#EspacioWiki: Ocupar la Ciudad. Habitar la Política.

En los inicios de la democracia Griega se creó el espacio público por excelencia: el ágora. Lugar no sólo de encuentro o comercio, sino punto neurálgico de las polis donde se daba a lugar el ambiente político y filosófico. En este lugar, físico y étereo al mismo tiempo, se intercambiaban ideas y se generaban los movimientos políticos en favor o en contra de tal o cual medida. Ahí es donde los exponentes más talentosos o las políticas públicas más exitosas se ponían a prueba.

“Las grandes figuras del pensamiento griego, que trasladaron desde aquellos espacios sus ideas al conjunto de la población. Allí, el dominio del discurso y la comunicación era una necesidad para poder participar en la actividad política y social griega”, menciona Llorenç Gost en su tesis doctoral Espacio público, comunicación y democracia en la antigua Grecia. Cabe recordar que los actores políticos en esos momentos corresponden a hombres libres y de cierto estatus social y que hoy, en cambio, hay una pluralidad mucho más abierta de voces, que viene dada por el reconocimiento de los derechos humanos y de la participación política desde la mayoría de edad, sin discriminar clase social ni sexo o género.

Esto al menos en el papel. La realidad es mucho más difícil de discernir, ya que cada día son violentados nuestros derechos a la participación ciudadana por la cúpula de los partidos y las instituciones que nos dicen representar y gobernar. Que los políticos se queden en sus congresos y sus palacios de gobierno, con miedo a perder sus privilegios mientras nosotros hacemos política de verdad. Ya #SinVotoNoHayDinero hará los suyo más temprano que tarde, pero ese es otro tema.

Nosotros, mientras tanto, nos ocuparemos en tocar los puntos importantes de la vida pública. No se trata de bajar la política de esas ¨altas esferas¨, sino regresarla donde siempre perteneció y donde siempre debe de estar: con cada uno de los habitantes de la ciudad. Recuperar ese lugar físico que son los espacios públicos y alimentarlos de ese espacio etéreo de ideas, diálogo y acción: nuestra ágora.

Eso es lo que se busca en Wikipolitica. No más sesiones a puerta cerrada (y sin quórum) sino reuniones en espacios abiertos. No más decisiones unilaterales sino consenso comunitario. Lo público sobre lo privado. Activación y participación en lugar de planes y proyectos impuestos. Ejercer los derechos y obligaciones. Ser un grupo que dé voz a las necesidades de todxs.

Sin embargo, como menciona Josep Maria Montaner en su libro Arquitectura y Política, “el análisis de las diversas experiencias de participación demuestra que estas no pueden forzarse, ni inventarse, sino que deben de surgir de los propios vecinos y movimientos sociales, de lugares y problemas reales”. Los problemas y el hartazgo ya lo tenemos, existe y es tangible, lo que falta es “ocupar” la oportunidad.

No basta con el liderazgo social de colchón, de firmas en páginas de internet, de “ladys y lords” en youtube o twitter. Hay muros que nos impiden hacer acciones concretas para mejorar nuestro entorno y ya hemos demostrado de “los muros sí caen”. Si algo nos han enseñado las revoluciones del siglo XXI, desde Occupy Wall Street hasta el Movimiento de los Indignados en Venezuela, es que hace falta ensuciarse las manos. Señorxs, ahora hay mucho lodo. No dejemos que haya más.

Por ello hay que ocupar la ciudad. Ocupar físicamente realizando actividades políticas, de entretenimiento, recreación o simplemente viviendo la ciudad. La de verdad, la que viene con la interacción social y la expresión de pluralidades acorde a la democracia. Ocupación como trabajo y vocación, ocuparse siendo un habitante político activo, de los temas comunes que deben de ser solucionados. Justo en la calle, justo en la arena pública. Ocupar como un acto de guerra, de resistencia a las prácticas paternalistas y autoritarias. La ocupación del espacio que es de todos, para la manifestación social, política y cultural activa, en el lugar más visible donde nos pueden y nos van a escuchar.

