#ContraPortada: “¿Dónde quedó Andrés Manuel López Obrador?”

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Hace poco más de tres décadas apareció en escena un joven genuinamente preocupado por los más pobres, una especie de justiciero social protector de los indígenas y una persona que, por sobre todas las cosas, se mostraba incorruptible.

Aquel joven vivió ascensos meteóricos como figura de la izquierda mexicana desde 1988 como candidato por el Frente Democrático Nacional, partido que también postularía a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como candidato a la presidencia de México.

Su historia es digna de destacar desde el primer escándalo en donde él mismo alude-con pruebas sólidas, que le robaron la gubernatura de Tabasco, hasta el 2006 donde se proclamó presidente legítimo luego de afirmar que el candidato del PAN le había ‘robado’ la presidencia de México.

En todo momento las derrotas lejos de sepultarlo lo convirtieron en el opositor más importante del sistema, en el político más popular de México y, no es cosa menor, en el hombre más querido por los más de 60 millones de pobres que [sobre] viven en este país.

Su recorrido puede ser presumido en récord como el hombre que le ha dado la vuelta al territorio nacional en innumerables ocasiones recogiendo-al menos ese es el sentido- las necesidades y encomiendas de los que no pertenecen a los privilegios de la clase opulenta.

El 23 de Noviembre de 1991 emprendió un recorrido de protesta que se convertiría en el segundo más largo de la historia política de México con un recorrido de más de mil cien kilómetros desde Tabasco hasta el entonces Distrito Federal, reclamándole al gobierno de Carlos Salinas [a quien considera uno de los artífices de la mafia del poder] la falta de democracia en los procesos electorales de su Estado.

Su trayectoria de protesta incluye el bloqueo de 59 pozos petroleros que se convirtieron en amenaza a la seguridad nacional, la batalla contra el rescate bancario, la austeridad republicana y la famosa frase del “voto por voto, casilla por casilla”; sus desencuentros con los empresarios más poderosos de México, las disputas con Fox al que llamó “chachalaca” y las acusaciones de monopolio contra Televisa.

Todo lo anterior logró colocar a Andrés Manuel López Obrador como el fenómeno que sacaría del gobierno a la fórmula más poderosa de la política y el sistema mexicano: el PRIAN.

Su triunfó fue tan contundente que ambos partidos quedaron tan lejos donde ni sumando sus votos alcanzaban al líder de la izquierda. López Obrador llegó con la mayoría en el Congreso de la Unión, con un gran número de diputados locales, alcaldes, gobernadores y con el poder absoluto de hacer lo que se le antoje.

Muchos esperaban con grandes expectativas las reformas y transformaciones que vendrían de su mano y de la 4T, se creía que llegarían menos detalles imperiales y un resurgimiento absoluto de la vida en democracia.

Todo lo contrario, al presidente se le ve resentido, vengativo y caprichoso. No acepta un “no” por respuesta, no le gusta la crítica y descalifica toda postura de la oposición. Un presidente que no impulsa procesos democráticos al interior de su partido, donde permite la entrada de impresentables en las filas de MORENA y se queda callado ante la imposición de una de las suyas en la CNDH que vive del respeto y la esencia de su autonomía.

No se ve gobernando al justiciero social, al hombre inquebrantable y a la persona capaz de entender la importancia de la libertad de expresión en un país donde, sin estar en guerra, se matan periodistas con total impunidad.

Dicen que el poder corrompe, envenena y deforma… cuestión que parece padecer Andrés, el joven que luchaba por lo que hoy al parecer ha olvidado.

¿Dónde quedó Andrés Manuel López Obrador? Solo él tiene la respuesta.

