#ElTalónDeAquiles: “La cuesta de Mora”

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La noticia le dio la vuelta al mundo: The New York Times intituló “Costa Rica Education Minister Resigns Under Evangelical Fire for LGBTQ Policy“. La renuncia del Ministro de Educación (MEP), Edgar Mora, el primero de julio, acontece en una compleja coyuntura en Costa Rica caracterizada, entre otros, por una desaceleración económica, una crisis fiscal y una alta movilización social. En ese marco, se libran manifestaciones sociales en las que sindicatos, estudiantes y grupos evangélicos se presentan unidos, movilizados sobre la base de una sólida estrategia de desinformación y de noticias falsas. 

El detonante fue la entrada en vigencia de una reforma fiscal pospuesta por más de veinte años. El primero de julio entró a regir el impuesto al valor agregado (IVA) y una serie de iniciativas que solucionan problemas por años denunciados por los ticos, como la necesidad de contener el gasto público y de identificar evasores fiscales. Pero pagar más impuestos no es popular en ningún país, y ante la estrategia de comunicación del gobierno, que brilló por su ausencia, la reforma fiscal (aprobada en la Asamblea Legislativa desde diciembre de 2018), se convirtió en el blanco de los manifestantes.

Días antes del primero de julio, el sector pesquero se movilizó en contra de la aplicación del IVA a los productos derivados de este sector. La marcha terminó de forma inusitada para un país estable como Costa Rica, cuando Casa Presidencial recibió piedras y un cabo de dinamita. No hubo heridos, pero en la madrugada siguiente una bomba molotov explotó en el despacho de una diputada. Simultáneamente, conductores de camiones de carga bloquearon vías solicitando ayuda en la solución de aspectos económicos como el cobro de impuestos de entrada a Nicaragua por parte de las autoridades del ese país. Cuando el presidente Carlos Alvarado decidió recibirlos, los mismos se enfocaron en solicitar la renuncia del ministro Mora. Como padres de familia, indicó uno de ellos, hay que oponerse al cambio de la doctrina costarricense, cristiana. Más allá de la absurdidad anecdótica, es legítimo preguntarse: ¿Qué tiene que ver el jerarca del MEP con todo esto? 

Un pequeño porcentaje de colegiales también se movilizó, esta vez contra supuestas políticas educativas.  Se instó a no ir a clase el 28 de junio porque se celebraría el Día Mundial del Orgullo LGBTIQ+ en las escuelas. Se pidió el retiro de un proyecto legislativo de “educación dual”, pues condenaría los estudiantes a trabajar por salarios risibles. Se manifestó contra la creación de baños neutros en centros educativos pues revolverían a hombres y mujeres de todas las edades en el mismo baño (y, supongo, al mismo tiempo). La movilización fue también contra las pruebas FARO (creían que dejaban a los graduados sin título) y contra unos drones que el MEP desea adquirir (los cuales serían utilizados para vigilarlos). Cuando el gobierno corrió a aclarar, ya no pudo con el fuego. La cabeza de Mora era un trofeo. No solo había el ministro sobrevivido, a pesar de la cúpula sindical, a una huelga de 93 días en 2018, sino que desde el inicio de su gestión, desafió a sectores ultraconservadores, cuando lanzó comentarios por Twitter sobre el suicidio y se definió como no creyente en un país en donde ser ateo es pecado. La cuesta se le había empinado al ministro Mora desde tiempo atrás.

El gobierno acusó a los manifestantes de generar desinformación. Aún con razón, la respuesta fue tardía. Se indicó que se podía aprovechar, sin ser forzoso, ciertas fechas (el día LGBTIQ+ incluido) para sensibilizar sobre los efectos del bullying. La educación dual permite a jóvenes desarrollar competencias prácticas a partir de conocimientos teóricos, gracias a becas financiadas en parte por el sector privado. Los baños neutros, los que hay en casas de habitación y en los aviones (con la notable excepción de Interjet) son una sugerencia para integrar mejor a los que lo requieran. En vez de comparar conocimientos teóricos, las pruebas FARO diagnostican las competencias adquiridas para luchar contra la estigmatización derivada de la deserción colegial y para modernizar la educación de adultos. En fin, los drones mejoran los programas de agricultura de precisión.

