¿Se puede salir de la pobreza solo con “echarle ganas”?

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La idea de que cualquier persona puede salir de la pobreza con el solo hecho de “echarle ganas” es un argumento común en conferencias motivacionales y libros de superación personal. Pero ¿es esto cierto?, ¿cualquier persona puede salir de la pobreza solo con proponérselo y “echarle ganas”? 

La realidad es mucho más compleja. Primero habría que entender que la pobreza va más allá de la falta de ingresos para atender las necesidades básicas. De acuerdo con la CEPAL, una perspectiva más amplia nos permitiría entenderla no solo como la carencia de recursos, sino como la falta de acceso a derechos fundamentales. 

En segundo lugar, nos debe quedar claro que la pobreza ha afectado histórica y diferenciadamente a ciertos grupos de la población más que a otros. El sexo, color de piel, lugar de origen o las discapacidades regularmente tienen un impacto en las oportunidades de las personas. Por ejemplo, el Colmex ha documentado que, en México, las personas de piel oscura tienen menos posibilidades de salir de la pobreza que las personas de piel más clara. 

En el mismo sentido, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias señala que en México 74 de cada 100 personas que nacen en la base de la escalera social no alcanzan a salir de la pobreza en toda su vida, situación que se hace especialmente más compleja si estas personas tienen piel oscura o son mujeres. 

Las personas que viven en condiciones de pobreza más graves son también aquellas que pertenecen a grupos que históricamente han sido discriminados, segregados y violentados. La pobreza es una de las muchas consecuencias que tiene la desigualdad ocasionada por la discriminación sistemática y estructural que viven millones de personas en el mundo. Además, responde a una herencia intergeneracional de desventajas que continúan reproduciéndose en el tiempo, convirtiéndose en una barrera importante entre las ganas de salir adelante y la falta de oportunidades. 

La próxima vez que leamos o escuchemos el argumento de que las personas son pobres porque quieren, valdría la pena cuestionar de dónde vienen esas ideas; lo más probable es que encontremos a alguien que, desde su privilegio, no ha volteado a ver a las más de 700 millones de personas que diariamente se esfuerzan por no ser consumidas por la pobreza.

No hay soluciones rápidas para acabar con la pobreza. Es necesario el trabajo colaborativo de países, empresas y sociedad civil; trabajar para implementar leyes y políticas con perspectiva de derechos humanos, encaminadas a disminuir las desigualdades y fortalecer la justicia social con un enfoque diferenciado e interseccional. En la medida en la que las desigualdades se hagan menores, todas las personas podrán acceder a mejores condiciones para el disfrute de sus derechos humanos. 

De encuestas y algo más en este proceso electoral

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Como si del Oráculo se tratara, las encuestas son y serán uno de los más grandes referentes electorales, que tanto los candidatos como quienes saben o les interesa el tema electoral y político, usarán como argumento para confirmar quién ganará o perderá la elección que estén siguiendo. Hay fieles seguidores de estas herramientas que parecen místicas con procesos poco entendibles para muchos pero que al final arrojan datos que sirven para dar tranquilidad o preocupar a los consumidores de esta adictiva información.

En la real politk mexicana los encuestadores se han convertido en líderes religiosos  que provocan fanatismo o animadversión, apellidos, firmas  o periódicos levantan investigaciones para después publicarlas y alcanzar inclusive fama por ser los más cercanos o los más lejanos a las verdaderas intenciones de la ciudadanía que está siendo el objeto de obervación.

¿Quién va arriba y por cuántos puntos? ¿Quién es el mejor calificado por su gestión? ¿Tienes una buena referencia de x  o y?, Si hoy fueran las elecciones por quién votarías… Son solo algunas de las preguntas que se presentan a los pocos investigados que representan la muestra. 

A todo esto. En el país nos enfrentaremos, una vez más y con más frecuencia a este insumo de información que podrá ayudar a generar un mejor juicio para poder elegir entre las opciones electorales que se vienen en los procesos electorales del Estado de México y Coahuila este 2023 y para los procesos estatales y federales, principalmente el del titular del ejecutivo, que se vendrán en el 2024.

¿Y cómo vamos?

En el Estado de México

Para las elecciones del 2023 en el Estado de México, se plantea una batalla cada vez más cerrada entre dos mujeres que se disputarán la gobernatura que el PRI ha mantenido por mas de 90 años y que quiere mantener hasta el centenario. Alejandra del Mora Vela, pre candidata por la alianza Va por México ha logrado remontar en el que comenzó como un lejano segundo lugar contra Delfina Gómez, la ex titular de la SEP que encabeza la pre candidatura única de MORENA y que lleva desde el inicio de la contienda un sólido primer lugar. En un tercer lugar aparece Juan Zepeda de Movimiento Ciudadano.

En Coahuila

Manolo Jímenez se mantiene desde el inicio del proceso como el mejor posicionado para ganar la gobernatura y suceder al también priista Miguel Riquelme, en segundo lugar se posiciona el ex senador y empresario Armando Guadiana quien logró ganar el favor de MORENA y después de un proceso que algunos plantearon como dudoso, será quien encabece la candidatura por el partido guinda, cuentan que al interior de la campaña no solo hay un rompimiento en el partido si no también comienza  a haber problemas con su coordinador de Campaña, el ex panista Fernando Salazar; finalmente, el ex subsecretario de seguridad federal, Ricardo Mejía Berdeja ha logrado colarse en la elección y posicionarse en tercer lugar encabezando la candidatura del PT, él fue uno de los que acusó a  MORENA de un proceso sucio en la selección del candidato.