Los espacios físicos existen. Plazas, parques y foros que son oasis en nuestra ciudad de asfalto y concreto que muchas de las veces se encuentran deteriorados. La inversión pública los considera lugares residuales en la trama urbana cuando son los corazones latientes de la colonias y municipios.

Los espacios etéreos también existen y cobran importancia desde hace algunos años, desde las modestas juntas de vecinos que se involucran para la activación de sus espacios de colonia, hasta las manifestaciones violentas como las que explotaron en enero de este año en la Explanada de los Héroes.

En Wikipolítica ofrecemos otra opción, una mucho más constructiva e inteligente. Esto no es una simple arenga ocasional sino, más bien, es una invitación cordial. Ven con nosotros a transformar plazas, parques y kioscos en el ágora de la ciudad. Discutiremos los temas que nos interesan como ciudadanos y la forma de tomar acción pública. Las reuniones para este Espacio Wiki son periódicas y se llevan a cabo en diferentes espacios públicos del área metropolitana.

Para nuestra siguiente edición estaremos en el Teatro Hundido de la Alameda en el Centro de Monterrey este Domingo 21 de mayo a las 10:30 de la mañana. Tenemos mucho que contarte y proyectos en lo que te podrás involucrar para incidir en el panorama político del estado y del país.

Y para ser honestos también nos toca invitar a otro evento que trata el tema de habitar la ciudad e incidir para hacerla un vehículo hacia la igualdad. El IV Congreso Peatonal – Ciudadanía Trabajando se llevará a cabo del 19 al 21 de mayo en diferentes puntos. Ahí también andaremos junto a los chicos de La Banqueta Se Respeta y grandes expositores sobre el tema.

Las calles son nuestro terreno, los parques y plazas nuestro ágora. Es hora de ocupar la ciudad y habitar la política.

Los jóvenes y la izquierda

¿Qué significa hoy en día ser de izquierda en México? ¿Significa seguir a López Obrador en su desprecio hacia las instituciones? ¿Justificar la vandalización de la propiedad privada por parte de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Apoyar a la CNTE en sus bloqueos? Las posibles respuestas y la mera formulación de estas preguntas me dejan insatisfecho.

La concepción actual de la izquierda entre la población me parece errónea, y en gran medida el malentendido se debe a que no tenemos verdaderos representantes de ella.

Octavio Paz en alguna ocasión fue más lejos al afirmar que: “En México no hay una izquierda ni una derecha en el sentido ideológico. Llamamos de derecha a quienes sólo ven por sus intereses, y de izquierda a los que les gritan, queriendo estar en el poder”.




La “izquierda” como vemos, es un concepto difuso. Por ello en la actualidad hay quienes abogan por una actualización de los polos Izquierda – Derecha, a Liberal – Conservador (sin embargo, no son traducciones del todo).

En un intento por clarificar el concepto “izquierda” y su relación con los jóvenes (motivo de posterior análisis), opinan dos figuras un tanto atípicas en el contexto político de Monterrey (típicamente de derecha/conservador): la diputada local de Movimiento Ciudadano, Concepción Landa, y el diputado federal del PRD Waldo Fernández.

Para usted, ¿qué significa ser de izquierda?

Concepción Landa (CL): Para mí significa ser progresista, ver por el bien público y común, antes que los intereses individuales. Ser responsable con los que menos tienen, brindar un desarrollo humano y cultural con oportunidades para todos, asumir el compromiso de legar un mundo mejor para las generaciones futuras y el cuidado del medio ambiente

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?
CL: No, creo que los jóvenes se sienten más identificados con los ciudadanos sin afiliación partidista.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?
CL: Porque no piensan en que hay que unir esfuerzos y que nadie tiene la verdad absoluta. Hay una arrogancia ideológica enorme.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?
CL: Por el gran individualismo que existe en donde las acciones colaborativas y colectivas son de “comunistas” o “populistas”. Además de un esquema de verticalidad.




