La necesidad de ‘Ubuntu’

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El desarrollo sostenible es un tema ha tomado mayor importancia con el paso del tiempo al ver que cada vez es peor la contaminación y problemas ambientales que surgen. El concepto se refiere al uso de los recursos del presente para satisfacer nuestras necesidades, sin condicionar el uso de éstos mismos para las futuras generaciones. Y aunque suene cliché, es un tema que no deberíamos esperar a que el gobierno resuelva, sino que es necesario que cada persona empiece por cambiar su estilo de vida. 

En África tienen una ética ambiental que podría ser comparada en cuánto a raíces y religión. Desde la antigüedad la naturaleza es divina porque era el regalo que se esperaba a partir de los sacrificios a los dioses. Sin embargo, en África esta perspectiva de la naturaleza sigue presente (sin los sacrificios), y crearon el término: ubuntu (en lenguaje Nguni). Ubuntu no puede ser traducido literalmente, pero significa pertenecer a una comunidad y tener el deber de cuidarse los unos a los otros y, por lo tanto, a la naturaleza física. Porque si se cuida el ambiente, traerá mejor calidad de vida a todos. 

Este término tan culturalmente intrínseco es algo que todo el mundo debería conocer y practicar. En general, debido a la importancia que se le da a ser sociedades modernas y altas en tecnología, hay una industrialización sin responsabilidad ecológica y sobreexplotación de recursos naturales que hace que nosotros mismos olvidemos el cuidado del entorno. En México, según el INEGI, en el 2016 se gastó 0.7% del PIB para realizar acciones a favor del medio ambiente, no obstante, la degradación de éste y el agotamiento de recursos costó el equivalente al 4.6% del PIB; es decir, fue casi 7 veces más el daño. 

A pesar de que México está en el ranking de los 5 países más biodiversos del mundo, nosotros los mexicanos, no le damos ese valor a la naturaleza y nos dan igual los temas de basura, transporte verde, energía renovable, etc. Sí puede que haya empezado una campaña para dejar los popotes, pero ¿cuándo van a empezar las campañas para la eliminación de bolsas de plástico? ¿o empezar a usar termos en lugar de comprar una botella de agua cada día? ¿Por qué nos tendríamos que esperar a que los diputados y senadores legislen sobre regulaciones para minimizar la contaminación si son acciones que bien podríamos hacer costumbre desde ahorita? 

Como bien dice el proverbio: “Sólo después que el último árbol sea cortado, el último río haya sido envenenado y el último pez haya sido atrapado, nos daremos cuenta que no podemos comer el dinero.” Nos hace falta más ubuntu, más sentido de pertenencia y respeto por la naturaleza por el simple hecho de que es lo que nos mantiene. Apreciar y cuidar el medio ambiente es también apreciarnos y cuidarnos a nosotros mismos. 

#ElTalónDeAquiles: “El fin de la era de plástico”

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Hace al menos quince años inició el fin de la era de plástico. La revuelta comenzó en los supermercados de Canadá, Estados Unidos, y Europa, cuando la gente empezó a rechazar el uso de bolsas de plástico, que tardan siglos en biodegradarse, para llevar sus compras a casa. Años después, inició la lucha contra – llamálos como mejor te convenga – los absorbentes, bombillas, calimetes, cañitas, carrizos, pajitas, pajillas, pitillos, o popotes. Luego aparecieron las máquinas para fabricar agua mineral casera. Hoy, el agua natural empaquetada en cartón (como la leche o el jugo de naranja) se popularizariza.

El fin de la era del plástico llegó al punto de no retorno. En definitiva, la economía verde está aquí para quedarse. Los reportajes televisivos sobre la inmensa isla de plástico que flota en alta mar se multiplican. Durante mi escala en el aeropuerto Mohamed V, vi por vez primera uno de los aviones asociados al esfuerzo para limpiar ese mar de desechos. También aflora la conciencia sobre la importancia de los micro-plásticos, esos residuos no biodegradables que entran en la cadena alimenticia de los peces, y por lo tanto, en la nuestra. 

Pero, como siempre, es en los países menos desarrollados en donde el mayor esfuerzo queda por hacer. Tomaré un ejemplo para ilustrar mi angustia. Durante mi semana en N’Djamena, organicé un taller en el cual participaron 30 personas. Todos los días (y el evento duró tres), cada persona recibió una botella matutina de agua, y otra vespertina. En realidad no fue mucho, pero aun así, se repartieron 180 unidades. 

