Nosotros y los otros

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En el documental “The Pharmacist”, Dan Schneider relata que cuando escuchaba noticias sobre personas que habían sido asesinadas mientras compraban drogas, su pensamiento inmediato era que las víctimas no tendrían por qué haber estado ahí; todo cambió el día que quien perdió la vida fue su hijo. 

Lamentablemente, cuando un problema no nos afecta directamente parece difícil encontrar motivación para entenderlo a profundidad y el atajo casi instintivo es sentenciar fríamente que las circunstancias son consecuencias lógicas de alguna torpeza o ineptitud. 

Te roban por idiota, te violan por puta, te matan por haber sido imbécil al elegir y soportar a tu pareja, asesinan a tu hija porque no tuviste los cuidados suficientes, te golpean porque te lo buscaste, o en terrenos menos tétricos, te engañan por tu estupidez, te traicionan por inocente, te abandonan por insoportable, eres pobre porque quieres y un largo etcétera. 

Porque mucho más fácil que intentar comprender realidades complejas y problemas multifactoriales de los que quizá participamos en su perpetuación, es rápidamente señalar que a nosotros jamás nos hubiese pasado. Porque menospreciar a los otros es un vehículo muy sencillo para mostrar tanto nuestra valía artificial como nuestras supuestas virtudes: “Yo en tu lugar hubiera hecho otra cosa”, “A mí eso no me habría pasado”, “¿En qué estabas pensando?”. 

Hacemos como si la causa y solución a las angustias y desgracias de los demás fuera obvia y como si nosotros nunca nos hubiéramos visto o fuésemos a ver en situaciones similares y entre más enérgicas sean nuestras condenas y desprecio a los otros, más creemos que estamos confirmando nuestra condición de personajes inquebrantables, llenos de civismo y dureza. 

Nos disfrazamos con narrativas burdas, vacías y tan artificiales que rayan lo inalcanzable, idealizando el no escuchar y el jamás aceptar la vulnerabilidad o falibilidad propia como si de una logro se tratase, sin darnos cuenta que sólo estamos perpetuando un contexto de negligencia emocional y falta de empatía que no es más que un atajo a conclusiones que nos ahorran la molestia de pensar o de sentirnos incómodos al hacer un ejercicio de autocrítica y de abandonar el tan confortante maniqueísmo.  

En ese contexto, que una mujer haya sido asesinada con un sadismo inenarrable y que las imágenes hayan sido compartidas como un meme más o que una niña desaparezca en la puerta de su escuela, produce casi automáticamente una normalización de la situación: “Así es el país y así es la gente de morbosa” acompañada de una condena a las fallecidas o a sus familiares al paso en que solapamos a las autoridades y a los victimarios, aseverando que la ocasión hace al ladrón y que el descuido o confianza de una mujer hace al feminicida casi como si estuviésemos diciendo que uno más uno da igual a dos. 

Porque es mucho más fácil decir que el mundo no es color de rosa ni es la sala de tu casa y que eso les pasa por estúpidas, que detenernos a entender algo tan simple como que las víctimas no son culpables y que en todo caso las consecuencias de los errores nunca deberían ser tan espantosas; ir a un casino no debería significar que morirás en llamas, una mala pareja no tendría por qué torturarte y asesinarte o tardarte en recoger a tu hija no debería terminar con su cuerpo en una zanja. 

Por el contrario, mucho más incómodo es aceptar que en este país a los asesinos matar les sale muy barato, que existe un 98.86% de impunidad de acuerdo con datos publicados por Impunidad Cero en 2019, que 10 mujeres son asesinadas a diario de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que no es lo mismo ser mujer, indígena, homosexual o persona de escasos recursos que ser hombre blanco de clase acomodada y que las disposiciones igualitarias contenidas en las leyes o la constitución podrán ser derecho vigente pero no derecho positivo, precisamente por nosotros y nuestra minimización de los problemas de los otros.

Y lo más difícil: no son los otros quienes están matando sino nosotros. No están matando a los otros sino a nosotros. Compartimos responsabilidad por diversos factores sociales y culturales y así también deberíamos compartir la rabia y el dolor. Aunque no sea a ti, aunque nunca te haya pasado o vaya a pasar y aunque en tu burbuja de tungsteno reforzado nada de esto parezca estar presente.  