Corcholatas

Para el proceso federal, solo vale la pena echarle ojo a las corcholatas de MORENA que son hoy las que más oportunidades reales tienen para suceder a López Obrador. Dentro de las opciones que MORENA oferta destaca que esta semana la titular del Gobierno de la Ciudad de México dejó la titularidad en el primer lugar de preferencias al ser rebasada por la izquierda por  el Canciller Marcelo Ebrard, esto con información de polls.mx. Dentro de este peculiar y poco claro proceso de designación o elección de candidato, se le volvieron a abrir las puertas al senador Ricardo Monreal para competir y dejar las especulaciones de su posible ida a otro proyecto de lado, mientras tanto Adan Augusto fue saludado por ex futbolistas en redes sociales y nada, no le ayudó pero si provocó que tanto él como los involucrados salieran a declarar que no era proselitismo.

La encuestitis será la comidilla al menos durante un año y medio, datos irán y datos vendrán, nos tocará a nosotros como consumidores de este río de información ser curadores pulcros y responsables que logren con base en un juicio propio tomar la que consideremos la mejor elección al momento de marcar con nuestro voto la boleta.

2023 con un salario mínimo más alto ¿eso es bueno?

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El 2023 empezó con un aumento al salario mínimo en México, esto desató una conversación sobre la pertinencia o no de dicho incremento. Vale la pena señalar que el salario mínimo, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, es la cantidad menor que debe recibir una persona trabajadora por los servicios prestados durante su jornada de trabajo; éste deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de una jefa o jefe de familia en el orden material, social y cultural, así como para proveer educación obligatoria a sus hijos e hijas.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos para este año 2023 el salario mínimo general pasó de 172.87 a 207.44 pesos diarios; y en la Zona Libre de la Frontera Norte pasó de 260.34 a 312.41 pesos diarios, lo cual significa que se dio un incremento del 20% en ambas zonas salariales. Por su parte, los salarios mínimos profesionales también se incrementaron en un 20% respecto del año pasado.

La pregunta es ¿esto es bueno o malo para la economía? Lo cierto es que el salario mínimo en México ya aumentó entre los años 2018 y 2021 sin causar repercusiones económicas negativas. De hecho, el Instituto Mexicano para la Competitividad señala que estos aumentos impactaron positivamente en la economía, aumentando la eficiencia del mercado laboral en el país. 

En tal sentido, el Banco de México señala que los aumentos al salario mínimo en años anteriores tampoco tuvieron un efecto adverso en el desempleo. Sin embargo, de acuerdo con un estudio del Banco Central, la inflación en la zona de la frontera norte sí tuvo un incremento de 1.2% en 2019 derivado del aumento del salario mínimo, no obstante, este efecto se disipó derivado de las políticas fiscales implementadas de forma simultánea. 

Por su parte, Enrique Elizondo, abogado especialista en Derecho del Trabajo, señala que el incremento es positivo pues responde a una idea de justicia social establecida en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo, además genera mayores ingresos a las personas trabajadoras. No obstante, apunta que el aumento del 20% se reflejaría directamente en los tabuladores de los salarios de las empresas respecto de la mano de obra y las cuotas obrero patronales, por lo tanto, podría generar un incremento en la oferta de productos y servicios, teniendo como consecuencia una inflación en los precios. 

A nivel internacional la experiencia en Brasil, Chile y Argentina demuestra que el incremento al salario mínimo puede tener efectos muy positivos para la economía si es implementado adecuadamente y como parte de una política económica integral.

En conclusión, el aumento del salario mínimo es positivo, pero podría traer como consecuencia un aumento en la inflación en los precios de bienes y servicios. Si bien, es imposible saber a ciencia cierta el impacto que tendrá el aumento del salario mínimo en la economía durante 2023, es necesario reconocer que aún con el último aumento no se alcanzan los estándares mínimos para garantizar que una persona pueda vivir plenamente con ese sueldo. Aún queda mucho por seguir trabajando para que los salarios en el país realmente respondan a las necesidades de millones de personas que diariamente trabajan ocho horas (o más) para llevar un sustento a su familia, pero apenas les alcanza para lo más básico.  

Profesor Universitario y Socio Fundador de Humanus DH, firma especializada en igualdad, no discriminación y derechos humanos: http://humanusdh.com.mx/ 

¿La Suprema Corte se quiere robar la Navidad?

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En la víspera de Navidad del 2020, tres municipios del estado de Yucatán, México, colocaron “nacimientos de cristo” pagados con el erario público. Lo anterior tuvo como consecuencia que una organización en favor de los derechos humanos interpusiera tres juicios de amparo por violación al estado laíco.

La principal razón de los litigios consistió en señalar que los ayuntamientos se tienen que desempeñar dentro de los límites de la laicidad, tal y como establece la Constitución Mexicana. La organización Kanan Derechos Humanos planteó que aquellas personas que no comparten o practican el catolicismo tienen derecho a vivir en un municipio que no gaste dinero público en símbolos religiosos de cualquier tipo y a que tampoco se les intente cambiar el pensamiento a través de la difusión del evangelio. 