El agua de tubería de la ciudad, como es el caso en muchos otros lugares del mundo, no es potable. Por lo tanto, a parte de las seis botellas de 350 ml que consumí durante el taller, tomé las dos botellas que el hotel puso a mi disposición todos mis días de estancia (10 unidades). Y como esos 750 ml no bastaron para hidratarme diariamente, compré al menos cuatro botellas, de 1.5 L, más. Así, tan solo en materia de agua, mi huella ecológica de plástico de la semana que recién termina fue de 50 botellas (un aumento de alrededor de 1700 % de mi producción individual semanal de este tipo de basura). 

Supongamos ahora un consumo individual similar de cada uno de los participantes al evento: 1500 botellas. Olvidemos el consumo de otros refrescos, envases de jabón (por ejemplo para limpiar la vajilla), botellas de salsas, aceite, etc. Todo ese plástico, sin excepción, durará una eternidad en desaparecer y producirá micro-plásticos no degradables. Ahora multipliquemos esa cantidad por varios billones de personas, y luego hagámoslo de nuevo por 365 días para obtener un estimado del consumo anual. Prefiero no hacer el cálculo. ¿Entendés ahora por qué es un capricho usar una pajilla durante diez minutos para ingerir un refresco? ¿Queda claro por qué es inexusable olvidar tu bolsita de tela para tu diario? ¿No es ser malagradecido el menospreciar el privilegio, porque eso es lo que es, de vivir en un lugar en donde el agua de tubería es potable? 

Es en mi recamara de hotel, entre mis botellas de plástico que de seguro terminarán en cualquier lugar menos en un centro de reciclaje (porque en África reciclar como en Europa es un lejano sueño), que vi al siempre anacrónico Donald Trump eliminar medidas de protección ambiental creadas por su predecesor. Pero también vi un reportaje sobre una empresa europea que descubrió cómo fabricar plástico biodegradable a partir de leche de vaca: el plástico del futuro. Y entonces, como eterno optimista que soy, y a pesar de ser la siempre privilegiada Europa la que desarrollará las primeras sociedades autosustentables de nuestra era (mientras el sur, falto de infraestructuras, se seguirá ahogando en mares y montanas de plástico), que pensé: algo de esperanza todavía hay para el futuro de nuestra especie. 

Fernando A. Chinchilla 

N’Djamena (Tchad), agosto de 2018

#PulsoUrbano: “¿Desarrollo económico vs cuidado medioambiental?”

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Las tensiones por el rezago en el cuidado medioambiental y la voracidad de los corruptos no dejan de otra. Tal parece que la lucha eterna será entre los interesados en el desarrollo económico y los que exigen un medio ambiente sano.

No es para menos. Las experiencias de la insensibilidad, abusos, indolencia e incapacidad frente a la defensa de los recursos naturales, ha dejado a la sociedad en absoluta desconfianza respecto a lo que se hace en materia de desarrollo económico.

De ahí que se le tenga hasta “miedo” a las empresas o corporativos que, por un lado, significan productividad y empleos y, por otro, tal parece que su reputación deja qué desear.

No obstante, esas generalizaciones no son así en todos los casos. Cada vez más actores de la economía del país están cambiando objetivos y modelos organizacionales para hacerse responsables (cómo sí lo hacen en otros países) del propio caos que impera en la administración pública cuando no se tienen intereses colectivos que respeten, cuiden y valoren no al medio ambiente, sino a la propia ética.

Por esa misma razón, es importante saber que en otros lugares del mundo, sobre todos los más avanzados, el desarrollo económico y el cuidado medioambiental no están peleados. Al contrario, los hacen coincidir. Porque en gran parte muchos nos hemos dado cuenta que la supervivencia humana está cada vez más íntimamente relacionada con ambos temas.

Crece conforme hay cambios sociales las demandas por tener renovados derechos laborales, medidas de seguridad, responsabilidad social como la preservación y el cuidado del entorno natural que nos rodea. Ambas exigencias son válidas y, contrario, a lo que se piensa, debemos hacerlas coincidir con responsabilidad.

