Juventud y política

Luego de una etapa de un evidente desgaste de la clase política en Nuevo León, mucho es el protagonismo que pudiéramos esperar de la juventud en el ámbito político, pero al plantear esta idea con las palabras incorrectas pudiera resultar no ser tan atractivo para quienes nunca han tenido un primer acercamiento en este campo. La gran mayoría de las formaciones políticas tradicionales ofrecen modelos de participación donde no se toma en cuenta la participación y opinión de la juventud, y sus acciones se basan en lo que “algunos” creen que quieren las y los jóvenes.

Una política de simulación, en donde no importa verdaderamente lo que piensa la juventud, ha sido una principal barrera que desanima y aleja a este segmento de la población de la política y los asuntos públicos.

Quienes han manejado la política de juventud en el estado no han sido capaces de crear modelos que propicien la compatibilidad entre juventud y política, por las formalidades que rodean a este ámbito, y que crean la percepción de que es algo inalcanzable o ajeno a ellos, lo que no motiva un verdadero interés ni propicia el entendimiento de que es a los jóvenes a quienes más les compete hacerse cargo del rumbo político del país.

Pudieran ser diversos factores los que nos mantengan al margen, tales como el no sentirse suficientemente preparados, la falta de educación, la apatía, la percepción social de desesperanza, los pocos cambios sustanciales en la forma de hacer política, los mismos perfiles de gobernantes, etcétera. Todo esto ha logrado que cayéramos donde hoy nos encontramos, en un sistema político donde los “representantes populares” no representan al ciudadano.

Quienes dirigen los partidos políticos siguen subestimando la capacidad de la juventud para enfrentar los grandes retos de nuestra sociedad. Las organizaciones juveniles de las formaciones políticas tenemos que encontrar la manera de hacer accesible la participación política de la juventud y esto es promoviendo la “ciudadanización” de la política, haciendo que los ciudadanos libres, las y los jóvenes libres participen en política para mejorar nuestra sociedad.

En el caso de Nuevo León, desde el año 2003 se creó el Instituto Estatal de la Juventud, órgano que garantiza acceso a los programas y políticas públicas de juventud, o al menos para eso fue creado, pues en los más de 13 años que tiene de existir, nunca ha servido para garantizar la participación y representación de la juventud en los asuntos que afectan nuestra vida cotidiana. Y, por el contrario, este instituto lejos de servir a la juventud del estado, sirve para proyección política de quienes han pasado por ahí, olvidándose del propósito para el cual fue creado. Todo esto ha contribuido a que la juventud del estado se encuentre en una situación de falta de oportunidades y representación para salir adelante. Se necesita incentivar a que la sociedad participe y esté informada para supervisar las acciones de quienes gobiernan.

El primer paso para iniciar un verdadero cambio, es vencer la apatía y falta de interés de la juventud, por lo que en Jóvenes en Movimiento nos hemos dado a la tarea de organizarnos de una forma democrática, donde podemos asegurarnos que todos quienes integran esta organización puedan ser escuchad@s y tomad@s en cuenta, para lo que hemos creado el órgano interno denominado “Junta General de Jóvenes en Movimiento”, donde se garantiza el acceso a la información de los asuntos internos de la organización, así como su participación al interior, la Junta General está integrada por tod@s l@s jóvenes que son parte de la organización. De esta forma Jóvenes en Movimiento contribuye al proceso de cambio en la política en nuestro estado.

Tenemos mucho por hacer para garantizar mejores condiciones para que la juventud tenga acceso a mayores oportunidades de salir adelante y prepararnos para enfrentar los grandes retos que tenemos como sociedad. Jóvenes en Movimiento aspira a ser una organización que se convierta en factor de cambio para mejorar nuestro entorno, queremos coincidir con l@s miles de jóvenes que anhelamos un cambio para mejorar nuestro estado, abriendo espacios para acercar a la juventud y política.

#HojaDeRuta: “Comprar libros es un oscuro placer”

Aunque dispositivos como el Kindle podría contener entera la biblioteca de Alejandría, carecen de encanto. ¿Son los aparatos más útiles, lógicos, sencillos? Por supuesto, pero también son mucho menos inspiradores. Por eso uno se emociona cuando un pequeño panel de acrílico anuncia que esa mesa del costado tiene 50% de descuento en libros del INAH y el Fondo de Cultura Económica.

Me encontré libros donde menos esperaba: en una vieja prisión potosina construida en tiempos porfiristas, donde hasta el encierro y el castigo tenían ecos franceses. Cavando entre las pilas de títulos, me encuentro con el último título del maestro Monsiváis, y en su contraportada, una frase de William Blake que guió su vida: “espera solo veneno del agua estancada”. En ella, el poeta encontró con minimalista belleza la forma de resumir la esencia del progresismo: el movimiento. Progresar es moverse y hacerlo hacia adelante. El conservadurismo es quietud, y muchas veces, retroceso. Ahí radica uno de los principales motores de la vida pública. Somos un país que casi no lee, y también somos un país que casi no participa en la política, esa niebla tenebrosa a la que no queremos acercarnos.