El peso del pasado vs. las promesas del futuro

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En forma por demás inútil y prepotente, AMLO volvió a remover el lodazal de Ayotzinapa. Tiene que defender a sus protegidos, José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda de Abarca. Cuando la prudencia recomendaba dejar silencio sobre la “verdad histórica” que dejó establecida el régimen anterior por boca de Jesús Murillo Karam, volvió a levantar las aguas nauseabundas de un crimen de estado en el cual quedó involucrado el Estado, con el Ejercito  y lo más asqueroso de las fuerzas del narcotráfico.

¿Por qué AMLO volvió a remover un asunto que constituye una mancha vergonzosa de encubrimiento y de evidencias que podría haber achacado al régimen anterior? ¿Será que la perennidad del  narco sobre lo político constituye una realidad a la cual no puede (¿no sabe?) cómo escapar?

En lugar de quedarse tranquilamente a disfrutar del fin de semana en familia, el presidente no puede evitar poner los pies en el lodazal, semana tras semana. Después de enfrentar mestizos e indígenas en Nayarit el fin de semana pasado, tiene que volver a levantar los miasmas malolientes de Ayotzinapa.

¿Su camino al enfrentamiento entre mexicanos, debe a fuerza estar pisando las heces del pasado reciente? ¿Cuándo empezará a anunciarnos las bondades de sus dádivas en lugar de levantar malos olores del pasado? ¿No tiene nada positivo que anunciar? ¿A fuerza tiene que pisar lodazal del pasado? ¿Cuánto tiempo más?

Parece que el camino al 2021 estará pavimentado de rechazos al pasado en lugar de promesas hacía un futuro socialista brillante. ¿Será que todavía no se puede vislumbrar este futuro socialista brillante? ¿Será que para establecer este futuro socialista se requiere pisar más desechos del pasado reciente?

¿Será que el socialismo totalitario del Grupo de Puebla no se puede establecer sin las bases del narco gobierno que está pintando América Latina? ¿Será que AMLO navega en forma independiente, o que está sujeto a una “narco mafia” que lo tiene bien controlado? 

Para ti, mujer

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Escribo esta carta para ti, mujer.

Tú que has desvalorizado, criticado y juzgado a otra mujer por la forma en que vive su vida. Tú que defiendes en tus palabras los derechos que nuestra sociedad nos ha negado, pero con tus acciones propicias su inexistencia. Te escribo a ti, que priorizas aspectos tan superfluos como lo son los accesorios, las marcas, la moda, el maquillaje, el largo de tus pestañas, el color de pelo, qué tan delgada te ves y repruebas a otras mujeres que no cumplen con estos estereotipos. Que hablas de las mujeres que tienen aspectos que consideras masculinos, ves mal a la chica que tiene más amigos hombres que mujeres,  a la que se viste de manera “provocativa” o demasiado “santurrona”. Tú que criticas cuando se muestran demasiado fuertes en aspectos físicos o de carácter porque no es propio de una niña “bien”. Tú que eres madre y crías a tus hijas e hijos de forma distinta, dándole a tus hijas las tareas del hogar y limitando sus salidas sociales por el simple y sencillo hecho de que son mujeres. Tú que castigas con desprecio social a toda mujer que quiere vivir su sexualidad, porque el hacerlo las cataloga como fáciles y les resta valor ante la sociedad. Tú que le quitas mérito al éxito que una mujer tiene, porque aseguras que si logró llegar hasta ahí, solo puede ser porque se acostó con alguien.

Pero también te escribo a ti, mujer, la que ha estado del otro lado de esta historia y ha aguantado todas estas situaciones en silencio. Tú has tolerado sumergida en sumisión y autodesprecio el que se te castigue por querer vivir una vida sin barreras de género. Todas estas reprimendas con las que has cargado, no son justas. Tú no estás mal por querer experimentar en tu vida, no estás mal por querer emprender nuevos proyectos, porque tus gustos no se ajusten a lo que está de moda, por no tener las medidas “ideales”, por querer viajar o trabajar en lugar de quedarte en casa, no estás mal por no querer casarte o tener hijos. Tú eres libre de hacer lo que tú quieras con tu vida, así que manténte firme, manténte única y lucha siempre por lo que quieres y crees. No bases tu felicidad en la aprobación de otros, sean hombres o mujeres, tú solo necesitas estar satisfecha contigo misma. Sigue tomando riesgos, juega, construye, destruye y transforma tu vida como tú quieras y nunca te detengas ante el argumento de que eres mujer.

