El pueblo invencible

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Se respiraba en el ambiente un miedo a que la historia se repitiera. El huracán Wilma, en octubre de 2005, marcó un antes y un después en la historia de Cancún, y de la zona norte de Quintana Roo. Yo personalmente no lo viví, pero sí la mayoría de mis amigos y toda mi familia. La devastación, el caos y la incertidumbre que ese desastre natural trajo es algo que esta gente no quiere volver a vivir jamás. 

La semana pasada, por momentos, el miedo volvió. Delta, que avanzaba directamente hacia nuestras costas, comenzaba a tomar forma de depresión tropical. Al cabo de unas horas, ya era denominada tormenta tropical. Su trayectoria seguía fija. Seguía agarrando fuerza, ahora ya era huracán categoría 1. A nuestras costas llegan tormentas tropicales continuamente, es algo que hasta cierto punto ya tenemos controlado. Pero esta vez pintaba para ser diferente. 

Huracán categoría 2. Las alertas estaban aumentando. El Gobernador ya había ordenado habilitar refugios y se daba a la tarea de informar a la población. Delta no dejaba de fortalecerse. Ni cuenta nos dimos cuando fue categoría 3, porque en cuestión de 20 minutos aumentó a categoría 4, que ya es considerado como un fenómeno potencialmente devastador. El impacto era inminente, y fue ahí donde después de 15 años la gente de Quintana Roo volvió a sentir ese miedo. 

Supermercados al tope de su capacidad. Filas de dos horas en las gasolineras. Madera para cubrir ventanas, agotada en cuestión de minutos. Varios conocidos optaron por irse de la zona. Pegaría en la madrugada, y debíamos estar listos para recibirlo.

Por algún motivo que no podría especificar porque mis conocimientos de meteorología son nulos, el huracán mientras más se acercaba a la costa de Quintana Roo, bajaba de velocidad. Originalmente esperábamos que pegara entre 11 pm del martes y 1 am del miércoles, pero en realidad tocó tierra cerca del amanecer. También perdió fuerza: bajó a categoría 3 en la tarde-noche del martes, y al momento del impacto con tierra, cerca de Punta Maroma, ya era categoría 2.

Delta nos golpeó por varias horas. Vientos fuertes desprendieron árboles del piso, derribaron una cantidad considerable de postes de electricidad y algunos otros daños que, si bien son notables, la situación pudo haber sido mucho peor. Mucho viento pero poca lluvia, lo que hizo que al salir el sol nos encontráramos con una ciudad diferente, bloqueada, apagada, pero sin inundaciones, por lo que los trabajos de recuperación fueron rápidos.

Hasta el momento de escribir esto siguen los trabajos de recuperación de espacios y vialidades, limpieza de escombros y restablecimiento de los servicios básicos. Ha sido de reconocer la labor constante del Gobernador de Quintana Roo y de los alcaldes de los municipios afectados. El Presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó desplegar 5 mil elementos de la Marina y la Guardia Nacional para agilizar la recuperación de espacios, y han sido de gran ayuda. 

Sin embargo, el verdadero agradecimiento tiene que ir para la ciudadanía. Gente de Solidaridad, Isla Mujeres, Puerto Morelos, Cozumel, Benito Juárez y Lázaro Cárdenas que no se dejó vencer. En el instante en el que salió el sol las y los quintanarroenses salieron en brigadas a ayudar en lo que se pudiera. Les veías limpiando camellones, levantando árboles, donando víveres para aquellos más afectados, trabajando por salir rápidamente de este problema que sin duda no nos ganó. 

Hay regiones aún sin luz. Hay zonas que aún necesitan mucha ayuda. Hay todavía trabajo por hacer, pero es admirable lo que Quintana Roo y su gente logró. La cultura de la preparación, de estar listos al momento del impacto, de extenderle una mano a quien lo necesite y sobretodo de unirse ante la adversidad es lo que hace a Quintana Roo un pueblo invencible. Estamos saliendo de pie y de frente, como lo hemos hecho siempre. 

Un orgullo ser quintanarroense. 

La erradicación mundial del hambre: un esfuerzo global con resonancia local

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La pandemia del COVID-19 ha abierto muchos y delicados frentes que comprometen el desarrollo sostenible de los países, en general. Uno de estos frentes tiene que ver con el hambre mundial. De acuerdo con información del Programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, la crisis mundial actual, causada por la pandemia, duplicará el número de personas que padecen hambre aguda en el mundo, alcanzando más de 250 millones de personas afectadas a finales del presente año (la cifra pasaría de 135 millones (2019) a 265 millones) [1].

Esto representa un gran desafío para las metas globales de desarrollo. El segundo objetivo de desarrollo sostenible (ODS) plantea la erradicación del hambre en el mundo para el año 2030, sin embargo, todo parece indicar que esto no sucederá, debido a que las tendencias globales de erradicación del hambre no son del todo optimistas. De acuerdo con la ONU, se espera que para el 2030 haya más de 840 millones de personas en situación de hambre moderada (actualmente hay cerca de 690 millones de personas en esta situación) [2]. 

Lo anterior representa una llamada de atención urgente a todos los países del mundo para acelerar los esfuerzos que pongan fin a una de las principales injusticias sociales que existen en pleno siglo XXI. En este sentido, fue el pasado viernes 09 de octubre de 2020, cuando la atención de todo el mundo se centró en el problema del hambre mundial al entregársele el Premio Nobel de la Paz de este año al Programa Mundial de Alimentos, lo cual significa una oportunidad valiosa para darle la prioridad y enfoque que este tema requiere. 

Además de ser una oportunidad para llamar la atención de los países, este premio representa un digno reconocimiento a la labor que hace y ha hecho esta organización a lo largo de los años. Los esfuerzos del Programa representan “un salvavidas” para alrededor de 100 millones de personas vulnerables en todo el mundo [1]. 

El trabajo del Programa Mundial de Alimentos es, sin lugar a duda, un esfuerzo global que ha tenido resonancias locales muy importantes, como es el caso de la estrategia Hambre Cero Nuevo León. Esta es una estrategia que está en concordancia con el Plan Estratégico para el Estado de Nuevo León 2030, así como con el ODS #2 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas [3]. 

De acuerdo con esta estrategia, en 2030, Nuevo León quiere ser declarado el primer estado de México sin carencias alimenticias. Esto a través de la orientación y promoción de la autosuficiencia alimenticia. Hambre Cero NL tiene el objetivo de erradicar el hambre en alrededor de 160,255 nuevoleoneses, de los cuales, a la fecha, ha ayudado a 56,766 [3]. 

