EL MARKETING DE LOS OBAMA

En pocos meses la familia Obama terminará uno de los mandatos presidenciales más populares en la historia política no solo de Estados Unidos, sino del mundo entero.

A pesar de algunos sin sabores durante su gestión, decisiones un tanto intransigentes y varias crisis de todo tipo en el país norteamericano, Barack Obama se convirtió en el presidente favorito de millones de personas alrededor del globo.

Como mercadologo político, me gustaría analizar la magnífica campaña mercadológica de los Obama al frente de la nación más poderosa del mundo en 5 puntos:

Capacidad de conciliar: En un país con enfrentamientos constantes, invasiones y guerras, Barack logró conciliar con enemigos políticos históricos. Su más grande logro lo realizó en su visita a Cuba después de casi sesenta años de una relación congelada y hostil entre ambas naciones. Su discurso en La Habana, le dio la vuelta al globo.

Humildad: En un perfecto aprovechamiento de la era digital, Obama apareció incansablemente chocando el puño con algún jardinero, saludando a los trabajadores en plena Casa Blanca e incluso sirviendo la cena en la noche de Navidad; esto le valió ser el presidente de la “sencillez”.

Sentido del humor: Ser presidente es una tarea estresante, una vida muy ocupada y un trabajo bastante serio, pero Barack no perdió jamás la oportunidad de contar sus mejores chistes durante las conferencias de prensa presidenciales, situación que lo colocó en la preferencia de millones de personas en Estados Unidos y cientos de millones más en el mundo.

Sensibilidad: Estados Unidos suele ser considerado como un país increíblemente poderoso, pero sobretodo repleto de personas frías e indiferentes. Barack dio su cara más sensible en las masacres, crisis, asesinatos, hambruna y discriminaciones hasta el grado de soltar lágrimas en repetidas ocasiones. Y claro, jamás faltó una cámara para capturar el momento y compartirlo en sus redes sociales.

Michelle Obama: El punto clave más importante de la gestión presidencial, Michelle Obama se ganó los corazones del mundo entero. Bailando en programas de televisión, haciendo bromas, vistiendo ropa barata como cualquier ciudadano común e incluso entregando premios en festivales importantes aunado a una capacidad oral increíble, un portafolio académico y profesional destacado, así como la realización perfecta del papel de primera dama, lograron colocarla como la mejor primera dama de los últimos 100 años en encuestas realizadas por diarios estadounidenses.

La pareja Obama que aparece en una foto viral viviendo de manera humilde y que años después se convertirían en los líderes de la nación más poderosa del mundo, lograron transformar su popularidad en votos para reelegirse.

El que hoy sean la pareja presidencial más popular del mundo se debe a un elemento vital para los políticos actuales: la mercadotecnia política.

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El empoderamiento ciudadano como la mejor solución

“Todos roban”

“Los honestos se extinguieron”

“Los políticos son todos corruptos”

“El poder corrompe”

“Ningún honesto puede ganar elecciones”

Estos pensamientos están más arraigados de lo que pensamos en la ciudadanía latinoamericana. Ahora, la pregunta es, ¿la corrupción ha absorbido a la política y por ello hay un descreimiento generalizado o, por el hecho de que se ha arraigado una desvalorización de la política en general esta se ha podido ir alejando de cualquier regla ética o moral?

Jamás hay que olvidar que para que las instituciones democráticas funcionen como deben el ojo controlador de los ciudadanos no debe dar respiro, porque es cuando se mira para un costado que quienes tienen la obligación de gobernar en pos del bienestar común se sienten cómodos para actuar de forma indebida.

Si quienes depositan la confianza en un candidato sólo recuerdan que su participación en la vida democrática es necesaria cada cuatro años, luego no tienen derecho moral a reclamar o quejarse cuando dicho funcionario abandona su puesto con varios millones en su maletín y un desastre irreparable en su cartera.

Siguiendo con las frases populares podríamos recordar la famosa “La culpa no es del chancho sino del que lo alimenta”. ¿Por qué motivo se cree que aquel rostro que aparece sonriente en una boleta o en un spot propaganda será un ser angelado y honesto que se desvelará por las noches alimentando a los desnutridos y abrigando a los sin hogar?

Tal vez sería algo que nos podría responder un psicólogo o un sociólogo, tal vez responde a la misma necesidad que ha tenido la humanidad desde tiempos inmemoriales de adorar a Dioses perfectos capaces de recompensar o castigar a su antojo. Sobre todo, Dioses a los cuales se les pueda reclamar cuando las cosas tomen un curso diferente al esperado, a modo de deshacerse por completo de la responsabilidad propia.

