#HojaDeRuta: “Elección 2018 y el Factor Trump”

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La elección presidencial 2018 está marcada por un distingo inusual: la relevancia de la política exterior ante la beligerancia de Donald Trump. Los efectos se han sentido: la cancelación de inversiones de capital norteamericano en México; la renegociación (incluso amenaza de disolución) del TLCAN; la oposición frontal al DACA (la ley de los “dreamers” o migrantes que llegaron al país durante su niñez) y, sobre todo, la insultante insistencia en la construcción del muro, para el que aún no hay presupuesto, aunque sí prototipos.

El escenario exige repensar el rol de México en el mundo: ¿Cuál será la dinámica económica y política de América del Norte? ¿Es momento de profundizar la relación con China? ¿Qué rol jugará México en América Latina? Y sobre todo, la visión de estado mexicano en el siglo XXI en medio de una crisis social marcada por la mitad del país en pobreza y la creciente violencia, así como una crisis política ante el descrédito de la mayoría de las instituciones y clase política.

Una coyuntura comienza a dibujarse: Donald Trump parece regresar a su discurso de campaña, endureciendo sus posturas, apelando a su base y al aislacionismo que tan bien le funcionó como candidato. La razón es obvia: para él también ha comenzado el tiempo de campaña, pues habrá elecciones de medio término el próximo noviembre en Estados Unidos, donde estarán en juego los 435 escaños del Congreso y 34 de los 100 escaños del Senado.

La elección es de relevancia estratégica para la administración Trump, pues actualmente los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras. Si los demócratas logran afectar ese balance, incluso ganar la mayoría en alguna de las cámaras, el tablero cambiaría sustancialmente, pues Donald Trump enfrentaría por primera vez en su gobierno una verdadera oposición legislativa, y por tanto, se vería obligado a negociar en una posición que desconoce y repudia: la desventaja.

Inevitablemente, la elección de medio término se leerá como un referéndum a Donald Trump y su Gobierno. De ahí que haga sentido el endurecimiento de su discurso y posturas. En apenas un par de semanas, Trump inició una abierta guerra comercial con China que ha sacudido los mercados; denunció la caravana de migrantes centroamericanos que se dirigía a la frontera norteamericana, y declaró que, mientras no exista el muro, desplegará a la Guardia Nacional en la frontera con México.

Ante este última declaración de Trump, el Senado mexicano aprobó por unanimidad un pronunciamiento que solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores haga llegar a la oficina del presidente norteamericano y a todos los legisladores de aquél país. El pronunciamiento de la Cámara Alta mexicana tiene un poco de la dignidad esperada: exige respeto a Trump, condena sus expresiones y rechaza categóricamente su intención de militarizar la frontera. 

Pero es el tercer punto el que más llama la atención: “Solicita al Gobierno de la República suspender la cooperación bilateral con los Estados Unidos de América, en materia de migración y de lucha contra la delincuencia organizada trasnacional, en tanto el presidente Donald Trump no se conduzca con la civilidad y el respeto que el pueblo de México merece”.

Este último punto es fundamental, pues reconoce una obviedad que la tibieza del gobierno federal y su esperanza en los buenos oficios de Jared Kushner parecen haber ignorado: México tiene elementos para presionar a Estados Unidos, tanto en el tema seguridad como en el comercial.

Con tino, López Obrador eligió la frontera simbólica de Ciudad Juárez como punto de arranque de su campaña, y desde ahí lanzó el mensaje que más ha resonado en medios internacionales en este inicio de campaña presidencial: “México no va a ser piñata de ningún gobierno extranjero… no es con muros ni uso de la fuerza como se resuelven problemas sociales. La paz y la seguridad son fruto de la justicia”.

Aunque AMLO ganó el ser el primero en oponerse a Trump durante la campaña, Anaya ha buscado presentarse como hombre de “mundo”, lo mismo que Meade con sus credenciales académicas y curriculares. Sin embargo, la pregunta que estará en la mente del electorado será: ¿quién tendrá mayor temple para enfrentarse a la amenaza de Trump?

Estatus de Protección Temporal

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El Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) es un estatus del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica otorgado a países que por un conflicto bélico en curso, desastre natural o causa extraordinaria no pueden recibir a los inmigrantes ilegales residentes en EUA procedentes del país designado con el estatus. 
Esta semana el gobierno estadounidense anunció la terminación de este estatus para los ciudadanos de El Salvador, cuyos beneficiados por el programa ascienden a más de 200,000 personas convirtiéndolo en el país con más beneficiados en Estados Unidos (el estatus fue otorgado tras el sismo del 2001 en dicho país centroamericano). El gobierno salvadoreño ya ha expresado su preocupación al respecto mencionando que no está listo para recibir a estos migrantes que son fáciles de localizar y deportar porque se encuentran registrados con muchos beneficios que tienen los residentes legales.
La dura política migratoria de Trump ha hecho que ya se hayan anunciado fechas a 2019 de fin de estos estatus como Haití con más de 50,000 amparados, Nicaragua con 5,600 y Honduras que es el único país continental que queda dentro del programa con 86,000 amparados. El error en este tipo de políticas radica en la descomposición social que causaría deportar a personas que formaron una familia en EUA con ese estatus y cuyos hijos menores de edad quedarían separados de uno o ambos padres de familia.
También el fin acelerado a estos estatus disminuiría la oferta laboral en ciertas zonas y causaría problemas graves de inseguridad y desempleo en los países que recibirían a sus conciudadanos de regreso. Hace falta atender los casos de quienes llevan suficiente tiempo con el programa y que merecen tener una asesoría legal y evitar una deportación con implicaciones negativas para sus familias.

Según Trump, Peña le dio un “cumplido” durante llamada telefónica

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El Presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, presumió este lunes un supuesto “cumplido” por parte del Presidente de México, Enrique Peña Nieto. El “cumplido” habría sido por los efectos que ha tenido la “dura” política de migración de mandatario estadounidense que ha provocado una disminución en el paso de personas por la frontera sur de nuestro país.

Antes de la toma de protesta de John Kelly como su nuevo Jefe de Gabinete y quien hasta el día de hoy fungía como Secretario de Seguridad Interna, Trump aprovecho para elogiar el trabajo de Kelly en la institución, al afirmar que gracias al trabajo del Departamento de Seguridad Interna, se ha disminuido paso de personas por la frontera sur de los Estados Unidos.

Trump, también dijo que el Presidente Peña Nieto de México, le había comentado por una llamada telefónica, que gracias a las duras políticas de migración, se había logrado disminuir el tráfico de personas por la frontera sur de México. Trump considero que esto había sido “el cumplido más alto”.

Caber mencionar que el mandatario estadounidense no presento pruebas de tal cumplido, y que los números que ha venido manejando desde la semana no corresponden a los de ninguna institución de su gobierno. En cuanto al “cumplido” por parte del mandatario mexicano, tampoco dio pruebas de ello. De igual manera sus afirmaciones sobre la disminución de cruces ilegales a territorio mexicano desde Guatemala y Belice, no tienen sustento alguno.