#ElTalónDeAquiles: “Cátedras electorales”

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Los profesores somos como los padres: no nos gusta decir cuales son nuestros preferidos, aunque sí los tenemos. Hoy deseo hacer una excepción y recordar a los cuatro estudiantes que no olvidaré durante mi paso por México. Lo acepto, no recuerdo el nombre del primero, pero todos lo llamaban “El Tronco”. En cuanto a la segunda, María Derbéz, se trataba de una jovencita cuyo carisma rivalizaba con la de un ladrillo. Para aligerar este texto, me referiré a ella como “MADE”. Recuerdo también con afecto a Ana Yáñez (ANAYÁ), una cerebrito brillante. Y claro, ¿como podría olvidar a Amado Lobo (ÁMALO)? Ese era como el Benito Juarez de mis clases.

De todos, el más irresponsable era, sin duda, el Tronco. Se trató del típico estudiante que se pegaba un fiestón, llegaba trasnochado a clase y, para tapar su ignorancia, se posicionaba como el peacemaker que pedía abrazos para olvidar peleas. Simpático como solo él podía, cuando tomaba clases extracurriculares, era de los que juraba que las terminaría, pero desaparecía. Al final, regresaba pidiendo perdón por faltar a la mitad del semestre, solicitando una ayudita para pasar, e implorando comprensión. Una vez le pregunté cómo resolver el problema de los inmigrantes centroamericanos en México, y respondió: tratándolos bien. Otra, intentó venderme la cantinflesca idea de convertir a Chiapas en el California de México. ¿Pues como se hace eso? Si yo hubiera sido estudiante, el Tronco habría sido un amigo de fiesta, con el que me habría tomado más de una cerveza, pero con el cual jamás habría trabajado en equipo. 

MADE era una señorita de buena familia, culta y educada. Pero debo confesarlo, nunca me cayó bien. Puede ser que se tratara de alguien aburrido, pretencioso, a quien le costaba aceptar sus errores. Era el tipo de persona que, más que interrogantes, tenía siempre respuestas. También puede ser que su lineaje político no fuese de mi agrado. Su familia pertenecía al Partido Revolucionario Institucional (PRI), ese partido que hoy, en 2018, promete luchar contra la corrupción, pero que, además de casos federales como Casa Blanca, ha visto a 22 de sus gobernadores investigados en los últimos seis años por desvío de fondos (siete están presos). En fin, es posible que yo, siendo de una familia de clase media y habiendo tenido que luchar para ser lo que soy, sentí de su parte cierta desconexión con las vivencias reales de la gente como yo, y de los que están por debajo de mi categoría social. 

ANAYÁ también era de familia ricachona, pero nunca proyectó esa imagen pretenciosa. Al contrario,  siempre me atrajo su claridad intelectual. Prototipo de la nerda, sus respuestas en clase siempre fueron claras, bien estructuradas. Tenía además la capacidad de ilustrar lo abstracto con casos concretos. Pero esa podía ser su mayor debilidad, pues cansa toda persona que tenga siempre la idea correcta, el ejemplo pertinente, desarrollado en el mejor momento, con la técnica narrativa apropiada. Por así decirlo, y esto puede parecer injusto, ANAYÁ era la más brillante de todas mis alumnas, pero por ello parecía un producto sofisticado de marketing. Si hubiera entrado en política, se habría vendido como el shampoo que convertiría a México en un rubio despampanante: digno, firme, valiente, moderno, y limpio. Es decir, si tuviera que votar por el mejor PowerPoint del semestre, votaría por ANAYÁ. ¿Pero por qué tendría yo que votar por un PowerPoint?

En fin, si en mis clases hubiese alguien compatible con el universo de Roberto Gómez Bolaños, este habría sido ÁMALO. El Chavo del 8 es un niño de orígenes modestos, repleto de defectos y de falencias, pero honesto y de buen corazón. ¿Quién no lo recuerda enojado y con sus ticks, Ricky Rickín Canallín? El Chavo jamás robó, y aunque siempre fue poco claro, contradictorio, y esquivo, fue como es la mayoría de mexicanos. Ese fue el éxito de Chespirito: imaginar personajes de carácter universal, que al fin y al cabo funcionaron no solo en México, sino en el resto de América Latina. Una vez, ÁMALO se presentó a las elecciones estudiantiles para acabar con las “mafias de poder” y provocar un cambio “de verdad”. Su mensaje fue confuso, poco sofisticado, y disonante. Las familias de MADE y de ANAYÁ se sintieron amenazadas y lo atacaron. ÁMALO se enojó, a veces insultó. Pero nada lo detuvo, porque su mensaje, a pesar de todo, era fundamentalmente cierto, y su comportamiento, con todos sus errores, era natural. Sí existían mafias de poder, sí se requería de un cambio real, y el enojo sí era una reacción justificada. 