Si hay algo que falta es visión, ética y talento para hacer proyectos que de forma integral y holistica hagan valer ambos derechos, el de lo público para crear ambientes sanos y el de lo privado para fortalecer el desarrollo económico.

Éste es un debate que no sería tan difícil de no ser porque nuestras instituciones públicas carecen del recurso humano o la suficiente ética como para entender que no se vale sacrificar una sin la otra. Al menos el futuro del mundo va hacia allá.

#PulsoUrbano: “La alergia nuestra de cada día”

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La escena se repite. Una “nata” gris divide entre el cielo que emerge del imaginario más poético y esa parte “baja” de la ciudad en donde ni se pierde incluso la visibilidad.

El problema de la contaminación del aire es que el aire no se ve. Así que la vida cotidiana pasa mientras respiramos “quiénsabequécosa” sin darle demasiada importancia. Sin embargo, eso no quiere decir que no exista.

La mala calidad del aire es y cada vez más se presenta en la alteración de la salud pública de los habitantes. Si preguntamos a nuestros conocidos sobre los síntomas que no les permiten “vivir en paz” en la ciudad, nos daremos cuenta que la mayoría apunta a ligeros y no menos graves señales de que algo no está bien: dolores de cabeza, alergias, nariz tapada o dificultad para respirar.

Es esto último, respirar, uno de los verbos de los que depende la vida humana. Por eso es tan importante, hablar del problema lacerante para la calidad de ida colectiva que representa la contaminación del aire.

Lamentablemente, su medición como regulación, dependen de las instituciones públicas competentes. Las mismas que “brillan por su ausencia” una vez que lo único que hoy tenemos en el Estado de Nuevo León es una irrisoria medición que ni siquiera alcanza los estándares tecnológicos para hacerla de forma oportuna y correcta.

A lo más que ha llegado la acción gubernamental ha sido a difundir esa medición imprecisa, emitir recomendaciones para que nosotros hagamos algo en términos de prevención y conferencias o talleres para que sepamos de qué se trata.

Dos que tres batallas legales contra las famosas “pedreras”, pero hasta ahí.

¿Se puede hacer más? Por supuesto que sí. Sobre todo, porque Nuevo León tiene una gran posibilidad de involucrar a una sociedad civil cada vez más preocupada por solucionar este problema y cuyo conocimiento y propuestas deberían estar como prioridad en estos momentos de crisis ambiental en la que todos los días estamos con el semáforo en rojo.

Lo cual se traduce en enfermedades y, por tanto, en altos costos en salud que se termina pagando con dinero privado y también con dinero público.

Debemos hacer la gran apuesta que no sólo considere a los baches como el problema de Nuevo León, sino… ¿Qué estamos respirando? Preguntemos una y otra vez para darnos cuenta que esa nata nuestra de cada día debe desaparecer si queremos garantizar nuestra calidad de vida.

Derecho a la Ciudad

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“Hacer el retrato de una ciudad es el trabajo de una vida y ninguna foto es suficiente, porque la ciudad está cambiando siempre. Todo lo que hay en la ciudad es parte de su historia: su cuerpo físico de ladrillo, piedra, acero, vidrio, madera, como su sangre vital de hombres y mujeres que viven y respiran. Las calles, los paisajes, la tragedia, la comedia, la pobreza, la riqueza.” (Berenice Abbott, 1989).

La forma en que han crecido las ciudades en el mundo, ha modificado la manera en que se produce la vida y todo lo que ello implica. Lamentablemente, no podemos esconder que se ha sacrificado la calidad de vida de las personas dentro de las ciudades por esta forma de construir ciudad. En 2011, la ONU anunció que habíamos alcanzamos la cifra de más de 7 mil milles de habitantes en el mundo y como consecuencia de ello, se estima que más de 828 millones de personas estén subsistiendo en barrios marginales carentes de servicios básicos como vivienda digna, agua, electricidad, salud, educación, empleo formal, entre otros servicios básicos. Lo más preocupante, es que se proyecta que el número de personas siga creciendo conforme pasen las décadas. Además, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que en las próximas décadas, el crecimiento poblacional en zonas urbanas se incrementará en las regiones de África, Asia y América Latina, lo que podría convertirse en un problema mayor debido a las condiciones actuales de estas regiones. Además, en 2010 se registró que más del 80% de los habitantes ya vivía en ciudades en Latinoamérica, y se proyecta que para el año 2050, la cifra aumente a el 90% si estas dinámicas de hacer ciudad se mantienen igual.