Pero con esa terrible ausencia de empatía y viciados con los atajos que evitan poner en riesgo nuestra superioridad moral ficticia y comodidad, la indignación sigue adormecida así como la comprensión de los problemas como realidades complejas y por lo tanto, el panorama se oscurece haciendo que las soluciones se perciban distantes.   

Seguridad, ¿cuándo responder el país?

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Hablar del Sistema de Justicia Penal Mexicano algunas veces parece broma y es que la prensa, y los mismos informes de gobierno, nos dejan ver inconsistencias entre los hechos y las repercusiones. O, según sea el caso, los protocolos necesarios no se llevan a cabo correctamente por lo que una sentencia puede ser derogada y los criminales liberados. 

¿De dónde viene la idea de hablar de este tema? Esta semana los medios de comunicación y las redes sociales tuvieron su lupa en varios casos, entre ellos dos de los que hablaré a continuación: la reapertura del caso del “asesino de Cumbres” Diego Santoy, homicida de los hermanos Peña Coss de 3 y 7 años, y la tortura, violación y asesinato de la niña Fátima de 7 años. 

El 14 de febrero los neoleoneses y el país entero amaneció con la noticia de que los abogados de Diego Santoy Riveroll ganaron un amparo que anula la condena de 138 años que recibió por los crímenes de asesinato de los hermanos Peña Coss, intento de asesinato de su exnovia Erika Peña Coss y secuestro de Catalina Bautista, la trabajadora del hogar de la colonia Cumbres. 

¿Por qué el caso de un criminal convicto será reabierto y se dictará una nueva sentencia? Porque no existe constancia de que al realizar los careos del caso estuviera presente la defensa de Santoy, por lo que se habría violado su derecho previsto en el artículo 20 Constitucional a un debido proceso. 

Eso quiere decir que después de casi 14 años del crimen y nueve de la sentencia alguien se percató de un error en los interrogatorios cara a cara por lo que se tendrán que realizar nuevamente. Esto podría afectar la sentencia que ya de por si se había reducido a 71 años por buena conducta. Siete careos están programados para el próximo 28 de febrero a partir de las 09:00 horas. 

La Fiscalía de la Ciudad de México está trabajando en el caso de la niña Fátima que fue reportada como desaparecida el 11 de febrero y encontrada cuatro días después dentro de un costal. Es bien valorado lo que las autoridades están logrando sin embargo sus métodos pueden ser ampliamente cuestionados. 

¿Qué las autoridades se negaron a recibir la denuncia de desaparición? ¿Qué los videos donde se muestra el rostro de quien sustrajo a la niña de la escuela fueron revelados posterior a su muerte? ¿Qué el neoliberalismo es culpable de los feminicidios? No hay manera de borrar estas dudas, ni de cambiar lo que ya se hizo, pero sabemos que si es posible condenar a los responsables de esta muerte. 

Esta vez no se debe tomar a la ligera el asesinato de una menor. ¿Tenemos que recordar el caso Paulette? La niña de 4 años que fue reportada como desaparecida y nueve días después encontrada muerta a los pies de su cama. Sus padres y niñeras fueron detenidos como principales sospechosos, se buscó por toda la casa, más de 200 personas entraron al cuarto de la pequeña, reporteros y policías incluidos, hubo una confesión… 

Y, ¿cuál fue la resolución de este posible crimen? Cuando encontraron a la pequeña envuelta en sábanas manchadas de sangre con un pijama que se puede ver doblada en la esquina de la cama durante una entrevista se decretó que su muerte se debió a una asfixia accidental que ocurrió porque la niña cayó por un espacio entre el colchón y la estructura y no pudo pedir ayuda pues sufría de discapacidad motriz y de lenguaje.

Yo quisiera hablar del sistema de justicia y sentirme segura, sentir que nuestros niños, jóvenes, adultos y ancianos están seguros, pero esto no está sucediendo. Señor presidente, todos los mexicanos le pedimos que invierta en seguridad, que haga controles de confianza y que se modifiquen los sistemas de denuncia. Eso como mínimo… 

Quiero tener la confianza de salir a la calle y saber que voy a regresar. Quiero sentir que mis futuros hijos van a estar seguros y que nunca voy a temer al verlos alejarse de mi puerta. La seguridad es un derecho humano y una responsabilidad del Estado. ¿Acaso exigirla es demasiado?