En definitiva, no puede exigirse lo que uno no está dispuesto a dar, casi como en una relación amorosa. Difícilmente un funcionario se ocupe de lo que le preocupa a un ciudadano común si este no se involucra ni se informa esforzándose por comprender una lógica de poder en la que cada vez hay menos lugar para los desentendidos.

La clásica división entre el ámbito privado y el público ya queda obsoleta, hoy en día ya no pueden pensarse estas relaciones pendulares sin considerar el lugar, cada vez más influyente, de la ciudadanía y los medios masivos de comunicación. Estamos ante una ciudadanía que se empodera y exige, esta parece ser la única y la forma más efectiva para enderezar las instituciones democráticas de América Latina.

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El fantasma del populismo

En la política, bien se sabe de la técnica del discurso descalificador, que lleva por objetivo atacar a aquellos individuos o grupos que contrarían los ideales propios y representan un peligro para estos mismos. Ejemplos como la conocida frase “eje del mal”, mencionada por George Bush en un discurso realizado en el 2002, (por medio del cual pretendía designar a una serie de países como “aliados del terrorismo”), hasta casos más recientes como el del partido político español PODEMOS, acusado por diversos agentes de ser pro ETA, muestran la clara vigencia de este recurso. Ahora bien, actualmente es apreciable un calificativo particular utilizado con frecuencia, mismo que pretende agrupar a un conjunto de personajes con rasgos aparentemente similares; se trata del conocido “término”: populismo.

Ahora bien, actualmente es apreciable un calificativo particular utilizado con frecuencia, mismo que pretende agrupar a un conjunto de personajes con rasgos aparentemente similares; se trata del conocido “término”: populismo.

Sin embargo, aquellos lectores no muy familiarizados con dicho término se preguntarán ¿en qué consiste el populismo? Pues bien, si se empieza a analizar lo dicho por diversas figuras del mundo político, el populismo podría resumirse en lo siguiente: acervo de discursos y actitudes, que encaminan a concebir un adversario (entidad colectiva en gran parte de los casos) como el responsable de la mayoría de los males que sufre la población de un país, así como el hecho de decir a la ciudadanía lo que esta quiere escuchar y colmarla de falsas promesas. Habiendo dicho esto, y siendo realistas ¿qué político se libra de no haber hecho todo lo anterior al menos una vez en campaña? ¿No es, lo previamente establecido, un reflejo de cómo está nuestra política actualmente? Lo que plantean los implícitamente autodenominados “enemigos del populismo” no es ese término carente de sustento y de argumentos sólidos, sino que va hacia algo más sencillo y practicado desde el nacimiento de la política: la demagogia.

Entendida como aquel discurso donde se pretende atrapar al ciudadano mediante propuestas irrealizables, oratorias cautivadoras que exaltan los sentimientos y crean simpatía con el aspirante a algún cargo público, la demagogia (sea en forma total o parcial) es un mal del que lamentablemente pocos servidores públicos se escapan. ¿Que si el hecho de mencionar que el avión presidencial del mandatario en turno será vendido una vez que la persona que lo mencionó, sea votada para ejecutivo es demagogia? Seguro que sí, tanto como el hecho de declarar la nueva independencia (caso Bronco) de un estado en el que se ganó la gubernatura, o bien, como el pavonearse en redes sociales, cambiando constantemente las fotos con el fin de intentar ganar simpatía de las minorías (caso Peña).

Entendida como aquel discurso donde se pretende atrapar al ciudadano mediante propuestas irrealizables, oratorias cautivadoras que exaltan los sentimientos y crean simpatía con el aspirante a algún cargo público, la demagogia (sea en forma total o parcial) es un mal del que lamentablemente pocos servidores públicos se escapan.

No obstante, volviendo al eje central, ¿por qué motivo se ha optado por encasillar de populistas a ciertos personajes? O mejor dicho ¿qué características ideológicas comparten en común estos mismos? Dejando de lado el concepto de “demagogia” (debido a que, a mis ojos claro, no hay político que se salva de adoptarla) puede decirse que, tanto grupos políticos que han sido “insultados” con este término, como PODEMOS en España, Syriza en Grecia, y hasta MORENA en México, coinciden en replantear un aspecto clave de la democracia: devolver la soberanía al pueblo y volver a las raíces de lo que se conoce como la cosa pública (mejor conocida como república. A pesar de tales descalificaciones, por individuos que incluso lucran y viven de concebir al populismo como el mayor de los males (Gloria Álvarez, por ejemplo), cayendo por cierto en la paradoja de ese supuesto populismo al emplear uno de sus elementos, la lucha por tener un gobierno auténticamente democrático y republicano deberá de seguir, y si algo nos ha mostrado la historia es que las personas que lograron cambiar al país fueron en algún punto tachados por los grupos de poder, tal como ahora.