Es fundamental para todos aquellos que están tomando decisiones en torno al desarrollo urbano de las ciudades, que la población deje de ser más que un simple número. Para hacer ciudad, es indispensable contemplar las funciones de la sociedad, los servicios que le brinda se les brinda, las actividades que realizan y entender como ellas se relacionan con el contexto urbano.  Este comportamiento en Latinoamérica y a nivel mundial ha prendido los focos de organismos de la sociedad civil como Hábitat International Coalition (HIC) que, en conjunto de profesionistas interdisciplinarios, han presionado a gobiernos locales y a la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que decreten derechos humanos emergentes enfocado en el “Derecho a la Ciudad”.

Ampliar las acciones y políticas en materia del Derecho a la Ciudad nos permitirá concretar soluciones de desarrollo sustentable a los problemas que tienen que enfrentar día con día las personas al vivir en una ciudad. Además, identificar mejoras en las políticas públicas ya existentes permitirán a cualquier región del mundo, explotar sustentablemente sus recursos para crear modelos en donde la equidad social se vuelva un factor fundamental y que sus economías puedan convertirse en economías sanas y saludables. Lewin (1964) afirma que, “es necesario considerar al individuo y el medio ambiente como una entidad única e inseparable” pues “así como el sujeto actúa sobre el medio ambiente, el medio ambiente también está en grado de afectar a la persona de manera profunda”, y un estado que no proteja a sus habitantes, será una sociedad que no proteja su economía, su seguridad y el medio ambiente con el que convive. Estamos aún a tiempo de revertir estos problemas y el Derecho a la Ciudad es una pieza clave para lograrlo.

Pide Marcelo Martínez un mejor trato al planta Tierra

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Marcelo Martínez, diputado local por el PAN y vocal de la Comisión de Medio Ambiente, exigió un mejor trato al planeta ante los desastres naturales, dado que “el problema es que la naturaleza nos va a cobrar un día y nos va a cobrar bastante fuerte”, tal como ha ocurrido en días pasados alrededor del mundo y en México.

“Ante la llegada del Fracking, Nuevo León ya es tierra sísmica (…) vamos a tener problemas serios. Ya estamos teniendo sismos en Montemorelos“, expresó.

Lo anterior lo dijo durante la inauguración del Taller de Gobernanza Ambiental organizado por el Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire del Área Metropolitana de Monterrey, en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Universidad Autónoma de Nuevo León(UANL).

En el taller estarían presentes Dolores Barrientos, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Leo Heileman, director regional para América Latina y el Caribe del mismo.

Seguridad, Medio ambiente y Clima

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Los estudios en materia de seguridad e inseguridad vertebran círculos académicos y de profesionales en la toma de decisiones. Estos estudios consideran múltiples variables que van de la marginación social al género, pasando por condiciones económicas y por la capacidad para generar riqueza, por sólo  enunciar algunas. Las investigaciones especializadas abordan la problemática de seguridad pública, humana, global y nacional desde perspectivas diversas y sus conclusiones son en múltiples casos divergentes, polémicas y contradictorias.                                        

En este marco de análisis y reflexiones sobre la seguridad pública, en fechas recientes se publicó un estudio de Paul A.M. Van Lange de la Universidad Vrije en Amsterdam,  en que propone un modelo para explicar las razones de la violencia. En esta investigación se explica que el clima es un factor primario que conlleva a la violencia. Bajo esta premisa existirían dos grandes tendencias en la población  en su relación con el tipo de clima.

Paul A.M. Van Lange denomina la primer tendencia “De vida lenta” (slow life de acuerdo con la investigación) en que existe una definición marcada de las estaciones del año y temperaturas bajas, aquí la población está más orientada hacia el futuro y valora de forma preponderante el autocontrol. La segunda tendencia expresada como “De vida rápida” (fast life) se asociaría con climas más calientes, las poblaciones se hallan geográficamente casi siempre cerca del ecuador, y su característica, indica el investigador, es más una propensión hacia actitudes violentas.