Tú, mujer que está leyendo esto, no propicies con tus acciones una cultura que limite tus derechos. No desvalorices a otra mujer y tampoco te muestres sumisa por querer encajar en un ideal inalcanzable. Tú vales mucho más que eso. Puedes ser delicada y fuerte, inteligente y bonita, mesurada y aventurera. Enfócate en tí y en tu crecimiento personal. Quítate esas barreras que se te han impuesto y deja de ver la vida de los demás. No te conviertas en eso que tanto criticas, sé congruente con tus acciones y tu forma de pensar. Respeta a otros y respétate a ti, porque no vales más ni menos por tus acciones, no eres más ni menos por tus creencias o valores y definitivamente no aumenta ni disminuye tu valor o capacidad por ser mujer. Tú como persona vales exactamente lo mismo que los demás, entonces no critiques, no juzgues, no te cohibas o cambies por el pensar de alguien más. Dejemos de lado los prejuicios y respetemos a los y las demás, porque solo así quitaremos una barrera tan absurda como lo es el género. No bases tus pensamientos en cuestiones de ignorancia y desinformación, tú vive tu vida como quieras, pero no obligues a los y las demás a vivirla así.

Los estigmas sociales comienzan y permanecen en la medida en que los permitamos. Basta de producirlos y tolerarlos.

La terna de AMLO para la SCJN: todo se puede desconfigurar en el Senado

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo de conocimiento público la terna que enviará al Senado de la República para sustituir a Eduardo Medina Mora, quien renunció a su cargo a principios de Octubre de este año. Este era un tema en el cual todos estábamos a la expectativa y espera desde lo sucedido con la CNDH y el proceso caprichoso, ilegitimo y sin tacto político en la designación de Rosario Piedra Ibarra como ombudswoman nacional. La 4T traía consigo la niebla antidemocrática y sin transparencia en los procesos de designación de cargos con naturaleza autónoma o  imparcial o de constante vigilancia al poder actual. Sin embargo, de manera sorpresiva durante una mañanera, el presidente dijo que la terna para la Suprema Corte está conformada exclusivamente por mujeres y ellas son: la Dra. Margarita Ríos Farjat, Diana Álvarez y la Dra. Ana Laura Magaloni. Debemos mencionar que dentro de dicha terna para Ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) , el cual es nuestro máximo órgano garante de la constitución y contrapeso constitucional, dos de las tres las candidatas resultan sumamente respetables tanto en el servicio público como la academia. Otro acierto de la presidencia  fue el nombrar una  terna exclusiva de mujeres, ya que formalmente abona a una equidad de género dentro del máximo tribunal del país y sería un hecho sin precedentes el contar con 3 mujeres en la SCJN. Por supuesto que esto no se traduce de manera automática y absoluta en una mejoría de la perspectiva judicial en la protección de los derechos de las mujeres, pero impacta de manera positiva en una composición más equilibrada desde el aspecto del género.

