La importancia del 6 de junio

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Seguramente ya a estas alturas escuchas día tras día algo relacionado a las elecciones del 2021. Yo ya te platiqué sobre la magnitud de este proceso y la cantidad de cargos que se están en juego. Pero hay cosas que normalmente a primera vista no se notan, y que vale la pena resaltar, con la finalidad de que en nueve meses el voto de la ciudadanía sea informado y responsable.

Antes que nada, la importancia que se le debe de dar al proceso de renovación de la Cámara de Diputados. En primera, se juega la mayoría que mantiene la alianza de la Cuarta Transformación, que de perderla dificultaría que muchos de los proyectos del Presidente avancen. Los partidos de oposición (PAN, PRI, PRD, MC y posiblemente México Libre) buscan diversificar el voto para romper con el altísimo número de diputadas y diputados que la 4T mantiene, con la finalidad de restarles poder legislativo. 

Al Artículo 84 Constitucional, que habla sobre los escenarios en caso de la falta del Presidente, se le añadió lo siguiente el 20 de diciembre de 2019:

“En caso de haberse revocado el mandato del Presidente de la República, asumirá provisionalmente la titularidad del Poder Ejecutivo quien ocupe la presidencia del Congreso; dentro de los treinta días siguientes, el Congreso nombrará a quien concluirá el período constitucional.”

La revocación de mandato, según lo estipulado, se llevará a cabo en 2022. Si López Obrador es revocado de su sexenio, y la oposición en ese entonces ocupara la mayoría en la Cámara de Diputados, existe la posibilidad de que asuma el Ejecutivo Federal un político ajeno a MORENA, según lo establece la Constitución. De ahí la razón por la cual la 4T no se puede permitir perder.

También el presidente y los partidos ya iniciaron sus movimientos de cara al siguiente año:

Sabemos que la campaña de firmas para “enjuiciar a los expresidentes” es grilla electoral, pues en este país se puede enjuiciar si hay suficientes pruebas sólidas en su contra, no hace falta una encuesta. Todo este tema es para medir la popularidad del Presidente, nada más. También la rifa del avión.

El partido del gobierno, MORENA, se encuentra en un proceso interno para elegir a sus dirigentes, aquellos que guíen al partido a mantener y aumentar su presencia en toda la República. Las divisiones internas se tienen que resolver para evitar una ruptura profunda que termine por significar su derrota electoral, apenas tres años después de ascender a la cima.

PRI y PAN, por su parte, lanzan campañas de desprestigio en contra del gobierno federal por el pésimo manejo de la pandemia, de la seguridad y de las finanzas, para posicionarse como opciones capaces de gobernar y legislar a partir de 2021. Ambos partidos se mantienen punteros en algunos distritos y municipios donde MORENA no ha podido establecerse del todo.

Movimiento Ciudadano este mes ha anunciado que competirá sólo en las elecciones en todos los niveles, y se establecen como una oposición ordenada y cercana a la gente, lo que descarta una alianza con el PAN o el PRD, y que les abre las puertas a aumentar su presencia en San Lázaro y buscar ganar algunas gubernaturas.

México Libre sigue luchando contra corriente para consolidarse como partido político. El PVEM reafirma su alianza (sin sentido) con el bloque de la Cuarta Transformación.

Consideren, estimados lectores, que de lo que suceda el 6 de junio de 2021 se establecerá el rumbo de la nación por al menos los siguientes tres años. Tenemos aún mucho tiempo para informarnos, involucrarnos de así quererlo, y votar responsablemente.

¿Qué opinas?

Mentiroso, mentiroso, AMLO mentiroso

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Martes 1 de septiembre. El Presidente de México dará su Segundo Informe de Gobierno desde Palacio Nacional. Para anunciarlo, ha lanzado varios spots en cadena nacional. 

Spoiler Alert: Están llenos de mentiras. Mentiras sucias, descaradas, cínicas. El Presidente de la República sigue en campaña a juzgar por esos spots.

Revisemos.

En un video, nos cuenta que “ya están levantando la economía popular”. Pero la semana pasada su Secretario de Hacienda dijo que México está por vivir la peor crisis desde 1932. Casi el peor momento económico para el país en el último siglo, en palabras de Arturo Herrera.

En otro spot le escupe directamente a la figura del Estado Laico en México. “El Papa Francisco nos ha dicho que ayudar a los pobres es el centro del Evangelio.”

Estamos de acuerdo en que ayudar a los pobres es necesario, urgente y es evidentemente bueno. Pero es preocupante que el mismo Presidente ignore las propias bases de nuestra Nación al dar declaraciones así.

Tercer spot (uno hasta pensaría que está posicionándose rumbo al 2021, ¿no?)

