ELECCIONES 2016: LA ONU

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Han sido casi diez años ya desde que el surcoreano Ban Ki-moon fue electo como Secretario General de las Naciones Unidas, convirtiéndose en el sucesor de Kofi Annan y quien fue reelecto de manera unánime para mantenerse en su puesto durante un segundo periodo a finales del 2011. Para el 1° de enero de 2017, las Naciones Unidas elegirán a su nuevo mandamás y, como si fuera elección presidencial en México, ya de a poco van saliendo los nombres y algunas manos temerosas se van alzando. La diferencia: las mujeres están haciendo cada vez más ruido.

Me permito dar una breve semblanza de lo que son las Naciones Unidas en opinión de un servidor. Creada en 1945 con motivo del fin de la Segunda Guerra Mundial y con la intención de dar continuidad a la idea de Woodrow Wilson y la ‘Liga de Naciones’; y con el objetivo de establecer buenas relaciones diplomáticas y de paz a nivel internacional, la ONU –podría decirse– es el máximo órgano redentor a nivel global que existe. Funciona en base a secretarías (como ‘departamentos’) y cada una de ellas se especializa en un tema. Claro está, la Secretaría General es la más importante de todas, pues coordina al resto.

Sin embargo, dentro de las Naciones Unidas existen muchas cláusulas, convenios, métodos, y otras prácticas que hoy podrían considerarse como fuera de tiempo. Por ejemplo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una de las secretarías más importantes del organismo, sigue contando con la presencia del ‘veto’ por parte de las delegaciones de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, China y Rusia, por lo que si llegara a haber alguna decisión que tomar (como la de elegir al nuevo Secretario General, por ejemplo), basta con que alguno de estos cinco den su voto en contra para que el proceso se deseche por completo. Haciendo un acercamiento a estos cinco miembros, podemos darnos cuenta de que todos son parte de las fuerzas que resultaron victoriosas tras la SGM.

Para el 1° de enero de 2017, las Naciones Unidas elegirán a su nuevo mandamás y, como si fuera elección presidencial en México, ya de a poco van saliendo los nombres y algunas manos temerosas se van alzando. La diferencia: las mujeres están haciendo cada vez más ruido.

Pero, sin afán de perder el punto, lo relevante es que la inquietud porque la mujer sea quien asuma el cargo para la(s) próxima(s) gestión(es)… y las candidatas ya están listas. Algunas de ellas son Irina Bokova (Directora General de la UNESCO), Vesna Pusic (ex Ministra de Relaciones Exteriores de Croacia), Natalia Gherman (ex Ministra de Relaciones Exteriores de Moldavia) y Natalia Clark (administradora del PNUD). La iniciativa ha sido impulsada por diversas naciones, pero sobre todo por la delegación Colombiana, quienes además de esto buscan también que se dé un giro al país de origen del Secretario y se consideren países de Europa del Este para ser elegidos.

Desafortunadamente, y así como previsto al inicio de este espacio, los y las candidatas tendrán que hacerle ojitos a las cinco potencias permanentes del CS, pues son ellas las que tienen el poder, de alguna forma, de quitar y poner a quien les venga en gana.

Sin el afán de sonar misógino, ¿Será acaso que la agenda de las Naciones Unidas está ad hoc para que por primera vez una mujer se convierta en Secretaria General? Recordemos que, aunque en el discurso siempre se maneja la cuestión de la paridad y la neutralidad, en la práctica nos seguimos encontrando con situaciones como estas hasta en el plano internacional, pues sólo pocas mujeres ocupan cargos de alta coyuntura, como Christine Lagarde, Directora del Fondo Monetario Internacional.

Considero importante –y muy a pesar de que la ONU ha quedado mal con el tema de los levantamientos en el Medio Oriente– que nos debemos abocar a conocer con detalle el proceso por el que tendrán que pasar los candidatos, pues aunque no participemos directamente en él, sí sufriremos las consecuencias de estar o no dentro de los primeros temas de la agenda. Desafortunadamente, y así como previsto al inicio de este espacio, los y las candidatas tendrán que hacerle ojitos a las cinco potencias permanentes del CS, pues son ellas las que tienen el poder, de alguna forma, de quitar y poner a quien les venga en gana.

Me pregunto qué pasaría Alicia Bárcena (secretaria ejecutiva de la Cepal) quedara como Secretaria General. ¡Ah, no! Se me olvidaba que nuestro principio de “no intervención” no nos deja participar en tanta cosa…

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Tercera Guerra Mundial en el 2016?

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El año pasado, tras los atentados en París donde más de 100 personas perdieron la vida, el Papa Francisco I dijo que el mundo, más que nunca antes, estaba al borde de una “Tercera Guerra Mundial”. ¿Qué tan cierto es esto para el 2016?

El año pasado, tras los atentados en París donde más de 100 personas perdieron la vida, el Papa Francisco I dijo que el mundo, más que nunca antes, estaba al borde de una “Tercera Guerra Mundial”. ¿Qué tan cierto es esto para el 2016?

