‘No está claro que un nuevo principio sea una buena noticia’: L.M. Oliveira

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L.M. Oliveira acaba de publicar una nueva novela, su tercera: Por la noche blanca (ediciones B), en la que narra la historia de Otelo, un joven de 19 años que embaraza a su novia y toda su vida cambia; se convierte en conductor de Uber y un accidente lo empuja a adentrarse en el mundo de la droga de la Ciudad de México.

Una aparente solución resulta en una complicación, y cuando todo termina queda la pregunta: ¿Es un nuevo principio una buena noticia?

¿Cómo surge en la elaboración de la novela el personaje de Otelo y cómo se relaciona con el estilo narrativo?

Otelo es un personaje muy inocente, lo cual me funciona para contar la historia como la quiero contar, me inspiré en muchos jóvenes de 19 años que creen que se pueden comer el mundo con dos mordidas y resulta que el mundo es un poco más complicado. Lo primero que pensé para hacer esta novela fue el título, se iba a llamar Über Coca, inspirado en el libro de Freud y entonces pensé que necesitaba a un chofer de Uber que vendiera cocaína. ¿Cómo se liga esto con el ritmo? Otelo es un muchacho al que le gusta el reggaeton, el rap y por eso decidí escribir toda la novela escuchando reggaeton. No es ningún logro, hay muchísimas personas que lo escuchan todo el día, pero tampoco es lo que más me gusta hacer. Creo que parte de la cadencia se metió en la prosa, lo cual me gusta.

La novela refleja muy bien las distinciones y distancias que existen entre las diferentes clases sociales del país, de la capital, en este caso. Pero también refleja que todas las clases sociales están relacionadas hoy en día, de alguna u otra forma con el crimen.

Desgraciadamente vivimos en una sociedad muy estratificada, eso lo trato de reflejar. Y si bien estamos divididos, compartimos varias cosas, entre esas por supuesto, el vínculo con el crimen. Son vínculos distintos, siempre se dice que los de arriba roban y nadie les hace nada y los de abajo se roban un sándwich y los meten seis años a la cárcel. Todos tenemos vínculos, ya sea mediante la corrupción o porque asaltan o son asaltados. Además, como vivimos en un país tan violento y tan lleno de crimen, me parece que es muy difícil que alguien pueda vivir aquí sin estar relacionado con él.

Leer esta novela, Por la noche blanca puede dar a entender que el destino es inevitable. ¿Existe algo como el destino o todo es un efecto dominó derivado de nuestras propias decisiones y acciones?

Yo, obviamente, no creo en el destino. El destino es casi un Dios, es un Dios. Sin embargo, mi personaje sí y está convencido que se pueden romper todas las reglas excepto la regla de que el destino marca tu vida. Pese a que yo no estoy nada de acuerdo con eso, tuve que hacer a un personaje que crea en el destino. Obviamente hay cosas que determinan o influyen en nuestra vida: tu lugar de nacimiento, quiénes son tus padres, cómo son tus vecinos, qué estudias  – si es que estudias – o si tienes un accidente y pierdes una pierna. Por supuesto que hay fatalidades y bondades en la vida que influyen en la forma en la que nos desarrollamos, pero también creo que todos los seres humanos tenemos la posibilidad de escoger, obviamente no todo, pero siempre hay la posibilidad de escoger si vamos a ir por un camino o por el otro. Por más que parezca que todos los eventos nos empujan a un lugar, hay personas que van y otras que no. No somos salmones subiendo por la corriente, aunque a veces parece.

Una de las muchas reflexiones de Otelo es: “Además, si los sueños no están apartados de la realidad, ¿de verdad son sueños? Nel, soñar se trata de querer lo irreal. La mediocridad es inversamente proporcional a la distancia que tus sueños tienen de la realidad: a menor distancia, más mediocre”. ¿Qué motiva a Otelo a ser optimista ante tanta adversidad?

Es su forma de ser. Yo creo que es la inocencia; muchas veces se piensa que es muy difícil ser un soñador y no ser ingenuo. Yo no estoy seguro si eso es una regla definitiva: que para ser soñador o idealista tienes que ser ingenuo, quizá la mejor combinación humana para tener carácter es ser un soñador pese a todo el pesimismo que se carga. No sé si es posible, me imagino que sería una de las alternativas más constructivas. Por otro lado, sí creo que entre más inocencia, más fácil es ser idealista o soñador, entre más jóvenes, quieren cosas que seguramente son inalcanzables para su circunstancia, quieren volar más alto de lo que las circunstancias lo permiten. Yo no estoy diciendo que no lo hagan, al contrario, pero sí me parece, que como dice Otelo, la mediocridad se mide entre la distancia que tienen tus sueños y la realidad.

Ninguna de las mujeres en la novela tienen nombre propio, Otelo siempre se refiera a ellas a través de apodos, pero tienen un papel importante en el origen de la historia y de todas las situaciones que se van presentando. ¿Cómo describes el rol de las mujeres, específicamente de la Barbie y de Mi vieja, la esposa de Otelo?

Mi vieja, la vieja de Otelo, es la que lo lleva al encierro, el pequeño infierno que es la casa donde están sus suegros y las hermanas. Lo lleva no porque quiera, sino porque se embaraza y se casan y tienen que tratar de empezar la vida bajo esas circunstancias. En este caso, ella marca el principio de la historia. La Barbie hace la primera ruptura muy importante porque le abre una puerta a Otelo que quizá es una puerta falsa y claro que es un personaje importante. Ahora, ¿por qué no tienen nombre las mujeres? Obviamente Otelo no se da cuenta y no tiene ninguna reflexión al respecto, pero yo como el creador de este personaje decidí que es una forma de reflejar una de las características que tiene la sociedad mexicana que es invisibilizar a las mujeres en tanto que individuos, es decir, las mujeres están ahí pero no las consideramos individuos, esa es una parte de nuestra sociedad que es terrible. No quiero decir que es una forma de denunciarlo, es un reflejo.

