En la crisis, nace la mejor oportunidad: Innovar y emprender para la Sociedad

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En un país plagado de crisis, entre ciudadanos hartos de los mismos procesos cargados de ambición desmedida y con empresarios que han hecho de la “responsabilidad social” un sello de espejismos, nace una nueva camada de personas queriendo hacer las cosas bien: los emprendedores sociales.

El Emprendimiento Social, a diferencia del convencional, prevé una alternativa a la necesidad de los jóvenes del México actual que buscan que su trabajo diario tenga un impacto positivo y tome un sentido real. Donde el entorno empresarial es importante, sí, pero siempre privilegiando y priorizando la razón social del proyecto, producto o servicio que se pretende comercializar.

Los emprendedores de la vieja escuela buscaban satisfacer una necesidad y comercializarla. De ahí lograr maximizar sus procesos hasta el grado de escalar el negocio. Lo que a la postre les permitiría vivir bien y obtener una condición económica estable.

El emprendedor social viene integrado con un chip distinto, le interesa impactar la vida de miles de personas antes de acrecentar su cuenta bancaria. Definitivamente, como todos alguna vez, busca crecer profesionalmente y obtener el éxito en la forma que mejor les represente, pero no están dispuestos a llegar a él mediante la banalización del dinero en manos de unos cuantos y sin parar la monstruosa desigualdad social.

Hace un par de años, cuando recién me graduaba de la carrera, todos mis cercanos me preguntaban “¿Dónde vas a trabajar?”, “¿Vas a iniciar tu propio negocio?” o “Hay que echarle ganas para asegurar un puesto e ir creciendo hasta jubilarte”. Nadie me preguntó ”¿A cuántos vas a impactar con lo que sabes ahora?”.

Quiero aclarar, porque es necesario hacerlo, que ser un emprendedor social no necesariamente significa ser un “alma de Dios” o un “ente de la caridad”. Ser emprendedor social significa ser empático con lo que sucede a mi alrededor, sensible ante las necesidades sociales y estar dispuesto a privilegiarlas mientras nos apoyamos en un modelo de negocio rentable, un proceso escalable y una forma innovadora de introducirlo a las comunidades.




En México debemos entender que hacer las cosas bien es un gran negocio, que se puede vivir de hacer lo que más amas en la vida y que los negocios pueden ser tan redondos que alcancen a beneficiar a toda una comunidad, no solo a mi familia.

Ya hemos dado ese gran primer paso, pero necesitamos impulsar la esencia y el alma de cientos de miles de emprendedores sociales que están dispuestos a darle sentido a su trabajo pero que viven con el miedo de perder su “seguridad laboral” (que de seguridad no tiene nada).

Centramos el emprendimiento en las personas. Una vez que le atiendes la necesidad social de una persona, estarás atendiendo la de cientos de miles en el país con esa misma carencia.

Creemos que las empresas que atienden el entorno local, generan mejores comunidades y con ello mejores posibilidades de negocio. Lo hacemos de una manera innovadora, el mexicano lo es de nacimiento. Impulsamos a los emprendedores sociales que, de verdad, están moviendo al país.

En tiempos donde algunos de los millennials se identifican con “Lady wuu”, “Los XV años de Rubí” o recientemente con “La Mars”, donde la cultura del esfuerzo se está sustituyendo por todo lo desechable, necesitamos hacerles frente con ideas y proyectos que le den rumbo- de verdad- a una generación que no ha podido encontrarlo.

Ésta revolución ya está en marcha, ¿te nos unes o sigues el tren de los millennials perdidos?




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Sergio González Rodríguez: ‘Estamos contemplando la crisis integral de las instituciones Publicas en México’

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México ha perdido a una de sus voces más importantes dentro del periodismo y la literatura en una etapa en la que era imprescindible. Si el presente vislumbra un futuro complicado para el país, los libros de Sergio González Rodríguez ayudan a comprender nuestra terrible actualidad a través de un pasado que no deja de actualizarse.

En octubre de 2015, Sergio vino a Monterrey para presentar su libro Los 43 de Iguala. México: verdad y reto de los estudiantes desaparecidos. Meses atrás había leído Campo de Guerra, por el que se hizo acreedor del Premio Anagrama de ensayo 2014 y tuve la oportunidad de entrevistarlo por su generosidad de otorgarme 10 minutos después de que ya había concluido su tiempo de prensa.

