#ElTalónDeAquiles: “¡Hasta la vista, baby!”

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El domingo 11 de febrero cerré un ciclo de mi vida, un episodio que al final habrá durado seis años. Algún momento habrá para explicar las razones que me llevaron a hacer maletas y salir de México. Quienes me conocen bien, tanto adentro, pero sobre todo afuera del país, saben por qué Cholula se convirtió en la última página de este capítulo. Por ahora, yo que presuntuosamente me defino como una simbiosis cultural única, focalizo en lo que me llevo de este hermoso país, y que ya forma parte de mi cosmovisión.

Sin duda, la más hermosa idea que integro a mi bagaje cultural, es la celebración del día de los muertos, simbolizada por la famosa Catrina. Esta tradición lo tiene todo, iniciando por sus raíces revolucionarias. Algún día del siglo XIX, dice la historia, empezaron a aflorar en periódicos, caricaturas de calaveras bien “catrineadas”, a pie o a caballo, tomando pulque en fiestas de diversos estratos sociales. Dichas figuras retrataban la miseria y la hipocresía, así como las derivas políticas que ya desde ese entonces aquejaban a la sociedad mexicana, en manos de los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, y Porfirio Díaz. La imagen se fusionó luego con la tradición precolombina mesoamericana de rendir culto a los muertos. Presente en el calendario mexica, pero también, entre otras, en la cultura maya, dicho hábito, dirigido originalmente por la diosa Mictecacíhuatl, o “Dama de la Muerte”, es hoy relacionado con la Catrina. La celebración de la vida de los muertos, que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008, va mucho más allá que un desfile capitalino de James Bond. Es la más bella y profunda postura filosófica que injiero de México, y que tiene un impacto cotidiano: a la muerte no se le teme; se baila y se bromea con ella, pues es parte de la vida. Y cuando me lleve, pues con ella me iré, sin dramas.

La segunda tradición que integro a mi bagaje no es exclusiva de México, aunque ahí es donde más se ha desarrollado. Se trata de las posadas decembrinas, también celebradas en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y Panamá. En Colombia y Ecuador toman el nombre de la “Novena de Aguinaldos”. Como costarricense, debo aceptar que no solo nunca celebré una posada, sino que la tradición la conocí en México. El aspecto religioso -el fundamental algunos dirán- es para mí insignificante, si bien la actividad recuerda el peregrinaje de María y José entre Nazaret y Belén. En mi opinión, la relevancia de las posadas radica en la muestra de solidaridad, tan necesaria hoy en día, que implica aceptar en su recinto a migrantes desconocidos. De 2012 a 2017, acudieron a mis apartamentos mexicanos personas de todas las edades, de múltiples nacionalidades, y de diversos estratos sociales. Festejamos todos, lejos de poses, estatus, y de posiciones de autoridad. Ese despojo, que nos hace simplemente ver como seres humanos, impregnados de vulnerabilidad, es un auténtico acto de generosidad, el cual es formador. 

Muchos Méxicos existen. Los problemas sociopolíticos que enfrenta el país en el corto y el mediano plazo, sobre todo en este año electoral, son complejos. Pronto me referiré a algunos de ellos. Desde un punto de vista cultural, creo que la simulación, una noción que aprendí este último año de residencia en el país, y que no desaparecerá de la noche a la mañana, es probablemente el problema más grave. También, otro momento habrá para dedicarle una columna al tema. Por el momento, México querido, te digo: me recibiste con los brazos abiertos y me diste oportunidades que ningún otro país me dio. De vos me sorprende tu diversidad y tus contrastes. Puntos negativos tenés, pero gracias por las entrañables amistades con las que me agasajaste, y que con gusto me llevo. ¡Hasta la vista, baby!

Fernando A. Chinchilla

San José (Costa Rica), febrero de 2018

#ElTalónDeAquiles: “Se abre el telón: Alvarado, entre lo “Macron” y lo “Trudeau”… ¿O todo lo contrario?”

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Para las elecciones de 2018, tres son las opciones de izquierda en Costa Rica. La primera, insignificante, está liderada por Rolando Araya, exlíder del Partido Liberación Nacional (PLN), quien es candidato a diputado por el “Partido Todos”. La segunda es moderadamente minoritaria: el “Frente Amplio” (FA), que postula a Edgardo Araya, es una de las cuatro fracciones legislativas más numerosas en el parlamento actual. Y la tercera, ni siquiera es una opción de izquierda, o al menos no lo es en teoría. Concierne al Partido Acción Ciudadana (PAC), el oficial. En esta tercera (y última) entrega de “El Talón de Aquiles” dedicado al proceso electoral costarricense, argumento que el voto racional y sensato debe ir a Carlos Alvarado, candidato del PAC. Explico mi raciocinio a continuación.

