Derechos Humanos y Democracia en tiempos de COVID-19

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La emergencia sanitaria ocasionada por el coronavirus en México ha puesto a prueba nuestras instituciones, entramados jurídicos y principios políticos. El “coronavirus mostró con claridad hasta dónde ha llegado en algunos casos el divorcio entre la teoría y la práctica de la democracia. Nuestro sistema de salud, incluso antes de la epidemia de COVID-19, se encontraba en una situación en el cual no se garantiza el derecho de acceso y servicios de calidad. La configuración de nuestro sistema de salud data de 1943 y comprende de dos sectores: público y privado. En el sector público, tenemos el sistema universal y el de seguro social (derechohabientes), la realidad, es que existe una “falta de coordinación entre los distintos niveles y sitios de atención, duplicación de los servicios y la infraestructura, capacidad instalada ociosa y servicios de salud prestados en el sitio menos apropiado, en especial, en los hospitales” (Corona González, 2017). En términos históricos, en la década anterior, el 50% de la población en México no contaba con ningún tipo de seguro médico, y de acuerdo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE por sus siglas en inglés), la inversión pública de México en su sistema de salud, entre 2003 a 2013, aumentó de 2.4% a 3.2% del PIB, y dicho aumento no se tradujo en una mejoría real y sustantiva. Siguiendo los datos de la OECDE, en términos comparativos, México es uno de los países que menos recursos destina al sistema de salud público, ocasionando que el gasto de bolsillo se encuentre en el 45%, obligando a que las familias mexicanas destinen una gran cantidad de dinero ante una necesidad médica, lo que reduce el acceso y genera que las familias caigan en una incertidumbre financiera ante algún tema médico.

A grandes rasgos, la realidad del sistema de salud es completamente distinta a los parámetros constitucionales, que si bien podemos argumentar que el sistema universal vive un cambio de Seguro Popular a Instituto de Salud para el Bienestar, las carencias y gasto siguen siendo iguales, y no está demás mencionar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la Resolución 1/2020 le recomienda a los Estados parte garantizar el derecho humano a la salud, pero no sólo desde una manera simple o reduccionista, y refiere a que todas las personas tienen derecho a “gozar del más alto nivel de bienestar físico, mental y social. Asimismo, que este derecho incluye la atención de salud oportuna y apropiada, así como los elementos esenciales e interrelacionados de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad de los servicios, bienes e instalaciones de salud, incluyendo los medicamentos y los beneficios del progreso científico en esta área, en condiciones de igualdad y no discriminación”. En el mismo sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha establecido que el artículo 4to de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), prevé una protección a este derecho desde dos dimensiones: una privada y una pública, haciendo referencia a que privada es un caso particular y la pública a la generación de las condiciones por parte del Estado haciendo efectivo este derecho “para gozar del máximo grado posible de bienestar y de protección a la salud (Amparo en Revisión 237/2014), porque la salud pertenece a un grupo denominado Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales o DESCA por sus siglas, los cuales se pensaban no podían hacerse efectivos ya que eran algo abstracto, pero ello ha cambiado y hemos visto sentencias como las ya mencionadas, en los cuales nuestro máximo tribunal ha determinado que este derecho humano “debe ser garantizado a fin de que las personas disfruten del más alto nivel de salud”(Amparo en Revisión 251/2016) y de esta manera es claro que no es algo en abstracto y que la realidad del sistema de salud de nuestro país, no se encuentra en un nivel deseable y conforme a los parámetros de los derechos humanos, reafirmando esta brecha de la realidad con los contenidos constitucionales y convencionales. Por ende, tenemos una oportunidad de construir políticas públicas que atiendan esta difícil realidad que afecta a millones de persona en nuestro país.

Dos de los principios constitucionales de los derechos humanos son la indivisibilidad e interdependencia, ello quiere decir, que debemos entenderlos como un todo, ya que al afectar un derecho humano también se afecta otro, dado que está unidos como un conjunto de concepciones fundamentales en favor de la dignidad de todas las personas, así se ha establecido en instrumentos internacionales en materia de derechos humanos como la Proclamación de Teherán y la Declaración de Viena.