Antes de esta investigación, diferentes análisis habían establecido relaciones entre las temporadas de calor con el incremento de ciertos delitos como el homicidio, la violación y la violencia doméstica, fundamentalmente en entornos urbanos. Básicamente se trata de propuestas de corte ambiental, es decir, al entorno cultural, social, y también climático en que viven las personas, donde el incremento de la temperatura actuaría como un ambiente o circunstancia detonadora de ciertas conductas violentas, aunque no la única.

Tal vez los resultados que expone Paul A.M. Van Lange sean debatibles o en su caso la correlación que vincula un fenómeno con el otro sea un tanto novedosa; sin embargo permite plantear un hipótesis especulativa: si como indica el “Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU habrá en el futuro un aumento entre uno y dos grados en la temperatura planetaria lo que tendrá como consecuencia zonas de mayor calor, entonces esto tendría como consecuencia que un mayor número de poblaciones tiendan a respuestas más violentas.

El medio ambiente sería por tanto, además de vida, flora y fauna, pensar en un tema de seguridad dado que los cambios climáticos pueden trastocar ecosistemas, provocar huracanes más fuertes, así como cambios bruscos en las temperaturas. Es decir, se transformaría a las poblaciones y el entorno en que habitan y, de ser cierta la investigación antes citada, tendría como consecuencia un aumento en la violencia ya que las zonas de calor ya no quedarían suscritas a la región ecuatorial sino que se ampliaría a todo el mundo.

El medio ambiente se posiciona en el análisis de la agenda de seguridad y sobre cómo sus cambios tendrán un impacto real sobre las personas y su conducta. Dicho en otros términos el cambio climático además de generar más calor afecta la relación de las personas con el medio en que viven,  lo que supone prepararse para fenómenos meteorológicos inéditos en sus comunidades, responder a la aparición de plagas, insectos y otros seres vivos que no se presentaban en su hábitat, y desde luego al cambio en su medida del tiempo y de las estaciones. La seguridad aparece ligada al cómo vivimos, con qué expectativas, con qué medida del tiempo, y hasta a la temperatura en que las personas y sus familias desarrollan sus actividades.

#ElTalónDeAquiles: “El Paladín del Medio-Ambiente”

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Lo previsible pasó: el presidente Trump anunció el retiro de su país del Acuerdo de París. Hay todavía tela por cortar, pues el proceso de salida toma al menos cuatro años; 2020 es entonces el umbral para hacer el anuncio efectivo. Pero cierto es también que al proclamar su retiro Washington se une a Damasco y Managua, únicas capitales que no lo han adoptado.

El Acuerdo de París es un tratado universal (147 países, el 82% de las emisiones de gas a efecto invernadero, son parte en junio de 2017) mediante el cual los firmantes se obligan a limitar el calentamiento climático futuro. Los Estados Unidos emite alrededor del 14% de gases a efecto invernadero. El acuerdo considera las peculiaridades de cada país y establece mecanismos recurrentes de revisión para evitar los peores efectos de un aumento desmedido de la temperatura. Si se traspasa la barra de los 20C, la seguridad alimentaria peligraría, los eventos climatológicos extremos se multiplicarían, y el aumento en el nivel del agua se convertiría en una amenaza a los litorales. El “norte” acordó además trasferir USD 100 billones por año (hasta el 2020) al “sur” para ayudar a mitigar los efectos del cambio en curso y acelerar la transformación hacia una economía verde.

Las razones con las que Trump justifica el retiro son inverosímiles. El pacto favorecería los intereses extranjeros en menoscabo del contribuyente estadounidense, quien debe asumir costos como la pérdida de empleos, salarios más bajos, pérdidas del PIB, etc. El fondo verde costaría billones, lo cual implicaría la necesidad más impuestos; crece así la pobreza. Finalmente, y esta es la peor de todas las excusas, como Trump es el “paladín” del medio-ambiente, no puede permitir un pacto que penalice al líder mundial en la materia sin castigar a los verdaderos contaminadores. China e India han hecho lo que han querido desde siempre, y no están hoy en el banquillo de los acusados. Como si de eso se tratara…