Campo de Guerra analiza el problema geopolítico en México y su relación con Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico, por eso mismo me pareció imposible no relacionarlo con el libro que estaba presentando, una estupenda crónica e investigación sobre lo ocurrido en Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014.

Revivo esta entrevista con la intención de recordar algunas ideas – de tantas – de Sergio González Rodríguez derivadas de algunas preguntas torpes que le hice. Desearía no hacerlo alrededor de esta terrible noticia que nos afecta a todos, porque a partir de hoy nos hemos quedado, como ya lo dije, sin una de las voces más importantes dentro del periodismo, que investigó y denunció los feminicidios en Ciudad Juárez y por eso Roberto Bolaño lo incluyó en su libro 2666 con su nombre original, por el simple hecho de ser el periodista que investigó los crímenes.

¿De qué forma el contexto que rodea a la guerra contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón influyó en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa?

La vinculación que señalas es, desde luego, cierta. Campo de guerra es un estudio geopolítico, es un informe sobre la situación geopolítica de México y tiene como centro de la investigación la guerra contra el narcotráfico que se realizó en México entre el año 2007 y 2012, y el caso del libro actual, un año después, los 43 de Iguala, es un estudio de caso donde se documentan los asuntos que estaban planteados, algunos de ellos a nivel teórico, otros empíricos y se explica por qué pudo darse este episodio tan atroz. Yo creo que sí hay una continuidad en la investigación, en la documentación, pero sobre todo, en la comprobación de las tesis que manejé en Campo de Guerra.




A partir de lo que pasó en Iguala aquella noche, ¿cómo inicias la investigación que se materializa en este libro?

Creo que como todos los que escuchamos las noticias, al principio teníamos datos muy aislados y versiones muy poco claras de lo que había sucedido esa noche; a la fecha seguimos preguntando qué es lo que sucedió realmente. Yo lo que traté de hacer desde el principio es responder estas preguntas en vez de circular información sobre los hechos, circulaban versiones a favor o en contra, es decir: se estableció una narrativa de buenos contra malos que fue la que persistió a lo largo de los meses contra la idea de reducir los hechos a una simple visión de partidarismo, por una u otra parte es lo que yo trato de contradecir porque lo rechazo en mi libro; trato de proporcionar los elementos informativos y documentar los diversos niveles que confluyen en la tragedia de esa noche.

Esteban Illades, editor de la revista Nexos, tituló uno de sus reportajes sobre el tema: El polvorín que nadie olió, ¿crees que realmente nadie estaba al tanto de lo que sucedía en Guerrero, en Iguala?

Está demostrado por las propias declaraciones gubernamentales que sí existía información al respecto, no solamente a nivel de información de inteligencia por la coordinación de Seguridad Nacional, que es el organismo de inteligencia del Estado Mexicano, sino también se sabe por las propias declaraciones de las autoridades que estos hechos estaban siendo monitoreados, no solamente por las instituciones de la seguridad pública, también por la oficina de la presidencia y las distintas corporaciones policiacas de distintos niveles.

En el momento de los hechos se tuvo un conocimiento en tiempo real de lo que estaba aconteciendo, de manera que hablar de algo que no se previó, es más bien hablar de irresponsabilidad gubernamental para responder a tiempo sobre este asunto. Hay que considerar que también en el ejército y la marina tenían conocimiento sobre estos hechos y sus agentes están en actuación permanente, no solamente los que están destacamentados por razones de combate al narcotráfico, también las organizaciones de inteligencia estaban absolutamente al tanto de todo lo que iba a suceder y sucedió esa noche.

 

¿De qué forma podemos relacionar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, a sus padres, a sus familiares, con lo que en Campo de guerra denominas como la “Anamorfosis de la víctima”?

Así es. El problema aquí es que estamos contemplando un país donde todos somos víctimas reales o potenciales del crimen organizado y fuerzas armadas o corporaciones policiacas, es un estado “Alegal”, como menciono en Campo de guerra, un “An-Estado”, que quiere decir: contra y fuera de la legalidad y que simula defender la ley.