Sin embargo, estamos viendo que a nivel local, diversos gobiernos estatales iniciaron a promover acciones con penas sin el mayor sustento jurídico al igual que restringir derechos de manera desproporcionada, apostándole a medidas del populismo o punitivismo penal. Los actos hacían (y continúan haciendo) efectos similares a un Estado de Excepción (de facto) que tiene efectos serios en el ejercicio de derechos durante una situación o tiempo determinado.”Al menos los estados de Michoacán, Jalisco, Tamaulipas, Nuevo León, Yucatán y Coahuila emitieron decretos o medidas en ese sentido, y algunos municipios en Veracruz y Nuevo León restringieron la movilidad, con distintos resultados”(Escobedo, 2020), dentro de estas restricciones, se impusieron medidas punitivas como multas e incluso penas corpóreas (prisión preventiva). En primer término, estas acciones son a todas luces contrarias a la constitución, ya que nuestra Carta Magna es clara con la autoridad competente para limitar o suspender derechos o garantías, y el proceso inicia con la solicitud del Poder Ejecutivo Federal al Congreso de la Unión, siendo este último quien determinará la procedencia, finalizando con la revisión de la SCJN sobre su constitucionalidad y validez tal y como establece el art. 29 de la CPEUM. Sin embargo, este acto tiene limitantes claros a ciertos derechos que entran dentro de la lógica de suspensión, y las medidas deben apegarse a principios como legalidad, racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación. De acuerdo con la Oficina en México de la Alta Comisionada de la Nacionales Unidas para los Derechos Humanos “existen al menos 46 instrumentos (11 a nivel estatal y 35 municipales) que establecen medidas de emergencia, algunas de ellas restrictivas de derechos y con sanciones que llegan a la posibilidad de investigaciones penales“(Peña, 2020).

Lo anterior contradice acciones emitidas por el c (CGS) que dictan un “resguardo domiciliario voluntario” apelando una corresponsabilidad  ciudadana y conciencia colectiva. Al penalizar y hacer uso de medidas punitivas o intimidatorias por parte de los estados, responde a presiones sociales y estímulos políticos y en ningún momento son parte de una política pública o estrategia bien argumentada o instrumentada, limitar derechos no debe ser una regularidad o primera opción y es una medida extraordinaria que históricamente sólo se ha usado una vez en nuestro país y fue durante tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Es fundamental el apego al orden constitucional durante estos tiempos, y “más nos vale cuidar hoy las formas jurídicas, porque estas formalidades serán las que nos cuiden en un futuro“. (Sánchez de Tagle y Vivanco Lira, 2020), ya que dicho respeto influye en los procesos democráticos del país que no pudieran entenderse sin los derechos humanos.

Un tema preocupante es la punitivización de las medidas sanitarias, no sólo desde el aspecto jurídico-formal sobre la falta de facultades de los gobiernos estatales, sino como fenómeno constante en la vida política y jurídica tanto a nivel federal como local. Primero que nada, me refiero al uso desproporcionado del derecho penal o del uso de la fuerza sin respeto al principio de ultima ratio (último recurso) recayendo en un “populismo penal”, que es hacer un uso regular del “ius puniendi” o monopolio del uso de la fuerza del Estado a manera de “política pública” con tónica represiva”como si el aumento de las penas fuera a garantizar de una u otra forma el cumplimiento de las condenas (Torres, 2010).

Sin embargo, una característica de esta forma de “gobernanza penal” es parte una política sin estándares racionales o científicos, simplemente son resultados de impulsos populistas que tanto a corto y largo plazo lesionan la democracia. El término Populism punitivenesses utilizado por primera vez en 1995 por Anthony Bottoms, tiene como origen la necesidad de estudiar las políticas criminales que tienen como principal objetivo ampliar sus catálogos de delitos e incrementar penas, sin embargo, “son concepciones donde la clase política se aprovecha de los sentimientos colectivos, para lograr buscar aceptación ante la comunidad. La cual se verá traducida en el número de votos para las campañas electorales“(Arrieta, 2018) tergiversando el Derecho Penal como protector último de los bienes jurídicos fundamentales de la sociedad. Este tipo de formas son características de Estados-nacionales autoritarios en los cuales las instituciones no tienen como prioridad los principios democráticos, sino la rentabilidad política. Como bien escribió Bobbio en su obra Liberalismo y Democracia,  uno de los objetivos de la democracia sustantiva es la igualdad de sus ciudadanos, pero esto no puede lograrse con acciones que buscan en todo momento una desproporción y una tensión entre el uso recurrente de la privación de la libertad y los valores democráticos constitucionales.

Son una salida fácil a una realidad compleja que no puede resolverse con actos cuyos efectos no abonarían a garantizar un bienestar para todos, y dicha ineficacia de formulación e instrumentación se debe al “tránsito por ese delgado filo de la navaja, entre el voluntarismo puro (vox populi, vox dei), que abocaría a la irracionalidad de la ley, (Paredes, 2016). Ninguna crisis en materia de salud debe ser un facilitador para menoscabar los derechos humanos y la democracia, que para bien o mal, nos ha costado mucho construir; lo que podemos hacer es utilizar nuestro escenario actual para elevar la calidad de las respuesta gubernamentales y políticas públicas tanto a nivel federal como local. Entender que no importa la incertidumbre de la situación, tenemos que pensar en todos los miembros de nuestra sociedad a la hora de resolver (o intentar resolver) un problema actual o inminente, y apostarle a consolidar una conciencia y  responsabilidad ciudadana, así como fortalecer una cultura de la legalidad para no tener que recurrir a medidas punitivas y detener ese delicado y  preocupante camino que estamos tomando. Bien lo dice un refrán popular “las crisis no hacen a una persona, pero revelan de qué está hecha”, la pandemia del COVID-19 en México ha dejado al desnudo los talantes autoritarios y antidemocráticos que siguen vivos y latentes y presentes en gran parte de la clase política mexicana. Como bien cuestiona J. Zavala: ¿qué resulta razonable hoy pero sería aberrante mañana?.