La empresa mundial por la erradicación del hambre, la cual hoy se ve galardonada con el Premio Nobel de la Paz, y que se ha traducido en esfuerzos locales como el que tenemos con Hambre Cero NL, se encuentra fuertemente amenazada por la pandemia del COVID-19. 

Esto es un llamado a la acción para organismos internacionales, empresas, academia y la sociedad civil. Un llamado que nos invita a replantear la economía en la que vivimos. Una economía que ha sido exclusionista e injusta; de acuerdo con el PMA, actualmente existen 24 millones de personas en situación de hambre aguda debido a cuestiones económicas (esta es la tercera causa de hambre aguda, después de los conflictos y el cambio climático) [1]. 

La promoción de una economía inclusiva y justa tal vez pueda acercarnos al cumplimiento de las metas globales de desarrollo sostenible, en términos de la erradicación del hambre. Por ejemplo, de acuerdo con la ONU, si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, la cantidad de personas que padecerían hambre en el mundo se reduciría hasta en 150 millones [2]. 

Twitter @jale_997 

[1] Global Network Against Food Crisis (2020). 2020 Global Report on Food Crises: Joint Analysis for Better Decisions. Recuperado de https://docs.wfp.org/api/documents/WFP-0000114546/download/?_ga=2.156540659.979994723.1602373755-606698487.1602373755 

  

[2] Naciones Unidas (2020). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Objetvo 2: Poner fin al hambre. Recuperado de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/hunger/ 

[3] Hambre Cero Nuevo León (2020). Recuperado de https://www.hambreceronl.mx 

El mexicano imparable

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A lo largo de los meses crudos de la pandemia, 12.5 millones de mexicanos dejaron de ser parte de la población económicamente activa en lo que fue, verdaderamente, un mar de incertidumbre económica. Justo hace una semana, el INEGI comunicó a través de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) que al concluir el mes de agosto, 7.1 millones de mexicanos habían recuperado sus empleos. Desgraciadamente, la reactivación del mercado laboral no fue exactamente la idónea. Ya que, en su mayoría, los mexicanos que recuperaron sus empleos lo hicieron en trabajos relativamente informales. Algunos incluso, se vieron en la forzosa necesidad de trabajar por menos del ingreso que estaban acostumbrados a percibir con anterioridad. No hay manera de negar lo evidente, uno de los retos de estas nuevas adecuaciones será el cómo proteger a los trabajadores y a las pequeñas empresas. 

Llegamos a un punto no visto en muchos años, las estadísticas precisan que 1 de cada 4 mexicanos se reincorporaron a sus respectivas labores en el marco del sector informal. Con esto en consideración, se llegó a otras dos cifras clave, mismas que determinan qué probablemente lo que reste de la pandemia el 22.6% de la población económicamente activa gane como máximo el equivalente a un salario mínimo por jornada. Mientras que el 35.7% ganará entre 1 y 2 salarios mínimos como máximo. Cerrando las cifras un poco, prácticamente estamos hablando de que casi la cuarta parte del país perteneciente al rubro económicamente activo va a vivir con menos de 123.22 pesos al día. Esto es francamente alarmante contemplando que probablemente tengan una familia. A fin de entender a mayor profundidad la situación, es importante replantearnos la siguiente pregunta: ¿para qué nos alcanza con 123.22 pesos?  

En el margen del año del “Gran Confinamiento” cómo bien lo anticiparon muchos expertos, se reportó que los negocios más perjudicados en términos de empleados desocupados fueron las MIPYMES, en específico: los micro-negocios y las pequeñas empresas. Cabe destacar que el rubro de prestación de servicios fue también el mas devastado por la contingencia. Hasta el momento, tenemos el conocimiento de que el desplome del PIB de nuestra nación fue de un 18.7%, otro número que permanecerá como la caída más aguda en la historia. Puede que para muchos, las cifras anteriormente señaladas resulten poco alentadoras. A pesar de ello, él común denominador sugiere exactamente lo contrario. 

La maravilla del mexicano, reside en que a pesar de cuán difícil pueda resultar la situación, o qué tan poco prometedora pudiera parecer, se olvida de esto, ya que basta con decir que el mexicano promedio labora 2148 horas, siendo la media mundial de apenas 1734 horas al año. Más allá de los indicadores que nos representan como nación, los mexicanos están resolviendo sus inquietudes y necesidades en sus hogares. Si bien es cierto, la pandemia vino a causar una inestabilidad significativa, pero esto no detuvo a muchos de comenzar a emprender con artículos de primera necesidad para hacerle frente a la situación. Ante la contingencia, muchos optaron por hacer de algunos de sus pasatiempos nuevas fuentes de ingresos. Incluso encontrando así, alternativas para poder laborar desde sus hogares. La pandemia ha traído consigo, la oportunidad para muchos de reinventarse. 

Incluso ante una situación tan compleja como la que nos encontramos enfrentando en la actualidad, las ventas online han apoyado a que más emprendedores hicieran crecer sus negocios. Para muchos, esto es algo prometedor y un gran punto de partida. Además, es importante señalar que esta inserción en el panorama digital permite entrever un posible crecimiento de estas plataformas hasta del 40% en los próximos meses. Algunos críticos aseguran que esta modalidad de transacciones será clave para potencializar la recuperación económica de nuestra nación y que en algunos meses, podría incluso dejarnos en una posición económica mucho más estable. Los mexicanos hemos dejado en claro una cosa: en tiempos de crisis, estamos también ante tiempos de oportunidades. 

Definitivamente los últimos meses no han sido sencillos, pero a pesar de todo, este es el punto histórico al que probablemente teníamos que llegar para diseñar una nueva época y solidificar un México distinto. Tal vez era necesario unificar a la nación hogar por hogar para poder entender y asimilar mejor la situación. Poco a poco, la nación entera se ha acoplado a los retos emergentes demostrando una fortaleza inmensurable, sumamente característica. En un mar donde algunos van en un bote modesto y algunos otros en embarcaciones un tanto más grandes, este es el momento clave para apoyarnos unos a otros y salir adelante. 