El caso ha sido tan relevante que será la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien lo resolverá. Si bien este asunto se empezó a discutir en noviembre de 2022, al momento en que se escribe este artículo (diciembre 2022) aún no hay fecha definitiva para dictar sentencia. No obstante, ya se conocen los proyectos de resolución de dichos amparos y, a grandes rasgos, proponen declarar procedentes y fundadas las demandas.

Lo anterior ha ocasionado que algunas personas piensen que, con dichas resoluciones, se prohibirá la colocación de adornos navideños en las calles; que las personas ya no podrían instalar nacimientos en sus casas o que incluso ya no podrían celebrar la navidad.

Lo cierto es que el proyecto de sentencia de la Suprema Corte no tiene dicho propósito. Más bien establece un precedente para que los entes de gobierno respeten el estado laico, absteniendose de colocar públicamente simbolos de alguna religión específica y de erogar recursos públicos con dicha finalidad.

Si bien el derecho a la libertad de religión es un derecho que todas las personas tenemos, también es importante dimensionar que no todas las personas practicamos la misma religión y que incluso algunas no practican ninguna en lo absoluto.

Por lo que, independientemente de lo que resuelva la Suprema Corte, es totalmente razonable que busquemos construir espacios públicos que sean igualmente amigables para alguien que practique el catolicismo, pero también para quienes practiquen cualquier otra religión, desde el cristianismo evangélico, el judaísmo, el islam, el budismo, las creencias de raíces étnicas, los credos new age o las escuelas esotéricas; todas las personas tenemos derecho a poder ejercer nuestra libertad religiosa y a que el Estado respete su obligación de ser neutral ante la gran pluralidad de religiones y creencias que hay en México.

* Profesor Universitario y Socio Fundador de Humanus DH, firma especializada en igualdad, no discriminación y derechos humanos: http://humanusdh.com.mx/ 

1 Se puede consultar con más detalle en: https://eljuegodelacorte.nexos.com.mx/la-suprema-corte-pretende-prohibir-los-nacimientos-de-jesucristo/ 

2 Se puede consultar con más detalle en: https://www.scjn.gob.mx/sites/default/files/listas/documento_dos/2022-10/AR-216-2022-20102022.pdf 

A la cárcel… por un post

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Shahnewaz Chowdhury, un activista originario de Bangladesh, realizó una publicación en Facebook en donde criticaba del impacto ambiental de una central eléctrica construida en su comunidad y además señaló los incidentes de una protesta en dicha planta que supuestamente habrían llevado a la muerte de 12 personas, por último animó a la juventud a oponerse a los proyectos de esta naturaleza a través de “escritos audaces”. 

Un día después, la empresa que es dueña de la central eléctrica presentó una denuncia en contra de Shahnewaz Chowdhury señalándolo de publicar información falsa; posteriormente fue arrestado por la policía y pasó 80 días en reclusión sin tener una sentencia en su contra, fue hasta agosto de 2021 que pudo salir bajo fianza. Sin embargo, su juicio continúa y si es encontrado culpable podría pasar varios años en prisión. El proceso penal en su contra tiene sustento en una Ley de Seguridad Digital que ha sido usada para silenciar a disidentes y activistas. 

Lo que pasó con Shahnewaz Chowdhury es preocupante, ya que su historia presenta un caso de violación al Derecho de Libertad de Expresión, pues se está usando la ley para silenciar a un activista ambiental. 

Lamentablemente, este tipo de leyes existen en otros países del mundo (incluido México), en donde a través de Códigos Penales se sancionan conductas conocidas como Delitos contra el honor, las cuales regularmente caen en figuras como injurias, difamación, calumnias, ataques al honor, entre otras. Este tipo de delitos castigan con cárcel expresiones que puedan dañar el honor u honra de otra persona.

Organismos internacionales, desde hace muchos años, han abogado por la eliminación de este tipo de delitos para que, en vez de sancionarse con prisión, se aborden a través de la vía civil, ¿qué quiere decir esto? Significa que en lugar de ir a la cárcel por alguna de las conductas descritas anteriormente se reciba una sanción civil, misma que podría ser rectificar la información publicada, pedir una disculpa pública e incluso, indemnizar económicamente por posibles daños.

Organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales han coincidido en que la existencia de los delitos contra el honor pone en riesgo la democracia y la existencia de una sociedad mejor informada. Asimismo, se ha establecido que las sanciones penales resultan desproporcionadas e inadecuadas para atender casos en donde la libertad de expresión se pone frente a otros derechos humanos y que, por lo tanto, sería mejor que se resolvieran por la vía civil.

En México, desde el 2007, los delitos contra el honor fueron derogados del Código Penal Federal; sin embargo, no fueron modificados los Códigos Penales de todas las entidades que conforman el país. En estados como Nuevo León, Yucatán, Zacatecas, Campeche, Sonora y Michoacán aún se clasifican la injuria, la calumnia, la difamación y los ataques contra la honra como delitos. Es decir, si te encuentras en alguno de estos lugares, podrías enfrentar un proceso parecido al que enfrentó Shahnewaz Chowdhury en su natal Bangladesh.