Bibliografía consultada

Corona González, R. D. (2017), El Sistema de Salud en México: De la fragmentación hacia un Sistema de Salud Universal. Memorias 12CNMI. Colegio Nacional de Especialistas en Medicina Integrada. México.

Oficina de la Alta Comisionada, Procedimientos Especiales, Organos de Tratado y otros mecanismos de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. Directrices esenciales para incorporar la perspectiva de derechos humanos en la atención a la pandemia por COVID-19. ONU. 3 de abril de 2020.

Paredes Castañón J. M. (2016). Punitivismo y Democracia: Las “necesidad sociales” y la “voluntad popular” como argumentos político-criminales. Libertas, Revista de la Fundación Internacional de Ciencias Penales. No. 2 (julio). Pág. 153-202.

Torres, N. C. (2010). Populismo punitivo en Colombia: una aproximación a la política legislativa de las recientes reformas de los delitos sexuales. Cuadernos de investigación, Escuela de Derecho – Universidad Eafit, 84. Bogotá.

Cuando las cosas se hacen bien: AMLO en EEUU

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No hay día que a López Obrador no se le critique por su forma de comunicar. Acostumbrados a su ritmo pausado en las mañaneras y por el uso de expresiones coloquiales (a veces displicentes), el discurso de ayer en el marco de su visita a Estados Unidos fue, en todo sentido de la palabra, extraordinario.

El discurso del presidente logró empatar lo barroco de la diplomacia mexicana con su relato de austeridad y nostalgia por la historia. Fue elocuente, incisivo y convincente. Envió un mensaje de equidistancia de fuerzas entre ambos países y puso en baluarte los activos de México para el fortalecimiento de la economía de la región. En pocas palabras, un acierto.

Es verdad que hubo un momento de condescendencia y adulación a Trump y a su administración que sonaron fuera de lugar, pero AMLO también supo manejar la tribuna y el espacio donde se encontraba. Por supuesto que es exagerado decir que México ha recibido comprensión y respeto por parte de Trump y que ha sido gentil con nuestro país, pero la firme sentencia de que “hay agravios que no se olvidan” resonó con fuerza.

Más allá del clásico juego de honores y de buenos deseos propios de la diplomacia, nuestro país sale fortalecido en tiempos convulsos y de mucha incertidumbre. Mucha buena vecindad, mucha amistad, mucha fraternidad, pero eso sí, cada quién viendo por lo suyo. Para uno, la reunión era crucial porque necesita frenar la estrepitosa caída del PIB y atraer inversión extranjera. Para el otro, una oportunidad de comunicar gestión y grandes triunfos con los que intenta recuperar su posición en las encuestas, pues se juega el puesto en poco tiempo.

Es verdad que son contadas las ocasiones en las que el presidente se ha involucrado en asuntos de política exterior y por ello su actitud en este encuentro sorprende aún más. El López Obrador de ayer es, sin temor a equivocarme, la mejor versión de él que hemos visto hasta ahora, y este discurso es quizá el mejor que el presidente haya dado, y vaya que le gusta hablar y escucharse a sí mismo.

A todas luces, una reunión exitosa que demostró que el servicio diplomático de nuestro país está muy bien preparado. Su comunicación fue más allá de las palabras: el viaje en vuelo comercial, las visitas a los monumentos de Juárez y Lincoln (con sus respectivas coronas de flores), y hasta el uso de una corbata conmemorativa con los diseños de todas las águilas que alguna vez han estado en el escudo nacional, son pequeños detalles que aportan congruencia y terminan por redondear la visita.

Este López Obrador es el que muchos quieren y el que otros temen, pues seguramente habrá un repunte en las encuestas de aprobación. Las cosas se pueden hacer bien, sólo hace falta que se lo propongan.

#ElNidoDelGavilán: “Vecinos”

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Es cuestión de horas para que Andrés Manuel haga su primera visita diplomática de su gobierno. No es cosa menor, visitará al mismísimo Donald Trump.

En una relación bilateral donde Trump ha sido “amistoso” con el presidente, pero violento en su política migratoria, esta es la oportunidad perfecta para que utilice a AMLO como invitado a su show personal y a su campaña.

El Presidente va a jugar con fuego a la Casa Blanca porque lo que representa Donald Trump y como se conduce. Es verdad que el motivo es para refrendar la firma y entrada en vigor del nuevo TLC, ahora T-MEC, sin embargo, Andrés Manuel no es un hombre que guste ser actor de reparto ante la audiencia. Le gusta liderar, ser el monopolizador de la conversación y el tema, sin embargo, está en casa ajena y sin hablar el idioma del anfitrión tendrá que contenerse.