No indicaré quien ganó la elección o por quien habría votado yo de haberlo podido hacer. Pero sí indicaré, con mi ojo de extranjero pero con la experiencia de haber vivido en México por seis años, que de los cuatro alumnos que decidí recordar hoy, ÁMALO es el que más se me parece a ese país, con sus cualidades y defectos, y con sus fortalezas y debilidades. Porque no todos los mexicanos fueron presidentes de Coca-Cola ni se casaron con actrices de telenovelas. Y ÁMALO, para bien o para mal, con o sin razón, representa eso: al mexicano común y corriente, al de metro y autobús, al que llora y sufre, y al que se alegra y sí, al que también se enoja, por su país.

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), junio de 2018

Universidades Libres de Humo

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El consumo de tabaco en espacios públicos siempre ha sido un tema polémico y más cuando se trata del consumo de cigarrillos en universidades. En los últimos años la mayoría de las universidades en el país se han sumado a una tendencia de muchos países occidentales de buscar hacer campus libres de humo con la excusa de limitar el uso del tabaco en jóvenes con medidas coercitivas como multas y otro tipo de penalizaciones que se han visto lentas en disminuir el uso de este producto.

Gracias a los acuerdos que muchos países firmaron con la OMS entre 2003 y 2005 se comenzó a legislar para aumentar el IEPS al tabaco, además de buscar limitar su promoción en radio, televisión e internet y obligar a las empresas a incluir leyendas y fotografías en las cajetillas de los cigarrillos.  Entre 2005 y 2013 el consumo en nuestro país de cigarrillos legalmente distribuidos disminuyó en un 35%, pero aumentó después y en 2016 los consumidores aumentaron por 2.95% impulsado sobre todo por los jóvenes de entre 15 y 24 años según datos del INEGI. El aumento de impuestos en 2011 aprobados en México a este producto no detuvo su consumo. Nuestro país está calificado con 5.5 en una escala del 1 al 10 en proteger a la población del humo del tabaco según el Informe MPOWER de la Sociedad Civil 2017. 

El problema en las universidades que han aplicado está política, en nuestro país, es que muchas aplicaron en primera instancia la regla pero no penalizan ni aplican medidas para castigar el uso del tabaco, ocasionado en gran medida porque no incluyen un área especial para fumadores por lo que los estudiantes con adicción prefieren romper la regla a salirse del campus y exponerse a sufrir por algún asalto o problema externo al campus o simplemente por no trasladarse tanto. 

El consumo del tabaco no se combate únicamente con medidas coercitivas, ya que estas solamente actúan como una solución temporal pero el problema persiste. El problema se resuelve en parte con prevención desde el hogar y en la propia universidad, está bien que sean espacios libres de humo como marcan la ley pero deben buscarse espacios para aquellos que no puedan evitar su adicción y no obligarlos a salir porque para muchos en alto grado de adicción no fumar no es opción. 

#ElNidoDelGavilán: “El escándalo del TRI”

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La noticia en la prensa deportiva de las últimas horas es la supuesta fiesta de al menos 8 jugadores de la Selección Mexicana donde se reportaron al menos 30 escorts.

Más allá de que si es cierto o no, esto da dos lecturas que voy a analizar. La primera, la fragilidad institucional de la Selección para proteger a sus jugadores. Se ve la nula presencia de un equipo de seguridad formal y básicamente fue una “fiesta entre amigos”, claro, en Lomas de Chapultepec, un sector exclusivo de la Ciudad de México.

El equipo nacional sigue enfrascado en este tipo de líos de película de ficheras de los 70s. Denota una falta de profesionalismo, de manejo de situaciones, de sensatez y de educación. Cada uno hace de su vida privada lo que desee, pero qué imagen dan a la familia, a empleadores y a las personas que los rodean.

No se trata de que sacar el rosario y criticar desde el púlpito, pero si denota muchas carencias en los jugadores, sobre todo de tipo educativo y familiar.

Si bien salieron Torrado y Te Kloese a decir a que todo fue en un día libre y que no hay problema, este tipo de acciones deben ser cuidadas al máximo por el equipo de la Federación. Está la imagen de la federación de por medio, así como la de los patrocinios que van atrás.

No soy fan de la prensa rosa y menos de revistas amarillistas y falsas como esa que presentó la nota. Sin embargo, las fotos están ahí y tendrán que salir a desmentir.

