Padre Solalinde: La cara progresista en la política de la Iglesia Católica

A lo largo de la historia, no ha existido estructura con mayor número de adeptos, así como mayor influencia en los asuntos políticos de México, como lo es la iglesia católica. Si bien los esfuerzos emprendidos por personajes como el presidente Benito Juárez contribuyeron a establecer un distanciamiento entre los asuntos del clero y del estado, así como el nacimiento de un auténtico estado laico, es indudable el peso que dicha institución continua ejerciendo en los aparatos estatales.




Sea por medio de figuras de autoridad que establecen una postura rígida frente a los asuntos que competen al poder legislativo (como lo que se presenció no hace mucho con las declaraciones del Cardenal Norberto Rivera en relación a la iniciativa presidencial sobre el matrimonio igualitario); así como a través de grupos fachada defensores de posturas conservadoras (véase Frente Nacional x la Familia o ConParticipación), una considerable parte de la iglesia ha mostrado una defensa por visiones tradicionalistas, contrarias al progresismo predicado en décadas previas bajo la óptica de la teología de la liberación.

No obstante, si bien resulta verdadero lo anteriormente dicho, es cierto que también existe un sector eclesiástico con una concepción más apegada a un progresismo y a una ruptura con el tradicionalismo predicado por variadas congregaciones. Entre los miembros de tal sector, se puede mencionar al Padre Alejandro Solalinde.

Ministro de culto, activista, defensor de los derechos humanos y defensor de los migrantes, Solalinde representa lo contrario al fundamentalismo actual: a una figura religiosa, que si bien se involucra en los asuntos políticos, lo hace bajo el estandarte de la lucha por recuperar la dignidad del prójimo; más allá de contribuir a mantener la influencia eclesial en los asuntos públicos, Solalinde contribuye más como ciudadano que como representante religioso deseoso de mantener su poder en los poderes de la unión.

Fungiendo como un ejemplo de solidaridad y valor en momentos de gran impacto, como la exigencia de que no quedaran impunes los crímenes cometidos en Ayotzinapa y las acciones de políticos como Javier Duarte, Alejandro nos hace recordar aquella teología de la liberación que orientaba hacia un progresismo en la visión del catolicismo.

Igualmente, es la sinceridad, el coraje y la calidez humana lo que distingue a dicho sacerdote de otros personajes relativos a la creencia predominante de nuestro país, los cuales se valen de su estatus para influir en las decisiones que dirigen el rumbo de la nación.

Tal ejemplo es lo que habría de hacer replantear a la iglesia sobre su postura sobre los asuntos públicos, y hacerlos ver lo fundamental que resulta un cambio en sus formas, el cual debería observarse en contemplar a una Iglesia Católica que ya no se entrometa más, de forma directa, en las decisiones de nuestros legisladores, sino que, como lo ejemplifica Solalinde con su acción diaria, actúen de forma directa en los problemas que aquejan a la población.




Es hora de ver, no solo un cumplimiento verdadero del concepto de la separación iglesia-estado, sino que también de apreciar el surgimiento de una iglesia que verdaderamente se preocupa por el bienestar de su prójimo, y en lugar de contribuir a la realización de marchas que buscan limitar los derechos de un determinado grupo, busquen la forma de ayudar a los desprotegidos y luchen por garantizar el cumplimiento de un piso mínimo de dignidad que supuestamente nos garantiza nuestra Carta Magna.

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El Diezmo Estatal

Todo parece indicar que el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, y varios diputados del Congreso Local, tienen el cielo asegurado.

Según una investigación el gobierno de Nuevo León ha donado de octubre 2015 a septiembre de este año, dieciséis terrenos valuados en millones de pesos, a la Arquidiócesis de Monterrey, A.R.

La práctica de regalar terrenos a la Iglesia Católica también se realizó durante el sexenio de Rodrigo Medina de la Cruz. De hecho, durante su último año de gobierno, Medina de la Cruz, regaló seis terrenos, uno de ellos por medio de donación. Pero durante lo que va de la administración de Rodríguez Calderón, se han dado más del doble de terrenos, todos bajo comodato.