El encuentro que encumbra a Marcelo Ebrard como “vicepresidente” y principal enlace con la Casa Blanca, lo hará ver como traductor y como interlocutor entre ambos mandatarios.

La gran pregunta es: ¿Qué gana Andrés Manuel políticamente hablando?. La respuesta que se verá en los siguientes meses, me parece que es poco o nada. Trump puede hablar del muro o de algún tema polémico y muy difícilmente encontrará oposición, mas que una sonrisa evasiva. Y aún más ridículo será si agradece por el “great job” que hace la Guardia Nacional en Chiapas.

¿Qué pudiera hacer AMLO, entonces? Poco, no hay mucho margen de maniobra, el viaje tenía que llegar si o si y quizás ahora es mejor que luego en plena contienda contra Joe Biden. Así, Andrés Manuel va a bailar al son que le pongan. “El límite es el respeto a la soberanía” es una bonita frase que pronunció, pero que desde Casa Blanca y en general, en la política bilateral, rara vez ha sido cumplida y mucho menos respetada.

¿Trump gana puntos de cara a la elección? Es difícil cuantificar debido a que al electorado norteamericano, en general, poco le interesa la figura de un presidente mexicano. La Jornada reportó que los principales medios han dado una cobertura menor. Sin embargo, la exhibición de una relación positiva puede “legitimar” los dichos de Trump sobre migración y su obsesión con el muro que “México pagó” de una u otra manera con la Guardia Nacional.

Habrá que estar muy pendientes del encuentro entre 2 personajes tan polémicos, tan carismáticos y tan importantes en este lado del planeta.

Lo dicho, dicho está.

México destina apenas el 0.4% del PIB a programas de apoyo económico por el COVID-19

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El gobierno mexicano ha invertido cerca de 92 mil millones de pesos en apoyos fiscales para reducir el impacto económico por el Covid, lo que representa el 0.4% de su Producto Interno Bruto.

Los recursos se han destinado principalmente en transferencias directas (se adelantó 2 meses el pago de pensión para alrededor de 8 millones de adultos mayores) y en un millón de créditos de 25 mil pesos para micro, pequeñas y medianas empresas.

Para hacer una comparación, la plataforma “México ¿cómo vamos?” analizó lo que otros países han invertido. Alemania (36%), Reino Unido (18.8%) y Estados Unidos (14.8%) son las naciones con mayor inyección de gasto público. 

Si se compara con países emergentes, nuestro país también se va al fondo de la lista. Colombia por ejemplo está destinando 7.9% del PIB, Chile el 10.3% y Perú el 12%. Incluso países más pequeños como Guatemala (3.4%) destinan una proporción mucho mayor que nuestro país. 

Los paquetes de apoyo fiscales incluyen principalmente transferencias directas a personas físicas, recursos para empresas, apoyo a trabajadores y condiciones preferenciales para pago de impuestos. 

El comparativo que expone la plataforma “México ¿cómo vamos?” enfatiza la falta de acciones que el gobierno federal ha tomado para disminuir el impacto económico de la pandemia. 

Una propuesta que hemos reiterado diversas ocasiones en Reporte-19 es la del Ingreso Único Vital, que le daría a familias impactadas por la pandemia hasta 3700 pesos por 3 meses. 

Esta propuesta ha sido ignorada tanto por el presidente López Obrador, como el partido en el poder, Morena, probablemente por un cálculo político, dado que la idea provino de la oposición.

Si el gobierno mexicano busca apoyar la recuperación deberá dejar de lado el discurso de austeridad para enfocarse en uno de gasto público responsable, lo cual también debiera incluir la contratación de deuda de forma calculada.

Ante el escenario de emergencia, la mayoría de los países están solicitando préstamos, lo que pudiera generar que los créditos disponibles se encarezcan en el mediano plazo.

La Iniciativa Privada también tendrá un rol fundamental en identificar y promover oportunidades de inversión que contribuyan a reactivar la economía.

Siempre hay una primera vez

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Esta semana quedará recordada en la historia de la política mexicana. Por primera vez desde que asumió la Presidencia de la República, hace más de 580 días, el Presidente López Obrador ha decidido hacer un viaje oficial. Y claro que tenía que ser a Estados Unidos.

En papel, es necesaria esta visita. Recién entro en vigor el T-MEC después de años de negociaciones, y estamos en vísperas de una fuerte reapertura económica para aliviar los estragos causados por la pandemia del COVID-19. 

Digamos que los motivos para que el Presidente visite la Casa Blanca son suficientes. Los problemas (porque claro que hay problemas) son el momento político que se vive allá y la incongruencia del mismo AMLO en su forma de tratar a Trump.