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¿Bronco planificado para las elecciones presidenciales del 2018?

Solo dos años son los que restan para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales del 2018 en México. Sin duda alguna, estas serán de las más importantes en la historia del país ya que por primera vez, existiría la posibilidad de ver a candidatos independientes contendiendo por la Presidencia de la República. Al día de hoy, son varios los nombres que suenan para contender en las próximas elecciones presidenciales. En una encuesta realizada por Grupo Reforma el 17 de abril de este año, posicionan a Andrés Manuel López Obrador (MORENA) en primer lugar con 26% en el escenario electoral de las próximas elecciones presidenciales, seguido por Margarita Zavala (PAN) con 21%, Miguel Ángel Osorio Chong (PRI) con 17%, Jaime Rodríguez “El Bronco” (Independiente) con 9% y finalmente Miguel Ángel Mancera (PRD) con 8%.

Me llama mucho la atención ver el nombre del actual gobernador de Nuevo León, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”, como muchos lo conocen, dentro de esta encuesta. Cabe resaltar que Jaime Rodríguez desempeña el puesto de Gobernador desde el pasado 4 de octubre del año pasado. En recientes declaraciones, “El Bronco” afirmó analizar la posibilidad de contender como candidato presidencial, siempre y cuando haya resuelto los problemas que actualmente tiene el estado.

Me llama mucho la atención ver el nombre del actual gobernador de Nuevo León, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”, como muchos lo conocen, dentro de esta encuesta … En recientes declaraciones, “El Bronco” afirmó analizar la posibilidad de contender como candidato presidencial, siempre y cuando haya resuelto los problemas que actualmente tiene el estado.

Yo tomaré una decisión en dos años más, si resuelvo los problemas de Nuevo León” –Jaime Rodríguez “El Bronco”. Jaime Rodríguez había declarado en varios eventos públicos durante su campaña hacia la gubernatura que, de ganar las elecciones para gobernador, este llevaría las riendas durante los próximos seis años con el fin de mejorar el sector económico, social y político en el estado. Sin embargo, aún no tenía ni un mes como Gobernador cuando se empezó a difundir el rumor de que “El Bronco” ya estaba pensando en las elecciones del 2018.

Muchas personas creen al día de hoy, que Rodríguez realmente se estaba preparando para poder contender por la Presidencia de la República y no es de extrañarse, ya que la situación del país en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, ha sufrido deterioros en sectores como la economía, la salud, el trabajo y la educación, por nombrar solo algunos. No fue hasta el día de ayer, 3 de mayo, que “El Bronco” dijo estar interesado en las próximas elecciones, pero dejó en claro que, aunque en estos momentos no se encuentra en competencia, sí trataría de impulsar las candidaturas independientes ya que los partidos políticos no han dado los resultados que la ciudadanía ha esperado.

No fue hasta el día de ayer, 3 de mayo, que “El Bronco” dijo estar interesado en las próximas elecciones, pero dejó en claro que, aunque en estos momentos no se encuentra en competencia, sí trataría de impulsar las candidaturas independientes…

En mi opinión, creo que Jaime Rodríguez “El Bronco” no debería estar pensando en las elecciones presidenciales si aún no resuelve los problemas actuales del estado. “El Bronco” debería enfocarse en las necesidades del estado y no en las necesidades del país, ya que en los últimos meses se han incrementado los niveles de inseguridad y principalmente de la delincuencia, situación que afecta directamente a la sociedad neoleonesa. No estoy en contra que quiera apoyar en las próximas elecciones, pero sí creo conveniente que debería poner prioridades al momento de tomar decisiones.

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Fuero político: el “pégame pero no me dejes” legal

Entre los principios que definen a un estado de derecho se encuentra la justicia, misma que contribuye a que existan diversos factores que integran una dualidad. Una de las manifestaciones básicas de la justicia radica en el hecho de que todo individuo sea juzgado por la ley, sin contar con privilegios como los que podría tener una persona con título nobiliario en países donde esta costumbre continúa vigente. De igual manera, la justicia debe entenderse no solo en ser juzgado por la misma ley que se aplica a todo mexicano, sino también en el hecho de ser congruentes. No puede haber democracia si no se juzga de la misma forma a cada ciudadano. Algunos defenderán a capa y espada que es necesario el fuero para que los servidores públicos no sean víctimas de ataques orquestados por opositores.