Me llamó la atención las notas periodísticas que incluyes sobre el caos que se genera dentro de la novela porque ayuda a entender el escape de Otelo, pero también muestra que la prensa puede distorsionar información y presentar los hechos de una forma equivocada.

La nota de prensa que aparece en la novela, que es inventada, muestra la justificación de la huida de Otelo, ¿en qué sentido?  Si bien en la primera parte empieza a descubrir este mundo que apesta, nunca estamos seguros como lectores si de verdad existe ese peligro o no, en realidad eso podría ser mera paranoia de Otelo. La presentación de un texto periodístico parece que confirma sus sospechas, pero el texto está elaborado de tal manera que cuenta la verdad que hemos estado viendo pero no toda la verdad, incluso le inventan cosas que él sabe que no hizo y eso está ahí para evidenciar que tampoco podemos creer que todo lo que se lee en la prensa es la verdad.

Una de las partes que considero muy importante de la novela dice:”De pronto, a la derecha, apareció el estadio de futbol del Puebla. Antes, desde la carretera era posible ver sus tribunas vacías, alguna vez pasé por ahí con mi padre y me lo hizo notar. Ver que lo remodelaron me puso melancólico, no sólo porque las cosas cambian y uno sigue como si nada. Sino porque ese cambio en el mundo era un pedazo más de mi padre que desaparecía. Mi padre estaba en esa vista de los asientos vacíos. Ahora ya no estaba”. Tal vez aquí sí se pueda refutar  a Otelo, ya que la pérdida, los cambios, le pueden estar diciendo que él ya no es el mismo.

Otelo está tratando de ver cómo hay objetos, estadios, ropa circunstancias, que, si entramos en contacto con ellos tiempo después, nos remiten a un pedazo de nuestra vida y nos hacen recordar quién llevaba puesto ese saco, o cómo era esa casa o cómo era ese estadio, o a qué olía esa cocina. En cambio, si todas esas cosas desaparecen, no va a haber nada que haga evocar esas memorias, nada que las traiga de vuelta y por lo tanto cuando se pierden esos objetos, estamos perdiendo un pedazo de nuestra vida.

Definitivamente tu estilo como narrador de novelas es muy distinto al que muestras en tus ensayos y trabajos filosóficos, pero no deja de estar relacionada la filosofía en tus historias. Da la impresión que hay mucha filosofía en lugares que nunca imaginamos, una filosofía callejera que tiene algo importante que decir en México.

No es lo mismo escribir ensayos que novelas y eso yo lo tengo muy claro, no podría pretender que mis novelas fueran ensayos o que mis ensayos fueran novelas, aunque a veces meto pedazos de ficción. Yo no pretendo jamás dejar de ser quien soy y las cosas que me preocupan, que me obsesionan son vistas a través de la filosofía y cuando tengo que hablar a partir de mis personajes siempre se cuela algo de esa reflexión filosófica. El único problema que me toca enfrentar es que sea creíble, que cuando lo lean puedan creer que todo lo que estoy escribiendo es una reflexión de un muchacho de 19 años y no que estoy yo como Unamuno en Niebla hablando detrás. Y no me molesta Niebla, me encanta esa novela, pero yo tomo distancia. Y bueno, yo creo que la filosofía también está en lo cotidiano, desde la ética, que es la más práctica de las ramas de la filosofía hasta preguntas epistemológicas o metafísicas.

 La historia de Otelo acaba por demostrar que todo final es un nuevo comienzo, ¿no?

Sí. Yo no sé si eso es esperanzador o deprimente porque a veces parece el eterno retorno. El otro día le decía a Jaime Mesa que si bien los relojes de cuarzo o incluso los de manecillas son más precisos para dar las horas, los relojes de arena son más precisos para describir cómo es la vida. No hay vuelta. La arena cae y termina de caer. Hay que pensar en el tiempo como esto que se cae y no vuelve. No está claro que un nuevo principio sea una buena noticia.

¿Qué podemos hacer para que nuestros niños coman bien?

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La prevalencia de obesidad y diabetes tipo 2 en niños es muy alta y ha estado incrementando. Podemos ver que cuando la familia tiene problemas de obesidad y sobrepeso, los niños sufren de esto con mucho más frecuencia.  Este tema me interesa mucho porque yo trabajo con niños y aparte soy mamá de una niña de 3 años y veo muy directamente como la alimentación y el estilo de vida cambia drásticamente el desarrollo de los niños en todos los aspectos físicos, psicológicos, emocionales, etc.

En los ochentas se hizo un estudio llamado Bogalusa, donde se hacían autopsias de personas muertas de edades entre 3 años a 26 años. Los depósitos de grasa en las arterias, que es la primera etapa de enfermedad aterosclerótica, fueron encontrados en 100% de niños de 10 años y se encontró que el factor de riesgo más grande fue el colesterol.