De los dieciséis terrenos que se han dado, once tienen un comodato que durará por 99 años, el resto de 10 a 19 años. La mayoría de los terrenos han sido otorgados a la Arquidiócesis de Monterrey, A.R. C

abe mencionar, que, aunque no se ha incurrido realmente en ninguna irregularidad, ya que los comodatos han sido publicados en el Diario Oficial del Estado y además se han entregado a una organización registrada legalmente, no han cumplido con un requisito en especial.

 




Cuando una institución pide un terreno bajo comodato a un municipio y entidad federativa, uno de los requisitos es aclarar con qué motivo se va a utilizar el terreno que se solicita. En la mayoría de los terrenos que el Estado ha donado, no se especifica con que finalidad se van a utilizar los terrenos.

Por otro lado, llaman la atención dos cosas, la primera es que todos los terrenos están valuados, a nivel comercial, en los millones de pesos. La segunda, la mayoría de los predios se encuentran en el municipio de Juárez, Nuevo León. De los dieciséis terrenos otorgados a la Iglesia Católica, doce están situados en el municipio que forma parte del Área Metropolitana de Monterrey.

Este último punto llama la atención, dado que usualmente uno de los pretextos, por parte de las autoridades para realizar este tipo de donaciones, es que se cumplen con las peticiones de los creyentes en los municipios, además de que otorgan espacios de libre expresión para la religión. Pero el municipio de Juárez, tiene apenas una población de 256,000 habitantes, según cifras del 2010 del INEGI

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¿Acaso la Arquidiócesis de Monterrey tiene el objetivo de construir doce iglesias en el municipio? No lo sabemos, puesto que, en ninguno de los casos la organización especifico cual será el uso de los terrenos, aún así se les otorgaron los comodatos. Esto a pesar, que el terreno más barato que se dio en comodato, tiene un valor comercial de $321,963.00 MXN y el más caro $24,454,807.52 MXN.

 




Parece increíble que a pesar de la crisis financiera por la que pasará el estado el próximo año, el gobierno del Estado, junto con el Congreso Local, se hayan puesto a regalar terrenos, en lugar de ver de qué forma se podían sacar recursos de los mismos, ya sea a través de ventas de los mismos o encontrando un beneficio a la sociedad de los municipios, que no solo beneficie a unos cuantos.

Pero la pregunta principal a todo esto es, ¿por qué su mayoría están en Juárez? Lo dejamos para la reflexión.

 

Con Información de Animal Político.

Dimes y Diretes: “Monterrey: Circo de los Horrores”

Tras la cancelación del “Circo de los Horrores” por falta de “papelería”, la verdad es que no me explico para qué queremos un “Circo de los Horrores” si aquí ya estamos llenos de payasos tenebrosos y de horrores, pero por parte de nuestras autoridades.




Es en verdad una burla que la Iglesia y que el padre Juan Jo (que como que esta medio pasadito de peso o el alcohol lo anda inflando), tengan un decir en las decisiones de las autoridades de Monterrey. Seamos honestos, la cancelación de este show, que por cierto ha sido puesto a nivel internacional, es puro teatro y manejo de la Iglesia al municipio, lo que es preocupante.

Es que verá estimado lector, si el municipio de Monterrey y su mero mero, Adrián “Hijo de Medina” de la Garza, tuvieran el objetivo de meter en regla todos los lugares, eventos, dónde hay una importante concentración de gente, pues entonces se pondría a quitarle permisos a bares, antros, y lugares para eventos que es muy probable que no cumplen con la mitad de los requisitos.

 

La realidad es que el “Hijo de Medina” (uno de los dos hijos de Medina), se está dejando llevar por 6 mil firmas y claro por la misma Iglesia católica, parece que no nos dimos cuenta y estamos en el Siglo XV.

En verdad si de esa manera tan arbitraria actúa el alcalde de Monterrey, no quiero saber su posición sobre el matrimonio igualitario y la adopción de parejas homoparentales.