Crónica de una tragedia

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Han pasado más de seis meses desde aquél sábado 28 de marzo en donde un personaje que más tarde daría mucho de qué hablar afirmaba que había llegado la hora cero. La vida y la integridad de los mexicanos habrían llegado a su riesgo máximo. Hoy, tras 193 días de confinamiento, por lo menos 80 mil personas no podrán contar con la suerte de lo que será hablar en un futuro de lo vivido durante un año tan extraño pero tan trascendente para la humanidad.

Fue el 28 de febrero cuando la enfermedad pisó territorio nacional, cuando oficialmente se registró el primer caso; y un par de semanas después, el 18 de marzo sucedería el primer fallecimiento por el nuevo SARS-CoV-2 en México. Aquél primer deceso se trató de un hombre de 41 años que estaba internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), y que además padecía de diabetes. A los dos días, la Secretaría de Salud, por medio del Dr. Epidemiólogo José Luis Alomía, habría confirmado la segunda muerte por COVID-19. Un hombre que habría regresado de California y padecía problemas de hipertensión.

Así, poco a poco el virus avanzó a lo largo y ancho de los casi 2 millones de kilómetros cuadrados de la República, ganando múltiples batallas dentro y fuera de los hospitales. Tanto, que al término de marzo, al menos la mitad de las entidades federativas contaban ya con al menos una vida perdida.

El saldo mortal de la pandemia puede resumirse de la siguiente manera: 423 muertes cada 24 horas; aunque sabemos que esta cantidad deriva día con día. Marzo cerró con 80 fallecimientos; en abril se comenzaba a percibir la complejidad del problema, llegando a 3,546; para mayo, se habría por lo menos triplicado la cifra con 12,450 fallecidos, llegando a 17,516 durante el mes de junio; y el punto más alto de la pandemia con 19,839 fallecimientos durante el mes de julio; para posteriormente mantener el número de letalidades registradas para el mes de agosto, llegando a 15,451. A falta de la actualización de datos, hasta el momento septiembre ha cerrado con 9,880 defunciones, por lo que es probable que el ajuste a la alza sea bastante significativo, así como con los datos para octubre.

Por supuesto, la distribución territorial de las víctimas no es pareja, en ciertas entidades del país tanto los contagios como los decesos son más intensos que en otros. Desde la llegada de la pandemia, es innegable y completamente esperada la concentración de la misma en entidades como el Estado de México, la Ciudad de México, y Veracruz, estados con una gran cantidad de población y que en su conjunto representan a por lo menos una de cada tres defunciones por coronavirus en nuestro país. Así es, uno de cada tres fallecidos durante esta pandemia residía en cualquiera de estos tres estados.

El Estado de México es la entidad en donde el 15.03% de los fallecimientos ha sido registrado, en segundo lugar se encuentra la Ciudad de México, concentrando al 12.39%, seguido de Veracruz, en donde han sucedido el 5.64% de las letalidades. A estos los siguen Puebla, Baja California, Jalisco, Sinaloa, Nuevo León, Guanajuato y Sonora; en ese orden se sitúan los 10 estados en donde el 62.59% de los fallecimientos han sucedido.

Han sido más de 6 meses en donde se ha visto a personajes despegar en popularidad, pero con esa misma aceleración caer en la infamia. Tal es el caso del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en quien ha caído la responsabilidad, ahora sabemos que inmerecida, del manejo de una situación que rebaza a cualquier hecho histórico que haya sucedido en nuestro país durante los últimos 100 años.

Las nuevas desigualdades

Seis meses en los que se ha evidenciado al país en sus fortalezas, pero sobretodo en sus carencias. En las desigualdades y en los muy amplios temas en los que cojea la nación. Un país que se ha visto obligado a confinarse sin la capacidad para hacerlo.

La discusión sobre las desigualdades ha revelado hoy en día dimensiones que hasta el momento parecen necesidades básicas para un sector reducido de la población. En México hay 18.3 millones de hogares que disponen de Internet mediante conexión fija o móvil, 52.9% del total nacional. La mayoría de las viviendas que no cuentan con acceso (16.4 millones de hogares) corresponden a la población con menores recursos. En este punto, el golpe a la educación será inconmensurable, con clases forzosas a la distancia, el acceso al internet ahora forma para de otra de las tantas desigualdades en nuestro país.

Por supuesto que este asunto de las nuevas desigualdades es digno de hacerle otro relato, no obstante, en el marco de la pandemia y de la crónica de una tragedia, existe una en especial, una vieja desigualdad que ha vivido varios años bajo la sombra de la verdad: La calidad de los servicios de salud.

A pesar de los esfuerzos e instituciones que han dado ciertos resultados, esta desigualdad explica lo que hoy en día ha sido la tragedia de morir en una crisis por la negligencia, la falta de profesionalismo, corrupción, entre otras culpas.

Un reciente estudio publicado por Nexos confirma lo que en este sentido se comenta. Mientras que en recintos e instituciones privadas, la tasa de sobrevida, o el porcentaje de pacientes supervivientes a la enfermedad una vez en terapia intensiva fueron de 84.3%; en instituciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, la misma tasa es de apenas el 55.4%. 4.5 de cada 10 pacientes hospitalizados en el IMSS han fallecido, contra 3.1 en hospitales de la Secretaría de Salud o 1.6 del sector privado. Este fuerte contraste entre el sector público y privado, se traduce en decenas de miles de vidas.

Si bien, esta diferencia debe incluir sin lugar a dudas el tipo de pacientes que están siendo atendidos por cada sector, es innegable que otro factor que explica este resultado es la calidad hospitalaria-institucional. Por ejemplo, diferencias en infraestructura hospitalaria, equipo, disponibilidad y capacitación del personal, protocolos de atención, etcétera. Algunas de estas diferencias son, por supuesto, estructurales. La pandemia ha hecho más visibles a las fragilidades, las insuficiencias presupuestales y, por supuesto, a las desigualdades arraigadas, que en la práctica condicionan el derecho a la salud.

La tragedia

En cuanto a las muertes reportadas por millón de habitantes, se ha volteado a ver a México con gran preocupación, ubicándolo en el 9no lugar con 633, recientemente superando al Reino Unido.

Ni la infamia, ni los decesos, ni los casos, ni las desigualdades, ni siquiera los más de 1,500 médicos que han muerto en el frente de batalla han sido nota suficiente para esta crónica. No habrá justicia suficiente, sino la historia la que colocará la verdad. Y lo peor en esta crónica, es que la tragedia aún no culmina.  

