Feminicidios en México crecen 150% en cuatro años

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En México, los feminicidios aumentaron 150 por ciento en los últimos cuatro años.

Así lo refieren cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que reporta ese delito de 2015 a la fecha.

El organismo registró que en los primeros siete meses de 2019, las fiscalías y procuradurías estatales iniciaron 540 carpetas de investigación por feminicidio, mientras que en 2015 se contabilizaron 216. Es decir, que el promedio diario pasó de 1 a 2.5.

El año pasado, los estados reportaron 494 feminicidios entre enero y julio, 46 casos menos que este año.

Además, las cifras del SESNP indican que las violaciones se incrementaron 37 por ciento al registrarse 9 mil 928 casos entre enero y julio de este año, mientras que en el mismo lapso de 2015 fueron 7 mil 242 reportados.

La cifra de este año también fue 11 por ciento mayor a la registrada en los primeros siete meses de 2018, que acumularon 8 mil 877 casos.

La titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero rechazó que haya inacción de las autoridades federales en el combate a la violencia de género.

“No hay inacción, estamos comprometidas. Este es uno de los grandes temas con los cuales nosotros tenemos que trabajar”, declaró la funcionaria este martes.

“Ahí está la titular de Inmujeres, comprometida también en estos temas de violencia, y sin duda alguna Conavim también, que es la comisión para erradicar la violencia”, añadió al respecto.

Lo anterior, pese a que organismos no gubernamentales han señalado las deficiencias en las políticas para combatir la violencia de género, las cuales incluso han calificado como un rotundo fracaso.

“No se aplican (los protocolos); puedes tenerlos, pero no se implementan porque los gobiernos no quieren acreditar el delito, prefieren tener muchos homicidios, pero no feminicidios (…) También tenemos mucha corrupción e impunidad. La autoridad, todo lo que tiene que ver con violencia comunitaria, la prefiere invisibilizar, (…) a fuerza lo reduce a la violencia familiar”, indicó al respecto María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF).

Estrada afirmó que las procuradurías no investigan las muertes dolosas de mujeres bajo protocolos de feminicidio, a pesar de que así lo acordó el Consejo Nacional de Seguridad Pública en 2017.

(Fuente: El Mañanero Diario)

¡Ni una más!

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Estos últimos días los titulares de los medios de comunicación y redes sociales se han llenado de encabezados de “Justicia por”, “Impunidad en el caso de”, “¿Donde está?”, “Desaparecida desde hace N días”.

El feminicidio siempre ha existido, sin embargo ya no solo es una problemática, si no un grito de desesperación. 66 de cada 100 mexicanas ha sufrido algún tipo de violencia, conforme pasan los años esta cifra ha incrementado. En esta ocasión, el pueblo mexicano se ha unido en una sola voz para hacer un llamado de justicia. Este grito de justicia ha provocado que muchas historias salgan a la luz, mismas  que habían permanecido en alguna carpeta perdida en un archivero.

Hoy los tiempos han cambiado, hoy, una mujer tiene más voz y fuerza que ayer, tanto que su grito ha cruzado continentes. Hoy la mujer grita más fuerte, porque hoy quiere justicia en nombre de todas las que han sido víctimas. Hoy marchamos para que mañana podamos salir tranquilas.

Hoy México está cansado de guardar silencio, hoy México está de luto y busca justicia en nombre de las familias que fueron victimas de un feminicidio. Hoy nuestro México llora y clama justicia en una misma voz.. ¡Ni una Más!

Pero son unas exageradas

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Las cifras que registra el Secretariado Ejecutivo advierten que, en el primer cuatrimestre del 2019, murieron 1,199 víctimas de la violencia machista. Es decir, cada dos horas y media en promedio, una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer.