Este asunto es muy claro, es una Normal tradicionalmente opuesta al gobierno y al estado mexicano y en los últimos años se ha radicalizado esta postura y su actitud ha sido cada vez más beligerante en confluencia con otros grupos como los anarquistas que tienen alcance internacional y actúan en México; esto hizo que el año anterior tuviéramos una efervescencia muy fuerte contra el Estado y contra el Gobierno en México, no sólo el Federal, sino también con los municipales y estatales, de modo que tenemos que encuadrar estos fenómenos de una manera más amplia, más allá del reduccionismo a hechos aislados de nota roja o un hecho excepcional o esporádico como se llegó a decir. Estamos contemplando en la noche de Iguala una atrocidad que esperamos nunca se repita, la crisis integral de las instituciones Publicas en México.




Recordamos el caso de Radilla Pacheco y vemos la influencia que tuvo para que hubiera cambios en la Constitución sobre el procedimiento e investigación de los desaparecidos, ¿vislumbras al caso de los 43 estudiantes como posible detonador de cambios en las leyes?

Creo que tenemos la legislación suficiente, tenemos las normas constitucionales ya inscritas en el derecho convencional internacional que atañe  a la defensa de Derechos Humanos en México y lo que no tenemos es el cumplimiento de estas normas constitucionales. Yo creo que el caso de Iguala nos debe llevar a exigir el cumplimiento de estas.

Es inaceptable que el ejército mexicano nos explique que no intervino porque hay una limitación de tipo legal: sólo interviene el ejército a petición de la autoridad civil y creo que este es un error porque la constitución indica que el poder ejecutivo, y en este caso las fuerzas armadas son un ramo del poder ejecutivo, están responsabilizadas, son las garantes del respeto a los Derechos Humanos y no es posible que no expliquen con una razón procedimental la vulneración a derechos constitucionales, esto es lo que no podemos aceptar.

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#EspacioWiki: Volver a creer

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La crisis política global que se manifestó en 2016 y que continúa causando estragos ha devuelto las palabras a la arena política. Las estadísticas y demás “datos duros” se muestran incapaces de frenar los discursos incendiarios que la mayor parte de los analistas ha catalogado llanamente como populistas.

Esta clasificación ramplona es peligrosa porque erradica del campo político la labor de construir esperanza. Ignora que el que quizá el incentivo más importante para trabajar por lo público y organizarse es la existencia de un sueño compartido.




No es que se defienda el populismo, tragarse historias de buenos contra malos cercenan a la sociedad y la inmovilizan porque terminan por atacar un principio democrático esencial: la pluralidad. El reto entonces bajo el desencanto imperante es, en primera instancia, volver a alertar a la sociedad para que se vuelque a participar, pero hacerlo no movida por la venganza o el revanchismo, sino por la convicción de que es necesario ver hacia el futuro.

La entrada de las candidaturas independientes trajo consigo una posibilidad de futuro, pero su integración a la ecuación electoral vino acompañado de un discurso al que hay que aproximarse con cautela y es el de partidos vs pueblo.

El problema con esta simplificación del momento que estamos viviendo en nuestra democracia es que pareciera que con sacar a los partidos de la jugada se resuelven todos los problemas públicos, se erradica la corrupción, se vuelve a creer en la política. Es en ese sentido que lo que representó la victoria de Kumamoto en Jalisco, y lo que sigue representando Wikipolítica, es más valioso: es una invitación a la unidad en tiempos de rabia.

El malestar en la democracia es sistémico y resolverlo exige que los ciudadanos rompamos el muro divisorio que tanto políticos y ciudadanos hemos construido entre nosotros. Los primeros para proteger sus intereses personales, los segundos por asco y desilusión hacia las acciones de los primeros.

Por eso es importante ver con detenimiento la campaña de Kumamoto y el discurso que han erigido los nodos de Wikipolítica en la promoción de #SinVotoNoHayDinero.

No se buscó quitarle el poder a los políticos, sino devolver espacios a la ciudadanía que siempre debieron ser de ellos; no se pretende a través de la propuesta de ley castigar a los partidos políticos quitándoles dinero, sino brindar mecanismos para que la desilusión pueda canalizarse a través de la democracia para así volverla más efectiva, más cercana a las personas y más alejadas de los vicios que hoy la lastiman.

Volver a pensar la política desde las personas tiene que ver forzosamente con atrevernos a reconocernos como ciudadanía y organizarnos para crear las nuevas instituciones con las que reemplazaremos las que hoy se encuentran podridas y endebles.

El colapso de un modelo de gobernanza que se basa en los unos–que sólo pagan impuestos– y los otros –que los gastan como se les viene en gana– está agotado. Llegó el momento de hacer una política del “nosotros”, de ofrecer una visión de lo público en la que quepamos todos y, más aún, nadie se quede sin participar.

