Las mujeres, los hombres y el acoso

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Siempre hay que estar dispuestos a escuchar opiniones y debemos estar abiertos a que nuestras ideas sean cambiadas por las ideas que otras personas tienen sobre prácticamente cualquier tema.

En los últimos días, debido a los recientes reportes y denuncias que han hecho algunas mujeres que figuran en el mundo del espectáculo y la televisión sobre diversos casos de acoso sexual, hostigamiento e intimidación que han sufrido en sus ambientes de trabajo, he visto un sinfín de reacciones que la gente tiene sobre este tema. Me llaman la atención algunas de las reacciones y es por eso que escribo, para dar mi punto de vista sobre las dos posturas más comunes que pude distinguir.

La primera gira en torno a la idea de que “¿por qué las mujeres tardaron tanto en denunciar a sus agresores y no lo hicieron inmediatamente después de que ocurrió?”. Creo que el hecho de que, gracias a que hay movimientos como #YaEstuvo y #SiMeMatan y @MachosEnRehab en redes sociales, que generan corrientes de comportamiento y pensamiento, y que han hecho que más mujeres levanten la mano en busca de justicia, debe ser aplaudido y no cuestionado; los hechos atroces de los cuales mucha gente ha sido víctima crean importantes daños físicos y psicológicos, que sin ser experto en la materia, puedo decir que es difícil anteponerse a ellos. Lo cual debe crear conciencia en la gente desde dos perspectivas: la de la víctima y la de quienes, hasta el momento, no hayamos sido víctimas de estos casos.

La de la víctima ha venido de menos a más en los últimos años y sobre todo en los últimos meses; hay que fomentar por todos los medios que estén a nuestro alcance el empoderamiento de la figura de la mujer para que cada vez más se atrevan a reprobar y denunciar ésta y cualquier clase de situaciones que denigren su calidad de vida por el hecho de ser mujeres.

Por otro lado la figura de la gente que, afortunadamente, no hemos sido víctimas la opinión está bastante dividida; unos son empáticos con lo sucedido y otros no lo son así. Ante esto debe imperar una cultura de comprensión, respeto y solidaridad; pues no creo que sea congruente opinar un tema del cual no hemos sido parte, y sobre todo, cuando se tratan cuestiones tan delicadas, entender que cada persona puede reaccionar de manera distinta, cada cabeza es un mundo y es perfectamente válido tener comportamientos y reacciones discrepantes ante situaciones extremas, como lo son estos ataques. En su mayoría las víctimas temen por sus empleos, por su reputación e incluso por sus vidas y es por esto que no se acercan a reclamar justicia, esto sin contar la desconfianza que existe hacia los criterios que asumen los órganos jurisdiccionales y el estado en general, pero eso es materia de otra conversación.

A los que no hemos sido víctimas. Nos corresponde abordar esta situación con una menta abierta, dispuesta y consciente de que los tiempos han cambiado y van a seguir cambiando gracias a lo que nosotros hagamos de aquí en adelante y no a lo que hemos venido haciendo desde siempre.

La segunda va relacionada con el tema, pero no en lo específico, sino en el trasfondo de una ideología que venimos arrastrando y que con el crecimiento que el movimiento feminista ha tenido en los últimos años, ha venido a crear inquietud en la población masculina. Vi hace unos días que uno de mis contactos tuiteó algo como: “Desde mi punto de vista está igualmente mal ser feminista que ser machista”. En lo personal este pensamiento me hizo reflexionar durante mucho tiempo, principalmente porque anteriormente compartía la misma idea, hasta que una excompañera de trabajo, que es una enorme y joven impulsora de los derechos de las mujeres, me hizo darme cuenta de la realidad y logró que cambiara mi parecer.

En efecto, en un estado social, en el cual hombres y mujeres pudiéramos desempeñarnos en igualdad de oportunidades, la ideología anteriormente mencionada seria acertada, pero en razón de que ambos géneros no son medidos con la misma vara, ese pensamiento no está bien fundado. El movimiento feminista, busca empoderar a un sector de la población que muchas veces se ve mermado por discriminación y costumbres que vienen arraigadas desde los orígenes de la humanidad, no buscan restar a un sector masculino, sino que debido a que existe una diferencia tan marcada entre el trato que reciben ambos géneros, se busca dar mayor atención, relevancia y esfuerzos a un sector que más lo necesita, como lo debe ser ante cualquier sector vulnerable de la población.