En un mundo de grises, es irresponsable zanjar entre negro y blanco. El pluralismo es intrínseco a la sociedad. Pero la fabricación de noticias falsas en función de intereses opacos que debilitan la democracia como espacio deliberativo, y la aparición de argumentos puritanos en movimientos sociales, es preocupante, pues desnudan el hecho que, en esta defensa de intereses particulares, algunos están dispuestos a torcer hechos, distorsionar debates, acrecentar silencios derivados de muros de incomprensión, caldear ánimos y fabricar realidades. Todo ello para ganar ante un gobierno con poco apoyo legislativo, de comunicación deficiente, y sujeto, con o sin razón, a críticas provenientes de todos lados, incluyendo de las eternamente insatisfechas fuerzas progresistas y de los ilustres liberales que creen que los clivajes del siglo XX – derecha versus izquierda – siguen permeando las dinámicas políticas del siglo XXI. Algunos apenas empiezan a entender que criticar a la centroizquierda desde la centroderecha es un sinsentido en tiempos de ascendencia de extremismos que ponen en duda el contrato social basado en el consenso democrático.

El 2 de julio, el parlamento, ubicado en lo que en San José se conoce como Cuesta de Moras, aprobó una moratoria de tres meses en las sanciones por el incumplimiento de tributación del IVA. Sin embargo, el sector sindical publicó una lista de peticiones en donde se solicita, entre otros, una revisión de la educación para alinearla “a los valores cristianos como parte esencial de la identidad y la familia costarricense”. Y aunque la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) desmienta la tesis de la alianza entre sindicalistas y pentecostales sugerida por uno de los periódicos de mayor circulación en Costa Rica, La Nación (que tampoco es santo en materia de sesgo informativo), no deja de llamar la atención el puritanismo en el discurso social. Se oculta aquí un oportunismo del cual ya fue víctima el otrora socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), cuando intentó cooptar los valores religiosos para ganar votos en las elecciones de 2018. 

En esta instrumentalización política, es posible que los manipulados crean que la salida de Mora es, en efecto, para salvaguardar al ethos tico de la degeneración generada por el género y su ideología. Pero, si en río revuelto, ganancia de pescadores, es esencial preguntarse: ¿Quiénes son los pescadores y cuales son los dividendos? Porque dudo que los pescadores que manifestaron a finales de junio sean los “ganadores”, y que los estudiantes sean los principales beneficiados de este episodio de movilización social. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal, 7 de julio de 2019

#ElNidoDelGavilán: “Futbol de verano Parte 1”

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De los dos torneos del verano, la Copa América y la Copa Oro, en la primera, la fase de grupos ha terminado, en el caso de la segunda, está cerca de terminar esta fase inicial.

Como es de esperarse, el futbol nos ha dejado sorpresas como el espantoso performance de Argentina, la solidez de Brasil y el paupérrimo nivel de la mayoría de los equipos de Concacaf.

La Copa América, en general, ha sido bastante regular, Argentina a pesar de jugar horrible, clasificó segunda de su grupo, Brasil y Uruguay hicieron lo propio. Colombia y Venezuela son las gratas sorpresas del torneo levantando la mano para competir al trío de siempre.

El formato de competencia es lo suficiente benigno que permite que equipos como Paraguay que sin ganar un juego pasen a la siguiente ronda. Los invitados al torneo, Japón y Catar quedaron eliminados en la primera ronda, pero dejando un grato recuerdo y jugando, en momentos, mejor que Paraguay, Perú, Bolivia y Ecuador.

Los cuartos de final están listos y los favoritos están claros, se pueden dar sorpresas, pero veo a Brasil muy definido para la final.

En cuanto a la Copa Oro, el futbol desplegado es pobre, limitado, con pocas luces, pero muy nuestro. México pasó caminando a la segunda ronda, con un resultado extraño de 3-2 contra la isla de Martinica en el último juego. Costa Rica terminó en un sorpresivo segundo lugar perdiendo contra un Haití que, como es habitual, siempre rompe las quinielas.

Los 3 grandes de la Concacaf tienen la obligación de avanzar de ronda y encontrarse en fase final, sin embargo, con el choque de México y Costa Rica en cuartos, se abre la posibilidad de tres equipos que tienen potencial de dar la sorpresa, Panamá, Canadá y Jamaica.

En grandes rasgos, ambos torneos no han defraudado en las expectativas de los equipos importantes y se han reafirmado las hegemonías históricas.

Los partidos a ver en estos días son, sin duda, los 4 partidos de Copa América que serán durísimos, en tanto de la Copa Oro ver a los 3 de siempre, México, Estados Unidos y Costa Rica.

Por el bien del futbol, ojalá en el mediano plazo, ambos torneos se fusionen para generar un salto de calidad en todo el continente, algo que nos hace falta a todos, especialmente en Concacaf.

Lo dicho, dicho está.