De acuerdo al Módulo de Lectura (Molec) del INEGI, de cada 100 mexicanos, solo 45 leyeron al menos un libro en el último año. De acuerdo al mismo Instituto, el año pasado en México se leyeron 3.8 libros al año, promedio por debajo de otras naciones latinoamericanas como Chile, que promedia 5.4, y Argentina, que alcanza 4.6. El Molec también revela la obvia correlación que existe entre escolaridad y lectura, pero llama la atención su agudeza: sólo 25% de quienes no tienen enseñanza básica leen libros o algún otro tipo de material (periódicos, revistas, portales de Internet), mientras que el 70% de quienes cuentan con educación superior mantiene un hábito de lectura, por mínimo que sea. Ah, y en promedio, las mujeres leen más que los hombres, lo que no debe extrañar, pues tienen también mejor rendimiento académico (a pesar de vivir en medio de la peste machista).

Leer por sí mismo tiene un valor inconmensurable, pero no es solo la acción lo que importa, sino la comprensión. Más del 20% de la ciudadanía mexicana reconoce entender poco o solo la mitad de lo que lee, lo cual nos habla de la necesidad de formar pensamiento crítico. Letras y números son el herramental más poderoso de la humanidad, pero se requiere la formación que permita desarrollar el potencial de las personas, para que entonces pueda estallar su creatividad.

Lea, que mucho le conviene, ¿Y qué es leer? robémosle otra vez al poeta para intentar describirlo: “Ver el mundo en un grano de arena, y ver el cielo en una flor silvestre, sostener el infinito en la palma de tus manos, y la eternidad en una hora” – William Blake.

El héroe de los desprotegidos

“Sucedió que una mañana, después de ayudar a unos peones de la hacienda a reconstruir el techo de una casa, regresé de improviso con mi ama. Ah, que escena tan cabrona la de ver a mi madre muerta de miedo, dando explicaciones a Don Agustín de por qué no podía llevarse a mi hermana, él por supuesto exigía el derecho a desvirgarla, con el permiso de su madre o a la fuerza o por la mala. Como venía de fueras corrí a la parte trasera de nuestra casa tan pobre, donde colgaba junto a las palas, el fusil, nomás porque mi mamacita no podía ver las armas en el mismo lugar donde dormía. Sin pensarlo, corté cartucho y entré como alma que lleva el diablo a apuntarle a Don Agustín en el meritito pie. Al momento se desplomó con la mano sobre la hebilla del cinturón; Martina se quedó salpicada de sangre, petrificada y sin poder emitir una palabra” Según el libro de Pedro Ángel Palou, No me dejen morir así, de esa manera empezó la vida de fugitivo de José Doroteo Arango Arámbula mejor conocido como Pancho Villa.

Casi a todos, alguna vez nos vistieron con sombrero, botas negras, pistola de juguete y carrilleras en el pecho, representando lo que ha sido una de las narrativas políticas más grandes, duraderas, interesantes y universales del siglo XX.

El héroe de los desprotegidos, el hombre que encabezó la mayor fuerza revolucionaria en América Latina, Pancho Villa representó el sueño de la lucha contra el más fuerte, del que se levanta en armas contra el invasor y contra el rico en defensa de sus hermanos más pobres.

Hoy, a poco más de 94 años de su muerte (20 de Julio del 1923), ya no encontramos a hombres o mujeres con convicciones tan arraigadas capaces de cambiar el rumbo de una nación, o si los hay, poco se sabe de ellos.

Durante los años que el General Villa estuvo al frente, se escuchaban historias y leyendas de sus hazañas; los pueblos estaban ansiosos de pelear al lado del “Centauro del Norte” hombre que luchaba por la libertad de los mexicanos, fue protagonista en una revolución que dejó un ordenamiento público y sentó las bases de lo que hoy es la democracia en nuestro país.

Hoy en día, nuestra sociedad necesita hombres y mujeres capaces de sentir empatía y buscar el bienestar común, tenemos que dejar a un lado el individualismo que tanto daño nos ha hecho, hay que reconocernos como parte de una sociedad y entender que no somos los únicos en la tierra, hay que dimensionar el impacto de nuestras acciones u omisiones.

Cada vez es más frecuente escuchar que la clase política toma decisiones por su beneficio propio, sin pensar en la ciudadanía que los eligió, quizá, ya llegó el momento en que las convicciones, los valores y las fortalezas de las buenas personas lleguen a los puestos de decisión pública.

No queremos a un nuevo Pancho Villa sino a muchos; a personas convencidas de transformar su entorno, cada quién, desde su trinchera. No es levantarnos en armas para buscar la paz sino vivir la paz para guardar las armas.

En la navidad de 1913, la revista Leslie´s, una de las más populares de la época en Estados Unidos, dedicó su portada al “audaz líder” Pancho Villa, en ese entonces se imprimieron 400,000 ejemplares promoviendo al feroz mexicano.

Quizá, ya es momento que los ojos del mundo volteen a ver a México por las hazañas que podemos lograr.

Somos más los buenos, pero quizá, no hemos hecho tanto ruido.

Se vale debatir.

#EspacioWiki: Ocupar la Ciudad. Habitar la Política.

En los inicios de la democracia Griega se creó el espacio público por excelencia: el ágora. Lugar no sólo de encuentro o comercio, sino punto neurálgico de las polis donde se daba a lugar el ambiente político y filosófico. En este lugar, físico y étereo al mismo tiempo, se intercambiaban ideas y se generaban los movimientos políticos en favor o en contra de tal o cual medida. Ahí es donde los exponentes más talentosos o las políticas públicas más exitosas se ponían a prueba.

