Trump pidió a Comey detener la investigación sobre Flynn: NYT

Según un memorando al que tuvo acceso un reportero del periódico The New York Times, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le solicito al entonces Director de la FBI, James Comey, detener la investigación contra Michael Flynn por supuestos nexos con Rusia.

El memorando escrito por Comey, después de su reunión con Trump en la oficina oval, específica que el presidente de los Estados Unidos le comento al entonces director lo siguiente, “Espero que pueda dar camino libre para dejar pasar esto”, al igual que le insistió que Flynn no había hecho nada y que era un “buen tipo” y por lo tanto esperaba que dejará pasar la investigación y detenerla.

El memorando filtrado por oficiales al parecer de la misma FBI, es parte de un documento que el ex director de la FBI, James Comey creó para documentar las presiones por parte de Trump para influir en la investigación en contra de Flynn por sus posibles nexos con Rusia. De hecho, según CNN, el mismo Comey quedo tan sorprendido por lo que le solicito el presidente, que comunicó la existencia de tal documento a otros oficiales dentro de la FBI.

Por su parte, en un comunicado, la Casa Blanca negó que Donald Trump tratará de intervenir en la investigación, a pesar de que considera que Michael Flynn es una persona integra y que sirvió y protegió a los Estados Unidos en su momento. De igual manera, mencionan que el presidente Trump tiene mucho respeto hacia la ley y la justicia.

Esta revelación se da después de que el Presidente Trump despidiera a James Comey la semana pasada y además amenazará al ex director de la FBI de tener cuidado con filtrar cualquier información, ya que puede que haya grabado el las conversaciones que sostuvo con el entonces director de la máxima agencia de investigación al interior de los Estados Unidos.

Con información de The New York Times y CNN.

 

Roger Stone: el siniestro Forrest Gump de la política americana

Se describe a sí mismo como un agente provocador. Un hombre de farándula. Un hombre de poder. Veterano de la consultoría política. Pionero de la guerra sucia. Todo vale mientras se gane, siempre y cuando no se rompa la ley. Todo eso es Roger Stone, uno de los hombres importantes de la política estadounidense.

En días recientes Netflix estrenó el documental Get Me Roger Stone, filme donde se narra la trayectoria del hombre que visualizó, convenció y ayudó a Donald Trump a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Stone rompe con el mito de que los asesores políticos deben estar detrás del candidato. Casi como profesionistas de oscuridad. Roger, quien ha sido descrito como un “canalla de primera” es un hombre de medios. Él entiende la necesidad de la imagen. En sus palabras “es mejor ser infame que nunca ser famoso”, ya que la “política es para valientes, el perdedor no gobierna”.

Bajo la lógica de que no existe la mala publicidad, Roger Stone ha logrado superar diversos escándalos. Se vio involucrado en el caso Watergate. Aseguró que Barack Obama había nacido en Kenia. Acusó a la familia Clinton de abuso a mujeres. Y el último, se le investiga por una posible colaboración con los rusos y WikiLeaks para apoyar la campaña de Trump. A todos los afronta con una sonrisa, casi maquiavélica, fortaleciendo un ego que parece enfermizo.

Roger no es ningún ingenuo. Analistas políticos lo describen como uno de los actores que mejor entiende la democracia americana. Roger sabe que tiene que convencer a las mayorías y ese es su objetivo: comprender sus deseos internos, sus necesidades, sus aspiraciones.

Hombre de lealtades. Acérrimo fan de Richard Nixon. Roger Stone forjó desde la década de los 80s el proyecto presidencial de Donald Trump. Más allá de ser su asesor, su amigo. Stone identifico las capacidades interpretativas del actual presidente. Tenía presencia, tomaba decisiones, era líder, se veía presidencial. Roger sabía que el votante promedio no tenía la capacidad de separar a la política del entretenimiento, así, menciona que “la política es el espectáculo de los feos”. Y esa era la gran oportunidad para el protagonista del programa El Aprendiz, Stone intentó convencer a Trump de candidatearse en cada proceso electoral.