En el mundo de Trump, su país gana resucitando la industria del carbón. Poco importan los empleos creados por las tecnologías verdes, que empresas estadounidenses como Shell y Exxon Mobil tengan competitividad en la materia, que líderes de empresas como Disney, Goldman Sachs, SpaceX, Tesla, etc., se declaren inquietos por la falta de liderazgo de Washington, y que muchos de ellos renuncien a sus funciones de asesoría en la capital estadounidense. Eso es secundario. Importa aun menos mantener una voz dentro del Acuerdo, que los aliados critiquen la decisión-“error” para Paris, “hecho lamentable” según Berlín, “decepción” en Ottawa-y que contradigan a Trump al aclarar que el pacto no es renegociable. ¿Y qué decir de los gobiernos sub-nacionales estadounidenses, muchos de los cuales ya se declararon rebeldes? Los gobernadores de New York, California, y Washington anunciaron la “Alianza por el clima”, un foro para reforzar los programas de lucha contra el cambio climático. Los alcaldes de New York, Los Ángeles, y Boston anunciaron un boicot a Washington.

El “Occidente” está fracturado. Trump perdió otra oportunidad de enderezar su presidencia, que se enfrasca en una espiral de sinsentidos. Sus defensores dirán que no hace más que cumplir su palabra. Es cierto: en su aislacionismo, el candidato prometió en 2016 retirarse para proteger la soberanía y el interés nacional. Pero los argumentos arcaicos de la Paz de Westfalia se convierten en una burla anacrónica, inconsciente y egoísta. China y Europa, que ven en este aislacionismo la oportunidad para posicionarse mejor en un mundo en donde las tecnologías verdes ya dan la ventaja, se pronunciaron a favor del acuerdo. Un sistema multipolar se erige ante nosotros, con Europa autónoma, Rusia en apogeo, China acelerando hacia la economía verde, y con una hegemonía estadounidense en franco declive. Trump es una tristeza para su país, un peligro para el planeta, y una vergüenza para su generación.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), junio de 2017

Cómo Vamos 2016: Inseguridad y Corrupción

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El pasado sábado la plataforma “Cómo Vamos Nuevo León” dio a conocer la encuesta “Cómo Vamos 2016”, misma que estará realizando la plataforma cada año. Esto con el fin de saber qué es lo que preocupa a los habitantes del Área Metropolitana de Monterrey y de esta manera poder tener un panorama claro en lo que se debe de trabajar en nuestra metrópoli.

En la encuesta encuentro varios temas que ya se han tratado en Altavoz, entre ellos la calidad del aire, medio ambiente, movilidad e inseguridad. Pero la que ha llamado más mi atención es todo lo relacionado con gobierno y la percepción que tiene la ciudadanía de sus alcaldes y gobernador. A continuación, haré un breve resumen de la encuesta y su importancia en cara a los comicios el año que viene.




Entre la gente encuestada, el 55% está enterada de lo que hace su alcalde o alcaldesa, mientras que el resto, que es un 45%, el 46% dice que no sabe sobre las acciones de su alcalde o alcaldesa, por que no le interesa saber.

Mientras tanto 32% dijo no tener acceso a la información y por eso mismo desconocen lo que hace su alcalde o alcaldesa. Una cifra importante para los municipios, es que el 48% de los encuestados considera que los municipios hacen un buen uso de los recursos públicos, cifra mucho más alta que la del estado, como veremos más adelante.

Algunos de los puntos que más preocupan en los municipios, es que los alcaldes no han podido cambiar la percepción de corrupción entre los ciudadanos. El 82.4% de los encuestados piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en los gobiernos municipales. El otro punto es la falta de conocimiento de algunos ciudadanos sobre quiénes son sus gobernantes. Un 25.5% no sabe el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa.

Por el lado del Estado, los números sí difieren, pero muy poco. Por ejemplo, a pesar de que Jaime Rodríguez Calderón, presume tener una excelente comunicación por Facebook, solo el 49% de los encuestados dice estar enterado de las acciones del gobernador. Lo preocupante es cuando vemos que del 51% que dice no saber de las acciones del gobernador, el 44% contestó que no sabe, por que no le interesa estar enterado. Mientras que solo el 36% dice no tener acceso a la información.

Por otro lado, la administración de “el Bronco” no ha podido cambiar la percepción que tiene la ciudadanía sobre el gobierno del estado. El 34.4% de los encuestados consideran que se hace un buen uso de los recursos públicos y el 86.3% piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en el gobierno estatal, cifra que supera el promedio municipal. Eso sí, aquí solamente el 10.4% no sabe el nombre y apellido del gobernador.