“Las grandes figuras del pensamiento griego, que trasladaron desde aquellos espacios sus ideas al conjunto de la población. Allí, el dominio del discurso y la comunicación era una necesidad para poder participar en la actividad política y social griega”, menciona Llorenç Gost en su tesis doctoral Espacio público, comunicación y democracia en la antigua Grecia. Cabe recordar que los actores políticos en esos momentos corresponden a hombres libres y de cierto estatus social y que hoy, en cambio, hay una pluralidad mucho más abierta de voces, que viene dada por el reconocimiento de los derechos humanos y de la participación política desde la mayoría de edad, sin discriminar clase social ni sexo o género.

Esto al menos en el papel. La realidad es mucho más difícil de discernir, ya que cada día son violentados nuestros derechos a la participación ciudadana por la cúpula de los partidos y las instituciones que nos dicen representar y gobernar. Que los políticos se queden en sus congresos y sus palacios de gobierno, con miedo a perder sus privilegios mientras nosotros hacemos política de verdad. Ya #SinVotoNoHayDinero hará los suyo más temprano que tarde, pero ese es otro tema.

Nosotros, mientras tanto, nos ocuparemos en tocar los puntos importantes de la vida pública. No se trata de bajar la política de esas ¨altas esferas¨, sino regresarla donde siempre perteneció y donde siempre debe de estar: con cada uno de los habitantes de la ciudad. Recuperar ese lugar físico que son los espacios públicos y alimentarlos de ese espacio etéreo de ideas, diálogo y acción: nuestra ágora.

Eso es lo que se busca en Wikipolitica. No más sesiones a puerta cerrada (y sin quórum) sino reuniones en espacios abiertos. No más decisiones unilaterales sino consenso comunitario. Lo público sobre lo privado. Activación y participación en lugar de planes y proyectos impuestos. Ejercer los derechos y obligaciones. Ser un grupo que dé voz a las necesidades de todxs.

Sin embargo, como menciona Josep Maria Montaner en su libro Arquitectura y Política, “el análisis de las diversas experiencias de participación demuestra que estas no pueden forzarse, ni inventarse, sino que deben de surgir de los propios vecinos y movimientos sociales, de lugares y problemas reales”. Los problemas y el hartazgo ya lo tenemos, existe y es tangible, lo que falta es “ocupar” la oportunidad.

No basta con el liderazgo social de colchón, de firmas en páginas de internet, de “ladys y lords” en youtube o twitter. Hay muros que nos impiden hacer acciones concretas para mejorar nuestro entorno y ya hemos demostrado de “los muros sí caen”. Si algo nos han enseñado las revoluciones del siglo XXI, desde Occupy Wall Street hasta el Movimiento de los Indignados en Venezuela, es que hace falta ensuciarse las manos. Señorxs, ahora hay mucho lodo. No dejemos que haya más.

Por ello hay que ocupar la ciudad. Ocupar físicamente realizando actividades políticas, de entretenimiento, recreación o simplemente viviendo la ciudad. La de verdad, la que viene con la interacción social y la expresión de pluralidades acorde a la democracia. Ocupación como trabajo y vocación, ocuparse siendo un habitante político activo, de los temas comunes que deben de ser solucionados. Justo en la calle, justo en la arena pública. Ocupar como un acto de guerra, de resistencia a las prácticas paternalistas y autoritarias. La ocupación del espacio que es de todos, para la manifestación social, política y cultural activa, en el lugar más visible donde nos pueden y nos van a escuchar.

Los espacios físicos existen. Plazas, parques y foros que son oasis en nuestra ciudad de asfalto y concreto que muchas de las veces se encuentran deteriorados. La inversión pública los considera lugares residuales en la trama urbana cuando son los corazones latientes de la colonias y municipios.

Los espacios etéreos también existen y cobran importancia desde hace algunos años, desde las modestas juntas de vecinos que se involucran para la activación de sus espacios de colonia, hasta las manifestaciones violentas como las que explotaron en enero de este año en la Explanada de los Héroes.

En Wikipolítica ofrecemos otra opción, una mucho más constructiva e inteligente. Esto no es una simple arenga ocasional sino, más bien, es una invitación cordial. Ven con nosotros a transformar plazas, parques y kioscos en el ágora de la ciudad. Discutiremos los temas que nos interesan como ciudadanos y la forma de tomar acción pública. Las reuniones para este Espacio Wiki son periódicas y se llevan a cabo en diferentes espacios públicos del área metropolitana.

Para nuestra siguiente edición estaremos en el Teatro Hundido de la Alameda en el Centro de Monterrey este Domingo 21 de mayo a las 10:30 de la mañana. Tenemos mucho que contarte y proyectos en lo que te podrás involucrar para incidir en el panorama político del estado y del país.

Y para ser honestos también nos toca invitar a otro evento que trata el tema de habitar la ciudad e incidir para hacerla un vehículo hacia la igualdad. El IV Congreso Peatonal – Ciudadanía Trabajando se llevará a cabo del 19 al 21 de mayo en diferentes puntos. Ahí también andaremos junto a los chicos de La Banqueta Se Respeta y grandes expositores sobre el tema.