Sería equivalente quejarse porque una asociación de beneficencia brinda apoyos alimenticios a los que no tienen que comer y ésta no da la de la misma forma a los que tienen a manos llenas.

Se trata de poner las cosas en igualdad de condiciones y darle un impulso a un sector de la población que históricamente ha sido puesto en desventaja.

Así pues, debemos ajustarnos, cambiar el chip, como lo mencioné al inicio de este artículo, y darnos cuenta de que una sociedad incluyente, que da la mano en lugar de dar la espalda, en la que las mujeres, al igual que los hombres podamos sentirnos seguros, respetados, comprendidos y escuchados, es justamente lo que necesitamos para acercar a nuestra comunidad y a nuestro país al verdadero progreso social.

Despide el Tec a Felipe Montes por acoso

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Hoy a través de un comunicado dirigido al personal docente del Tecnológico de Monterrey, autoridades de la institución dieron a conocer que el maestro del área de Letras, Felipe Montes, ha sido dado de baja por las acusaciones en su contra de acoso, mismas que fueron señaladas en la página web de #AcosoEnLaU hace unas semanas.

“Por medio de la presente les informamos que Felipe Montes deja de prestar sus servicios a esta institución efecto desde el día de hoy”, dice el comunicado que es firmado por el Rector David Garza Salazar e Inés Sáenz Negrete, Decana de la Escuela de Humanidades y Educación.

En el documento, la institución, reafirma que tendrá cero tolerancia a conductas inapropiadas que atenten contra la integridad de las personas, y que actuaron siempre con firmeza ante cualquier circunstancia en la que se evidencie el haber vulnerado la dignidad de las personas.

Por último, el Tec también dice que mantendrá su compromiso de escuchar cualquier tipo de denuncia formal que abone a la convivencia respetuosa, armoniosa y sana que brinde protección y confianza.

Felipe Montes, reconocido escritor de la localidad y profesor de muchos años del Tec, fue acusado de acoso a principios de este mes en el sitio web, www.acosoenlau.com.

 

Tec tardará 10 días en investigar casos de acoso; Ya hay denuncias formales

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El Tecnológico de Monterrey, a través de la decana de la Escuela de Humanidades y Educación, Inés Sáenz, dijo que la investigación de las acusaciones de acoso en contra del escritor y maestro, Felipe Montes, tardarán al rededor de 10 días, esto ya que es lo que marca el Protocolo de Actuación y Atención de Violencia de Género de la universidad.

“Vamos a poner nueve ó 10 días, que es lo que nos marca el protocolo, desde la notificación, la formación del comité, la declaración de las personas, el notificar a la persona acusada y que dé su réplica”, dijo Sáenz.

Por otro lado, la decana de la Escuela de Humanidades y Educación, aclaró que en este momento Montes es presunto inocente, ya que es lo que el protocolo les pide y por lo que ellos tienen que hacer una investigación.

Sáenz aclaró que fue la institución la que le solicitó a Montes suspender sus actividades y no una decisión del él, como lo había asegurado el profesor en un comunicado el 13 de noviembre, al decir que la decisión la había hecho ante “las acusaciones sin rostro”.

Por último, la decana aseguro que ta tienen ellos las acusaciones formales en contra del maestro, pero no específico de cuantas se trataban, ni tampoco cuando se presentaron.

“Se han levantado, digamos, señalamientos, pero en esta investigación hay diferentes niveles de conductas inapropiadas, es decir, no todas tienen el mismo estatus de acoso”, aclaró Sáenz.

El pasado 11 de noviembre el catedrático del Tec y escritor, Felipe Montes, fue acusado de acoso sexual en el blog #AcosoEnLaU. Hasta el momento el sitio web ha acumulado 65 denuncias anónimas en contra de personal académico del Tec, UDEM y el Cedim.