A principios de este 2022, la organización Propuesta Cívica A.C. presentó un estudio en donde fueron analizadas todas las legislaciones penales de México y sus implicaciones en temas de libertad de expresión y periodismo. Con esta investigación se concluye que los estados que aún conservan este tipo de delitos ponen en riesgo la libertad de expresión, ya que en sus legislaciones no se establecen límites claros que protejan discursos e informaciones de interés público, lo que podrían causar desinformación pues su efecto inhibidor promueve la autocensura.

Como consecuencia, en septiembre de 2022 se presentaron una serie de iniciativas en el Congreso de Nuevo León, uno de los estados con mayor retraso legislativo en temas de libertad de expresión, con el propósito de eliminar los delitos contra el honor del Código Penal y así regular la responsabilidad civil de manera adecuada.

A la fecha las iniciativas se encuentran en estudio y no se tiene certeza de si se resolverán positivamente.

Esperemos que el Congreso de Nuevo León retome el análisis presentado desde la sociedad civil organizada, ya que brinda elementos técnicos que toman en cuenta la experiencia nacional e internacional para la discusión de reformas legislativas que permitan que tengamos un marco normativo que no ponga en peligro la democracia, ni la libertad de expresión como pasó en el caso de Shahnewaz Chowdhury.

Sobre la inteligencia artificial y su impacto socioeconómico

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“La inteligencia artificial no es nuestro enemigo, sino nuestro aliado”

– Sundar Pichai, CEO de Google.

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología en constante desarrollo que está cambiando la forma en que se realizan las tareas en una variedad de campos, desde la medicina hasta la manufactura. A medida que la IA avanza, también puede tener implicaciones socioeconómicas significativas en el futuro.

Uno de los principales efectos de la IA en la sociedad será la automatización de muchos trabajos que actualmente se realizan manualmente. Esto puede llevar a una reducción en la necesidad de mano de obra en algunos sectores, lo que podría provocar desempleo a corto plazo. Sin embargo, también puede crear nuevas oportunidades de empleo en áreas relacionadas con el desarrollo y la implementación de la IA.

Además, la IA también puede tener un impacto en la desigualdad económica. Como la IA tiende a favorecer a quienes tienen acceso a ella y a los recursos necesarios para utilizarla, es posible que ciertos grupos de personas se queden atrás en términos de oportunidades económicas y empleo. Por otro lado, la IA también puede ser utilizada para abordar problemas de desigualdad, como el acceso a la atención médica y la educación.

La inteligencia artificial (IA) puede tener una serie de ventajas. Una de las principales ventajas de la IA es su capacidad para realizar tareas de manera más rápida, precisa y eficiente que los seres humanos. Esto puede permitir a las empresas y organizaciones mejorar su productividad y competitividad, lo que a su vez puede contribuir a la economía en general.

Otra ventaja de la IA es su capacidad para analizar grandes cantidades de datos y detectar patrones y tendencias que pueden pasar desapercibidos para los seres humanos. Esto puede tener una serie de aplicaciones útiles en campos como la salud, la ciencia, las finanzas y la seguridad. Además, la IA puede ser utilizada para realizar tareas peligrosas o insalubres que no son adecuadas para los seres humanos.

Esta tecnología, por otro lado, puede tener algunas desventajas, como su costo de implementación y mantenimiento. Además, el desarrollo de la IA puede requerir una gran cantidad de datos y recursos computacionales, lo que puede ser costoso.

Otra desventaja de la IA es que puede reemplazar trabajos y desplazar a los trabajadores humanos. Esto puede tener un impacto negativo en la economía local y en la sociedad en general, ya que puede reducir la demanda de trabajadores cualificados y aumentar el desempleo. Además, la IA puede ser utilizada de maneras que pueden ser perjudiciales para los seres humanos, como en el caso de armamento autónomo. También existe la preocupación de que la IA pueda superar a los seres humanos en términos de inteligencia y habilidades, lo que plantea preguntas éticas sobre cómo debemos tratar a las máquinas inteligentes.

Es posible que la inteligencia artificial (IA) tenga un impacto en la desigualdad en el futuro. Uno de los principales motivos por los que se teme que la IA pueda aumentar la desigualdad es su capacidad para reemplazar a los trabajadores humanos en una variedad de tareas. Esto puede desplazar a trabajadores cualificados y aumentar el desempleo en ciertas áreas, lo que a su vez puede contribuir a la desigualdad en términos de ingresos y oportunidades laborales.

Además, el desarrollo y uso de la IA puede estar concentrado en ciertas áreas geográficas y sectores económicos, lo que puede perpetuar y agravar la desigualdad regional y de clase. También existe la preocupación de que la IA pueda favorecer a ciertos grupos en detrimento de otros, por ejemplo, en términos de acceso a servicios y oportunidades. Por lo tanto, es importante abordar cuestiones relacionadas con la equidad en el desarrollo y uso de la IA.

Plagio a una IA

Si yo publicara este pequeño ensayo sin un comentario como el presente, salvo que me conozcas muy bien, probablemente pasaría desapercibido como una columna quincenal más de mi autoría. Sin embargo, tengo que confesar que, en realidad, el autor de la columna de esta ocasión se trata precisamente de una inteligencia artificial. Si, como yo, vives pegado a tu celular, te habrás dado cuenta de que la semana pasada se volvió viral la herramienta gratuita (hasta ahora) llamada ChatGPT.