Aparece en su oficina. Dice primero, que ya no hay fueros ni privilegios. El señor, que vive en un palacio, dice que ya no hay privilegios.

Comenta que “ya no hay corrupción arriba”, pero el lunes 31 de agosto fue electo Presidente del Senado el exsecretario de gobierno de Manuel Velasco, al que se le han encontrado fotos en reuniones privadas con David León y Pío López Obrador.

“El 70% de los mexicanos apoyan la transformación”, pero las encuestas en promedio calculan su aprobación en un 53.8%, número más alto que el 47% que presentaba en abril.

Otros datos, como siempre.

Y por último, no nos podemos olvidar de la rifa del avión presidencial. Ese tema que hace parecer que el Gobierno de México es un chiste.

AMLO aparece en un spot arriba del avión, donde dice “habiendo tanta pobreza, esto es un insulto”. Tiene razón. Según datos del CONEVAL, la pandemia del Covid-19 hará que el número total de personas en situación de pobreza aumente entre 6.1 y 10.7 millones. Este país tiene muchísima pobreza, es cierto. Pero el Gobierno, en vez de establecer rutas viables para apoyar a la economía de las familias, ayudar con el cobro de los servicios, o simplemente ocuparse de la situación trágica que vivimos, están rifando un avión.  Eso sí es un insulto, para los que votaron por él y para todo México, que necesita con urgencia un líder que esté a la altura. 

Todas estas declaraciones suenan emocionantes cuando las dice el AMLO candidato, aquél que se ganó la confianza de más de 30 millones de mexicanos. Mismas declaraciones que son vergonzosas cuando son dichas por el AMLO presidente, que está cercano a cumplir dos años de mandato, en el que cada día, evidentemente, estamos peor. Ya de nada sirve maquillar cifras, modificar datos y lanzar culpas a los antecesores. En muchos aspectos y en MUCHO menos tiempo, ya es peor que algunos de los que gobernaron antes.

Todavía está a tiempo de enderezar el rumbo y gobernar para todas y todos, no sólo para aquellos que (a pesar de todo) lo siguen apoyando. Esperemos que así sea. Este país necesita políticos que gobiernen, no que vivan permanentemente en campaña.

Nuestro peor enemigo

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Muchas veces escuchamos a quienes son mayores que nosotros, decirnos la ya repetitiva frase: “Ustedes, los jóvenes, son el futuro de México.” No podrían estar más equivocados. La realidad es que somos el presente, pero no actuamos como tal. Según datos del INEGI, en México se estima que hay 30.6 millones de jóvenes, equivalente al 25.7% de la población total. A los jóvenes se les cataloga como personas de 15 a 29 años de edad, lo que quiere decir que en un rango de 14 años se agrupa una cuarta parte de la población mexicana. Suficientes para ser el presente y no el futuro, ¿no?

Como generación nos enfrentamos a problemas muy serios, incluyendo a nuestro gran enemigo, la apatía.

El primer problema al que nos enfrentamos es la poca representación en la toma de decisiones. En los gobiernos, en los altos mandos de las compañías, a los jóvenes nos hacen a un lado o nos asignan posiciones de relleno, sin oportunidad de ser quienes decidamos el rumbo de nuestras sociedades. 

En el caso particular de México, me parece terrible que nuestros Recursos Naturales estén administrados por un señor de 75 años. El Fiscal General de la República tiene 80 años. La Secretaria de Gobernación tiene 73 años. No estoy diciendo que en esos cargos a nivel federal deben estar personas de 22 años, pero sí digo que se necesita juventud, acompañada de ideas frescas, para transformar nuestro presente y moldear nuestro futuro. Urge que deje de gobernar la generación de nuestros abuelos. Ellos no se preocuparán por el México que viviremos en 2030. 

Los jóvenes y los adultos jóvenes podemos ser los agentes que modifiquen el rumbo que lleva este país. La edad es el factor importante. 

La izquierda de los jóvenes no piensa igual que la izquierda de los adultos mayores, así como la derecha de los jóvenes piensa diferente a los adultos mayores de derecha. En nuestra democracia hay espacio para todas las expresiones e ideologías, pero sí tenemos que buscar que estas ideologías vengan frescas, renovadas, y no mantengan los métodos o modelos de los setentas y ochentas. Somos nosotros los que entendemos al mundo actual y trabajamos para moldear el mundo futuro.

Ahora, a este problema ya expuesto se anexa otro aún más grande: la apatía. Nuestro peor enemigo. Dentro de los espacios de toma de decisiones, faltan jóvenes en parte también porque los jóvenes no se interesan. Todas y todos nos hemos encontrado con gente que no muestra motivación alguna por trascender o transformar a su comunidad. Piensan que es imposible, o que todos los que se involucran son gente que se vuelve mala. 