Nuevamente estamos encarrilándonos frente a unas elecciones presidenciales y la particularidad histórica de éstas no puede limitarse a la aparición de un posible candidato independiente. El reto es más grande y el llamado histórico es más fuerte: debemos recuperar la esperanza y tomarla con nuestras manos, debemos atrevernos a pensar la política como algo que nos pertenece a todos y que por lo mismo no puede seguir siendo responsabilidad de “alguien”, sino de todos y cada uno de nosotros.




Sólo en la suma de esfuerzos, sólo desde lo cotidiano, sólo pensando que el verdadero poder radica en las personas y en su capacidad para encontrarse y actuar en consecuencia hallaremos una salida. Únicamente unidos y sin soltarnos de un sueño común seremos capaces de volver a creer en el futuro.

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La apatía queda fuera de nuestra lucha contra la corrupción

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“Todos somos parte de la solución en el combate a la corrupción”, parecía una sentencia tan desgastada en un contexto social y político, como el de México, basto de ejemplos escandalosos y recientes. Sin embargo, en Nuevo León están sucediendo cosas distintas.

Más allá de la voluntad política por erradicar la crisis endémica de la corrupción, son los propios ciudadanos quienes estamos ejerciendo el derecho a participar de manera activa y propositiva en la creación de nuevas herramientas que contribuyan a cambiar nuestra realidad y erradicar la impunidad.

Fue el pasado 9 de marzo cuando el Congreso del Estado aprobó la reforma constitucional que crea el Sistema Estatal Anticorrupción, luego de más de cinco meses de esfuerzos constantes de un grupo de ciudadanos, organizaciones civiles y cámaras integradas en la Coalición Anticorrupción.

En las reformas, en las que se incluyen el 90% de las propuestas de la Coalición, estamos demostrando que somos una ciudadanía participativa en busca de soluciones comunes para problemas que nos afectan a todos. Y si bien se trata del primer paso, ha sido preciso y acertado para tener leyes más eficaces.

¿Pero qué sigue ahora?, y ¿cómo puedo sumarme para que mi voz sea escuchada? Durante las próximas semanas, desde el Congreso local se estará legislando en la Leyes Secundarias del Sistema Anticorrupción, y tienen hasta julio de 2017 para culminar este proceso.




Y la demanda se apuntala con la exigencia nacional para que los sistemas estatales se lleven a cabo bajo el esquema de #ParlamentoAbiertoVSCorrupción. Esto es que los procesos legislativos se realicen bajo los pilares de transparencia y acceso a la información; participación ciudadana; rendición de cuentas y el uso de las tecnologías de la información.

Lo anterior es exigir que toda la información del proceso legislativo sea publicada de manera clara y oportuna vía online; que se realicen mesas de trabajo y audiencias públicas que fomenten la participación de los ciudadanos; que se explique con claridad los razonamientos sobre las leyes; y claro, transmitir las reuniones o encuentros de trabajo por medios electrónicos.

Es por eso fundamental que sigamos poniendo el ejemplo y dejemos la apatía fuera de esta lucha contra la corrupción, consideramos que se necesita la participación de todas y todos para dar legitimidad, transparencia y participación ciudadana a la reforma de estas ocho leyes.

Y también para cambiar nuestra realidad desde los entornos cotidianos diciendo “no a la corrupción”, recordemos que los grandes cambios inician desde casa, desde lo más básico de nuestros entornos.




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La piratería en México

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De acuerdo con Enrique Guillén, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) el contrabando y la piratería en México cuestan alrededor del 1.25% del PIB lo que en cifras equivaldría a 236 mil 800 millones de pesos. Por ello, la piratería representa el segundo delito que más preocupa a las autoridades, justo después del narcotráfico. Habría de decirse que el segundo delito que más debería preocupar a los mexicanos es la piratería.

Los sectores con mayor vulnerabilidad ante esta situación son el de vinos, cigarros, libros y acero. Algunos datos al respecto muestran el alcance de la piratería en esos terrenos, por ejemplo: en la industria tabacalera creció del dos al 17 por ciento entre 2011-2014, dicho en términos netos: 340 millones de cajetillas de cigarros que entran al territorio nacional no pagan impuestos, esto representa un grave riesgo a la salud y habría que atenderlo a la prontitud. Ahora hay que imaginar cuántas escuelas se dejaron de construir o en su caso de equipar debido a hábitos de consumo nocivos para la ciudadanía y para las instituciones.