Bueno, según la importante consultora, Euroasia Group, aunque este año existe un mundo muy fragmentado, algo que no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial, las posibilidades de un conflicto mundial son inexistentes, debido a que las potencias mundiales (Estados Unidos, China, Japón y Alemania) esta renuentes a manejar o ser participes de cualquier conflicto global.

Lo que sí hicieron Ian Bremmer y su colega Cliff Kupchan es una lista de los 10 principales riesgos para este año, los cuales resumimos aquí:

1.La debilitación y casi rompimiento de la Alianza Transatlántica (OTAN)
Ellos creen que la OTAN, una de las alianzas más importantes durante el siglo pasado, está más debilitada que en otras ocasiones; esto por el pobre manejo y baja influencia en conflictos como los de Ucrania y Rusia y el conflicto en Siria. También Europa y los Estados Unidos tomarán caminos distintos durante este año.

Ellos creen que la OTAN, una de las alianzas más importantes durante el siglo pasado, está más debilitada que en otras ocasiones; esto por el pobre manejo y baja influencia en conflictos como los de Ucrania y Rusia y el conflicto en Siria.

2. Una Europa más cerrada
Debido a los problemas políticos, sociales, económicos y de terrorismo que enfrenta Europa, los principios de la Unión Europa estarán bajo mucha presión, sobre todo el de libre tránsito dentro del continente. Aunque económicamente a la UE le irá bien, en otros rubros, como lo social, estará quebrantada.

Debido a los problemas políticos, sociales, económicos y de terrorismo que enfrenta Europa, los principios de la Unión Europa estarán bajo mucha presión, sobre todo el de libre tránsito dentro del continente.

3. La influencia de China incrementara
Aunque actualmente hay incertidumbre sobre el crecimiento económico de China, Euroasia Group considera que China tiene una influencia muy grande a nivel global y que esto pondrá presión sobre otras potencias mundiales, que no sabrán como lidiar con la agenda política de China, que es muy diferente a la occidental.

4. El Estado Islámico se fortalecerá
No es secreto que la respuesta de las potencias mundiales aparte de dividida, no ha sido la indicada. Por lo tanto, el Estado Islámico más allá de desaparecer, se va a fortalecer y tendrá más aliados y seguidores. Se considera que los principales objetivos de ataque son Francia, Rusia, Turquía, Arabia Saudita, y los Estados Unidos. Otros países árabes se unen a esta lista siendo Irak, Líbano, Jordania, Egipto y a lo largo de Europa.

El Estado Islámico más allá de desaparecer, se va a fortalecer y tendrá más aliados y seguidores.

5. Arabia Saudita
Euroasia Group ve un periodo importante de destabilización en la familia real de Arabia Saudita, lo que provocará algo de aislamiento y lo volverá un país más agresivo hacia sus vecinos árabes, especialmente con Irán.

6. Sillicon Valley se hace presente
Más empresarios de la industria de la tecnología tendrían influencia en la toma de decisiones de los países. Cuando se refieren a Silicon Valley, hablan de empresarios, grupos de hackers y filantropitas del mundo de la tecnología. Esta influencia de actores crea el riesgo de generar una volatilidad en políticas publicas y en los mercados.

Más empresarios de la industria de la tecnología tendrían influencia en la toma de decisiones de los países.

7. Lideres impredecibles
Euroasia Group deja en claro que existen varios líderes que tienen conductas erráticas, los cuales harán que la política internacional sea volátil. Algunos ejemplos son: Vladimir Putin de Rusia, Tayyip Erodgan de Turquía, el adjunto príncipe heredero Mohammed bin Salman y Petro Poroshenko de Ucranía.

8. Brasil
La situación política y económica de Brasil va a empeorar, y con la posible salida de la Presidenta Dilma Rousseff, las cosas no van a mejorar. En caso de que fuera a sobre vivir políticamente, el país va a seguir estancado.

9. Problemas electorales en Economias Emergentes
Es probable que varias economías emergentes se enfrenten al descontento de su población durante estas elecciones, lo cual va a traer inestabilidad gubernamental en esos países. Los mercados van a ser más volátiles que en otros años electorales.

10. Turquía
Turquía tendrá problemas políticos con su actual Presidente y habrá un daño considerable a los negocios y a la inversión en ese país. En cuanto a seguridad, Turquía no será efectivo en su ofensiva en contra del Estados Islámico, lo que lo volverá muy propenso a ataques por parte de este grupo.

Asia será la región más estable del mundo, ya que Japón, India y China estarán mas enfocados en reformas económicas y en estrategias a largo plazo.

Extras: Estados Unidos no va a elegir a Donald Trump como Presidente. La economía de China va a sufrir, pero políticamente estará estable. Asia será la región más estable del mundo, ya que Japón, India y China estarán mas enfocados en reformas económicas y en estrategias a largo plazo.

Reflexiones tras la marcha climática más grande de la historia

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El día de ayer, domingo, se celebró una marcha a nivel mundial a favor del clima en nuestro planeta. Más de 130 organizaciones de la sociedad civil conforman la Coalition Climat 21, alianza que convocó a más de medio millón de personas en 175 países, a marchar para exigir a nuestros gobernantes que se reúnen a partir de hoy en la COP21[1] en Francia que se comprometan, con más vigor que nunca, a garantizar una rápida transición de los combustibles fósiles a las energías renovables, para preservar el clima como lo conocemos y mitigar el calentamiento global.