La era irreversible del multiculturalismo

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A raíz de la campaña de Trump de “Make America Great Again” el discurso conservador extremo ha ido aumentando. En Estados Unidos se hicieron políticas estrictas de migración, separando familias en la frontera con México e inclusive no permitiendo la entrada de personas de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen por afiliar (erróneamente) el Islam con el terrorismo. 

A partir de este movimiento y de la victoria de Trump, salió a la luz el estadounidense “puro” a defender “su tierra” de los extranjeros. No solo se vieron afectados los latinos y los musulmanes por la discriminación, sino cualquier persona que no tuviera la apariencia del estadounidense “blanco”. Empezaron a surgir videos de gente siendo acosada y violentada física y verbalmente en supermercados, parques y espacios públicos en general por el hecho de verse diferente o hablar otro idioma que no fuera el inglés.

Y así como pasa en Estados Unidos, también sucede en otros países como Gran Bretaña, Francia y Alemania. Hace 2 días hubo un tiroteo en un bar en Hanau, Alemania, con 9 muertos y ha sido confirmado como un crimen impulsado por la xenofobia por el perfil de extrema derecha del asesino y porque más de la mitad de las víctimas eran turcos. 

En verdad a mi me intriga, ¿por qué se les hace tan difícil a las personas aceptar a gente de un contexto cultural diferente al suyo? ¿Por qué les causa tanto conflicto ver a alguien con un color de piel diferente o escuchar a alguien hablando otro idioma? Nadie pide dónde y cómo nacer y nadie debería de cambiar su manera de ser por querer encajar en una sociedad y sentirse aceptado. El ser respetado debería ser intrínseco sin tener que fijarse de qué nacionalidad, género o religión es uno.

Estamos en una era irreversible de multiculturalismo. La migración no es un fenómeno de la globalización, pues éste se remonta desde los nómadas hasta las colonizaciones de nuevos continentes. Pero la globalización sí ha permitido que hoy en día el intercambio cultural se dé más fácilmente y que las personas puedan explorar y migrar a lugares que les ayuden a crecer personalmente. Esta multiculturalidad no va a ser echada atrás porque un grupo de personas sienten que sus tradiciones y privilegios están “siendo atacados”. 

Trabajemos en enseñar a los demás que haber crecido en un contexto cultural diferente no es pecado, pues todas somos personas que deberíamos ser respetadas por el simple hecho de ser humanos. Nuestros derechos terminan hasta los que los de los otros empiezan, y la violencia en cualquier contexto es inaceptable. Luchemos para que en las próximas generaciones abunde la solidaridad sobre el odio y la división.

¡No te preocupes Peña!

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La nota del diario estadounidense “The Wall Street Journal” está sacudiendo intensamente el panorama político mexicano y puso a temblar a más de uno del circulo cercano al ex Presidente Enrique Peña Nieto. Señalan, que un funcionario federal de la actual administración y cercano al Presidente López Obrador filtró que el ex Presidente Peña Nieto está siendo investigado por la Fiscalía General de la República (FGR) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y como parte del expediente de investigación en curso del ex director de Pemex en ese sexenio Emilio Lozoya Austin, detenido en Málaga, España, apenas la semana pasada. 

Aunque la posibilidad de juzgar a un ex Presidente suena muy popular ante un ambiente social polarizado y la solo idea se “saborea” ante el escrutinio público, hay que tener paciencia, pues el proceso judicial apenas va comenzando y tiene muchas etapas. Primero, hay que esperar a que de inicio el largo y complejo proceso de extradición que ha caracterizado históricamente a España, y una vez en México, habrá que ver por cuáles delitos se le puede juzgar según lo que dictamine el Juez de aquel país europeo, pues no sería sorpresa para nadie, que ya instalado en una prisión mexicana no se arme bien el expediente en su contra y derive en su eventual liberación.