La apatía es ese enemigo silencioso que hay que combatir con resultados, con ímpetu, con hambre de cambio. Que las ganas de mejorar sean contagiosas, y se pueda llegar a todas y todos. Lo más importante es dar el primer paso, y decidir contribuir en vez de sentarse con los brazos cruzados. Cada joven no está obligada/o a abanderar y defender todas las causas, pero si cada joven lucha por una causa, como generación estaremos luchando por todas. 

Seamos ese grupo que se preocupa por lo que nadie se preocupó antes. Seamos ese grupo que levanta la voz por quien se quedó callado por años. Seamos ese grupo que decida tomar en sus manos las riendas de nuestros caminos, antes de que sea demasiado tarde para nosotros y los que vengan después. Aún estamos a tiempo, sólo tenemos que contagiar esa motivación.

La elección de Biden

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Vamos a retomar un tema que no muchos mexicanos siguen de cerca, pero es de importancia en el contexto internacional: las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En medio de una pandemia en la que el vecino del norte es el país más afectado, sus elecciones tendrán un impacto que durará generaciones enteras. Las protestas por la injusticia social juegan también un papel clave.

La dupla que buscará la reelección la conocemos bien. Donald Trump y el Vicepresidente Mike Pence buscarán a toda costa mantenerse al mando cuatro años más, y buscando sacarlos de Washington D.C. estará el demócrata Joe Biden, pero aún no sabemos quien será su running mate, y justo de eso platicaremos hoy. 

Lo que si es seguro, y confirmado por el mismo Biden, es que la persona que elegirá en unos días para que lo acompañe en campaña será mujer. En caso de ganar, sería la primera mujer VP de la historia de Estados Unidos, pero no será la primera mujer en ser candidata a ese puesto. Geraldine Ferraro fue la primera, en 1984, como compañera de fórmula de Walter Mondale. En 2008, Sarah Palin, exgobernadora de Alaska, fue la elegida de John McCain para enfrentar a Obama y Biden. Ambas fórmulas resultaron perdedoras.

Este año, según los expertos, las candidatas a ser la nominada son muchas y todas cuentan con importantes carreras políticas. Los nombres más sonados son Elizabeth Warren, excandidata presidencial, senadora y famosa por su agenda progresista; Keisha Lance Bottoms, alcaldesa de Atlanta; Susan Rice, consejera de seguridad nacional de Barack Obama; Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan, entre otra decena de mujeres que han sido nombradas en los últimos días.

Pero la funcionaria que más expertos ven como la elección ideal para Biden es Kamala Harris. Senadora por California, excandidata presidencial y fiscal general de California de 2011 a 2017. Según analistas, Kamala Harris es la más preparada para ser presidente (cualidad esencial en un vicepresidente), además de tener una fuerte base de apoyo, y ser mujer de color, lo que, según dicen, animaría a las minorías a apoyar la candidatura demócrata en estos tiempos donde el racismo es un enemigo de la sociedad. 

Esta será la primera decisión “presidencial” que tomará Joe Biden. En un país donde la diversidad es enorme, muchos muestran descontento ante el hecho de que los dos políticos más importantes del país son hombres de edad avanzada, blancos, conservadores de derecha. La fuerza de las minorías se ha dejado escuchar últimamente y, aunque Biden también es hombre de edad avanzada, su pick como VP puede energizar a los votantes a tal punto que la elección esté prácticamente asegurada.

Y es que, al día que escribo esto, la tendencia del demócrata es ascendente sin señales de que cambie. Todas las encuestas (todas, sin excepción alguna) lo muestran como favorito por diez puntos. En elecciones anteriores, los picks de VP le servían a los candidatos presidenciales para prender esa chispa de entusiasmo entre las bases y así poder voltear o separar más las tendencias. En esta ocasión, Biden tiene tanta ventaja en papel que lo único que debe de hacer es no dar ninguna sorpresa que pueda ser polémica. A menos de 100 días de la elección, y probablemente sin una campaña en tierra, el candidato de los azules se la debe jugar seguro, como hasta ahora lo ha venido haciendo. 

¿Y a nosotros por qué nos debería importar eso?

Fácil. Primero, porque las elecciones presidenciales de Estados Unidos deben ser de interés mundial por el poder político, económico y militar que esa nación tiene. Segundo, porque estamos hablando de la única opción para que Donald Trump deje la presidencia, lo cual sería excelente por razones que todas y todos bien conocemos. 