Lo importante es que ésta califica como la marcha más grande de la historia en nombre del clima, ha roto todos los records y por ello hará eco en los discursos y compromisos de los países más influyentes en la cumbre de cambio climático.

La marcha tuvo muchos nombres, Marcha por la Justicia Climática, la Marcha de la Gente por el Clima, Marcha Mundial por el Clima, entre otros. Lo importante es que ésta califica como la marcha más grande de la historia en nombre del clima, ha roto todos los records y por ello hará eco en los discursos y compromisos de los países más influyentes en la cumbre de cambio climático.

En una plaza pública de París, se colocaron simbólicamente miles de pares de zapatos donados para visualizar la voluntad del pueblo francés ante la cumbre.

Ha sido terrible ver que uno de los países que más ha hecho por aumentar la conciencia climática, Francia, haya estado limitado para marchar el día de ayer. El gobierno francés, en su estado de alerta nacional tras los ataques terroristas del 13 de noviembre, prohibió las demostraciones públicas y las protestas en masa. De acuerdo a los números de avaaz.org, la principal convocante de este movimiento global, unos 400,000 parisinos hubieran marchado en vísperas de la COP. Las tecnologías de información, sin embargo, llegaron de nuevo a esperanzarnos, y fue gracias a ellas que muchas personas alrededor del mundo pudieron conectar con quienes no pudieron marchar a través de una iniciativa llamada #March4Me (marcha por mí), y llevar sus nombres en la marcha. Asimismo, en una plaza pública de París, se colocaron simbólicamente miles de pares de zapatos donados para visualizar la voluntad del pueblo francés ante la cumbre.

Aquí en Monterrey también se celebró la marcha, pero como era de esperarse, fue muy pequeña y su mensaje fue extremadamente disperso. Los voceros hablaban de la conservación de las especies y la contaminación en los mares, otros del uso excesivo de pesticidas, otros más del campo y las sequías, pero parecía que nadie comprendía la verdadera razón por la cual el mundo se levantó, y es para exigir justicia climática y ejercer presión.

Se marcha por la justicia climática, porque los países industrializados, los culpables históricos del aumento de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera y el consecuente aumento de las temperaturas globales, son quienes menos sufren los efectos del cambio climático e, irónicamente, son quienes están más preparados (en recursos económicos, en tecnologías y en conocimiento) para adaptarse a los mismos. Al mismo tiempo, son los países menos desarrollados, los que no han contribuido casi nada en las emisiones de CO2, los peores golpeados y los menos capaces de adaptarse.

El protocolo impuso metas de reducción de emisiones sólo a los países desarrollados, dando a las naciones en desarrollo como China, India y Brasil un pase libre.

Se marcha para ejercer presión a los gobiernos, pues el Protocolo de Kyoto, tratado histórico de reducción de GEI originado en la conferencia de Rio de Janeiro de 1992 y que terminó en 2012, fracasó. El protocolo impuso metas de reducción de emisiones sólo a los países desarrollados, dando a las naciones en desarrollo como China, India y Brasil un pase libre. En los últimos años, a estos países los ha caracterizado un crecimiento muy acelerado de industrias basadas en los combustibles fósiles. Y también se marcha porque la última conferencia global en donde se trató de imponer un nuevo acuerdo, Copenhague en 2009, la discrepancia entre países fue casi derrotadora.

Hasta el momento, más de 170 países, que representan más del 90 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero han presentado sus compromisos y aún más pueden surgir estas semanas en París.

Reitero mi entusiasmo sobre la COP21 en París, porque sé que los organizadores han aprendido mucho de los errores del pasado. En lugar de volver a perseguir un acuerdo con el enfoque de “arriba hacia abajo” (top-down approach) con objetivos fijos, esta vez han pedido a todos los países a presentar un plan nacional que establezca cómo y por cuánto planean reducir sus emisiones en los próximos años. Hasta el momento, más de 170 países, que representan más del 90 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero han presentado sus compromisos y aún más pueden surgir estas semanas en París.

También es éste el momento en que tres elementos cruciales para las negociaciones conjugan ahora y no lo hacían antes: 1) una mayor conciencia global sobre el problema, 2) las tecnologías y las energías renovables son más accesibles que nunca, y 3) una voluntad política fuerte, sobre todo de dos de los jugadores más importantes, China y los Estados Unidos.

La preservación del clima como lo conocemos hoy es un derecho humano por el cual se debe luchar. El cambio climático tiene todo que ver con el futuro de nuestra seguridad alimentaria, con la oferta de empleos de calidad, con las diferentes fuentes de energía y con la erradicación de la pobreza. El tema del cambio climático es uno de los más intersectoriales que existen. Quizás sea por ello, por la complejidad del tema, que no se pudo articular un mensaje claro en la marcha en Monterrey. Me aseguraré de seguir luchando por esclarecer la importancia del tema.

