Venezuela y el intervencionismo estadounidense en América Latina

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Las dos Guerras Mundiales fueron, en un sentido muy general, consecuencia de la contradicción entre el capitalismo y los imperialismos. Para ser claros, la contradicción no radica en términos absolutos, es decir, en la entidad conceptual de imperialismo como término singular, sino en su manifestación plural en un sistema global capitalista. Para que el capital subsista debe de reinvertirse constantemente, ya que de lo contrario perece ante la competencia. Empero, al tener rendimientos decrecientes -función creciente con tasas decrecientes-, el capital también debe de expandirse a regiones en donde la capacidad acumulativa no se encuentre saturada; es decir, en donde aún haya un atraso en la productividad y exista un alto grado de fuerza de trabajo sin ser explotada o en donde las mercancías no hayan llegado a saciar al máximo todas las necesidades de una población en específico. Por ello, las disputas por el dominio geopolítico y comercial entre las potencias coloniales de Europa se dirimieron en el aspecto bélico. 

A diferencia de las potencias europeas, el imperialismo estadounidense no chocaba contra otros imperialismos, y la dualidad capitalismo/imperialismo funcionaba sin fricción para convertir a Estados Unidos en la nueva potencia hegemónica. La acumulación de capital de los E.U. fue posible como consecuencia de una serie de factores: la sujeción de la oligarquía política, la mano de obra barata latinoamericana, la inversión monopólica de su capital, la regulación de precios a los productos manufactureros, la intervención militar y la retórica política e ideológica para justificar todo lo anterior, entre muchos otros.    

Pablo González Casanova en su ensayo Imperialismo y Liberación en América Latina apunta a que la intervención del imperialismo estadounidense en América Latina presentó variantes sustanciales por lo menos en tres periodos que van desde 1880 hasta  1973, en los cuales sus mecanismos y su retórica se fueron adaptando a las circunstancias.

El primer periodo que va de 1880 a 1933 se caracterizó por una intervención abierta y manifiesta, sobre todo en el aspecto político. A partir de un par de doctrinas descendientes de la “Doctrina Monroe” y la doctrina del “Destino Manifiesto”, E.U., desde Roosevelt a Wilson, se “acrecentó el sometimiento de las oligarquías latinoamericanas al poder imperial” para, así, reprimir cualquiera levantamiento que amenazara sus empresas monopólicas. Los dos principales mecanismos mediante los cuales se controló la política en América Latina fueron a través de la “Doctrina del Garrote” -la posibilidad de una actuación violenta como medio de presión en las “negociaciones”- y la “Diplomacia del dólar” -el uso del poder económico como garantía de concesión. A todas estas medidas “diplomáticas” se les puede encontrar una única base ideológica que las sustenta y que Theodore Roosevelt la sintetizó en una declaración: ante el desorden social resulta necesario la intervención de una nación civilizada que actúe como policía internacional.

En el segundo periodo que comprende de 1934 a 1959, la retórica política e ideológica alcanzó el apogeo del cinismo y la incoherencia empírica. La propuesta de E.U. para este periodo fue la de una penetración pacífica, una integración económica y una coordinación de fuerzas para constituir un sistema “panamericano”. Ante las amenazas de la expansión comunista, E.U. transformó su retórica, bajo los lemas “Buena Vecindad” y “Defensa Hemisférica”. 

Por último, en el tercer periodo (1960-1973), E.U. emprendió, nuevamente, la lógica militar de represión violenta ante cualquiera levantamiento revolucionario. A través de la CIA y la política de “desestabilización”, se aniquiló todo movimiento nacionalista, reformista y revolucionario; y también se derrocó cualquier gobierno conservador que no aceptara “la dependencia y explotación imperial”. Ante estas acciones, E.U. se exoneró de cualquier acusación señalando la exclusiva culpabilidad de las masas: “El pueblo hace la revolución. Nosotros sólo lo ayudamos”.