La decisión la tomará el candidato presidencial Biden en los próximos días, antes o durante el inicio de la Convención Nacional Demócrata, que es donde formalmente asumirá su candidatura e iniciará su campaña.

El show está por comenzar

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Nadie puede negar que la corrupción ha sido uno de los principales problemas del México actual. Y también sabemos todas y todos que el sexenio anterior estuvo plagado de la misma. Quizás la figura que más resalta dentro de los corruptos del PRI, es Emilio Lozoya. Quien fuera exdirector general de Pemex durante la primera mitad del gobierno peñista, es acusado por la Fiscalía General de la República por lavado de dinero, crimen organizado y cohecho, entre otras cosas. Se dice que recibió aproximadamente 13 millones de dólares en sobornos, incluidos 10 millones de Odebrecht. También se recuerda la compra de Agro Nitrogenados a AHMSA por 500 millones de dólares cuando esta empresa valía hasta 10 veces menos. Son sólo algunos de los motivos por los cuáles la justicia española lo detuvo en Málaga y fue extraditado a México. Parecía ser que por fin se haría justicia por sus crímenes, pero la historia en cualquier momento puede cambiar.

Esta semana se completó la extradición de Emilio Lozoya a México, después de que el gobierno mandara un jet a recogerlo. A su llegada, las cosas comenzaron a tornarse sospechosas. Toda una caravana de distracción se puso en marcha para confundir a los medios de comunicación en el trayecto al Reclusorio Norte. Poco tiempo después, se confirmó que el detenido encapuchado que viajaba hacia ese destino no era Lozoya, y que el exdirector de Pemex estaba siendo ingresado a un hospital (privado, además) por supuesta “anemia y debilidad general”, misma que las autoridades españolas negaron rotundamente. ¿Curioso, no?

Tanto el Secretario de Seguridad Ciudadana como la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México como el Presidente salieron la mañana siguiente con versiones distintas sobre lo sucedido y el paradero de Lozoya. Así sólo demostraron que no existe comunicación interna. Poco después el Presidente mencionó que no intervendría en los procesos de la Fiscalía y que “no ha hablado con el Fiscal desde hace 5 meses”.

¿Nos está diciendo que el Fiscal General de la República y el Presidente de México no se comunican hace 5 meses?

Nada bueno puede surgir de eso…

En lo que Lozoya se “recupera”, la opinión pública acerca de lo que sucederá es dividida. Hay quienes afirman que viene a destapar las alcantarillas de corrupción y que gracias a sus declaraciones caerán muchos políticos influyentes (incluyendo varios que ahora militan en Morena), y también hay quienes comentan que fue extraditado a México para que aquí sea protegido a cambio de su silencio, que podría dañar los cimientos del Gobierno Federal.

Antes de que comience el show, ya tenemos algunas situaciones particularmente curiosas. La senadora Vanessa Rubio, del PRI, misteriosamente solicitó licencia a dos años de iniciar su labor para dedicarse a la academia y a la consultoría privada. Rubio fue mano derecha de José Antonio Meade, acompañándolo en tres subsecretarías y trabajando en su campaña. Ella estuvo en la Secretaría de Hacienda, por lo que es claro que estaba enterada de las acciones de PEMEX.

Esta madrugada se divulgó la noticia (aún no confirmada por el Gobierno), de que Javier Jimenez Espriú habría renunciado a su encargo como titular de la SCT. Ambos hechos, ocurridos horas después de la llegada de Lozoya al país. Bien dicen que en la política no existen las coincidencias.

Sabemos que algo pasará. Bueno o malo, pero pasará. Es el momento perfecto: la popularidad del presidente cae en picada, el país vive un momento oscuro, y las elecciones más grandes de la historia están cerca. Ya sea en beneficio o en contra del Gobierno de México, algo pasará. Emilio Lozoya sabe bastante sobre todo lo que se hizo debajo del agua del 2012 al 2018. Habrá que esperar, y habrá que exigir que su proceso se lleve de manera legal y transparente. Las y los ciudadanos de México nos lo merecemos. 

Siempre hay una primera vez

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Esta semana quedará recordada en la historia de la política mexicana. Por primera vez desde que asumió la Presidencia de la República, hace más de 580 días, el Presidente López Obrador ha decidido hacer un viaje oficial. Y claro que tenía que ser a Estados Unidos.

En papel, es necesaria esta visita. Recién entro en vigor el T-MEC después de años de negociaciones, y estamos en vísperas de una fuerte reapertura económica para aliviar los estragos causados por la pandemia del COVID-19. 

Digamos que los motivos para que el Presidente visite la Casa Blanca son suficientes. Los problemas (porque claro que hay problemas) son el momento político que se vive allá y la incongruencia del mismo AMLO en su forma de tratar a Trump.