En efecto, este ha sido otro caso en el que, como entusiasta de las conferencias de este tipo, fui retada con alegaciones como “no va a servir para nada”, o “no creo que una marcha haga nada”. Y aunque mis conocidos y amigos sí tuvieron razón sobre la marcha en Monterrey, es decir, se comprueba que un evento que resuena con mucha fuerza en muchísimas otras ciudades parece un chiste en mi Monterrey, me emociona saber que no estuvimos solos.

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[1] 21º Coferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC)

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Fabricando nuestro propio veneno

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La situación de cientos de miles de personas se encuentra pendiendo de un hilo. Los refugiados sirios han pasado a ser los seres humanos más vulnerables ante los ojos de la comunidad internacional, quienes ven limitadas sus opciones ante los recientes estallidos en Francia y la psicosis creada a su alrededor no sólo en dicho país, si no alrededor del mundo. Primero Estados Unidos declara un detenimiento en la entrada de refugiados sirios ya que existe una fuerte presión entre los ciudadanos y mandatarios gubernamentales para restringirles la entrada. Por otra parte, tenemos a un país siempre neutral ante acontecimientos internacionales: Canadá. Hace un par de días se hizo saber que dicho país no recibiría a refugiados sirios del sexo masculino que no vinieran acompañados; es decir, solamente se daría oportunidad a mujeres, niños y familias. ¿La razón de ambos? Tienen dudas sobre la estabilidad en sus tierras, ya que los hombres sirios representan una amenaza para la paz.

Hace un par de días se hizo saber que dicho país no recibiría a refugiados sirios del sexo masculino que no vinieran acompañados; es decir, solamente se daría oportunidad a mujeres, niños y familias.

¿A qué hemos llegado? La esfera internacional en estos momentos se encuentra en una situación caótica, donde cualquier acción o hasta insinuación mínima deslinda en fuertes declaraciones y advertencias hacia el “enemigo”. Cada uno de los países nada más está esperando a que le piquen las costillas para desempuñar el arma. Las amenazas, miedo, intimidaciones y terror terminan siendo la causa y consecuencia de los enfrentamientos.

En este caso es inevitable no citar los conceptos acuñados por Joseph Nye, el cual nos introduce a diferenciar (aunque no desconectar) un poder duro y poder blando en las relaciones internacionales. Los sucesos desencadenados y conocidos como la Primavera Árabe en la región de Medio Oriente sucumbieron ante la aplicación de un poder blando, donde se negoció la forma de acabar con el conflicto y establecer un gobierno más justo para los países de Libia e Irak (por mencionar los más conocidos). Sin embargo, en Siria desde el estallido en 2011 el poder duro ha estado presente sin dar cabida a las negociaciones, diplomacia y acuerdos. Al contrario, fue escalando paulatinamente hasta atraer la atención de todo el mundo por los enfrentamientos armados dentro, pero sobre todo fuera del estado sirio. Precisamente la relevancia tiene cabida porque el conflicto de un país traspasó las fronteras, donde las potencias mundiales han intervenido activamente “queriendo apoyar para poner fin al terror que han sembrado”.

Estimados(as) Presidentes, no seamos hipócritas, y acepten sus responsabilidades y acciones que directa o indirectamente han sustentado la escalada del conflicto sirio.

Estimados(as) Presidentes, no seamos hipócritas, y acepten sus responsabilidades y acciones que directa o indirectamente han sustentado la escalada del conflicto sirio. No voy a apuntar a un país en específico, porque con la información que circula a nuestro alcance ya es posible dudar de varios (muchos) mandatarios. Simplemente enfatizo en el suministro de armas, apoyos económicos a facciones terroristas (¿o es que son autosustentables?), interés en la riqueza de recursos naturales en Medio Oriente, importancia geopolítica para el comercio, relevancia estratégica (centro de conexión entre Medio Oriente y Europa).

El interés es puramente económico, si quisieron hacernos creer en la posibilidad de un interés humanitario… ¡¡han fallado!!. ¿Por qué? Ante una problemática cierran sus fronteras y el paso a ciudadanos sirios. Es por ello que la apertura solo existe en el mercado, no en las oportunidades laborales, no en el apoyo a los otros, no en mejores opciones de vida. Al hacer la tarea de matemáticas, los únicos que veían un menos, tras otro menos, eran los ciudadanos afectados y con grandes necesidades. Sueños, carreras, empresas y proyectos truncados.

No es posible negar y hacernos de la vista gorda ante la complejidad de lo que vivimos hoy en día. Burma, Mali, Siria, Francia, Irak, miedo entre los ciudadanos de muchos países del mundo. Entre la misma humanidad se inicia, causa, desarrolla y estalla ese terror… y los únicos que pueden ponerle fin somos nosotros mismos.

“WHY DO WE KILL PEOPLE WHO KILL PEOPLE TO SHOW THAT KILLING PEOPLE IS WRONG?” -Autor desconocido. Pancarta en una protesta.