La otra lectura es, se habla en los medios de chantajes de algunos grupos de la prensa a los jugadores desde semanas atrás. El propio Ramón Raya, ex director de la selección mexicana de futbol playero, ha hablado de esto.

Este escándalo tiene las características del “paparazzi”, calidad en las fotos, ángulos cerrados y a distancia, de origen anónima y claro, publicadas en un periódico de espectáculos que paga por escándalos.

Esperemos este suceso no cause problemas familiares dentro de los jugadores que por supuesto afectarían su rendimiento y concentración. Afortunadamente están en Copenhagen ahora y eso servirá para distraer la atención y dar tiempo a que en el vestidor se resuelvan los conflictos.

En otras noticias, el gran técnico argentino Marcelo Bielsa dirigió una ponencia en la Reunión Anual del Fútbol Mexicano, ahí habló de futbol y de táctica, que son los temas que realmente necesita el futbol mexicano.

Como siempre ilustrando con sus conceptos y sus experiencias a lo largo de los años, Bielsa habló de futbol como él sabe. Si bien la selección no podía asistir por restricciones de tiempo, no les haría nada mal tener charlas de este tipo, con gente de futbol, gente que realmente les hace bien.

Lo dicho, dicho está.

#Kleroterion: “No votes enojado, ¡vota encabronado!”

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En esta época electoral es inevitable no reflexionar con el cause de nuestra nación, mirar hacia atrás y ver realmente los cambios que nuestro país ha tenido, desgraciadamente no encuentro cambios estructurales, siguen siendo los mismos partidos, las mismas carencias y al contrario, sí noto aumentos, pero en la pobreza, en la inseguridad, en los malos sueldos, en el desempleo, sin embargo, como es época de campañas ahora resulta que de acuerdo a los candidatos, nosotros somos los principales actores, los que debemos de reflexionar sobre el voto, ya que en nosotros recae el elegir a un buen o mal aspirante, así que para el político, nosotros somos los responsables de lo que ocurre o ha ocurrido en este país.

Me parece muy importante tener una reflexión de los círculos de poder, los que conocemos como clase política, círculo rojo, cúpulas empresariales o capitanes de empresa, todos ellos, sin excepción, son los que piden a la población que seamos reflexivos y algo muy curioso, que seamos racionales y serenos al tomar nuestras decisiones, que me queda claro, sólo los benefician a ellos, ahora bien, es importante resaltar que en específico la clase política que tanto nos exige, son los que durante muchos años han vivido desprestigiándose entre ellos, notamos que el respeto político, el respeto a lo contienda, el respeto a la persona está distante dentro de la política mexicana.

Para las cúpulas empresariales tal pareciera que se adecuaron a la corrupción o a la total impunidad, cuando ellos también la criticaban y pedían a servidores públicos honestos, ahora ni a ellos les importa si es corrupto su gobernante, siempre y cuando les permitan seguir trabajando tranquilos, por lo que se vuelve una sociedad corrupta y llena de irregularidades y como siempre los que no pertenecen a estas cúpulas son los menos beneficiados, ya son muy pocas las empresas que quieren a un México próspero, con igualdad de oportunidades y que aportan con trabajo, vivienda, salud y calidad de vida a sus empleados, coadyuvando en todo lo posible con el gobierno, con una visión empresarial de Nación.

Podemos resaltar también, los círculos políticos a nivel local, el sistema que juegan los políticos para ganar votos, sin importar la moral o la ética en la competencia, por ejemplo, en Nuevo León han circulado videos personales o íntimos de candidatos, cuando esto no tiene nada que ver con su desempeño político, realmente lo único que muestra es la falta de profesionalismo y lo vulgares que pueden ser al tratar de lograr algo.

Estas campañas ya no son de propuestas, ni  de demostrar sus buenos antecedentes como servidores públicos, ya no existe el debate ni el respeto mutuo, por supuesto debo exentar a algunas personas, pero por desgracias será, si acaso, un diez por ciento de toda la clase política, se añoran los debates álgidos y ríspidos, pero que terminaban con un abrazo, un apretón de manos y hasta una invitación a gobernar, adoptando lo bueno o malo de dicho enfrentamiento.

Ahora sus estrategias son de degradación y denostación, por el simple hecho de ser candidato presidencial o competir para cualquier otro cargo público, exponiendo la vinculación de personas con la delincuencia, lavado, desvíos, entre otros, en estricto sentido podrían ser válidos los argumentos de antecedentes de corrupción, pero nunca los personales, los que exponen a la familia, hijos, esposas, divorcios, amantes, gustos, etc., asuntos meramente íntimos y personales, ya que en esta guerra sucia sacan pasados de las familias, que nada tienen que ver con el debate y no hablemos del asunto de la doble moral, ya que es descarado, ya que piden reinserción social, pero en la primera oportunidad sacan los vínculos de cosas que hicieron en la juventud o en otros tiempos, esto aquí y en China, no es política.  