En este espacio digital, me tomé la molestia en preguntarle quién era, a lo que respondió: “CHATGPT es un modelo de lenguaje generativo desarrollado por OpenAI, una variante del modelo GPT-3 (Generative Pretrained Transformer 3) que fue entrenado específicamente para el lenguaje de chat. Esto significa que CHATGPT está diseñado para generar respuestas coherentes y naturales en conversaciones de chat, como las que ocurren en plataformas de mensajería o en chats en línea. CHATGPT puede ser utilizado en una variedad de aplicaciones, como para mejorar la capacidad de un chatbot para responder preguntas o para ayudar a los usuarios a generar contenido de chat de manera más rápida y eficiente.”

Quien está detrás de esto es OpenAI, dejé que también se presentara en el chat: “OpenAI es una organización de investigación en inteligencia artificial creada con el objetivo de promover y desarrollar la IA de manera segura y beneficiosa para la humanidad. OpenAI fue fundada en 2015 por un grupo de empresarios y científicos de datos, incluyendo a Elon Musk y Sam Altman. La organización realiza investigación en áreas como el aprendizaje profundo, el lenguaje natural y el juego de computadora, y ha desarrollado algunos de los modelos de IA más avanzados del mundo. Además, OpenAI también colabora con otras empresas e instituciones en proyectos relacionados con la IA y promueve el desarrollo de tecnologías de IA de manera responsable y ética.”

Tan solo en 5 días, esta plataforma superó el millón de usuarios y es capaz de resolver problemas matemáticos, ordenar información o desarrollar código. Si bien, no cuenta con un manejo de lenguaje mayor al que tendría un profesionista capaz de convertir su escrito en algo con apariencia coherente, aunque incapaz de aplicar el juicio crítico sobre los componentes de su respuesta. Con el tiempo y el entrenamiento, podemos posiblemente llegar al momento en el que las respuestas se encuentren en nivel de un Ph.D. en el área relevante concreta.

La pregunta pertinente, por lo tanto, es: ¿y ahora qué?

Lo que significa esta tecnología que, por el momento, no está conectada a internet es inimaginable. La aplicación de la inteligencia artificial en la vida cotidiana tiene consecuencias (positivas y negativas) de niveles de la Revolución Industrial. Tan solo esta herramienta ChatGPT puede llegar a reemplazar a Google o inclusive realizar cualquier tarea ordinaria como la lista del super, una rutina de ejercicios o exámenes para la universidad.

Hay momentos en los que tomar una pausa no vendría nada mal para reflexionar y asegurarnos que efectivamente esta tecnología tan delicada se incorporará de la mejor manera a nuestras vidas. Así como mirar quién está detrás de su implementación, cuidando sus intereses e inclusive sus definiciones de ética y responsabilidad.

¿Realmente todos y todo es reemplazable por la tecnología?

¿Realmente vivimos una crisis de derechos humanos?

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Cuando hablamos de derechos humanos se generan opiniones diversas. Por un lado, estamos las personas que observamos con preocupación las estadísticas de violencia, inseguridad y discriminación, pero pensamos que muchas cosas positivas se pueden hacer si logramos trabajar en conjunto sociedad y gobierno. También están las personas que con escepticismo consideran que los derechos humanos estorban más de lo que ayudan, y que al final terminan por “beneficiar más a los delincuentes que a las personas buenas”. Incluso están quienes sin saber exactamente de qué se tratan, optan por el rostro de la indiferencia, pensando ingenuamente que “mientras que a mí no me toque, no me afecta”.

La finalidad de esta columna (y las que siguen) es brindar un contexto objetivo sobre la situación de derechos humanos en México y en el mundo, todo desde una mirada que plantea ser objetiva, clara y sencilla ante situaciones complejas. Hablar de derechos humanos nos permite no solo conocer los problemas actuales, sino también enterarnos de lo que se está haciendo y lo que aún queda por realizar. 

Por ejemplo, es importante saber que de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos nuestro país atraviesa, desde hace varios años, una grave crisis de violencia, inseguridad y violaciones a los derechos humanos. En efecto, los datos no son alentadores y nos muestran indicadores preocupantes: al día de hoy más de 100 mil personas continúan desaparecidas; desde el año 2018 se registran más de 35 mil homicidios dolosos anuales; del año 2000 a la fecha la organización Artículo 19 ha documentado más de 150 asesinatos de periodistas; solo en 2022 se tiene registro de más de 600 presuntos feminicidios en todo el país, y de acuerdo con diversas estadísticas en México tenemos más del 98% de impunidad; por mencionar algunas cifras.

Sin embargo, vale la pena mencionar que no todo ha sido malo, también se han hecho acciones positivas en favor de los derechos humanos. Por ejemplo en el año 2011 se consolidó una importante reforma constitucional que trajo como consecuencia la adopción de criterios muy favorables por parte de la Suprema Corte de Justicia en temas como derechos de personas indígenas, derechos de personas con discapacidad, matrimonio igualitario, derechos sexuales y reproductivos, igualdad de género y libertad de expresión, solo por mencionar algunos. 