Por otro lado, explica Salvador Quesada, Director de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO), que en la industria del acero ha ingresado varilla china que sólo cuenta con el 15% de fortaleza que la nacional, esto quedó demostrado al efectuarse pruebas de calidad, sin embargo es más barata y se vende sin ningún tipo de problema aunque ponga en riesgo las construcciones donde se instala. Se ahorran unos pesos y se pone en riesgo el patrimonio de miles de familias que son sus hogares, y aún de terceros.




Por ello la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados dictaminó a favor la propuesta presentada por el suscrito y los también diputados Jorge Ramos del PAN y Enrique Jackson del PRI para decretar el 11 de Octubre de cada año “Día Nacional del Combate al Contrabando y Delitos en Materia de Derechos de Autor”. El problema de la llamada piratería implica un vector fundamental de las sociedades modernas que es la propiedad intelectual, esto es, el mundo de las patentes, los procesos, las técnicas y los materiales con que se genera riqueza.

Ahora bien, la tarea no es menor porque si bien pueden crearse herramientas legislativas para tratar de combatir este mal, también es cierto, como lo comentan los legisladores en el cuerpo dictamen que se turnará al Pleno de Diputados para su valoración y votación, la necesidad de fomentar una cultura de la legalidad con participación de ciudadanos, sector productivo y autoridades.

Esto es importante ya que de acuerdo con el estudio “Piratería: entendiendo el mercado sombra en México” realizado por la American Chamber of Commerce of México y el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC) en general el 50% de los encuestados no ven a la piratería como un delito grave, incluso es algo que forma parte de su vida cotidiana, de ahí que tampoco se considere problemático consumir productos que tienen un origen ilegal.

Por último, tomando en consideración la “Cuarta encuesta de hábitos de consumo de productos pirata y falsificado” realizada por el mismo instituto se obtuvo como resultado que ocho de cada diez personas han comprado un producto pirata y que los productos que más se consumen son: películas, calzado, ropa, textiles y perfumes.




La cultura de la legalidad en el consumo es primordial por varias razones, primero, porque con la piratería se fractura la innovación y la investigación, segundo, porque se pone en riesgo el trabajo de cientos de miles de personas; tercero, porque se adquieren productos de mala calidad con riesgos reales para el consumidor;  y cuarto porque se crea una economía paralela que daña las finanzas públicas y así la disponibilidad de recursos para el desarrollo.

Por tanto, deben reforzarse las acciones orientadas a la cultura de la legalidad y hacer visibles los problemas que se crean al consumir productos de origen “pirata” particularmente por su vinculación con el crimen organizado. Que las ciudadanías financien con sus compras lo que más las lastima que es la delincuencia organizada resulta una paradoja, sin embargo, es real y evidente que se incentiva la evasión fiscal, el daño a la propiedad intelectual, el trabajo honesto de hombres y mujeres y la inversión económica. La economía de la piratería es de suma cero en términos de desarrollo público: todos pierden menos la delincuencia.
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La relación entre Édgar Veytia – EPN

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Nayarit es una evidencia de los buenos logros que hemos tenido en materia de seguridad”, fueron las palabras del presidente de México, Enrique Peña Nieto, durante un evento en aquella entidad. Ese 17 de febrero, aún no se sabía que unas semanas después el Fiscal de Nayarit sería arrestado por autoridades estadounidenses, por el delito de narcomenudeo y ser operador del Cártel Jalisco Nuevo Generación.

Los logros que presumía en esa entonces Peña Nieto, se debieron más que nada a una Pax Narca, es decir, un acuerdo entre el fiscal y uno de los cárteles, con el fin de que estos tuvieran el control absoluto de la plaza.

Tal y como lo decía el viernes de la semana pasada, el arresto del Édgar Veytia, ha puesto en jaque a figuras políticas a nivel nacional. Ahora también está levantando cuestionamientos sobre la relación que tenía el fiscal con el presidente de México y si este último sabía que Veytia, tenía nexos con el CJNG.

Desde agosto del año pasado, la Revista Proceso, había abordado los varios cuestionamientos y señalamientos en contra del Fiscal de Nayarit, por sus nexos con el narcotráfico. Desde ese entonces, también ya se hablaba sobre la protección que le daba al CJNG, por lo tanto, parece un tanto increíble que el presidente desconociera la oscura historia de Veytia y que, a pesar del mismo, tuvo la desfachatez de presumir los “logros” en materia de seguridad en el estado.