Después de todo esto, de las campañas de degradación, donde se la pasaron diciendo que todos son corruptos, que todos son iguales, que todos son parte de un sistema político imperfecto, donde se muestran las listas para ser diputados y senadores plurinominales  y encontramos verdaderos delincuentes y si no, al menos personas que carecen de buena reputación o que simple y sencillamente son los mismos que han estado los últimos 18 años de un puesto a otro, siempre regresando al poder legislativo, brincando de un lado a otro y repartiéndose el botín que representa el Congreso de la Unión, es cuando necesitan al ciudadano.

Ya que te empaparon por tanta información irrelevante y nefasta, cuando lo único que se absorbió en esta época es una campaña desleal, te piden que seas reflexivo y sereno para que tomes una buena decisión por el bien país, cuando ellos en los últimos 20 años no han tomado buenas decisiones, ¿para qué?, para sacar raja política y llevarla a su lado y conveniencia, por lo que me parece que sea como sea, quienes menos deben de convocar al uso racional de voto, son los que durante este tiempo han hecho que haya un sentimiento irracional contra la clase política.

Por eso finalizo diciendo que México está falto de verdaderos políticos, de verdaderos debates, de verdaderos líderes y ahora resulta que la culpa es nuestra, o al menos eso es lo que los candidatos nos quieren hacer pensar, así que para mi punto de vista, estoy seguro que el país no está así por los ciudadanos, está así porque seguimos confiando en los políticos nefastos, en los corruptos, en los ególatras, en esos funcionarios lobos con piel de oveja, en esos que son especialistas en la mentira y el abuso, en los embusteros, “de eso sí tenemos culpa y eso no me enoja, me encabrona”.

AMLO: el presidente de las mayorías

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Si las elecciones fueran hoy, el tabasqueño llegaría al poder con un apoyo nunca antes visto en la historia de la democracia mexicana

Andrés Manuel López Obrador será el presidente de México por los próximos 6 años. Él y su equipo cercano lo saben, así como lo saben los candidatos rivales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; los grandes empresarios del país que en los últimos días han sacado comunicados invitando a sus empleados a reflexionar su voto y evitar votar por opciones populistas. También lo sabe el presidente Peña, analistas y periodistas, válgame, hasta el ciudadano que tiene cero interés en las campañas. 

Es por ello que las campañas en los últimos días se apagaron, ahora la gente ya está pensando más en el mundial que viene, que en saber qué hicieron o dónde estuvieron los candidatos presidenciales. Solo una tragedia de proporciones bíblicas evitaría que AMLO sea electo el 1 de julio. 

La cuestión no es saber si López Obrador ganará o no la presidencia, sino con qué porcentaje de votos lo hará. Las últimas dos encuestas (El Norte y Parametría) lo ubican en una intención de voto del 52% al 54%. Para darnos una idea numérica, si del total del listado nominal (90 millones), vota un 60% (cifra que muy probablemente sea superior), estaremos hablando de que cerca de treinta millones lo elegirían presidente. 

Si queremos dimensionar lo significante que sería el resultado, ese porcentaje de votos no lo ha obtenido ninguno de los presidentes electos en los últimos 30 años. Carlos Salinas obtuvo un 50.36% (9.6 millones); Ernesto Zedillo un 48.69% (17.1 millones); Vicente Fox un 42.52% (15.9 millones); Felipe Calderón un 35.89% (15 millones) y Enrique Peña Nieto un 38.15% (18.7 millones). El último presidente electo con un porcentaje mayor a la intención que tiene el tabasqueño, fue Miguel de la Madrid en 1982 con el 84.4% del respaldo, en unas campañas electorales que servían como trámite para que el candidato del PRI accediera al poder. 

Casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, estiman que Morena y sus aliados tengan con certeza una mayoría simple e incluso si las campañas siguen con este rumbo, lograrán una mayoría absoluta, algo que ningún presidente ha podido conseguir desde Ernesto Zedillo en el periodo 1994-1997. 

Por eso considero que AMLO será el presidente de las mayorías. Para el primero de julio habrá ganado con una mayoría superior al 50% de los votos, junto a una mayoría simple o una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Senadores. Ostentará el mayor bono democrático, incluso superior al de Vicente Fox y el cambio en el 2000. Esto porque lo que se estará votando ahorita no es meramente para cambiar de partido en el gobierno, para sacar al PRI de los pinos. No, lo que se votará este primero de julio va a ser un cambio en el régimen político mexicano. 