Lo peor de todo es que Adriansito se quiere lanzar por la gubernatura en unos cinco años y la verdad es que no sé qué tan beneficioso sea tener a alguien que se deja influenciar tan fácilmente por una religión y que también actúa de una manera arbitraria, reto a Adrián a que así como cancelo este famoso circo, también vaya y clausure todos los negocios que están de manera chueca en su municipio, ¿ahí no haces nada verdad? Para estos horrores, para que queremos un circo.

 

Ahí Se Leen.

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La importancia del estado laico




Con el paso del tiempo, México ha conquistado diversas características que hoy definen su estructura estatal y gubernamental; entre dichos aspectos puede mencionarse la democracia representativa, la cual ha sido defendida, con el costo de vidas humanas, de regímenes autoritarios como el Porfiriato.

De igual forma, es destacable el carácter republicano que pasó por diversos periodos históricos para consolidarse como tal; asimismo, resalta la laicidad en lo que se refiere a una característica de la forma en que se encuentra constituido nuestro país, la cual no solo fue difícil conquistar, sino que es aún más difícil de mantener hasta nuestros días.

Entiéndase, en primera instancia, laicidad como aquel principio por el cual un estado no sostiene religión oficial alguna, sino que al contrario, garantiza el libre ejercicio de la libertad religiosa y de conciencia, para que cada ciudadano pueda elegir la que más le convenza en un espacio de apertura y de respeto.




En lo que respecta al principio del estado laico en México, se sabe que el principal promotor fue el presidente Benito Juárez, que comenzó con el largo camino de la separación entre la iglesia y el estado, por medio de la llamada Ley Juárez.

A través de esta ley, se buscó eliminar los privilegios eclesiásticos en lo referente a la materia civil. Siguiente a la legislación implementada por el presidente originario del estado de Oaxaca, le siguieron otros estatutos, como la Ley Lerdo, la Ley Iglesias, e igualmente, la Constitución de 1857.

Fue gracias a estos primeros pasos por llegar consolidar un país secular, que más adelante, tras diversos capítulos como la ardua lucha contra los conservadores, los mexicanos de otras épocas pudieron atestiguar los frutos de aquella lucha contra el poder desmedido de la iglesia.

Sin embargo, a pesar de contar actualmente con la continuidad del estado laico, reflejado en aspectos como una educación pública que establece entre sus características la laicidad, así como unas prohibiciones expresas en lo relacionado a ostentar cargos públicos con la condición de haber renunciado (en caso de serlo) al cargo de ministro de algún culto religioso, es apreciable la actual fragilidad de dicho principio en estos tiempos.

Desde un congreso de la unión secuestrado por las declaraciones de figuras eclesiásticas como el cardenal Norberto Rivera al momento de legislar sobre diversos temas, hasta eventos penosos como el suscitado el lunes en el Estado de Nuevo León, donde se usaron las instalaciones del congreso local, para una conferencia con fuertes alusiones religiosas y con la presencia de ministros de culto, se concibe el evidente peligro al que se encuentra expuesto el estado laico.

Si México desea crear un progreso considerable en sus leyes, debe desembarazarse de una vez por todas, de la iglesia, y no permitir que esta le diga que hacer a sus legisladores, mucho menos dejar que se repita lo sucedido en Nuevo León.

Es cierto que el estado laico es un principio de la concepción que tenemos de nuestro estado, pero incluso los principios requieren de cierta reglamentación; por esto mismo, entiendo como imprescindible la creación de un cuerpo normativo que regule abiertamente los alcances de la religión respecto con el estado, para que de esta manera, se respeten los recintos como el congreso, en donde se debe legislar, no a impartir conferencias sobre religión.

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El PAN y el catolicismo

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El PAN fue fundado en 1939 y desde entonces, se ha alegado que es una institución vinculada a la Iglesia católica. Por supuesto, muchos de sus candidatos y electores son creyentes, pero no es de sorprender en un país donde el 80% de la población se declara católica.