Este caso tiene múltiples derrames (Odebrecht, Anitrogenadados, despilfarro y excesos operados con las arcas de Pemex, el cobro por reuniones con el, etcétera) y en algún momento, va a derivar en lo político, y aunque el ex Presidente Peña Nieto no ha sido acusado formalmente en ninguna Corte, ni Emilio ha declarado en su contra, AMLO ya le mandó un mensaje vía su conferencia “mañanera”, mismo que podemos interpretar como el que hace unos años el ex titular del Ejecutivo le expresó en su momento a Rosario Robles: No te preocupes Peña“; pues señaló de forma muy precisa, que “no le conviene al país perseguir, juzgar y encarcelar a un ex Presidente”; sin embargo, le funciona muy bien como distractor el poner sobre la mesa la idea de someter a consulta popular -como lo hacía Poncio Pilato en la plaza pública de la antigua Roma- si los ex Presidentes, por lo menos de Salinas de Gortari a la fecha, deban ser juzgados o no (misma que por cierto, expresó que el votaría en contra en la consulta). Sí, como si la aplicación de la justicia fuera selectiva y el Presidente tuviera la facultad de decidir a quien si y a quien no se le aplica la Ley. ¿Ese es el Estado de Derecho que pregonan?. Esperemos que la fuerza de los hechos lo pueda hacer modificar la postura por el bien de nuestra incipiente democracia.

La historia que comenzó a finales de 2016 y que se materializa en mayo de 2019 cuando la Secretaría de la Función Pública (SFP) inhabilita a Lozoya, tiene un elemento clave si en verdad existe voluntad política: la ruta del dinero, tarea que le corresponde a la UIF, es decir, a Santiago Nieto, que cabe recordar, fue el funcionario que separaron de su cargo como Fiscal Electoral en ese sexenio precisamente por indagar muy a fondo este tipo de casos de corrupción y lastimar fibras muy sensibles con el argumento de que el dinero terminaba finalmente en campañas políticas del Partido Revolucionario Institucional. ¿Habrá venganza política? No lo se, pero a Santiago voluntad política le debe sobrar; habrá que esperar a ver que línea le da el Presidente, pues si la obsesión de hacer historia se impone, que mejor que por primera vez en la historia, un ex Presidente de la República enfrente cargos de corrupción ante la justicia mexicana.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar.

Nada cuesta ser solidario

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Cuando un tema que apela a la ira acapara la totalidad de la discusión en todos los canales de información, las probabilidades de que se sustituya por otro en el corto plazo son mínimas. El tema tendría que encontrar una salida por si propio cauce o bien ser opacado por otro aún más complejo. Tristemente, de la indignación y confusión por el avión presidencial, el país habla de feminicidios.

Un país donde mueren once mujeres cada día difícilmente es un país feliz. Un país en el que existe un miedo latente por saber si en cualquier momento un agresor podría intentar hacer de las suyas gracias a que está solapado por la impunidad, no es un país feliz. Un México manchado de sangre, por el motivo que sea, no puede ser un país feliz.

Es fácil lanzar críticas al aire sin ningún tipo de objetivo más que generar conversación. Es muy sencillo indignarse desde el teléfono, en redes sociales o sentir frustración y luego olvidarse cuando algo interrumpe nuestra reflexión. Lo que verdaderamente resulta complicado es hacer denuncia: el altísimo índice de impunidad no motiva en lo más mínimo en preocuparse. Dejarse llevar por la presión social y callar cuando en un grupo uno tiene una opinión diferente ya es la regla. Vergüenza.

Una sociedad educada en el machismo no puede cambiar de un día para otro, pero lo que siempre se puede hacer es, al menos, comenzar el cambio. Ayudar a nuestras madres, amigas, primas, hermanas; a todas las mujeres que están en nuestro entorno, realmente no cuesta nada. Si cooperamos entre todos y nos detenemos un momento ante una situación de riesgo e intervenimos, ahí está haciéndose el cambio.