En México no se es pobre porque quiere

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– México es el país de la OCDE que más horas trabaja y que menor nivel salarial tiene

– Si naces pobre, tienes un 98.3% de probabilidad de morir pobre, según el Colmex

Escribo esta columna a raíz de una discusión que tuve con un tuitero que criticaba a los llamados “ninis” y las becas del gobierno federal, por considerarlos personas sin mérito alguno y susceptibles a ser nueva clientela electoral. 

El tuitero en cuestión argumentaba que las becas se debían otorgar a aquellos estudiantes con los promedios más altos, y que los “ninis webones” se pusieran a trabajar. Ya encarrilado, me puso de ejemplo su historia de vida, como una persona que desde los 8 años trabajó y no esperó que el gobierno le arreglara las cosas. 

Primero que todo, felicito a todas aquellas personas que con base en esfuerzo han salido adelante. A la gente que tiene una cultura del trabajo y que han forjado sus propias empresas y llegado a puestos altos. 

Ahora bien, tengo que decirles que no es una regla, y menos en México, el que el esfuerzo te saque adelante. 

México es el país que más trabaja entre los países de la OCDE. El promedio de horas trabajadas por cada empleado es de 2 mil 255 horas al año, lo que lo ubica por encima de países como Costa Rica y Corea del Sur.

El esfuerzo ahí está. Día con día, millones de mexicanas y mexicanos se levantan a realizar jornadas largas de trabajo, con el único objetivo de salir adelante. ¿Pero este esfuerzo se ve recompensado? No necesariamente. 

La misma OCDE en su informe “Perspectivas del empleo 2018”, señaló que en materia de empleo y salarios nuestro país reporta los más bajos pues el promedio salarial es de 4.6 dólares diarios, mientras que el promedio entre todos los países que la conforman es de 16.8 dólares. 

Entonces hay esfuerzo pero no alcanza económicamente. ¿Qué más puede impedir que una persona consiga desarrollarse? La pobreza. 

El informe “Desigualdades en México 2018”, editado por el Colegio de México, señala que si eres pobre, tienes un 98% de probabilidad de morir sin salir de ese estatus. Así es, 98 de cada 100 personas en situación de pobreza, habrán nacido, vivido y fallecido en esa misma condición. 

Nuestro país tiene una muy baja movilidad social, y esto va más allá del esfuerzo que las personas le puedan inyectar a su día a día. No se trata de un “es pobre porque quiere” o “los ninis no estudian ni trabajan porque son guebones”. Las problemáticas de nuestro México son muchas y lamentablemente afectan a los más desprotegidos. 

Coincido completamente en que es necesario vigilar los programas de gobierno, sobre todo aquellos que implican asistencia social y económica, para evitar que sean mal utilizados con fines electorales, pero esta no puede ser una razón para eliminar el impulso que un gobierno le puede dar a sus habitantes con las condiciones de vida más precarias.

Invito a todos los que piensen como el tuitero de esta columna, a que seamos reflexivos, empáticos, abiertos a cualquier opción que positivamente ayude a disminuir la brecha de desigualdad que impera en nuestro querido México. 

#ElTalónDeAquiles: “Maduro inmaduro”

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Afirma el conocido animador de televisión peruano, Jaime Bayly, que Nicolás Maduro, lejos de ser un dictador de verdad, de los que da miedo, es un payaso: sus excursiones lingüísticas Shakespearianas, los pajarillos que lo sobrevuelan, y los “Back from the future”, son algunos ejemplos de sus excentricidades. Hoy, el régimen da sus últimos aleteos en un triste aislamiento. La situación va más allá de la tradicional oposición de derecha, la cual sigue denunciando la intención de cubanizar Venezuela (como si Cuba hubiera vivido la hiperinflación y Fidel Castro hubiese sido el hazmerreir de amigos y enemigos). No. En Venezuela, la realidad superó al peor de los temores. 

El aislamiento de Caracas es triste porque incluye, de manera clara y evidente, críticas de izquierda, que ven impotentes cómo las oportunidades de cambio y de justicia se fueron por la cloaca discursiva. Es decir, a los opositores tradicionales del chavismo, como lo son la derecha colombiana (hoy en la presidencia, de la mano de Iván Duque), y opositores menos tradicionales (como el recientemente electo Jair Bolsonaro, en Brasil), se les une líderes de centro-izquierda, como Alvarado (Costa Rica) y Trudeau (Canadá). Además, el heteróclito Grupo de Lima, compuesto por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía, intenta desde 2017, a pesar de Caracas, encontrar una salida pacífica a la crisis. En fin, democracias europeas como Francia y España decidieron recientemente no seguir siendo indiferentes ante la parodia revolucionaria. El gobierno de Maduro sigue siendo reconocido por Bolivia, China, Cuba, Turquía, y otros tantos, pero ya no es reconocido por muchos otros.