Para bien o para mal, Andrés Manuel López Obrador llegará a Palacio Nacional con la consigna y la gran responsabilidad de responderle y darle resultados a un pueblo que ya está cansado de la inseguridad, del no crecimiento económico, de la desigualdad y la pobreza, y sobre todo de la corrupción que tanto cuesta y que tanto detiene. 

Sí, AMLO tendrá un bono político muy amplio pero a la vez muy riesgoso, porque si los resultados no llegan y pronto, es probable que su presidencia no pase el corte de caja de la primera consulta para la revocación de su mandato.  

Discurso de género en campaña: ¿apología de la mujer?

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Estas campañas han sido diferentes a todas sus antecesoras. Entre una serie de razones, para mí resalta una muy concreta: género. La paridad hoy ya no se puede quedar en discurso. Atrás quedaron las palabrerías vacías y las promesas de equidad. Hoy, por ley, se debe cumplir con cuotas y la ciudadanía debe de ver datos cuantificables, papelito habla.

La presión internacional, los reclamos de la sociedad civil, y los indicadores alarmantes de un pueblo con un sistema patriarcal, trajeron como consecuencia este cambio en la normatividad. Ya no hay manera de ignorar el tema. La cuestión de género y los derechos políticos de la mujer se trajeron a la mesa.

Sin embargo, ¿esto significa que hemos conseguido una democracia paritaria? Cuotas de género, mujeres en la vida pública, igualdad de escaños, candidatos y candidatas hablando sobre la importancia de la mujer y sus derechos. Claro, un paso importante y fundamental es que las mujeres estemos representadas políticamente, pero ¿qué pasa después? Podemos tener a mujeres en la política, sin una idea remota del tema de género. Ni se diga muchos de los candidatos.

Ricardo Anaya, con su tuit sobre su madre siendo la primera que se levanta y la última en acostarse, y tildándolo de igualdad. Andrés Manuel con el apoyo a las jefas de familia, las guarderías, y tiempos completos en escuela para que las madres puedan salir adelante. Meade y el discurso de las mujeres emprendedoras, y Jaime Rodríguez ni se diga.

Hablo de los presidenciables por su visibilidad, pero este discurso se encuentra en todos los niveles, cada vez que se menciona la necesidad de la mujer en la política para sanearla, para volverla más digna y limpia. “La mujer conoce lo que es el salario mínimo y lo que se necesita para tener una canasta básica, porque sabemos los precios, porque vamos al supermercado todos los días” Carolina Garza, candidata a diputada federal por el Distrito 1. 

Y no es que el tipo de propuestas que se están manejando no sean necesarias. Las guarderías, la equidad laboral y el empoderamiento de jefas de familia o el apoyo a emprendedoras, todo es muy importante. Sin embargo, sigue siendo insuficiente y conlleva una aproximación errónea e incompleta en el tema de género.

El discurso de género en las campañas se ha vuelto una especie de apología a la mujer. Se mencionan las capacidades adyacentes en el ser femenino. Se enlistan características de mujeres fuertes, y sobresalientes, aquellas valiosas por ser luchonas. Se ha moldeado una imagen de lo que representa ser una mujer, se ha elogiado. Y eso, queridos candidatos y candidatas, no es feminismo. En afán de complacer a la opinión pública y voltear a ver las exigencias de género, se ha tenido un discurso de exaltación, de divinización de la mujer.

Al hacer esto, se termina perpetuando la dicotomía de género. Se siguen englobando características propias de lo femenino, y exclusivas de lo masculino. Se sigue teniendo un discurso que habla de una mujer como esta ama de casa, que se atrevió a tomar otro trabajo. Valientes ellas porque, además de estar en la política, en el negocio, o en cualquier trabajo, llegan a su casa para su segundo turno. Luchonas y fregonas porque tienen tiempo para otras cosas además del cuidado de sus hijos. ¿Las tareas domésticas siguen siendo propias de las mujeres? Son sensibles, más humanas, preocupadas por el bien de todos. Se hace alusión a figura de la madre, aquella que tenemos tan clara en el imaginario colectivo. Pero en términos reales, ¿qué tiene que ver la madre de un candidato con la teoría feminista?

Hace falta ver sustento, teoría y diagnósticos en las propuestas. Exigimos una campaña en la que se suba el nivel de debate. Nos merecemos candidatas y candidatos preparados en este y otros temas críticos de la actualidad.