La primera opción de izquierda, que ni siquiera presenta candidato a la presidencia, es el grupo minoritario “Partido Todos”, cuya ideología, el “socialismo cuántico”, es confusa. Según su líder, Rolando Araya, de lo se trata es de buscar alejarse del materialismo y del mecanicismo imperantes, para llevar a una nueva ética social caracterizada por la paz, la felicidad, el amor, y la solidaridad. Que alguien me explique cómo aplica esto a la praxis. La segunda opción es el Frente Amplio (FA), heredero de la izquierda radical costarricense y que, como muchos partidos de izquierda, emplean una retórica confrontativa que incomoda a muchos ticos, acostumbrados al “pura vida” de la “Suiza centroamericana”. Además, su desatinada definición de geopolítica – el FA se puso a defender lo indefendible (a Nicolás Maduro y al Sandinismo del siglo XXI) – muestra pobreza de criterio. Nadie, ni siquiera los que nos reivindicamos de la izquierda democrática, entendemos por qué es mejor defender países en vías de subdesarrollo, que rescatar las peculiaridades del radicalismo de izquierda costarricense y adaptarlo al siglo XXI, para formular así contribuciones innovadoras a los debates de la izquierda contemporánea.

Esto nos deja con el PAC, el cual, aunque fue originalmente ideado como partido de centro, ocupa hoy el lugar que el PLN dejó en 1986. Cierto es que su fundador, Ottón Solís, es un tecnócrata neoliberal dispuesto a degollar al Estado en su cruzada contra la corrupción, pero también lo es que el partido fue complementado en 2013 por intelectuales que le confirieron una agenda más progresiva. Por ello, el PAC está a la izquierda de los partidos tradicionales (incluido del PLN), de varios partidos minoritarios, y a la derecha del FA. Por su herencia centrista, Alvarado recuerda en algo a Macron (candidato de centro en Francia), aunque su liberalismo social lo acerca a Justin Trudeau, quien representa el centro-izquierda canadiense. Bueno, eso es guardando las distancias, y para bien o para mal, pues a Macron y Trudeau tampoco les ha ido tan bien.

Por su charlatanería, Otto Guevara, Juan D. Castro (el Trump-Tico), y Rodolfo Hernández, deberían quedar reprobados. Por su definición camaleónica de la política, Álvarez Desanti (PLN) es nocivo para la salud. Quedan entonces Piza (Partido Unidad Socialcristiana, PUSC) y Alvarado: el primero, a pesar de una campaña política infinitamente insípida y superficial, representa un conservadurismo tradicional, mientras que el segundo, a pesar de representar al partido en el gobierno, encarna una opción progresista sofisticada. Pero Alvarado, además, materializaría la llegada al poder de una nueva generación, que está lista para irrumpir en política, y que lo tiene todo para hacerlo mejor que la que nos ha gobernado en los últimos 30 años.

La izquierda costarricense ha sido prolífica, pero como en otros países, la derecha la ha satanizado. En América Latina, lo que no huele a Fidel es igual a Chávez. Soy hijo de la Costa Rica que invierte en educación porque sabe que su gente es lo que importa. Soy el heredero de un país progresista, generoso, inspirador, que fue, y sigue siendo, ejemplo en América Latina. ¿Cuál candidato defiende este legado? Nuestro cálculo puede fallar, pero no nuestra racionalidad. El elector racional debe salir a votar con confianza y tranquilo, pues opciones sensatas hay, y para ello debe hacerlo por quien crea, tiene mayor potencial para rescatar lo mejor de nosotros mismos. Creo que Alvarado, y el PLAC, representa esa opción, pero también creo que, paradójicamente, en su hartazgo ante la incapacidad política real o percibida del actual gobierno, el votante difícilmente considerará votar por la continuidad. Ojalá me equivoque.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), enero de 2018

#ElTalónDeAquiles: “Rom-Pom-Pom-Pom 2017”

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El silencio dignificante siempre ha sido mi arma en la adversidad, incluso cuando recibí oficialmente la noticia que Santa Claus no existía. En aquella fatídica reunión familiar, sólo alcancé a decir: “de todas formas, ya lo sabía”. Nunca me he dejado doblegar por las sorpresas que da la vida. ¿Quién podría seriamente creer que yo me hubiera tragado el cuento de que un viejo regordete, que viaja supersónicamente en un trineo volador jalado por renos, entregaba regalos a los niños que se portaban bien? Sin embargo, debo aceptar que sentí decepción. Esa conversación solo confirmó lo que ya sabía. Santa Claus no existe, y ese hecho provocó despecho.