Sin embargo, “la SCJN amerita un proceso de designación a la altura de las circunstancias” (Garza Onofre Juan y Martín  Reyes Javier, 2019). Y es dentro de este aspecto en el que me quiero centrar, ya que si bien vemos que las Doctoras Margarita Ríos y  Ana  Laura tiene un excelente perfil profesional, y esta última sería una ministra que elevaría el nivel de discusión constitucional de la Corte, no podemos dejar pasar el pobre diseño jurídico-constitucional de los procesos de designación de ministros y ministras en los casos anteriores, como el de Medina Mora o el más reciente, en donde no se generaron mecanismos efectivos desde el aspecto legislativo. En la constitución se le otorga la facultad al Presidente de formular una terna y enviarla al Senado para que designen a un candidato en un plazo de 30 días, sin embargo, es el Senado donde no se cumple una dinámica de inspeccionar y garantizar que los candidatos y  candidatas posean un perfil de máxima idoneidad y credenciales profesionales, donde se privilegie de igual manera desde esa naturaleza de contrapeso legislativo, perfiles que abonen a la autonomía de la Corte y el Poder Judicial, siendo que la “independencia judicial es un elemento fundamental para el correcto funcionamiento  de las altas cortes (Ríos García, 2019).

Retomo el tema del Senado, ya que conforme al artículo 96 constitucional de manera artificial y en primera lectura, pensaríamos que  el Senado tiene el papel protagónico, pero todo empieza desde la conformación de las ternas cuando dentro de ellas encontramos un perfil más fuerte desde el ámbito político y profesional que otros, generando poco equilibro y visibilizando una cierta preferencia del ejecutivo a ciertos candidatos y candidatas. Urge modificar el proceso de designación ante el senado para garantizar “transparencia y  costo político” (Martín Reyes Javier, 2015), ante coyunturas  de nuevas mayorías y régimen político, institucionalizar la autonomía de la corte desde el proceso de designación de sus miembros será fundamental para la consolidación de una verdeara democracia mexicana.

reneramirezbenitez@gmail.com   

CNDH: Tiene razón Monreal

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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (en adelante CNDH) es un organismo cuyo objeto esencial es la protección, observancia, promoción, estudio y divulgación de los derechos humanos contenidos y/o reconocidos en el orden jurídico mexicano.

Ahora bien, como es público, en sesión del 12 de noviembre de 2019, se dio una trifulca en el Senado de la República entre Senadores de MORENA y del Partido Acción Nacional (PAN), pues estos últimos pretendían evitar que rindiera protesta como presidenta de la CNDH la C. Rosario Piedra Ibarra y, solicitaban además una reposición del procedimiento pues a su consideración en el proceso de elección no se había alcanzado la mayoría calificada.

Sin embargo, en la referida sesión, no se realizó reposición del procedimiento alguna y la C. Rosario Piedra Ibarra logró rendir protesta como presidenta de la CNDH, por un periodo de 5 años.

Derivado de lo anterior, la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (en adelante GOAN) por twitter señaló que “No reconocemos ni reconoceremos la autoridad de quien es producto de un fraude. Nuestro compromiso es con el Estado de Derecho” y “No acataremos sus recomendaciones, no son vinculatorias legal ni moralmente”.

Por su parte, el Gobernador Panista de Querétaro Francisco Domínguez, señaló en entrevista que su entidad no acataría las recomendaciones que vengan de la CNDH.

De igual forma, por twitter la Asociación Nacional de Alcaldes (en adelante ANAC) expresó “Al igual que la @GOAN_MX no reconocemos ni haremos caso a recomendaciones de Rosario Piedra como titular de la @CNDH se eligió sin transparencia, en un proceso amañado, además de no cumplir con la institucionalidad que se requiere siendo militante de MORENA.”

No obstante, las manifestaciones anteriores constituyen un auténtico dislate, una violación flagrante a nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y deben resultar preocupantes para todos los mexicanos.

Lo anterior, pues en términos del artículo 102, inciso B) párrafo segundo de la Constitución todo servidor público está obligado a responder las recomendaciones que le presente la CNDH.

Siendo oportuno precisar, que atendiendo al mismo numeral, si bien es cierto las recomendaciones de la CNDH no son vinculantes, cuando los servidores públicos decidan no aceptarlas o cumplirlas, estos deberán hacer pública su negativa de manera fundada y motivada.