En este artículo pretendo demostrar de manera breve la inexistencia de una inspiración religiosa en su fundación, así como en su desarrollo a lo largo de los años.

Lo hare mediante hechos y declaraciones de los arquitectos intelectuales y figuras del partido:

1) “don Manuel (…) quiso destacar una idea que después tuvo gran trascendencia: la necesidad de que el partido tuviera una integración pluralista, como un reflejo de la integración pluralista de la sociedad. Esta idea excluyó toda integración facciosa, religiosa o clasista del PAN y, de acuerdo con una concepción auténticamente democrática, sólo se requirió la coincidencia de principios básicos, que hicieran posible la unidad dentro de la diversidad”

2) “Gómez Morin (…) Desde un principio lo definió con claridad: el PAN sería un partido civil, incluso laico, sin definición religiosa alguna”

3) En entrevista concedida a los esposos James y Edna Wilkie entre 1964 y 1965, Cosío Villegas declaró: “Acción Nacional, contra lo que pueda creerse, no cuenta con ciertos apoyos (…) digamos, típicamente, la Iglesia católica… La Iglesia católica nunca le ha dado un apoyo abierto, ostensible, a Acción Nacional. Y dudo mucho que se lo dé, aún callada o silenciosamente.”

4) “No hay “bloques”, no hay papeles aprendidos de antemano para recitarse aquí, no hay ni puede haber sombra de coacción intelectual o moral, y menos aún de otros géneros.” La principal motivación del partido fue ofrecer una plataforma de auténtica representación política. Para lograrlo, era (y sigue siendo) indispensable el libre florecimiento de ideas (incluyendo por supuesto las religiosas, área que abarca los “otros géneros”).

5) El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. En ese entonces, la Iglesia católica en México sugería que las mujeres se apegaran a la tradición y no participasen en asuntos políticos. Contrario a lo establecido por la Iglesia, el PAN postuló a Norma Villarreal de Zambrano, quien se convertió en la primera alcaldesa de México, en San Pedro Garza García (1967-1969).

6) Recientemente, la Iglesia ha convocado a sus feligreses a manifestarse en contra del matrimonio igualitario. En una entrevista que Adela Micha realizó a Margartia Zavala hace un par de meses, se le preguntó su posición en torno al tema. La pre-candidata presidencial contestó: “Mira Adela, la Suprema Corte de Justicia ya se pronunció al respecto y dice que es discriminatorio prohibirlo, por lo que mi opinión está de más”. El senador y ex presidente de la Mesa Directiva, Roberto Gil Zuarth se pronunció a favor.

Es de resaltar el que prevalezca la distinción entre las opiniones personales y los asuntos de gobierno, más aún cuando se trate de un tema relacionado a los intereses del clero, siempre teniendo en mente la expresa laicidad del Estado en la Constitución. Para fortalecer esta laicidad, también se expresa en la Constitución la prohibición de establecer partidos políticos de afiliación religiosa.

Por lo tanto, en México, ni el PAN ni cualquier otro partido puede ser portavoz del Vaticano.

[1] Manuel González Hinojosa, Manuel Gómez Morin, El Político, Testimonios de la muerte de Manuel Gómez Morin, Editorial Jus, 1973

[2] Javier Garciadiego, Religión y Política en la Fundación de Acción Nacional, Letras Libres, mayo 2012

[3] Enrique Krauze, Convergencias Maderistas, Letras Libres, mayo 2012

[4] Informe a la Asamblea Constituyente de Acción Nacional, Manuel Gómez Morin, Constructor de Instituciones, Compilación y estudio introductorio de Carlos Castillo Peraza, Fondo de Cultura Económica, 1994

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Un Viaje Todo Pagado, Papaaaw

En un mundo donde la información se conoce al instante y lo que sucedió hace 24 horas ya es cosa del pasado, escribir sobre la visita del Papa a una semana de haber pasado parecería desatinado, desactualizado e incluso intrascendente. Sin embargo, ya que se calmaron los ánimos y las inquietudes del fanático católico y del activista de Facebook, respectivamente, es conveniente evaluar este fenómeno social desde varias ópticas. No hay una respuesta correcta, no está mal, no está bien, sólo es cuestión de ubicar el contexto.