En primera: el ambiente político en Estados Unidos es tenso, es frágil. El candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, aventaja a Donald Trump en todas y cada una de las encuestas realizadas, por un margen mínimo de 8 puntos. El sitio de estadística política FiveThirtyEight.com estima que Biden lleva 10 puntos de ventaja en promedio, y The Economist le da un 90% de probabilidades de ser el siguiente presidente. 

Para alguien tan soberbio y egoísta como Donald Trump, esto es inadmisible. Los temas raciales, su mal manejo de las protestas, su incapacidad para escuchar a las minorías y sus extrañas formas de tratar la pandemia han hecho que una considerable cantidad de votantes norteamericanos no lo quieran por 4 años más. Es por eso que reanudó sus famosos mitines políticos, empezando por Tulsa, Oklahoma. Y es por eso que recibe en estos momentos al Presidente de México. Quiere hacer sentir a su pueblo que la economía, el comercio y las relaciones con el mundo van bien. 

Expertos en el tema consideran que la visita de López Obrador es una jugada electoral para beneficiar a Trump. Y aunque ambas partes lo niegan, es fácil darse cuenta de la realidad.

En segunda: la (no muy sorprendente) incongruencia de López Obrador en sus maneras de referirse a Trump. Cuando era candidato, el ahora presidente no dudaba en atacar las formas del presidente estadounidense. Decía que “lo pondría en su lugar”, y hasta escribió un libro titulado “Oye, Trump” en 2017, en el cual ataca incontables veces el actuar de Peña Nieto (que efectivamente, fue pésimo) y hasta comparó a Trump y su movimiento con Hitler y los nazis. 

El mismo Donald Trump en sus tiempos de candidato usó de bandera política el odio hacia los mexicanos y los migrantes en general. Las frases “Make America Great Again” y claramente “Build That Wall” nacen a partir del desprecio que este señor tiene y transmitió a sus seguidores en contra de México. 

También Marcelo Ebrard fue objeto de críticas. El ahora canciller mexicano pidió votar por Hillary Clinton en 2016 diciendo “derrotemos la xenofobia anti mexicana de Trump”. Y hoy, Ebrard y López Obrador consideran amigo al que un par de años atrás llamaban tirano ¿Por qué será?

Esperemos que en esta visita, el Presidente López Obrador nos sorprenda a muchos y haga correctamente su labor. Además de tocar temas económicos, los temas sociales y de migración son también de gran importancia en esta relación bilateral. Los ojos de todo el país estarán observando, esperando salir bien parados de esta crucial reunión. 

Viva México. 

Gobernar en tiempos de pandemia

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La actitud de los gobernantes frente a la pandemia dice mucho sobre su carácter y sus capacidades. Existen los autoritarios y amenazantes, al estilo del gobernador del estado de Nuevo León. Amenaza multa por andar en la calle fuera de los horarios del “toque de queda”, pero no específica el monto de las mismas. 

Deja abierta la puerta a todos los abusos de parte de los encargados de aplicar la medida. ¿Son legales o no, tales multas? ¿Las tiene que ratificar el Congreso en una ley especial o tiene él las facultades de definir el monto? De la misma manera, amenaza arresto de 36 horas. ¿Es legal arrestar alguien por el simple hecho de andar fuera de su casa a ciertos horarios? ¿Tiene facultades el gobernador para ordenar esto por decreto, o ni siquiera por decreto, por simple afirmación? 

Cuando aplicaron medidas de esta naturaleza en España y en Francia, desde un inicio, se conocía el monto de la multa que cualquier policía tenía autoridad suficiente para aplicar, ya que estaba sustentada en una medida con valor legal. La multa en Francia era de 35 euros (casi 1,000 pesos). 

Hay gobernantes capaces de informar con firmeza, sin usar tono amenazante pero que no deja lugar a dudas sobre la intención detrás de las medidas. En el caso de Miguel Treviño, alcalde de San Pedro Garza García, la firmeza sustituye la amenaza, particularmente cuando esta no tiene soporte legal. No se puede pretender limitar la libertad de transito, pero se puede disuadir de transitar, no se puede prohibir un paseo, pero se vale dificultar su acceso y dar instrucciones a los vigilantes de convencer a los paseantes que no es el momento de estar ahí. 

Hay también gobernantes que por no entender los motivos de las restricciones requeridas, desvían la plática y sacan sus propios datos para justificar lo bien que administraron la crisis, ya que los muertos por millones de habitantes son menos que en otros países con los cuales se igualan el número de muertos. ¿Le hará alguna gracia a los parientes y amigos de los difuntos que la estadística presidencial intente disimular el drama humano que viven? 

Desgraciadamente, parece que falta bastante para que el fenómeno epidémico atenúe su fuerza mortal, ya que la afirmación mentirosa que ya domaron el virus no está en absoluto sostenida por la acumulación de datos proporcionados por el mismo gobierno, que se traducen en curvas siempre ascendente y no planas o descendentes como para generar esperanza que el regreso a la normalidad es más que un discurso, sino una realidad por llegar. 