En el país, 10 estados concentran más de 65 por ciento de los 1,199 asesinatos en mujeres ocurridos a inicio de año. A la cabeza se encuentra el Estado de México con 152 víctimas de feminicidio y homicidio doloso; Continúa Jalisco, con 102, Guanajuato con 99; Veracruz con 73; Chihuahua con 71 y finalmente la Ciudad de México con 70.

En un contexto más general, las víctimas mortales aumentaron 97 por ciento en cuatro años. En los primeros cuatro meses de 2015 se registraron 610 crímenes; en 2016 fueron 847; en 2017 967 y en 2018, 1,142. La colaboradora en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, Lourdes Enríquez, explica que la alza en el delito de feminicidio se origina en la impunidad.

El 1er cuatrimestre de 2019, también fue el más “sangriento” para niñas y adolescentes, ya que se reportó que de enero a abril 114 menores de cero a 17 años, fueron asesinadas.

Y en cuanto a delitos sexuales, las cifras suman 1,530 casos de abuso en tan solo un mes, dando una estadística en promedio de 51 mujeres agredidas sexualmente por día. Desglosando las cifras para los delitos sexuales de enero a junio, las violaciones sin penetración alcanzan a 2,100 casos en tan solo 30 días y un promedio diario de 70 carpetas de investigación. En casos de violación simple y equiparada, la cifra se manifiesta en 8,464 carpetas a las que se suman 13,669 por abuso y acoso sexual, 17 por incesto y 745 por hostigamiento sexual.

En nuestro país parecería que está claro que el problema no es que las mujeres intenten llevar una vida normal, vestirse como quieran, viajar, tomarse las fotos que deseen, sino que existe un problema de violencia e impunidad real y profunda, y si no vamos sobre las causas desgraciadamente las seguirán matando…

Los datos más alarmantes:

  • Cada 4 minutos ocurre una violación sexual en México
  • Si eres mexicana entre 15 y 45 años tienes más probabilidad de ser violada o asesinada que de enfermarte de cáncer o contraer VIH 
  • 40% de la población total de mujeres ha sufrido algún tipo de abuso
  • Cada dos horas y media en promedio, una mujer es asesinada por el hecho de ser mujer.

Notas y sucesos de las últimas semanas:

  • 1ero de agosto: Las pequeñas Alizon, Melani y Renata, de 7, 5 y 3 años de edad, respectivamente desaparecieron
  • 6 de agosto: 4 policías someten y violan a menor en Azcapotzalco
  • 12 de agosto: Acusan a médico del IMSS de violar a paciente
  • 13 de agosto: Drogan y dejan semidesnuda a menor de edad en Prepa 3 (CDMX)
  • 13 de agosto: Ladrón viola y asesina a niña de 6 años
  • 14 de agosto: Violan a abuelita de 70 años en Iztapalapa 
  • 14 de agosto: Jefe policiaco abusa sexualmente de mujer policía 

Desde el día de la marcha (16 de agosto) han sido asesinadas 47 mujeres en nuestro país, pero son unas exageradas…

Urge una estrategia de seguridad que pueda garantizar seguridad a las mujeres en nuestro país, pero urge más entender que el problema va más allá de una mera agenda de seguridad, y que ámbito cultural y educativo juegan un papel fundamental para empezar a dejar de justificar y empezar a actuar.

Las paredes se limpian y los vidrios se cambian, pero las vidas no regresan y las mujeres violadas nunca volverán a vivir igual.

Crece el feminicidio en México; Veracruz, estado con mayor incidencia

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De acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a abril de 2019, indica que el delito de feminicidio aumentó 5% respecto al mismo periodo del 2018, pues este año se registraron 14 muertes violentas más contra mujeres en el país.

La cifras del organismo federal demuestran que de enero a abril de este año se han abierto 294 carpetas de investigación por feminicidio, mientras que en el primer cuatrimestre del año anterior fueron 280 registros. Hasta ahora, el mes con mayor incidencia es marzo con 81 asesinato de mujeres de este tipo.