 

Pueblo conservador

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Un mérito de la demostración del sábado en el Zócalo de la CDMX, habrá sido de poner en evidencia que no todo el pueblo es “bueno y sabio” a los ojos del presidente y que unos cuantos se visten de pueblo y de conservadores, lo que podría generar confusiones en la numerología presidencial. 

Resulta que una buena parte del pueblo bueno y sabio ha ido formando patrimonio a lo largo de su actividad laboral y, si bien puede beneficiarse de las dádivas del nuevo régimen, está más preocupado por conservar lo que han ido acumulando que por recibir las migajas que representan las “generosidades” de la cuarta transformación. 

AMLO nunca se dirige a este segmento del “pueblo”; para él y para sus asesores del Grupo Puebla, son irrecuperables, ya que saben lo que es “tener”. Probablemente, los ideólogos del Foro de Sao Paulo no tienen bien integrada la escala de los niveles sociales en México y si estuvieran leyendo con un poco de atención los reportes del CONEVAL y sus anexos, se dieran cuenta que aún en la pobreza descrita y medida, empieza a asomar los términos de propiedad, siendo esta desconocida solamente para quienes están descritos como “pobreza extrema”. 

La visión de AMLO de un México nivelado hacía abajo, con un par de zapatos y comiendo arroz y frijoles es una simplificación excesiva que no entiende la complejidad social y la diversificación geográfica de México. México no es así tan fácil de reducir a estereotipos simplistas. Por esto, tarde que temprano, en orden o sin orden, las capas sociales que están acostumbradas a pelear y luchar para su propia supervivencia se van a decantar de aquellos que prefieren recibir que luchar o que no ven otra solución que la de tender la mano. 

AMLO decidió por conveniencia de su propio modelo ignorar la “movilidad social” y la movilidad social es la que mueve y anima a millones de personas que no se resignan a permanecer en la pobreza, que aspiran para sus hijos y nietos a algo mejor que lo que les tocó. Quieren más de un par de zapatos y más que arroz y frijoles, porque su definición de bienestar implica bienes materiales y no únicamente la beatitud del ser. 

Ahora, no podemos olvidar que hay mucho que hacer para colmar la brecha entre “Fuera López”, y el camino democrático para lograr el cambio de rumbo. Urge que se estructure esta camino, antes que el régimen acabe de desmantelar las pocas instituciones democráticas que siguen en operación. 

El tiempo es corto y se está desperdiciando en discusiones ociosas entre miembros de la partidocracia, quienes desaparecerán antes que de entender que necesitan definir estrategias operativas simples y eficientes. De no hacerlo, serán arrasados como lo fueron en 2018. 

#ContraPortada: “Radiografía Nuevo León: Clara Luz Flores, cerca de hacer historia”

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Lo digo muy claro, si mañana fueran las elecciones en Nuevo León tendríamos gobernadora, un hecho anecdótico, histórico y de especial relevancia en una época donde las mujeres han tomado, ellas mismas, el lugar que les pertenece.

Pero ni mañana son las elecciones, ni tenemos claro para dónde irá la alcaldesa de Escobedo y ahí, en su color, definirá si le alcanza o no para ocupar ese anhelado lugar en la historia del Estado.

Y así comienza la historia…

– Los 11 atentados –

Clara Luz Flores Carrales pertenece a un selecto grupo de mujeres que fungen de alcaldesas en México y particularmente en el contexto de Nuevo León. 

Ser mujer en México es de alto peligro, ser alcaldesa en la época de mayor inseguridad de Nuevo León representaba una situación de vida o muerte, así lo constató Clara Luz quien embarazada y en su primer periodo como alcaldesa vivió 11 atentados entre los que incluyeron bombas, ataques por parte de infiltrados en su propia policía y ataques planeados por el crimen organizado.

Clara Luz se enfrentó a la muerte solo dos días después de haber tomado protesta como alcaldesa de Escobedo, la policía municipal que ella dirigía la atacó con armas largas y con una patrulla no identificada.

Lo más difícil, contó, es tener que vivir lejos de su familia para evitar que intentaran hacerles daño a sus seres más queridos.

El enemigo estaba en casa.

¿Valió la pena? 

– Los aciertos como alcaldesa – 

Su trabajo como alcaldesa, fuera de los escándalos y con resultados visibles la han posicionado como la carta más fuerte para ocupar la silla de gobernadora en el 2021.

El modelo de seguridad implementado en Escobedo que ha sido reconocido por los altos mandos de la seguridad a nivel nacional, le dieron un rol protagónico en el escenario estatal, acompañada de programas de justicia cívica, policía de proximidad y dignificación del policía municipal en el complejo del C4.

– La Salida del PRI – 

El 2018 fue un año de matices y contrastes. Por un lado, el triunfo demoledor de Andrés Manuel López Obrador de la mano del Movimiento de Regeneración Nacional, y por el otro, la estruendosa derrota del PRI a nivel en todo el país.

Tan grande fue la derrota del PRI provocada por innumerables acusaciones de corrupción, impunidad y enriquecimiento ilícito de varios de sus miembros, bien reflejadas en la estafa maestra, las casas blancas, Odebrecht y un largo listado, que se plantearon incluso hasta cambiar de nombre.

En esa elección nadie quería cargar el logo del PRI, sus candidatos escondían las siglas del partido y preferían entonces anunciarse como “candidatos ciudadanos”.

Todo esto derivó en una desbandada de sus integrantes, perdiendo incluso 5 millones de afiliados en todo México, todos querían saltar antes del inevitable hundimiento del que fue su partido.

Todos, incluyendo a Clara Luz, que en febrero de este año decidió dar un paso al costado y deslindarse de todo lo que tuviera que ver con el tricolor, argumentando en lo oficial “falta de compatibilidad con el PRI” pero entre comidas se sabe que fueron otros detonantes los que concretaron su salida, dentro de ellos el debilitamiento del grupo político al que ella pertenecía.

Fuera del PRI… ¿Lista para preparar el camino?

– La buena relación con AMLO y Durazo –

Muerto el PRI, ahora ¿para dónde? Fue la pregunta que todos se hicieron de manera inmediata.

El trabajo realizado en materia de seguridad la llevó a presidir la Conferencia Nacional de Seguridad Pública Municipal, donde el secretario de Seguridad y Protección ciudadana, Alfonso Durazo, le rindió protesta.

Y así comenzó la buena relación con tres actores clave del gobierno federal: El Presidente, el secretario de Seguridad y la secretaria de Gobernación.