Según J.P Strong en su artículo de “The pediatric aspects of atherosclerosis¨ (Los aspectos pediátricos de la aterosclerosis)  sugiere que la prevención primaria en los últimos años de adolescencia ayudan a aminorar las etapas de aterosclerosis y prevenir o retrasar la progresión de lesiones cardiacas avanzadas. La exposición de altas concentraciones de colesterol sérico (colesterol en sangre), en cualquier etapa de la vida puede acelerar el desarrollo de aterosclerosis, por esto se puede explicar porque la diabetes y el infarto al miocardio siguen siendo las primeras 2 causas de muerte en México según la CONARPA y el infarto sigue siendo la primera causa mundial de muertes según la OMS y los rangos de edades cada vez son menores.

Pero, ¿Qué es la prevención primaria? Son acciones dirigidas para reducir o evitar la presencia de enfermedades relacionadas a  los malos hábitos alimenticios y estilo de vida.  Tenemos que dar mucho más importancia en como educamos en la alimentación a nuestros niños. No me refiero a que les den puras cosas orgánicas o nutritivas y que no disfruten de la comida no tan nutritiva de vez en cuando, sino que los eduquemos de una manera en la cual disfruten los alimentos nutritivos.

Tengan muy presente que las enfermedades metabólicas causadas por una mala alimentación no solo vienen de las grasas saturadas, trans, etc. Los carbohidratos simples hacen el mismo efecto que las grasas si son consumidas en exceso, y nuestros niños siguen expuestos a muchos de estos alimentos muy densos en azucares como el jarabe de maíz de alta fructosa. Este es considerado el factor más importante para la elevación de obesidad y diabetes en los niños.

El primer paso que debemos de tomar para que esto suceda es que nosotros, los adultos ya sea papás, maestros, tíos, abuelos y cualquier persona que esté en contacto diario con los niños tienen que poner el ejemplo. Si como papás o como familia hay buenos hábitos de alimentación, optan por convivir haciendo algún tipo de actividad recreativa y  tienen una buena educación en la alimentación, los niños eso es lo que van a aprender. Es decir, si ustedes no comen verduras no esperen que sus hijos se coman el brócoli que les pusieron en el plato. Si optan siempre por tomar las escaleras  eléctricas, el elevador, estacionarse cerquita de los lugares para no caminar, los niños eso es lo que van a hacer también.

Acuérdense que todas nuestras acciones cuentan cuando alguien nos está observando y somos su ejemplo, es nuestra obligación darles las mejores herramientas que conozcamos, y la alimentación es algo básico.

#HojaDeRuta: ¿Segunda Vuelta Electoral es necesaria?

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Decir que la democracia se trata de mayorías es una obviedad, pero decir que un sistema político democrático se trata montar un entramado legal institucional para construir mayorías legítimas, nos acerca más al meollo del asunto. México tiene un serio problema en su forma de construir mayorías consecuencia directa de décadas de autoritarismo expresadas a través del que por mucho tiempo fuera el partido hegemónico y un férreo sistema presidencialista. Pasamos de las mayorías aplastantes pero falsas, propias de un sistema de simulación democrática, a la fragmentación pragmática.

Es cierto que el sistema ha venido cambiando: la oxigenación del legislativo a través de las reformas políticas; estados que comenzaron a vivir alternancia (aunque aún hay otros que tienen casi un siglo sin conocerla); la separación del ejecutivo de la instancia encargada de organizar y vigilar las elecciones; el cambio de sistema político en la capital del país; la existencia de organismos descentralizados como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y, sobre todo, la alternancia a nivel presidencial y una mayor separación de poderes. Pero esa luna tiene un lado oscuro que inevitablemente parte de la incertidumbre respecto a la legalidad y, por ende, legitimidad de los procesos electorales. Aunado a esto, los ganadores de las últimas tres elecciones presidenciales han alcanzado un umbral de victoria de 38% en promedio, lo que en términos reales significa que únicamente cerca del 20% de los mexicanos acaban eligiendo a nuestra máxima autoridad.

En este contexto, por supuesto que tiene sentido discutir el establecimiento de la segunda vuelta, pero no por sí misma. Una segunda vuelta no solamente se trata de crear una mayoría más realista y, por ende, legitima. Se trata también de negociar apoyos que se vuelvan coaliciones, lo que en sistemas semi-presidenciales y parlamentarios implica compromisos programáticos e incluso el control de ciertas áreas del gabinete por otras fuerzas políticas. De ahí viene la idea de “formar” gobierno. En un escenario donde el PRI, aun debilitado, logra triunfos con poco más de 30%, la necesidad de cambio es evidente.

Un sistema que acepta mayorías débiles no da incentivos para coaliciones sólidas y hace casi imposible cambiar de gobernantes dentro de los periodos establecidos (que un presidente o un gobernador en México pierdan su puesto es más que difícil). Además este tipo de sistema inevitablemente favorece a la política del dinero y la movilización electoral clientelar sobre la de las ideas y el convencimiento.

Aunque es muy poco probable observar cambios del sistema político de alto calado antes de la elección de 2018, la realidad está marcando el paso a las fuerzas políticas exigiendo la formación de alianzas sustanciosas que no dependan de la coyuntura ni tengan como fin último la mera supervivencia.