#Kleroterion: “Al debate se lo llevó el tren”

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Por segunda ocasión nos tocó ver el debate de los candidatos a la Presidencia de la República y algo muy curioso es que para ellos y sus coordinadores de campaña, cada uno se declaró avante y victorioso, además de hablar del impacto que tendrán en las encuestas, por supuesto, todos enalteciéndose.

Respecto a lo sucedido en este encuentro y más allá de entrar en factores como posturas, vestimentas, interacción y conexión con el público o audiencias televisivas, no encontré, para mi percepción, verdaderas propuestas o un debate de opiniones y estrategias, más bien un debate que podría parecer de todo menos de candidatos a la Presidencia del República.

Jaime Rodríguez El “Bronco”, nuevamente se postró como el único independiente, por lo que eso debía darle mas crédito y actuaba conforme iba transcurriendo el debate, pareciendo improvisado, culpando a los partidos políticos por todos los problemas que tiene el país, reiterando el “mochar manos” a los corruptos, además de motivar a AMLO a abrazar a sus contrincantes, entre sus propuestas destaca expropiar Banamex, negociar con otros países y subir a 335 pesos el salario mínimo, así como ser un presidente itinerante e invertir en un fondo de fronteridad.

Para Ricardo Anaya, fue notorio el enfoque de ir sobre AMLO en toda oportunidad, ofreció algunas propuestas sobre reducir el ISR, exigir frenar el ingreso de armas, subir el salario mínimo a 100 pesos, abrir un debate sobre la legalización de la mariguana, agilizar los trámites de asilo a los migrantes, así como la defensa de los dreamers.

José Antonio Meade, arranca felicitando al Santos, sin embargo en sus intervenciones se muestra un estilo de comunicación plano, sin conexión con las personas, entre sus interposiciones sobresalió la de la Candidata por Morena, Nestora Salgado y de sus propuestas sobresale el invertir más en el Sur del País y vender a Japón y a Australia, blindar las aduanas, desarrollar un plan de infraestructura, reformar leyes para dar asilo, así como dar acceso a los migrantes al IMSS o empleos y a los dreamers, becas y bolsa de trabajo.

Andrés Manuel López Obrador, usó la mayoría de sus participaciones para ratificar sus ya conocidas expresiones de “la mafia del poder”, aprovechó los ataques ya que respondía con guiños despectivos, hasta guardó la cartera cuando Anaya se acercó a él, así como su dicho de “Ricky Riquín Canallín”, que fue trending topic en las redes, entre sus propuestas destacaron la de hacer frente a Trump, incluir el alza del salario mínimo en la negociación del TLC, acabar con la corrupción, firmar una alianza con EUA, Canadá y Centroamérica y que los consulados en México se conviertan en procuradurías del migrante.

Lo anterior, no dio los suficientes elementos para poder levantar la mano del vencedor, surgieron diferentes encuestadoras como Massive Caller, Numerus, Global Media Servicios, Conteo, que evaluaron y dieron su veredicto a favor de algún candidato en específico, sin embargo el resultado se basó en las propuestas simples y en los argumentos vacíos y atacantes.

En conclusión, sólo tuve depresión al escuchar el debate, ya que el nivel que se manejó no fue digno de candidatos a la presidencia por la falta de propuestas, fue muy complejo para los contendientes decir con palabras sencillas y precisas cómo van a hacer lo que prometen, es muy fácil prometer, pero no hacer; todos hablaron de percepciones, sin embargo nadie habla de resultados ni de lo que se ha hecho mal en pasadas administraciones, piensan que el progreso de México arranca cuando comiencen su administración.

Cada quien está atrincherado en una posición en donde no le suman nada al país y es muy triste porque uno de estos cuatro candidatos va a dirigir la nación. Su debate pareció anecdótico, con ocurrencias, algunos podrán hablar muy estructurado, pero nadie nos mostró fondo en sus propuestas. Parece ser que pase lo que pase lo único cierto es que el que sea presidente no va a tener las condiciones y las bases suficientes para cambiar nuestro destino, estamos condenados a ser el país donde cada nueva administración borra lo que hizo la otra, por lo que el debate me deja es un estado de depresión permanente, pues pareciera que México tiene un destino manifiesto y es a quedarse en la mediocridad, porque no se han generado líderes políticos a la altura.

Por otro lado, un tema alarmante y que para variar ningún candidato mencionó o hizo énfasis, es el robo de trenes y la violencia del país, el baño de sangre que sigue ocurriendo en México y que nadie le pone atención, la última vez que se atacó a un tren fue en la época de la revolución, Zapata y Villa eran quienes descarrilaban o tomaban trenes, pero en ese entonces los ideales y el concepto de justicia era distinto, siendo el ferrocarril la principal vía de comunicación; ahora, el robo ha crecido de manera alarmante y las formas son más violentas.