Felipe Montes niega acusaciones de acoso en su contra, “son infamias” dice

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En un comunicado enviado a Grupo Reforma, bajo el titulo “Yo soy Felipe Montes”, el profesor de escritura creativa dijo que ante las “acusaciones sin rostro” decidió dejar temporalmente la dirección de la Fábrica Literaria y suspender, hasta que el Tec de Monterrey lo disponga, su actividad docente.

Esto tras darse a conocer en el blog “ACOSOENLAU” que el prodesor Montes acosara a una de sus alumnas. Ante ello, el docente dijo que las denuncias en su contra por acoso son calumnias y anunció que dejó por ahora su actividad docente en Tec.

“Ante dichas acusaciones sin rostro, y para evitar un daño mayor e irremediable, he decidido dejar temporalmente mi cargo como Director General de la Fábrica Literaria, y, de acuerdo con el protocolo del Tecnológico de Monterrey, señaló”.

Reproducción de la carta enviada a Grupo Reforma:

“Las notas, calumnias y comentarios anónimos, sin fundamento e integrados por mentiras e infamias, sin respaldo y sin imputación directa de la persona presuntamente afectada, los cuales buscan mi descrédito, mi deshonra y perjuicio, causarme daño y destruir el resultado de años de esfuerzo, y que han aparecido a partir del pasado 9 de noviembre, por impresionantes que suenen y por mucho que sean repetidos, nunca podrán competir con la verdad.

“Ante dichas acusaciones sin rostro, y para evitar un daño mayor e irremediable, he decidido dejar temporalmente mi cargo como Director General de la Fábrica Literaria, y, de acuerdo con el protocolo del Tecnológico de Monterrey, suspendo, hasta que la Institución disponga, también mi actividad docente. Estas difíciles medidas van orientadas a abrir el camino hasta el punto en que impere la verdad.

“Estos han sido días de dolor. Nunca he pasado días más difíciles. Pero lo peor de todo es el dolor de mis seres queridos. Hoy reúno fuerzas para entender que nuestro inmenso dolor generará al menos un beneficio: que muchas instituciones también elaboren y mejoren sus protocolos con el fin de ayudar a quienes padecen su propio dolor.

“Nuestros grupos estudiantiles están realizando acciones dirigidas a proteger a quienes sufren. Admiro su valor y su entrega, así como los enormes esfuerzos que todos ustedes llevan a cabo, y todo ello sin descuidar sus clases. Yo, como ustedes, condeno toda acción que lastime la integridad de cualquier ser humano. En cada ocasión en que me he acercado a sus grupos con la intención original de ayudarlos, quien ha resultado enriquecido he sido yo.

“He recibido y sigo recibiendo muchos mensajes de ánimo, tanto de gente cercana como de personas que no conocía, gracias a los cuales estos extraños días se han tornado menos terribles. Agradezco infinitamente a cada una de esas personas; jamás olvidaré sus gestos, y siempre los tendré en mi corazón.

“A lo largo de mis treintaiún (sic) años como maestro, más de veinte mil estudiantes han pasado por mis clases. Hemos compartido trabajo, sueños y literatura. Durante todo este tiempo, las puertas de mi oficina han permanecido abiertas; he asistido a los eventos a los cuales he tenido el honor de que me inviten, y siempre he dado la cara con ustedes.

“Sé que ustedes depositaron su confianza en mí. No los voy a defraudar. Soy y seré el Felipe que escribe y ayuda, el que confía en la bondad de las personas. El que camina por Monterrey”.

(Con información de Grupo Reforma: Nota original AQUÍ)

Afirma el Tec su compromiso a la cero tolerancia al acoso

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Después de que la semana pasada se diera a conocer el sitio web, www.acosoenlau.com y que estudiantes del Tecnológico de Monterrey, Universidad de Monterrey y el Cedim, publicaran testimonios sobre acoso sexual en estas instituciones educativas, el Presidente del Tec, Salvador Alva, dijo en un comunicado que la institución educativa se compromete a investigar los casos y a tener cero tolerancia hacia este tipo de actos.

“En respuesta a la preocupación y acciono de alumnas y alumnos en contra del acoso, reiteramos el compromiso del Tecnológico de Monterrey de generar un ambiente de confianza y libre de violencia, que asegure el respeto a la dignidad de quienes forman parte de nuestra comunidad”.