Como país urge comenzar a perder el miedo a destruir gobiernos y armarlos de nuevo. Dice un viejo principio taoísta que la rama verde, aunque sea más suave y débil en apariencia, resiste más que la rama seca en apariencia fuerte, pero que se quebrará a la primera ventisca. Este sistema político endurecido, rígido y, sobre todo, drenado de legitimidad, quizá no vaya a romperse de buenas a primeras, pero de seguir por el mismo camino continuará secándose y haciéndose más débil, hasta que un día el viento no le perdonará

La marcha de la discordia

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«¿Por qué las marchas tienen que ser así?» es creo la pregunta obligada cuando se te ocurre tocar el tema de las marchas del orgullo gay. En muchos lugares del mundo, durante el mes de junio, se celebra el mes del orgullo gay y se llevan a cabo las marchas por la diversidad sexual y el orgullo LGBTTTIQ. 47 años después de las primeras marchas, muchos y muchas siguen (o seguimos) sin entenderlas.

Cada año es la misma historia, las marchas son motivo de discordia, división y agresión entre la comunidad LGBT, y otra oportunidad para que conservadores y homofóbicos puedan decirnos cosas muy feas. También como cada año, personas que son parte del amplísimo espectro de la diversidad sexual, parecen brincarse a la cancha de los conservadores y a veces terminan expresando posturas y opiniones intolerantes y en los peores casos, homofóbicas.

Las marchas del orgullo LGBT son expresiones sociales que enmarcan protesta, resistencia, fiesta y carnaval. No puedo pensar en otro movimiento o acontecimiento que tenga esas mismas características. Tal vez esa singularidad es la misma que hace que estas demostraciones sean tan difíciles de comprender.

Marchamos para promover el orgullo por ser lesbiana, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero, intersexual o queer porque nuestra sociedad continúa nutriendo un sistema de creencias y actitudes que está ahí justamente para decirnos lo contrario, que ser así está mal. Un sistema que permite que se nos discrimine, violente e invisibilice. Por eso es necesario que nos vean, y que nos vean en todas las formas y expresiones en las que existimos; que comprendan que todas ellas son aceptables, naturales, dignas de respecto, dignas de inclusión y merecedoras de todos los derechos. Sin tapujos, sin condiciones.

Algunos dicen que las marchas ya sólo son fiesta y no protesta, pero nunca he sabido de una donde no estén presentes las dos cosas. Basta con escarbarle poquito -en internet, por ejemplo- para descubrir que estas marchas con las que exigimos respeto y tolerancia siempre han sido diferentes, año con año, desde sus primeras ediciones, y su evolución ha ido de la mano con los avances que se han tenido en la batalla contra la discriminación y la homofobia.

Tampoco entienden la desnudez o el exhibicionismo. Le tenemos reserva o hasta miedo a los senos, a los glúteos, a las tangas o calzones. Pero la desnudez y la protesta desde hace mucho tiempo son dos canicas que muy seguido van en el mismo morralito y sirven para cumplir un importante objetivo: que la gente voltee a ver. Resulta muy tentador para los inconformes apelar al código de conducta con el que todos hemos sido formados para justificar su molestia por tanto encuerado y encuerada, sexualizando invariablemente la desnudez o el exhibicionismo. Está claro que no todos los que se desnudan en la marcha lo hacen como un acto de protesta, pero ¿no será que apoyar esta inconformidad sería alinearse y atenerse al mismo sistema moralino que es la base de muchos actos de discriminación en contra de la comunidad LGBT o las mujeres? Negociar con ese sistema es ir de reversa, es aceptar que el respeto es negociable, que la sociedad nos debe de respetar sólo si nos vestimos como ellos quieren, si nos comportamos como ellos quieren, si marchamos como ellos quieren.

Sin duda siempre hay cosas que se pueden mejorar. En muchas ciudades del país, las marchas se realizan con poco apoyo e intervención de las autoridades. Cumplen generalmente con los roles más elementales como controlar el tránsito, alertar a protección civil y asegurar la presencia de los cuerpos de seguridad pública. Pero el mantenerse en un rol de espectadores provoca que no se regulen y corrijan actos y conductas como el consumo de bebidas embriagantes -o drogas- en la vía pública. En las ciudades donde esto se ha visto reducido, ha sido en aquellas donde las autoridades participaron con un rol más integral, con operativos de seguridad y monitoreo y campañas de información para prevenir estos actos ilegales, pasando de espectadores a organizadores.

Las marchas del orgullo LGBT a las que he podido ir siempre han sido diferentes. No hay dos que resulten igualitas.

Las de Ciudad Juárez, debo admitirlo, no son tan grandes o bonitas como en otras ciudades; no participan empresas que no sean antros, el gobierno sigue sin entrarle de lleno (aunque este año participaron más) y la organización no siempre es la mejor, pero no por eso dejan de ser muy bellas. Encontrarás personas de todos los colores, formas y sabores; cada vez puedes ver a más familias -de todos los tipos que hay- marchando juntos o como espectadores; te toparás con gente cargando bolsitas de basura recogiendo lo que algunas cochinas y cochinos tiraron por ahí o jóvenes regalando besos y abrazos. A lo largo de la marcha, verás personas bailando y cantando, y a otras hondeando pancartas con mensajes de amor e inclusión o de protesta y oposición.

Si no estás de acuerdo con las marchas por razones meramente homofóbicas, intolerantes y discriminatorias, no hay mucho por hacer. Hará falta un cambio de corazón que un simple intercambio de ideas no siempre logrará.

Pero si tus razones son otras, puede haber respuestas más fáciles. Si no te gusta la fiesta, no vayas, pero ¿por qué arruinársela a otros? Si no te sientes representado, asiste como eres, haz que la marcha te represente. ¿No te gusta andar en calzones?, vete en jeans y chamarra, ¿quieres protestar sin bailar y cantar?, protesta calladito y caminando. ¿No te gusta algo de la organización? Siempre se necesitan voluntarios.