Los rumores sobre su incorporación a MORENA comenzaron a acrecentarse y unos días después le pregunté de manera directa: ¿Deja el PRI para irse a MORENA? A lo que me respondió sin claridad, pero dejando la puerta abierta de una eventual incorporación al partido de su nuevo amigo, el presidente.

Siempre será bueno llevarse bien con el hombre que acumula todo el poder del país, ¿no es así, Clara Luz?

– Del Tercer Lugar al Primer Lugar –

Y llegó la pandemia, llena de cambios y reconfiguraciones en la geografía política de Nuevo León. 

A unos los destrozó, pero a otros los posicionó como nunca, es el caso de Clara Luz quien ni con los resultados de seguridad, ni con su buena relación con el gobierno federal había logrado arrebatar las preferencias al Senador Samuel García, pero los errores del Senatore le acomodaron el tablero.

Fue en junio donde, aún sin haber mencionado el tema, las encuestas ya la daban como favorita para ser gobernadora de Nuevo León, los caminos se le acomodaron tanto que, sin destaparse públicamente, el silencio la posicionó como la persona idónea para darle estabilidad a un gobierno que lleva 5 años sin tenerla.

Sin partido, pero con las puertas abiertas en todos lados, la alcaldesa de Escobedo tiene el sartén por el mango y en los próximos días definirá su futuro, al menos de manera pública, porque en lo privado ya conoce perfectamente su próximo destino.

– ¿Clara Luz por el PAN? –

Me he reunido un par de veces con la alcaldesa de Escobedo, han sido reuniones públicas y sabidas por todos, una en el C4 de Escobedo y otra en su casa, en el mismo municipio.

Ahí, entre comidas, la plática sobre el Estado, el panorama político y los retos que vienen para ella, entramos a un tema clave: ¿con qué partido?

Ahí me confesó que la habían buscado de todos lados, incluidos partidos que pareciera ya tienen candidato.

No quise preguntar más, respeto mucho la privacidad y la confianza de las personas en todos los ámbitos, pero entre broma y no, me presentó con su hijo pequeño: “Él es César, él anunciará en la televisión y en la radio cuando tu mami sea gobernadora” siguieron las risas, pero me dejó pensando.

Si el PAN no tiene candidato y Clara Luz no tiene partido… ¿esa combinación daría el triunfo? Mis pronósticos como analista me dicen que sí.

El PAN es la marca política más importante y mejor valuada del Estado pero no tienen candidato o candidata, bueno al que tienen no lo quieren, no hace falta decir nombres.

Clara Luz es la figura mejor posicionada en las encuestas, pero no tiene partido y sí las puertas abiertas en todos lados, ella será la única dueña de su destino y eso en política no es cosa menor ni común.

Entre comidas con otros actores panistas me dejaron claro, ven con buenos ojos a la alcaldesa y no solo no la descartaban, sino que la apoyarían si así lo decidiera la cúpula de su partido.

¿Es la combinación ganadora?

– Hay un pero: Abel Guerra – 

Y si esa es la combinación correcta, entonces ¿por qué no lo han cerrado aún? Pregunté a un actor político muy importante de los azules en una comida en San Pedro, su respuesta fue contundente: “estamos midiendo el riesgo de tener a Abel en esta alianza”.

Y aunque la alcaldesa ha demostrado tener los tamaños, la capacidad y la determinación para gobernar es inevitable hacerse esa pregunta. 

Abel Guerra es uno de los políticos más hábiles de Nuevo León y me atrevo a decir de México, basta platicar media hora con él y entenderás de que estoy hablando. Esa misma habilidad lo convierte en un peligro para un partido que no goza de la mejor coordinación posible. El PAN prefiere perder antes de que ganen elementos que no representan sus intereses, no lo digo yo lo dicen los números.

¿En verdad alguien cree que Víctor Fuentes perdió en San Nicolás siendo un bastión panista? ¿De verdad creen que Rebeca Clouthier se quedó sola en la impugnación de la elección de San Pedro porque quiso?

Dicho esto, la combinación exitosa tiene un riesgo por evaluar, Abel y su habilidad política.

Que no se mal entienda, la que toma decisiones, gobierna y está muy capacitada es Clara Luz y de ganar no tengo duda que será solo ella quien gobierne; pero inevitable poner al análisis que comparte a diario con el elemento que más dudas causa al panismo de Nuevo León.

– Conclusión –

Los resultados de Clara Luz Flores en combinación con los errores de sus contrincantes la tienen posicionada como la figura política más adelantada en la carrera a gobernadora, pero la clave sigue siendo una: ¿por qué partido será candidata?

No soy adivino ni pretendo serlo, pero en mi análisis está muy claro… si va por el PAN, gana. Si va por MORENA, no lo sé.

Lo digo con mucha responsabilidad, de manera clara, directa y objetiva.

Lo escrito, escrito está.

La(s) materia(s) de la consulta popular

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La Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó la materia de la consulta popular planteada por López Obrador para enjuiciar a ex Presidentes de México. Esta es una decisión de enorme relevancia para la democracia mexicana. Para lograr la aprobación, en la Corte se construyó una mayoría de Ministras y Ministros que no señaló claramente cuál era la materia de la consulta que consideraba constitucional y, en razón de esta indeterminación, la mayoría reformuló una pregunta muy compleja que requerirá de un instructivo para que el electorado pueda comprender su verdadero alcance.

Primero lo positivo del debate en el Pleno de la SCJN. Para la mayoría de las y los Ministros, la función del máximo tribunal constitucional en esta parte del procedimiento debe ser garantista del derecho humano de participación política. Coincido en que esta debe ser la aproximación, porque solamente así se logra potenciar la participación política de las y los mexicanos. Algo semejante expresé en este mismo espacio en junio de 2019, cuando el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Nuevo León dejó pasar una oportunidad histórica y prefirió analizar restrictivamente las peticiones de consulta popular estatales formuladas en ese momento. En aquel entonces me pregunté si el Tribunal tenía claro que las normas de las consultas populares garantizaban el derecho humano de participación política y, por ende, debían ser interpretadas de la forma más favorable a las personas. La mayoría de las y los Ministros ahora han definido correctamente que las consultas populares se refieren al derecho humano de participación política. Esto debe ser reconocido.