¿Para usted qué significa ser de izquierda?
Waldo Fernández (WF): Ser de izquierda, es respetar los derechos y libertades de todos. Ser tolerantes, ser incluyentes, respetar la pluralidad.
Soy un hombre que cree que todos nacemos libres y con igualdad de oportunidades, defender el derecho de todos a alcanzar sus metas sin hacer distingos, eso es para mí ser de izquierda.

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?

WF: Todos los partidos tienen espacios dedicados a los jóvenes, depende de ellos militar o participar activamente. Todos los partidos políticos actualmente han incorporado criterios de elegibilidad de jóvenes y han adoptado discursos y políticas encaminadas a este sector.
Lo importante es que los jóvenes participen sino en un partido político, en una asociación civil, en sus escuelas o como ciudadanos a construir un mejor país.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?

WF: Porque existen diferentes ideologías dentro de la izquierda. No sólo en el país sino en el mundo; algunas son más progresistas y otras más radicales.
Ante la pluralidad política, social y cultural que cohabita en el país, es común la dispersión de posicionamientos y con ellos la simpatía del electorado.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?

WF: En Monterrey tenemos una cultura y una idiosincrasia diferente al resto del país, aquí la cultura del esfuerzo que generalmente es identificada con el centro-derecha es muy bien vista y las políticas que implementa la izquierda no siempre son del agrado de la ciudadanía. El ciudadano tiene una idea equivocada de lo que es ser de izquierda. La izquierda también busca el progreso económico y social.

Podemos observar un elemento común en ambas definiciones de “izquierda”: el respeto a las libertades individuales implícito en la tolerancia y la pluralidad. Se añaden también como distintivos el combate a la pobreza y el cuidado del medio ambiente.

Me interesa ahora hacer un vínculo entre los expuesto sobre la “izquierda”, y los jóvenes porque los jóvenes somos mayoría, no sólo demográficamente sino también socialmente, es decir, tenemos cada vez mayor peso en la sociedad, en gran medida, gracias a que somos quienes mejor dominamos las nuevas tecnologías, lo que tiene 2 implicaciones directas:

1) Estar mejor informados.
2) Tener más vías de expresión.

Aunque entre los jóvenes hay diversas corrientes ideológicas, se tiende cada vez más al liberalismo (entiéndase por liberalismo el desarrollo y protección de las libertades individuales) y creo que es tiempo de aclarar y asumir lo que significa dicha postura ideológica para así encausarla hacia una auténtica representación política. Lo considero particularmente importante para evitar un mayor atraso social.




Esta tendencia al liberalismo por parte de los jóvenes no es exclusiva de México, se presentó antes con Joshua Wong (19 años) en Hong Kong, fundando el Demosistō (partido de centro izquierda pro-democrático), con Pablo Iglesias (38 años) en España fundando Podemos (izquerda), con Alexis Tsipras (42 años) en Grecia y su partido Syriza (coalición de partidos de izquierda e izquierda radical), Justin Trudeau (44 años) en Canadá con el Partido Liberal y Bernie Sanders en los Estados Unidos con su búsqueda de transformar al Partido Demócrata, todos estos casos teniendo en común un mensaje y agenda liberal dirigida a los jóvenes.

Para el caso de México, no creo que la solución sea crear un partido político, ya hay más que suficientes, lo que hace falta es depurarlos para que se conviertan en auténticos mecanismos de representación.

Para ello, será necesario que primero los jóvenes conozcan en qué consisten los posicionamientos de izquierda/liberales y escojan si deciden asumirlos como propios, la representación política vendrá por añadidura.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

México Respecto al Brexit

“The best argument against democracy is a five-minute conversation with the average voter”Winston Churchill.