Y si de plano ni sabes por qué no te gustan sólo no seas de esos que ni pichan, ni cachan, ni dejan batear.

#ElPesoDeLaResponsabilidad: “Gobierno Abierto en México: ¿La Alianza que no fue?”

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En términos generales, Gobierno Abierto es un concepto que se emplea para caracterizar a aquel gobierno que inaugura un proceso de interacción con los ciudadanos, a través de una relación de doble vía, en la que éstos expresan sus opiniones sobre políticas públicas, coparticipan en la producción de bienes o servicios públicos, e intervienen activamente en el control y evaluación de la gestión gubernamental.

El concepto ha estado en el centro de numerosos estudios de Ciencia Política desde hace, por lo menos, una década. Quizás tomó su mayor proyección cuando en 2011 se creó la Open Government Partnership (Alianza para el Gobierno Abierto), con el propósito de construir la mayor instancia institucional global de intercambio y evolución conjunta en la materia. Precisamente, México fue uno de los ocho fundadores de esa alianza, junto a los gobiernos de Brasil, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Noruega, Reino Unido y Sudáfrica. Actualmente son 75 países los que se han adherido a la Alianza, realizando más de 2500 compromisos para hacer que sus gobiernos sean más abiertos y responsables (para más información sobre la Alianza se puede consultar: goo.gl/MyqZ4n).

La importancia del tema –y, aún más, de la Alianza– radica en que los instrumentos de cualquier gobierno que se considere “abierto” deben estar basados en tres principios fundamentales: 1) transparencia y acceso a la información; 2) participación activa de los ciudadanos en los asuntos públicos; y 3) colaboración entre diferentes sectores (público, privado y sociedad civil), con el fin de incrementar la eficiencia de la gestión del Estado y mejorar los servicios públicos y la calidad de vida de toda la población, aprovechando las ventajas del uso de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Así, resulta evidente que este modelo pretende establecer nuevos elementos sobre la manera en cómo los gobiernos se relacionan con los ciudadanos. Uno de esos elementos es, sin duda, el valor de la confianza. Valor que, por naturaleza, debe ir en dos direcciones: de los ciudadanos a los gobernantes, y viceversa.

Me interesa escribir sobre este tema debido a que apenas el pasado lunes 19 de junio diversos medios de comunicación informaron, con base en un reportaje de The New York Times, a su vez elaborado a partir en un estudio del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, que diversos representantes de la sociedad civil habían sido espiados a través de sus teléfonos celulares por medio de un software conocido como Pegasus, desarrollado por la empresa NSO Group Technologies, cuyo capital y oficinas centrales se encuentran en Israel. Como lo escribió ayer Salvador Camarena, el artículo del diario estadounidense amplía los hallazgos del reporte “Gobierno Espía, vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México”, dado a conocer por la Red de Defensa de los Derechos Digitales (documento que se puede revisar en el siguiente vínculo: https://goo.gl/r8pt89).

Sin embargo, este no es el primer caso de espionaje contra integrantes de la sociedad civil que se da en nuestro país. Ya en mayo pasado, el Núcleo de Organizaciones de la Sociedad Civil (NOSC) determinó retirarse de los trabajos de la Alianza para el Gobierno Abierto en el plano federal, argumentando que han perdido la confianza en el Secretariado Técnico, institución tripartita en la que participan representantes del Ejecutivo y del Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI), como órgano garante. En este sentido, organizaciones como Fundar, GESOC, Transparencia Mexicana y CIDAC, entre otras, censuraron la actitud asumida por las autoridades frente a evidencias de que se había violentado la privacidad de algunos de sus miembros. Sin confianza no pueden continuar participando en la Alianza, argumentaron.

Avanzar para que la construcción de los Sistemas de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción incorporen las exigencias de organizaciones civiles, académicas y empresariales, es un elemento indispensable para restaurar la relación Estado-sociedad. Como lo mencionó Jacqueline Peschard en su toma de protesta como presidenta del Comité Ciudadano del Sistema Nacional Anticorrupción, no basta que los ciudadanos sepan qué hacen los gobiernos, por vía de la transparencia, sino que deben ser actores directos de las decisiones y políticas que aquéllos adoptan. Se trata, pues, de una nueva relación entre sociedad y gobierno, y para que prospere es indispensable que exista un dialogo basado en el respeto mutuo y la confianza de las partes.

El establecimiento de políticas relacionadas con Gobierno Abierto, construidas a partir de mecanismos transparentes y con aportaciones ciudadanas, ha demostrado ser eficaz en otras regiones del mundo. México no debe ser la excepción. Con todo –como se argumenta desde la Ciencia Política– se debe reconocer que Gobierno Abierto, como idea y como práctica, continúa siendo un concepto en construcción. Por desgracia, el contexto actual lleva a suponer que la idea difícilmente se podrá materializar mientras siga existiendo un déficit de confianza entre las partes. Toca ahora al gobierno actuar para recuperarla. Cuidado, si no lo hace, se puede perder una oportunidad que no regresará.

#ElNidoDelGavilán: “El momento de la izquierda”

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El miércoles pasado, en su columna aquí en Altavoz, Waldo Fernández hablaba del reposicionamiento de la izquierda y su agenda. Nos hablaba de los orígenes del PRD y sobre algunos temas en la agenda actual y pasada del partido como lo es el matrimonio igualitario.

Pertinente es el que, en el Estado de México, Juan Zepeda haya revitalizado al partido en un momento de crisis. Sin embargo, lo realizado por Juan Zepeda denota el enorme pesimismo que se tiene del partido, se festeja un tercer lugar venciendo al PAN subestimando de inicio el potencial del partido.