Alva, informo que ya cuentan con planes, acciones y grupos de profesores expertos, pero que la publicación de los casos de acoso, han motivado a fortalecer el impulsar estrategias y acciones concretas y efectivas que promuevan una cultura de igualdad y respeto.

En comunicado, el Presidente de la institución educativa también dice que ya se está trabajando en el reforzamiento de los protocolos existentes y en el diseño de nuevas herramientas integrales en cada uno de sus campus, con el fin de garantizar la vivencia y apego a los valores de equidad, respeto, responsabilidad, inclusión y diversidad de la institución.

La página web, www.acosoenlau.com, tiene hasta el momento 65 denuncias de acoso sexual en contra de personal educativo del Tec, UDEM y Cedim, siendo las más notables las que son en contra del escritor y profesor del Tec, Felipe Montes, quien hasta el momento no ha dado respuesta sobre las acusaciones en su contra, esto a pesar de haber sido suspendido por la institución educativa.

Mujeres en alto por Clinton, Trump en declive

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hillary1En el transcurso de estas dos semanas se han dado a conocer diferentes demandas en donde se acusa al candidato republicano de acoso sexual, lo que ha servido para la candidata contraria para aumentar sus oportunidades de ganar la contienda. Estrategas republicanos aseguran que Clinton ya cuenta con los 270 votos del Colegio Electoral, los necesarios para llegar a la Casa Blanca.

 

El próximo miércoles se celebrará el último debate en donde los candidatos se enfrentarán y este será el definitivo para las elecciones de Estados Unidos. En definitiva, la candidatura de Trump está en sus peores momentos, cada vez más el prestigio del empresario se va por los suelos.

A pesar de que desde un principio su candidatura no fue la mejor vista, contaba con una gran cantidad de apoyo, tanto de la ciudadanía estadounidense como de su propio partido, pero en este último mes eso ha ido picada con las últimas acusaciones que han surgido hacia Trump sobre su abuso con la mujer. Muchas ciudadanas han mostrado su disgusto hacía este personaje, cambiando su voto para su contrincante.



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Hillary Clinton se está viendo favorecida con el voto femenino, según las últimas encuestas realizadas. Actualmente la candidata muestra 11 puntos de ventajas entre los posibles votantes presentando un incremento de 5 puntos en comparación con los 6 presentados en las encuestas del mes pasado. El incremento de posibles votantes se presentó después del segundo debate, pero antes de las acusaciones sexuales sobre Trump. El 67 por ciento de los votantes creen más capaz a la demócrata de solucionar problemas referentes a la mujer, otro 17 por ciento sigue creyendo en Trump y el 16 por ciento sobrante se abstiene de opiniones.

 




Muchos reporteros consideran “gozosa” la dirección que están tomando las candidaturas, ya que después de todos los ataques de Trump no solo a los latinoamericanos, sino también a afroamericanos y a mujeres, sea una mujer afroamericana la que se esté encargando de asegurar su derrota.

 

Así es, estamos hablando de Michelle Obama. La primera dama fue muy clara con su discurso dado el 13 de octubre en New Hampshire, donde se colocaba a lado de Clinton, asegurando que ella era la mejor opción para Estados Unidos, y que si Trump triunfaba seria dañino no solo para el gobierno que dejó su esposo, sino que además dañaría su dignidad como mujer y la de todas las mujeres del país.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Sangrando invisibilidad, normalidad e impunidad

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La semana pasada se registró uno de los hechos más indignantes e inhumanos en Brasil, la violación colectiva de una menor de 16 años a manos de 33 hombres. Este hecho logró movilizar a una parte de la sociedad brasileña ya que, la manera en que se dio a la luz la noticia fue a través de un video que se divulgó por las redes sociales. Este acontecimiento por sí solo es indignante, sin embargo lo que desata es aún más indignante; la cultura de la violación.