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París es el Mundo: Parte 2

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De entre las pocas buenas noticias por rescatar tras los ataques terroristas perpetuados en París la semana pasada, resulta que la violencia ha logrado acelerar la negociación política sobre el cese de fuegos en Siria y es más probable —que antes— que se llegue a un acuerdo pronto sobre el destino del gobierno de Assad, aunque este sea tan sólo un primer paso.

La respuesta en las redes sociales ha sido un debate por sí mismo, pues resulta evidente lo favorecido que está el occidente en la cobertura de noticias a nivel internacional. El principal argumento, absurdo por supuesto, es que como la violencia es cotidiana en el Medio Oriente, es natural que haya una respuesta más intensa cuando suceden los hechos en el mundo occidental.

París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra.

Lo que #PrayForParis demuestra, además una conmovedora condolencia colectiva, es que las vidas de estas personas en medio del conflicto son invisibles. La vida de la víctima del Oriente es tomada por menos, no porque se valore menos su vida, sino simplemente porque vivir en circunstancias, usos, costumbres y religiones incomprendidas nos hace absolutamente ajenos al problema. París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra, mientras que los civiles sirios (e iraquíes también, por aquello de que el conflicto sobrepasa fronteras) diariamente están expuestos a bombardeos suicidas, tortura, ataques con armas químicas y fusilamientos por parte del estado, en aras de asegurar un terreno fértil para los grupos extremistas.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos. Como mexicanos, no hemos conocido jamás una situación similar a la de Siria. Es de agradecerse que por lo menos aquí en nuestro hogar, “violencia sectaria”, “guerra indirecta” (proxy war) son conceptos extraños y lejanos, y que nada apunta a que se conviertan en algo familiar.

El conflicto en Siria está cambiando al mundo como lo conocemos, pues reta las nociones que tenemos sobre minorías religiosas, sobre quién es aliado de quién y quién representa el mayor enemigo, renueva el rostro del refugiado, redefine la escala y las capacidades de los grupos terroristas y parece estar re-dibujando fronteras —territoriales al igual que ideológicas— en su totalidad. Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

París es tan sólo un instante, una fotografía de las fuerzas visibles e invisibles actuando en el problema. Es importante analizar bien esta fotografía, ya que la complejidad de la situación, que he tratado de explicar aquí, favorece las percepciones erróneas de quién “tiene la culpa” y nos puede posicionar en un lado de una balanza que en realidad no debería de existir. Las guerras de hoy son más complejas que antes, puesto que vivimos en un mundo de múltiples polos de poder y una economía global intrincadamente tejida, Siria es un ejemplo perfecto de esto.

El prejuicio contra la población musulmana escala especialmente en Europa, pues crece el miedo de que esta ola de refugiados, más la expansión de los grupos musulmanes extremistas, arrasará violentamente contra el mundo occidental. Pero aún cuando Europa aceptase a los más de 4 millones de refugiados en su territorio, juntos aumentarían tan sólo de un 4 a 5% el porcentaje de musulmanes totales habitando allí. También es cierto que, en indudable e inquebrantable mayoría, casi todos los países del mundo condenan las acciones de ISIS, al-Nusra y demás grupos terroristas. La cuestión es que, salvo estos dos ejemplos, hoy en día es más difícil definir quién es terrorista y quién no; cuestión que se debaten Rusia y Estados Unidos, por ejemplo, y que ha obstaculizado las intervenciones mencionadas.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos. Lo que pase aquí también pasará allá. Los refugiados llegan de Siria a Europa huyendo de la violencia, mientras que en Monterrey llegan los empresarios coreanos en búsqueda de oportunidades para sus jóvenes familias y pasan los migrantes sudamericanos escapando de la pobreza. Assad y sus aliados matan a civiles allá mientras que nuestro estado mata a civiles pobres acá. Las actitudes que tomemos para con nuestros vecinos “diferentes”, que en realidad no son diferentes en absoluto, son esenciales para la construcción diaria de la paz, un tesoro en extremo delicado.

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París en Inglaterra

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Criticado por muchos, el balompié muchas veces ha sido pretexto para exacerbar el patrioterismo, pues al final se trata de una confrontación entre representantes de dos naciones, y los sentimientos o resentimientos fácilmente pueden salir a flote. Javier Aguirre alguna vez le llamó: “La guerra sin muertos”.

Al final se trata de una confrontación entre representantes de dos naciones, y los sentimientos o resentimientos fácilmente pueden salir a flote. Javier Aguirre alguna vez le llamó: “La guerra sin muertos”.

A veces estos enfrentamientos no sólo involucran a naciones sino que en ocasiones a ciudades o hasta a barrios de un mismo pueblo. Motivos geográficos, históricos, socioeconómicos o incluso religiosos, enemistan a los seguidores de dos oncenas al grado en que la victoria de un equipo más que ser vista como un triunfo deportivo que en nada cambia nuestras vidas, es percibida como la derrota de la cosmovisión contraria. Les ganamos.

Los partidos entre Serbia y Croacia (repúblicas ex yugoslavas), Fenerbache y Galatasaray (zona europea contra zona asiática de Estambul) Celtic y Rangers (Católicos contra protestantes de Glasgow) desgraciadamente muchas veces han llevado a sus aficionados a conductas violentas.