La izquierda mexicana en los últimos años ha tenido un auge como en los 80s con Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas y otros que volvieron a poner a la izquierda en el plano político y no solo como grupos contestatarios. En gran medida hay que reconocerle a Andrés Manuel esta situación que sin duda alguna pone en la cabeza del votante la opción de “izquierda” en plural o singular dependiendo el enfoque.

Ayer el mismo diputado Fernández nos hablaba de la posibilidad de gobiernos de coalición en México y sus pros y contra. Aquí es donde entra el momento que vive ahora la izquierda mexicana.

En una tradicional confrontación interna y externa de la misma es ahora el momento de sentarse y unirse como en aquel 2006 en un frente común que busque ganar los comicios como una sola fuerza.

En el PRD hay grupos como los Galileos que no tendrán problemas en analizar una alianza con otros partidos, porque saben que hay momentos donde las ganancias políticas no solo se resuelven el día de la elección o en el Congreso sino en la previa a una gran elección.

Es entonces, una buena oportunidad para que Movimiento Ciudadano le entre a una propuesta en conjunto con el PRD, es más, voy a ir aún más lejos, hay panistas muy destacados que tienen las calificaciones para entrar en esta alianza algo sui generis. Un ejemplo es Javier Corral, gobernador de Chihuahua.

MORENA y el PT por razones ideológicas e históricas no van a acceder a este frente común, sin embargo, ellos han tomado una decisión que se probará en 2018 como sabia o no.

Obviamente, el PRD tiene muchos grupos, algunos de ellos antagónicos entre sí y será difícil conciliar una alianza de las magnitudes que planteo. Sin embargo, el momento está ahí, lo demostró Nayarit y las alcaldías de Veracruz. El PAN también sabe de sus limitantes y sabemos que hay grupos que apoyan estas alianzas.

No se trata de romper con la agenda de la izquierda, no se trata de vender la ideología en aras de un pragmatismo, pero 2018 es un buen momento para que la izquierda mexicana madure a un nivel de discusión menos arcaico y más actual al siglo XXI. Es difícil pensar en una cuarta fuerza que combata al PRI, PAN y MORENA-PT en 2018, sin embargo, si la propuesta es verdaderamente sólida y que abarque intereses y demandas de más grupos de forma innovadora, el resultado será mejor de lo que fue un Juan Zepeda en el Estado de México.

Lo dicho, dicho está.

#ContraPortada: La Generación que lo cambió todo

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Durante las últimas décadas nos hemos acostumbrado a llamar a los jóvenes como “la última oportunidad de cambiarlo todo” o “el futuro del mundo”, la realidad para muchos dista mucho de lo que han esperado de nosotros.

Recientemente, uno de los pensadores de los que más respeto les guardo, se refirió a mi generación como “los grandes ausentes”, aunque hacía referencia a la ausencia en el escenario político, no dejó de causarme “shock” que nos vean como una generación más que fracasó en el intento de cambiarlo todo.

Frecuentemente escucho a personas mayores referirse a nosotros como “la juventud pérdida”, haciendo eco en la era digital donde, dicen, hemos quedado atrapados en la apatía, el conformismo y en un mundo virtual que se encuentra muy lejos de la realidad laboral y social a la que nos enfrentamos. Nos han tildado de “zombies tecnológicos” o “ciudadanos de Facebook” sin el menor grado de trascendencia en el rodar del mundo al que pertenecemos.

Es evidente que no concuerdo-en la mayor parte- con los argumentos presentados por los protagonistas antes mencionados, definitivamente estamos viendo a dos o tres Méxicos, muy distintos y radicalmente opuestos.

Yo veo a la generación que lo cambiará todo, la que a pasos gigantes ya lo está haciendo. Esa generación que lucha por la libertad y la no discriminación, que pugna por la equidad de género y los derechos de la diversidad, mientras generaciones anteriores menospreciaban a las mujeres y querían-literalmente- linchar a personas por su preferencia sexual.

Veo a una generación que no le dio miedo probar nuevos esquemas laborales, que exige flexibilidad y que pretende darle sentido a cada una de las actividades que realiza en su vida. Aplaudo a la generación atrevida a la que pertenezco, que sí ejerce presión en su escenario más usado como lo son las redes sociales, pero que no tiene empacho en salir a las calles a exigir y tomar lo que creemos que es nuestro.

Krauze habla de jóvenes dormidos, que viven una vida de excesos cargados a la American Express de sus papás, de una generación desechable que tira todo a la borda, de jóvenes que no se sienten capaces de tomar un rol protagónico en la transformación de sus países. Seguro que existen jóvenes como los que menciona Krauze, seguro que también en su generación existieron.

Pero yo quiero dedicar mi pluma a escribir sobre los millones de jóvenes en el mundo que estamos conectando soluciones a problemas que la generación de Krauze y anteriores han creado. Al cambio climático que nos dejan, a gobiernos autoritarios que ellos eligieron, a esquemas laborales que jamás funcionaron pero que siguieron por esa apatía de la que ahora nos acusan.

Siempre será muy fácil señalar a los jóvenes como la esperanza del cambio, también es muy fácil nombrarlos culpables cuando las cosas no van bien.

Pero yo jamás me he creído el cuento de que los jóvenes somos los únicos responsables de la transformación del mundo, más bien creo que es un trabajo en equipo de generaciones anteriores que cometieron grandes errores pero que de ellos adquirieron experiencia junto al dinamismo y locura que representamos los jóvenes millennials y de la generación Z.