Las calles son nuestro terreno, los parques y plazas nuestro ágora. Es hora de ocupar la ciudad y habitar la política.

Rumbo 2018: Los Jóvenes y la Política

Como primer artículo para Altavoz MX quise escribir sobre un tema que en lo personal me interesa mucho y considero es fundamental para hablar de la política mexicana del siglo XXI, la participación de los jóvenes en la política. Contextualizando un poco, México es un país de jóvenes, la edad promedio es de 27 años, 38.3 de los aproximadamente 127 millones de mexicanos somos jóvenes. Nadie puede negar el papel que tenemos los jóvenes en la vida democrática de nuestro país, de entrada, considerando el peso electoral que representamos y aunque históricamente hemos sido el sector que menos participa vemos como en procesos electorales recientes en diversos estados del país cada vez somos más las nuevas generaciones que salimos a votar y a opinar sobre los asuntos públicos.

Uno de los problemas más recurrentes es creer que hablar de participación política es únicamente votar, cuando en realidad debe de ir más allá y debe de extenderse a proponer, involucrarse en los asuntos de la comunidad e inclusive en la labor gubernamental. Por el otro lado, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han traído consigo una mayor interacción sobre todo en las generaciones más jóvenes lo cual ha propiciado el debate, la crítica y por ende la participación en los asuntos públicos, pero también vemos como en muchos de estos medios así como hay exceso de información también hay mucha desinformación que aprovechando la energía y la efervescencia de los jóvenes terminan a veces por generar una mayor inconformidad y un menor razonamiento a la hora de tomar una decisión política como escoger por quien votar, decidir si involucrarse en alguna asociación, etc.

Un problema recurrente a la hora de intentar involucrar a los jóvenes en política es realizar las mismas actividades y conservar muchas de las malas practicas del pasado que solo terminan por generar más apatía en la política. Con la misma fórmula no se puede llegar a resultados diferentes, para que los jóvenes se interesen en participar, la agenda la tienen que definir los propios jóvenes, dejar atrás ese viejo esquema que el joven que quiere participar en política tiene que actuar y hacer lo mismo que el político grande, sino por el contrario innovar y darle un respiro al sistema político de nuestro país de manera responsable.

Según una encuesta del Índice Nacional de Participación Juvenil 2014, el 89.6% de los jóvenes expresa estar nada o poco interesado en política, pero vemos por el otro lado como hay movimientos estudiantiles, organizaciones de la sociedad civil, iniciativas y proyectos que aglutinan y operan con el apoyo de muchísimos jóvenes a nivel nacional. Yo estoy convencido que esto se debe principalmente a la concepción errónea que se suele tener asociada con la palabra “política”. Mucha gente piensa que la política solamente es el funcionario, el legislador o el dirigente de partido, cuando en realidad la política está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad, desde el maestro que pone reglas en su salón de clases, el representante de los trabajadores de una empresa que representa, etc. En pocas palabras considero que no es una falta de interés sino más bien la desinformación y la mala canalización que se le da a la participación de los jóvenes que termina por generar parte de la desconfianza en el sistema.

Como jóvenes tenemos la obligación de involucrarnos en asuntos públicos sin importar si queremos dedicarnos o no al servicio público. Los problemas de la comunidad se revuelven en comunidad, no le dejemos toda la responsabilidad al gobierno, nosotros también tenemos que participar y sumar de una manera responsable y propositiva. Quejándonos en redes sociales no vamos a llegar a ningún lado, es hora que nos sumemos independientemente de nuestra ideología, condición socioeconómica, religión, etc. Para construir una agenda en común y contribuir a la construcción de un ambiente idóneo para que los jóvenes podamos participar en 2018.

Roger Stone: el siniestro Forrest Gump de la política americana

Se describe a sí mismo como un agente provocador. Un hombre de farándula. Un hombre de poder. Veterano de la consultoría política. Pionero de la guerra sucia. Todo vale mientras se gane, siempre y cuando no se rompa la ley. Todo eso es Roger Stone, uno de los hombres importantes de la política estadounidense.

En días recientes Netflix estrenó el documental Get Me Roger Stone, filme donde se narra la trayectoria del hombre que visualizó, convenció y ayudó a Donald Trump a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Stone rompe con el mito de que los asesores políticos deben estar detrás del candidato. Casi como profesionistas de oscuridad. Roger, quien ha sido descrito como un “canalla de primera” es un hombre de medios. Él entiende la necesidad de la imagen. En sus palabras “es mejor ser infame que nunca ser famoso”, ya que la “política es para valientes, el perdedor no gobierna”.

Bajo la lógica de que no existe la mala publicidad, Roger Stone ha logrado superar diversos escándalos. Se vio involucrado en el caso Watergate. Aseguró que Barack Obama había nacido en Kenia. Acusó a la familia Clinton de abuso a mujeres. Y el último, se le investiga por una posible colaboración con los rusos y WikiLeaks para apoyar la campaña de Trump. A todos los afronta con una sonrisa, casi maquiavélica, fortaleciendo un ego que parece enfermizo.

Roger no es ningún ingenuo. Analistas políticos lo describen como uno de los actores que mejor entiende la democracia americana. Roger sabe que tiene que convencer a las mayorías y ese es su objetivo: comprender sus deseos internos, sus necesidades, sus aspiraciones.