La votación de Gran Bretaña respecto a permanecer o no en la Unión Europea es sin duda el tema más vasto de los últimos tres días. El viernes 24 de junio se conoció el resultado por el cual el Reino Unido dejará de ser miembro de la unión de países europeos a la cual se incorporó en 1973.

En un ejercicio democrático, con una estrecha diferencia de votos (51.9 vs 48.1), los británicos se pronunciaron a favor de salir de la Unión Europea, ocasionando así un sinfín de consecuencias políticas, económicas y sociales que tendrán impacto en todo el mundo incluyendo México.

Considerando que vivimos en un mundo económicamente entrelazado donde los hechos de un país repercuten en todos, ¿cuáles son las consecuencias económicas del Brexit? :

• Las relaciones comerciales derivadas de tratados de libre comercio tendrán que ser negociados nuevamente. Actualmente el comercio entre Europa y Reino Unido alcanza los $575,000 millones de dólares (mdd).

• La Confederación Británica de la Industria calculó una pérdida de entre 550,000 y 950,000 empleos locales en los próximos 4 años.

• Una salida de bancos de Londres a otras ciudades europeas como París o Frankfurt. Lo cual conllevaría un traslado de miles de empleos del sector financiero (que representa 8% del PIB) fuera de Reino Unido.

• Importantes cambios regulatorios en servicios financieros transnacionales entre Gran Bretaña y Europa.

• Un fuerte golpe a la industria británica, que más del 40% de sus productos son exportados al resto de Europa; y la pérdida de subsidios a la agricultura que actualmente otorga la Unión Europea a agricultores de Reino Unido.

¿Qué va a pasar en México en el corto plazo?

• De primera instancia la paridad cambiaria frente al dólar se verá afectada. Inversionistas con moneda mexicana venderán su posición para refugiarse en el dólar, generando así un encarecimiento de éste respecto al peso.

• La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte adicional al gasto corriente (gastos de operación) del gobierno federal por $31,715 millones de pesos (mdp) para hacer frente a la volatilidad económica.

• Existirán más incentivos para que el Banco de México aumente las tasas en su próxima reunión del 30 de junio para controlar el tipo de cambio.

• México tendrá que suscribir un nuevo acuerdo comercial con el Reino Unido. Que si bien el comercio entre éstos sólo es de $5,000 mdd anuales, la Secretaría de Economía tiene preparado ya un borrador del acuerdo.

De primera instancia, el viernes pasado los mercados financieros (acciones, divisas, petróleo, oro, etc.) sufrieron fuertes caídas por el pánico generado por la noticia. Dado que los mercados se mueven, en parte, de forma irracional y emocional, el Brexit ocasionó ventas masivas por parte de inversionistas asustados alrededor del mundo.

Las bolsas europeas cerraron en un profundo terreno negativo, destacando Londres -3.15%, París -8.04%, Alemania -6.82%, Grecia -13.42% y España -12.35%. En Asia las pérdidas fueron un poco moderadas y en América la Bolsa Mexicana perdió -2.73%, el Dow Jones -3.39%, el NASDAQ -4.12% y Brasil -2.82%.

El petróleo WTI cedió -1.05% a 48.85 y el Brent -5.01% a 48.36. En cuanto a monedas, la Libra esterlina (GBP) se devaluó frente al dólar (USD) -8.25% y frente al peso (MXN) -4.95%.

La transición de separación durará dos años, la cual estará llena de negociaciones que los mercados financieros resentirán para bien y para mal. Mientras tanto, las expectativas económicas en general derivadas del Brexit son, en su mayoría, pesimistas.

*Columna escrita con información al viernes 24 de junio. Con datos de CNN Expansión, El Financiero y Bloomberg.