En una sociedad democrática, las inconsistencias lógicas de los tribunales también deben ser puntualizadas, tal vez aún más que los aciertos. En este caso, considero que la Corte tuvo dos errores: Por un lado, no fijar con claridad cuál es la materia de la consulta popular peticionada por el Presidente de la República; y por el otro, como consecuencia de la falta de claridad en la materia, redactar la pregunta de la consulta popular en términos tan abstractos que hace que prácticamente todo y nada quepa en la materia de lo que se consultará.

Del artículo 26 de Ley Federal de Consulta Popular se desprende sin lugar a duda que el procedimiento que corresponde a la Corte consiste en lo siguiente: 

Primero, resolver sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta popular.

Segundo, revisar que la pregunta derive directamente de la materia de la consulta;  que no sea tendenciosa o contenga juicios de valor; que emplee lenguaje neutro, sencillo y comprensible y que produzca una respuesta categórica en sentido positivo o negativo. En esta misma fase, y de ser el caso, la Corte deberá realizar modificaciones a la pregunta para que ésta sea congruente con la materia de la consulta y que cumpla con los criterios que demanda la Ley.

Tercero, notificar a la Cámara de origen la resolución que emita, dentro de las 24 horas siguientes.

Como puede observarse, el primer paso lógico-jurídico del papel de la SCJN consiste en analizar la constitucionalidad de la materia de la consulta popular. Justo esta fue la primera operación que realizó la Corte en 2014 en los cuatro expedientes de revisión de constitucionalidad que se presentaron en ese año y los cuales fueron declarados inconstitucionales. 

Es cierto que la Suprema Corte de Justicia, como todo tribunal constitucional, debe realizar el encuadramiento de la materia que someterá al parámetro de regularidad constitucional respectivo y, en este caso, como sostuvo la mayoría, debe realizar esa definición de alineamiento desde la posición que sea más favorecedora del derecho humano de participación política. Para lograr fijar la materia de una consulta, el alto tribunal está obligado a considerar de forma completa lo presentado por el peticionario. Esta tarea no era nada sencilla para la Corte, dada la narrativa compleja y deliberadamente abstracta que caracteriza al Presidente de la República, no obstante, en su escrito de petición de consulta López Obrador plantea en diversas ocasiones expresiones que relacionadas con el juicio penal de los ex Presidentes, y fue en ese sentido que su pregunta incluía las palabras “investigación, sanción y presuntos delitos”.

Una vez consolidada la labor de encuadramiento sobre la materia de una consulta popular, el análisis de constitucionalidad debe centrarse en las materias que no pueden ser consultables, por ejemplo la restricción de los derechos humanos y sus garantías. Es este el núcleo de la labor constitucional de la Corte y de ahí lo esencial de que fije con claridad cuál es el objeto de una consulta popular. Como sostengo, dado que la SCJN no logró establecer con claridad cuál era la materia sobre la cual debía realizar su control de constitucionalidad, dentro del marco de análisis a favor de la participación política, era natural que ninguna de las materias no consultables se actualizara en este caso y que en cualquier caso la mayoría de la Corte concluyera su constitucionalidad. 

La perspectiva garantizadora de la participación política, sin embargo, también requiere que la Corte, responsablemente, y dentro de los parámetros planteados por el poder peticionario, establezca una sola materia de consulta, porque de lo contrario no será posible un debate público y democrático sobre el objeto de la consulta, porque todos tendremos una interpretación distinta sobre lo que “realmente” versa la consulta.

Desde mi perspectiva, la mayoría de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no estableció con claridad cuál era la materia que aprobaron como constitucional.

Según la versión taquigráfica de la sesión, para la y los Ministros que consideraron inconstitucional la materia de la consulta trataba sobre la investigación y la sanción penal a ex Presidentes de México (1988-2018). La minoría estuvo conformada por el Ministro Aguilar Morales (quien preparó el proyecto original), la Ministra Piña Hernández y el Ministro Franco González. Aunque el Ministro Pardo Rebolledo al final votó en este grupo, en un momento del debate consideró estimar constitucional la materia si ésta se definía como una amnistía a ex Presidentes que debería ser aprobada por el Congreso.

El problema principal se generó con la indeterminación de las otras 5 interpretaciones sobre lo que verdaderamente constituía el objeto de la consulta: 

El Ministro Presidente Zaldívar Lelo de Larrea consideró que se trataba de un tema de “diseño y rumbo de la política criminal”. El Ministro Ortiz Mena, expresó que se trataba de una “facultad del Ejecutivo Federal para destinar recursos humanos y materiales en el sentido de recabar y allegarse los elementos necesarios para analizar la actuación de ex Presidentes”. La Ministra Ríos Farjat argumentó que en realidad era “un cauce democrático a una demanda social orientada el esclarecimiento y la justicia”. La Ministra Esquivel Mossa y el Ministro Pérez Dayán defendieron que el objeto estaba relacionado con “responsabilidades administrativas de los servidores públicos en contra de actos de ex Presidentes, así como a la participación ciudadana en el combate a la corrupción”. Para el Ministro González Alcántara, el objeto de la consulta era “el esclarecimiento de la verdad”.

Como puede apreciarse, la mayoría votó como constitucional no una, sino cinco materias de la consulta popular.

Una vez fijada la materia de una consulta y su constitucionalidad, el análisis y la eventual reformulación de la pregunta debe ser un consecuencia natural y objetiva de la materia declarada constitucional; esto último es una obligación para las personas integrantes del Pleno de la Corte, no es facultativo. Sólo así se entiende que la legislación imponga el deber de que la pregunta “derive directamente de la materia de la consulta”.

La pregunta quedó redactada así: ¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Algunas dudas: ¿Cómo responderemos a una pregunta que incluye al mismo tiempo el sí y el no? ¿Qué significa esclarecimiento? ¿A qué decisiones políticas se refieren? ¿Hasta qué años pasados se refiere la pregunta? ¿Actores políticos son solo ex Presidentes o también otros sujetos como ex titulares de Gubernaturas, de Ayuntamientos, de Poderes legislativos y judiciales, ex dirigentes de partidos políticos?

En suma, las materias de esta consulta popular que la Corte declaró constitucionales, así, en plural, condujeron a una pregunta indeterminada y equívoca. Si bien aún falta la aprobación por parte de la mayoría de las Cámaras, muy seguramente en agosto del 2021 acudiremos a las urnas para pronunciarnos sobre al menos cinco materias de la consulta y lo haremos con una pregunta abierta y abstracta. Justo todo lo contrario de lo que necesitamos para ser una sociedad más informada, más participativa, y, por qué no, más unida. 