En primera: el ambiente político en Estados Unidos es tenso, es frágil. El candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, aventaja a Donald Trump en todas y cada una de las encuestas realizadas, por un margen mínimo de 8 puntos. El sitio de estadística política FiveThirtyEight.com estima que Biden lleva 10 puntos de ventaja en promedio, y The Economist le da un 90% de probabilidades de ser el siguiente presidente. 

Para alguien tan soberbio y egoísta como Donald Trump, esto es inadmisible. Los temas raciales, su mal manejo de las protestas, su incapacidad para escuchar a las minorías y sus extrañas formas de tratar la pandemia han hecho que una considerable cantidad de votantes norteamericanos no lo quieran por 4 años más. Es por eso que reanudó sus famosos mitines políticos, empezando por Tulsa, Oklahoma. Y es por eso que recibe en estos momentos al Presidente de México. Quiere hacer sentir a su pueblo que la economía, el comercio y las relaciones con el mundo van bien. 

Expertos en el tema consideran que la visita de López Obrador es una jugada electoral para beneficiar a Trump. Y aunque ambas partes lo niegan, es fácil darse cuenta de la realidad.

En segunda: la (no muy sorprendente) incongruencia de López Obrador en sus maneras de referirse a Trump. Cuando era candidato, el ahora presidente no dudaba en atacar las formas del presidente estadounidense. Decía que “lo pondría en su lugar”, y hasta escribió un libro titulado “Oye, Trump” en 2017, en el cual ataca incontables veces el actuar de Peña Nieto (que efectivamente, fue pésimo) y hasta comparó a Trump y su movimiento con Hitler y los nazis. 

El mismo Donald Trump en sus tiempos de candidato usó de bandera política el odio hacia los mexicanos y los migrantes en general. Las frases “Make America Great Again” y claramente “Build That Wall” nacen a partir del desprecio que este señor tiene y transmitió a sus seguidores en contra de México. 

También Marcelo Ebrard fue objeto de críticas. El ahora canciller mexicano pidió votar por Hillary Clinton en 2016 diciendo “derrotemos la xenofobia anti mexicana de Trump”. Y hoy, Ebrard y López Obrador consideran amigo al que un par de años atrás llamaban tirano ¿Por qué será?

Esperemos que en esta visita, el Presidente López Obrador nos sorprenda a muchos y haga correctamente su labor. Además de tocar temas económicos, los temas sociales y de migración son también de gran importancia en esta relación bilateral. Los ojos de todo el país estarán observando, esperando salir bien parados de esta crucial reunión. 

Viva México. 

El régimen de las mentiras

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Desde que existe el famoso “Proyecto de Nación” de Andrés Manuel López Obrador, mucho antes de que llegara a la silla presidencial, su movimiento y base política ya tomaban como estandarte la lucha contra la corrupción. Para él, absolutamente todo es una consecuencia de la corrupción que ha lastimado profundamente a nuestro México. Y en parte, no está equivocado.

En ese proyecto confiaron más de 30 millones de mexicanos. El sentimiento era el mismo: se debía poner fin a las prácticas corruptas para construir un país justo y libre. México merecía más que lo que había vivido antes.

Personas como Javier Duarte, Emilio Lozoya y Genaro García Luna, entre muchísimos otros, terminaron por romper la poca confianza que el mexicano tenía en las instituciones y en los políticos. Ahí es dónde entra AMLO a devolverle la esperanza a sus seguidores.

Hay un pequeño problema: López Obrador y su equipo son iguales.

Verán, hay que reconocer que durante su vida, el presidente ha sabido hacer algunas cosas bien. Por eso llegó hasta donde está. Pero algo que ha hecho mal a lo largo de toda su carrera política es elegir a sus colaboradores más cercanos. Curiosamente, siempre termina defendiendo a los personajes más corruptos de la política mexicana.

Es un insulto para sus seguidores, que creen ciegamente en la transformación “austera”, que le haya asignado a Manuel Bartlett una dependencia federal tan importante como lo es la CFE. A ese personaje se le recordará siempre por deshonesto, y esa es la verdad.

También es una burla a la inteligencia de sus seguidores el haber asignado a la Secretaría de la Función Pública a Irma Eréndira Sandoval.

La SFP tiene como una de sus principales obligaciones combatir la corrupción. Recientemente salió un reportaje que afirma que la Secretaria tiene un patrimonio de 60 millones de pesos, con diversas propiedades, que desarrolló mientras laboraba en la UNAM, con salario de académica. La familia de Sandoval critica la exigencia de la ciudadanía de publicar su patrimonio, cosa que al ser funcionaria pública, se vuelve obligatoria. Curioso, ¿No?