Hombre de lealtades. Acérrimo fan de Richard Nixon. Roger Stone forjó desde la década de los 80s el proyecto presidencial de Donald Trump. Más allá de ser su asesor, su amigo. Stone identifico las capacidades interpretativas del actual presidente. Tenía presencia, tomaba decisiones, era líder, se veía presidencial. Roger sabía que el votante promedio no tenía la capacidad de separar a la política del entretenimiento, así, menciona que “la política es el espectáculo de los feos”. Y esa era la gran oportunidad para el protagonista del programa El Aprendiz, Stone intentó convencer a Trump de candidatearse en cada proceso electoral.

La vida se hizo para trascender. Para dejar un legado. O ese es el pensamiento de Roger Stone. Él sabe que se ganó enemigos, pero cada uno de ellos lo vale. Stone logró escalar a los más altos niveles de la política estadounidense. Stone convirtió a Donald Trump en el hombre más poderoso del mundo.

Roger Stone sabe que pasará a la historia como uno de los hombres más odiados de la política americana. Y no lo discute, incluso asegura que disfruta del odio, ya que, si no fuera efectivo su trabajo, no lo odiarían. Es una señal de éxito.

Hombre de medios y de política, Roger Stone cuestiona la ética en la consultoría política. A él no le importa que digan que no tiene principios. Que es un hombre de trucos sucios. Al final… todos ellos son unos perdedores y para ganar, tienes que hacer todo lo que puedas.

Agradezco al Dr. Jesús Rubio Campos por la recomendación.

#Espaciowiki: Asaltar las Instituciones




Un fantasma recorre Nuevo León: el fantasma de Wikipolítica.

Contra este fantasma se  unirán todos lo que no quieren hacer política de manera diferente, los que no les gusta hacer política entre todos, aquellos que creen que hacer política es cosa de esos señores elegantes que se pasean por el Congreso, Ayuntamientos e Instituciones del Estado con sus trajes  caros y sus camionetas  blindadas.

A todo  ellos  no les  va a gustar este fantasma, porque creen que la política solo se puede hacer con poder y con  dinero, con estructuras clientelares, compra de votos o pactando con los  grandes  Intereses financieros y empresariales.

Porque a esta “calaña” no le da miedo el  partido político de oposición, ni  al candidato Independiente, a lo que en realidad le tiene miedo, es al fantasma de la gente común organizada, de la gente común haciendo política.

Los de la “calaña” nos hacen creer que solo ellos pueden , que no nos involucremos porque “es un marranero”, que no nos acerquemos porque “comoquiera todo seguirá igual”, nos engañan con su  puertas giratorias donde  simulan un cambio, con sus candidatos  “Independientes” reciclados  para que todo siga  igual y el poder político se quede entre los mismos, y así es como nos roban el sentido común, la democracia  y las Instituciones.

Así es como se  fomenta la corrupción , esa forma de  Gobierno donde mandan los que no se presentan a las elecciones: transportistas, contratistas, constructores, que compran la voluntad popular.

Todo este  engaño se resume en lo que acontecido en las elecciones del 2015, donde se reflejó la máxima expresión democrática y de descontento en la historia el Estado, pero esto solo se ha traducido en  mayores recortes sociales a costa del pago de la deuda ilegal (no lo digo yo, lo dice el mismo Gobierno del Estado de Nuevo León), perpetrada por estos personajes que están ocupando estos espacios políticos que se abrieron y que no les corresponden.

Pero, ¿porque la calaña y no nosotros está tomando estas decisiones tan trascendentales?; La respuesta es muy sencilla, si tu no haces política otros vendrán a hacer política por ti.

Bajo esta coyuntura y ante el declive del aparato Gubernamental,  la falta de credibilidad de todos los actores  políticos y el nulo apoyo a una mayoría social, solo nos queda organizarnos e incidir en la política local para no seguir teniendo un papel testimonial  y así poder ocupar espacios políticos que se abren, que, como dijo  Gramsci: “Nos podemos dar cuenta  cuando una crisis política  se está  gestando, es por que lo viejo no termina de irse y lo nuevo no termina de llegar, y es cuando aparecen los peores  monstruos  a ocupar esos espacios que se abren”.

Depende de nosotros que esos lugares  sea ocupados por gente decente que permita feminizar la política, hacer visible lo invisible para una mayoría social,  y convertir  este protagonismo individualista  en el protagonismo de la gente.

En Wikipolítica soñamos, pero a diferencia de ellos, nosotros nos tomamos muy enserio nuestros sueños, porque venimos a ocupar la ciudad  y habitar el gobierno, venimos  a disputar la Democracia y asaltar las Instituciones.

Porque el cielo no se toma por consenso, el cielo se toma por asalto.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

#HojadeRuta: La república de la sospecha




En corredores y a calle abierta; en las bocinas de los teléfonos y cada letra digital e impresa; entre las mesas y el tintinear de tazas, están los murmullos. “Renunció porque según quería dedicarse a x, pero realmente quiere y”; “se le ve demacrado, dicen que está enfermo y por eso mintieron del motivo de su operación”; “ya sabían dónde estaba. Lo agarraron ahorita porque vienen elecciones y porque ya negoció que no toquen a los suyos”.