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El fantasma del populismo

En la política, bien se sabe de la técnica del discurso descalificador, que lleva por objetivo atacar a aquellos individuos o grupos que contrarían los ideales propios y representan un peligro para estos mismos. Ejemplos como la conocida frase “eje del mal”, mencionada por George Bush en un discurso realizado en el 2002, (por medio del cual pretendía designar a una serie de países como “aliados del terrorismo”), hasta casos más recientes como el del partido político español PODEMOS, acusado por diversos agentes de ser pro ETA, muestran la clara vigencia de este recurso. Ahora bien, actualmente es apreciable un calificativo particular utilizado con frecuencia, mismo que pretende agrupar a un conjunto de personajes con rasgos aparentemente similares; se trata del conocido “término”: populismo.

Ahora bien, actualmente es apreciable un calificativo particular utilizado con frecuencia, mismo que pretende agrupar a un conjunto de personajes con rasgos aparentemente similares; se trata del conocido “término”: populismo.

Sin embargo, aquellos lectores no muy familiarizados con dicho término se preguntarán ¿en qué consiste el populismo? Pues bien, si se empieza a analizar lo dicho por diversas figuras del mundo político, el populismo podría resumirse en lo siguiente: acervo de discursos y actitudes, que encaminan a concebir un adversario (entidad colectiva en gran parte de los casos) como el responsable de la mayoría de los males que sufre la población de un país, así como el hecho de decir a la ciudadanía lo que esta quiere escuchar y colmarla de falsas promesas. Habiendo dicho esto, y siendo realistas ¿qué político se libra de no haber hecho todo lo anterior al menos una vez en campaña? ¿No es, lo previamente establecido, un reflejo de cómo está nuestra política actualmente? Lo que plantean los implícitamente autodenominados “enemigos del populismo” no es ese término carente de sustento y de argumentos sólidos, sino que va hacia algo más sencillo y practicado desde el nacimiento de la política: la demagogia.

Entendida como aquel discurso donde se pretende atrapar al ciudadano mediante propuestas irrealizables, oratorias cautivadoras que exaltan los sentimientos y crean simpatía con el aspirante a algún cargo público, la demagogia (sea en forma total o parcial) es un mal del que lamentablemente pocos servidores públicos se escapan. ¿Que si el hecho de mencionar que el avión presidencial del mandatario en turno será vendido una vez que la persona que lo mencionó, sea votada para ejecutivo es demagogia? Seguro que sí, tanto como el hecho de declarar la nueva independencia (caso Bronco) de un estado en el que se ganó la gubernatura, o bien, como el pavonearse en redes sociales, cambiando constantemente las fotos con el fin de intentar ganar simpatía de las minorías (caso Peña).

Entendida como aquel discurso donde se pretende atrapar al ciudadano mediante propuestas irrealizables, oratorias cautivadoras que exaltan los sentimientos y crean simpatía con el aspirante a algún cargo público, la demagogia (sea en forma total o parcial) es un mal del que lamentablemente pocos servidores públicos se escapan.

No obstante, volviendo al eje central, ¿por qué motivo se ha optado por encasillar de populistas a ciertos personajes? O mejor dicho ¿qué características ideológicas comparten en común estos mismos? Dejando de lado el concepto de “demagogia” (debido a que, a mis ojos claro, no hay político que se salva de adoptarla) puede decirse que, tanto grupos políticos que han sido “insultados” con este término, como PODEMOS en España, Syriza en Grecia, y hasta MORENA en México, coinciden en replantear un aspecto clave de la democracia: devolver la soberanía al pueblo y volver a las raíces de lo que se conoce como la cosa pública (mejor conocida como república. A pesar de tales descalificaciones, por individuos que incluso lucran y viven de concebir al populismo como el mayor de los males (Gloria Álvarez, por ejemplo), cayendo por cierto en la paradoja de ese supuesto populismo al emplear uno de sus elementos, la lucha por tener un gobierno auténticamente democrático y republicano deberá de seguir, y si algo nos ha mostrado la historia es que las personas que lograron cambiar al país fueron en algún punto tachados por los grupos de poder, tal como ahora.

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¿Qué es una Calificación Crediticia?