El término nace en 1970 con la segunda ola del feminismo, diversos académicos la definen como una serie de creencias que provocan o fomentan la violencia de los hombres contra las mujeres, provocando la normalización de éstas acciones. De acuerdo a Chris O’Sullivan, el sexismo es una pieza fundamental en la cultura de la violación, ya que, los actos de sexismo se emplean comúnmente para validar y racionalizar las prácticas misóginas. Por ejemplo, los chistes sexistas pueden fomentar un desprecio del bienestar de la mujer, o una víctima de violación podría ser culpada, alegando que lo “estaba buscando” por la forma en que se vestía o actuaba. ¿Es posible que el término se haya empleado desde 1970 y siga siendo vigente? Nos convertimos en el ejemplo perfecto a implementar en las investigaciones de éstos académicos.

…los chistes sexistas pueden fomentar un desprecio del bienestar de la mujer, o una víctima de violación podría ser culpada, alegando que lo “estaba buscando” por la forma en que se vestía o actuaba. ¿Es posible que el término se haya empleado desde 1970 y siga siendo vigente? Nos convertimos en el ejemplo perfecto a implementar en las investigaciones de éstos académicos.

Vivimos en sociedades donde la violación es permitida y normalizada. En México, Brasil y el resto de América Latina se responsabiliza a la propia víctima sobre la violación. En Brasil tan sólo el 35% de los casos de violencia sexual son notificados a las autoridades, muchas refieren el sentimiento de culpa y vergüenza como los motivos primordiales para no denunciar. Es de sorprenderse el porcentaje y es que, una de las preguntas que se hizo en el interrogatorio a la joven fue “¿acostumbras practicar sexo en grupo?”. ¿Por qué esa pregunta era necesaria? ¿Importa acaso cuál o cómo lleva su vida sexual? Fue violencia sexual y nada lo justifica.

Las cifras en México no son menos alarmantes y es que de acuerdo al INEGI, sólo 1 de cada 3 mujeres comenta con sus familiares la experiencia; menos de 2 de cada 10 busca apoyo en alguna institución pública y el 8% acude a las procuradurías estatales de justicia. De este porcentaje, 3 de cada 4 interpone una denuncia. Éstas cifras solo comprueban lo arraigado que está la cultura de la violación además de la impunidad que existe únicamente en México o Brasil, sino en América Latina.

¿Por qué tomó tanta atención mediática el caso de la adolescente brasileña? No sólo por la brutalidad e impunidad que quedaron en evidencia, sino porque provocó que se visibilizara esta cultura. Brasil de acuerdo al “Informe Anual de Seguridad Pública de Brasil” en el 2014 registró 47.000 violaciones cada año, una cada 11 minutos. El 15% de las violaciones en el país son colectivas, hasta en un 40% de los casos se involucran drogas para someter a la victima y para hacerlo más alarmante, el 71% de los casos las víctimas tienen menos de 18 años.

Vivimos en sociedades donde la violación es permitida y normalizada. En México, Brasil y el resto de América Latina se responsabiliza a la propia víctima sobre la violación. En Brasil tan sólo el 35% de los casos de violencia sexual son notificados a las autoridades, muchas refieren el sentimiento de culpa y vergüenza como los motivos primordiales para no denunciar.

En México de acuerdo a el Comité de Violencia Sexual de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) entre 2010 y 2015 registró 3 millones de casos de violencia sexual, 600 mil casos por año. El estudio demuestra que el 90% de las víctimas de violencia sexual son mujeres, 4 de cada 10 víctimas son menores de 15 años, 9 de cada 10 agresiones son cometidas por hombres y el 60% de las agresiones suceden en el hogar de las víctimas.

Esta violencia se caracteriza por su invisibilidad, normalidad y su impunidad. Pero como sociedad, ¿nos identificamos con estas características?, ¿Por qué seguimos permitiendo actos sexistas, misóginos y de violencia?, ¿Nos merecemos eso?, ¿Hasta cuándo vamos a detener tanta violencia? Visibilicemos nuestros privilegios, hagamos anormal la cultura de violación y busquemos que se castigue cualquier acto de violencia. Dejemos de minimizarla. Porque sigo buscando un México en el que las calles, las noches, las fiestas, las esquinas obscuras y los vestidos cortos me pertenezcan sin miedo. Donde ser “sola” sea sinónimo de seguridad.

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Dimes y Diretes: “Pulido: La caja China en Tamaulipas”

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Yo no sé ustedes, pero el cuento del secuestro y luego liberación del futbolista Alan Pulido sigue sin convencerme del todo. Ya sea por el disque escape que tuvo, que supo en donde estaba localizado, como sometió a uno de sus captores o simplemente la historia en general hay algo que me huele a gato encerrado en toda esta historia.