También, a través del sector social y privado se ha realizado una importante labor en favor de los derechos humanos. Por un lado, desde la sociedad civil se han gestado esfuerzos muy valiosos, mismos que están reflejados en reformas de ley, políticas públicas y sentencias paradigmáticas en favor de los derechos de todas las personas. 

Por su parte, las empresas también han comenzado a demostrar que existe un genuino interés de algunas de ellas por implementar principios y valores en favor de la dignidad humana en los centros laborales. Un claro ejemplo es el trabajo que realiza el Centro Eugenio Garza Sada que, en conjunto con sus empresas aliadas, busca potenciar la capacidad transformadora de las y los empresarios con la finalidad de generar una sociedad responsable, participativa y solidaria.

Al final del día el objetivo de los derechos humanos es que todas las personas alcancemos un desarrollo integral, que podamos vivir en un ambiente que nos permita realizar nuestros sueños y aspiraciones. Esto solo se logrará si trabajamos de manera coordinada sociedad, empresas y gobierno; ningún cambio será permanente sin la concurrencia de voluntades de estos tres sectores sociales.

La promoción de los derechos humanos es fundamental en este proceso. Nos toca, como diría Eleanor Roosevelt, empezar con cambios en lo más íntimo de nuestras comunidades para continuar afrontando los problemas de un país que exige unidad, coordinación y sensibilidad. ¿Todo está perdido? Claro que no, pero si queremos que los derechos humanos dejen de ser solo un discurso cada diez de diciembre nos corresponde no rendirnos y continuar caminando hacia el horizonte de desarrollo y bienestar que nos presenta un mundo en donde los derechos humanos sean una realidad para todas las personas.

Sobre el dinero

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“La teoría económica solo tiene un éxito moderado en la predicción del comportamiento porque, como todos sabemos, las decisiones a menudo no son racionales o se basan en un análisis defectuoso de las consecuencias de la elección. Es por eso que el mundo está hecho un lío.”

Stephen Hawking

Tras hablar de la coyuntura inflacionaria en editoriales pasadas, en diversas pláticas y reflexiones ha surgido la duda de por qué la economía mundial es prácticamente dependiente de una moneda en “en la realidad no tiene valor”. Como dice Francis Fukuyama en su libro Trust (1995), la creación de la prosperidad en una sociedad está basada en la honestidad y confianza, y aunque parezca utópico, tiene un poco de sentido si pensamos al dinero fiduciario como aquel contrato de confianza de valor. Recalcamos que la palabra fiduciario viene del latín fiduciarius, o sea, que depende de crédito (en un sentido literal) o confianza. Pues bien, uno entiende que una moneda tenga un valor intrínseco (por estar hecha de algún metal, tal vez oro o plata), pero ¿y los billetes?

En la teoría económica, el dinero tiene tres funciones que lo distinguen de cualquier otro activo: como medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. Dichas funciones comenzaron a cumplirse a través de la incursión del papel moneda en nuestra sociedad.

Los primeros billetes o papeles monedas surgen por la imposibilidad de cargar la cantidad de oro, plata, o cualsea el metal precioso que se tratara como medio de cambio en las sociedades antiguas. El primer billete, de hecho, se creó en China en el siglo VII, con la finalidad de reducir la circulación de metales (monedas) por la escasez de cobre, pero lo que en principio se ideo como una medida temporal resultó, al acumular mucho más dinero en menos espacio, a ser la gran solución en el transporte de grandes cantidades a lo largo y ancho del Gran Imperio de la dinastía Tang.

En Europa, aunque Marco Polo ya trajo noticias del novedoso sistema monetario chino, no será hasta el siglo XVII cuando se creen los primeros billetes y es también en este caso por razones de necesidad durante la Guerra de los 30 años. Como dato, por ahí de 1694, después de establecerse el Banco de Inglaterra, comenzaron a circular los billetes de lo que hoy es la moneda viva más antigua: la libra.

El papel moneda era cambiable sin limitación de tiempo por moneda metálica y respaldado por su equivalente en metales preciosos. No fue hasta finales de la segunda guerra mundial con la llegada de los Acuerdos de Bretton Woods que se sistemizó. Dicho evento fue el resultado de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas luego de su creación en 1944. De los acuerdos celebrados en el complejo hotelero homónimo se establecieron reglas financieras y comerciales entre los países; de esta conferencia nace el FMI, la OMC y el Banco Mundial. El nuevo orden económico internacional se asentaría sobre un sistema monetario internacional que adoptaría el patrón oro-divisas. Estados Unidos se comprometería a mantener el precio del oro en 35 USD por onza, de esta forma, se mantendría fijo el precio del dólar, pasando a ser la moneda de referencia en el comercio mundial. Por su parte, el resto de los países fijaron el precio de sus divisas en relación con el dólar americano.

Si nos ponemos un poco conspiranoicos (o tal vez realistas), como establecería Greoge Soros, sería el comienzo del orden económico estadounidense, sistematizando la política económica a conveniencia a través de instituciones bajo el objetivo de combatir déficits en balanzas de pagos de países desfavorecidos luego de las guerras mundiales.

No fue hasta 1971 que el gobierno de Richard Nixon se enfrentó a un problema: los dólares superaron las reservas de oro del país, de manera que el precio del oro en dólares superó el precio fijo del oro. Por lo tanto, luego del incremento de los gastos en el gobierno americano que no ayudó precisamente, Nixon decidió seguir un consejo del famoso Milton Friedman: eliminar la convertibilidad del dólar en oro.