Una buena forma de juzgar la situación financiera de una empresa o entidad gubernamental es mediante una calificación crediticia. Éstas sirven como indicadores del riesgo o capacidad de pago de un deudor. Este servicio de análisis emite una opinión sobre la situación financiera y económica que guarda una entidad a fin de que los inversionistas cuenten con información imparcial para la toma de decisiones.

Una calificadora de valores puede realizar el estudio de empresas, afores, gobiernos, fondos de inversión, créditos, emisiones de deuda y proyectos de infraestructura como autopistas. La importancia de estas instituciones del sistema financiero radica en mantener un análisis objetivo de la calidad crediticia de empresas, bancos, estados, municipios, entre otros, para informar oportunamente al público inversionista el nivel de riesgo de invertir en los mismos.

Fitch, Standard and Poor´s y Moody´s son las tres principales agencias calificadoras en el mundo. En México destacan HR Ratings y Verum. Las escalas que utilizan generalmente para indicar la calificación (riesgo) de un emisor comprenden desde AAA, siendo la máxima calificación que indica fortaleza financiera y bajo riesgo de incumplimiento, hasta C, grado más bajo que representa alta probabilidad de impago y baja calidad financiera. Las calificaciones descienden de la siguiente forma: AAA, AA+, AA, AA-, A+, A, A-, BBB+, y así sucesivamente hasta C, y en algunos casos otras siglas que indican que el emisor ha incumplido el pago de deuda, como el caso de Argentina o ICA.

Algunos ejemplos de calificaciones de Standard and Poor´s son la de México con A, similar a España con BBB+ y Nuevo León con A-. En contraparte, países que representan un mayor riesgo son Brasil con BB+ y Grecia con B-. Fitch califica con A- a Cemex y a FEMSA con AAA, denotando una sólida posición financiera y riesgo de impago casi nulo.

Por regulación, cuando una empresa o gobierno desea emitir deuda en el mercado de valores, es necesario contar con una calificación crediticia que brinde un reporte de las condiciones financieras del emisor a fin de que el gran público inversionista conozca el nivel de riesgo que representa invertir en esa empresa, es decir que tan probable es que la empresa incumpla el pago de dicha deuda.

La importancia de estas instituciones del sistema financiero radica en mantener un análisis objetivo de la calidad crediticia de empresas, bancos, estados, municipios, entre otros, para informar oportunamente al público inversionista el nivel de riesgo de invertir en los mismos.

Por ejemplo, la empresa JJJ necesita financiamiento para un proyecto de expansión, por lo que emitirá 100 millones de pesos (mdp) en certificados bursátiles. Para esto, contrata a Moody´s y HR Ratings para que realicen un proceso de calificación y asignen un grado de riesgo que refleje la situación financiera de la empresa. Las dos agencias al estudiar sus estados financieros, expectativas de ingresos, estructura de costos y nivel de pasivo, entre otros factores, asignan una calificación de A+. Este resultado refleja que la compañía calificada representa seguridad para pagar sus deudas, con bajos riesgos crediticios y de impago.

Los comunicados de calificación de esta forma permiten que el público inversionista que desea adquirir los certificados bursátiles de JJJ cuente con más información para tomar su decisión.

Algunos ejemplos de calificaciones de Standard and Poor´s son la de México con A, similar a España con BBB+ y Nuevo León con A-. En contraparte, países que representan un mayor riesgo son Brasil con BB+ y Grecia con B-. Fitch califica con A- a Cemex y a FEMSA con AAA, denotando una sólida posición financiera y riesgo de impago casi nulo.