Otro dato que arroja el reporte del Secretariado es que el 2019, hasta ahora, se ha vuelto el año más violento contra las mujeres; en los primeros 4 meses de 2015 – último año que tiene público el SESNSP – se contabilizaron 128 feminicidios; 2018 tuvo 207 en ese periodo, y para 2017 la cifra aumentó a 235 muertes de mujeres clasificadas de esta manera.

En cuanto a los estados que tienen mayor incidencia de feminicidio, Veracruz lidera la lista con una tasa de 1.57 feminicidios por cada 100 mil mujeres en la entidad. De cerca le sigue Sonora con una tasa de 1.04, y Tabasco con 1.03 mujeres asesinadas por la misma referencia, 100 mil habitantes de sexo femenino en esos estados.

 

La Crisis de los 18 años

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Estamos viviendo una problemática muy significativa en materia de violencia en el país, dándose una descomposición acelerada en los gobiernos locales. Se construyen ciudades, gobiernos y ciudadanos que visualizan la inseguridad como algo cotidiano. Nos despertamos con noticias sobre feminicidios en el Estado de México, las ejecuciones y las guerras por plazas del narcotráfico en León, los homicidios frente a funcionarios de gobierno en Morelos

Es un mal que se hereda del sexenio pasado, más bien son 18 años de una crisis que no ha podido parar.  La historia de la política pública en materia de seguridad en México nos dice que estamos haciendo mal las cosas, la estrategia de seguridad en 1999 se genera sobre la implementación de la policía preventiva con el PRI, después se transforma en la policía federal preventiva con el cambio de sexenio y la primera alternancia política con el PAN, luego persiste la misma corriente política y aún así cambia el nombre a policía federal, después regresa el PRI con Enrique Peña y viene la gendarmería nacional y ahora a través de la guardia nacional, pero lo que podemos observar es que sigue siendo la misma cosa pero disfrazada de otra. Sumado a esto podemos notar que cada célula criminal se fortalece con la alternancia gubernamental, porque es cuando el crimen organizado tiene la oportunidad de expandir sus negocios, ya que se desarticula una estrategia debido a que no tenemos políticas públicas transexenales por falta de una cultura política en el país.  

Para ser francos la inseguridad no es un problema de mercado, necesitamos un estado que provea seguridad porque es un bien público y si el actual gobierno resolviera el tema de seguridad, definitivamente “harían historia”, la realidad es que no vemos directrices claras que permitan observar resultados significativos a corto o mediano plazo. Y la verdad es que estos 5 meses y medio han demostrado que, para ser estadistas, administran muy mal al estado.  

Epidemia feminicida

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“Una epidemia se produce cuando una enfermedad contagiosa se propaga rápidamente en una población determinada, afectando simultáneamente a un gran número de personas durante un periodo de tiempo concreto.” De no atenderse rápida y adecuadamente, las consecuencias de una epidemia pueden ser fatales, y México se enfrenta hoy a una de sus peores epidemias. 

La epidemia que dejó un saldo (oficial) de 861 víctimas el año pasado, está alarmantemente lejos de encontrar una cura. Las víctimas van desde los 8 años (o menos), y tienen una única característica en común: son mujeres.  

Entonces, ¿qué pasa cuando la epidemia va más allá de un virus que se puede prevenir con una vacuna, y que se puede combatir con cuarentena y antibióticos? ¿Qué pasa cuando la epidemia no es un virus, sino son hombres? Hombres que trabajan con nosotras, que van en el metro, que se ofrecen a abrirnos la puerta, que son nuestros vecinos, o que conducen nuestro taxi ¿Cómo sabemos quién está infectado, y cómo nos protegemos de una amenaza invisible, pero latente y letal? 

El día de ayer, en respuesta a las denuncias de los intentos de secuestros en el metro, y del incremento de violencia contra las mujeres, se relanzó en Ciudad de México el Código Violeta.  Esta estrategia de “combate a la violencia contra la mujer” consiste en entregar dispositivos con botones de pánico a las mujeres (clever). Una vez que el dispositivo se acciona, emite una alarma silenciosa que envía una señal con la ubicación exacta de la víctima directamente al C5. 