No olvidemos la “Guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador a finales de los años 60, o a los mexicanos que cantaron “Osama, Osama” en un México contra Estados Unidos en Guadalajara.

Más cerca de nosotros, no olvidemos la “Guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador a finales de los años 60, o a los mexicanos que cantaron “Osama, Osama” en un México contra Estados Unidos en Guadalajara.

Podría decirse que los futbolistas suelen entender mejor que se trata de un juego (o tal vez el temor a suspensiones o lesiones los haga entenderlo mejor) y aunque no pocas veces se han visto rebasados, la realidad es que las agresiones son más comunes y extendidas en la tribuna.

Las colectividades reunidas parecen formar entes que manifiestan ideas o sentimientos de forma simplificada a través de frases breves o conductas más primitivas. No hay diálogo entre los miles de un color y los miles del otro. Además de las obvias imposibilidades físicas, tal vez principalmente porque no se trata del espacio idóneo y porque ahí se siente mucho más de lo que se piensa.

Pero estos entes colectivos de comportamiento precario no siempre han sido violentos, sino que a veces han sido lapidarios al abuchear o rechiflar a mandatarios como Díaz Ordaz o Miguel de la Madrid, o se han hermanado a pesar de la enemistad de sus gobiernos como en el partido entre la Alemania Federal y la Alemania Democrática de 1974, o en el Estados Unidos contra Irán de 1998 en el que los jugadores de ambos equipos se tomaron la foto juntos.

Y todo esto nos lleva al día de ayer en Wembley. Si bien es cierto que la rivalidad entre ingleses y franceses es más bien añeja, seguía pareciendo impensable que una enorme colectividad británica entonara la Marsellesa francesa en territorio inglés, y sin embargo, esto ocurrió antier durante el partido entre Francia e Inglaterra.

Los muertos no tienen la culpa de sus gobiernos y eso ni a través de la “representación popular” puede negarse.

Nadie se detuvo a pensar en para qué serviría, qué cambiarían, si había otros conflictos de mayor relevancia en el mundo, si los gobiernos occidentales han castigado cruel y severamente al Medio Oriente, si hay otros muertos que también merecen importarnos, sino que simplemente así lo sintieron: mostrar apoyo a los franceses por los hechos lamentables de la semana pasada, pues al final, los muertos no tienen la culpa de sus gobiernos y eso ni a través de la “representación popular” puede negarse.

La Marsellesa cantada con francés mal pronunciado no cambia nada, al igual que el abrazo de alguien no te regresará a un ser querido que ha muerto, o las lágrimas no te devolverán a tu perro perdido (a menos que comas comida para perro en exceso, como sugería Homero Simpson). Pero no deja de ser un gesto de apoyo que no debemos privar de su nobleza por el pragmatismo: no sirve de nada pero significa mucho.

La condena a las potencias occidentales por su brutalidad en Medio Oriente —muchas veces disfrazada o callada—, la solidaridad con los sirios, musulmanes o con otros sucesos lamentables no es excluyente de un abrazo a los ciudadanos franceses que fueron víctimas el viernes y a una colectividad dolida más por la pérdida de sus personas que por la vulneración de su gobierno o de sus principios ideológicos. Después de todo, nadie le dedicó nada a sus gobernantes ni les pidió que invadieran o tomarán represalias.

Más allá de los dirigentes del país, de sus representantes deportivos, territorios o incluso lenguajes, los miles de un color sintieron la necesidad de abrazar a los miles de otro color, y la forma que encontraron de hacerlo fue cantando al unísono la misma canción.

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París es el Mundo

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París no es nuestro traspatio, sin embargo, los desgarradores ataques terroristas del fin de semana pasado se sienten con especial dolor en el mundo occidental. París es un reflejo de lo que está sucediendo en la escala mundial. Hoy, París es el Mundo. Estos párrafos -que de nuevo tuve que escribir en dos partes, ahí dispense- son un esfuerzo por conmensurar el gran panorama de la situación, para permanecer inteligentes ante las circunstancias y combatir el contragolpe de racismo y odio que estos atentados seguramente están propiciando en contra del Islam en el mundo occidental.

Desde hace cuatro años y medio existe una guerra civil en Siria que ha cobrado la vida de más de 250,000 personas, herido a más de 800,000, obligado a por lo menos 4 millones a huir del país en búsqueda de refugio y a 7.5 millones más a desplazarse de sus hogares huyendo de la violencia. Mucha atención se le ha dado a la consecuente crisis de los refugiados, calificada como la peor crisis humanitaria desde el genocidio de Rwanda.

La guerra en Siria es efecto de la llamada “Primavera Árabe”, una serie de protestas, revueltas y guerras civiles en contra de gobiernos autoritarios del mundo árabe con décadas al poder y a favor de una democracia.