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El Balance del 2015

 

El 2015 ha sido un año de grandes alegrías y triunfos, pero también el de terribles tragedias. Este año nos mostró grandes ejemplos de los efectos de la profunda globalización que predomina nuestros tiempos, misma que, en su vorágine de eventos, no es ni buena ni mala, sino que sólo es. Por eso, así como la globalización, que abre fronteras a la vez que divide naciones, que genera oportunidades económicas para unos mientras que genera condiciones de vida difíciles para otros, el 2015 no fue ni un buen ni un mal año, sólo fue un vertiginoso ciclo en que presenciamos el conflicto bélico y la paz acordada, la apertura de unas fronteras y el levantamiento de barreras, la oportunidad económica y la crisis, la división de naciones y la unión.

El diccionario Oxford de inglés se unió a enmarcar el sentimiento irónico de este año, calificando al emoji de lágrimas de alegría como la “palabra del año”. Y es que este emoji resume a la perfección las emociones vividas: muchas razones por las cuales llorar, y muchas otras por las cuales reír. ¿Tal vez al mismo tiempo?

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar.

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar. Por ejemplo, mientras que en este año por primera vez las mujeres en Arabia Saudita pudieron emitir su voto en las elecciones municipales y pudieron postularse como candidatas —un obvio avance que no hemos de minimizar— se debate si esta elección en realidad tiene el potencial de traer cambios para las mujeres. En este conservador reino, la mayoría de las decisiones aún son tomadas por el rey, y muchas mujeres jóvenes, educadas y con trabajos ni si quiera se enteraron de las elecciones.

Por esto, mientras nos afligimos ante la muerte de casi 8 mil personas en el devastador terremoto de Nepal en abril, nos alegramos también de que en México el huracán Patricia no haya dejado ni una sola víctima en octubre.

Asimismo, celebramos que después de 29 años, una mujer es nombrada persona del año por la revista Times, la canciller alemana Angela Merkel en su décimo año de mandato. Sin embargo reconocemos que el título se lo gana ella a capa y espada, y bajo mucha protesta: por su lucha contra la creciente islamofobia, por sus esfuerzos por mantener las fronteras alemanas abiertas ante el desborde del flujo de refugiados a Europa, y por las duras medidas financieras propuestas por ella para rescatar a Grecia de su persistente crisis.

Nos alegramos también ante el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos tras más de cinco décadas de haber cesado, pero lamentamos que, al otro lado del globo y tras unos ataques aéreos sin aclarar, Rusia y Turquía rompen relaciones indefinidamente y la guerra siria continúa creciendo y complicándose.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto y de la violencia.

Nos alarmamos a principios del año cuando los ucranianos protestaban violentamente contra Rusia y su opresión política, y casi fuimos testigos de una secesión, pero nos unimos a celebrar que hemos encontrado agua en Marte y que es la primera vez que vemos con “ojos digitales” y de cerquita la cara de Plutón (la que tiene un corazón dibujado).

Nos compadecemos de en que los Estados Unidos se haya vivido uno de los años con más número de víctimas por tiroteos masivos, pero nos regocijamos juntos tras despenalizarse el matrimonio homosexual y el uso de la marihuana como sustancia recreativa.

¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Y la ironía más grande, en una ciudad atacada dos veces masivamente por terroristas —Charlie Hebdo en enero y los ataques por ISIS en noviembre, de los eventos más “trending” en las noticias nivel mundial— se concreta un acuerdo internacional más ambicioso que nunca para hacer frente al cambio climático. ¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Invito entonces a reflexionar que, ante todos estos altibajos, ante todos estos conflictos y celebraciones, nuestra tarea, como siempre, es la de observar ambas caras de la moneda, informarnos, educarnos sobre las perspectivas contrarias. Ver quién combate y quién es combatido, quién es víctima y quién es opresor, tratar si quiera de entender por qué los conflictos escalan y ver que nadie se salva de culpas. Como ciudadanos del mundo, como hombres y mujeres ligados a una misma tierra, es nuestro deber convivir con nuestro hermano y servirle ante toda esta necesidad, pues quién sabe cuándo —por azares de la vida— nos toque estar del lado no amigable del destino, tal y como este 2015 ejemplificó.

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