Muchas navidades he pasado desde ese entonces. Varias las pasé compartiendo con familia y amigos tropicales, tal vez en alguna playa de mi querida Costa Rica; otras las pasé solo o acompañado deambulando por el frío invierno de Canadá. ¿Cómo olvidar a los amigos y amigas que me abrieron sus casas para rodearme de notas de piano y de niños en la nieve? Alguna vez también me perdí en Miraflores, sin saber qué diantres hacía yo inmiscuido en una noche buena peruana. Y aunque despotriqué contra Ciudad de México (CDMX) en 2016 por negarse a darme algo de lo que le pedí, también organicé posadas desde 2013, que fueron llenando mis apartamentos de trayectorias de vida. Poco importa si el epicentro fue Monterrey, CDMX, o Cholula, la consigna siempre fue compartir, celebrar.

Estas remembranzas me llevan al meollo del asunto de este Rom-Pom-Pom-Pom 2017: ¿Qué es el espíritu navideño? En el mundo capitalista en el que nos ha tocado vivir, para muchos la navidad es un momento para mostrar, por medio del consumismo compulsivo, el amor hacia los demás. Mientras más se compra, o mientras más caros sean los regalos, mejor. Para otros, es la excusa perfecta para embarcarse en un maratón de fiestas. Los kilos de más que aparecen en enero y las tarjetas de crédito al rojo vivo, no surgen por arte de magia. Comamos, bebamos, y gastemos sin parar: la navidad es una excusa para romper la dieta corporal y financiera. ¡Qué curioso concepto del espíritu navideño!

Aunque la mayoría piensa que la navidad es tiempo para dar, creo que, en mi caso, lo que ha hecho la diferencia entre las mejores navidades y las que no han sido tan buenas, es lo recibido. Me explico. Cuando hablo de recibir, me refiero a lo inmaterial, aquello destinado a convertirse en recuerdos que terminan adhiriéndose a nuestra historia personal. Además, se requiere de madurez y humildad para recoger. A algunos nos cuesta bajar “las defensas”, parar de buscar justificaciones racionales para los actos del prójimo, y simplemente dejarse llevar por el cariño desinteresado. En fin, y esto es lo más importante, es imposible recibir sin dar. Pero no es en navidad, sino a lo largo del año, que se da. Llámese amistad, solidaridad, humanidad, simplicidad, trasparencia, honestidad… poco importa. Navidad no es más que un momento en donde el común de los mortales decide dar, porque así nos lo mandata nuestras costumbres modernas. Naturalmente, se da más a aquellos de los cuales más se ha recibido.

Esta navidad he podido constatar la fortaleza y diversidad de mis jóvenes redes de nuevas amistades. Pareciera que, sin querer, he sembrado más de lo que supuse, lo cual me hace pensar que algo debo de estar haciendo bien. El cariño llega de todos los lugares y es una fuente de energía que me hace hoy declarar que Santa Claus no es un regordete volador, sino una idea abstracta que nos llama a dar y recibir desinteresadamente a lo largo de nuestra trayectoria de vida. Mientras pueda beber y envolverme en esas vibraciones, tendré suficiente espíritu navideño para acurrucarme en él, y para esparcirlo a mi alrededor. No es más que un acto de agradecimiento, pues, así como hay que dar para recibir, también hay que saber recibir para poder dar. ¡Felices fiestas!

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), diciembre de 2017

#ElTalónDeAquiles: “Se abre el telón: el Trump-tico”

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Cuando Hillary Clinton manifestó en 2016 que la mitad de los seguidores de Trump eran “deplorables”, refería a un segmento poblacional “racista, sexista, homofóbico, xenofóbico, y islamofóbico”, que votó más por reacción que por acción. Se trataba de un “voto pre-moderno” contrario a los ideales de tolerancia, internacionalismo y cosmopolitismo tan promovido por el pensamiento progresista contemporáneo. Se trata del mismo voto que pidió sacar a Inglaterra de la Unión Europea, que rechazó el acuerdo de paz en Colombia, que eligió a Trump, y que hoy apoya en Costa Rica a Juan Diego Castro. Es un voto antisistema que muchos ven irracional, motivado por el odio, la ignorancia, y por el hartazgo ante las élites políticas tradicionales.

Además de los tres partidos que han ganado las elecciones en el pasado – Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC), y Acción Ciudadana (PAC), se presentan 16 agrupaciones más al proceso electoral costarricense de 2018. Dejo por fuera aquí al Movimiento Libertario (ML) y al partido Republicano Nacional (RN); al ser rezagos de la derecha tradicional, fueron ya estudiados en la primera entrega de esta serie de artículos. Tampoco incluyo al Partido Renovación Costarricense (PRC), que a pesar de tener representación legislativa (2014-18), se disolvió en mayo de 2017. En fin, dejo también por fuera al PAC, al Frente Amplio, y a otros grupos, que, al ser parte de la izquierda, serán abordados en mi última entrega de esta trilogía. 