Preocupa también que Irma Sandoval tiene a varios familiares dentro de la Administración Pública Federal, incluyendo a su hermano. Justo cuando López Obrador prometió combatir el nepotismo. Y los Sandoval no son la única familia así en este gobierno.

Gran parte de los funcionarios federales (incluyendo al Dr. Hugo López-Gatell, que debería estar atendiendo temas de urgencia) salieron en defensa de Irma Sandoval y su familia. Desde diputados hasta el Titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (que también se supone que lucha contra la corrupción).

La Secretaria llamó “sicarios mediáticos” a los periodistas que la acusan. Algo que a simple vista parecería como un ataque a la libertad de expresión.

Ellos no son los únicos políticos corruptos con los que López Obrador se ha involucrado. De hecho, la lista es bastante larga.

Carlos Lomelí, René Bejarano, Dolores Padierna, Miguel Barbosa, Yeidckol Polevnsky, Ana Gabriela Guevara, por mencionar algunos.

Todos estos personajes fueron arropados por el Presidente, haciendo parecer que la única corrupción que hay que combatir es la que ejercen quienes no comulgan con su proyecto de nación. Evitan establecer un suelo parejo, para poder construir desde ahí, un México para todos. Estos políticos de izquierda se burlan descaradamente de sus votantes, que creen genuinamente que ellos son los indicados para transformar a México.

Y para no dejarlo afuera, ahora Morena aprobó una coalición con el Partido Verde para las elecciones de 2021. El Partido que ya estuvo con el PAN y con el PRI, ahora se une a Morena. ¿A qué huele? A corrupción.

Recuerden que mentir, ocultar cifras, regalar cargos y proteger corruptos también son actos de corrupción. Esto es una burla para todos los mexicanos, y un insulto a la inteligencia de los seguidores de la Cuarta Transformación.

Pensemos bien el rumbo que queremos darle a nuestro país.

Cuenta Regresiva

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Domingo 6 de junio de 2021. Día de elecciones en México. Si bien aún falta un año entero, es conveniente comenzar a abordar el tema pues las intenciones de los grupos políticos no tardan en hacerse ver.

A lo largo del país, en las 32 entidades federativas, se elegirán diferentes cargos estatales y municipales. 15 estados tendrán nuevo gobernador o gobernadora, 30 estados renovarán alcaldías y también 30 estados tendrán nuevas legislaturas locales, además de otros cargos menores. Y a nivel federal, se renovará en su totalidad la Cámara de Diputados, con 500 escaños en juego. 

En este proceso electoral también se podrá ver la participación de nuevas alternativas políticas, como lo es México Libre, partido del expresidente Felipe Calderón, o el PES que regresa a la escena nacional después de su refundación. 

Estas elecciones intermedias tienen una importancia sin precedentes debido a la profunda división que vive México hoy en día. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha separado a la opinión pública de manera que en los siguientes comicios estaremos definiendo el rumbo de nuestro país. 

Morena tiene en 2021 la oportunidad perfecta para afianzar un poder inalcanzable a lo largo de México. Con 15 gubernaturas en juego y la renovación de la Cámara de Diputados, podría ahora tener mayoría en el Poder Legislativo y también en la Conferencia Nacional de Gobernadores. 

Para la oposición, en la que se encuentran partidos como Movimiento Ciudadano, PAN y PRI, es el único momento que tendrán para revertir la situación política de México y poder quitarle la mayoría a Morena en la Cámara de Diputados, así como evitar que el oficialismo se apodere de la mayoría de los gobiernos estatales y alcaldías en juego. 

Dependiendo de los resultados de esta elección podremos hablar del camino que tomará México en los siguientes años. Un control completo por parte del oficialismo sería peligroso para nuestra democracia, por lo que las distintas oposiciones deberán hacerse de un plan ambicioso, congruente y sobretodo eficaz, para recuperar terreno perdido y poder equilibrar las esferas políticas en México. 

El Instituto Nacional Electoral tiene registradas a casi 95 millones de personas habilitadas para votar, otra razón por la que estas serán unas elecciones históricas. Tomando en cuenta la pésima participación que se registró en los estados que tuvieron contiendas electorales en 2019, se espera que activar a la ciudadanía e impulsarla a participar sea uno de los más grandes retos. 

Como ciudadanos debemos asumir el rol que nos toca en este proceso, y entender que somos de suma importancia para el funcionamiento de nuestra democracia. Sin nuestros votos, sin una ciudadanía participativa, no habrá forma de lograr los cambios que nuestro país necesita. 