Una recuperación económica desigual

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De acuerdo con el Banco Mundial [1], la pandemia del COVID-19 ha pronunciado muchas de las desigualdades en la sociedad. Asimismo, ha evidenciado lo faltos de resiliencia y capacidad de respuesta de muchos países, sobre todo de aquellos en vías de desarrollo. El economista Andy Sumner [2], del King’s College London, ha mencionado que la crisis actual está demostrando cuan ligero y deficiente ha sido el progreso en muchos lugares del mundo. 

Como en cualquier crisis, los grupos vulnerables son quienes más resienten los efectos negativos resultantes a partir de esta. En este sentido, debido a que la crisis que enfrentamos, además de ser sanitaria, es económica, uno de los grupos vulnerables más afectados ha sido el de las mujeres, debido a que muchas de estas son trabajadoras del sector informal, con empleos no remuneradas o con salarios precarios – de acuerdo con el informe Perspectivas Sociales y de Empleo en el Mundo – Tendencias 2020 [3], de la OIT, a pesar de que en América Latina y el Caribe, el nivel medio de estudios de las mujeres supera actualmente al de los hombres, estas siguen ganando un 17% menos que los hombres -. Esto significa que este grupo tiene una propensión mucho mayor a caer en condiciones de pobreza. 

Actualmente, en México nos encontramos frente a una polémica de gran importancia, la cual tiene que ver con el rumbo que tomará la posición (de por sí precaria) de las mujeres en el mercado laboral. Esto debido a que, son las trabajadoras mexicanas quienes, dentro del mercado laboral en general, están teniendo mayores dificultades para reincorporarse ante la pandemia, lo cual nos habla de que la reactivación económica en México, iniciada en mayo de este año, ha sido desigual. 

Solo basta con revisar el diagnóstico elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) [4] titulado Mujer en la economía pos-covid. De acuerdo con esta organización, liderada por la reconocida economista mexicana Valeria Moy, las trabajadoras mexicanas cuentan con algunos retos importantes, como, por ejemplo: 1) una reincorporación laboral lenta en comparación a la masculina y 2) una concentración de las trabajadoras mexicanas en sectores productivos relacionados a los servicios, los cuales han sido los más afectados por la pandemia. 

En cuanto al primer reto, el diagnóstico demuestra, con base en los datos de la ENOE 2020, que las mujeres no han regresado al mercado laboral al mismo ritmo que los hombres. Con el confinamiento, entre marzo y abril, las tasas de participación económica de hombres y mujeres pasaron de 76.4% a 61.3% y 44.9% a 35%, respectivamente. Sin embargo, en julio la tasa masculina se encontraba en 72.2%, frente a la tasa femenina de 39.2%. 

Lo anterior nos lleva al segundo reto ya que, una de las posibles causas de esta lentitud en la recuperación económica de las trabajadoras mexicanas puede estar relacionada con el hecho de que las mujeres trabajan principalmente en el área de servicios. De acuerdo con el diagnóstico, el 53% de las trabajadoras mexicanas trabajan en el sector servicios, frente a un 36%, en el caso de los hombres.

La presentación de evidencia, por parte del IMCO, sobre este tema, deja mucho para reflexionar en cuanto a cómo hacerle para no echar por la borda lo mucho o lo poco construido en términos de inclusión femenina en el mercado laboral. Asimismo, para pensar en qué políticas públicas deben diseñarse para apoyar a las millones de mujeres que se están viendo afectadas por esta situación (sobre todo cómo apoyar a aquellas mujeres que se quedaron sin empleo y son jefas de familia, sin una pareja de apoyo. De acuerdo con los datos presentados en el diagnóstico, son más de 5 millones de mujeres las que se encuentran en esta situación). 

Una recuperación económica desigual solo provocará que la economía mexicana siga sin llegar a su máximo potencial en términos de generación de riqueza. 

Twitter @jale_997 

[1] Banco Mundial (2020). Protección para las personas y las economías: políticas integradas en respuesta a la COVID-19. Recuperado de https://www.bancomundial.org 

[2] The Economist (2020). The pandemic is plunging millions back into extreme poverty. Recuperado de https://www.economist.com/international/2020/09/26/the-pandemic-is-plunging-millions-back-into-extreme-poverty?fsrc=scn/tw/te/bl/ed/fromplaguetopenurythepandemicisplungingmillionsbackintoextremepovertyinternational

[3] OIT (2020). World Employment and Social Outlook – Trends 2020. Recuperado de https://www.ilo.org/global/research/global-reports/weso/2020/lang–en/index.htm 

[4] IMCO (2020). Evidencia de las afectaciones económicas del COVID-19 en la mujer. Recuperado https://imco.org.mx/evidencia-de-las-afectaciones-economicas-del-covid-19-en-la-mujer/

¿Y el concierto de inconstitucionalidades?

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Con un resultado inesperado y contrario a todos los pronósticos por parte de analistas y comentaristas, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró constitucional la consulta para enjuiciar a expresidentes, en el proyecto de Revisión Constitucional 1/2020. Con una votación dividida de 6 contra 5, siendo la mayoría a favor de la constitucionalidad de la consulta y en contra del proyecto del ministro Luis María Aguilar, que pretendía declarar la inconstitucional dicha consulta, ya que, en palabras del ministro “se trata de un concierto de inconstitucionalidades que pudieran incidir negativamente en el acceso a la justicia, la persecución de los delitos y el Estado de Derecho mismo”. Hay que dejar claro que todo el análisis del pleno tuvo como punto de partida el artículo 35 de la constitución que establece como derecho de la ciudadanía en su fracción VIII, votar en consultar populares. Sin embargo, la pregunta que era objeto de la consulta, al preguntar sobre la persecución penal de una persona o grupo de personas, mostraba un claro conflicto de derechos, entre el derecho a la participación ciudadana contra el debido proceso y presunción de inocencia. 

La Corte tenía la tarea de revisar la constitucionalidad del objeto o materia de la consulta. En la discusión, pudimos apreciar los diversos argumentos a favor y en contra. En primera instancia, dentro de los argumentos a favor de validar la constitucionalidad de la consulta para investigar y enjuiciar a expresidentes, tenemos el mencionado por el Ministro Presidente, Arturo Zaldívar, quién consideró que la consulta no tenía carácter vinculante u obligatoria a las autoridades para realizar actos, sino que es una forma para que se privilegie la participación ciudadana en la formulación de la política criminal, y argumentó que esto no está prohibido por nuestra constitución general. Lo demás  ministros que se pronunciaron a favor de la constitucionalidad de la consulta, expresaron que la materia o materia de la consulta son responsabilidades administrativas y por lo tanto la constitución no limita dicha materia en su artículo 35,  e incluso, un Ministro mencionó que la consulta versa en el derecho a la verdad sobre hechos pasados y que debe privilegiarse el derecho de las ciudadanía a participar en un ejercicio como el de la consulta. 

