los efectos negativos del Neoliberalismo y cómo un efecto dominó, la izquierda se esparció por toda América Latina, con tal rapidez dentro del periodo de una década, similar a una epidemia ideológica propagándose por toda la región, la llamada Marea Roja o en palabras del periodista Larry RohterNew York Times-, una Marea Rosa, al no verse influenciada con tendencias extremistas del Comunismo y acercarse más a un sistema Social-Demócrata, es decir, un Socialismo más light.




Un movimiento sociopolítico, nombrado por algunos expertos como el Socialismo del Siglo XXI, aunado a una serie de eventos que marcaron el inicio del período izquierdista, dieron cabida a la constitución de la Izquierda como la principal fuerza política hegemónica de toda la región, y como reacción en cadena, el fantasma del Socialismo –en palabras de Karl Marx– se propagó a lo largo del continente, Hugo Chávez en Venezuela (1999), Ricardo Lagos en Chile (2000), Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Tabaré Vázquez en Uruguay (2005), Evo Morales en Bolivia (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y Ollanta Humala en Perú (2011).

Toda Latinoamérica se repartió entre partidos de ideas marxistas o similares. Creando un conglomerado geopolítico, sin precedentes, fortificando y estrechando las relaciones comerciales, económicas y políticas entre los países latinos.

El auge izquierdista de Latinoamérica se vio acompañado de un amplio crecimiento económico y un gran desarrollo social en todos los países que alinearon su postura a la tendencia política, pero este apogeo debe su razón de ser a dos factores: 1) la alta demanda del mercado mundial de materias primas, petróleo principalmente, y al 2) fracaso sistémico del Capitalismo.

Y así como su rápida propagación, el final de la izquierda llegó velozmente, la caída de los petroprecios y los abundantes casos de corrupción, liquidaron el desarrollo de los países y crearon en las sociedades un hartazgo social con individuos apolíticos y antisistémicos, cansados de una economía fallida y gobiernos de ideologías carentes.

Concluyendo que el crecimiento económico que los países alcanzaron durante la primera década del siglo XXI, no se debe a que los gobiernos latinoamericanos hayan adaptado una postura populista, sino que el crecimiento mismo creo las condiciones ideales para el aumento de regímenes con dicha personalidad, similar a una moda, con la finalidad de integrarse a la ola de beneficios que la tendencia produjo.

Por lo que el decremento económico de toda la zona y los fuertes golpes que ha sufrido la izquierda en los últimos años: la muerte de sus principales defensores, Chávez y Castro, la perdida de la hegemonía política de la zona, reelecciones frustradas (AMLO, México 2006/2012), crisis económicas (Hipotecaria 2008), casos de corrupción (Lula da Silva/Dilma Rousseff, Brasil; Cristina Fernandez de Kirchner, Argentina), han sido los parteaguas del desplome de la marea ideológica.




Dejando a su paso concluida una etapa de fugaz beneficio y un sinfín de interrogantes e inquietudes del futuro que le espera a esta región, de potencial mal aprovechado y esclavizado por las grandes potencias que, de algún modo, se favorecen manteniendo a Latinoamérica en limitado desarrollo.

En la actualidad, el cambio de postura, el fracaso de la izquierda, ha quedado muy claro, la mayoría de los países que hace no más de diez años poseían gobierno populistas (Imagen) han puesto en la mira distintos horizontes políticos dejando atrás posturas ideológicas de carácter populista y centrando sus políticas públicas en tendencia más conservadoras, intentando aminorar los efectos negativos que el fantasma izquierdista causó.

Y exponiendo ante el mundo entero, que una vez más, un gobierno con personalidad socialista, carece de lo necesario para posicionarse como una potencia mundial por tiempo indefinido.

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Carta a Fidel

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Adiós Fidel. Te vas abucheado y aplaudido por muchos. Seguido, alabado, odiado y perseguido.

La muerte de alguien como tú hace que los actos hechos en vida sean juzgados con benevolencia por muchos, pero América Latina tiene memoria. No olvidaremos el imperialismo que llevo a la ruina y pobreza absoluta en Cuba, tampoco olvidaremos el famoso “Comes y te vas” del expresidente Fox y mucho menos olvidaremos su dependencia completa ante la Unión Soviética y la ausencia de democracia en el país cubano. Pobreza, inseguridad, desempleo y futuro político incierto.

Toda tu vida dividiste opiniones del público, hoy me pregunto cuál sería tu opinión mirando hacia atrás, ¿habría remordimiento?, ¿estarías orgulloso? ¿satisfecho de lo logrado? Nunca lo sabremos

¿Qué se pondera más en la balanza? ¿Salud sobre bienestar? ¿Educación sobre poder adquisitivo? Ni muy muy, ni tan tan.

Lo que si es cierto, es que hoy se puede llegar a un acuerdo entre quienes te aman y quienes te odian. Para bien o para mal, fuiste un referente de la izquierda a nivel mundial y quizás uno de los líderes más importantes del siglo XX. Marcaste época e intentaste a tu manera, defender la soberanía de los cubanos.

 




Nos dejas al odiado Nicolás Maduro, el hijo no deseado de una relación estrecha con Venezuela. Y por supuesto que aquí en México nos quedamos con Andrés Manuel López Obrador, otro hijo abandonado que en sus sueños más profundos desea ser reconocido como tú, olvidando que su temperamento ante la derrota y la doble moral no le ayudan a cumplir sus deseos maquiavélicos.

 




Decías que no morirías hasta ver a Estados Unidos de América derrotado y probablemente lo cumpliste, con Donald Trump como presidente electo esa posibilidad no es ajena a la realidad.

Vienen nuevos tiempos para Cuba. Internacionalización, apertura económica, globalización y democracia. Con tu muerte se rompe la burbuja del tiempo, después de 55 años se cierra el ciclo de Fidel Castro.

Y así te decimos adiós Fidel, con tus victorias y errores te vas. Y allá donde estés descansa en paz, hazlo mientras Cuba por fin florece.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”