Por otro lado, el CJNG es el que mayor crecimiento ha tenido durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Durante la administración de Felipe Calderón, el cártel tenía presencia solamente en tres entidades, siendo estás: Colima, Jalisco y Nayarit. Hoy, según información de Narco Data, el cártel opera en ocho entidades más: San Luis Potosí, Veracruz, Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Guerrero, Estado de México, Michoacán y Morelos.




El CJNG se ha vuelto uno de los mayores rivales del Cártel de Sinaloa, mismo que hasta hace unos meses lideraba el afamado narcotraficante, Joaquín Guzmán Loera “El Chapo. Mismo que en enero de este año fue extraditado por el gobierno mexicano a los Estados Unidos. No por nada, nos debe de sorprender que la orden de arresto contra el Fiscal de Nayarit, haya vendió de la misma corte y misma fiscalía, que lleva el caso de Guzmán Loera.

Claramente, el arresto de Édgar Veytia, es una venganza por parte del narcotraficante sinaloense, en contra de uno de sus mayores rivales. Pero también, el arrestó puede llevar esto a un nivel mucho más alto, donde altos funcionarios de los gobiernos estatales y del gobierno mexicano, estén directamente ligados con el narcotráfico.

La pregunta importante que se le debe de hacer de cara Peña Nieto, es si sabía o desconocía los nexos de Édgar Veytia con el CJNG. Y de no saberlo, es una tacha muy grande en el historial de un presidente ya de por si golpeado políticamente.

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Dimes y Diretes: “El “Mello” a los Penales de NL”

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Antier los curulecos de Nuevo León, le dieron marcha atrás a las visitas que tenían programadas a los centros penitenciarios del estado. Esto se debió a que el mismísimo Gobierno del Estado, no les garantizo su seguridad una vez adentro de los penales. ¿Apoco creía usted que era por qué algunos diputados tenían miedo de quedarse tras las rejas? Pa’ nada.

La cuestión en esto, es que el que queda más mal parado con esta decisión de los diputados, es nada más y nada menos que el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, “el Bronco. Imagínese compadre y comadre, a pesar de lo sucedido en febrero del año pasado en el Penal del Topo Chico, donde murieron 49 personas.

A pesar de los dos motines o como diría Aldo “El Fácil” Fasci “protestas”, que dejaron cuatro reos muertos y más de 20 heridos, en el Penal de Cadereyta. Y a pesar, de los videos en el Penal de Apocada donde se muestra claramente el autogobierno. El estado no puede garantizarle la seguridad, ni a unos invitados de “lujo”.

El tema aquí es que ya paso un año desde lo sucedido en el Penal del Topo Chico, vez en la que “el Bronco” dijo que así le había dejado los centros penitenciarios la pasada administración de Rodrigo “Golden Boy” Medina, pero que eso iba a cambiar, más nada ha cambiado en realidad.

Ahora los pretextos para no apagar la olla exprés, que no ha terminado de explotar, es falta de recursos (¿y los ahorros de miles de millones ‘apa? ¿el dinero de la federación que dijo “el ChinoChong?) y claro falta de personal en los penales.

El estado todavía puede controlar al caballo desbocado que son los penales de Nuevo León, la cosa aquí, es que en verdad quieran y más que la verdad que tengan al personal experimentado para hacerlo. Sino esto será el talón de Aquiles a las aspiraciones presidenciales de nuestro querido gober.

¡Ahí Se Leen!




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Hoja de Ruta: “¿Cómo se enamora uno de su lengua natural?”

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Para un Latinoamericano, no es cosa fácil. La lengua común arrastra consigo cinco siglos de andares, muchas veces sombríos, otras tantas brillantes. Lengua cargada de hierro, fuego, sangre, crucifijos, piedras rotas debajo de nuevos muros. Lengua que rompió, mezcló, reinventó muchas veces de forma inesperada, como suceden algunos accidentes que en ocasiones se convierten en milagros.

Lengua que cruzó el Atlántico y chocó con arrecifes del Caribe; que sintió la humedad del trópico y el calor del norte; que se perdió y reencontró en las selvas del sur; que respiró vida nueva en el valle de Anáhuac. Hace mucho tiempo que el castellano no es de Castilla ni el español de España. Ya es un hilo peculiar que une múltiples pueblos.

