Feminismo: Un beneficio para la mujer




Si de algo me he dado cuenta últimamente, es que la sociedad hoy en día no entiende el significado de feminismo, entonces he decidido hoy explicarlo.

Para comenzar, el feminismo NO es un antonimo del machismo. Este malentendido se ha desarrollado debido a que las personas no saben que es el feminismo y lo confunden con la misandria o el hembrismo

Ahora bien, se tienen que entender los diferentes significados de estas palabras para saber bien de que se está hablando con cada término. La misandria es el odio de la mujer al hombre y el hembrismo es la analogía del machismo. El feminismo NO se conecta de ninguna forma con cualquiera de los términos anteriormente mencionados, este es la lucha por la equidad entre ambos géneros, tanto en el ámbito privado como en el público.

El feminismo no es que una mujer pueda tener pelo en las axilas y que un hombre pueda llorar. El feminismo es el movimiento para que las mujeres tengan los mismos beneficios que los hombres.

Por beneficios me refiero a: el sueldo que reciben, la cantidad de opciones de trabajo, las opciones para subir de puesto en un trabajo, el hecho de que no se les cuestione la razón por la cual trabajan y no están en casa con sus hijos, no ser hostigados con el rol de tener un hijo, poder caminar en la noche sin preocupaciones y no tener miedo de tomar unas copas de más en un lugar público. Entonces sí, el feminismo busca beneficiar a la mujer pero no más que a un hombre, sino darles las mismas oportunidades que tienen ante la sociedad.

Entonces, si después de saber la diferencia de términos que existen y aún no te consideras a ti mismo como feminista, lamento decirte que estas negándole a una persona su derecho humano de igualdad.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Mujeres al Frente

27 de las 500 empresas que integran el índice bursátil S&P 500 son dirigidas por mujeres [1]. Si bien esta cifra podría parecer pequeña, la brecha entre la paridad de género en el mundo de los negocios se cierra cada vez más. En México, aunque el panorama no es el ideal, la cultura corporativa va en camino a ser más igualitaria.

Actualmente el 16% de los puestos de los consejos de administración son ocupados por mujeres, y en contraste, en Noruega esta cifra llega a 42%, de acuerdo a Deloitte [2].

Estudios del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD), arrojan que en nuestro país, de las mujeres que desempeñan puestos directivos el 18% lo hace como directoras de finanzas, 14% como contraloras, 12% como directoras de mercadotecnia y únicamente el 4% son CEO´s. ¿Qué nos falta para que ese dígito sea 50%?




Las razones son variadas y de distinta naturaleza. Por un lado, la cultura juega un papel importante porque vivimos en un país donde desafortunadamente la mayoría concibe al hombre como el proveedor del hogar y a la mujer como la encargada del funcionamiento de este hogar. Es un hecho que el procrear una familia supone por naturaleza, una mayor labor para la mujer y muchas deciden apartarse, al menos parcialmente, de su carrera profesional para dedicar su tiempo al desarrollo de la familia.

No obstante, existen mitos como que la mujer de negocios no pueda tener familia o que el ser empresaria no le permita procurar los cuidados adecuados a sus hijos. Esto es prueba de los estereotipos sociales y los tabúes culturales existentes. En lo personal, vengo de un hogar que es prueba de la falsedad de estos estereotipos.

En algunos sectores de la sociedad esta idiosincrasia se acentúa, pues el mismo sexo femenino se auto-impone roles de servidumbre al marido o del cuidado de los hijos. En otros estratos, el único deseo de la mujer es disfrutar de los recursos económicos del esposo y vivir en desayunos, salones de belleza y eventos sociales. Lo cual tampoco está mal, cada quien es libre de vivir su vida como quiera.

Pero afortunadamente, en lo personal cada vez veo a más mujeres que tienen metas profesionales claras y planes de carrera ambiciosos, en numerosos ámbitos, de diferente alcance. Pues no se trata de que la mujer ahora debe forzosamente perseguir el éxito laboral, sino de que persiga aquello que desee, en los términos que desee.

Sin embargo, ésta es una tarea bilateral. Hombres y mujeres debemos ser partícipes de esta igualdad, porque existen aguerridas feministas que culpan únicamente al hombre de esta disparidad, cuando no en todos los casos es así.