Es decir, en su negativa deberá expresarse con precisión el precepto legal aplicable en la que se funda y además, señalar las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que hayan tenido en consideración para la emisión del acto; siendo necesario, además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las normas aplicables.

En este orden de ideas, la negativa de cumplir con las recomendaciones de la CNDH por mandato Constitucional constituye un acto formal de autoridad.

Por esto, si los Gobernadores y Alcaldes del PAN, pretendieron negarse a atender las recomendaciones formuladas por la CNDH, resultaba imperativo, primeramente que existiera una recomendación que atender y segundo que la negativa cumpliera con las formalidades de todo acto de autoridad y además se encontrara debidamente fundada y motivada.

Al no haberlo hecho así, resulta inconcuso que la negativa genérica realizada en redes sociales de atender cualquier recomendación de la CNDH formulada por los Gobernadores y Alcaldes del PAN no es más que una violación flagrante al texto Constitucional.

Finalmente, es oportuno señalar que tenía razón el Senador Ricardo Monreal, cuando replicó que todo servidor público esta obligado a responder las recomendaciones de la CNDH, pues independientemente de su acatamiento o no, la recomendación de la CNDH debe reconocerse y responderse.

Evo Morales: entre el poder y el fuego

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El caso boliviano, sin lugar a duda, está claramente trazado en el estilo latinoamericano. Procesos democráticos con opacidad y fallidos, ideologías opuestas se disputan el poder y, como si en verdad fuera una solución proporcional, el ejército interviene y declara un estado de excepción para, por la fuerza, desbloquear la afrenta política.

Es posible que hace unas semanas muchos ignoraran por completo la actualidad política del país. Y es perfectamente normal: cuando un país tiene más de una década siendo gobernado de una única forma, se asume que lo que sucede es parte del statu quo. Justo por eso mismo hoy día no se puede entender una Bolivia sin Evo. Y ese es precisamente el origen del problema.

Cuando un único individuo se convierte en el referente del poder político de un país, la garantía de que ello no se convierta en un régimen autoritario radica en la fortaleza del andamiaje institucional y en los contrapesos naturales al líder. Es decir, mientras exista un congreso que ponga un techo al poder del mandatario o haya carta magna cuyos mecanismos de modificación sean complejos (como es en el caso mexicano), entonces la oposición aún tiene posibilidades de acceder al poder y revertir la situación.

La nueva constitución de Bolivia de 2009 validó el reconocimiento de los derechos indígenas, los servicios básicos universales para la población y la nueva gestión territorial nacional en uno de los países más desiguales de América Latina, pero también avaló el mecanismo para que Evo contendiera nuevamente por la presidencia en dos ocasiones. Esta estrategia no es nueva. Permitió a Castro en 1976 mantenerse en el poder y fue una de las principales garantías con las que contaba el ecuatoriano Rafael Correa tras la aprobación de una nueva constitución en 2008.

Bolivia está en riesgo. Hoy los militares están exentos de cualquier responsabilidad penal gracias a un decreto del gobierno que, en la práctica, podría justificar asesinatos en nombre de la estabilidad institucional. Bolivia tiene una presidenta que hace años se refirió a las tradiciones indígenas como “ritos satánicos” y que, a su entrada en el gobierno, lo único que pudo hacer es levantar una Biblia al más puro estilo de los conquistadores del siglo XVI.

Se puede estar en desacuerdo con los bolivarianos y su modelo político-económico. Se puede estar en contra de los conservadores y su visión del mundo. Se puede disentir en general de los políticos, pero no se puede negar que en Bolivia hubo un golpe de Estado. Cuando el Estado utiliza su propia fuerza para quitarse la cabeza, no hay manera de decir que aquello no es un golpe de Estado. Le pese a quien le pese.