Obviamente, los gobernantes no están preparados para tales situaciones. Sin embargo, su actitud frente a estas crisis dice mucho sobre su capacidad de gobernar y de cosechar apoyos de la población. 

Disciplina y unidad. No catervas por conveniencia.

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El primero de julio, en Palacio Nacional se celebró el segundo aniversario del triunfo del Presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido, el cual atinadamente se calificó como un hecho histórico en nuestro País.

Esto, pues por primera vez un partido de izquierda asume la titularidad del poder ejecutivo, obtuvo más de treinta millones de votos, se convirtió en el candidato más votado de la historia y MORENA se instauró como la principal fuerza política de México.

Sin embargo, hoy la realidad de nuestro Presidente dista considerablemente de la de su partido, pues mientras el primero cuenta con una aprobación aproximada del 50%, el segundo se encuentra inmerso en una crisis institucional.

Estimo que MORENA se encuentra en una crisis, esencialmente por el desapego y desconocimiento de sus militantes a su normativa interna.

Lo anterior, pues así como las relaciones entre ciudadanos e incluso las naciones encuentran su degradación al perder de vista sus principios y leyes, la degradación de los partidos de manera análoga comienza cuando los militantes no observan sus normas estatutarias, pues generalmente son versos y reglas utópicas que ningún ciudadano podría rechazar.

Así, considero que la crisis de MORENA es consecuencia directa de la notoria inobservancia por sus militantes de tres premisas fundamentales contenidas en la “Declaración de Principios de MORENA (DPM) y sus estatutos, mismas que a saber son las siguientes: 

1. Que el partido reconoce su esencia en la pluralidad, cultural, religiosa y política (numeral 6 de la DPM).

Este principio, ha sido abiertamente inobservado, en tanto que diversos militantes han rechazado categóricamente que quienes simpatizan con el movimiento pero que en algún momento han formado parte de otro partido o bien, que no compartan sus designios, lleguen a integrar las filas de MORENA, a tal grado que cuando estos últimos han logrado tener cierta posición dentro de la administración, en vez de apoyarlos o integrarlos, se decide sabotearlos.

Incluso, el año pasado durante las elecciones en los Estados de Tamaulipas, Puebla, Aguascalientes, Baja California, Durango y Quintana Roo, vulgarmente la militancia cayo en trapacería de “Morena para el Moreno”, frase que además de falaz, se contrapone con el principio al que hasta ahora me he referido.

2. Que cada militante se convertirá en un medio de comunicación para informar al pueblo. (numeral 7 de la DPM).

Este principio, salvo excepciones no ha sido atendido por la militancia, pues hoy gran parte de la población desconoce las labores el partido, el trabajo de sus diputados locales y federales, senadores, etc.

Inobservancia anterior, que incluso hoy puedo afirmar que un considerable número de militantes desconocen la publicación de la Convocatoria al III Congreso Nacional Ordinario de Morena, en la que entre otras cuestiones, se votará por coordinadores distritales, congresistas estatales, consejeros estatales y congresistas nacionales. 

3. Que el partido rechaza la denostación o calumnia pública entre sus miembros (artículo 3º de sus estatutos).

Basta consultar los medios de comunicación para concluir que se ha inobservado esta regla.

Así, concluyo que la inobservancia a los anteriores preceptos ha traído como consecuencia la fragmentación del partido, la imposibilidad de marcar una agenda y formular una propuesta atractiva para la población, situación por la que afirmo existe una crisis en MORENA.

No obstante, si verdaderamente quieren competir en 2021, recomiendo atender cuanto antes a la naturaleza del partido, misma que se encuentra plasmada en sus normas, pues sin ser alarmista debo manifestar que tienen dos años de retraso.

De no hacerlo así, la consecuencia natural será su degradación.

Finalmente, soy un convencido de que MORENA necesita disciplina y unidad más que catervas por conveniencia.

#Kleroterion: “¿Por qué están enojadas las elites con López Obrador?”

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Durante décadas, las élites económicas y políticas que hoy critican al Presidente, e incluso impulsan un movimiento con tintes golpistas para incitar a un grupo social a que salga a protestar y pedir su renuncia, durante años, esas elites aplaudieron y se mostraron satisfechos con gobiernos anteriores porque, según dijeron, aplicaron  fórmulas económicas responsables para mantener las finanzas públicas sanas y con ello certidumbre y estabilidad. 

En lo esencial esas “fórmulas económicas responsables” giraron en torno al manejo consciente del déficit fiscal, es decir que no hubiera o al menos no se aumentará de modo alarmante la deuda pública; que se redujera el tamaño del gobierno y que se mantuviera la independencia del Banco de México.  Por cierto estos tres punto han sido cumplidos y aplicados con un rigor nunca antes visto en el Gobierno de López Obrador. 

Se preguntará usted ¿entonces por qué esta furia contra el Presidente por parte de las elites? ¿Qué SÍ cambió con respecto a los gobiernos del PRI y del PAN? 