Corría septiembre de 2004 cuando el entonces titular de la SEGOB, Santiago Creel, hizo su contribución más duradera a la política nacional al invitar a “dejar atrás la cultura del sospechosismo”. Aunque la academia se ha resistido a abrir los brazos del diccionario al peculiar término, la realidad es que a las y los mexicanos nos hizo perfecto sentido su existencia.

Si la cultura se define como el conjunto de modos de vida y costumbres, por supuesto que en este país existe tal cosa como la cultura del sospechosismo. Quizá sea un sinónimo informal de “desconfianza”, pero que conlleva una carga política muy particular: la idea de que en lo público no puede creerse.

Las traiciones políticas son tan viejas como las dagas que los senadores le clavaron a Julio César, pero en México la cosa va más allá: en un país donde el 70% de la gente dice que no se puede confiar en los demás, la desconfianza se ha vuelto parte del sistema. Y ese es un problema grave.

Ya en otras ocasiones hemos mencionado que el maestro Zygmunt Bauman definió la actual crisis global de la democracia como “el colapso de la confianza”. Desde luego que si existe tal nivel de suspicacia entre nosotros es porque no éramos ariscos, nos volvieron. Años de tradición oral, decepción ante la impunidad y amargas experiencias en carne propia, nos han curtido a ser recelosos. Pero aquí viene lo interesante: la desconfianza debería llevar al cuestionamiento, la reflexión y finalmente, al sentido crítico.

Sucede que el efecto es contrario: hoy, de acuerdo al barómetro de confianza de Edelman, que mide a 28 países (incluido México) confiamos más en “una persona como usted” que en oficiales de gobierno, directores de empresas y representantes de organizaciones civiles. Y ahí tenemos una dificultad seria: si nos creemos lo que dice mi amigo(a) de la primaria que no veo hace 20 años pero que me encontré en Facebook y le doy share a su noticia que relata como el líder norcoreano Kim Jong-un detonó 30 bombas nucleares y se ha declarado nuevo emperador del universo.

La duda, decía Borges, es uno de los nombres de la inteligencia. Y lo es, siempre y cuando esa duda no se quede en mero sospechosismo, pues dudar de todo pero creerse a pies juntillas las oleadas de “fake news” nos pone en el peor de lo mundos: el de los que no saben que no saben, y eso, paradójicamente, no lo sospechan.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

#EspacioWiki: La política “A la Wiki”

Dicen por ahí que la ignorancia es la madre de todos los males. Bueno, con licencia creativa les escribo: la costumbre es la madre de todos los males y todos los “bienes” públicos.

Las actitudes individuales que con el tiempo se van enquistando como comportamientos inamovibles, terminan por marcar nuestra relación con la política y lo público.

¿Será hora de retar esas costumbres? ¿Habrá forma de irlas modificando para que nos lleven hacia mejores resultados?

Desde Wikipolítica Nuevo León pensamos que sí y nos planteamos nuevas formas de organizarnos; es decir, nuevas formas de hacer política y participar en las decisiones gubernamentales y legislativas.

 

Del “yo quiero” al “nosotros queremos”

Hacer política no se trata de lo que cada individuo quiere para sí. Hacer política se trata de un grupo de individuos que deciden buscar puntos de común acuerdo que generen beneficios totales mayores de los beneficios que pudieran generarse individualmente.

Entender este como el primer cambio de hábito es indispensable. De esta forma, conseguimos ver más allá de la basura que se acumula en la banqueta de nuestra casa o la luminaria fundida en nuestra calle. Comenzamos a ver entonces los problemas compartidos, como que quizá el servicio de recolección de basura es deficiente en esa colonia o que las luminarias de tres cuadras están también en malas condiciones.

Al cambiar este hábito de nuestra comprensión de lo público, empezamos a reconocer al otro como ser humano con los mismos derechos y persona con las mismas complicaciones que uno mismo.

Para lograrlo, debemos comenzar a hablar cara a cara y exponer nuestras opiniones con el objetivo de llegar a acuerdos, no de imponer una visión sobre otra.




Además, esto implica un primer voto de confianza. Se espera que uno sea franco y consecuente con los acuerdos alcanzados. Si no somos capaces de generar esas relaciones de confianza entre nosotros, será muy difícil lograr incidir en decisiones administrativas y legislativas.

El encontrar disposición para este primer paso en un grupo amplio de personas ya es un gran avance por sí mismo.

 

Del “líder único” a los “liderazgos fluidos”

Estamos acostumbrados a que la política necesita de liderazgos fuertes que consigan mantener a ese primer grupo de personas del que hablamos cohesionados y que logre imponer consenso. Estos liderazgos son prácticos, pero al final, terminan por debilitar al grupo en su conjunto porque dependen de una persona para conseguir sus objetivos.

La política a la wiki elige otra estrategia. Suponen un interés real de todos los miembros por colaborar con sus capacidades particulares y su tiempo.

El nuevo hábito busca generar liderazgos fluidos, los cuales son temporales y por “proyecto”. Los líderes levantan la mano o son propuestos para dirigir un proyecto con base en su capacidad y su disponibilidad de tiempo. De esta forma, los que conocen más el tema por estudios o experiencia y los que cuentan con más tiempo para invertir en coordinar ese grupo de trabajo, se convierten en líderes.

Importante destacar que estos liderazgos no suponen permanencia ni lealtad sin posibilidad de crítica. Cada responsable de proyecto es apoyado por un equipo de trabajo que puede ser tan crítico como debe serlo para asegurar el éxito del proyecto.