De los partidos minoritarios que tienen hoy representación legislativa, los partidos Restauración Nacional (PREN), y la Alianza Democrática Cristiana (ADC) forman parte del llamado “Bloque Cristiano”. Basado en un raciocinio puritano, estas agrupaciones defienden posiciones en contra de la fertilización in vitro, de la unión de parejas del mismo sexo (en cualquiera de sus formas), y buscan endurecer la legislación sobre el aborto. Por la flagrante contradicción con los principios del “Estado de Derecho”, nunca he entendido cómo es posible que todavía se acepte en Costa Rica partidos políticos religiosos. El establecimiento de un Estado laico es una de las deudas históricas de los forjadores de la patria. Pero este es tema de otro artículo. Por suerte, el peso electoral de estos partidos es insignificante.

Sin embargo, un nuevo actor, el Partido Integración Nacional (PIN), puede convertir la pesadilla estadounidense en una realidad tica. Su candidato a la presidencia, Juan Diego Castro, un abogado cuyas raíces se sitúan en la oligarquía cafetalera, es conocido por haber roto agujas de peaje (al negarse a detenerse), por haber sido acusado de violencia doméstica en contra de su madre, y por haber sido mencionado en la investigación de los Panama Papers. Con un estilo excéntrico e irreverente, Castro ha logrado crecer de un 6% en las intenciones de voto (agosto) a un 15% (noviembre). Los datos, provenientes de encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, lo ubicaban en noviembre de 2017 en empate, a la cabeza, con el candidato del PLN. Cualquier parecido a la disyuntiva entre escoger entre el “payaso Trump” y la “crooked Hillary”, es mera coincidencia. Claro, el PLN no es opción.

Se equivocan aquellos que indican que Juan Diego Castro es una distracción para solapar al “verdadero enemigo”, el PLN. Por su discurso antisistema, su capacidad a capitalizar en la exasperación popular, sus dotes para convertir a la política en un espectáculo de mal gusto, su verborrea sin medida, y su excéntrica irracionalidad con sabor populista, Castro es un peligro para la institucionalidad de Costa Rica. En el amanecer de la larga noche neoliberal, comenzamos apenas a ver las secuelas de la desmejora en los sistemas educativos de las últimas décadas. Castro es reflejo de nuestra sociedad: “¡Démosle un merecido a esos politicuchos que nos han gobernado desde hace años! Luego nos preocupamos por las consecuencias”. ¡Qué grave error es pensar así! En este mundo de redes sociales, en donde la política es espectáculo y lo superficial puede más que lo sustantivo, lo que Clinton llamó despectiva (y erróneamente) “los deplorables”, muchos de los cuales no son más que la gente común, unieron sus voces en contra de un sistema disfuncional que dejó de responder a sus expectativas desde hace tiempo. Se trata, hasta cierto punto, de una versión postmoderna de la dictadura del proletariado.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), diciembre de 2017

#ElNidoDelGavilán: “Los 32 invitados a la fiesta de Rusia”

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Definidas están las naciones que junto a la anfitriona Rusia disputarán la Copa del Mundo del 2018. 210 países en todo el planeta se disputaron los 31 puestos disponibles. Las eliminatorias como siempre llevan felicidad y tristeza a distintos equipos en las seis confederaciones del mundo.

Italia, el gran ausente, se perderá una Copa del Mundo desde 1958, Holanda, Chile y Estados Unidos cierran la lista de las grandes sorpresas que pocos esperaban que se quedarían fuera del torneo. Oceanía por segundo mundial consecutivo no tendrá un representante en el mundial.

CONCACAF      

Nuestra región del mundo será representada por México, Costa Rica y Panamá. Los canaleros irán por primera vez a una Copa del Mundo y anticipo que puede ser una de las sorpresas del mundial.

México dependiendo del grupo en donde le toque pudiera tener una actuación decorosa, mientras que Costa Rica no le veo con el potencial siquiera de pasar fase de grupos. Honduras quedó fuera en el repechaje contra un Australia muy limitado, demostrando el rezago futbolístico que aún se tiene y que en general el área de América Central retiene con excepción de Costa Rica y Panamá.

Estados Unidos, la tragedia de la CONCACAF, corta un proceso de gran desarrollo y con perspectivas de crecimiento. Nos perderemos a un chico muy talentoso como Christian Pulisic, 10 del Borussia Dortmund.

CONMEBOL

Sudamérica, la región con la competencia más encarnizada del mundo, será representada por Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y después de muchos años, por Perú.