Los demócratas progresistas nunca perdonaremos a la nomenclatura petro-chavista el haber fracasado en su intento por cambiar el destino de su país. Habrían podido desmontar el corporatismo creado por el Pacto de Punto Fijo, invertir en el futuro creando un sistema educativo competitivo, y poner la renta petrolera al servicio de la diversificación económica. Pero no. En vez de lanzar la revolución más radical que siempre ha requerido América Latina, la democracia, sustituyeron a los viejos receptores de las dádivas petroleras por nuevos actores. Ya no son los ricachones de los partidos políticos tradicionales los que se aprovechan del sistema, sino los nuevos líderes, prontamente corrompidos, del Partido Socialista Venezolano. Y en vez de educar y desarrollar, se fortaleció el clientelismo, fomentando así la dependencia económica de las clases sociales menos favorecidas a un sistema que no da herramientas para sobrevivir. Entonces, en vez de hacer germinar la democracia, se transformó el autoritarismo: se pasó de un corporatismo de centro-derecha a un confuso gobierno despojado de toda agenda izquierdista. Por su obstinada resistencia al cambio, el grupo fiel a Maduro es hoy más reaccionario que progresista. 

La última vez que escribí sobre Venezuela señalaba que la situación seguía degradándose en una certera descomposición de la revolución bolivariana. En mayo de 2017, se cumplían varias semanas de movilización social que había producido decenas de muertos. El gobierno argumentaba que la principal amenaza era la contrarrevolución (golpista) de derecha. Desde ese entonces, poco cambió pero todo empeoró: Maduro fue reelecto en un proceso electoral muy cuestionado a nivel nacional e internacional. Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, se autoproclamó presidente legítimo del país. Mientras tanto, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que la economía venezolana se contraerá el 10 % en 2019 mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una astronómica hiperinflación de 10,000,000%.

Maduro es inmaduro. Se aferra al poder y asegura que no hay crisis humanitaria en su país. Cree que todavía puede gobernar. Es posible que el dirigente bolivariano no tenga la sofisticación de líderes autoritarios como Vladimir Putin, y sí, es posible que sea un payaso. Pero sus excentricidades ya no hacen gracia y su testarudez es peligrosa, no solo para Venezuela, sino para toda la región latinoamericana. La invitación es clara: salir del poder ahora que todavía puede hacerlo. 

Fernando A. Chinchilla

Winnipeg (Canadá), febrero de 2019

#ElTalónDeAquiles: “Los éxodos de la vergüenza”

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El 18 de enero de 2019, 1000 nuevos hondureños y salvadoreños fueron recibidos en México, en su travesía hacia los Estados Unidos. La cantidad de migrantes ya colapsó albergues y la inseguridad ha cobrado la vida a varios jóvenes. Por la gravedad de esta crisis humanitaria, cuyo epicentro es el Triángulo del Norte centroamericano, inicio el año esbozando las trayectorias históricas recientes de Honduras, El Salvador, y Guatemala. 

En junio de 2009, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya fue depuesto en un golpe de Estado por quienes afirmaban que el líder buscaba reformar la constitución para perpetuarse en el poder, siguiendo así el camino de sus compinches, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales. La Organización de los Estados Americanos suspendió al país del sistema interamericano. El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Venezuela anunciaron sanciones, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suspendieron la ayuda financiera, y los embajadores de la Unión Europea se retiraron. Pero de poco sirvieron los esfuerzos. El golpe derechista siguió su marcha: se decretó un estado de sitio y se juramentó a Roberto Micheletti como presidente de Honduras; posteriormente se realizaron elecciones que dieron como presidente electo a Porfirio Lobo. 

En El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lograba, de forma simultánea, un histórico triunfo electoral que puso fin a décadas de dominio de la derecha, representada en por la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Si, en la opinión de algunos, el gobierno de Mauricio Funes (2009-14), fue demasiado moderado, la elección de Salvador Sánchez Cerén (2014-19), un exguerrillero cuyo nombre de guerra fue comandante Leonel González, presagiaba un genuino viraje de izquierda. Pero el supuesto  causo poco impactó en la vida de los salvadoreños, muchos de los cuales debieron seguir pagando peajes a las Maras para no ser asesinados. La inseguridad siguió siendo el talón de Aquiles del país. 