Los puestos de trabajo deben ser ocupados por el talento y no por el género. La igualdad de hombres y mujeres, en el ámbito corporativo, comienza con cada uno de nosotros, con la mentalidad de que el desarrollo económico es cuestión de voluntad y no de sexo.

El impedimento cultural lo imponen en gran medida los hombres, por la personalidad machista que aún sigue imperando, pero también algunas mujeres que muchas veces no se creen capaces para ocupar puestos directivos o porque simplemente no les interesa crecer profesionalmente.

Personalmente, me parece absurdo que en pleno siglo XXI algunas personas sigan creyendo que el mundo de los negocios es exclusivo para el sexo masculino y peor aún, que dentro de las empresas, los hombres no permitan a mujeres desempeñarse en puestos de decisión.

Mientras sigamos pensando que el pan y el sustento son tareas exclusivas de los hombres, no veremos a más CEO´s mujeres; mientras creamos que las tareas del hogar sólo las deben hacer las mujeres, no habrá más emprendedoras; mientras los hombres no se den cuenta que los negocios los dirigen personas (sin distinción del sexo), no lograremos la igualdad laboral que México merece.

A los hombres que creen que la mujer no debe meterse en los negocios, les pregunto ¿a qué le tienen miedo?

Para mí, no hay nada mejor que una mujer competitiva y ambiciosa.

[1] http://expansion.mx/empresas/2016/09/29/ceos-mujeres-suben-a-record-en-2016-pero-son-solo-el-5
[2] http://expansion.mx/mi-carrera/2016/01/12/solo-4-de-los-ceo-en-mexico-son-mujeres

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Vagones Exclusivos para Mujeres en el Metro de Monterrey: ¿Una medida de prevención, o simple segregación?

El acoso sexual en México es una realidad crítica. Nacionalmente, “63 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia ya sea en el ámbito público o privado.” (Amnistía Internacional, 2015). La Procuraduría General de la República, reportó que en el 2012 se realizaron alrededor de 14,000 denuncias por violación ante los Ministerios Públicos. Sin embargo, Pablo Navarrete, de INMUJERES (2013) afirma que solo 1 de cada 9 delitos de violación, son revelados antes las autoridades.

Fue apenas en el 2007 cuando el gobierno mexicano publicó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (reformada por última vez en el 2015). Fue hasta ese año cuando se reconoció el acoso sexual como una forma de violencia que forma parte de la vida laboral y docente de los mexicanos; en la mayoría de los casos, las víctimas son las mujeres.

¿Y por qué son las mujeres las víctimas? Antes de caer en la errónea idea de que los hombres tienen un “apetito” sexual mayor que el de las mujeres, y que por eso llegan a tener estas actitudes hacia las mismas, hay que pensar un poco más en la cultura de nuestro país. El mismo sitio web de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (2014) establece que el acoso sexual puede ser la “expresión de una cultura en la que se han normalizado la violencia y discriminación sustentada en los estereotipos y roles de género, y en la existencia de roles desiguales de poder entre mujeres y hombres.”

¿Hasta que punto podremos sentirnos seguras en nuestra ciudad? Existen varias medidas que pueden disminuir los casos de violencia en contra de las mujeres… Una de estas medidas, que ya fue aplicada por la Ciudad de México, así como ciudades en Brasil, Egipto, India y Japón, es la implementación de transporte público exclusivo para mujeres.

La idea de que está en nuestra “naturaleza” seguir ciertos patrones sexuales (dominación masculina y subordinación femenina), el acoso sexual es más bien una construcción social que nace de la libre práctica del machismo en nuestro país, sin repercusión alguna de parte de nuestras autoridades, o de nuestra misma comunidad.

Ahora bien, existen diferentes esferas privadas y públicas en las que se puede dar el acoso sexual, como el hogar, el trabajo, la escuela, el transporte público y en las calles de la ciudad. Edith Flores Pérez (2014), de la Universidad Autónoma Metropolitana, escribe un artículo académico para la Revista “Ángulo Recto”, sobre lo que significa ser mujer en la Ciudad de México. Entre los muchos relatos que ella nos comparte, se leen historias de vulnerabilidad, riesgo e inseguridad de parte de todo tipo de mujeres, sin importar edad, ocupación, o apariencia física: la mayoría de ellas han pasado por una situación de acoso, o conocen alguna otra mujer a la que le ha pasado.