Si yo no soy católico, ¿por qué tengo que sufrir los efectos colaterales de la visita de un líder que no sigo?

Por una parte, partiendo del hecho de que vivimos en un estado laico, el viaje a México de un dirigente religioso no debería ser motivo de cierre de calles, parálisis del transporte, fiesta nacional o algún otro tema que cause desventajas al sector de la población que no profesa dicho dogma. Si yo no soy católico, ¿por qué tengo que sufrir los efectos colaterales de la visita de un líder que no sigo? Ése es un lado de la moneda, válido y genuino.

El otro lado, es que vivimos en un país donde más del 80% de los habitantes son católicos, lo cual generará una gran movilización cuando su máximo jefe visite nuestra nación. Por supuesto que esto traerá consecuencias negativas para algunos, pero los católicos están en todo su derecho de mostrar entusiasmo y hacer los arreglos pertinentes para recibir a su líder. Y si son la mayoría, la minoría tendrá que respetar dicha decisión. Al final, eso es lo más justo, respetar lo que la mayoría quiera, ¿no?

El problema es que no se hizo de esa manera. El Gobierno Federal, los medios de comunicación y ciertas empresas contribuyeron a convertir la visita papal en un magno evento donde el judío, el ateo, el budista y el católico eran perpetrados por igual con noticias, anuncios, promocionales, canciones y campañas sobre el Papa, gastando millones de pesos y horas hombre en un tema que los no católicos tuvimos que soportar. Me pareció excesivo y hasta molesto que en los periódicos de economía y finanzas se cubría al Papa con la misma importancia que el precio del petróleo, pero si la mayoría de los mexicanos querían informarse de su llegada, el periódico y los medios están en su derecho de informar todo al respecto. ¿Quién soy yo para decidir qué tema es más importante que otro? De nuevo, dos lados de la moneda.

Su estancia es diplomática y el Gobierno Federal debe recibirlo como tal, con los preparativos y condiciones con las que se recibiría a Obama o a Merkel.

El gasto público en seguridad y logística (por nombrar algunos) ejercido por el Gobierno Federal molestó a muchos y con justa razón. Unos preguntan: “¿Por qué se destinan recursos al catolicismo cuando vivimos en un México laico?”; “Ese dinero lo deberían utilizar para construir escuelas”, argumentan otros. Y coincido en que este viaje debería ser financiado al 100% por los fieles. Pero no olvidemos que el Papa, así como líder religioso, es Jefe de Estado y el Vaticano es un país como cualquier otro. Su estancia es diplomática y el Gobierno Federal debe recibirlo como tal, con los preparativos y condiciones con las que se recibiría a Obama o a Merkel. Pero no más allá, no actuando como si todos los mexicanos quisiéramos ver a Jorge Bergoglio en primera fila.

Tocando otro tema importante, se habló mucho de la derrama económica que este suceso dejaría al país, calculada hasta en $2,500 millones de pesos (mdp). Entonces, esta pequeña estadía de 5 días apuntalaría en cierta escala la economía de hoteles, restaurantes, comercios, taxis, übers, aerolíneas, etc. Beneficiando así desde al más acaudalado empresario hasta al más humilde vendedor ambulante de estampitas de la virgen y el Papa fusionados macrosantamente. Si este viaje mejoró las ventas de cualquier negocio, y por ende la economía de muchos mexicanos, que venga tantas veces quiera.

Cada aspecto de esta visita puede ser debatido y creará conflictos y asegunes por tratarse de un tema religioso en un país sumamente religioso. Como no católico, me es indiferente si Francisco viene o no, pero tampoco creo que su visita sea inútil o fuera de lugar; el que no es católico, que no vaya a ver al Papa, el que sí lo es, que se emocione y festeje. Se debe de respetar ambos lados y dejar de lado el deporte nacional de “hacerla de pedo” por todo.