Los primeros tres son garantía de hegemonía mundial dentro y fuera de la cancha, se espera mucho de este Brasil comandado por Neymar. Perú puede ser otra sorpresa del mundial. Chile es el gran ausente, una generación dorada, que tendrá que ser renovada para la siguiente Copa América. El campeón de Sudamérica pecó de optimista y en la última jornada perdieron todo contra Brásil. Paraguay, un equipo interesante pero que perdió muchos puntos de local que le costaron la clasificación. Los demás con papeles decentes pero insuficientes en un contexto de extrema competencia como CONMEBOL.

CAF

El continente africano sorprende a propios y extraños por los países que estarán en la Copa del Mundo que son Marruecos, Egipto, Nigeria, Túnez y Senegal tendrán la oportunidad de emular a Ghana y al mismo Camerún que han hecho memorables sus participaciones en este tipo de torneos. Equipos como Ghana, Camerún y Costa de Marfil, verdaderas potencias del futbol africano estarán ausentes tras la fase final de grupos. De los equipos africanos, Marruecos y Nigeria son los más fuertes en mi punto de vista. Sin embargo, Egipto tiene muchos años haciendo fuerza en clubes y en torneos continentales por lo que no se le puede dejar de observar.

AFC

Asia estará llevando nombres ya conocidos de la confederación. Japón, Corea del Sur, Australia, Irán, Arabia Saudita. De los 5 países, Corea del Sur e Irán me parecen los más fuertes y quienes vería en la fase de octavos. Arabia Saudita sorprende con su regreso, sin embargo, esta confederación del mundo viene una desigualdad terrible con una élite poderosa y una clase media casi inexistente. Siria y Uzbekistán estuvieron cerca de meterse, pero en general, Asia es una confederación muy predecible casi tanto como la CONCACAF.

UEFA

Europa, sede de los últimos 3 campeones del mundo, aparte de los recurrentes Alemania, Francia, Inglaterra, España y Portugal, también asistirán potencias emergentes como Bélgica, Polonia y Croacia, que buscan dar el do de pecho en el mundial teniendo el potencial para ello. Suiza, Islandia, Serbia, Suecia y Dinamarca completan el pelotón europeo.

Islandia, Suecia y Serbia para mi van a ser las revelaciones del torneo y quienes pueden romper las apuestas contra un favorito. De Europa me parece va a salir el próximo Campeón del Mundo, salvo Brasil no veo a ningún país del orbe al nivel de la élite de UEFA.

Ya con los grupos establecidos, podremos hacer pronósticos y un análisis de cada una de las 32 selecciones para determinar los favoritos a octavos de final del torneo.

Sistema de Pensiones: Reto a Futuro

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Para nadie es secreto que el tema de las pensiones en México es un problema cuyos efectos aún no hemos sentido del todo. En México la edad promedio es de 27 años y estamos viviendo el bono demográfico más grande en la historia de nuestro país y que difícilmente podrá repetirse. La gran oferta de mano de obra y las inversiones extranjeras para instalar sus plantas de producción en nuestro país han hecho posible que podamos mantener el esquema actual de pensiones. La reforma al SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro) ha traído beneficios como el incremento del ahorro y la calidad del mismo lo cual habla bien de la maduración de los trabajadores mexicanos en comparación con otros países en desarrollo, pero aún así hay grandes áreas de oportunidad.

Según Carstens la informalidad representa el principal reto que enfrenta el sistema de pensiones en nuestro país, de cada 10 empleados 6 son informales. Un indicador que nos da una idea de la gravedad del asunto es que la informalidad creció 1.8 veces más que la economía en su total. En los últimos años el gobierno federal ha ido buscando la forma de combatir la informalidad con programas como “Crezcamos Juntos”  pero aún así  la informalidad sigue creciendo sobre todo en los estados más marginados.

En la Segunda Convención Nacional de Afores el aún Gobernador del Banco de México (hasta finales de noviembre) enfatizó 3 puntos débiles del actual sistema de pensiones. El primero es el nivel de cobertura, seguido por la percepción que tienen los trabajadores respecto al sistema de pensiones actual. Muchos sin conocer cómo funcionan las AFOREs y demás conceptos del sistema prefieren no afiliarse o toman decisiones erróneas en sus manejos para el retiro lo cual complica aún más los números de cobertura y es parte de la desconfianza que le tienen los ciudadanos a estas instituciones. La falta de información y el conformismo generan que muchos prefieran no tener cobertura ni tener una cultura del ahorro, lo cual podría ocasionar un grave problema social en las próximas décadas son miles de familias que tendrán que mantener a sus padres por falta de planeación financiera.

Los números de personas que cotizan en la bolsa en México son menores a otros países de Latinoamérica, mientras aquí la cobertura apenas alcanza el 27% de cobertura en países como Chile (40%), Costa Rica (41%), Panamá (47%) y Uruguay (65%) las coberturas son mucho mayores según datos de la Organización Internacional del Trabajo. No solo es un tema de ampliar la cobertura sino mejorar la calidad de la misma e informar a la población sobre el tema para que se convierta en un aspecto básico de la planeación financiera de cada familia como lo es en Europa o Estados Unidos.