Aunque celebro una estrategia que va más allá de unos simples silbatos, me surgen un par de dudas sobre ésta. De entrada, hay que mencionar que, hasta el momento, se ha dicho que se entregarán los dispositivos a aquellas mujeres que ya han sido identificadas en situación de riesgo de acuerdo con las denuncias que ha recibido la procuraduría capitalina. Hasta el momento, tienen una lista de 128 mujeres que recibirán el dispositivo.  

Bajo este supuesto, el gobierno prioriza a aquellas mujeres posiblemente en situación de violencia familiar, donde el abuso es frecuente, y considera que éstas son más susceptibles de ser víctimas que una mujer que nunca ha presentado una denuncia.

Así pues ¿qué pasa con todas las demás mujeres – fuera de estas 128 privilegiadas – que nunca hemos presentado una denuncia y no estemos catalogadas por el gobierno como mujeres en situación de riesgo? ¿Es que el código asume que si yo nunca he presentado una denuncia, y no me he encontrado nunca en una situación de riesgo, el día que por fin decida subirme al metro en la noche, soy automáticamente inmune a un posible ataque, aun a pesar de que físicamente cumplo con las características del perfil de mujeres susceptibles al secuestro (jóvenes veinteañeras, de tez clara, delgadas, posiblemente estudiantes) o es que el gobierno no se ha dado cuenta de la magnitud del problema y de lo insuficiente que resulta el código violeta?

El problema con el código violeta – más allá de que no hay dispositivos suficientes que protejan a todas las niñas y mujeres del país – es que es una estrategia aislada y reactiva. Lo que me lleva a mi segunda duda. ¿Por qué no, en lugar de entregar botones de pánico a las mujeres – y culparlas más adelante por no haber usado el dispositivo lo suficientemente rápido – se diseñan programas y políticas públicas integrales capaces de brindar soluciones de fondo? ¿Por qué no, en lugar de entregarle botones de pánico a las mujeres que ya se identificaron en situación de riesgo y que ya denunciaron a un hombre, se enlista a los individuos que las han violentado y se les imparten terapias psicológicas y talleres de género y readaptación social? 

Así como el código violeta, existen un sinfín de políticas y programas reactivos – como el Protocolo Alba – que jamás serán suficientes ni capaces de resolver la epidemia, hasta que estos esfuerzos se acompañen del debido fortalecimiento de las instituciones de procuración de justicia, y de políticas integrales que, en vez de transferir la responsabilidad del cuidado de la mujer a ella misma, transfieran la responsabilidad de las agresiones a los verdaderos culpables: los agresores, y comiencen a resquebrajar la ideología machista que alimenta cada una de las diversas formas de violencia contra la mujer, porque el feminicidio es solo la punta del iceberg. 

México se encuentra hoy frente a una epidemia feminicida, y aunque los síntomas y las consecuencias son claras, la cura no lo es tanto. 

¡Aunque no lo creas! Diputada de Morena plantea toque de queda por feminicidios

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La diputada local de Morena en Veracruz, Ana Miriam Ferráez, propuso que las mujeres veracruzanas se queden en sus casas a partir de las 22:00 horas, esto con el fin de evitar más feminicidios.

“Esta es mi propuesta. Yo solamente procuro que esta situación evite más violencia e invito a que lo consideremos como una opción viable, a que las mujeres a partir de las 10 de la noche estén en casita con sus hijos, si puede ser antes, mucho mejor”, dijo en un desayuno público.

Ferráez argumentó que lo que propone es que las mujeres tengan afinidad para saber cuidarse entre ellas mismas.