Estos números nos dicen mucho sobre los actuales gobiernos municipales y el gobierno estatal. Por un lado, los ciudadanos siguen sin confiar en sus gobernantes, siguen considerando que la corrupción es un acto frecuente en los gobiernos.

También preocupa que un cuarto de los encuestado no sepan el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa, es decir desconocen quien les tiene que rendir cuentas y a quien exigirle dar resultados. Estamos hablando que es una parte de la población que, si emitió su voto, lo hizo por que su voto fue comprado o simplemente sin hacer consciencia de por quién estaba votando en las elecciones de 2015.

Aunque los ciudadanos están conscientes que la corrupción es frecuente en los gobiernos municipales y en el estatal, la inseguridad es uno de los temas que más les preocupa, seguido por el aumento de precios y hasta en un tercer lugar la corrupción. Esto a pesar de que, según expertos, la inseguridad tiene como uno de los factores principales, la corrupción.

La encuesta demuestra que tanto gobiernos municipales y el gobierno estatal, tiene mucho trabajo pendiente en el combate a la corrupción y mejorar la percepción que tiene los ciudadanos sobre la política. Pero los ciudadanos deben de entrometerse más en la política, actuar activamente en ella y conocer de mejor forma por quienes están votando y quiénes son sus gobernantes.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

No quieren rosas

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Es que sí da coraje, oigan.

Cada 8 de marzo muchas mujeres y muchos hombres vemos con una mezcla de coraje e impotencia cómo se desvirtúa el Día Internacional de las Mujeres.

Sé que muchas personas lo hacen desde la comodidad de la ignorancia y sin un gramo de malicia, y felicitan a diestra y siniestra a las mujeres: ese día les dan rosas y chocolates y no faltan los padres, tíos o abuelos que comparten mensajes de lo “chulas, hermosas y bellas que son las mujeres”, esos que dicen que son “bellas como las rosas, la cosa más bella que inventó el hombre”, y sobran las mamás, tías y abuelas que comparten mensajes de este día “para celebrar que la mujer es madre y esposa y ese no es trabajo fácil”. Vaya, sabemos que muchas y muchos no lo hacen en mala onda, pero no por eso deja de ser algo que debe de cambiar.




Lo último que muere es la esperanza, y tenemos que seguir hablando de este día, de su importancia, de lo que se conmemora, de lo que nos tiene luchando, de lo que se ha logrado y de lo que falta por lograr. Nunca sabes quién te va a leer, nunca sabes quién te va a escuchar, nunca sabes quién va a aprender algo nuevo… Por eso hay que seguir hablando, con todos los que se pueda, con todos los que se dejen.

Emma Watson tiene senos, y el mundo parece no estar de acuerdo en cómo los usa. Emma ha hecho con su voz lo mejor que se puede hacer cuando se tiene una: prestarla para algo más grande. Y es más común escucharla hablando de los derechos de las mujeres, de educación, del medio ambiente o del derecho a decidir, que hablando de ella. Es feminista y es fantástica. Y ser feminista y fantástica es una forma muy efectiva para hacerse de enemigos.

A los más conservadores no les cae nada bien. Me imagino que les aterra ver a una persona con una influencia abrumadora en niñas y jóvenes (y en un vasto colectivo de hombres que la admiran), hablar acertadamente de los derechos de las mujeres, del aborto, del feminismo… Pero a Emma se le ocurrió hacer una sesión de fotos para una revista enseñando una buena parte de sus senos y hombres y mujeres comenzaron a atacarla, a preguntarse a dónde se fue su feminismo.

Su feminismo sigue exactamente donde siempre ha estado.

Y el 8 de marzo es un buen día para decirle y recordarles a hombres y mujeres, que las mujeres son dueñas absolutas de su cuerpo. Un día como ese es el día perfecto para informarse, educarse y sumarse a la lucha por acabar con las estructuras de poder y las normas sociales que restringen, limitan, reducen o pretenden dictar lo que las mujeres pueden o deben ser o hacer.