¿Hasta que punto podremos sentirnos seguras en nuestra ciudad? Existen varias medidas que pueden disminuir los casos de violencia en contra de las mujeres, específicamente el acosos sexual en la esfera pública. Una de estas medidas, que ya fue aplicada por la Ciudad de México, así como ciudades en Brasil, Egipto, India y Japón, es la implementación de transporte público exclusivo para mujeres. Existen diferentes argumentos a favor de esta medida, así como existen en contra.

…es cierto que la medida de restringir a las mujeres a ciertos espacios para que eviten situaciones de acoso sexual puede parecer superficial. Sin embargo, no me parece justo que en el tiempo que toma cambiar la mentalidad machista que se observa en la mayoría de la sociedad mexicana, las mujeres tengan que seguir soportando estas manifestaciones de violencia, sin ninguna medida preventiva o correctiva.

Al realizar encuestas generales sobre que tan seguras las mujeres se sienten, o se podrían sentir, con transportación exclusiva para mujeres, se encontraron resultados positivos. De una muestra de 6,300 mujeres encuestadas por Thompson Reuters Foundation y YouGov en el 2014 (Adler et al, 2015), en 15 diferentes grandes capitales en el mundo (400 mujeres por ciudad aproximadamente), se reportó que 7 de cada 10 mujeres afirmaron que se sentirían mas seguras en trenes y autobuses exclusivos para mujeres.

Sin embargo, también existen los argumentos en contra de dicha implementación. Algunas de las culturas más progresistas en cuánto a la equidad de género, piensan que esta medida es otro tipo de discriminación sexual, y la verdadera medida con la que las mujeres podrán viajar seguras por la ciudad, se basa en la educación y el respeto humano (Adler et al, 2015).

El … sitio web de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (2014) establece que el acoso sexual puede ser la “expresión de una cultura en la que se han normalizado la violencia y discriminación sustentada en los estereotipos y roles de género, y en la existencia de roles desiguales de poder entre mujeres y hombres.”

Esto es lo que yo opino al respecto: es cierto que la medida de restringir a las mujeres a ciertos espacios para que eviten situaciones de acoso sexual puede parecer superficial. Sin embargo, no me parece justo que en el tiempo que toma cambiar la mentalidad machista que se observa en la mayoría de la sociedad mexicana, las mujeres tengan que seguir soportando estas manifestaciones de violencia, sin ninguna medida preventiva o correctiva.

Mi equipo y yo, quienes proponemos la implementación de vagones exclusivos para mujeres en el Metro de Monterrey, no pensamos que esto sea lo único por hacer por nuestra comunidad. Crear espacios así, si bien de forma práctica podrían disminuir los incidentes de acoso sexual contra la mujer, también pueden utilizarse para promover la equidad de género, la libre denuncia y el resto a los derechos humanos fundamentales.

…nosotros queremos preguntarle a la comunidad: ¿son necesarios los vagones exclusivos para mujeres en el Metro de Monterrey? Nuestra propuesta es que si se deben de implementar estos vagones, pero también queremos tomar en cuenta la opinión de los demás regiomontanos. Contesta nuestra encuesta aquí.

Monterrey aun no tiene la magnitud que tiene la Ciudad de México en cuánto a población y necesidad de transporte público. Sin embargo, tampoco hay que dejar que lleguemos a la magnitud de casos de violencia contra la mujer. Algunos podrían argumentar que en nuestra ciudad no se dan tantos casos como en la capital. Sin embargo, yo quisiera saber…¿Cuántos casos serán suficientes? ¿Cuántas más mujeres tendrán que sufrir un abuso para que se tome en serio esta problemática? La prevención puede ser la clave para Monterrey.

Es por eso que, nosotros queremos preguntarle a la comunidad: ¿son necesarios los vagones exclusivos para mujeres en el Metro de Monterrey? Nuestra propuesta es que si se deben de implementar estos vagones, pero también queremos tomar en cuenta la opinión de los demás regiomontanos. Contesta nuestra encuesta aquí y compártenos lo que piensas.

COLABORACIÓN TAMBIÉN POR: ALEJANDRA MONCADA, MARIANA RINCÓN Y GUILLERMO GONZÁLEZ.

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