“Es una cuestión de conciencia, es una cuestión de afinidad. Para evitar más violencia, cuidar a las mujeres, porque he exhortado que tenemos entre las mujeres que cuidarnos, y estar todas protegidas, tomar medidas, ser más conscientes de que estamos en riesgo y que salir a la calle es delicado, un toque de queda para que las mujeres no salgan después de la noche”, dijo la también secretaria de la Comisión para la Igualdad de Género.

La legisladora local aseguró que no se han reducido las estadísticas de este delito, a pesar que existe una Alerta de Violencia de Género desde el 2017.

“Dejar de salir nocturnamente que es cuando más aparecen las personas que las roban, que las lastiman”.

El Riesgo de ser Mujer: Desaparecidas y asesinadas

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Asesinadas

Cifras oficiales indican que mientras en 2015 se iniciaron 295 carpetas de investigación entre enero y septiembre, este año sumaron 607 en el mismo periodo.

Este año comenzó con las cifras más oscuras en violencia contra las mujeres. En los cuatro primeros meses de 2018, se registraron 226 feminicidios, un aumento del 15% en relación con el mismo periodo del año pasado, y 116% más en comparación con hace tres años.

Es decir, este 2018 las procuradurías y fiscalías estatales abrieron 105.7 por ciento más indagatorias de feminicidio que en el 2017.

El número de carpetas ha mantenido un crecimiento sostenido, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Tomando en cuenta los primeros nueve meses de cada año, de 2015 a 2016 aumentó 49.4 por ciento; de 2016 a 2017 creció 24 por ciento, y de 2017 a 2018 subió 10.9 por ciento.

Durante 2018, la cifra ha llegado a su nivel más alto: asesinan a más de dos mujeres al día. El mes más violento de los últimos tres años fue abril pasado, con 75 mujeres victimadas.

Cifras oficiales:

– Los estados que este año tienen un mayor número de casos son Estado de México, con 70; Nuevo León, con 58; Veracruz, con 51; Guerrero, con 43, y Chihuahua, con 41.

– Por número de carpetas, les siguen Sinaloa, con 33; Ciudad de México, con 32; Jalisco, Oaxaca y Tabasco, con 22 cada uno, así como Puebla, San Luis Potosí y Sonora, con 19 cada uno.

– En tasa de casos por cada 100 mil mujeres, encabezan la lista Guerrero, con 2.30; Nuevo León, con 2.18; Zacatecas, con 2.17; Sinaloa, con 2.13, y Chihuahua, con 2.11.

Desaparecidas

En el periodo de enero de 2008 a octubre de 2017, el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) reportaba 8 mil 495 mujeres desaparecidas en todo el país. En el año 2016 se registró poco menos del 20% de estas, mientras que hasta octubre del 2017 la cifra es mayor a la correspondiente al mismo periodo del año anterior, por lo que se prevé que el número de desaparecidas durante 2017 sea mayor al año previo. De estos casos, en el 10 por ciento se desconoce el municipio donde sucedió la desaparición.

Las entidades en donde se han registrado mayor número de desapariciones de mujeres son el Estado de México con 2 mil 024, Tamaulipas con mil 245, Puebla con 855, Nuevo León con 657 y Sinaloa con 365.

Ana Lorena Delgado, integrante de la Fundación para la Justicia y el Estado de Democrático de Derecho indicó, que en lo últimos doce años se reportaron oficialmente al menos 5 mil 452 menores desaparecidos de los cuales 3 mil 217 son niñas. 

Insistir en que ser mujer en México es exponer tu vida todos los días en todos los espacios, que partiendo de ello se tiene que replantear todo el rol de la mujer en todos los escenarios (laboral, hogar, escolar, académico, político, etc…). 

“De acuerdo con la información de los últimos 15 años (…) los asesinatos de mujeres derivan de un patrón cultural y menos de los cambios de la violencia social por el crimen organizado”, señaló el Instituto nacional de estadística y geografía (INEGI) en una carpeta informativa sobre la violencia contra las mujeres en el 2016.