A todos estos discursos le subyacen el término orwelliano de doublethink. La única explicación para acceder a la intervención estadounidense en la región es si simultáneamente aceptamos dos creencias mutuamente contradictorias: el concepto de libertad y el concepto de intervencionismo. El objetivo de liberar a los pueblos latinoamericanos de la represión de los dictadores era a través de la intervención militar. Y así como en la obra de Orwell se necesitaba un Ministerio de la Verdad encargado de perpetuar falsedades, de la misma manera E.U. necesitó de una retórica democrática que justificara las intervenciones estadounidenses.

Ante la coyuntura venezolana, los aires del intervencionismo militar en América Latina resurgen y se prevé una nueva amenaza a su soberanía. Como expresó el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, Venezuela necesita dos cosas: una puerta de escape y no acorralar a Maduro, ya que las consecuencias pueden ser desastrosas. El gobierno venezolano debe llamar a elecciones democráticas libres, en las cuales ni Maduro ni Guaidó participen. 

Baja Trump a Tillerson, sube a Pompeo

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Esta mañana el presidente de lo Estados Unidos, Donald Trump, anunció un cambio importante en su gabinete al substituir a su Secretario de Estado, Rex Tillerson, por el ahora ex directo de la CIA Mike Pompeo.

En un mensaje por la red social Twitter, Trump anunció el cambio, el cual aseguro que fue de manera unilateral. Por otro lado, también anunció el ingreso de Gina Haspel al frente de la CIA.

La salida de Tillerson es el cambio más significativo en el gabinete de Trump desde que tomo la Presidencia de Estados Unidos en enero del año pasado. Por otro lado, era ya una renuncia casi anunciada, dado a los desencuentros que habían tenido recientemente el ahora ex secretario de Estado y el mandatario estadounidense, siendo el más reciente la sorpresa de que Trump se reunirá con el líder de Corea del Norte Kim Jong-Un.

Tillerson dejo su puesto como presidente ejecutivo de Exxon Mobil para unirse al gobierno de Trump.

Trump y el uso de las drogas

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“…tienes muchos “bad hombres” allá abajo, tal vez los puedo ayudar con eso.”

Esas fueron, según CNN, las palabras del Presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump durante la llamada del viernes pasado con Enrique Peña Nieto. Trump, se refería, quiero suponer al narcotráfico que desde hace años nuestro país ha combatido. Primero con fuerzas policiacas federales y desde el sexenio de Calderón con el ejército mexicano en las calles.




La realidad es que, mientras Trump culpa a México por los problemas de delincuencia y drogadicción en Estados Unidos, nuestro vecino del norte representa un mercado muy cómodo e importante para los narcotraficantes mexicanos. Sin tratar de caer en el “la culpa de la Guerra de Contra el Narco es de Estados Unidos”, dicho por Calderón hace unos años, quiero exponer de que magnitud es este problema y porqué, aunque se pongan muros, vallas, y miles de cámaras de seguridad la droga seguirá fluyendo.

Según cifras del 2014, la Unión Americana tenia aproximadamente 23.6 millones de adictos a algún tipo de droga ilícita (marihuana, cocaína, heroína, crack, metanfetaminas, etc.). También según información de la misma Agencia Central de Inteligencia, CIA por sus siglas en inglés, Estados Unidos es el mayor consumidor de cocaína del mundo, mucha de la cual procede de Colombia y pasa por nuestro país.

No solo eso, también los estadounidenses ocupan el primer lugar en el consumo de heroína colombiana y mexicana, marihuana, ecstasy y metanfetaminas. En pocas palabras, los narcotraficantes mexicanos tienen un mercado de más de 20 millones de personas al norte de la frontera mexicana.




En pocas palabras, el Sr. Trump, siendo empresario, debe de saber que si hay demanda, por supuesto que habrá oferta. Trump, más allá de preocuparse de la seguridad en la frontera sur, debería de combatir el problema de la drogadicción desde la raíz. Según cifras, solamente 1 de cada 10 estadounidenses van a algún tipo rehabilitación para sus problemas de adicción. Es decir, de los 23 millones de adictos, solamente el 10 – 11% acude a alguna institución a pedir ayuda.

Creo yo que el problema en Estados Unidos, no es la seguridad en la frontera con México, sino la cantidad de drogadictos que tiene el país, y lo poco que el sistema de salud estadounidense hace por ellos. Por otro lado, me aventuro a decir que si nuestro vecino del norte, planea verdaderamente, en algún momento enviar tropas a tierras mexicanas, entonces nuestro país debería de seriamente considerar legalizar la marihuana.