Sin embargo, de ser la posibilidad de tener en riesgo la libertad, imagen moral o integridad el motivo por el que existe este tipo de inmunidad llamado fuero, se tendría entonces que extender el fuero a diversos profesionistas, quienes arriesgan incesantemente la vida misma y no poseen una inmunidad que resulte en que la decisión de salvar su integridad física o moral recaiga sobre sujetos de su misma área de trabajo que determinen si estos deben ser o no procesados penalmente. Tanto periodistas, activistas, bomberos y doctores, por mencionar algunos, todos y cada uno de ellos arriesgan no solo su imagen pública, sino su vida a favor del pueblo más que cualquier funcionario y ninguno posee actualmente una protección que los ayude a seguir sirviendo a su gente aún cuando se tengan presuntas pruebas de participación en actos ilícitos.

Tanto periodistas, activistas, bomberos y doctores, por mencionar algunos, todos y cada uno de ellos arriesgan no solo su imagen pública, sino su vida a favor del pueblo más que cualquier funcionario y ninguno posee actualmente una protección que los ayude a seguir sirviendo a su gente aún cuando se tengan presuntas pruebas de participación en actos ilícitos.

Asimismo, si el argumento a favor del fuero es la ausencia por motivo de que al proceder penalmente se impida el ejercicio de responsabilidades del servidor público, se debería recordar que este cuenta con un suplente, para que tome su lugar cuando sea necesario; para que lo cubra todo el tiempo que haga falta. Si esto es realizado en cualquier empleo ¿por qué no habría de realizarse dentro de la política?

En las variadas esferas laborales, los patrones, los consumidores y demás implicados deben pagar el precio de que un empleado, tal vez muy capaz, se ausente por diversas causas, como por ejemplo, una procedencia penal y deba de reemplazársele todo el tiempo que permanezca la causa que lo impide realizar su labor. En la política, el pueblo está dispuesto a pagar ese precio que se paga en los demás sectores de trabajo, debido a que el fuero es equiparable a decir que: el remedio es peor que la enfermedad.

Además, como se ha observado a lo largo de la historia de nuestra nación, desde tiempos pasados hasta la actualidad, el fuero no ha servido más que para mantener en la impunidad a aquellos funcionarios que han tomado la decisión de traicionar al pueblo y han optado por perjudicarlo y despojarlo de su dignidad; con ejemplos como Medina y Duarte, en el norte y sur, respectivamente, el fuero ha demostrado ser la herramienta perfecta para que los políticos continúen empobreciendo, oprimiendo y censurando a los ciudadanos; aunado al pensamiento caudillista que parte de la sociedad mexicana posee, da como resultado que esta misma inmunidad sea considerada como una especie de “pégame pero no me dejes”, de carácter legal: ya que para salir adelante ocupamos un líder obligatoriamente, no importa si este ha cometido un acto ilícito, pues más vale estar mal acompañados que solos, pues como ciudadanos no podemos hacer algo sin ayuda de nuestros políticos.

…como se ha observado a lo largo de la historia de nuestra nación, desde tiempos pasados hasta la actualidad, el fuero no ha servido más que para mantener en la impunidad a aquellos funcionarios que han tomado la decisión de traicionar al pueblo y han optado por perjudicarlo y despojarlo de su dignidad…

He ahí una justificación pobre que a veces llega a emplearse para mantener vigente el fuero político. No obstante, como sociedad siempre se puede cambiar y comenzar a hacer frente a esta situación, exigiendo la derogación de este artilugio, cuya función no radica más que en conservar este régimen, donde individuos con la responsabilidad de velar por los intereses populares se reparten el botín que proviene de cada uno de nosotros como contribuyentes.

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La indiferencia del pueblo mexicano hacia la política

El problema del pueblo mexicano es la falta de interés que tienen por la política. Tanto los jóvenes como los adultos están más interesados por los partidos de fútbol o por la vida de las celebridades que no tienen ni la menor idea de lo que sucede en su propio país. Esto no es solamente culpa de los ciudadanos, sino de los medios, ellos eligen poner temas sobre quien gano el partido o que celebridad se casó que hablar sobre las leyes que se reformaron o aprobaron en el congreso.

Los medios deciden que temas les favorecen y sola hablan de política para crear polémica. Ellos eligen a que le dan más publicidad y evidentemente les conviene abarcar y evidentemente van primero los temas deportivos o sociales que los temas políticos, debido a la ciudadanía a la que le proporcionan información les interesan más estos temas.

El dilema de esta situación es que al exigirle más a un director técnico o a un jugador de futbol, le damos el poder a los gobernantes de hacer su trabajo de la forma que ellos elijan, esta puede ser buena o de mala ya que no tendrán ninguna represalia de parte tanto de la ciudadanía como de los medios.