Uno podrá no sentirse identificado con los grupos de mujeres que pintan las paredes de Palacio Nacional o con las que hicieron lo mismo en el Ángel de la Independiente (hace algunos meses), pero lo que no se puede negar es que el conflicto existe y hasta que no haya una solución que al menos disminuya significativamente el número de feminicidios en México, el tema seguirá en la agenda. Los símbolos son importantes y ahora cubiertos de pintura reflejan que la historia de nuestro país está cambiando y el relato ya no es compatible con la actualidad. Reflejan que quienes nos deberían representar están se preocupan más por el pasado que por el presente.

Intentar opacar una situación de tal coyuntura pidiendo “creatividad” en las formas de hacer protesta (como apuntó Polevnsky), más que contribuir al diálogo, enfurece e indigna. La ira es como la olla de presión: si se reprime, explota. Empatía, cordura y congruencia. Rendición de cuentas, alternativas y acción.

Ayudar es sencillo. Nada cuesta ser solidario

#Kleroterion: “Feminicidios, responsabilidad de todos”

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Hay que decirlo con todas sus letras: Las mujeres de este país están siendo asesinadas y ningún gobierno, sea cual sea, va poder detener esto porque aunque nos duela escucharlo los feminicidios son responsabilidad de todos.  

Recientemente los casos de Ingrid y de la niña Fátima cobraron relevancia mediática, deberían cobrarla todos,  y se señaló, con justa razón, a las autoridades exigiéndoles que hicieran algo para que eventos de este tipo dejen de ocurrir. Sin embargo, vale la pena analizar conscientemente hasta dónde pueden actuar las autoridades y en dónde empieza o debería empezar nuestro trabajo como sociedad. 

Seamos realistas:  Es imposible que haya un policía en cada casa o cuidando a cada uno de nosotros. Dicho esto, la única manera de terminar con la violencia contra las mujeres, en general con todo tipo de violencia, es cambiando nosotros mismos como sociedad. 

En el caso de los feminicidios, tenemos que empezar por  acabar con esta falsa idea de que las mujeres les pertenecen a los hombres. Somos seres individuales, el hecho de que decidan compartir su tiempo con alguien no las convierte en objeto ni en propiedad.  Su forma de vestir no significa que les estén haciendo a nadie una invitación para ser víctimas de acoso. Al contrario: Están disfrutando de su libertad. Y así como ellas respetan la tuya, tú también, te hablo a ti que eres hombre, respeta la de ellas. Porque en eso se basa todo: RESPETO y libertad.

Tenemos que reconocer algo: Hemos hecho muy mal como sociedad si hemos criado hombres que acosan o consideran a las mujeres como un objeto o seres humanos de segunda (me duele escribir esto, pero hay muchos quienes piensan así). Si queremos realmente cambiar las cosas tenemos que reconocer la dimensión del problema y asumir que los  únicos culpables y encargados de acabar con ese problema no son el gobierno ni la autoridad sino TODOS los que repetimos o consentimos comportamientos que crean las circunstancias para que casos como los que menciono vuelvan a pasar.

Es momento de que todos asumamos nuestra responsabilidad de cambiar y tomar carta en este asunto. Hagámoslo por nosotros mismos y por las mujeres que más queremos. Todos tenemos una mujer como piedra angular de nuestras vidas. En mi caso mi madre y mi abuela que en paz descansen, mi esposa y mis hijas son lo más importante para mí. Si algo les pasara yo también haría todo lo posible para tener justicia.  

Hagamos conciencia y reflexionemos. Acabemos con las actitudes que dañan a las mujeres, porque una vez que son violentadas en cualquier sentido, todo lo demás puede empeorar. Si necesitas ayuda o eres testigo de algún acto de violencia denuncia. No te quedes callada o callado. Y si necesitas asesoría o cualquier tipo de apoyo no dudes en contactarme a mi WhatsApp: 8118001357 

“Esto no es un capricho, es una necesidad”

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Para todos los Mexicanos:

Escribo esta carta para ti, tú que te rodeas y formas parte del problema.

Son más que sabidos en todo el país los terribles acontecimientos que le sucedieron a Ingrid y a Fátima. Ingrid con tan solo 25 años de edad fue asesinada y mutilada a manos de su pareja. Como muchas otras mujeres, ella había denunciado violencia familiar pero, igual que todos los demás casos que terminaron como el de Ingrid, nadie hizo nada. Luego tenemos a Fátima, una niña que tenía 7 años de edad. Ella fue a su escuela y en la salida una mujer la recogió y la llevó a lo que sería un feminicidio más.