Es mi intención reconocer a uno de los grandes culpables de mi romance interminable con el idioma: Miguel Hernández, el poeta de Orihuela que el pasado 28 de marzo cumplió 75 años de haber expirado en una prisión alicantina. Tenía apenas 31 años. En su breve tiempo fue pastor de cabras, literato autodidacta, poeta, amigo, dramaturgo, soldado, militante, esposo, padre, prisionero.

En 1936, con apenas 26 años a cuestas, se enlista en el bando republicano y combate en la guerra civil española, hecho que marcará su poesía y sellará su destino al resultar triunfador el totalitarismo de Franco. Hernández sería condenado a pena capital, que finalmente le fue conmutada por treinta años de prisión.




Su poesía tocará el romance (“Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros”), el dolor de la pérdida (“No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida”) y el amor a la familia mezclado con el sentido de lucha (“Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano…Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos, tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos”).

La mazmorra arrebata a Miguel la libertad, pero no las palabras (¿Se puede realmente encerrar a un poeta?). Es ahí desde donde compone sus famosas “Nanas de la cebolla” tras recibir una carta de su esposa, Josefina Manresa, donde le contaba que su hijo y ella no tenían otra cosa que comer más que pan y cebolla: “En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre…Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca”.

Yo conocí, como muchos, a Miguel Hernández a través de Joan Manuel Serrat, quien le ha rendido homenaje a través de dos placas separadas por casi 40 años: “Miguel Hernández” (1972) e “Hijo de la luz y de la sombra” (2010). Ambas son un deleite literario y musical donde se palpa la interminable vitalidad de la obra del poeta.




La trascendencia de Miguel Hernández, aventuro a pensar, no reside solo en la belleza de su genio, sino en su conjunción directa con la vida: crecer junto al Mediterráneo y sus palmeras; aferrarse a las letras; tejer amistades entrañables; enamorarse; apropiarse de una guerra y perderla; ser padre y arrancado de la familia; vivir el claustro del enemigo y la amargura de las ideas derrotadas.

Vivir. Cuentan que cuando finalmente lo consumió la tuberculosis en aquella madrugada del 28 de marzo de 1942, fue imposible cerrarle los ojos. Quizá porque sabía, como lo dijo en su “Canción última”, que “el odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave. Dejadme la esperanza.”

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El amigo incomodo del Bronco

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Esta no ha sido la mejor semana para la administración de Jaime Rodríguez Calderón, “el Bronco. Entre los motines, ahora mejor conocidos como “protestas” en el Penal de Cadereyta, que dejaron como saldo cuatro muertos y más de veinte heridos. Además de esto, debemos de agregarle el arresto en los Estados Unidos del Fiscal de Nayarit y compadre de Jaime, Édgar Veytia, acusado de ser “narcotraficante a gran escala” por una corte en Nueva York y ser un asociado del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El arresto de Veytia, no se debe a otra cosa, más a que Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo ya comenzó a soltar la sopa a las autoridades de Estados Unidos, tal y como lo anticipaban muchos expertos en la materia.




Aunque el arresto de un fiscal, involucrado en el narcotráfico puede ya hasta sonar “pan de cada día” en nuestro país, Veytia podría llevarse de encuentro a varios de sus asociados políticos.

De entrada, el Partido Revolucionario Institucional, se encuentra ante otra crisis, en pleno año electoral en el estado de Nayarit. Aunque el gobernador de aquella entidad, Roberto Sandoval, ha negado que el supiera de las actividades ilícitas de su aliado político y fiscal, esto no deja bien parada a la administración priista ante la opinión pública. Pero, otro que se podría llevar daño colateral es nada más y nada menos que el gobernador independiente de Nuevo León.

Ayer mismo, el Bronco, admitió su cercana amistad con Veytia y además de esto, aseguro que el fiscal acusado de narcotráfico, comprobaría su inocencia. Eso sí, dejo en claro, que desconocía “sus malas acciones” y solo lo conocía por “sus buenas acciones”.

La cuestión aquí es que Veytia no es acusado de cualquier cosa. Está siendo acusado, por tráfico de drogas, pero en gran escala. El gobierno estadounidense busca confiscarle bienes por 250 millones de dólares. Lo malo para Jaime en todo esto, es que el veía a Veytia como un posible miembro de su gabinete, después de haber ganado las elecciones a la gubernatura del estado en el 2015. Incluso, consideró ponerlo como Procurador del Estado, en lugar del abogado Roberto Flores.