La marihuana es la principal droga consumida por nuestros vecinos. Los ingresos por impuestos son altos, simplemente en el 2014 el estado de Colorado recolecto cerca de $76 millones de dólares y, por otro lado, se le quitaría un importante negocio al narcotráfico.

¿Tú qué opinas?

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Los 10 libros de 2016 (Segunda Parte)

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Encuentra la primera parte aquí: https://goo.gl/i7GwIW

  1. Omertà, Mario Puzo

La Omertà es el pacto de honor que consiste en no hablar ni denunciar los delitos cometidos por otras personas. Don Raymundo Aprile deja la mafia para relevar el puesto a hijo adoptivo Astorre Viola.

Mientras tanto, un funcionario del FBI dispuesto a desmantelar a los Aprile ha convencido a los enemigos de dicha familia de violar la Omertà a cambio de protección federal. Astorre se dedicará a cuidar el patrimonio encomendado y de hacer pagar a aquellos que incriminaron a su mentor.




  1. El undécimo mandamiento, Jeffrey Archer

Para un agente de la CIA, el undécimo mandamiento es no dejarse atrapar y, en tal caso, no dar información al enemigo bajo ninguna circunstancia. Después de 28 años como agente, Connor Fitzgerald ha roto el undécimo mandamiento y mientras aguarda recluido en una prisión en San Petersburgo su vida dependerá de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia y de una conspiración que involucra a altos funcionarios de la CIA.

  1. Los Borgia, Mario Puzo

Una novela histórica sobre una de las familias más poderosas del renacimiento: los Borgia. Al ser elegido como el máximo dirigente del Vaticano, el Papa Alejandro Sexto (Rodrigo Borgia) tendrá que mantener el poderío de la Iglesia Católica a costa de abusos, corrupción y violencia.

Esta novela retrata la vida de Alejandro Sexto y sus cuatro hijos, quienes a pesar del promisorio futuro planeado meticulosamente por su padre, tendrán que pagar el precio de sus pecados.

  1. La mamma, Mario Puzo

Esta historia inspirada en la madre del autor, narra la vida de la típica familia de inmigrantes italianos en el Nueva York de los años 20.

Viuda en su primer matrimonio y abandonada por su segundo esposo, Lucía Santa tendrá que dar sustento a sus cuatro hijos en medio de la gran depresión, mientras adaptan sus costumbres y tradiciones italianas a la vida en América.




  1. El Siciliano, Mario Puzo

Mientras Michael Corleone está por terminar su exilio en Sicilia, su padre, Vito Corleone, le encomienda una importante misión: llevar a Norteamérica al bandido Salvatore Giuliano.

Este joven promotor de la justicia social se convirtió en la figura pública más aclamada de Sicilia al repartir los botines robados entre los campesinos y las familias pobres de su comunidad, situación que lo llevó a ganarse la enemistad del gobierno italiano y de la mafia.

Tras siete años de vivir fuera de la ley, Salvatore tendrá que planear su escape de la isla para encontrar una nueva oportunidad en Estados Unidos, al tiempo que sus poderosos enemigos le tienen planeado otro destino.

La meta de 2017 es un total de 12 libros, ¿cuáles son sus recomendaciones?

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Dimes y Diretes: “Enrique Ochoa, primero tu casa”

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El que vino hace dos días a darse baños de pureza en Nuevo León y decir que no pasa nada en su partido, y que al contrario el que le debe de ser menos corrupto y jalar más, fue el dirigente nacional del PRI, Enrique “Títere” Ochoa Reza. A lo mismo que me pregunto, ¿qué no tiene cosas más importantes de que preocuparse?

Ayer el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, pidió licencia para poder ser investigado por la PGR, también por el SAT y bueno dicen los rumores que hasta por la FBI y la CIA en los Estados Unidos.

A todo esto el buen Enrique le pidió a los diputados locales del PRI en Veracruz, que apoyaran a Duarte dándole la licencia, en otras palabras Quique le dijo a Duarte, “órale gordito, te echó la mano para que te puedas fugar a gusto”.