Se compartieron fotos, se hicieron manifestaciones, se cuestionó a las autoridades e inclusive al presidente. ¿Qué obtuvimos como resultado? Que en la rueda de prensa que se le hace cada mañana al presidente Andrés Manuel López Obrador que el reportero Carlos Domínguez minimizara y despreciara la problemática con un “ya se habló suficiente del tema”. Carlos Domínguez, yo no soy autoridad periodística para cuestionar tu trayectoria en Nación 14, pero como ciudadana y como mujer sí te puedo decir, ¿realmente ya se habló suficiente de este tema? Porque, de ser así, cómo explicamos los 976 feminicidios en 2019, las 718,019 denuncias de las mujeres que se atrevieron a hablar sobre la violencia familiar que viven a diario o que 1 de cada 10 feminicidios en México cobre vidas infantiles. Lamento mucho la falta de empatía que tiene por la triste situación que México vive como sociedad. Pero sería injusto decir que Carlos Domínguez es la única persona apática ante tal situación. El problema es de todos los mexicanos y las mexicanas. Todos de forma directa o indirecta formamos parte del problema, ya basta.

Cada que juzgamos a una mujer o la desvalorizamos, formamos parte del problema. Cada que compartimos fotos que la humillen, que la difamamos o creamos chismes sobre alguna decisión que tomó, formamos parte del problema. Cada que vemos violencia física, verbal, psicológica y no hacemos nada porque no es nuestro asunto, formamos parte del problema. Esto más que ser una cuestión de hombres o mujeres, es sobre humanidad. Tú como persona y como ciudadano o ciudadana tienes la responsabilidad de no quedarte callado, aunque esto no te afecte directamente a ti, tienes la responsabilidad de hablar. Tú como mexicano o como mexicana tienes la obligación de darle más a tu país. Porque a México lo conformamos todos y todas. Que se esté violentando, ultrajando y asesinando de distintas maneras a las mujeres es decepcionante. Basta de tanto amarillismo y morbo que se crea con cada lamentable y doloroso feminicidio.

Tú, mexicano y mexicana, te hablo a ti. Hemos decepcionado a nuestro país y a las futuras generaciones que estarán en dónde estás tú. Ellos y tú merecen más. Sigamos marchando, sigamos quejándonos y exigiendo a las autoridades respuestas, por que este no es un capricho, no es una sugerencia, es una necesidad. Si para frenarnos dirás: “hay maneras, ¿Por qué pintar paredes y monumentos?”, o harás burla a los himnos de protesta, te invito a que pongas en una balanza qué es más importante, ¿La vida de una persona (por no decir miles que han muerto) o una pared? Te contestaré que los monumentos históricos son una representación directa de la sociedad y cómo se fue moldeando a través de su historia, así que, que se pinten con los nombres de las personas que han muerto en esta masacre nacional te hará ver de una forma constante y pública la gravedad de este problema. Te responderé también que en cuanto formas, se han intentado de todas, se han hecho incontables denuncias formales que no han sido más que archivadas, se ha ido a los medios, a sociedades civiles, se han juntado firmas y se han hecho marchas pacíficas, pero nadie ha hecho nada. Si pintando una pared, si cantando de forma ordenada, si usando un distintivo y organizándonos en distintos estados del país es como llamamos la atención para que por lo menos se hable del problema a nivel nacional e internacional, entonces creo que se debe seguir haciendo.

Te escribo a ti, tú que tratas de resolver el problema, tú que has visto cualquier situación relacionada, tú que incentivas de forma directa o indirecta estas circunstancias. Merecemos más, todos. No porque no te afecte directamente un problema significa que debes ser apático a él. Deja de hablar, deja de usarlo como morbo o el chisme del día. Actúa, desde tu propio círculo social, identifica el machismo, la violencia, los abusos y actúa, haz algo. ¿Cuántas más deben morir o sufrir para que hagas algo?

#ElNidoDelGavilán: “Al Señor Presidente”

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En la música y en el teatro es muy notorio cuando los tiempos traen cambios. El público deja de consumir determinado contenido y los artistas tienen que renovarse para seguir vigentes. El olvido es el destino para los que no lo hicieron.