Esto ha afectado en tal magnitud que las personas se quedaron en la comodidad de solamente abordar temas sin verdadero impacto. Hablan y conocen más tanto a las celebridades como a los jugadores de su equipo favorito. Es impresionante el hecho de que las personas realmente no estén conscientes ni de quien es su diputado local pero que ellos te puedan decir hasta el remplazo del portero de su equipo. Las conversaciones de las personas entre sus familiares, amigos o compañeros abarcan estos temas debido a que se consideran como temas quizás con mayor importancia para estos individuos. Lo podemos notar con el simple hecho de que las personas les exigen más a los futbolistas que a los gobernantes, alcaldes, diputados e incluso a su presidente. Es más común escuchar a la gente exigiendo y reclamando errores que cometió el equipo de futbol en un partido que escuchar a individuos discutiendo de las personas con cargos públicos sobre las cosas que ha hecho mal o incluso bien.

Es impresionante el hecho de que las personas realmente no estén conscientes ni de quien es su diputado local pero que ellos te puedan decir hasta el remplazo del portero de su equipo. Las conversaciones de las personas entre sus familiares, amigos o compañeros abarcan estos temas debido a que se consideran como temas quizás con mayor importancia para estos individuos.

La política se ha tomado como un tema no agradable, e incluso se escuchan comentarios diciendo que la política y la religión no se deben de tocar porque cada quien defiende su punto de vista en forma extremista, consideran el color blanco o el negro, sin intermedios y esto crea una discusión en lugar de un análisis. Son pocas las personas que hablan de política y el problema de cuando este especifico tema se abarca es que la mayoría de los ciudadanos hace opiniones sin fundamentos debido a que es mínima el área de la población que realmente está informada y que puede hacer opiniones con argumentos que los respaldan.

El dilema de esta situación es que al exigirle más a un director técnico o a un jugador de futbol, le damos el poder a los gobernantes de hacer su trabajo de la forma que ellos elijan, esta puede ser buena o de mala ya que no tendrán ninguna represalia de parte tanto de la ciudadanía como de los medios. La sociedad necesita dejar de darle importancia a los partidos y a las celebridades y aportar más a la discusión política. Al hacer esto estaremos exigiendo más a las personas con cargos públicos y estos harán su trabajo de una forma en la cual nos favorezca como ciudadanía.

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¿Por qué no tenemos políticos como Justin Trudeau?

Justin Trudeau es prácticamente el it boy de la política… carismático, amante de los animales, comprometido con la defensa de los derechos de los indígenas, impulsor de la equidad de género… en fin, el escenario internacional se vuelca en demostraciones de aprobación, afecto y afición hacia el Primer Ministro canadiense quien desde su campaña, demostró tener un perfil muy diferente al del político convencional.

Pero, ¿por qué en México no tenemos a un político como él? O por lo menos, uno que no tenga miedo de hablar de frente sobre temas como el feminismo, cambio climático, y la mariguana. Muchos podrán ser los motivos, pero me permito enlistar algunas de las razones por las cuales considero que en nuestro país, no vemos un liderazgo que busque romper paradigmas:

1. Por que no queremos.
Así, simple y llanamente no queremos. Nos gusta pensar en que necesitamos una irrupción en el orden establecido. Nos sentimos cómodos con el estereotipo de político que ha permanecido por varias décadas en México y que, para bien o para mal, nos ha llevado hasta donde estamos actualmente.

…es muy válido no compartir la idea de que el Primer Ministro canadiense es una figura política la cual debemos aspirar tener. Más bien, el objetivo de este ejercicio es invitarlos a la reflexión de que es posible divorciarnos de la idea que impera sobre el político como un ser egoísta, corrupto y vergonzoso…

2. Porque no nos la creemos.
O bueno, tal vez sí queremos tener a alguien con el liderazgo como el de Trudeau, pero ¿cómo? si “somos muy corruptos” y “es diferente porque es Canadá”. Y muchos otros argumentos pueden surgir… sin embargo, no olvidemos que desde el lenguaje inicia la construcción del mundo que percibimos con nuestros sentidos. Mientras que no nos creamos dignos de tener algo diferente, mantendremos el resultado constante.

3. Porque desconfiamos de los demás.
Relacionado al punto anterior, no solo nos falta creer que podemos tener líderes diferentes, sino que cuando surge un perfil preparado y dispuesto a hacer las cosas bien, la envidia de quienes hacen las cosas mal y la desconfianza del público general se encarga de opacar ese acenso. Justos pagando por pecadores y así el cuento de nunca acabar… o, aprendamos a observar y analizar antes de criticar y opinar.

4. Porque nos gusta que nos digan qué hacer.
Lamentablemente, este rasgo se puede trazar desde nuestro sistema educativo. Nos enseñan a seguir órdenes y ponernos límites que muchas veces están por debajo de nuestra capacidades reales. Lo peor de todo esto es que no solo nos subestimamos, sino que tomamos una actitud pasiva y nos deslindamos de nuestras responsabilidades, ya que estamos esperando a que ese líder mesiánico nos diga qué hacer, y nosotros contestarles “Sí, Lic.” “Sí, Inge” “Sí, señor presidente”.