El poder para los dirigentes como el fuego del refrán: ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

#ElNidoDelGavilán: “Oposición de agua y defensa de plástico”

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En sintonía con las palabras del profeta Ángel Reyna en aquellos aciagos días de crisis en el América, el PANismo, lo que queda del PRI y uno que otro adormilado, se han visto de agua y con una retórica de plástico al buscar cualquier cosa para darse a notar y fungir como supuesto “contrapeso” al gobierno de Andrés Manuel.

La polémica de la elección de titular de la CNDH sigue y ya hasta salió el gobernador de Querétaro a “desconocerla”. Lo cierto es que Monreal les anotó otro golazo político a muchos con la notoria imposición de doña Rosario Piedra Ibarra.

Si bien es cierto que la decisión de elegirla vino de más arriba, es innegable, la calidad moral de Piedra Ibarra para abordar una dependencia de gobierno tan importante para un país de desaparecidos y fosas como el nuestro.

Pero esto no es suficiente para la mezquindad de Acción Nacional, por eso van de ridículo en ridículo, el tema de los embutidos de Julen Rementería, las pifias de Xóchitl Gálvez, las contradicciones de Romero Hicks y la reciente visita a la muy polémica OEA por parte de Mariana Gómez del Campo para quejarse de la elección de Piedra Ibarra.

El arranque de la gestión de Piedra Ibarra ha tenido algunos tropiezos como sus declaraciones iniciales, pero es obvio que cualquier cosa que diga será usada en su contra.

Y es precisamente, el gran problema de la oposición, buscan poner como negativo todo lo que diga o haga un miembro de la 4T, cuando lo que debieran hacer es impulsar iniciativas de ley que resuenen positivamente entre los votantes. El PAN, hoy en día, funge el rol del soplón con la maestra en el salón de clases y no el de alumno sobresaliente.

En un momento histórico donde el partido del Presidente tiene mayoría en ambas cámaras, es preocupante que en el más mínimo nombramiento exista polémica. Si bien la 4T comete errores y han demostrado incapacidad en determinados rubros, la oposición no puede seguir ese juego.

Estamos a noviembre de 2019 y la oposición fragmentada quiere -increíblemente- llevar a nivel internacional una derrota de una votación del Senado, ¿El desarrollo económico? ¿La desigualdad? ¿El campo? A quien le importa, lo que importa es que no gane la 4T…

Democracia en peligro: la invasión de lo político al universo jurídico

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Las leyes sucumben ante la autocracia. Se acumulan las fisuras en la arquitectura institucional. Nada más grotesco que la escena en el Senado. Una escenografía deplorable, entre panistas y morenistas, mientras que Mónica Fernández con gritos le toma protesta a Rosario Piedra Ibarra. Y para rematar, la fotografía de Monreal y Martínez Cázares dando cínicamente el aplauso con el cual abren otra grieta a la democracia.

Porque la democracia no se reduce a la dimensión electoral del voto, sino que se reinventa cotidianamente en el libre discurrir de las instituciones: poderes que se contraponen al poder mismo. El discurso de los líderes de Morena alude a la preservación de la democracia, pero no como un fin en sí, sino como un medio; un medio que ya agotó su propósito, que ya cumplió con la primera parte de la Cuarta Transformación.

La democracia les otorgó a López Obrador y a sus partidarios el poder y, por ello, su cometido ha finiquitado, es momento de dejar al poder gestarse, dirigido por la voluntad omnisciente y omnipresente del gran caudillo para emprender el camino de la trasformación. Como bien señala Jesús Silva Herzog en su última columna (Reforma 18/11/2019): pervertir la democracia en nombre de la democracia misma.

La modernidad dotó a los Estados del derecho racional. La legitimidad transitó de los rituales sustanciales y los decretos de líderes carismáticos para vincularse exclusivamente con la legalidad. ¿Y en qué se sustenta esa legalidad? En lo procedimental de lo jurídico; las formas se imponen al contenido. No es que el contenido no sea relevante, sólo implica que éste debe de ajustarse a los procedimientos estipulados en las leyes. Y si alguna de las etapas no se cumple, entonces el procedimiento se anula y todo aquellos que haya si engendrado a través de éste pierde toda validez jurídica, toda legalidad y, por ende, toda legitimidad.