Diría Steve Jobs que los puntos solo se conectan hacía atrás, por eso sin temor a equivocarme, estoy convencido de que ésta generación- cuando esos puntos se conecten 50 años atrás- será nombrada como la generación que lo cambió todo.

Hacia un Gobierno de Coalición

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En Europa existen  gobiernos de coalición entre izquierda y derecha, si bien los sistemas políticos son de orden parlamentario, y en varios de los casos con monarquías constitucionales,  sus élites políticas han encontrado fórmulas para construir gobiernos en que la unidad surge de la racionalidad política, y aún de principios ideológicos en que izquierda, centro  y derechas moderadas se unen en ciertas coyunturas para formar un gobierno de coalición en el Parlamento.

También se presentan coaliciones bajo la fórmula de balotaje, esto es una segunda vuelta electoral para cargos públicos en el poder ejecutivo o bien para los Parlamentos. Básicamente consiste en que para llegar a un cargo público  es necesario obtener una mayoría de los votos emitidos que le de representatividad y legitimidad a los gobiernos, fórmulas que varían por porcentajes sobre el total de votos emitidos o bien por una diferencia porcentual entre el primer y el segundo lugar o las dos cosas, sin desestimar otras combinaciones existentes. En el caso de América Latina algunos países con sistemas presidencialistas  han introducido esta fórmula para darle mayor legitimidad al Poder Ejecutivo.

En suma, los gobiernos de coalición existen, son posibles y han dado en algunos casos resultados, con independencia a si el cargo de Presidente de la República es de un partido y el cargo de Primer Ministro es de otro partido, a lo que se le denomina cohabitación; sin embargo, debe subrayarse que se trata de un orden político parlamentario, donde el poder Ejecutivo se divide en Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, y donde el Parlamento elige al jefe de Gobierno o Primer Ministro mediante precisamente una coalición que es mayoritaria. O bien se trata de sistemas semi-presidencial.

No se pide en una coalición política que los involucrados piensen lo mismo, ni que renuncien a sus ideologías, en cambio se pide unidad en objetivos comunes. En algún sentido, una fórmula básica para una coalición radica en la pregunta “qué tanto estamos dispuestos a ceder”, más todavía cuando se trata de enfrentar problemáticas de envergadura, posiciones políticas que cuestionan el propio orden democrático o elaborar un programa de gobierno viable.

En el caso de las coaliciones electorales, México tiene fórmulas para realizarlas, desde parciales hasta totales, así como un aleccionador compendio de coaliciones electorales a lo largo de su historia.  Sin embargo hoy se habla en un sentido distinto de coalición, por un lado unos se refieren a un sistema presidencial de mayoría absoluta con doble vuelta -semi-presidencial-; otros un sistema parlamentario donde los partidos políticos representados en el Legislativo se ponen de acuerdo en un Programa de Gobierno y eligen un Primer Ministro. Suponer un régimen parlamentario en México, implicaría crear la figura de Primer Ministro o algo parecido, toda vez que orgánicamente debe tener sentido formar una coalición en el Poder Legislativo, que por supuesto debe trascender el repartir los cargos del gabinete.

Por otra parte se habla de realizar una segunda vuelta electoral como vía de una coalición en el gobierno, pero eso requiere un cambio de régimen y que se establezca que si el ganador no obtiene el 50 por ciento de los votos entonces se transite a una segunda vuelta electoral, por tanto se perfila una estructura semi-presidencial, por lo menos. Ha de decirse que al considerar los tiempos electorales establecidos por la ley, es complicado abrir una nueva fórmula de votación para la elección de Presidente de la República por segunda vuelta. Debe considerarse que la experiencia muestra que en América Latina las fórmulas de segunda vuelta electoral no se han traducido de manera lineal en gobiernos con mayores consensos.

Es posible, aunque quizá no en un momento mediato, avanzar hacia un cambio de régimen que asegure la representación del Parlamento, del Presidente y genere una nueva figura constitucional donde la representación del Estado y el ejercicio de gobierno recaigan en figuras distintas. En otros términos sería dejar atrás el Sistema Político Presidencialista; empero, será por demás complejo, dados los tiempos legales, realizar una reforma a la estructura política nacional.

Si en cambio lo que se busca es un Convenio de Coalición electoral, entre los Partidos Políticos para alcanzar la Presidencia de la República en 2018, entonces el tema es otro, toda vez que la ley actual dispone de los medios para que esto ocurra, empero, la construcción de esta coalición -o alianza como la denominaron en el año- reclama: condiciones al interior de los partidos para ir en unidad a una elección: alguno deberá aceptar que el candidato sea de otro partido; y el partido que logre poner el candidato habría de aceptar que elegirá el que mayor confianza le genere a su aliado electoral y no el que quiera. Un asunto que podría unir a izquierda y derecha en la próxima elección Presidencial sería generar un cambio de régimen político con un sistema coalición en el Gobierno. México podría avanzar bajo un orden político de este tipo. El bien del país es siempre algo que puede unir la diversidad.

#NegociosALoRosa: “La moda de emprender un negocio, ¿o no?”

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“Emprende, es fácil”, “Posiblemente fracasas una vez, pero así es esto… aprenderás”, “Sé un emprendedor y sé tu propio jefe”, “Los emprendedores llevan su pasión a un proyecto que cambie el mundo”

Esas son algunas de tantas frases que existen en campañas de medios de comunicación, programas educativos de universidades, instituciones financieras y movimientos pro emprendimiento.