Como ya todos sabíamos, Alan Pulido fue secuestrado el pasado domingo en la madrugada por hombres armados y que hasta ese momento se creía, involucrados con el crimen organizado. Desde ese momento, las fuerzas estatales y federales desplegaron un operativo de búsqueda, que nunca habían emprendido a pesar de que Tamaulipas es uno de los estados con mayor índice de secuestros a nivel nacional. Lo siento pero no les creo, en verdad siento más creíble el #ElPitodeMancera como una solución al acoso sexual que el secuestro de Pulido.

Desde ese momento, las fuerzas estatales y federales desplegaron un operativo de búsqueda, que nunca habían emprendido a pesar de que Tamaulipas es uno de los estados con mayor índice de secuestros a nivel nacional. Lo siento pero no les creo…

Ayer salió la PGJ que fue un familiar del jugador del Olimpiacos el que planeo todo el secuestro, ¡qué barbaridad! ¿En serio no se dan cuenta que nadie les cree su cuento de la caja china? Claramente el gobierno de Egidio Torre Cantú, que poco pudo hacer para controlar la delincuencia en el estado vecino de Nuevo León, está tratando de taparle el ojo al macho. Todo, absolutamente todo apunta a una estrategia electoral por parte del partido que ya no quiero mencionar, pues a pesar de que Baltazar Hinojosa se deslindo, muy tarde, de sus posibles antecesores, este partido tiene más que perdida la elección en Tamaulipas.

Todo, absolutamente todo apunta a una estrategia electoral por parte del partido que ya no quiero mencionar, pues a pesar de que Baltazar Hinojosa se deslindo, muy tarde, de sus posibles antecesores, este partido tiene más que perdida la elección en Tamaulipas.

Les cuento un chisme y rumor de café político, según cuentan las malas lenguas que el PRI sabe que la tiene taaan perdida que su siguiente estrategia es imponer miedo en la ciudadanía para que esta no salga a votar el próximo domingo, claro es rumor, nada confirmado, pero con la situación de ingobernabilidad en la que ha estado recientemente este estado fronterizo y costero, no nos sorprendamos que así sea.

Pero bueno, al final de cuentas es Tamaulipas y lamentablemente nuestros vecinos tienen varios años de no votar por un partido político sino al contrario, votan por el cartel que va a controlar por los siguientes seis años el estado. ¡Qué horror!

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Ser médico hoy

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Hace algunos años, el ejercicio de la medicina en nuestro país estaba asociado con prosperidad económica. Los médicos formaban parte, en su gran mayoría, de una clase socioeconómica media-alta. El haberse graduado de una escuela de medicina proporcionaba el acceso a un “status” no sólo en lo económico, sino que también socialmente se escalaba a un mejor nivel.

Para las familias era un orgullo que uno de sus hijos quisiera dedicarse a la profesión médica, pues el médico era una persona muy valorada y apreciada dentro de su comunidad, de alguna manera era una forma de recompensar los grandes sacrificios que se enfrentan durante los años de la formación y del ejercicio profesional.

Las cosas han cambiado mucho en nuestro país, las condiciones laborales y la dificultad para ejercer la profesión han aumentado, ha aumentado también la exigencia de parte de la población hacia el médico. Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México. Me propongo escribir una serie de artículos para explicar la situación, en este artículo intentaré describir brevemente algunos de los problemas que enfrentan los médicos durante su formación.

Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México.

Dejando a un lado los 6 años de formación en la carrera, que incluyen el cambiar todos los hábitos de estudio, familiarizarse con terminología técnica, soportar a algunos profesores frustrados que descargan sus complejos con los estudiantes, adquirir libros de texto con costos de $2,000.00 pesos en promedio para cada una de sus materias, volverse expertos en descifrar los exámenes más antipedagógicos posibles, depender económicamente de la familia obligadamente por este período, trasladarse con sus propios medios a los hospitales y el estar dispuestos a soportar el trato despótico de médicos externos y residentes, entre muchas otras lindezas.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos. Cabe destacar que en la mayoría de los casos los médicos no cuentan con áreas de descanso y los servicios de comedor tienen horarios rígidos (si tuviste algún paciente o urgencia a la hora de la comida o cena, pues ni modo el comedor se cierra).