La guerra en Siria es efecto de la llamada “Primavera Árabe”, una serie de protestas, revueltas y guerras civiles en contra de gobiernos autoritarios del mundo árabe con décadas al poder y a favor de una democracia. De esta Primavera, algunos países lograron derrocar a sus líderes y salieron relativamente ilesos, como fue el caso de Túnez, Egipto, Libia y Yemen; mientras que otros países como Bahrein sufrieron levantamientos más fuertes. Otros tantos experimentaron protestas que variaron en dimensión. Siria ha sido indudablemente el peor afectado, puesto que las condiciones de división política, social y religiosa, sumados a una desproporcionada represalia a las protestas pacíficas y crímenes de guerra por parte de las fuerzas de Bashar Al Assad, han favorecido un rápido escalamiento del conflicto.

El caso de Siria es en extremo complejo y representa el quiebre de numerosas tensiones preexistentes. De las que puedo enlistar se encuentran la creación de fronteras artificiales en la región del Medio Oriente por los poderes coloniales de Francia y el Reino Unido tras la 1ª Guerra Mundial, que apretujaron arbitrariamente a una diversidad de religiones y grupos étnicos; la promoción (también colonial) de una minoría religiosa para gobernar sobre las demás; el descontento social por la pobreza; la falta de oportunidades laborales; una prolongada sequía a causa del cambio climático que erradicó poblaciones enteras de ganado y cosechas de las poblaciones más vulnerables en los últimos años y la negligencia del gobierno de Assad para atender a estas necesidades, entre otras.

El problema ya no se trata de Assad y sus atrocidades, sino de nuevo de una guerra internacional en contra del terrorismo. ISIS ha probado ser uno de los grupos terroristas más violentos y exitosos de nuestros tiempos.

La situación no termina de complicarse, pues aprovechándose de la violencia y la división política en Siria, grupos militantes y yihadistas como ISIS (Estado Islámico en Irak y Siria) y el Frente al-Nusra (una rama nueva de Al Qaeda) embisten en medio del conflicto con la misión de establecer un califato islámico totalitario, hasta el punto en que el problema ya no se trata de Assad y sus atrocidades, sino de un revival de la guerra internacional en contra del terrorismo, otra demostración del choque de las civilizaciones de acuerdo a la teoría propuesta por Samuel P. Huntington en los noventa. ISIS ha probado ser uno de los grupos terroristas más violentos y exitosos de nuestros tiempos, y es aquí donde se comprende por qué Francia fue atacada. Previo a los ataques en París, Francia había incurrido directamente en dos bombardeos, uno en septiembre y otro a principios de noviembre, en contra de ISIS en Siria… causa y efecto, o un caso de estudio más de la aplicación del modelo racional de las Relaciones Internacionales.

De momento las intervenciones extranjeras disfrazadas de apoyo y amistad política no hacen nada más que prolongar el conflicto. La idea de que se busca estabilidad en la zona es también ridícula, puesto que vuelve a ser relevante el dicho de que “la cura a veces es peor que la enfermedad”. Observamos de nuevo un esquema parecido al de la Guerra Fría, en donde potencias extranjeras financian la milicia de un lado u otro de las facciones contendientes, inspirados por intereses económicos en la región y por la necesidad de demostrar una fuerte influencia política en las zonas de mayor conflicto a nivel global.

Se quede Assad o no, lo comprobado una y otra vez en las experiencias de vacíos de poder es que la guerra civil puede prolongarse aún más dadas las divisiones entre los diferentes grupos de oposición.

En este caso, mientras que los Estados Unidos, Francia y otros países europeos apoyan la salida del presidente Bashar Al Assad, afirmando que ha sido éste el responsable del estallido de la guerra, Rusia e Irán apoyan la idea de que retirar a Assad del gobierno va a causar mayor conflicto del que ahora existe. Ambos lados actúan con información imperfecta debido a la complejidad de la situación y una inhabilidad por poner un rostro claro al enemigo. Independientemente del resultado, se quede Assad o no, lo comprobado una y otra vez en las experiencias de vacíos de poder es que la guerra civil puede prolongarse aún más dadas las divisiones entre los diferentes grupos de oposición.

Se necesitarán décadas de conciliación estudiada y gran asistencia para la recuperación económica antes de lograr la estabilidad en un país tan destrozado como éste. Además de que queda la tarea de recuperar el sueño y las expectativas de la Primavera Árabe.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Royalazo de París

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El día de ayer, mañana y en estos días se ha estado comentando sobre los atentados terribles y funestos que acontecieron en la ciudad de París. Las investigaciones siguen y la psicosis también. Saltan culpables, víctimas, héroes y villanos que participaron en un atentado de lo más triste e inadmisible. Ayer mismo platicaba con un familiar acerca de esto y me decía: ¿qué tanta probabilidad existía de que esto pasara en México? Yo le contesté que esto ya pasó, y sí, el Royalazo, la tragedia más hiriente, que llena de rabia y la más dolorosa en la historia de Monterrey.

El Atentado al Casino Royale guarda algunas similitudes con el ataque al teatro Bataclan. Si bien es cierto, los asesinos no mataron a sangre fría uno por uno en Monterrey, sí atentaron con alevosía y ventaja estuviese quien estuviese… La sangre fría de ambos asesinos, fanáticos islámicos o no, franceses o mexicanos… fue la misma. No importó quien estaba adentro, mujeres, hombres, embarazadas, estudiantes, médicos, ancianos, músicos, staff, edad, nacionalidad, preferencia sexual o clase social. Estos asesinos en su irracional vulgaridad atentaron contra un grupo de personas que no tenían la más mínima relación con la causa o lucha que ellos persiguieron.