En Guatemala, el triunfo electoral de Álvaro Colom (2008-12) abrió también un efímero periodo de esperanza progresista. Me ahorro los detalles, pero me permito recordar tres hechos. Primero, el General derechista Otto Pérez Molina (2012-15), su sucesor, renunció en septiembre 2015, luego de ser acusado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de cohecho pasivo y asociación ilícita en un caso de defraudación aduanera. Segundo, en febrero de 2018, Colom fue detenido por corrupción, en un caso que también fue revelado por la CICIG. En fin, el 7 de enero de 2019 el presidente Jimmy Morales (2016-…), un outsider sin ideología, intentó anular unilateralmente el acuerdo entre Guatemala y la Organización de Naciones Unidas (ONU) que da sustento a la CICIG, el cual lo investiga por irregularidades en su campaña electoral. 

Los constantes éxodos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos son el resultado de la exclusión social, de las faltas de oportunidades, y de una crisis de seguridad sin precedentes que azota a los países del Triángulo Norte. Pero, además, recuérdese: el panorama migratorio centroamericano es aun más complejo, pues también incluye desplazamientos poblacionales hacia el sur. En los últimos meses del 2018, 21,000 estudiantes, activistas, políticos, empresarios, profesionales, profesores universitarios, y exmilitares nicaragüenses pidieron refugio en Costa Rica, debido a la deriva autoritaria del gobierno Ortega. Es decir, en 2019, los heterogéneos flujos migratorios dentro de, y desde Centroamérica, que incluyen a jóvenes, no tan jóvenes, hombres, mujeres, homosexuales y heterosexuales, educados y menos educados, tienen como único denominador común la miseria, de la cual intentan todos huir, y la cual se mezcla con, o es producto de, la violencia intrafamiliar y comunitaria, el crimen organizado, y la violencia perpetrada por el Estado. 

Se trata entonces de éxodos de la vergüenza, no de “caravanas” que romantizan lo inaceptable, porque desnudan el rotundo y patético fracaso de las clases políticas centroamericanas, sin importar su ideología de centro, de derecha, o de izquierda, a mejorar el bienestar de sus ciudadanos. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal (Canadá), 30 de enero de 2018

Por un Mundo Igualitario

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Una lucha internacional por derechos y espacios que les corresponde por cantidad y hoy más que nunca por calidad. Quiero que se entienda que no solamente por ser la mitad de la población merecen los mismos derechos sino también porque son igual de capaces que nosotros los hombres para ocupar cualquier cargo o espacio de decisión.

Actualmente en el mundo existe  un “techo de cristal”  que parece que tiene un blindaje nivel 7 impuesto por un sistema machista. Hoy por hoy solamente el 24% de puestos de alta dirección en el mundo  es ocupado por mujeres (Rusia tiene la proporción más alta de mujeres en puesto de alta dirección con el 43%). La evolución laboral aún cuenta con demasiados obstáculos en muchas partes del mundo, desde derechos laborales hasta discriminación por embarazo.

En México, en los últimos cinco años sólo han trabajado  51.1%; mientras que en los últimos 12 meses sólo lo hizo 43.2% del total de las mujeres mayores de 15 años. En números absolutos, estos datos implican que hay 13.43 millones de mujeres en el segmento de edad señalado, que nunca han trabajado en sus vidas. Asimismo, 12.7% de las mujeres mayores de 15 años que han trabajado al menos alguna vez en su vida han sido víctimas de actos de discriminación a causa del embarazo

En espacios políticos hoy en México cuentan con  el 50% de las candidaturas a puestos de elección popular, no obstante a nivel América Latina y el Caribe apenas ocupan el 27% de los escaños legislativos, 12% de las alcaldías y 27% en espacios de representación municipal (consejeros, regidores, síndicos etc…). Son 5 los países de la región mencionada que cuentan con leyes de paridad: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua y México.

Bolivia es el país que cuenta con mayor nivel de representación femenina en política con 53%, mientras que Brasil apenas cuenta con 9.9% de representación.

Sobre el sistema educativo, según datos del INEGI 43% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia escolar y señalan como agresores principalmente a los maestros y a las autoridades.

La población femenina que no estudia ni trabaja se dedica a los quehaceres del hogar. El 24.9% abandona sus estudios por motivo de matrimonio o unión o por razones de maternidad.

Las mujeres en el sector rural, en edades de 30 años y más y hablantes de lengua indígena es el grupo más vulnerable y con mayor proporción de analfabetas.

Como se puede observar todavía tenemos brechas importantes en varios rubros y no podemos permitir que en pleno siglo XXI sigamos con la mitad de la población en desventaja. Vamos por la igualdad y vamos por un mundo abierto sin seres humanos de primera o de segunda.