Al terminar los 6 años de estudio, el médico está obligado a prestar un año de Servicio Social, este año como ya se dijo es obligatorio y requisito indispensable para obtener el título. El servicio social, en la mayoría de los casos, representa trasladarse a vivir un año a una comunidad (ciudad pequeña, pueblo o ejido) a desempeñarse como médico y a realizar otras tareas sanitarias (como: vacunar perros, inspeccionar casas, realizar reportes epidemiológicos, promocionar las campañas de salud, dar pláticas en las escuelas y dar apoyo a las autoridades locales en caso necesario. A simple vista es una gran experiencia pero, el salario es simbólico y no incluye apoyo para los traslados.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos.

Uno de mis exalumnos me contó el año pasado que, él tuvo que renunciar por 6 meses a su servicio social porque: la comunidad en el sur del estado que le tocó cubrir se encontraba a varios kilómetros de la entrada de la carretera y, para llegar desde la carretera hasta ese ejido las camionetas que dan servicio de transporte le cobraban $ 1,400.00 pesos cada viaje, o sea $2,800.00 cada semana, que era más de lo que él ganaba al mes.

Este año de servicio social, además de costoso en términos económicos, es un año en el que se corren riesgos para la integridad de los médicos, en particular para las mujeres. Lamentablemente no es raro saber que una doctora sea acosada sexualmente durante este año, en algunos casos incluso ha habido ataques sexuales graves en contra de doctoras que prestan su servicio social en condiciones de inseguridad.

A pesar del humanismo de nuestra profesión, generalmente las autoridades de salud desprotegen a los médicos pasantes, no sólo no les brindan condiciones de seguridad sino que culpabilizan a las víctimas. En el año 1995 supe de varios casos de acoso sexual grave y todas las compañeras recibieron la misma respuesta por parte del jefe de enseñanza de SSA. La respuesta era: “Ustedes tienen la culpa, si no quieren tener problemas procuren no provocar a los hombres, procuren no vestirse provocativamente”, yo personalmente escuché al Doctor decirle esto a una compañera que denunciaba acoso sexual y amenazas. La misoginia y violencia de género eran parte de la política de salud, lamentablemente. Los médicos pasantes estábamos obligados a aguantar porque si no lo hacías, simplemente no te liberaban el servicio social y no podías tramitar tu título y cédula.

Por razones de espacio esta columna se realizará en varias partes, la próxima semana continuaremos con este tema, muchas gracias.

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Resignificar la violación

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Revisando diferentes definiciones de la palabra “violar” me encuentro con variables como: “tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento”, tal vez la definición con la que la mayoría estamos familiarizados. También está la de “profanar un lugar sagrado”, aunque refiriéndose a cuestiones religiosas y finalmente una que llama mi atención: “ajar o deslucir algo”, que quiere decir: maltratar, manosear, tratar mal de palabra a alguien para humillarle o hacer que alguien o algo pierda su lozanía (orgullo o altivez). De aquí parto para mi planteamiento.

¿Cuánto peso tiene para un ser humano que alguien vaya más allá del espacio al que se le ha permitido cruzar, sea en contra de su voluntad o por falta de discernimiento? Hacer que alguien pierda su lozanía, su orgullo, humillarle. Es desmoralizante. Es atentar contra su integridad psíquica y psicosexual —no digamos ya física—. Qué peor manera de hacerle sentir y qué gran daño hay implícito.

Violar es todo aquello que transgrede el espacio íntimo y personal. En ese sentido el acoso, un piropo, una mirada lasciva, también son violar. Cruzar al espacio íntimo y privado de alguien es un derecho privilegiado que debe surgir únicamente del consentimiento de la otra o el otro. Ser otorgado la intimidad ajena debe ser algo sagrado, no profanado y malbaratado en las calles. Veo la necesidad de dar un nuevo valor al espacio personal: físico, visual y auditivo.