De acuerdo a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, roban principalmente alimentos como granos, vinos y procesados, con un 53%, el resto pertenece a productos terminados de consumo con un 30%, mercancías concernientes a la construcción 8.8% y de la industria automotriz con un 8.2%, los estados con más incurrencia son con el 46.4% Puebla, Veracruz y Guanajuato; de acuerdo a la SCT, indicó que hubo 852 robos a trenes durante enero-marzo del presente año. Como pueden ver esto ya es un delito muy grave en México, sin embargo, a mi parecer no lo es para los candidatos.

Finalizo diciendo que

“el plan de los presidenciables es que no hay plan, ni de seguridad, justicia y ni mucho menos de migración y frontera, o al menos no lo han demostrado”.

#EspacioPúblico: “Guadalajara en un llano, Monterrey en un bache”

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¿Guadalajara en un llano? Al menos en términos urbanos no. Entre lo que se ve y lo que no se ve, parece estar preparando el terreno para el futuro. 

Hace unas semanas visité la ciudad de Guadalajara y me pareció interesante recorrer algunas zonas con ojos interesados en el tema urbano y la movilidad.

Monterrey y Guadalajara por años han sido ciudades con características muy similares pero también con diferencias muy significativas. Muy parecidas en tamaño, crecimiento e infraestructura, pero diferentes en estilo de vida.

Pero es en años recientes que las ciudades han tomado decisiones muy distintas en temas urbanos y se empiezan a notar las direcciones que cada una está tomando.

Visité la zona de las colonias Americana y Laffayette que son colonias de mediados del siglo pasado en franca recuperación; algo parecido a lo que se busca hacer con el Distrito Purísima Alameda pero con más años de intervención de manera orgánica.

La primera gran diferencia que encontré fue la conservación y el respeto al patrimonio arquitectónico.  Mientras que aquí son demolidas muchas construcciones valiosas por considerarse viejas y obsoletas, Guadalajara ha conservado, renovado y dado nuevos usos a muchos inmuebles. El sabor característico de cada colonia se siente y se respira. 

Y eso no es exclusivo de las grandes casonas de la zona, también es muy afortunado que conservaran el camellón de Avenida Chapultepec y hoy sea un importante espacio público para eventos culturales. Tristemente en Monterrey se le dio mayor importancia a mover autos y en los años 80’s “ampliamos” la Calzada Madero, nuestra gran Rambla perdida. 

Encontré una buena cantidad de estaciones de bicicletas de renta ocupando los que antes eran cajones de estacionamiento, ciclovías en donde solían estar carriles para autos, muchas calles de prioridad ciclista y calles de circulación vehicular de máximo 30 kilometros por hora.

En los días que estuve no vi un número significativo de ciclistas y si  escuché muchas quejas de automovilistas por la falta de usuarios y haber reducido carriles para autos. Celebro el hecho que exista la alternativa y que se tuviera la voluntad política para soportar críticas y darle el tiempo necesario al proyecto para que funcione.

Y esto es solo lo que se ve. Para lograr estos cambios existe el Instituto Metropolitano de Planeación que trabaja en encausar las acciones de desarrollo urbano y movilidad hacia el futuro de toda la zona metropolitana y no por municipios aislados.

Viajar y ver lo que pasa en otros lugares nos ayuda a entender nuestra propia ciudad. Si bien, ambas ciudades tienen problemas diarios de seguridad, contaminación y tráfico, Guadalajara está siguiendo un plan estratégico de área metropolitana a 20 años y nosotros seguimos escuchando propuestas de candidatos a alcaldes que parecen no querer perder el control absoluto de sus feudos.  

En esta temporada electoral, hace falta escuchar propuestas de largo plazo y de valor metropolitano que nos lleven a una ciudad más compacta y de escala humana en lugar de aceptar propuestas reactivas a errores pasados que nos llevarán a los mismos problemas pero en mayor escala. 

Es un buen momento para pensar si queremos seguir tapando baches o poner las bases para la ciudad del 2030, estamos a tiempo. 

#HojaDeRuta: “¿Un Presidente de mayoría?”

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La democracia tiene como una de sus principales funciones la construcción de mayorías. Se construyen mayorías al momento de elegir representantes populares, para tomar decisiones legislativas y para dictar sentencias en el tribunal constitucional.

La recién publicada encuesta de Grupo Reforma da a Andrés Manuel López Obrador una intención de voto de 52%, lo cual significa una holgada ventaja de 26 puntos de su más cercano perseguidor, Ricardo Anaya, cuyos números han permanecido básicamente estancados desde el inicio de la campaña. 