2021 es el año en el que debemos pasar del reclamo a la acción. Que todas nuestras exigencias, inconformidades o necesidades en todos los niveles del gobierno se conviertan en votos y podamos percibir nuestra participación haciendo un cambio. 

En los últimos meses hemos vivido todo tipo de situaciones que sin duda alguna moldearán el futuro. Es por eso que ahora más que nunca debemos ser partícipes del proceso de construcción de ese futuro, en vez de simplemente quedarnos callados como durante muchas generaciones se ha hecho. 

Sea cual sea tu ideología, preferencia o decisión, lo importante es que participes. La belleza de nuestra democracia radica en que hay espacio para todas las opiniones y posturas. Fallamos como ciudadanos cuando esa opinión y postura, no la externamos y no la hacemos valer.

Así que ya sabes, tu voto cuenta ahora más que nunca. Inicia la cuenta regresiva, rumbo al domingo 6 de junio de 2021. 

Exigir en vez de aplaudir

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En lo personal, creo que los problemas de nuestra sociedad, vienen en parte de cómo visualizamos a nuestros gobiernos.  No sólo en México, sino en el mundo entero. Es un error grandísimo venerar políticos, o tratarlos como figuras superiores. Esto hace que se terminen creyendo que lo son, se desentiendan de la realidad de la gente y, por consecuencia, fallen. Un gobernante o representante no es más que un ciudadano representando las causas y necesidades de su gente. Pero cuando se les trata como superhéroes o profetas, los problemas vienen.

Hace tiempo leí una frase dicha por Victor Trujillo, “Brozo”, que creo que resume perfectamente el deber de los ciudadanos: “Al poder se le revisa, no se le aplaude.”

Tenemos que mantenernos siempre críticos con el actuar de estos individuos, sin importar que hayamos votado por ellos o no.

Intentaré explicarme. Un político es elegido para un cargo público, en el que debe de actuar en busca de mejorar las condiciones de los ciudadanos que representa o gobierna, haciendo uso de dinero que no es suyo. Y, al menos en México, son cargos temporales. Al ser así, deben estar sujetos a constante revisión y crítica (constructiva) de la ciudadanía. Lo que muchos políticos en el México moderno no entienden. Toman como insulto el hecho de que alguien levante la voz en su contra. Se burlan de sus opositores. O, en el peor de los casos, pierden la noción de que gobiernan para todos, y no sólo para sus votantes.

Aplaudirle a un político por realizar acciones positivas es como aplaudirle a un pez por nadar. Aunque si hay que reconocer cuando las cosas se hacen bien, no debe ser motivo de veneración. Al final de cuentas, para eso se les eligió. Tienen el poder en sus manos y si están ahí es porque los ciudadanos confían en que harán siempre lo mejor posible.

En México, la política actualmente está sumamente polarizada. Los que aplauden de tiempo completo y los que juzgan de tiempo completo. Los primeros carecen de visión critica para entender que muchas veces los gobiernos, sin importar de que partido o ideología sean, se equivocan. Y los segundos, los que únicamente juzgan, fallan en reconocer cuando el gobierno acierta en sus decisiones. Si bien no se les debe de aplaudir, sí es válido reconocer el buen trabajo.

Todos los ciudadanos tenemos el deber de exigirle a nuestros representantes. Por ahí empieza la política. Se debe de revisar todo lo que hacen, y con cada periodo de elecciones, buscar mejorar. Aunque el representante en turno sea de tu partido de preferencia, es necesario exigirle, para que realice su trabajo como debe de ser. Los políticos que incumplen sus labores son un cáncer para la sociedad, pero he de reconocer que poco a poco hemos entendido eso y hemos mejorado.

Otro error que encuentro en la clase política mexicana es la constante tendencia de criticar lo hecho por gobernantes anteriores, sin solucionar esos mismos problemas, y esto va para todos los partidos políticos.

 Si un político se postula para un puesto público, es porque se cree lo suficientemente capaz de solucionar los problemas que aquejan a la gente. Cuando usan su tiempo, ya en el cargo, para criticar o juzgar a los anteriores, sólo demuestran su incapacidad para solucionar esos mismos problemas. Entiendo que la mayoría de estos no se arreglan de la noche a la mañana, pero el tiempo en el cargo debería de ser aprovechado de mejor manera.

 ¿De qué le sirve al PAN quejarse de los estragos que dejó el PRI, si el PAN ya gobierna y no hace nada por solucionarlo? O, ¿De qué le sirve a Morena quejarse de la mala gestión del PRD, si tampoco buscan mejorar el entorno? Es un ciclo constante y muy dañino para los mexicanos. 