No vamos a lograr ninguna meta global o agenda internacional si la mtiad del equipo no cuenta con las mismas oportunidades y menos si viven en un Estado que no garantiza su seguridad

“El éxito de cualquier sociedad depende de la participación completa de las mujeres en la vida política, económica y social porque cuando las mujeres tienen éxito todos los conseguimos también”

Justin Trudeau

Ficciones del feminismo moderno

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Eres cantante, compositora, joven, mujer. Tienes 25 años y quieres conocer el mundo. Viajas a Costa Rica, emocionada por las aventuras que podrás vivir. Eliges la fecha de manera estratégica, para poder regresar el 15 de agosto, ya que tienes un concierto programado en México, para cantar el primer álbum que acabas de publicar. Haces amigos, disfrutas el día, y en la noche decides caminar por la costa con tu nueva amiga de Gran Bretaña. Dos hombres llegan y las asaltan. Empiezan a forcejear con ustedes, a amenazarlas. Tu amiga se suelta, se va corriendo y logra escapar. Tú, no corres con la misma suerte. A ti te violan, te matan, y te dejan tirada en el mar. 

Esta es la historia de María Trinidad, la mexicana que el pasado 5 de agosto fue víctima de un feminicidio. Un acontecimiento que nos llena de tristeza, coraje e impotencia. Se podría pensar que, una historia como la de María exigiría hacer algo al respecto, que la sociedad empatizaría con las urgencias de la agenda de género. Idealmente, este triste suceso debió de haber sido especie de ultimátum. Un wake up call, para aquellos escépticos de la ideología feminista.

Sin embargo, no todas las reacciones fueron las esperadas. Se cuestionó la necesidad de viajar sola, surgió la interrogante: ¿por qué exponerse si ya saben cómo es el mundo?, depositando gran parte de la culpa en ella y en sus decisiones “imprudentes”. Y, unos días después, la opinión pública pareció olvidar el tema. Las redes sociales volvieron a sus temáticas habituales, y con ello, reaparecieron las comunes malinterpretaciones de lo que es la ideología feminista. 

Se volvió a tuitear y retuitear sobre el tema de género, desde una perspectiva que pareciera en realidad desconocer las bases teóricas del movimiento. Entre las más comunes, están: Las feministas son intolerantes, violentas, y se la pasan buscando qué criticar, son egoístas porque luchan por los derechos de un solo grupo“. Y, la que considero la peor, no por su gravedad, pero por la ironía de la frase:

No soy ni machista ni feminista. No creo en la superioridad de la mujer. Creo en la igualdad de género“.

Y fue esta oración la que me llevó a escribir esta columna. Hay un malentendido mayúsculo, para una población importante -al menos de los internautas-. El feminismo no es la contraparte del machismo, esta sería el hembrismo. El feminismo no lucha por la superioridad de la mujer, sino por la igualdad básica. Entonces, si crees en la equidad entre hombres y mujeres: igualdad de oportunidades, de calidad de vida, de goce de derechos… ¡Felicidades, eres feminista! O podrías serlo, si comienzas a ejercer este pensamiento. 

No estoy segura en qué momento se distorsionó el significado de la palabra. Creo que esta ficción en torno al concepto nace principalmente de nuestra incomodidad, de nuestra dificultad de hacer las cosas de manera diferente a como las hemos hecho por siglos. Esta tergiversación no es una casualidad. Lo hemos visto con otros temas: nos damos cuenta de que somos parte del problema, y entonces preferimos minimizarlo, ridiculizarlo, darle la vuelta. Porque nos señala y nos exige hacer las cosas diferente, y eso nos cuesta. 

Hombres y mujeres, hoy nos damos cuenta de que muchas de nuestras acciones cotidianas pueden tener poco -o bastante- de sexismo en ellas. Nos damos cuenta de que, aquel famoso patriarcado, es nada más y nada menos que el sistema en el que crecimos. Es lo que generaciones enteras han absorbido, y hoy se refleja en nosotros. Es con lo que millones de mujeres tuvieron que cargar, por un tiempo, silenciosamente.

 Entonces, resulta estas pequeñas acciones que hacemos por inercia, son producto de algo que es perjudicial para ambos sexos. Pero, de nuevo, nos cuesta. Preferimos quitarnos el peso de los hombros. Preferimos inventar el término de “feminazi” y burlarnos de alguien que está luchando por un principio básico: la equidad. Historias como la de María, deben de abrirnos los ojos. No hay espacio para dudas. Hoy existe consciencia sobre el tema, y nos va a seguir empujando, sacándonos de nuestra zona de confort. Pero esta es la única manera en la que podremos conseguir la equidad.

México y 13 países de Latinoamérica desconocen reelección de Maduro

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Los países integrantes del Grupo de Lima desconocieron el proceso electoral desarrollado en Venezuela, por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente.

Así, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, acordaron reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con dicho país.

Para ello, llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela para expresar su protesta.