Nos falta agudizar nuestro sentido crítico, y entender que la participación ciudadana va más allá de ir a votar o de ningunear a un político en las redes sociales, sino de vigilar, exigir e incluso trabajar en conjunto con ellos para que salgan adelante los proyectos que apoyen al bien común.

5.Por que nuestras instituciones son débiles.
Desde las electorales hasta las de procuración de justicia y de derecho… el común denominador de las instituciones en nuestro país es que la mayoría se doblegan ante los intereses de ciertas élites. Como consecuencia, se crea un ecosistema ideal para que lleguen al poder antes y más rápido personas incapaces pero picudas, que las capaces pero rectas. Fortaleciendo nuestras instituciones podemos evitar tener malos liderazgos, o liderazgos interesados solo en su beneficio (y en el del padrino que los llevó al poder).

6. Por que nos falta madurar nuestra participación ciudadana.
Si bien, es digno de reconocerse que en los últimos años se ha visto un aumento en la participación ciudadana, esto para nada es suficiente. Nos falta agudizar nuestro sentido crítico, y entender que la participación ciudadana va más allá de ir a votar o de ningunear a un político en las redes sociales, sino de vigilar, exigir e incluso trabajar en conjunto con ellos para que salgan adelante los proyectos que apoyen al bien común.

Como mencionaba, estos no son los únicos factores que influyen en el surgimiento de una figura como Justin Trudeau. E incluso me gustaría resaltar que es muy válido no compartir la idea de que el Primer Ministro canadiense es una figura política la cual debemos aspirar tener. Más bien, el objetivo de este ejercicio es invitarlos a la reflexión que es posible divorciarnos de la idea de que impera sobre el político como un ser egoísta, corrupto y vergonzoso; y por el contrario, sí podemos tener algo diferente, alguien a quien respetar, y que nos motive a trabajar en conjunto, siempre y cuando permitamos que las condiciones se den.

Por que lo merecemos.

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Política: mucho de qué hablar, mucho más por hacer

Una de las realidades de este país es la siguiente: se habla mucho de la política, pero se hace poco para cambiarla. Pocos son los que pasan de las palabras a las acciones. Los temas más polémicos de hoy en día parecen ser sencillos cuando hablamos y discutimos sobre estos; además uno sólo escucha quejas y reclamos mediante los cuales no muchos logran analizar objetivamente lo que está sucediendo alrededor.

Un comentario que compartió hace unos días una compañera de clase me hizo reflexionar mucho: “Es increíble la cantidad de leyes que existen y lo poco que le importan a las personas”, —dijo. En parte, lo anterior nos pone a pensar en la cantidad de gente que se toma enserio las leyes, y no hablemos sólo de los ciudadanos, sino de la autoridad misma, que se dice ser “fiel a la ley”. Es interesante analizar este comentario y preguntarnos ¿De verdad yo como ciudadano estoy interesado en lo que me rodea? ¿Conozco y respeto la ley, o prefiero quedarme en la ignorancia y seguir viviendo en una burbuja de cristal?

¿Qué más tiene que suceder para que la ciudadanía crea que tiene voz en las decisiones de gobierno? ¿Qué otra tragedia debemos enfrentar como país para que nos demos cuenta de que el cambio depende de nosotros y no solo de los políticos?

La historia de México está llena de héroes y batallas, donde la sociedad salía a las calles, ejercía sus derechos y alzaba la voz. Veo con tristeza el que hoy en día solamente una minoría sea la que protesta y trata de hacer vigentes sus derechos. Desgraciadamente este grupo es solo eso, una minoría. Ante esto frecuentemente me pregunto: ¿Qué más tiene que suceder para que la ciudadanía crea que tiene voz en las decisiones de gobierno? ¿Qué otra tragedia debemos enfrentar como país para que nos demos cuenta de que el cambio depende de nosotros y no solo de los políticos?

¿De verdad yo como ciudadano estoy interesado en lo que me rodea? ¿Conozco y respeto la ley, o prefiero quedarme en la ignorancia y seguir viviendo en una burbuja de cristal?

Me encuentro inconforme con la situación que ocurre en mi estado y en mi país. Las actitudes que uno toma como ciudadano van de la mano con las acciones que las autoridades realizan; si alguien coopera para que estas actividades perjudiquen al bien común no debería estar inconforme. Si uno mismo no realiza su labor como ciudadano, poco podemos esperar de las autoridades. En otras palabras, la situación de Nuevo León —y la de México en general— no pude atribuirse únicamente a las autoridades, sino también a los ciudadanos que no usan su voz. Por ende, es necesario estar informado sobre las situaciones que el estado enfrenta hoy en día.