Así pasa en la política y eso le pasa a Andrés Manuel en este 2020. El siglo XXI trae nuevos retos y complejidades que vivimos día con día. Entre tantos temas, incluido el recrudecimiento de la violencia vinculada al crimen organizado, está la reivindicación de las cuestiones de género.

Andrés Manuel es un luchador social nato, viene desde los movimientos populares de Tabasco. Sin embargo, viene de una época donde los debates incluían a Stalin, al PRI y al movimiento ferrocarrilero o de electricistas. Movimientos de hombres, por hombres y para hombres.

Andrés Manuel fue creciendo en fama y en poder. Llegaron los 2000s y el “proyecto de nación” se fue configurando. Desde una narrativa contestaría en 2006 a una centro-izquierda en 2018.

Sin embargo, aunque el triunfo fue aplastante en 2018, las alianzas de AMLO lo han vuelto tibio en numerosos temas, especialmente de corte progresista. Se niega a hablar del matrimonio igualitario, de los feminicidios, del aborto, de la migración, etc.

Es cierto que el Gobierno no es sólo él y que tanto en su staff como en su partido existen personas con la capacidad y voluntad para impulsar agendas de todo tipo, a final de cuentas, la 4T es un movimiento heterogéneo en su composición.

Andrés Manuel, así como un cantante viejo, tiene que aprender nuevas canciones y adaptarse al mercado. No puede repetir el decálogo irrisorio de hace días para hacer frente a las demandas de los grupos feministas. Es mejor no hablar, que decir algo incorrecto. Como bien dice, Zepeda Patterson, Andrés Manuel ve a los feminicidios como parte de la espiral del terror que fue la narcoguerra desde 2006. Sin embargo, el fenómeno va más allá de eso, por ejemplo, lo que pasaba en Ciudad Juárez. Son crímenes de odio, crímenes de una sociedad donde la mujer tiene un lugar inferior.

No se necesitan Constituciones Morales, ni sólo buenas intenciones -que creo él tiene-. Los terribles casos de Ingrid y de la niña Fátima son reflejo de instituciones débiles, de una ruptura en el tejido social, de desatenciones del DIF y los sistemas de seguridad social y de una burocrática impartición de justicia.

La propia Claudia Sheinbaum ha reconocido las negligencias en diversas instituciones en estos casos.

AMLO tiene que asesorarse y hacerse acompañar por un equipo que lo instruya debidamente en temas de género, de derechos humanos y demás temas que desconoce. En su afán personalista, sus respuestas han sido con falta de tacto y sin medir el alcance. No puede salir a pedir que no se rayen paredes o no se publique algo en prensa de un tema.

Guste o no, la violencia de género es un tema que nos atañe a todas y todos y que nos tiene sumidos en una crisis nacional. Las marchas tienen que seguir, las compañeras tienen que seguir en movilización constante y el gobierno tiene que seguir bajo asedio, aunque “les caliente”, aunque los saquen de contexto, la oposición sea mezquina y se tengan que defender. Esto es así, es el costo de hacer una mejor sociedad.

Lo dicho, dicho está.

Construir un socialismo democrático

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La construcción de un socialismo democrático es una tarea necesaria que pretende lograr un mayor bienestar para todos, una mejor repartición de la riqueza, atenuando la desigualdad que caracteriza nuestra sociedad y construir un camino transitable hacía las grandes promesas del siglo XXI. 

En su editorial del día domingo en El Norte, Luis Rubio lamenta que el presidente “…tiene una serie de ideas muy claras y muy fijas respecto al futuro que pretende construir y que son incompatibles  con el siglo 21″. ¿Significa esto que el camino escogido por AMLO no permitirá alcanzar este mayor bienestar ni la repartición de la riqueza que son los pilares de un socialismo democrático, ni tampoco transitar hacía la integración de México al siglo XXI? Según Luis Rubio, el presidente pretende “reconstruir un pasado idílico” lo que considera imposible en el contexto actual. 