El tener un sistema completamente fiduciario tuvo sus grandes consecuencias, que serán abordadas después. Pero una idea que sí me gustaría implantar es que, bajo la coyuntura actual de creciente inflación, deuda y crisis, no se vería descabellada la idea de contar con el auge de una nueva moneda, tal vez la China (yuan)… o cripto (¿?).

Hablar de a dónde se dirige el dinero es un tema digno de profundizar. Tal vez China se encuentre haciendo su mayor esfuerzo por continuar siendo el protagonista de la economía mundial actual, aunque luego del COVID, sus consecuencias y cómo está reaccionando el gobierno chino, no le estén resultando las cosas al 100%.

En cuanto a las criptomonedas, sin duda, blockchain ha venido a revolucionar el mundo; sin embargo, no considero que este activo pueda cumplir con las funciones descritas al principio de este texto. ¿Cómo confiar en un activo que quiere comportase como moneda, pero se especula demasiado con él? Además de que al ser finito tendría un principio deflacionario respecto a los bienes y servicios que pudiera comprar (aquí hago sugerencia de leer la columna de hace 15 días). El considerar a una moneda como inversión a plazo te haría caer en una especie de trampa de liquidez desincentivando el consumo.

Sobre la inflación

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La forma de aplastar a los burgueses es moliéndolos entre las piedras los impuestos y la inflación” – Vladimir Lenin

El fenómeno inflacionario no tomó protagonismo en la vida socioeconómica cotidiana sino hasta principios del Siglo XX.  Por ejemplo, la Alemania de 1923, que quedó llena de deudas y costes de reparación luego del Tratado de Versalles a consecuencia de la Primera Guerra Mundial, tenia una tasa de inflación diaria de 21%, es decir, los precios se duplicaban cada 3 días y 17 horas. Siendo este tema preámbulo, por cierto, de interesantes choques argumentativos entre pensadores y líderes de la época como J.M. Keynes y Vladimir Lenin.

Y a todo esto, ¿qué es la inflación?

La definición de libro de texto explica que es el fenómeno que consta del aumento generalizado de precios en una economía. Esto tiene como consecuencia que el poder adquisitivo de las personas en dicha región se merme, por lo que la misma cantidad monetaria alcanzará para menos. Ahora, como distinción para una futura publicación, será importante diferenciar a la inflación (que es un ritmo de crecimiento) con los niveles absolutos de precios. Por lo tanto, podemos tener economías de muy alta inflación como Venezuela o Argentina, pero con un nivel de precios relativos sumamente bajos; caso contrario con los países como Japón o Suiza.

Ahora, ¿por qué es deseable una inflación estable y no nula? ¿Por qué una destrucción del poder adquisitivo y el nivel de ahorro de las personas es preferible? La inflación desde un punto de vista conceptual nunca será deseable, sin embargo, lo es desde un punto de vista práctico. Existen deficiencias en la medición de la inflación por elementos como mejoras en la calidad y eficiencia que no pueden ser fácilmente capturados, de tal manera que un incremento ligero pueda acomodar estos cambios ligeros en ámbitos de productividad de la economía.

En el momento en el que se acelera la pérdida del poder adquisitivo y las tasas de inflación, siendo esta mayor al objetivo (3% para el caso de México), se convierte en un efecto distributivo. No todos los segmentos de la población tienen las mismas capacidades para protegerse de estos incrementos en los precios. He de ahí el dicho de que la inflación es el impuesto a la pobreza.

México y América Latina no son ajenos a episodios de hiperinflación. Durante la presidencia de Miguel de la Madrid, en un contexto de extrema fragilidad de la economía luego de la crisis de 1982, el lunes negro en la bolsa americana de valores trajo como respuesta una devaluación de más de 40% en el peso mexicano y como consecuencia una profunda crisis llegando a una inflación de 176.8% en enero de 1988.

La inflación en contexto actual

El siglo XXI ha sido en lo general una época de baja inflación. Se dice que 6 de cada 10 mexicanos ha tenido la fortuna de no vivir o recordar la llamada década perdida (80’s), hasta ahora.

A diferencia de presiones inflacionarias en décadas pasadas, el contexto post pandémico viene a dar un toque especial a esta crisis. En gran medida, el atasco en los puertos y en las cadenas de suministro que transportan los productos por los mares del planeta, hacen que la demanda de estos no pueda ser saciada. A este problema se le suma el aumento de precios en los energéticos luego de la guerra entre Rusia y Ucrania, además de falta de semiconductores para fabricar autos, computadores o celulares; y un exceso de moneda en circulación por las medidas de estimulación en la economía tomada en países como Estados Unidos, quien otorgó más de 1.9 billones de en ayudas (otro caso digno de ser indagado más a profundidad).

La inflación en los Estados Unidos se ubicó en 8.2%, niveles que no se habían visto desde 1982, y es en ese contexto es que la Reserva Federal deberá combatirla, al tiempo que la economía se encuentra en un momento de fragilidad particular. Una situación similar enfrenta México también, puesto que para octubre ubicó la inflación anual en 8.4% (por primera vez siendo mayor la general a la subyacente).