A pesar de que existen muchas posturas en contra, se me hace extraño no haber visto algún pseudo análisis de un “activista online” diciendo que la visita del Papa era una cortina de humo para cubrir algún maquiavélico plan del maldito gobierno imperialista corrupto opresor. Al parecer, el catolicismo queda fuera de la indignación social.

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EL PAPA FRANCISCO Y EL PENAL DE TOPO CHICO

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El fin de semana se logró evidenciar que existen un sinnúmero de caras en México; por un lado la paz y el mensaje de amor que mandaba Francisco y por el otro 49 familias ahogadas en llanto por la muerte de sus hijos, los reos.

En la Ciudad de México, el Papa Francisco era recibido por el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa a nombre de un país en su mayoría fiel a la iglesia católica. Esta era una visita diferente; atrás quedó el Papa Juan Pablo II que era recibido con júbilo y emoción en medio de multitudes deseosas de recibir su bendición. En el olvido y poco trascendente quedó Benedicto que aun cuando fue un boom comercial para las televisoras denotaba la lejanía cada vez más ancha entre la iglesia y un país que ya no creía en casi nada.

Éste es un Papa distinto al menos en su mensaje. Debo decir que no soy católico y sin embargo admiro a la persona que en la jerarquía más alta de la religión llena de lujos y poder se atreva a mandar un mensaje de humildad como camino al cielo.

Un Papa americano que voltea las miradas del mundo a una región que pocos envidian y muchos amamos. Francisco representa una luz en medio de la pederastia y el enriquecimiento de Obispos que han hecho de la fe un negocio opulento y redituable.

Pero a varios cientos de kilómetros- aprovechando el mes del amor- el llanto ahogado y la frustración hacían eco en el Penal de Topo Chico por la riña en la que 49 o más perdieron la vida. A las afueras del penal las familias de los reos estaban devastadas, los medios de comunicación circulaban videos del suceso en donde ni un solo policía intervino para detenerlo; todo parecía un ajuste de cuentas entre cárteles del narcotráfico.

Aún con el sufrimiento de las familias, el desastre por sí mismo y la fe que en estos días está a “flor de piel” por el Papa Francisco, no bastó para que un grupo de inadaptados inundaran las redes sociales con comentarios como “se lo merecían por ser delincuentes y asesinos”, “para que lloran las madres si es su culpa por no educarlos bien” o “prefiero que muera un reo a un policía” como si nos correspondiera el juicio final del bien y el mal, como si nuestra vida tuviera un valor superior a la de un “delincuente o asesino” que además, en al menos un tercio del penal, lleva un proceso como ‘presunto culpable’ e incluso otros que siendo inocentes tuvieron la suerte de estar en el lugar y a la hora equivocada, cuestión que hoy los tiene dentro de la madriguera.

En el día del amor y la amistad característico de una mercadotecnia empalagosa y sin fin, el mensaje que México mandaba con sus reos asesinados y con periodistas callados a balazos era justamente lo contrario por lo que adoraban a Francisco.

¡Bienvenidos a México!, el país donde Dios, el Papa y el día de San Valentín duran lo mismo.

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Dios te salve, México: Las razones de la visita del Papa a México

Han pasado casi cuatro años desde que el Papa (ahora llamado Papa emérito), Benedicto XVI, visitó suelo mexicano y compartió con nuestros connacionales un mensaje de paz y cariño que, aunque distó de ser tan caluroso y empático como los del “Papa peregrino” —el hoy canonizado Juan Pablo II—, sí logró hacer clic con los tumultos de personas que le recibieron en Guanajuato y le acompañaron al Cerro del Cubilete.

México ha recibido en seis ocasiones al Sumo Pontífice (cinco de ellas de la mano de Juan Pablo II).