El gobierno francés está accionando su artillería justificada por la opinión pública, la cual ocasionará masacres en igual o más número de personas de lo de París, que sin lugar a dudas no suma sino divide más.

Más allá de los factores que motivaron estos ataques, la respuesta debe ser la misma. Total repudio y total rechazo a actos similares. Así como respuestas frontales y prontas de las autoridades civiles encargadas de resolver estas contingencias.
El gobierno medinista respondió con una acción tibia de cancelar concesiones de casinos y prometieron resolver el problema que produjo algunas detenciones y líderes caídos del cartel de los Zetas. Por otro lado, el gobierno francés está accionando su artillería justificada por la opinión pública, la cual ocasionará masacres en igual o más número de personas de lo de París, que sin lugar a dudas no suma sino divide más.

Hay que tener cuidado de lo que uno lee en prensa porque es susceptible a distorsiones, y lo que hay que evitar a toda costa es caer en la histeria colectiva.

Hay que tener cuidado de lo que uno lee en prensa porque es susceptible a distorsiones, y lo que hay que evitar a toda costa es caer en la histeria colectiva, la histeria inquisidora que sólo genera cacerías de brujas para calmar a los más radicales.
Francia dedicará numerosos memoriales y eventos conmemorativos por los héroes y las víctimas de estos terribles hechos. Presidentes y miembros de todos los partidos tendrán que unirse en torno a esto por muchos años. En Monterrey, aún esperamos el memorial, esperamos la bandera a media asta ese día y esperamos que alguien se decida a destruir ese edificio que sólo significa un monumento a la incapacidad en la lucha contra el narco. El gobierno estatal y su prensa amiga siguieron la táctica del olvido y el sacarle la vuelta al asunto. Como dijo Cicerón: “Un pueblo que olvida su historia es un pueblo sin futuro, ya que está condenado sin remisión a repetirla”.

Como dijo Cicerón: “Un pueblo que olvida su historia es un pueblo sin futuro, ya que está condenado sin remisión a repetirla”.

Foto fuente: eldiario.deljuego.com.ar

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LE HEMOS PERDIDO EL RESPETO A LA MUERTE

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Durante la historia de la humanidad, la guerra y la paz han sido ejes fundamentales para el desarrollo del ser humano en su condición de animal. Organizar a una sociedad tan plural, fanática y extrema ha resultado tema de debate entre las naciones. Unos pugnan por el petróleo, otros lo hacen por ganar territorios y algunos más locos por simple poder.

Por si no fuera poco, con la llegada de las redes sociales la voz popular (más popular que informada) ha decidido formar parte de los asuntos internacionales como uno de sus deportes favoritos.

Están los que se quejan por quejarse. Estos seres capaces de criticar a todo aquel que se mueva a la derecha, a la izquierda o al centro, con el único fin de poder escribir en sus deterioradas redes sociales.

Les acompañan los “intelectuales”, aquellos que toman un bando y lo defienden a muerte en su gran mayoría con ningún argumento que los respalde.

Entre guerra permanente en regiones como Siria, homicidios estratégicos en Ayotzinapa, atentados terroristas en París o delincuencia organizada (muy organizada), el mundo le ha perdido el respeto a la muerte.

Y están los peores, esos seres que se quejan de las quejas de las personas. Parece de risa, pero existen, tal cual lo diría Facundo Cabral: “Les tengo miedo porque son muchos”.

Entre guerra permanente en regiones como Siria, homicidios estratégicos en Ayotzinapa, atentados terroristas en París o delincuencia organizada (muy organizada), el mundo le ha perdido el respeto a la muerte.

El ser humano es el mayor peligro para su propia raza.

A decir verdad, la muerte ya forma parte de nuestra rutina. Es normal leer sobre atentados en los principales periódicos del mundo, ver las noticias repletas de sangre o caminar frente a cementerios cada vez más grandes mientras las librerías cierran en grandes cantidades.

El ser humano es el mayor peligro para su propia raza, y no sólo por el hecho aparentemente normal que contempla personas malas viviendo en el mismo mundo que personas buenas; sino porque su ambición de poder le ha llevado a destruir ciudades y practicar canibalismo social.

La religión no puede ser objeto de disputa, de exagerada creencia y mucho menos la razón de asesinar en nombre del omnipotente que creas.

La religión no puede ser objeto de disputa, de exagerada creencia y mucho menos la razón de asesinar en nombre del omnipotente que creas. Los niños no pueden cargar armas en lugar de libros, las mujeres no deben ser objetos sexuales —aún y cuando el más idiota libro “sagrado” lo diga— y los hombres no nacieron para morir en la guerra sino para vivir y construir un mejor mundo.

Debemos recuperar el respeto a la muerte, y aún sabiendo que a todos nos llegará, esperar el momento ideal para recibirla con agrado. Hay que educar para la paz, aunque estemos preparados para la guerra.

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