El fondo de este enojo de las elites, la razón por la que ahora invierten, y mucho, en manipular la opinión pública para provocar que un grupo social minoritario identificado con ellos salga a protestar, tiene que ver con acciones que el gobierno de López Obrador ha llevado a cabo y que han afectado sus intereses, vaya que les han pegado en la bolsa y eso, pegarles en el dinero, aunque sea por el bien común, es algo que a las elites los hace, perdóneme la palabra, encabronar… Ese es el fondo de su enojo, por eso sacan a las calles a su tropa, por eso salen a protestar.  

Salen a protestar porque ahora si tienen que pagar impuestos, porque en este gobierno se acabó la condonación fiscal.  En los gobierno de Peña Nieto y Calderón se condonaron alrededor de $400,902 millones, y Fox puso en resguardo la cantidad que condonó, así que le apuesto que cuando es información se haga pública la cifra será de escándalo

Salen porque ahora hay una lucha contra la corrupción, porque bajo el liderazgo del Presidente López Obrador, por ejemplo, el Congreso ha reformado nuestras leyes para clasificar el soborno y la malversación de fondos como delitos sin derecho a fianza para prevenir y castigar a corruptos.

Salen a protestar porque ya no pueden vender ni comprar facturas falsas. 

Salen a protestar porque todavía no superan que se haya cancelado la construcción de un aeropuerto alrededor del cual había negocios multimillonarios para ELLOS, financiados con deuda y dinero público, con dinero de los mexicanos.

Salen a protestar porque este gobierno aspira a recuperar la soberanía energética, y eso es un insulto para ellos porque ese negocio, el del petróleo ya estaba en sus manos. Dese cuenta que con la construcción de Dos Bocas, por ejemplo, se les arrebatará un negocio, el de la importación de gasolina que una parte de esas élites maneja.

Salen a protestar porque este gobierno quiere que los partidos políticos reciban menos dinero, y eso significa que los políticos al servicio de ESAS élites dejarían de ser financiados con nuestro dinero y tendrían que hacer carrera financiados por sus verdaderos amos.

Y hay que decirlo también, esas protestas son infladas por algunos medios y periodistas porque este gobierno cerró la llave del gasto en la publicidad oficial que durante sexenios se utilizó para cerrar bocas, comprar plumas y hermanar voluntades.   

En última instancia protestar es un derecho, que lo sigan haciendo, adelante…

PERO que quede claro que en su desesperación le han apostado ha alimentar un discurso de odio, de racismo y de clasismo que puede salirse de las manos. 

Alimentan sin escrúpulos y con total irresponsabilidad el discurso de que cualquiera que apoye al Presidente es un ignorante, un zombie, un huevón o un muerto de hambre. Están sembrando odio y divisionismo aunque luego se hagan las víctimas y los ofendidos. Tiran la piedra y esconden la mano.

Queda claro que a esa elites les arde tener que lidiar con un Presidente que no está dispuesto, como si estuvieron los demás, ha ser servil con ellos y convertirse en su lacayo. 

Acostumbrados a mandar, les irrita que este Presidente no se asuma como otro más de sus empleados y tenga la osadía de enfrentarse para defender los intereses de todos los mexicanos.

Están enojados, iracundos, fuera de sí… Pero también tienen miedo, y mucho, porque  les queda claro que Andrés Manuel López Obrador tiene el apoyo de una mayoría de millones de mexicanos que creen en él y en este cambio. 

La economía mexicana empeora: la amenaza de un “sexenio perdido”

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Esta columna es parte del análisis Altius Consultores para orientar en la toma de decisiones. Consulta este y otros temas haciendo clic en https://bit.ly/Reporte19 

La actividad económica mexicana registró en abril, en medio de las medidas de confinamiento para combatir el COVID-19, el mayor desplome del cual se tenga registro.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), registró una contracción de 19.7% anual, con lo cual la economía registró su peor mes en la historia del indicador.

  • 32.1% cayó el comercio al por menor.
  • 16.1% cayó el sector relacionado a servicios.
  • 29.6% se contrajeron las actividades secundarias.
  • 70.4% cayeron los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas.

De acuerdo a Mario Maldonado, periodista financiero, el gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se encamina hacia lo que podría ser un sexenio perdido en términos económicos. 

Es cierto que la caída económica es un escenario global ante la afectación generalizada de la pandemia. Sin embargo, los cálculos de retroceso para México sí son considerablemente más altos.

El mal arranque del primer año de su administración en 2019, cuando el PIB se contrajo 0.1% sin que hubiera una crisis global y el choque de la pandemia del coronavirus este año, resultarán en un fenómeno que no se había presentado en 30 años: la caída de la economía mexicana por dos años consecutivos.

El promedio de los analistas de bancos, corredurías, calificadoras y organismos internacionales apunta a que la economía mexicana se va a contraer por lo menos 7.5% en 2020.