En nuestro país parecería que está claro que el problema no es que las mujeres intenten llevar una vida normal, vestir con la ropa que quieran, viajar por el mundo, tomarse las fotos que deseen, sino que existe un problema de violencia e impunidad real y profundo, y si no vamos sobre las causas desgraciadamente las seguirán matando…

Urge una estrategia de seguridad clara y objetiva que pueda brindar de seguridad a las mujeres en nuestro país, pero urge más entender que el problema va más allá de una mera agenda de seguridad, y que ámbito cultural y educativo juegan un papel fundamental para empezar a dejar de justificar y empezar a actuar.

#HojaDeRuta: “Una epidemia de violencia”

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Como chispa sobre la yesca, la furia se propaga: ¿cómo es posible que aquí, en la ciudad desarrollada y orgullosa, sea asesinada sin piedad una niña de ocho años? Hierve la sangre, pero como el agua para café, la ebullición cesa cuando se apaga la llama. El vapor se disipa, el coraje deja de burbujear. Todo volverá a la normalidad cuando el calor se haya ido.

Pero ¿qué es la normalidad hoy? Durante los días negros de 2010-2011, cuando ningún abanico bastaba para domar el calor, dormíamos a ventanas abiertas para robarle al aire nocturno un poco de alivio. A lo lejos, cuando menos un par de veces por semana, se escuchaban los estruendos. A los truenos que anunciaban las lluvias de mayo hubo que sumar los que anunciaban las lluvias de plomo.

En este país son asesinadas siete mujeres diarias. Siete. Entre la rutina del despertador, trabajo, cena y serie de Netflix, cayeron más muertas. “Se me fue rapidísimo la semana”, decimos a veces. En ese tiempo, se nos fueron 49 mexicanas cuya vida fue extinguida por el hecho de ser mujeres.

2017 registró 29 mil asesinatos en el país. Más que cualquier otro año en la historia reciente. Tratando de anclarnos a la sensatez, resulta adecuado decir que México vive una epidemia de violencia. Consideré con cuidado la palabra y sus dos significados oficiales: 1. Enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas. 2. Mal o daño que se expande de forma intensa e indiscriminada. La definición encaja.

Al enorme riesgo que implica normalizar la violencia, habría que aunar otro: la justificación para ejercer aún más violencia. Si el hombre es el lobo del hombre (y evidentemente, de la mujer), entonces la respuesta está en la ferocidad: el más brutal habrá de ganar la partida. Así se ha justificado pisotear los derechos humanos “en nombre” de la seguridad. Así se escuchan y leen voces que entienden la justicia como un acto de venganza: “Hay que lincharlo”, “es un animal”, “deberíamos matarlo”, “no merece vivir”, “que lo torturen primero”.

¿Y muerto el perro se acabó la rabia? Por más cuerpos que cubren al país, la rabia no hace más que crecer.

Una sociedad pobre, desigual e injusta que genera desesperados y psicópatas, resuelve que la mejor manera de lidiar con el criminal es la vejación, y ultimadamente, su aniquilación, sin cuestionar las circunstancias que le orillaron a la criminalidad, a la alteración patológica de su conducta social.

¿En qué momento nos hemos detenido a pensar no solo qué hacer con la violencia, sino qué ha hecho la violencia con nosotros? ¿Quiénes somos después de niñas y niños asesinados, otros niños disparando a sus compañeros de clase, mujeres quemadas y apuñaladas, estudiantes acribillados, cuerpos colgados de puentes, cuerpos que ardieron vivos? No somos los mismos, no podríamos serlo.

Martin Luther King decía que “la violencia como vía para lograr justicia racial es tanto impráctica como inmoral. No soy ajeno al hecho de que la violencia a menudo produce resultados momentáneos. Frecuentemente, naciones han ganado su independencia en batalla. Pero a pesar de victorias temporales, la violencia nunca trae consigo paz permanente”.