En total, México ha recibido en seis ocasiones al Sumo Pontífice (cinco de ellas de la mano de Juan Pablo II) a pesar de que la relación con El Vaticano se debilitó tras la Revolución Mexicana, poco después de la llamada época de oro de la diplomacia mexicana de la mano de Matías Romero, notable mexicano a quien hoy se le conoce por dar nombre al Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, academia donde se preparan quienes aspiran a ser parte del cuerpo diplomático nacional.

Hoy, encontrándonos en el punto medio de la presente administración presidencial, el Papa Francisco estará visitando por unos cuantos días nuestro país y viene a reafirmar la responsabilidad que tenemos como ciudadanos y creyentes de la religión católica para con nuestra comunidad. Su arribo es esperado el día 12 de febrero justo un par de días después de iniciar la época de cuaresma que arranca el día de hoy, miércoles 10 de febrero. Con visitas programadas al Auditorio Nacional y la –por decirlo de alguna forma– de cajón a la Basílica de Guadalupe, México se convierte en un destino más a la lista de este Papa, a quien también le ha dado por recorrer el mundo.

Al Papa Francisco y al Estado Vaticano vaya que le interesa mantener una buena y estrecha relación con el pueblo mexicano. Nuestro país se encuentra en el segundo peldaño de los países más católicos del mundo.

Por más obvia y redundante que fuera la pregunta, es muy importante que nos cuestionemos cosas como: “¿Por qué viene el Papa a México?” y “Exactamente, ¿cuál es el motivo de su visita?”. Evidentemente, y además de responder a una necesidad espiritual, al Papa Francisco y al Estado Vaticano vaya que le interesa mantener una buena y estrecha relación con el pueblo mexicano. Nuestro país se encuentra en el segundo peldaño de los países más católicos del mundo, siguiendo los pasos de Brasil. Sin embargo, según diversas estadísticas, el porcentaje de creyentes ha ido disminuyendo considerablemente, lo que a su vez podría debilitar el poder o la influencia que tiene la Santa Sede en nuestro país.

Según diversas estadísticas, el porcentaje de creyentes ha ido disminuyendo considerablemente, lo que a su vez podría debilitar el poder o la influencia que tiene la Santa Sede en nuestro país.

Otra posible razón para su visita –y aunque suene a guión de película de Luis Estrada– es para relajar la tensión que existe entre el gobierno federal y la población. Sí, muy probablemente el Papa Juan Pablo II gustaba de venir a México y siempre fue bien recibido por nosotros, pero algo me dice que las dos visitas que hizo entre 1990 y 1993 no son necesariamente porque el pontífice quisiera sentir la calidez de la gente.

Desde el inicio de su administración, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari siempre manifestó su deseo de convertir a México en una nación de primer mundo (hoy llamadas “desarrolladas”) y, evidentemente, para ello se requiere de la aprobación y el visto bueno de la comunidad internacional. ¿Quién mejor para acreditar a México como un jugador clave en el mundo que el Papa? Si a esta retórica le agregamos el retome de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede para 1992, probablemente la respuesta se lee sola.

Indudablemente, el componente espiritual de la visita del Papa Francisco a México será del más alto nivel y existe plena confianza de que será recibido con amplio gozo y orgullo en los próximos días, pues gracias a su formación jesuita y que le ha caracterizado por su humildad, sencillez, y honestidad, le ha servido para ser bien recibido a donde quiera que vaya. Por otro lado, y desde el tema político, y aunque suene un poco a agenda transversal, ojalá también se generen acuerdos positivos entre nuestro Presidente y la Santa Sede.

Ojalá y al Papa, ya que ande aquí, no se le olvide echarle su bendición a Peña; y ya si no es mucho pedir, que se rece unos cuantos Ave Marías por la economía nacional.

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Tabúes expuestos: La Iglesia Católica

Cada vez que las personas entran en una discusión es complicado tener un desenlace donde ambas partes se sientan en común acuerdo, y haya un reconocimiento palpable entre lo que uno ha dicho contra lo que su contraparte argumenta. Realmente sobre cualquier tipo de temática puede existir una fuente inagotable de temas e ideas que pueden provocar que haya conversaciones de horas, días y semanas acerca de un mismo tema, un tema cualquiera. Si agregáramos un tema que tiene un componente moral, probablemente entraríamos a un nivel de discusión donde la integridad de cada persona podría estar comprometida, y los fundamentos de cada individuo se comprometen al emitir una postura. Algo perfectamente normal.