Este es el derecho positivo, el derecho racional, el que surge de la filosofía kantiana de las formas y que Kelsen introdujo al universo jurídico. Es esa racionalidad que se separa de la voluntad a posteriori de los hombres y que responde exclusivamente a la esfera misma de lo jurídico; es decir, el universo jurídico es inmune a la racionalidad de otras esferas sociales como la política o la económica. Con ello, este sistema de la legalidad, es decir, aquel que por su misma lógica determina aquello que es legal o ilegal, se cierra en sí mismo, genera un hermetismo para que dicha lógica no sea pervertida. De esta manera es como las instituciones se blindan contra las invasiones de poderes ajenos a ellas: las leyes son su escudo.

Contra esto la mayoría morenista actuó la semana pasada en el pleno del Senado. Fueron contra aquello que López Obrador supuestamente defiende “nadie por encima de la ley”. Incurrieron en una falta en el procedimiento por lo cual la elección de Rosario Piedra Ibarra es inválida y, por ende, ilegítima. Violaron las formas que rigen el universo jurídico e introdujeron a su interior algo ajeno, propio del sistema político, y con ello lo contaminaron.

Poco importa que Piedra Ibarra sea hija de Rosario Ibarra de Piedra o que tenga la autoridad moral para dirigir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Nuevamente, todo aquello que se encuentra fuera del universo jurídico -lo moral, lo político, lo económico, etc.- no debe de tener incidencia en su funcionamiento.

El caso de Rosario Piedra Ibarra representa la invasión de lo político al universo jurídico. Las formas fueron violentadas y el decreto presidencial de colocar a un partidario se impusieron a la lógica propia del derecho, aquella lógica que sólo debe de responder en sí misma, a los elementos propios de dicho universo. Y así, el Poder Ejecutivo se expande hacia otros poderes que fueron creados puntualmente para fungir como contrapeso al poder mismo. Y con ello, otro organismo autónomo queda supeditado al mandato del gran caudillo; el nuevo objetivo es el órgano electoral. Si llegara a ocurrir, verdaderamente retrocederíamos treinta años.

Democracia y ciudadanía

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Hace una semana, Soledad Loaeza aceptó la invitación al “Tragaluz” que Fernando del Collado ha inventado para someter a sus invitados a un juego cerrado de preguntas agudas y respuestas que también deben serlo. Muy interesante entrevista (Milenio, domingo 10 de noviembre de 2019). Algunos días después, seguramente muy impresionado por la agilidad de las preguntas y respuestas, Héctor Aguilar Camín hizo una reseña de dicha entrevista. Sin embargo, por desgracia, omitió incorporar en su “antología” la pregunta y la respuesta que para mí, le daban todo su sabor al intercambio.

Fernando del Collado pregunta: “¿Sin ciudadanía  no hay democracia?”, a lo cual Soledad Loaeza contesta: “Claro que no”. La pregunta y la respuesta tocan a lo más hondo del problema político de un México cuya sociedad no encuentra su identidad. ¿El problema esencial de México, es la ausencia de democracia o la ausencia de ciudadanía? ¿La ausencia de democracia es problema de procesos y de leyes, o es problema de la ausencia de ciudadanía?

La partidocracia no sería posible con una ciudadanía activa y participativa que no permitiría que los malos políticos busquen el poder para servirse de él en lugar de usarlo para servir al bien común. Es hora que la partidocracia no se ha dado cuenta de los golpes mortales que le están dando y siguen pavoneándose en las calles con sus chalecos rojos.