Todo esto se debe a dos razones, una, es bien sabido que el Fiscal de Nayarit, dio dinero para la campaña de Jaime en el 2015 y también, Jaime quería traer la estrategia de combate a la inseguridad de Nayarit a Nuevo León. De las dos, la primera es la que considero más grave.




Si la campaña de “el Bronco” recibió dinero de Édgar Veytia en el 2015, es muy probable que ese dinero venía directamente del narcotráfico, específicamente del Cártel Jalisco Nueva Generación, mismo con el que se liga al fiscal.

Por más que uno quiera minimizar este hecho, no se puede. De esto mismo se le ha acusado por años a Enrique Peña Nieto, de haber recibido dinero del narco en su campaña, en específico de Humberto Moreira y Los Zetas.

Por otro lado, la defensa que ha comenzado a montar Jaime alrededor de su amigo, vuelve la situación más preocupante. Jaime debió de haberse limitado ayer a admitir la amistad, pero no decir que está seguro que Leytia comprobara su inocencia, ni mucho menos hablar de sus buenas o malas acciones.

Ciertamente el gobernador tiene que responder claramente, cuáles fueron sus nexos con el Fiscal de Nayarit, y decir si este, dono o no, dinero para su campaña en el 2015. Y admito que me parecería poco creíble que Jaime, teniendo una amistad tan estrecha con Édgar Leytia, no supiera sobre los turbios negocios en los que estaba metido su compadre y sus nexos con uno de los cárteles más importantes a nivel nacional.

Bien dice la frase, “dime con quién andas y te diré quién eres…”.

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Dimes y Diretes: “México, el país de la impunidad”

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En esta semana van dos casos que demuestran la impunidad en la que está sumergida el país. La primera fue, claro, la del amparo que se le concedió a Diego Cruz, uno de los Porkys, acusado de violar, junto con otros tres chavos, a una menor de edad en Veracruz.

El otro caso es el del diputado federal suplente priista, Antonio “El atrincherado” Tarín, a quien se le negó tomar protesta en San Lázaro por tener orden de aprehensión por actos de corrupción durante la administración de César Duarte en Chihuahua. Tras quedarse toda la noche en el recinto legislativo, alrededor de medio día un juez suspendió su orden de aprehensión y Tarín salió vivito y coleando.

Ambos casos están sin cerrarse, pero demuestran lo podrido que se encuentra el sistema de justicia de nuestro país. ¿En qué cabeza cabe decir que tocamiento en los senos y genitales no es una violación?

Solamente en la cabeza del juez Anuar González Hemadi, mejor conocido en las redes sociales como el #JuezPorky. Muy probablemente este juez, esposo y papá de dos niñas, obtuvo algunos beneficio$$$, con los cuales dictamino que en el caso de Diego Cruz, él no había cometido pederastia, ni tampoco había violado a la joven Daphne, a pesar de que hubo tocamientos.

A todo esto, el #JuezPorky, llamo todo como “incidental” y que no había pruebas de que hubo “apetito sexual” (¿¿¿???).




Cuando creíamos que este era el colmo, salió a relucir la historia del Diputado Federal Suplemente, Antonio “El atrincherado” Talín, mismo que tenía planeado tomar protesta el día martes en San Lázaro, esto después de la sospechosa muerte del diputado titular, Carlos Hermosillo.

El diputado de la trinchera, llegó muy rimbombante a la Cámara de Diputados. Pero el teatrito se le cayó cuando se decidió no tomarle protesto, pues el muy carita tenía orden de aprehensión en su contra por peculado durante el gobierno de César “El otro Duarte” Duarte. Sabiendo ya como es el sistema de justicia en este país, “el atricnherado” consiguió que la orden de aprehensión en su contra fuera suspendida.

El problema es que no son solamente estos dos casos, que ya de por si graves, los únicos que demuestran la impunidad en nuestro país. Uno solo tiene que voltear a Nuevo León, donde una jueza ha concedido en más de una ocasión amparos al ex gobernador de la entidad, Rodrigo “Golden Boy” Medina.Con tales amparos ha podido evadir la cárcel, incluso salir de la cárcel, y seguir viviendo con el dinero que le robó al pueblo de Nuevo León.

¿Cuándo cambiaran las cosas en nuestro México, lindo y querido? No sabemos, y no tenemos para cuando.

¡Ahí Se Leen!




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