Este marco de nuevas actitudes también supone que cada miembro del equipo involucrado en el proyecto tiene una participación activa y cumple un rol de apoyo para el liderazgo temporal. De esta forma no se castiga la crítica, al contrario, se premia la iniciativa de cada uno de los miembros, inclusive si implica cuestionar al líder.

Sin embargo, esta forma de organizarse y hacer política cuenta con mayor capacidad para adaptarse en el tiempo. No importa si el líder actual se debe ausentar porque su disponibilidad de tiempo se modificó, cosa muy común en el trabajo de incidencia pública. Como cada miembro del proyecto está activamente involucrado y no se castiga la crítica, habrá alguien más que pueda tomar el rol de liderazgo para mantener el proyecto en marcha.

 

Del “el gobierno no sirve” al “tomemos el control”

La última costumbre que ha hecho estragos en nuestras poblaciones y con nuestra cultura política es la sentencia irremediablemente repetida “el gobierno no sirve”. Esta cuenta con variaciones como “todos son unos corruptos” y “lo público es de mala calidad”.

El convencimiento en esta última actitud parece unánime e inamovible. Sin embargo, hay un par de cosas para dejar claras. Si el gobierno no sirve, ¿nunca ha servido?, ¿nunca servirá? O mejor preguntarnos, ¿hay algo en lo que el gobierno sí sirva?

Para poder pensar bien en esto, hay que superar esa imagen de EL GOBIERNO como si fuese una hidra de mil cabezas o un Leviatán destructor. Cuando digamos gobierno, hay que saber de qué estamos hablando.

¿Será del ayuntamiento de un municipio? ¿Quizá de una secretaría de gobierno estatal? ¿Podría ser de una empresa pública, como Metrorrey, o un servicio concesionado a particulares, como rutas urbanas en Monterrey? ¿Tal vez una Comisión del Congreso Local?

Más allá de identificar el área gubernamental, legislativa o de impartición de justicia que no está funcionando, habrá que acercar mucho más la lupa y averiguar quién evita que las cosas funcionen. Justo es esta la revelación necesaria, saber que detrás de cada “el gobierno no sirve” hay un “Nombre y Apellido tal está haciendo mal su trabajo”.




Habrá muchas cosas más que aprender del funcionamiento del gobierno para conseguir apretar los botones indicados y llevar con éxito cualquier proyecto de incidencia pública desde las organizaciones comunitarias.

Sin embargo, el entender que la actividad gubernamental se organiza en instituciones específicas y que éstas son operadas por personas con nombre, apellido, capacidades e intereses personales, es un gran primer paso.

Hay algo curioso con los espacios de poder y toma de decisión. Dicen que nunca están vacíos. Alguien se levanta de la silla y en ese mismo instante, alguien más la ocupa. Hay que estar bien atentos porque si hay alguien que desde gobierno no esté haciendo su chamba, ahí es en donde metemos el pie en la puerta y conseguimos mayor capacidad de tomar el control.

Al final de cuentas, los únicos que podemos decidir si el gobierno hace bien su trabajo somos los ciudadanos que seguimos de cerca los logros y fracasos de su gestión en cada una de sus dependencias e instituciones.

Los mismos ciudadanos que buscamos organizarnos a través de liderazgos fluidos que nos den la oportunidad de adaptarnos y sostener un proyecto por suficiente tiempo para concretarlo con éxito. También, los mismos ciudadanos que sabemos que el nosotros queremos tiene mucha más capacidad de modificar la realidad que el yo quiero.




Estos son solo tres de quizá decenas de costumbres que podemos identificar e ir modificando de forma colectiva. Puedes estar de acuerdo o no con ellos, de cualquier forma, las costumbres “a la wiki” dejan abierto el tema a discusión para pensar en colectivo.

En lo que creo sí podemos estar de acuerdo es que preferible lograr que la costumbre nos dé más bienes que males. ¿O no?

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

 

Espacio Wiki: “Devolver los Partidos a las Personas”

Max Weber decía que “la dirección de un Estado o de un Partido debe ser por personas que, en el sentido económico, viven para la política y no de la política”. Para Weber, los partidos políticos existirían solamente cuando una comunidad ha alcanzado un nivel organizativo o de socialización de alta complejidad. Dada esta condición, se origina un sistema que mantiene el orden social y permite a los partidos tener influencia en el mismo, participando en su conducción.

En México, los partidos políticos tienen su origen en los grupos masónicos que se disputaron el poder político desde los primeros años de vida independiente, hasta la época de la Reforma, en la que empiezan a tomar forma como clubes de debate.  Es con la expedición de la Ley Electoral de 1918 que se empiezan a tomar la forma que conocemos actualmente, hasta que en 1929 nace el Partido Nacional Revolucionario.

Durante los 88 años de existencia que tiene el actual sistema mexicano de partidos, hemos visto cómo la fuerza del ideal se ha ido comprometiendo cada vez más por la presencia de intereses de carácter privado, en su mayoría económicos, desplazando así a la búsqueda del mayor bien para todas y todos.