Ante esta posibilidad, merece la pena recordar un dato: desde 1994 ningún presidente ha alcanzado o superado el 50% de la intención de voto. En aquél año, Ernesto Zedillo se proclamó vencedor precisamente con esa cifra. Seis años antes, tras un proceso plagado de irregularidades, Carlos Salinas de Gortari alcanzó la presidencia también con 50% de los sufragios.

Es comúnmente aceptado que las elecciones en México empezaron a ser “reales” a raíz de la reforma política del 95-96 y el subsecuente proceso electoral del 97, donde por primera vez el PRI perdió la mayoría en la cámara de diputados, mientras que la izquierda ganaba la primera elección a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

De llegarse a dar un triunfo de AMLO por más de 50%, estaríamos ante el mayor margen de victoria en un cuarto de siglo, y también podría decirse, desde que las elecciones presidenciales con todos sus bemoles son competitivas. Por si esto fuera poco, dado el tamaño actual del padrón, sería el presidente con más votos en toda la historia del país.

Lo importante de la cifra radica en uno de los pilares del sistema democrático: la legitimidad y el capital político que esta conlleva. El histórico triunfo de Vicente Fox en el alba del milenio vino acompañado de lo que en aquél momento se llamó el “bono democrático”, que significó un capital político inusitado al ser el primer presidente de alternancia en siete décadas y representar la posibilidad de consolidar la transición democrática en México. Un capital que, sobra decir, fue desperdiciado.

Merece la pena puntualizar que cuando hablamos de transición democrática, hablamos el paso de un sistema autoritario a uno democrático por la vía pacífica e institucional. Ese proceso en México ha vivido algunos avances y múltiples retrocesos, pero definitivamente permanece inacabado.

Tras casi dos décadas de la alternancia, un triunfo de López Obrador con tal holgura podría abrir un escenario que permitiera retomar el proceso de transición. Esto implicaría un llamado a la reconciliación, tanto política como social, así como el desmantelamiento de instituciones y prácticas autoritarias heredadas del viejo sistema, que siguen vivas como hongos que estrangulan la raíz del árbol.

Idealmente, desde mi óptica, retomar la transición también implicaría una reforma del estado profunda, contemplando la posibilidad de un nuevo constituyente. Este último elemento no está en la agenda de AMLO, incluso ha declarado que no hace falta hacer mayores cambios constitucionales para aplicar su proyecto de gobierno.

Aunque hace algunos meses se veía lejano, hoy se asoma la posibilidad de que una eventual presidencia de López Obrador pudiese contar con mayoría en alguna de las cámaras (Reforma registra 42% de intención de voto para Morena en la Cámara Baja), fenómeno que también se ha vuelto extraño, pues los últimos presidentes han tenido que gobernar con congresos divididos.

Con un mes de campaña por correr, la tendencia se antoja irreversible, pues su comportamiento ha sido constante cuando menos desde fines del año pasado. 

De confirmarse una victoria por encima del 50%, AMLO y su equipo deberán proceder a un cálculo tan fino como veloz para procurar una transición tersa entre julio y diciembre, pero sobre todo, para definir los movimientos de sus primeros dos semestres, sin duda determinantes, porque será ahí donde utilice la reserva de capital político de la histórica victoria, y al mismo tiempo, donde la ola de la expectativa romperá para enfrentarse a las dificultades de gobernar.

Las circunstancias dibujan el sendero hacia la primera presidencia de mayoría del siglo XXI. Las condiciones favorables para la gobernabilidad podrían conducir hacia la consolidación de la transición democrática, etapa histórica que trascendería al proyecto político particular y podría contribuir sustancialmente a la maduración de la endeble democracia mexicana. 

Impone Estados Unidos aranceles a México, Canadá y UE

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Esta mañana el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, anunció que su país impondrá a partir de mañana aranceles del 25 y 10% a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente, de México, Canadá y la Unión Europea.

Las tarifas arancelarias no habían sido aplicadas a los dos países y a la UE por una exención de dos meses, la misma que termina mañana mismo. De acuerdo a Ross, se tomo la decisión de aplicar los aranceles, ya que no ha habido suficiente avance en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ni tampoco el tratado con la UE.

Por otro lado, el secretario de Comercio se dijo seguro que a pesar de los aranceles y la respuesta de México, Canadá y la UE a los mismos, se podrían mantener las negociaciones demos tratados.

El pasado mes de marzo, Trump anunció aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio, pero dejo fuera de la lista de manera temporal a algunos aliados, incluidos México y Canadá, en lo que se llevaban a cabo las negociaciones del TLCAN.