Los 14 países reiteraron su preocupación por la profundización de la crisis política, económica, social y humanitaria que ha deteriorado la vida en la nación venezolana.

Lo cual, dijeron, “se ve reflejada en la migración masiva de venezolanos que llegan a nuestros países en difíciles condiciones y en la perdida de la instituciones democráticas, el Estado de derecho y la falta de garantías y libertades políticas de los ciudadanos”.

En ese sentido, el Grupo de Lima decidió presentar en el marco del 48 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) una nueva resolución sobre la situación en Venezuela.

Asimismo, consideraran la posibilidad de realizar contribuciones financieras a los organismos internacionales competentes para fortalecer las capacidades institucionales de los países en la región, especialmente los países vecinos, para atender el flujo migratorio de venezolanos.

Además de coordinar acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al Gobierno de Venezuela, por la naturaleza inconstitucional de adquirir deuda sin el aval de su Asamblea Nacional.

Así como intensificar y ampliar el intercambio de información de inteligencia financiera, a través de los mecanismos existentes, sobre las actividades de individuos y empresas venezolanas que pudieran vincularse a actos de corrupción, lavado de dinero u otras conductas ilícitas.

#ElTalónDeAquiles: “Alvarado Vs. Alvarado: lo bueno, lo malo, y lo feo”

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En vista que el primero de abril se realiza en Costa Rica la segunda vuelta electoral , me tomo la libertad de adelantar mi columna de este mes, para tratar, por cuarta vez, este tema. Para este momento, muchos saben que dos Alvarado, Fabricio y Carlos, se pelean la silla presidencial. Las encuestas señalan que el primero, un pastor evangélico, cantante, y experiodista, sin títulos universitarios, quien fue catapultado como ganador de la primera ronda electoral a raíz de la respuesta a una consulta del gobierno costarricense a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), podría ser electo. El candidato oficialista logró, sin embargo, colarse en la segunda ronda. Defensor de las ideas progresistas, Carlos representa la filosofía moderna (cosmopolitismo, defensa de los derechos humanos, etc.), pero también la continuidad de un gobierno que muchos sienten, quedó debiendo en términos del cambio prometido, la eficiencia, y la transparencia en el manejo de los asuntos políticos.

La opinión consultiva de la CIDH recomendó a varios países de las Américas garantizar a las parejas del mismo sexo todos los derechos existentes. Se levantaron entonces en Costa Rica las voces en contra de la mal llamada, y por cierto inexistente, “ideología de género”.  Lo bueno es que por fin quedó expuesta la intolerancia de muchos ticos, la cual había perennemente sido camuflada bajo el chauvinismo. ¿No me cree? Pregúntele a la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales), víctima de la doble moral y homofobia reinante desde tiempos inmemorables, o a los afrodescendientes, los indígenas, y otras víctimas de racismo. Los miles de nicaragüenses, que ya se acostumbraron a la xenofobia, pueden también atestiguar al respecto. Costa Rica tiene la oportunidad de verse al espejo y corregir un problema que ahora luce evidente.

Lo malo de la presente situación es que, en vez de iniciar la transformación del ethos colectivo, se legitime el racismo y la discriminación. Malo es que se normalice el contubernio religión-política, que se olvide que la democracia sólo funciona cuando el centro ideológico tiene más vigor que los extremos, y pretender que los medios de comunicación privados no tienen responsabilidad social. Malo es que las élites que se recetaron pensiones de lujo cuya inmoralidad mal se disimula en el artilugio legal de los “derechos adquiridos”, sigan viendo cómo sacar provecho. También es malo que flotemos en el caldo de cultivo de otro desencanto colectivo. Porque no tardará la desilusión de quienes voten por Fabricio ante las contradicciones de un “líder” errático desde ahora. Y quienes votaron por Carlos para empoderar la agenda progresista, verán cómo esta se diluye en el pragmatismo de un (necesario) gobierno de unidad. Pactar con 46 diputados de derecha o centro-derecha para generar consensos inevitables amarrará al eventual segundo gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Lo feo es que el Partido Restauración Nacional (PRN) ponga en duda la integridad del Tribunal Supremo de Elecciones, que se instruya, ilegalmente, a pastores evangélicos para mentir y manipular a sus feligreses para llevar votos a sus arcas, y que Fabricio anule sistemáticamente las invitaciones a debatir públicamente. Vergüenza da sus rechazos a las entrevistas nacionales e internacionales. Feo es darse cuenta que el candidato del PRN puede no ser la causa, sino el producto, de algo muy grave, algo que está profundamente mal, en la sociedad costarricense.