El futuro

Al ser un fenómeno global, las soluciones locales deberán depender de lo que pase en el resto del mundo. Son claves la evolución de la pandemia, la guerra y la cadena de suministro. Muchos países ya han optado por el aumento en las tasas de interés, induciendo a un costo implícito mayor por el dinero.

En un momento en el que las economías tratan de respirar de nuevo luego de un sombrío inicio de la década, el crecimiento económico es muy bajo y la subida en las tasas de interés inducen a un nuevo periodo de recesión.

¿Será momento de pensar en alternativas tanto en políticas para enfrentar la inflación como en la naturaleza de las monedas que la originan?

¿De abrazos a balazos?

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Se podría decir que uno de los lemas emblemáticos de la actual administración morenista quedó en el pasado tras la conferencia mañanera del presidente de hace una semana. La estrategia de seguridad pública de AMLO de los últimos años, “abrazos, no balazos”, pasó a segundo plano cuando nuestro mandatario anunció su decisión de colocar a la Guardia Nacional bajo el mando de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena).

Bajo la premisa de que la única manera honesta de investigar y responder ante el crimen organizado es la contestación por parte de cuerpos militares, se pretende que sean ahora las Fuerzas Armadas quiénes lleven a cabo las labores de salvaguardar el orden y la seguridad pública. Para muchos analistas políticos esta decisión no ha sido novedad. 

Remontémonos a épocas de campaña electoral, cuando “sacar” al ejército de las calles era uno de los cometidos de AMLO, si es que él llegaba a Palacio Nacional. Para infortunio de muchos (o bueno, pocos, según los índices de aprobación del presidente), sí llegó. Sin embargo, en los últimos cuatro años ha sucedido todo lo opuesto a una “desmilitarización”. La nueva reestructuración de la Sedena parece ser solo la continuación de la estrategia comenzada hace 15 años en el sexenio de Calderón, permeando el enfoque militarista que ha ganado poder y terreno a lo largo de distintas administraciones. 

El riesgo de militarización del país se ha acrecentado paulatina y sigilosamente delante de nuestros ojos. 

Creada en el 2019, la Guardia Nacional, fue instaurada bajo la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana como una organización de carácter civil, ya que fue solo así como el Congreso llegó a aprobar el proyecto. No obstante, poco después, las Fuerzas Armadas avanzaron también como agente económico. Al día de hoy, el Ejército y la Marina manejan los puertos, las 49 aduanas que hay en el país y son los encargados de los proyectos insignia de esta administración: el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía. Ahora, se está tratando de militarizar una fuerza civil (¿o de disfrazar de civiles a las Fuerzas Armadas?) a través de vías legales paralelas y la emisión de un acuerdo, debido a que no se puede llevar a cabo una reforma constitucional. 

¿Por qué esta decisión es tan perjudicial? En una encuesta de El Financiero, el 46% de los encuestados están en desacuerdo de que se militarice la seguridad pública y el 59% opina que lo más apropiado es que la propuesta se discuta y vote en el Congreso. Desde donde yo lo veo, el principal argumento en contra de esta resolución es simple: se trata de una decisión inconstitucional que no solo viola la propia naturaleza bajo la cual se creó a la Guardia Nacional, sino que también viola la postura de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que manifiesta que la seguridad pública debe de ser obligatoriamente de carácter civil.

En un país con pésimos antecedentes en materia de derechos humanos, nos debería de preocupar este nuevo nivel de involucramiento por parte de los cuerpos militares. Las implicaciones son muchas y las cifras son igualmente trágicas. Una mayor participación por parte de las Fuerzas Armadas normalmente muestra una correlación directa con un alza en las violaciones de los derechos humanos, a la par de un alto índice de impunidad hacia estas. 

En el caso de México, estas no son noticias nuevas. Ha sido la misma Corte IDH, quién ha emitido seis sentencias condenatorias hacia el Estado mexicano por violaciones graves en materia de derechos humanos por parte del Ejército. Tan solo hace falta recordar el caso de Rosendo Radilla, quien fue víctima de tortura y desaparición forzada en manos del Ejército. O el caso de Inés Fernández, quien fue una de las mujeres dentro del 40% que son violadas mientras son detenidas por Ejército, según lo muestra la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad del 2016. 

Después de las noticias y el barullo de los últimos días respecto al tema, me restan muchas preguntas. ¿De qué manera se enjuiciará a la Guardia Nacional en dado de cometerse una falta? ¿Dentro de la jurisdicción militar? Y, ¿en qué momento se va a pintar la raya dentro del fuero militar? Si es que siquiera se hará esa distinción.

Dentro de las buenas noticias que se anunciaron en una de las más recientes conferencias mañaneras, el presidente mencionó su jubilación y alejamiento de la política en el 2024. ¿La mala? Que busca que la decisión de reestructuración de la Sedena sea su legado y que sea heredada a las administraciones que lo preceden. 

Que se quede en la historia, que la misma semana que Gustavo Petro, presidente de Colombia, presentó su proyecto de Seguridad Humana desenfocándose en la fuerza militar como eje céntrico de su estrategia de seguridad fue la misma semana que AMLO propuso trascender como el presidente mexicano que busca militarizar una institución civil de seguridad pública. ¿Irónico?, ¿no?