Del otro lado, tuvimos intervenciones como el de la ministra Piña Hernández quién argumentó que la consulta es inconstitucional dado que es claramente vinculante, tal y como lo establece el artículo 35 fracción VIII numeral 2do,  ya que al realizar una consulta como ésta, le daría un trato privilegiado o diferenciado sólo porque ocuparon el cargo de Ejecutivo Federal, y también mencionó que es inconstitucional dado que se está cuestionando el derecho de acceso a la justicia de víctimas y la reparación integral del daño, los cuales no pueden ser sometido a una votación o ejercicio democrático ya que son derechos humanos y garantías constitucionales. 

Otro de los argumentos contundentes fueron los expresados por el ministro Laynez Potisek, quién expresó que estamos ante una restricción de derechos humanos como la presunción de inocencia y debido proceso, lo cuales están directamente prohibidos por la constitución para ser sometidos a consulta (art. 35 fracción VIII numeral 3), de igual manera, el ministro mencionó que la pregunta se response a sí misma, ya que se está sometiendo a consulta lo que jurídicamente están obligadas a hacer las autoridades de procuración de justicia, y dado se está ante una discusión que involucra derechos humanos, la Corte debía defender los derechos humanos a pesar del clamor popular. El ministro finalizó con esta frase: “los jueces constitucionales no somos nombrados para tener popularidad, nosotros no. Nunca el Poder Judicial, nunca las Fiscalías. La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene que garantizar la constitución y los derechos humanos, aún en contra de las mayorías. La justicia no puede ser sometida a consulta”.  

Sin duda, estamos ante una situación sin precedentes que nos dejó ver una división notoria al interior de nuestro máximo tribunal como no habíamos atestiguado en años recientes. La Corte modificó la pregunta original, eliminando las palabras “autoridades pertinentes”, “investiguen y sancionen la presunta comisión de delitos” y se suprimieron los nombres de los expresidentes. A mi parecer, la decisión era clara, el fondo de la consulta es a todas luces inconstitucional, ello no significa que se deba dejar en impunidad las acciones de los gobiernos anteriores, sin embargo, no se necesita una consulta para que las autoridades realicen su trabajo, y ésta obligación es mayor cuando una administración federal ha insistido en el combate a la impunidad y la corrupción como un eje central de sus objetivos de gobierno. Esta es una decisión que le sumará legitimidad con un sector de la sociedad, pero que en otro sector pierde el sentido natural que tiene una corte constitucional, al ser el órgano encargado de limitar las acciones del poder y que sus actos estén dentro de los marcos jurídicos y constitucionales. La Corte era nuestra última trinchera y contrapeso, ahora no queda claro cuál será el futuro de las próximas decisiones fundamentales que vienen, este es un precedente peligroso que puede vulnerar nuestro Estado Constitucional de Derecho. Muy bien dijo la Ministra Piña: “mi responsabilidad es no ceder a más presiones que las que me dicta la constitución”. 

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¿La mejor democracia del mundo?

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Las portadas de los periódicos de todo el mundo comparten una opinión similar sobre el primer encuentro entre los candidatos Joe Biden y Donald Trump: ha sido el peor debate de la historia. Tan malo fue que lo califican de “broma”, “desastre”, “humillante” y hasta “mierda”. Una emisión que podría ser preferible dejar en el olvido, pero que pone en evidencia una verdad incómoda sobre la transfiguración que ha vivido la política.

¿Qué pasó para que los políticos dejaran de proponer planes de gobierno y ahora se dediquen a insultarse los unos a los otros? ¿En qué momento dejaron de importar las ideas de fondo y se pensó que era una buena idea que, en lugar de tener apoyos, los candidatos sólo fueran “populares”?

Quizá la respuesta es que esta situación es producto de una paradoja. Por un lado, existe una sociedad que está harta de los políticos, de la política y que pidió nuevas formas y a outsiders con la esperanza que se cumplieran sus necesidades, pero que ante los malos resultados que estos puedan dar, se sienten desencantados porque la alternativa entonces es lo que ya se tenía antes.

Justo esto es lo que le está viviendo el electorado estadounidense. Vio en Trump la respuesta a una necesidad de “ya no más políticos”, pero ignoró el hecho de que el empresario, una vez dentro del Despacho Oval, ya no iba a ser más “un empresario” y se institucionaría. Ahora que los malos resultados de la gestión de la pandemia son palpables, con un poco de tristeza o nostalgia voltean a ver a los políticos tradicionales y esto hace que haya que plantearse una disyuntiva nociva: o quedarse con los que vinieron “desde fuera” pero que no dieron resultados, o volver al modelo de antes que tampoco cumplía. En pocas palabras, elegir el menos peor.

Es cierto que un candidato que conecta bien con la sociedad y se comunica en un lenguaje sencillo suele conseguir más apoyos, pero ésta es tan sólo una estrategia de tantas y en ningún momento agota todas las instancias. La llamada “mejor democracia del mundo” está viviendo su peor periodo de desgaste en lo que va de la historia moderna y es evidente que llega muy débil a estos tiempos de incertidumbre. Los estadounidenses están pagando el precio de diluir tanto la retórica política y de decidir su voto de la misma manera en la que lo harían si tuvieran que decidir entre comprar un producto u otro o entre ver una película u otra.

Si se sigue creyendo que un político sólo por ser popular está capacitado para ganar una elección, entonces esta situación continuará, porque cuando lleguen al gobierno y no sepan hacer el trabajo y su única salida sea pedir a los asesores soluciones para mantener el índice de aprobación, las cosas terminarán tan mal que nos llevarán al mismo punto de partida. 

Lo que están sintiendo los estadounidenses después de ver a un Trump autoritario, imprudente e indecente, y a un Biden sumiso, con poco temple y que no soporta la tensión, está muy bien representado por un video de The Daily Show narrado por Steve Buscemi. Para mí, el título del video es lo que justificará el triunfo demócrata dentro de unas semanas: “Joe Biden: acceptable under the circumstances“.