Emprendedores, Empresarios y hombres de negocios han existido desde el inicio de los tiempos. Es cierto que hay un boom en el tema y resuena por todos lados: universidades, instituciones financieras, medios, etc. Es cierto que es una necesidad económica ante la aún no vivida, pero si pronosticada, era en donde las máquinas reemplacen mucho más del trabajo de personas que ya lo hacen hoy.

Dado eso, el sistema empuja de forma interesante “pon tu propio negocio”, y que personas se auto empleen o mejor aún generen más empleos para otros seres humanos. A veces me cuestiono si esto es tan solo un parche para ese futuro con sus pronósticos, que no se a ustedes pero al menos a mí, sí me me tienen con mucho asombro y respeto por lo que pueda pasar (refiriéndome a ese momento en donde las máquinas -robots- reemplace incluso más que el trabajo).

En fin, las cosas como son y la mente en el hoy. Entonces, en ese hoy tenemos que hay términos nuevos (tendrán poco más del 15 años de usarse en el lenguaje cotidiano de negocios y unos 5 de ser más entendidos por las masas). También hay espacios de networking disponibles para las personas, como también apoyos de verdad genuinos por impulsar este ambiente.

Aquí el tema es que esto no es nada nuevo, pareciera una moda como algunos dice, a mí me parece que es el tiempo en el que más valientes pueden salir a la calle y probar una idea o proyecto. Emprendedores y empresarios siempre han existido pero lo que antes no eran tan accesible es ese impulso y apoyo al emprendedor que ofrecen desde los gobiernos hasta los grupos privados.

Finalmente cierro este espacio agregando que si de apoyo al emprendedor se trata lean bien y investiguen, es toda una “industria” que hay que entender para aprovechar.

Con cariño,
Roru / @yosoyroru / www.roru.org

#IntimidadesPúblicas: “El sueño de la segunda vuelta electoral en 2018”

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Es el 1 de julio del 2018. La jornada electoral de las elecciones federales ha concluido y los resultados respecto a la elección presidencial arrojan un importante resultado: nadie obtiene más del 50% de la votación.

La competencia entre los candidatos y la oferta electoral entre los partidos políticos fue dura. La votación de los candidatos ronda entre el 30% y 20%. La diferencia entre el primero y el segundo lugar es de tal sólo 3%, habrá segunda vuelta electoral.

La elección por segunda vuelta se celebrará en dos semanas más. Por un lado, un candidato impulsado por la izquierda y por el otro, la centra derecha impulsan al propio. Son dos semanas vitales para que quienes aparecerán en las boletas hagan todo lo posible para conseguir el mayor respaldo posible, desde las bases ciudadanas hasta las negociaciones con los partidos políticos que no pasaron a esta etapa.

Llega el domingo 15 de julio, la jornada electoral transcurre con algunas dudas. Después de todo, se ha optado por utilizar una nueva variable en nuestro sistema democrático que busca fortalecerlo después de una grave crisis por la que ha transitado.

Es así, como después de 30 años, se elige a un Presidente de la República con más del 50% de la votación de la elección, comenzará con la legitimidad suficiente que le permita tener la fuerza y empuje necesario para gobernar a un país como México.

Pero este escenario hipotético respecto a las elecciones del siguiente año no será posible aunque muchos crean que puede llegar a serlo. La Constitución en su artículo 105 es clara al mencionar que “Las leyes electorales federal y locales deberán promulgarse y publicarse por lo menos noventa días antes de que inicie el proceso electoral en que vayan a aplicarse…” y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales en su artículo 225 menciona que “El proceso electoral ordinario se inicia en septiembre del año previo al de la elección y concluye con el dictamen y declaración de validez de la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, por lo que dicho plazo ha vencido.

Independientemente de esto, valdría la pena cuestionarnos acerca de que tan positivo puede llegar a ser que se implemente una segunda vuelta electoral en nuestro país. ¿Cuáles serían sus alcances? ¿Se fortalecería la democracia? ¿Qué soluciona?

En lo personal, considero que dicha medida podría ayudar a que aquel candidato que resulte electo tenga mayor “legitimidad” al inicio de su mandato. Es decir, forzosamente más de la mitad de los electores habrán votado por él. Pero ¿votarían por él por ser la mejor opción o porque era “lo mejor” que había en la segunda vuelta? ¿Qué esto en todo caso no genera una legitimidad ficticia?

Dicho de otra forma, puede llegar a existir la concepción de que un candidato obtuvo un triunfo que genera más legitimidad, pero esto no quiere decir de ninguna forma que dicha legitimidad se traduzca en gobernabilidad. La gobernabilidad dependerá de muchas otras variables más allá del voto recibido por un sector de la población -el cual reitero podría considerarse como una “mayoría falsa” respecto a lo que el elector realmente quiso en la primera vuelta-, será necesario acoplar variables como: una conformación del Congreso distinta, una elección limpia, el apoyo organismos de la sociedad civil organizada, la obtención de votaciones favorables en Entidades Federativas clave, por nombrar algunas.

Desafortunadamente, en la actualidad quienes utilizan como discurso el tema de su aprobación en lugar de buscar fortalecer nuestra democracia es porque parecen estar más preocupados por buscar la forma de ser competitivos mediante esta fórmula, tal vez porque no ven posible serlo sin ella.

En fin, este tema podrá ser materia de discusión para próximas elecciones Presidenciales, pero queda jurídicamente descartado para el 2018.