Existen propuestas para adoptar esquemas creativos como lo han hecho en otros países en desarrollo. Una de las propuestas sugeridas por Carstens se basa en algunos conceptos del Premio Nobel de Economía 2017 Richard Thaler quien propone enrolar a los trabajadores en un esquema donde aporten una proporción de su salario a un plan preestablecido para su retiro desde el momento que entra a una empresa, independientemente que pueda hacerlo de forma separada. Muchos son los retos pero el tema no debe pasarse por alto si es que queremos evitar enfrentar situaciones como las de España y Japón con mayorías poblacionales entrando en etapa de vejez.

#ElTalónDeAquiles: “Fuga de cerebros”

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Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

A Costa Rica he intentado regresar en dos ocasiones. En 2008, con la pretensiosa seguridad que otorga un flamantemente nuevo título de doctorado de una universidad norteamericana a un todavía joven investigador, decidí presentarme a un concurso en una institución educativa costarricense. Honestamente, lo pensé dos veces antes de hacerlo. Montreal deja respirar mejor que San José y mi curiosidad por el crecimiento multicultural seguía insaciable. Por años pensé que podía contribuir más a mi país desde afuera, pero en ese momento de mi vida, decidí matizar dicha opinión. La realidad me mostró, sin embargo, que para ganar el puesto, debía hacer cola detrás de quienes, tal vez con menos experiencia, habían esperado con fidelidad su turno para solventar una precaria situación laboral. No soy hijo de familia acomodada, y habiendo pagado mis estudios a punta de duro trabajo y aleatorias becas, no quise obviar las angustias y vicisitudes del pasado. De algo tenía que servir todo el sacrificio vivido. Además, tenía deudas, para lo cual se requería de ciertos ingresos.

El sendero de la vida me sorprendió, y aunque México me ofreció en 2012 lo anteriormente inalcanzable, un buen puesto basado en los méritos, llegó la hora de decidir si me conformaba o si buscaba crecer más. En el 2015, tomé un sabático y me declaré dispuesto a considerar un cambio de carrera que podría incluir un regreso a Costa Rica. En ese segundo intento, moderé mis pretensiones: hice saber que podría aceptar asociaciones parciales (ello para pilotear un acercamiento paulatino). Pero las respuestas que obtuve variaron del silencio a la evasiva. Entendí entonces que tras 18 años afuera, la gente ya no me conocía, y los que frecuentaba, ya no estaban en donde estuvieron. Para muchos, regresar después de tantos años equivale a buscar trabajo como en cualquier otro país. Una amiga canadiense no ha logrado integrarse en su lugar de origen porque, a pesar de su extensa experiencia como cooperante internacional en tres países latinoamericanos, vale más su “insuficiente experiencia canadiense”. Otra amistad, alemana, opina que quien deja el sistema nacional, batalla para atestar la idoneidad de su experiencia extranjera.

La cuestión trasciende regiones y culturas. Es el orden de las cosas. América Latina pierde competitividad porque muchos de sus talentos salen a estudiar al extranjero y no regresan. Planes de atracción hay, pero lo cierto es que muchos de estos cerebros no regresan no porque no quieren, sino porque no pueden. Los locales no cederán sus plazas a los extranjeros, que no conocen el meollo del asunto, y que no esperaron “como debe ser”. Y los gestores prefieren contratar conocidos. Si una institución becó, más probable aún es la contratación. No importa que el cerebro en fuga salga gratis. El lujo de la libertad molesta y es riesgo innecesario: es preferible apostar a la fidelidad. Esto no es bueno, tampoco es malo; simplemente, es.

No me quejo de mi vida porque no soy un miope malagradecido en plena auto-negación. Siempre estaré con el mejor de los ánimos, y profundamente agradecido, en donde pueda contribuir, y en donde me permitan hacerlo. Pero mientras estos patrones no cambien, persistirá la fuga de cerebros, y algunos seguirán preguntándose por qué tanto talento se va para no regresar. Esto, creo, es válido para muchos expatriados alemanes, canadienses, costarricenses… y también mexicanos.

 

Fernando A. Chinchilla

San Andrés de Cholula, 9 de septiembre de 2017

¡Venezuela dice SÍ SÍ y SÍ!

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Miles de venezolanos acudieron el domingo al llamado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en una consulta popular que buscaba el rechazo del pueblo a la llamada Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que intenta llevar a cabo el presidente estrella, Nicolás Maduro. Dentro de la consulta, se respondían tres preguntas: el rechazo de la constituyente, el cumplimiento de la Fuerza Armada a la Constitución actual y la aprobación de un gobierno de unidad nacional.