Vista desde el aire, la violencia se puede disfrazarse de orden e involuntario arte abstracto. Jorge Taboada, arquitecto mexicano, comenzó a retratar fraccionamientos de interés social en sobrevuelos. Las imágenes revelaban una simetría impactante, de pronto parecen una composición digna de Escher o Mondrian. Dibujan una estética casi surreal, una belleza involuntaria.

Pero a ras del suelo la realidad estruja: pequeñísimas casas de 30 metros cuadrados donde se aprietan familias enteras. Caldos de cultivo para más violencia: hacinamiento, calor, lejanía. Una de estas cápsulas fue cateada ayer en búsqueda del presunto asesino de Ana Lizbeth. Era mujer, era niña, era pobre. Todas las piedras del mundo sobre su espalda. 

Los estudios de movilidad social del Centro Espinosa Yglesias son contundentes: en este país, si naciste pobre, lo más probable es que así te mueras. El abominable crimen de Ana Lizbeth no puede quedar impune, pero ella no será la última niña a la que se le apaga la vida si esta epidemia continúa, si no se atacan las causas que la generan, desde una economía que funciona para un puñado de privilegiados y no para las mayorías, hasta las violencias machistas que destruyen.

Sartre escribió que la violencia, sin importar la forma en que se manifieste, es un fracaso. Hasta ahora, en este país y en esta ciudad, el fracaso ha sido rotundo.

Expresan mujeres sus preocupaciones a Felipe de Jesús Cantú

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Seguridad, mayor participación de ellas en la política y programas de sensibilización hacia sectores vulnerables y de prevención del delito, es lo que las mujeres regias consideran que le hace falta a Monterrey.
Y así se lo expresaron a Felipe de Jesús Cantú durante la segunda emisión del programa #FelipeContigo, realizado en el PAN municipal.
El candidato a la Alcaldía regia platicó con poco más de 70 mujeres, quienes expusieron su visión de la Ciudad, sus problemas y posibles soluciones.
El tema que abrió el diálogo fue la inseguridad y la ausencia de la Administración del Alcalde con licencia, Adrián de la Garza.
Las participantes, entre las que hubo amas de casa, profesionistas y jóvenes, coincidieron en que extrañan al Monterrey de antaño en donde los niños salían a jugar a las calles y plazas.
Señalaron que actualmente prevalece un clima de desconfianza y un abandono del Gobierno municipal.
También destacaron la pérdida de valores y la falta de programas de convivencia familiar y reinserción social.
Ademas, indicaron que hace falta transformar la vida política de las mujeres y maximizar su participación ciudadana.
Cantú aseguró que de ganar la alcaldía se preocupará por generar espacios para valor sus capacidades, ofrecer más oportunidades de empleo, lanzar una campaña de respeto, brindar seguridad y firmar convenios con universidades para el otorgamiento de becas.
Por lo anterior, el panista destacó que es importante escuchar a la ciudadanía de manera directa para saber lo que necesitan.
“Algunos creen que son sabelotodo y dicen que al ser gobernante puedes aislarte y desde ahí tomar las mejores decisiones para la Ciudad”, dijo Felipe.
“Eso es mentira, lo que es verdad es que la sociedad te inculca, te comparte lo que quiere, lo que aspira, y eso fue lo que generamos con las mujeres.
“Nos dijeron que necesitan oportunidades de la mujer en la política, que necesitamos programas sociales que ayuden a la integración social, nos informaron algunos de los problemas que sienten que hay en la sociedad, algunos de los defectos que le ven a la Ciudad y, por supuesto, la sensación de construir Ciudad”.
El aspirante indicó que este tipo de actividades lo compromete aún más a trabajar por el bien común de los regios.
“Las ideas no nada más son para guardarlas, hay que tomarlas y convertirlas en acciones del Gobierno”
“Monterrey necesita crecer en todos los sentidos, en calidad, en cordialidad, necesitamos alcanzar la paz y para alcanzar la paz hay muchos pasos previos.