Me gustaría llegar a pensar que la falta de apoyo por parte de la ciudadanía tiene una fecha de caducidad. Toda esta controversia es generada por la falta de interés que existe en mí alrededor hacia temas de política, la cual nos abarca y nos pertenece a todos. Finalmente, le hago yo al lector la siguiente pregunta: ¿Qué harás hoy para combatir la ignorancia e impunidad que te rodea?

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Incongruencia política, Diputados aumentan Predial en Nuevo León

Incongruencia política monumental, la que demuestran los diputados del Congreso de Nuevo León, que con tanta enjundia y convicción lucharon por eliminar totalmente el pago de tenencia el primer año, echar abajo la verificación vehicular a pesar de la grave situación ambiental de Nuevo León (al grado de que algunos salieron a las calles a pegar calcomanías en los coches oponiéndose a la medida), entre otros medios de ingreso para el Gobierno del Estado que tacharon de “recaudatorios”, y que por otro lado decidieron aprobar sin problema alguno, y prácticamente sin debate, aumentos a los valores catastrales de algunos municipios que implicarían un aumento sustancial en el pago de los impuestos del contribuyente neoleonés, como es el caso específico del Predial.

Vaya sorpresa que se llevarán los ciudadanos de Monterrey, San Pedro, Apodaca, Santa Catarina, Escobedo y San Nicolás que pensaban que los Diputados (y Ayuntamientos) estaban genuinamente preocupados por la cantidad de impuestos que pagaban, pues con una mano se rasgan las vestiduras por una verificación vehicular de 450 pesos (que aún estaba abierto a considerarse un subsidio u otros apoyos), y con otra aumentan el costo del Impuesto Predial hasta en un 30%. Si bien la primera tenía una finalidad ambiental y repercutía en los propietarios de automóviles, la segunda no tiene finalidad más que recaudar y repercute en TODA la población; parejo.

Esta incongruencia que para algunos puede no quedar muy claro al hacer cosas diametralmente distintas, puede explicarse con lo sucedido el 7 de junio del año pasado: Perdieron la elección y con ello, el control de las arcas del Gobierno Estatal.

Esta incongruencia que para algunos puede no quedar muy claro al hacer cosas diametralmente distintas, puede explicarse con lo sucedido el 7 de junio del año pasado: perdieron la elección y con ello, el control de las arcas del Gobierno Estatal. Pero la elección no fue una derrota total, pues 50 de los 51 municipios aún conservan gobiernos de mayoría partidista. Si bien antes de la ola independiente los partidos controlaban todo el dinero público, ahora solo administran los recursos municipales y, por ende, están actuando de conformidad.

Si bien la estrategia de regocijarse en los municipios tras su derrota electoral podrá funcionarles, la pregunta es: Al paso en declive que van los partidos políticos, ¿para dónde se van a hacer en 2018 cuando además de haber perdido la gubernatura, pierdan ahora a los municipios?

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¿Dónde están las mujeres?

Recientemente, la revista TIME reveló la lista de las 100 personas más influyentes del año 2015. Esta lista la encabeza una mujer: Angela Merkel. El nombramiento de Angela como la personalidad más influyente se convirtió en gran noticia pues es la 4ta. mujer reconocida individualmente con este título, a pesar de que existe el reconocimiento desde el año de 1927. Revisando la lista histórica de galardonados me doy cuenta que han predominado principalmente los presidentes de Estados Unidos de América y otros distinguidos hombres; esto llevó a preguntarme: ¿dónde están las mujeres?

Me respondo que la ausencia de las mujeres quizá sea consecuencia de que antes del año de 1999 se reconocía al Man of the Year, y que hasta que se cambió por Person of the Year, este reconocimiento se volvió inclusivo. Después me quedo pensando que en muchas ocasiones el título se ha otorgado a los presidentes. Revisando el número de mujeres que han alcanzado ese puesto a nivel internacional, resulta fácil entender la ausencia de mujeres designadas como persona del año.

ONU Mujeres indica que hasta Agosto de 2015, de los 193 Estados miembros, sólo en 13 Estados mujeres ocupan el cargo de Jefas de Estado, y en otros 12 se desempeñaban como Jefas de Gobierno.

ONU Mujeres indica que hasta Agosto de 2015, de los 193 Estados miembros, sólo en 13 Estados mujeres ocupan el cargo de Jefas de Estado, y en otros 12 se desempeñaban como Jefas de Gobierno (estas cifran han cambiado ligeramente ahora que Cristina Fernández ha dejado el poder en Argentina y que Bidhya Devi Bhandari llegara al poder en Nepal).