En conclusión, este problema es de dos partes. Por un lado, nuestros políticos, que casi en su totalidad (y repito, de todos los partidos) no buscan lo mejor para sus ciudadanos, aún con todos los recursos a su alcance, y por otro lado los ciudadanos, que han dejado de exigir para simplemente aplaudir o dejar de interesarse en lo que sucede en nuestro país.

La política comienza en las calles, en las conversaciones comunes, en los individuos. A partir de ahí, día a día, debemos construir el futuro que queremos ver.

“Haced política, porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros”.
Antonio Machado.

Reelección en peligro

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A finales del año pasado, e incluso a principios de 2020, cuando decían que Donald Trump no tendría inconveniente alguno en ganar su reelección en Noviembre, yo estaba de acuerdo y no lo debatía. Realmente es difícil que un presidente en el cargo pierda, ha pasado en contadas ocasiones. Sin embargo, a lo largo de los pocos meses que van del año, Donald Trump se ha comportado de una manera inusual: parece que se esfuerza por perder la elección.

El año comenzó con su proceso de impeachment. Al final la resolución fue que Trump permanecería en su cargo, pero es apenas el tercer presidente en toda la historia de Estados Unidos en recibir un impeachment formal, junto con Andrew Johnson y Bill Clinton. 

Mientras ocurría esto, los demócratas realizaban sus elecciones primarias para elegir al candidato que enfrentaría al Presidente en la elección general. En el transcurso de febrero y marzo, la carrera pasó de ser de decenas de candidatos a sólo 3: Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Joe Biden. Al poco tiempo los primeros dos decidieron salirse de la contienda, al ver que los delegados y preferencias que acumulaba el exvicepresidente Biden eran inalcanzables. 

El 13 de abril, Bernie Sanders, que quizá es la figura más pesada dentro del Partido Demócrata en términos ideológicos, dio su apoyo a Biden como candidato a a presidencia, sabiendo que el principal objetivo del partido debía ser derrotar a Donald Trump. Con esto, la contienda quedaba definida: Joe Biden se enfrentará a Trump el 3 de noviembre, por la presidencia de Estados Unidos.

Debido a la pandemia del coronavirus, Joe Biden no ha podido hacer más apariciones en público ni eventos en el partido. Esto podría afectar su candidatura, pero la realidad es que Donald Trump está haciendo todo el trabajo por él. El presidente ha dañado mucho su imagen en los últimos meses, debido a sus acciones y declaraciones. Los medios de comunicación lo acusan de ser poco eficiente en enfrentar la pandemia, y ha sido denominado uno de los peores presidentes del mundo durante esta crisis, junto con Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

 A lo largo del año, Trump se ha dedicado a descalificar todas las acciones de sus opositores, así como de desobedecer las indicaciones sanitarias emitidas por su propio gabinete. Ha brillado por su incoherencia, al menospreciar en repetidas ocasiones la peligrosidad del virus, y más recientemente, decidir comenzar a abrir de nuevo la producción en Estados Unidos declarando que se tiene que hacer aunque muera más gente de la prevista. Si bien es urgente atender el tema económico pues el país registra su mayor tasa de desempleo desde 1930, muchos cuestionan el actuar del presidente al sugerir una reapertura tan agresiva y no tener como prioridad la salud de su gente. 

Diversos gobernantes locales, siendo uno de ellos Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, acusan al mandatario de darle la espalda a sus ciudades y estados. Esto ha causado división de estrategias para enfrentar la pandemia.

Otro tema que ha causado revuelo en las esferas políticas de Estados Unidos se creó cuando The Washington Post publicó un reportaje que confirma que las agencias de inteligencia estadounidenses le enviaron reportes de los primeros brotes de Covid-19 en China, y no hubo acción alguna por parte de la Casa Blanca. En otras palabras: Donald Trump sabía desde enero del peligro de este nuevo virus y decidió no actuar hasta que la pandemia ya se había salido de control. Al día de hoy, Estados Unidos cuenta con 1.38 millones de infectados y 81 mil fallecidos, siendo el país más afectado. 

Electoralmente, esto se traduce en peligro para Trump: de las últimas 15 encuestas publicadas, Biden mantiene ventaja en 14. Si bien faltan aún seis meses para el día de la elección, todo parece indicar que el presidente arranca en desventaja. Aún existe una base enorme de apoyo para Trump, pero el voto de los indecisos es el que podría resultar decisivo y jugar en su contra. Si mantiene sus tropiezos y errores en estos tiempos difíciles, y Joe Biden sabe hacer una campaña inteligente, es probable que en enero de 2021 veamos al Partido Demócrata regresar a la Casa Blanca. 

Toca seguir de cerca el desarrollo del proceso electoral de Estados Unidos este año.