Se puede decir que todos crecimos en familias machistas, no vivimos en una generación en la que pueda decirse a la ligera que nuestra familia no lo es o lo fue; eso sería, muy seguramente, una tremenda falsedad. Así que todos tenemos una lucha que librar, cuestionarnos a nosotros mismos y cuestionar a otros, educarnos a nosotros mismos y educar a otros. Con perseverancia y algo de suerte las cosas van a cambiar. Y empezar a cambiarlas en nuestras familias es de lo más efectivo que podríamos hacer.

Ellas se merecen un mundo mejor, todos nos merecemos un mundo mejor. Porque en el mundo de hoy, 1 de 3 mujeres sufrirá un acto de violencia física o sexual durante su vida (ONU, OMS) y en México, el 47% de las mujeres ha sufrido ya algún tipo de violencia (ENDIREH, INEGI 2011).




Queremos pensar que el problema no es tan grande, que no somos un país de África o del Medio Oriente, pero la violencia contra las mujeres desde hace mucho ha encontrado tierra fértil en nuestro estado. Los datos más confiables (del Sistema Nacional de Seguridad Pública) indican que en Chihuahua en el 2012 y 2013 se cometieron más de 1,627 violaciones sexuales; ahora toma un momento y vuelve a hacer números reflexionando que por cada caso denunciado hay uno más que no se denuncia por las consecuencias de estigma y culpabilidad que las autoridades y la sociedad imponen sobre las víctimas. “La violaron por andar con sus falditas“, “es que una tiene que darse a respetar”, expresiones como esas, muy a menudo hechas por mujeres, pegan en el alma.

Durante esos mismos años, en nuestro estado se documentaron 3,892 casos de homicidios a mujeres, y sólo 611 fueron investigados bajo los protocolos de un feminicidio, y apenas el 4% de los casos investigados llegó a una condena -que bien pudo ser absolutoria (OCNF, INMUJERES 2014). Durante los años 2013 y 2014, seis mujeres eran asesinadas en Chihuahua diariamente.

Esa es la violencia que nos las arrebata, la que las desaparece, la que las mata.

Pero hay muchos tipos de violencia y aquella que se construye en la inequidad, no es menos grave.
A nivel mundial, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de estar desempleadas, la tasa de desempleo de los hombres es de 5.5% y de 6.2% para las mujeres (ILO 2016), lo ridículo es que sean más propensas al desempleo cuando a nivel mundial hay más mujeres que hombres que se gradúan de estudios de educación superior.

Y para las que trabajan la cosa está igual de mal (“ya párale Loui, puras malas noticias”), porque la brecha salarial entre hombres y mujeres a nivel mundial continúa en un promedio del 23% (ILO 2016). Es decir que las mujeres ganan el 77% de lo que gana un hombre en el mismo puesto sólo por el hecho de ser mujer. Los estudios indican que, si las tendencias actuales se mantienen, nos tomará 70 años corregir y eliminar esta brecha de salarios… Y eso es inaceptable.




Este año puedes hacer el compromiso de hacer pequeñas grandes acciones para sumarte a esta lucha, no sólo el 8 de marzo, sino para siempre. Sólo son algunas y me las robé del sitio: internationalwomensday.com

– Cuestiona paneles o grupos formados por puros hombres
– Haz notar cuando se está usando lenguaje excluyente
– Desafía los estereotipos
– Alza la voz cuando se excluye a las mujeres
– Monitorea la brecha salarial entre hombres y mujeres
– Educa a los jóvenes sobre relaciones positivas
– Confronta a aquellos que justifican a violadores y culpan a las víctimas
– Dona a grupos luchando contra la violencia sexual
– Siempre denuncia actos de violencia
– Apoya campañas para prevenir la violencia
– Reconoce y corrige cuando hay situaciones de control o coerción

Es agotador. No nos queda más que admirar a aquellas y aquellos que dedican 20,000 horas de su día a esta batalla. Todas esas personas que trabajan por los derechos de las mujeres no sólo el 8 de marzo, sino cada día de su vida. Pero todas y todos podemos hacer pequeñas cosas que hagan de esta lucha una que se puede ganar.

No quieren rosas, ni chocolates. Quieren respeto, libertad, igualdad, derecho a decidir, maternidad saludable, empleo digno, paga equitativa, seguridad… Y como Emma, que entiendas, que entendamos que son dueñas de su cuerpo y pueden enseñar o no los senos, cuando les dé la gana.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”