La ciudadanía activa no permitiría que un poder abusivo confisque a su provecho la presidencia de la CDNH, para someterla a sus intereses, una ciudadanía activa no permitiría una Ley Bonilla que atropella el voto, una ciudadanía activa rechazaría airadamente las manifestaciones de narco gobierno que se exhiben descaradamente bajo la cuarta transformación, en Culiacán por un lado, con Evo Morales y su desfachatez, por otro lado, con el debilitamiento del ejercicio para acabar de rematar.

El poder pretende destruir la prensa a base de descalificarla. Pero también, el poder está haciendo pedazos de una ciudadanía endeble y tímida que solamente se queja en las redes sociales y con burlas y memes. Pronto será demasiado tarde y la ciudadanía ya no tendrá capacidad de reaccionar. ¿Qué pasa con los 60 millones de electores que no votaron por la cuarta transformación? ¿Son ciudadanía o son solamente pasajeros inofensivos en un escenario que no les interesa? 

En Cuba y en Venezuela también entendieron demasiado tarde. En Cuba, ya son dos generaciones que vieron frustradas  sus esperanzas; en Venezuela ya va la primera. En el primer año de la cuarta transformación, quedó claro en México que el problema de la democracia que se va muriendo es la ausencia de una ciudadanía decidida y voluntaria. 

#ContraPortada: “México: El país de odio”

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El 1 de Julio del 2018 la historia del México contemporáneo dio un giro radical, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador le dio entrada al gobierno de muchos que se sintieron robados, defraudados y humillados con los gobiernos del PRI y del PAN.

López Obrador no llegó solo, de hecho, llegó con tanta fuerza que le alcanzó para obtener el poder total en un país donde sus votantes aún no distinguen la importancia del contrapeso y de la división de poderes; hoy tienen la presidencia, la Cámara de Diputados, el Senado y sus cartas jugando en el Poder Judicial.

Por supuesto que el resultado caló hondo entre los que estaban acostumbrados a ser gobierno y hoy miran sorprendidos [¿de verdad se sorprenden?] como se toman decisiones sin que sus intereses sean tomados en cuenta.

Una derrota tan profunda requiere de renovaciones totales, algunas de las que ni el PRI ni el PAN han estado dispuestos a realizar. Requieren desde luego la aceptación del problema desde la raíz, del entendimiento de las malas prácticas internas que terminaron por quebrantar sus institutos políticos y, también, bajo la comprensión de que la gente ya no les cree ni los buenos días.

Han emprendido una campaña de odio que solo los aleja de la recuperación, una campaña del “opositodo” en donde cada letra, palabra y enunciado del partido en el poder les genera repudio, rechazo total y enfrentamientos casi a diario.

En México hay una oposición-con honrosas excepciones- de muy baja calidad; han tenido que regresar al escenario político a Calderón y Fox [¿?] que como ex presidentes hoy deberían ser cuando mucho consejeros de sus partidos, no protagonistas de un “cambio” que ya tuvieron oportunidad de ejecutar y que además no lograron.

Pero del otro lado hay una insaciable sed de venganza que deja ver la peor cara de la Cuarta Transformación; han replicado las peores prácticas de los partidos que señalaron por décadas y hay un profundo sentimiento de superioridad moral, argumento bajo el cual realizan un compendio de tonterías en la función pública.

En su afán de llegar al poder, posicionaron a personas impresentables en puestos donde las intenciones sin capacidad salen sobrando. Con el rencor han tomado la CNDH bajo señalamientos de fraude, una comisión que sin autonomía no tiene vida propia y en la cual han puesto a una de sus militantes, ¿qué diría López Obrador en el sexenio de Peña si el titular de la CNDH fuera un militante del PRI? No tengo duda que de corrupto, malhechor y mafioso no lo bajaría.

Hoy México padece el odio y el rencor de una “izquierda” que aplaude como foca todo lo que haga López Obrador; pero también de una “oposición” que descalifica hasta la más mínima banalidad con tal de recuperar lo que jamás imaginaron perder.

No hay ideas, no hay capacidad… se impone el odio.