La vida se hizo para trascender. Para dejar un legado. O ese es el pensamiento de Roger Stone. Él sabe que se ganó enemigos, pero cada uno de ellos lo vale. Stone logró escalar a los más altos niveles de la política estadounidense. Stone convirtió a Donald Trump en el hombre más poderoso del mundo.

Roger Stone sabe que pasará a la historia como uno de los hombres más odiados de la política americana. Y no lo discute, incluso asegura que disfruta del odio, ya que, si no fuera efectivo su trabajo, no lo odiarían. Es una señal de éxito.

Hombre de medios y de política, Roger Stone cuestiona la ética en la consultoría política. A él no le importa que digan que no tiene principios. Que es un hombre de trucos sucios. Al final… todos ellos son unos perdedores y para ganar, tienes que hacer todo lo que puedas.

Agradezco al Dr. Jesús Rubio Campos por la recomendación.

Trump y el uso de las drogas

“…tienes muchos “bad hombres” allá abajo, tal vez los puedo ayudar con eso.”

Esas fueron, según CNN, las palabras del Presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump durante la llamada del viernes pasado con Enrique Peña Nieto. Trump, se refería, quiero suponer al narcotráfico que desde hace años nuestro país ha combatido. Primero con fuerzas policiacas federales y desde el sexenio de Calderón con el ejército mexicano en las calles.




La realidad es que, mientras Trump culpa a México por los problemas de delincuencia y drogadicción en Estados Unidos, nuestro vecino del norte representa un mercado muy cómodo e importante para los narcotraficantes mexicanos. Sin tratar de caer en el “la culpa de la Guerra de Contra el Narco es de Estados Unidos”, dicho por Calderón hace unos años, quiero exponer de que magnitud es este problema y porqué, aunque se pongan muros, vallas, y miles de cámaras de seguridad la droga seguirá fluyendo.

Según cifras del 2014, la Unión Americana tenia aproximadamente 23.6 millones de adictos a algún tipo de droga ilícita (marihuana, cocaína, heroína, crack, metanfetaminas, etc.). También según información de la misma Agencia Central de Inteligencia, CIA por sus siglas en inglés, Estados Unidos es el mayor consumidor de cocaína del mundo, mucha de la cual procede de Colombia y pasa por nuestro país.

No solo eso, también los estadounidenses ocupan el primer lugar en el consumo de heroína colombiana y mexicana, marihuana, ecstasy y metanfetaminas. En pocas palabras, los narcotraficantes mexicanos tienen un mercado de más de 20 millones de personas al norte de la frontera mexicana.




En pocas palabras, el Sr. Trump, siendo empresario, debe de saber que si hay demanda, por supuesto que habrá oferta. Trump, más allá de preocuparse de la seguridad en la frontera sur, debería de combatir el problema de la drogadicción desde la raíz. Según cifras, solamente 1 de cada 10 estadounidenses van a algún tipo rehabilitación para sus problemas de adicción. Es decir, de los 23 millones de adictos, solamente el 10 – 11% acude a alguna institución a pedir ayuda.

Creo yo que el problema en Estados Unidos, no es la seguridad en la frontera con México, sino la cantidad de drogadictos que tiene el país, y lo poco que el sistema de salud estadounidense hace por ellos. Por otro lado, me aventuro a decir que si nuestro vecino del norte, planea verdaderamente, en algún momento enviar tropas a tierras mexicanas, entonces nuestro país debería de seriamente considerar legalizar la marihuana.

La marihuana es la principal droga consumida por nuestros vecinos. Los ingresos por impuestos son altos, simplemente en el 2014 el estado de Colorado recolecto cerca de $76 millones de dólares y, por otro lado, se le quitaría un importante negocio al narcotráfico.

¿Tú qué opinas?

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