Cada momento de cambio abre espacio para lo mejor y lo peor. No seamos ingenuos: feo es entender que gane quien gane, el país quedó partido, y los puentes del diálogo fueron destruidos por la estruendosa sordera del fanatismo. Mi deber como ciudadano es reconstruir esos puentes, escuchar, y entender. Esa es nuestra responsabilidad colectiva. Porque aunque nos salvemos por ahora, y ojalá que así sea, habrá siempre otra elección, y los desencantos del pasado, podrán siempre hipotecar las esperanzas del futuro.

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), marzo de 2018

#ElTalónDeAquiles: “Algoritmos traicioneros”

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El día en que cliqué sobre aquella irrelevante publicación referente a María Carey -algún frívolo chisme habrá llamado mi atención -mis redes sociales y páginas internet empezaron a mostrar reiteradas noticias de susodicho personaje. Entendí entonces lo que es un algoritmo: cada clic es información para firmas que luego envían, basados en nuestro comportamiento virtual, sólo aquello que determinan, corresponde a nuestros gustos.

La anécdota sería banal si no fuera porque, desde 2016, los algoritmos han demostrado afectar el funcionamiento del sistema democrático. Las famosas “realidades alternativas” popularizadas por Kellyanne Conway, asesora de Trump, constituyen un punto de inflexión en el tema. En aquel momento, la mayoría de los medios se burlaron de la idea. Adujeron que era imposible, al menos deshonesto, cambiar hechos por otras realidades. Formular interpretaciones tan alejadas de la “realidad” no podía ser entendido como otra cosa que no fuera una manipulación. Desde entonces, sin embargo, han emergido en otros países microcosmos paralelos, realidades alternativas, similares a la estadounidense. Quienes en ellas se encuentran, terminan reforzando sus ideas y preconcepciones sobre los más diversos temas.

Obama es un peligroso musulmán nigeriano, piensa un seguidor de Fox News; Trump es un vanidoso y fantasioso populista misógino, cree un lector del New York Times. Poco importa qué tan cierto es; cada uno refuerza involuntaria y automáticamente, por medio de sus clics en internet, su respectiva posición, leyendo fuentes que validan las ideas preconcebidas. Costa Rica está terminando uno de los peores gobiernos de su historia, según algunos; y también, Costa Rica está a punto de caer al barranco, de la mano de un pastor de retórica cantinflesca. En Colombia, el expresidente Uribe vuelve a sacar la vieja carta de la amenaza castro-chavista para desacreditar a la izquierda democrática de Gustavo Petro. De más está decirlo, esa izquierda define el uribismo como el apocalipsis de la obscena y escandalosa manipulación de los ignorantes e iletrados. Ya viene la campaña electoral en México: ¿Quién apuesta a que se repetirán estas mismas dinámicas identificadas en Colombia, Costa Rica, y Estados Unidos? 

En una reciente entrevista con David Letterman, el expresidente Barack Obama indicaba que el problema de estas burbujas no solo es que inhiben el debate democrático al romper puentes, sino que quienes en ellas se encuentran, creen que tienen razón: el universo a su alrededor así lo indica. Yo, por ejemplo, que me jacto de tener amistades de todos los horizontes ideológicos, cada vez me cuesta más cultivar la diversidad en el pensamiento, pues mis redes sociales se llenan de perspectivas similares a mi modo de pensar. Con gusto pagaría para analizar el Facebook de un puritano para ver cuál es su realidad. Otro problema, asociado al anterior, es que es imposible evitar que circulen por redes sociales información falsa, mal intencionada, destinada a deformar el debate. A pesar de la reflexión que desde 2017 se realiza para disminuir la información falsa y del esfuerzo de medios de comunicación para diferenciarla de la verdadera, cada vez existen más ciudadanos desinformados o mal informados.

Gracias a los algoritmos, basta con buscar el itinerario de un vuelo una semana antes de comprarlo, para comenzar a recibir ofertas de itinerarios hacia el lugar de destino. Así es como funciona nuestro mundo, y que bien que así sea, pues protege nuestros intereses privados al darnos acceso a más información. Pero no solo lo privado importa: también cuentan el debate público y el interés colectivo, sobre todo si es de ellos de quienes depende el sistema democrático. Si burbujas de (des)información refuerzan estereotipos y preconcepciones, sin importar si los mismos son verdaderos o falsos, entonces dejamos de aprender, y quien no aprende, no progresa. Los algoritmos traicionan el progreso y la democracia. ¿Qué es verdad y mentira? Debemos iniciar una reflexión para ver de qué forma podemos proteger las instituciones que permiten nuestra convivencia colectiva.

Fernando A. Chinchilla

Miami (Estados Unidos), marzo de 2018