Fue la reforma político-electoral del año 1996, de cara a las elecciones federales del año siguiente, la que otorgó el financiamiento a los partidos bajo el esquema que actualmente nos rige. Es decir que desde hace veinte años, cada mexicana o mexicano con credencial de elector vigente, otorga a los partidos políticos la cantidad de $47.50 pesos por el simple hecho de aparecer en el padrón electoral, sin importar si acude a votar o no; sumando un monto total de 4 mil millones de pesos que son destinados al financiamiento de sus actividades.

Ante la severa crisis que vive nuestro país, derivada de diversos factores internos y externos en los terrenos de lo político, económico y social; y frente una clase política incapaz de poner un freno a sus excesos y que prefiere revirarnos un “¿Y Ustedes qué hubieran hecho?”, en Wikipolítica hemos decidido cambiar resignación por esperanza.

Pedro Kumamoto, diputado independiente en el Congreso de Jalisco, y miembro de esta red nacional llamada Wikipolítica, es quien ha llevado ante el Congreso de la Unión la iniciativa denominada #SinVotoNoHayDinero, la cual busca cambiar la fórmula con la que se calcula el dinero que se le otorga a los partidos políticos; pues actualmente se calcula con base al número de credenciales para votar existentes y no con el número de personas que votaron válidamente en las últimas elecciones, como sí sucede en varios países.

Lo que nosotras y nosotros planteamos, en voz de Kumamoto, es que ese monto se calcule con base en los votos emitidos válidamente en la elección, lo cual representa un ahorro de más de 2 mil 200 millones de pesos (tomando en cuenta la votación emitida en el año 2015).

Esto es importante, porque los partidos políticos hoy en día ni nos representan ni nos rinden cuentas. Necesitamos devolverles los partidos a las personas y reconstruir el vínculo entre partidos y ciudadanía. #SinVotoNoHayDinero permite a las personas evaluar el desempeño de los partidos y determinar su financiamiento a través del voto en un mecanismo de participación ciudadana directa, más allá de las elecciones como tal. Esto significaría que los partidos deben mejorar, pues el voto duro no basta para que sigan sosteniendo el financiamiento que poseen hoy en día.

Eliminar por completo el financiamiento público dejaría a la política y a la democracia en manos de sólo unas cuantas personas, provocando que los puestos públicos se llenen de Trumps, Macris o Piñeras que puedan comprar cada cargo público.

Aunque hoy el financiamiento público de los partidos político es exagerado y no responde a ninguna rendición de cuentas para la población, ni se maneja con transparencia ni equivale a la representatividad que tienen los partidos; sería muy riesgoso dejar nuestra democracia sin subsidio y en manos del capital.

Los partidos son un gran negocio que en épocas electorales buscan el voto suficiente para que sus candidatos sean elegidos. Es urgente cambiar esto y convertir a los partidos en herramientas de participación ciudadana, de fortalecimiento de la democracia y en espacios públicos y políticos para que las personas sean representadas.

El abstencionismo siempre será el argumento de quienes no apoyen nuestra iniciativa. El miedo al voto nulo o a la no participación electoral es un riesgo que deben de dejar de asumir las y los ciudadanos y que debe preocupar a los partidos.

Hoy por hoy, los partidos no hacen nada para que la gente no abstenga su voto porque ellos recibirán exactamente el mismo dinero votemos por quien votemos. Con #SinVotoNoHayDinero si no se esfuerzan y mejoran, los partidos sólo recibirán el dinero del 40% de las personas, es decir que el abstencionismo y el voto nulo les pegaría directamente en los bolsillos lo que significa que esta iniciativa es un incentivo para que los partidos se ganen los votos de la ciudadanía.

Llegó la hora de estar unidos y no soltarse. #SinVotoNoHayDinero será una realidad en la medida que nos movilicemos y demostremos al Congreso de la Unión que estamos juntos y que tenemos muy claro lo que queremos: si ellos buscan nuestro dinero, que se ganen nuestro voto.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

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Acerca del autor: José Antonio Hernández Griego es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es Presidente y fundador de Monterrey Ciudad Olímpica A.C. con la cual ha encabezado las candidaturas de la ciudad de Monterrey por los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2014, 2018 y 2023.

También se ha desempeñado como asesor durante la LXXII Y LXXIII Legislatura Local. Participó como Diputado Juvenil en el 2do. Parlamento de la Juventud organizado por el H. Congreso del Estado en 2008, y ha trabajado como activista en los temas de juventud, deporte, cultura de la legalidad, rescate de espacios, entre otros. 

En 2012 participó como Precandidato a Diputado Local, y en 2015 fue Precandidato a Diputado Federal. Ha coordinado diversas áreas en campañas políticas a la Presidencia de la República, Gubernatura, Alcaldía y Diputación Federal. En 2015 renunció a su militancia en un partido político, y desde entonces hace labor desde las organizaciones de la sociedad civil de forma independiente.

Ha impartido cátedra en la Universidad José Martí de Latinoamérica y tiene estudios en Gestión Urbana, Cultura de la Legalidad, y fomento de Organizaciones No Gubernamentales.

También se ha desempeñado como Conferencista, Articulista, Observador Legislativo y ha realizado diversas publicaciones sobre Política y Deporte Olímpico en algunos medios de comunicación.

En la actualidad se encuentra consolidando la plataforma de participación y confluencia ciudadana denominada “Ganemos Monterrey” y es miembro fundador de Wikipolítica Nuevo León.