Pero, ¿de qué se trata la ANC? Dentro del marco general, se trata de un nuevo Congreso integrado por 500 diputados (de 200 a 250 son elegidos “por la clase obrera”, mientras que el resto se dividirían por un sistema territorial con voto directo y secreto) cuyas funciones será redactar una nueva Carta Magna que reemplazaría a la elaborada por el difunto Hugo Chávez en el año 1999. Cabe recalcar que este método no es nada nuevo para Venezuela; con la llegada de Chávez en el 99 se convocó a una votación (que por supuesto ganó) para redactar una nueva Constitución.

Hasta las 11:00 de la noche del domingo con el 95% de los votos contados, se recababa un aproximado de 7.186.170 votos, de los cuales 6.492.381 fueron dentro del territorio nacional y 693.789 en diversos países del mundo donde la comunidad venezolana es bastante considerable. En México, fueron 33 las ciudades que se prestaron para la consulta popular.

Muchos pensarán que se trata de una cifra mínima en comparación con el descontento que parece tener dentro y fuera del país el mandato Nicolás Maduro, pero hay que tomar en cuenta que en una votación normal organizada con meses de anticipación por el Consejo Nacional Electoral (CNE) se cuenta con más de 14.000 centros de votación en todo el país; mientras que para esta consulta que tomó solo 2 semanas de planeación habrían 2.300 puntos, es decir 7 veces menos mesas de votación.

Es evidente que la violencia no se mantuvo alejada: colectivos armados dispararon contra una sede de consulta en el oeste de Caracas, asesinando a una mujer de 61 años e hiriendo a 4 personas más. La Fiscalía General condenó los hechos y recalcó que se hará una “investigación objetiva” al respecto.

La consulta albergó la necesidad de que observadores internacionales supervisaran los centros de votación e incluso hasta el conteo final de votos; diversas organizaciones internacionales llegaron al país para el acto, pero adicional se recibieron a 5 expresidentes latinoamericanos: Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez de Costa Rica, Andrés Pastrana de Colombia, Jorge Quiroga de Bolivia y Vicente Fox de México. Cabe recalcar que, a la entrada de los exmandatarios al país, se les cobró una “multa” de 1 millón de bolívares a cada uno por llevar “equipo electrónico que no se permitía dentro de las normas aduanales de Venezuela”. Asimismo, el expresidente Fox se vio obligado a salir del país el domingo en la tarde por ser declarado como persona non-grata por el gobierno venezolano por referirse a Maduro como un “dictador”.

Es importante resaltar que toda esta crisis institucional se lleva a cabo bajo un marco de más de 100 días de protesta, desde que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) eliminara de facto las competencia de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora); a pesar de que la medida fue retirada por el propio Maduro, las calles siguen llenas de gente descontenta no solo con la perpetuación del presidente estrella en el poder, sino también por la gran inflación, la increíble escasez y la creciente inseguridad que acecha día a día a los venezolanos. Hasta el momento, se cuentan más de 100 muertos en los días de protesta, la mayoría asesinados por armas de fuego, bombas lacrimógenas y objetos contundentes provenientes de las propias Fuerzas Armadas.

Lo cierto es que Venezuela entra en una etapa más de incertidumbre, quedando en expectativa cuál será la respuesta del gobierno ante los resultados, si la ANC se llevará a cabo el 30 de julio como estaba programada y si por primera vez en los 4 años que tiene Maduro en el poder, la opinión del pueblo venezolano será escuchada.

“Vicente Fox es una persona no grata y perversa”; aseguró el gobierno de Nicolás Maduro

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Monterrey (17 de julio de 2017).- Declaran a Vicente Fox expresidente de México como “persona non grata” en Venezuela.

Después de llamar “dicatador” al mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su presentación como observador de un plebiscito de la oposición el pasado domingo en Caracas.

“El señor Vicente Fox, ha sido declarado persona no grata en nuestra República”, mencionó el canciller de Venezuela, Samuel Moncada, durante un programa de televisión.

Moncada dijo que la orden fue dada por Nicolas Maduro, con esto se le niega la entrada a Vicente Fox al país Venezolano.

Tras finalizar su trabajo en aquel país Vicente Vox salio de Venezuela acompañado de los ex-presidentes Andres Pastrana de Colombia, Jorge Quiroga de Bolivia, Laura Chinchilla y Miguel Angel Rodríguez de Costa Rica.

“Ahora le toca al pueblo de Venezuela dirigir a este gran país, recuperar la economía, recuperar los empleos, recuperar los alimentos y las medicinas. México está con ustedes”, dijo Vicente Fox durante su visita en Venezuela.