Parece tener razón el editorialista. El modelo social del presidente está basado en distribuir sobrevivencia, cuando debería estar basado en generar para no tener que distribuir y asegurar que todos generan lo suficiente para crear su propio bienestar. Es clara la limitación del modelo presidencial, ya que se puede distribuir solamente lo que se ha generado sin peligro de agotar lo distribuible. 

El mismo Luis Rubio exhibió las trampas escondidas en el manejo de las finanzas nacionales, aparentemente sanas y advirtió de los peligros de agotar lo distribuible. ¿Qué harán los magos de la cuarta transformación cuando caigan en cuenta que su incapacidad en generar la confianza necesaria para empujar las inversiones indispensables ya no permitirá conservar las apariencias saludables de las finanzas? 

La tentación será de reconsiderar el binomio “socialismo democrático” y en su afán para perseguir su ilusión socialista, se olvidarán de la parte democrática del binomio que les estorbará para tomar las decisiones necesarias para lograr este socialismo que ya será un socialismo de estado, con todas las consecuencias que ya conocimos en los tiempos de la docena trágica hace más de 40 años y que muchos ejemplos en numerosos países del continente han demostrado ampliamente. 

Para quienes creen que el socialismo de estado resultará fatal para México, la única opción es defender la parte democrática que el régimen intentará sacrificar para lograr sus metas de “bienestar”. La última llamada será 2021, y hasta ahora, no parece que los actores políticos se estén preparando de la mejor manera posible. Todavía es tiempo para una reacción indispensable. 

Ya lo juzgó la sociedad

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Como es público, después de una persecución que duró poco más de un año, en la ciudad de Málaga, España, el 12 de febrero del actual fue detenido Emilio Lozoya Austin, quien fue Director general de PEMEX durante el periodo 2012 a 2016.

Detención, que fue celebrada por algunos Servidores Públicos como por ejemplo Irma Eréndira Sandoval (Secretaria de la Función Pública), varios medios de comunicación, ciertos columnistas y parte de la sociedad que le atribuye responsabilidad y no dudan sobre su “lógica” culpabilidad.

Lo anterior, por la publicidad y el contexto que las autoridades y “comunicadores” han realizado sobre las acusaciones que se le han imputado a Emilio Lozoya Austin.

Sin embargo, independientemente de su probable responsabilidad, lo anterior podría involucrar una indeseada violación a un derecho fundamental, a saber, la presunción de inocencia.

Esto, pues el principio de trato esencialmente consiste en que todo inculpado de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad.

No obstante, debe decirse que la naturaleza y alcance de la presunción de inocencia no es limitativo al desarrollo del procedimiento, sino que esta regla también debe ser aplicada de manera extraprocesal.

Me explico, la presunción de inocencia implica también el derecho fundamental a recibir la consideración y el trato de no partícipe en hechos de carácter delictivo y en consecuencia, que no se apliquen consecuencias anudadas a hechos de esta naturaleza. En pocas palabras, la Constitución no permite condenas anticipadas.

Lo anterior, pues tal y como en reiteradas ocasiones lo ha señalado la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dada la trascendencia de una acusación en materia penal, la Constitución otorga al imputado una serie de derechos fundamentales a fin de garantizar que se efectúe un juicio justo en su contra, sin embargo, de nada sirven estos derechos cuando las autoridades encargadas de investigar el delito realizan diversas acciones que tienen como finalidad exponer públicamente a alguien como responsable del hecho delictivo, pues frente a estas acciones, se corre el enorme riesgo de condenar al denunciado antes de tiempo, ya que el centro de gravedad que corresponde al proceso como tal, se desplaza a la acusación pública realizada por la autoridad.

En esa tesitura, es que en el caso de Emilio Lozoya Austin puede existir una violación a su derecho fundamental de presunción de inocencia, pues se insiste, los señalamientos públicos influyeron tanto en la sociedad que pocos dudan sobre su culpabilidad.

Ante este escenario, lo cierto es que el verdadero juicio fue celebrado antes de la aparición de un juzgador e incluso antes de su extradición, pues hoy la realidad es que a Lozoya Austin y a su familia ya los juzgó la sociedad.

Finalmente, todo linchamiento mediático que no tiene más que la perversa intención de difamar resulta contraproducente a la sociedad mexicana.