 




No me jodas Ochoa, vienes a Monterrey a echarle al primero gobierno independiente, que ok, no ha sido el más perfecto, ni mucho menos el mejor hasta ahorita, pero acaso, ¿no ves la caca que tienes en tu partido? Entre Medina, los Duarte, Borge, ni hablar de los asesinos de los Moreira, o, mejor dicho, “El Cartel de los Moreira”, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández (ambos investigados y perseguidos por los gringos) y las tranzas que ha hecho en su administración el Presidente, creo que tienes mucho que limpiar en tu casa, cómo para que vengas ahora a decir que “hay corrupción”.

No dudo, que el dirigente nacional del PRI, se mordió la lengua cuando decía esas palabras de “más jalé y menos Facebook”, pues según la sátira Broncowave y haciendo comparaciones en FB, Ochoa tiene más publicaciones en una semana que el mismo Bronco.




Enrique, te lo digo con toda sinceridad, si crees que quemando o ayudando a Duarte tu partido va a levantar para el 2017 y el 2018, estas más que perdido, te repito, túpele a tu chamba, que tienes mucho por hacer.

Ahí Se Leen.

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[REVIEW] ‘UN ESPÍA Y MEDIO’

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No hay mucho que alegre mis mañanas un lunes. En Monterrey, el mes de Julio convierte las calles en hornos de concreto. Debes levantarte temprano y cumplir con tus obligaciones ‘Godin’. Sin embargo, dentro de esas pocas cosas que me alegran durante estos días destaca el escribir una reseña positiva.

El sábado por la noche tuve la oportunidad de ver la película Un Espía y Medio en el cine, a escasos días de haberse estrenado en México. Debo admitir que compre los boletos sin mucho animó. Incluso en la caja aún debatíamos entre esta película o El Exorcismo de Anna Waters, y no me arrepiento que esta resultara ganadora.

Pero, ¿de qué va?

Luego de sufrir un severo bulling debido a su sobre peso, Bob Stone, interpretado por Dwayne ‘The Rock’ Johnson, contacta al que considera su único amigo en el mundo, Calvin Joyner (Kevin Hart), un contador melancólico por sus días como la super estrella de la secundaria. Bob hoy luce musculoso y en forma, además de trabajar como un agente letal de la CIA que necesita de las habilidades con los números de Calvin para resolver un caso que involucra la seguridad nacional. Juntos, los ex-compañeros de secundaria se encuentran en medio de tiroteos, espionaje internacional y agentes dobles, mientras intentan prevenir un caos global.

Al principio todo esto me sonaba como una comedia genérica. El trailer era bueno, sin embargo, estamos acostumbrados a que en estos avances nos presenten lo mejor del filme a sabiendas de que el resto es meramente basura. Afortunadamente no fue el caso con el filme que en inglés se titula Central Intelligence. ¿Es una comedía genérica? Sí. Pero  sabe explotar de manera adecuada sus fortalezas y regalarnos casi dos horas de agradable comedia.

La fórmula Johnson/Hart funciona gracias a la innegable contrariedad de sus personalidades. Kevin Hart en su papel es inquieto, con una manera de hablar y expresarse tan veloz y llena de ‘repeticiones enfáticas’ que podríamos afirmar que improviso el 80% de la película. Por otro lado tenemos a ‘La Roca‘, a quien por momentos le compramos su interpretación de inseguro y extraño, sin embargo, no dejaras de buscar los puntos de comparación entre Bob Stone y Hobbs (Su personaje en la franquicia Fast & Furious).

La trama y las escenas de acción son la plantilla común en este genero: la información robada, el agente mal encarado que todos aseguran es el antagonista, las conspiraciones internas, y el sujeto que no quiere ser parte del embrollo y termina involucrado de todas formas. Es verdad que no es aquí donde recae la fuerza del film, pues podríamos poner aquí el título de cualquier película de Bruce Willis o Mel Gibson y haría un match perfecto con la descripción de la trama sin que nadie note la diferencia.