Buscando una explicación a estas cifras tan bajas, concluyo que esto se debe a la participación desigual de mujeres en la esfera política y a la connotación masculina que la política exterior y las relaciones internacionales siempre han tenido. J. Ann Tickner describe a la política exterior y a las relaciones internacionales como un mundo de hombres. Un mundo donde los asuntos de las mujeres han sido poco visibilizados y las mujeres han sido insuficientemente representadas. La alta política y las relaciones internacionales, en su esencia, se asocian con la “masculinidad”, lo que ha hecho que cualitativa y cuantitativamente éste sea un espacio no competitivo para la mujer.

En la alta política, se aprecian valores que son considerados “masculinos” como fortaleza, poder, autonomía, independencia y racionalidad; valores que no son asociados con las mujeres.

En la alta política, se aprecian valores que son considerados “masculinos” como fortaleza, poder, autonomía, independencia y racionalidad; valores que no son asociados con las mujeres, que suelen ser catalogadas como conciliadoras, frágiles e ingenuas. Esto lleva a la discriminación de género en la política y el sexismo de los medios de comunicación.

Podemos apreciar la discriminación de género en la política más allá de las cifras, que son evidentes, en los puestos de alto rango que las mujeres alcanzan. Suelen asignársele a las mujeres puestos en áreas de desarrollo social, salud, educación y turismo; poco en áreas de defensa y seguridad, materia económica, asuntos legales; espacios con mayor peso en la toma de decisiones políticas.

El sexismo de los medios de comunicación es evidente al analizar el contenido de las noticias que se emiten de las mujeres en el poder. Cuando hay mujeres líderes en la política, como en su tiempo fue Margaret Thatcher o ahora Angela Merkel, se les califica como bossies, bitches y se dice que actúan como hombres, porque rompen con el paradigma de lo que “debería ser y hacer” una mujer. A estas mujeres se les critica severamente y se les describe erróneamente. El sexismo en los medios resulta indignante, ¿qué tan constante se califica a un hombre como bossy o se le dice que tiene corazón de hielo por tomar una decisión política o emitir una declaración?; acusaciones con las que Thatcher lidió, y Merkel lidia.

Me percato que los medios no juzgan igual a un hombre que a una mujer en un alto mando. Esto me lleva a pensar de que otra forma se desvalora a las mujeres en la política y se me ocurre en la vestimenta. ¿Cuándo se ha hablado tanto de la vestimenta de un presidente hombre? Haciendo un ejercicio rápido, para confirmar el sexismo de los medios, decidí hacer una búsqueda rápida en Google con “Angela Merkel’s outfits”. Puedes encontrar hasta artículos de la BBC, Wall Street Journal o Forbes; criticando su vestimenta, los resultados de búsqueda son bastos. Al hacer el mismo ejercicio con Barack Obama (“Barack Obama’s outfits”), encontrarás algunos links de blogs o tabloides a partir del séptimo resultado encontrarás referencias a la vestimenta de Michelle Obama y sus hijas, no más de él.

Una mujer que se inserta a la vida política se ve en la necesidad de combatir más obstáculos, soportar críticas sexistas y romper paradigmas sociales para ser reconocida por su trabajo.

Es un claro ejemplo de que los medios de comunicación son sexistas, pero también la sociedad. No se juzga igual a una mujer que a un hombre en la política, se aprecian diferente los mismos valores y atributos de su personalidad. La mujer en la esfera internacional y en la política sigue sin ser reconocida como igual. Una mujer que se inserta a la vida política se ve en la necesidad de combatir más obstáculos, soportar críticas sexistas y romper paradigmas sociales para ser reconocida por su trabajo.

Regreso al título de persona del año, que se otorga en reconocimiento a la(s) persona(s) que tuvo gran influencia en la esfera internacional y tuvo gran efecto en las noticias del año. Entonces, el nombramiento de Angela más allá de ser inconcebible por el hecho de ser mujer, es todo lo contrario; su nombramiento como persona del año no es más que justo y en cierto punto lógico. Angela Merkel es mujer, pero también es canciller de Alemania, voz de Europa y líder de la escena internacional por más de diez años. Aspiro a que veamos muchas más mujeres reconocidas como personas del año y electas en la alta política.

Si hemos permitido que miles de hombres hayan llegado y se hayan equivocado, ¿por qué no podemos permitir que una mujer se equivoque o que nos demuestre lo contrario? Esto no es decir, que hay que elegir a mujeres por el hecho de ser mujeres, sólo hay que darles la de oportunidad de llegar, juzgarlas como a cualquier hombre y de confiar en su preparación más allá de su sexo.

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