El canciller de Venezuela califico a los observadores como “sicarios políticos”, “payasos” y que “se venden al mejor postor para ir a distintos lugares a decir lo que les pidan”.

Los aseguradores académicos designados por la oposición dieron el anuncio de que al menos 7.18 millones de venezolano votaron en la consulta popular.

 

 

 

#ElTalónDeAquiles: Hasta luego Venezuela

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Se cumplen varias semanas de movilizaciones contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro. En marzo, catorce países de las Américas solicitaron a Caracas liberar sus presos políticos, permitir la creación de un canal humanitario para luchar contra la escasez, respetar la autonomía del Parlamento, y establecer un calendario electoral. Al 15 de mayo, más de 30 muertos y de quinientos heridos eran el saldo provisorio de este nuevo ciclo de conflicto social.

La situación venezolana viene degradándose desde hace tiempo, en una inexorable pero certera descomposición de la llamada revolución bolivariana. La trama es la misma: el proceso revolucionario bolivariano se enfrenta a una guerra económica, a un golpe continuado y fascista al poder para imponer por la fuerza una contrarrevolución de derecha. O, dicho al revés, la oposición democrática continúa resistiendo el avance de la cubanización de Venezuela dirigido por una trasnochada revolución que es todo menos progresista. Polarización. Hoy, en Venezuela, las instituciones, en vez de distribuir el poder, lo concentran, y por ello su control se convierte en el mayor baluarte de este juego de ajedrez en donde no existe posible ganador.

La crisis empeoró a fines de marzo de 2017, cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en manos del oficialismo, intentó adjudicarse las funciones del Legislativo, en manos de la oposición. Se comprueba así, según la oposición, el reino de una dictadura comunista disfrazada en el país. Además de solicitar que se reanudara el calendario electoral que preveía elecciones de gobernadores en 2016, se exigió entonces elecciones presidenciales anticipadas (las próximas están previstas para 2018). La oposición está envalentonada: siete de cada diez venezolanos no apoyan el gobierno de Maduro.

El Palacio de Miraflores (Casa Presidencial) reaccionó de tres formas. Primero, decretó medidas paliativas, como el aumento del salario mínimo mensual de 150,000 a 200,000 bolívares. Se trata de una medida cosmética, pues es Venezuela el país con la inflación más elevada del mundo (el FMI estima que para el 2017, será de 720%). Segundo, planteó la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, lo cual sorprende pues admite que la Carta Magna bolivariana de 1999 debe ser sustituida. Para la oposición, que sólo parece concebir la derrota como desenlace, esta “Asamblea Nacional Prostituyente” no es un chance para revertir el declive, sino un paso en la consolidación del golpe de Estado oficialista iniciado con la suspensión a la elección de gobernadores y el intento de anulación de poderes al poder legislativo. En fin, en medio de fuegos pirotécnicos diplomáticos dignos del chavismo en su apogeo, Venezuela anunció su separación de la Organización de Estados Americanos (OEA). Para Caracas, el ente practica, por medio de su defensa al régimen democrático, una inaceptable injerencia en asuntos soberanos internos.

Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, EE.UU. Honduras, Jamaica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Uruguay, solicitaron al Consejo Permanente de la OEA, desde el 26 de abril, una reunión de cancilleres de las Américas para evaluar la situación. En medio de varios esfuerzos y de mucha decepción, el ente no ha logrado concretizar la reunión (al 15 de mayo, se esperaba que la misma tuviera lugar el último día del mes). Claro, la salida de Venezuela de la organización está lejos de ser un hecho, no solo porque Maduro no puede tomar esa decisión, al menos no en el marco constitucional actual, sino también porque en los 24 meses que tarda el proceso, mucho puede suceder, incluyendo el colapso del gobierno.

Dos signos preocupantes, creo, sin embargo, deben ser resaltados. Primero, la OEA sigue siendo fiel a su persistente incapacidad a constituirse en foro político interregional. Aplicar el artículo 19 de la Carta Democrática Interamericana de nada ayudaría a Venezuela e impondría una auto-exclusión del organismo del escenario nacional (como le sucedió con el caso hondureño en 2009). Segundo, si bien lo sé, hay que evitar ser marioneta de intereses privados (sobre todo en marcos tan polarizados como el venezolano), y soy el primero en argumentar que el primer creador del chavismo fue la miope y egoísta élite venezolana del Pacto de Punto Fijo, que vendió un proyecto de “democracia representativa” que con costos fue tal, se debe tener la lucidez de aceptar que la situación hoy no está bien en ese país: por poco no hay división de poderes, la economía es hoy más dependiente que nunca del petróleo, y el respeto de los derechos de las minorías no parece estar garantizado. ¿Hasta luego Venezuela? Esperemos que no.

Fernando A. Chinchilla

Lima (Perú) y Cholula (México), mayo de 2017