Hace poco tiempo se dio la noticia de que el sacerdote polaco, Krzysztof Charamsa, abiertamente declaró su homosexualidad y presentó a su pareja.

Hace poco tiempo se dio la noticia de que el sacerdote polaco, Krzysztof Charamsa, abiertamente declaró su homosexualidad y presentó a su pareja. Por ello, y probablemente muchos otros motivos, ha sido expulsado de la Iglesia Católica. El coming out de Charamsa naturalmente ha disparado las opiniones, y ha traído de vuelta algunas discusiones que probablemente el Vaticano tenía un poco empolvadas y archivadas en el cajón, debajo de otros temas como la pederastia y las reformas a la Iglesia que, de manera muy discreta —como todo en la Santa Sede, me atrevería a decir— son vistas con recelo por parte del ala conservadora.

Según comentó en entrevista al periódico El Mundo, su experiencia le permite decir que dentro del Vaticano existe una comunidad homosexual que, por razones diversas, se mantiene oculta.

Los temas que propone Charamsa son verdaderamente interesantes. Una de sus declaraciones que me parecen más importantes son acerca de la concepción misma del ser humano, cuando plantea la idea de que Dios realmente no ha creado a ningún ser humano “defectuoso” y que, según comentó en entrevista al periódico El Mundo, su experiencia le permite decir que dentro del Vaticano existe una comunidad homosexual que, por razones diversas, se mantiene oculta. Lo que ha causado más revuelo es la aparente tranquilidad con la que el todavía sacerdote ha comunicado su mensaje, pues en ningún momento ha titubeado al hablar acerca de sus preferencias sexuales, y tampoco ha dudado en aparecer en público con su novio.

¿Cuál es el gran dilema, me permito preguntar, de que un sacerdote tenga una preferencia sexual distinta a la tradicional?

¿Cuál es el gran dilema, me permito preguntar, de que un sacerdote tenga una preferencia sexual distinta a la tradicional? La primera respuesta que sale a relucir habla sobre las tradiciones, la herencia de la Iglesia para con el mundo y el fuerte componente moral que, en caso de aceptar sin reproches las preferencias de Charamsa, podría ser puesto en entredicho, pues recordemos que para quienes profesan la religión católica, es desde Roma que se han dictado muchas de las actuales reglas de moralidad que hoy rigen a occidente, ergo a este mundo globalizado.

Si a esta situación añadimos la atinada —aunque para gran parte del clero, “desatinada”— declaración del Sumo Pontífice que reza: “Si una persona [homosexual] viene, y se acerca a Dios con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”, entonces el tema realmente da mucho más de que hablar, pues estructuralmente pareciera ser que la homosexualidad no tiene un límite dentro de la jerarquía de la Iglesia, sino que permanece como un tema segregado, olvidado, desechado y condenado a ser rechazado por siempre. Otro apunte importante es el momento en el que Charamsa decide hacer su declaración, pues el prelado comunicó su mensaje en una conferencia de prensa previa a la inauguración del XIV Sínodo de los Obispos sobre la familia en el cual se discutió, a grandes rasgos, acerca de la relación entre la Iglesia y la familia, y cómo la Iglesia debe acercarse al individuo.

Aunque por ahí se dice que de política y de religión nunca se termina de hablar, esperaría que la frase tuviera una connotación positiva en lugar de la actual negativa. Ojalá que nunca termináramos de hablar acerca de política, nos interesásemos por todos los dilemas actuales y formásemos parte de una sociedad en activa. Ojalá que nunca termináramos de hablar de religión, buscáramos evolucionar en nuestros preceptos morales y retomar el espíritu de que éstos sean nuestras reglas y normas de convivencia e interacción con la sociedad en lugar de representar tabúes y diferencias.

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