Dimes y Diretes: “¿Ni Obama lo tiene?”

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Hace dos días me tocó ver un titular que de inicio me pareció un chiste del “Deforma” y luego me deje de reir, pues resulta que el autoproclamado Presidente de Morena y candidato a la presidencia en el 2018, Andrés Manuel López Obrador, declaró que le iba a enviar una carta cordial al Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, vendiéndole el avión de la Presidencia de México. A lo que me pregunto, ¿en verdad ni Obama lo tiene?

A partir de este año la Fuerza Aérea de los Estados Unidos comenzó por órdenes de Barack Obama un programa para comprar nuevos aviones presidenciales, mejor conocidos como Air Force One. El tipo de avión que actualmente tiene el Presidente de EU es un Boeing 747-200 y es de dos pisos, mientras tanto el avión de Enrique Peña Nieto es un Boeing Dreamliner 787-8 de un solo piso, es decir desde ese momento podemos ver las diferencias.

Andrés Manuel López Obrador, declaró que le iba a enviar una carta cordial al Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, vendiéndole el avión de la Presidencia de México. A lo que me pregunto, ¿en verdad ni Obama lo tiene?

El Air Force One tiene un costo aproximado de 3 mil millones de dólares, pero en si el costo es incierto ya que esta información no la revela la Fuerza Aérea ya que tiene que ver con seguridad nacional. El Dreamliner que le entregaron este año a Peña Nieto tiene un costo de 218.7 millones de dólares, es decir el avión del Presidente de Estados unidos cuesta 13 veces más que el avión de la Presidencia de México.

En otras palabras no, ni Obama tiene un avión como el del Presidente de México, porqué Barack tiene un avión aún más costoso y más grande que el de Peña Nieto, incluso el Air Force One tiene tecnología como bengalas antimisiles, carga combustible mientras sigue en vuelo, una cocina para alimentar a 100 personas, salas de juntas, centro médico, y se puede volver en cualquier momento el centro de operación del Presidente de los Estados Unidos.

En otras palabras no, ni Obama tiene un avión como el del Presidente de México, porqué Barack tiene un avión aún más costoso y más grande que el de Peña Nieto, incluso el Air Force One tiene tecnología como bengalas antimisiles, carga combustible mientras sigue en vuelo, una cocina para alimentar a 100 personas, salas de juntas, centro médico, y se puede volver en cualquier momento el centro de operación del Presidente de los Estados Unidos.

Aunque es cierto que el país no está para que se gasten 218.7 millones de dólares en un capricho presidencial que comenzó a gestarse desde la administración de Felipe Calderón, no nos debemos dejar llevar por dicho y publicidad engañosa como la que el señor Andrés Manuel López Obrador trata de promover en sus spots.

Por otro lado, AMLO le pedirá a Obama que se espere al 2018 para venderle el avión de la Presidencia de México, cuando en realidad Barack Obama deja la Oficina Oval en enero del 2017, ¿acaso el candidato presidencial desconoce que hay elecciones este año en el país vecino? Dudo que no lo sepa, entonces por lo tanto fue una ocurrencia del presidente de Morena con toda la motivación de salir en lo diarios nacionales.

AMLO si le mandas esa carta a Obama no te va a querer comprar el avión, porqué es de muy poco nivel para su nación.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Rumbo a un “sexenio perdido”?

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Ya han pasado 4 años desde aquel día en el que, luego de dos sexenios donde el Partido Acción Nacional se mantuvo en el poder ejecutivo, el Partido Revolucionario Institucional volvió a los pinos; para algunos, esto significó el regreso del autoritarismo y del estado de censura apreciable en décadas anteriores, para otros tal retorno simbolizó, la llegada de un PRI “renovado”, el cual podría brindar mejores resultados y contribuiría a “limpiar” la imagen que dicha agrupación había construido a lo largo del tiempo. Ahora bien, encontrándonos a dos años de cumplirse el sexenio del ejecutivo Enrique Peña Nieto, uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué se ha ganado y que se ha perdido durante estos casi seis años de gobierno?

…pareciera ser que actualmente contamos con un gobierno que elude las propias leyes que dice defender, y en su lugar, da paso a una serie de acciones arbitrarias basadas en el beneficio individual y no en el bien común, mucho menos en los principios que posee la sociedad en su conjunto.

Entre lo que pudiera considerarse como aspectos de carácter positivo del casi sexenio de EPN, pudiera destacarse la captura de figuras prominentes que desde tiempo atrás los gobiernos previos habían intentado procesar, tanto de la esfera política como del crimen organizado. Entre ellos se pueden mencionar la líder sindical Elba Esther Gordillo, así como la lograda detención “doble” (hasta la fecha) de Joaquín Guzmán, alias “El Chapo”.

Ahora bien, en cuanto a los aspectos negativos que se han apreciado a lo largo de esta administración, se encuentra la clara y abierta complicidad entre ciertos sectores empresariales y el mandatario, Peña Nieto. Para ahondar en tal tópico, basta con ver la estrecha relación entre la empresa Grupo HIGA y el gobierno federal: desde el escabroso asunto de la casa blanca, así como el asunto del excesivamente caro avión presidencial hasta la actualidad con la situación en la comunidad de Xochicuautla, en la cual, policías federales junto con empleados de la empresa previamente mencionada, desalojaron a los habitantes de dicha comunidad con el fin de proceder a la demolición de tales hogares para iniciar la construcción de una carretera; a lo anterior se suma el hecho de que, además de atropellarse totalmente el respeto hacia los asentamientos de las agrupaciones de pueblos originarios, se atropella el derecho constitucional de amparo que cada mexicano posee: los habitantes de Xochicuautla habían obtenido la suspensión definitiva de la construcción de la mencionada carretera, el cual aseguraba la interrupción de la obra hasta haber finalizado el juicio de amparo.

Sumando la poca, si no es que nula, eficiencia de las “reformas estructurales” tan difundidas en su momento, e igualmente, el aumento de la violencia a lo largo del país y los abusos de autoridad, el gobierno de EPN pareciera encaminar al país a lo que podría denominarse, un sexenio perdido.

Por esto mismo, pareciera ser que actualmente contamos con un gobierno que elude las propias leyes que dice defender, y en su lugar, da paso a una serie de acciones arbitrarias basadas en el beneficio individual y no en el bien común, mucho menos en los principios que posee la sociedad en su conjunto. Sumando la poca, si no es que nula, eficiencia de las “reformas estructurales” tan difundidas en su momento, e igualmente, el aumento de la violencia a lo largo del país y los abusos de autoridad, el gobierno de EPN pareciera encaminar al país a lo que podría denominarse, un sexenio perdido. Se entiende como sexenio perdido a aquellas administraciones públicas, no solo ineficientes en los resultados y rendición de cuentas, sino también regresivas en lo que se refiere al avance de los derechos humanos y vinculación con la sociedad.

Considero que, a lo largo de estos cuatro años de gobierno, no solo no se ha avanzado, sino que se ha retrocedido en la mayoría de los ámbitos fundamentales: derechos, transparencia, desigualdad, unidad. Si no exigimos y dejamos claro que, en una democracia el pueblo decide su destino y el gobierno contribuye a la realización del mismo, (y no al revés) en unos años, además de contar a las nuevas generaciones como la nación pasó seis años de retrocesos y nulos avances, vamos a presenciar cómo pasa lo mismo con el gobierno de ese momento.

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