El mensaje es positivo: Un estandarte contra el bulling tan adoptado por las generaciones más jóvenes hoy en día. Tan apático y ciego a los negativos resultados que tiene para los victimados. Por otro lado  están las metas. Vivir lamentándonos no solo por el pasado que se fue si no por todo lo que no llego con el futuro. Se consciente de donde estas parado en este momento, saca el mejor partido y sigue adelante.

No. No es el blockbuster del año ni mucho menos acreedora a un Oscar. Sin embargo el resultado es positivo y las risas una garantía. Además, cuenta con algunos invitados sorpresa en el elenco que sacaran más de un “¿Ya viste quien es?” a los espectadores.

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Más respeto para los criminales

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Cuando el video de la tortura de Elvira Santibañez Margarito se hizo público, muchos criticaron que se castigara a los culpables. Sí, Santibañez era miembro del crímen organizado, pero esto no justifica lo que le hicieron. El rol de la policía y de los militares no es el de saciar la sed de venganza de la sociedad, sino procesar y castigar a los culpables con apego a la ley.

Si la opinión pública le da el pase a las autoridades en esta ocasión solo porque se trata de una criminal, entonces implícitamente se le está dando un pase para que torturen a otras personas que no han sido procesadas y que por lo tanto son potencialmente inocentes. Cuando esto sucede (porque se da seguido en este país), entonces esas mismas voces que aplauden la tortura de esta mujer, protestan ante la tortura de los detenidos inocentes.

Si la opinión pública le da el pase a las autoridades en esta ocasión solo porque se trata de una criminal, entonces implícitamente se le está dando un pase para que torturen a otras personas que no han sido procesadas y que por lo tanto son potencialmente inocentes.

Este problema no es endémico, hace poco más de un año la CIA se vio envuelta en un escándalo cuando se publicó que se recurría a éstas prácticas. Muchos pensarán que la tortura es necesaria, que es la única forma en la que se puede sacar información a los detenidos, pero la realidad es que la mayoría de la gente tiene una noción equivocada de lo que se logra a través de la tortura.

John Oliver argumenta que las series de televisión y las películas nos hacen pensar que es una forma de extraer información legítima, pero en la vida real, la evidencia indica lo contrario. Ningún caso documentado por la CIA prueba que se haya obtenido información relevante después de torturar a los detenidos. De hecho, hasta se menciona que uno de los torturados “confesó” sobre una acción de reclutamiento terrorista, que al final de cuentas resultó ser falsa. [1]

No es nada difícil imaginar que las confesiones que son extraídas bajo tortura sean falsas, ¡y es que uno diría cualquier cosa! Recordemos que hace unos siglos muchas mujeres fueron obligadas de esta manera a confesar que eran brujas… ¡Confesaron algo físicamente imposible con tal de no ser torturadas! Entonces, por ejemplo, cuando el GIEI dice que hubo tortura de testigos en el caso Ayotzinapa, ¿cuál es la credibilidad de estas declaraciones?

John Oliver argumenta que las series de televisión y las películas nos hacen pensar que es una forma de extraer información legítima, pero en la vida real, la evidencia indica lo contrario. Ningún caso documentado por la CIA prueba que se haya obtenido información relevante después de torturar a los detenidos.

La tortura y las matanzas extrajudiciales perpetradas por las autoridades les restan legitimidad y credibilidad y afectan la imagen de nuestro país a nivel internacional. Pero, ¿cuáles son los métodos alternos? Jack Cloonan, ex-agente del FBI, argumenta que la mejor forma de lograr que un detenido coopere es ofrecerle una alternativa; hacer que acepte que no puede volver a su vida anterior, pero que al ayudarle a las autoridades podría, por lo menos, llegar a un compromiso. [2]

Nuestras autoridades deben de seguir las reglas hasta cuando se trata de asesinos. El imitar las tácticas inservibles de otros criminales (un ojo por ojo), no logra más que una sensación de desquite temporal. La tortura no funciona, está comprobado y ellos deben estar entrenados para seguir las tácticas más efectivas y no brincarse los procesos legales. Porque, nunca sabes… si te llegas a ver en un malentendido ¿qué garantiza que no se los vayan a brincar contigo?

[1] LastWeekTonight, Last Week Tonight With John Oliver: Torture (HBO), YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=zmeF2rzsZSU.

[2] Ibid.

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