El Código Penal del Estado de Nuevo León, en su artículo 265, dice que “comete el delito de violación, el que por medio de la violencia física o moral tiene cópula con una persona, sin la voluntad de ésta, sea cual fuere su sexo”. No estoy de acuerdo. Violamos con actitudes, con miradas, con exhibicionismos, con manipulaciones, abusando de nuestro poder sobre otros u otras, en cualquiera de sus formas. ¿Cuántos atentados contra la integridad psicológica se pasan por alto por un simple “no te tocó” o “no te penetró”? Resignificar la violación es aquí reconocer un sin fin de delitos que hoy no son tomados en cuenta como tal y atender una patología social hoy para muchos ojos invisible.

La violencia es también una violación. Ambas palabras tienen sus raíces latinas en la palabra vis, de la que se derivan tanto violare, como violentus, que las hacen parte del mismo acto de ejercer fuerza sobre otro. Hay quienes dicen que de la violencia sexual o de cualquier tipo al feminicidio hay sólo un paso. Como generalización me parece exagerada, pero sé que es, ha sido y seguirá siendo todavía por años. La pregunta es ¿de dónde viene?.

Violamos con actitudes, con miradas, con exhibicionismos, con manipulaciones, abusando de nuestro poder sobre otros u otras, en cualquiera de sus formas. ¿Cuántos atentados contra la integridad psicológica se pasan por alto por un simple “no te tocó” o “no te penetró”? Resignificar la violación es aquí reconocer un sin fin de delitos que hoy no son tomados en cuenta como tal…

Vivimos en una sociedad que le dice al hombre “tienes que conseguir sexo”, pero no le dice cómo. No nos sorprenda que exista este sinnúmero de expresiones violentas y acosadoras, producto de la frustración ante tal ordenamiento implícito y a las que apenas comienzan a ponerles límites culturales. Está en juego la hombría y ello nos pone frente a la ineludible tarea de resignificar también el ser hombre.

Y no podemos pasar por alto el papel que juega en este asunto la educación sexual. Cuánta falta nos hace una que sea adecuada, profunda, integral y comprensiva. Si en México no hubiera ese tabú primero y esos mitos después, alrededor del sexo, ambos producto de la ignorancia en ese y otros temas, la historia sería diferente. Y jamás justificaré un acto de violencia sexual hacia otro cuerpo, pero eso no significa que no tenga causas muy puntuales.

Entonces, démonos cuenta de la gravedad de un acoso o del ejercicio de la violencia sexual; estamos violando el espacio de alguien, a veces físicamente, a veces moralmente, pero ambas de forma transgresora con cierta fuerza sobre otro u otra y en ese sentido profanación de un espacio sagrado, que es su cuerpo, su integridad psíquica, psicosexual y su vida.

Y no podemos pasar por alto el papel que juega en este asunto la educación sexual. Cuánta falta nos hace una que sea adecuada, profunda, integral y comprensiva. Si en México no hubiera ese tabú primero y esos mitos después, alrededor del sexo, ambos producto de la ignorancia en ese y otros temas, la historia sería diferente.

El llamado es a hacer consciencia de las implicaciones de andar por ahí metiéndonos en vidas ajenas —o permitiendo que otros lo hagan— creyendo que no pasa nada; sí pasa algo: el hecho marca, hace cultura, crea secuelas de comportamiento que serán arrastradas por generaciones.

Empaticemos con la humanidad ajena y dejemos algo constructivo en vez de lo contrario. Y me encuentro frente a un dilema aquí:

Pareciera que estamos al borde de la ajenidad, de no volvernos a ver y tocar por precaución, por miedo a “ser acosadores”, a transgredir; es una línea delgada que puede llevarnos a extremismos estilo estadounidense. Estamos en un momento en que le tenemos que dar otro significado a la profanación del espacio íntimo y otorgarle un valor supremo al mismo. Es momento a la vez de plantear relaciones de amor y respeto al prójimo en las que una mirada o un roce no tenga por qué tener una connotación sexual. Escribo esto entre testimonios desgarradores de #MiPrimerAcoso —parte importante de los cuales inició a edades tan tempranas como los nueve años y antes— y no puedo más que asumirme responsable: de dejar de reproducir estas conductas, como de evitar que más mujeres sean acosadas, una tarea monumental que tenemos como sociedad.

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