La incertidumbre sobre cuánto durará la crisis y cómo será la recuperación de la economía permeó hasta Banxico. En mayo, la institución encargada de dictar la política monetaria del país presentó tres escenarios probables:

El peor escenario de Banxico es una contracción de 8.8% en 2020 (la mayor caída desde 1932) y una recuperación de 4.1% en 2021. El segundo contempla una baja de 8.3% del PIB y un rebote de 4% en 2021. El tercer escenario con una caída de 4.6% este año y un rebote de 4% para el 2021. 

Ante un escenario tan adverso, está por verse si el presidente López Obrador mantiene la postura de austeridad a rajatabla, ausencia de apoyos directos a familias vulnerables y empresas y contención del gasto público.

Una señal de cambio podría llegar con respecto al Ingreso Vital de emergencia que se discute en el congreso y que ya cuentan con el apoyo de más de 150 legisladores y legisladoras, así como organizaciones civiles.

Aunque algunos diputados de Morena se han expresado a favor, su coordinador, Mario Delgado, insiste en que se dañarían las finanzas del país y que el gobierno ya apoya a los más vulnerables mediante sus programas sociales.

Una catástrofe mayor aún puede aminorarse si el gobierno implementa un nuevo plan de estímulos económicos para las empresas y reasigna el gasto público hacia sectores que detonen la actividad económica y el empleo. 

La insensibilidad Hacendaria en tiempos de crisis

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Recién la semana pasada el Secretario de Hacienda anunció con bombo y platillo la implementación de gravámenes como el Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto sobre la Renta a:

1) Descarga o acceso a contenido multimedia

2) Intermediación entre terceros oferentes de bienes o servicios y los demandantes de los mismos

3) Clubes en línea y aplicaciones de citas

4) Enseñanza a distancia o páginas de test

Lo anterior se suma a los gravámenes impuestos a servicios digitales como plataformas de entretenimiento streaming, entrega de comidas, transporte por medio de aplicaciones, y otras más.

Las medidas que cito en el párrafo que antecede definitivamente son un duro golpe al comercio electrónico que en tiempos de crisis no era necesario un gravamen sino estímulos.

Pero las medidas que anunció la semana pasada el Secretario de Hacienda constituyen una insensibilidad, insensatez, abuso, retroceso y estancamiento.

Aun seguimos padeciendo la pandemia del COVID-19 y nos encontramos lejos, según la Organización Mundial de la Salud, de volver a la normalidad como la conocemos.

Aunque cierto es que ya se están desarrollando vacunas y medicamentos en todo el mundo, también es cierto que aun no se han probado en humanos y mucho menos podrían ser comercializadas para poder volver a la vida cotidanta pre COVID.

Es alarmante la cifra de contagios y defunciones en México y que la misma Organización Mundial de la Salud pronostica de manera poco alentadora.

De modo que las estimaciones para volver a la vida cotidana pre COVID se estiman al menos hasta enero de 2021, y esto implica la mayoría de los trabajos presenciales y por supuesto el sector académico.

Al pretender gravar la enseñanza a distancia o la descarga de contenido multimedia se afecta gravemente a alumnos de preescolar, primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura y posgrado, es decir, a todos, y por supuesto a los padres de familia, tanto en planteles educativos públicos como privados.

En los planteles privados es evidente que el costo aumentaría por educación puesto que a las inscripciones y colegiaturas habría que añadir el costo del uso de plataformas en línea y de la descarga de los contenidos multimedia.

Sin embargo en los planteles educativos públicos, al no contar la Secretaría de Educación Pública ni las autoridades educativas estatales con una plataforma lo suficientemente desarrollada, ni los alumnos el acceso en algunos casos ni siquiera a internet, representa una insensatez de proporciones épicas.

Si las autoridades educativas decidieran crear una plataforma educativa a distancia para planteles públicos, el costo de la misma sería un duro golpe a las finanzas públicas por la cantidad de alumnado y el tamaño de servidores y tecnología que esto implicaría, amen de las vicisitudes que implicaría para las familias mexicanas la adquisición de equipo electrónico y acceso a internet.

En cambio, si las autoridades educativas decidieran contratar una plataforma, ésta tendría que someterse al nuevo gravamen que anunció la Secretaría de Hacienda y con esto aumentaría el costo ya sea para la autoridad educativa, en caso de que ésta se haga cargo del gasto, o bien, para las familias mexicanas que en lugar de pagar uniformes tendrían que pagar el acceso a una plataforma que eliminaría la gratuidad de la educación consagrada en el artículo 3º Constitucional y en diversos tratados internacionales de los que México es parte.

El fin recaudatorio de la autoridad hacendaria podría lesionar aun más la ya muy lastimada economía de los mexicanos afectados por una crisis sanitaria que además se suma al -10% que estima el Fondo Monetario Internacional para el Producto Interno Bruto al final de este año y a la tasa de desempleo sin precedentes en nuestro país.