Protestar contra AMLO

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Manifestación de rechazo al régimen del presidente López Obrador, anteayer domingo 1º de diciembre en la Explanada de los Héroes en Monterrey. No me aventuraré en estimar el número de participantes, pero suficientes para que la voz de reclamo sea tomada en cuenta cómo expresión de una parte de la sociedad, probablemente insuficientes para que al régimen actual le haga cosquillas.

Principalmente porque no deja de ser un reclamo de los “fifís” que el presidente desprecia y desconoce. La voz se dejó oír, que es lo importante. Es una más de las manifestaciones de inconformidad con el rumbo que está imprimiendo el presidente al país. Todavía no es suficiente para hacerlo cambiar de rumbo. En particular, me parece en lo personal, que uno de los gritos de rechazo “fuera AMLO” no es el adecuado. No podemos menospreciar que el presidente fue electo democráticamente  y que su legitimidad no es tema de discusión. Creo que el foco de atención debe ser el rumbo que está imponiendo a la República.

Igual se le debe reclamar a él y a los diputados y senadores que actúan cómo levanta dedos sin aceptar que en muchas de sus decisiones de apoyo al Ejecutivo, están violando la Constitución y haciendo evidencia de un servilismo que a la larga estará afectando la estabilidad y la prosperidad del país.

La democracia implica el respeto a las mayorías. No implica la aceptación de procesos populistas que pretenden justificar decisiones arbitrarias, cómo la consulta popular para validar la cancelación del NAIM, y la que se prepara para justificar un tren maya y una refinería de Dos Bocas que no aportarán beneficios al país. Estos procesos son violatorios del orden establecido, y demuestran una imposición a la fuerza de decisiones injustificables.

Creo que las marchas anti régimen deben señalar de igual manera al presidente que a los diputados y senadores de Morena y de los partidos satélites. A medida que se acerca el nuevo proceso electoral de 2021, el foco de rechazo debe apuntar a los legisladores que deberán conformar el nuevo Congreso 2021-2024. ¿Existirá una fuerza política capaz  de encabezar este rechazo? Parece que el PRIAN está anestesiado. Si no lo está es cómplice del régimen de la cuarta transformación y entonces comparte la responsabilidad de la ruta hacía el desastre que está siguiendo el país.

Sin crecimiento económico, sin apoyo a los desarrollos tecnológicos que marcarán el lugar que ocuparán los países del mundo en el siglo XXI, y con una marcada tendencia a regresar a las condiciones de vida y sociedad del siglo XIX. Esto el sueño de AMLO, cada día que  ve en su espejo el reflejo de Benito Juárez. 

El peso del pasado vs. las promesas del futuro

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En forma por demás inútil y prepotente, AMLO volvió a remover el lodazal de Ayotzinapa. Tiene que defender a sus protegidos, José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda de Abarca. Cuando la prudencia recomendaba dejar silencio sobre la “verdad histórica” que dejó establecida el régimen anterior por boca de Jesús Murillo Karam, volvió a levantar las aguas nauseabundas de un crimen de estado en el cual quedó involucrado el Estado, con el Ejercito  y lo más asqueroso de las fuerzas del narcotráfico.

¿Por qué AMLO volvió a remover un asunto que constituye una mancha vergonzosa de encubrimiento y de evidencias que podría haber achacado al régimen anterior? ¿Será que la perennidad del  narco sobre lo político constituye una realidad a la cual no puede (¿no sabe?) cómo escapar?

En lugar de quedarse tranquilamente a disfrutar del fin de semana en familia, el presidente no puede evitar poner los pies en el lodazal, semana tras semana. Después de enfrentar mestizos e indígenas en Nayarit el fin de semana pasado, tiene que volver a levantar los miasmas malolientes de Ayotzinapa.

¿Su camino al enfrentamiento entre mexicanos, debe a fuerza estar pisando las heces del pasado reciente? ¿Cuándo empezará a anunciarnos las bondades de sus dádivas en lugar de levantar malos olores del pasado? ¿No tiene nada positivo que anunciar? ¿A fuerza tiene que pisar lodazal del pasado? ¿Cuánto tiempo más?

Parece que el camino al 2021 estará pavimentado de rechazos al pasado en lugar de promesas hacía un futuro socialista brillante. ¿Será que todavía no se puede vislumbrar este futuro socialista brillante? ¿Será que para establecer este futuro socialista se requiere pisar más desechos del pasado reciente?

¿Será que el socialismo totalitario del Grupo de Puebla no se puede establecer sin las bases del narco gobierno que está pintando América Latina? ¿Será que AMLO navega en forma independiente, o que está sujeto a una “narco mafia” que lo tiene bien controlado? 

Democracia y ciudadanía

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Hace una semana, Soledad Loaeza aceptó la invitación al “Tragaluz” que Fernando del Collado ha inventado para someter a sus invitados a un juego cerrado de preguntas agudas y respuestas que también deben serlo. Muy interesante entrevista (Milenio, domingo 10 de noviembre de 2019). Algunos días después, seguramente muy impresionado por la agilidad de las preguntas y respuestas, Héctor Aguilar Camín hizo una reseña de dicha entrevista. Sin embargo, por desgracia, omitió incorporar en su “antología” la pregunta y la respuesta que para mí, le daban todo su sabor al intercambio.

Fernando del Collado pregunta: “¿Sin ciudadanía  no hay democracia?”, a lo cual Soledad Loaeza contesta: “Claro que no”. La pregunta y la respuesta tocan a lo más hondo del problema político de un México cuya sociedad no encuentra su identidad. ¿El problema esencial de México, es la ausencia de democracia o la ausencia de ciudadanía? ¿La ausencia de democracia es problema de procesos y de leyes, o es problema de la ausencia de ciudadanía?

La partidocracia no sería posible con una ciudadanía activa y participativa que no permitiría que los malos políticos busquen el poder para servirse de él en lugar de usarlo para servir al bien común. Es hora que la partidocracia no se ha dado cuenta de los golpes mortales que le están dando y siguen pavoneándose en las calles con sus chalecos rojos.

La ciudadanía activa no permitiría que un poder abusivo confisque a su provecho la presidencia de la CDNH, para someterla a sus intereses, una ciudadanía activa no permitiría una Ley Bonilla que atropella el voto, una ciudadanía activa rechazaría airadamente las manifestaciones de narco gobierno que se exhiben descaradamente bajo la cuarta transformación, en Culiacán por un lado, con Evo Morales y su desfachatez, por otro lado, con el debilitamiento del ejercicio para acabar de rematar.

El poder pretende destruir la prensa a base de descalificarla. Pero también, el poder está haciendo pedazos de una ciudadanía endeble y tímida que solamente se queja en las redes sociales y con burlas y memes. Pronto será demasiado tarde y la ciudadanía ya no tendrá capacidad de reaccionar. ¿Qué pasa con los 60 millones de electores que no votaron por la cuarta transformación? ¿Son ciudadanía o son solamente pasajeros inofensivos en un escenario que no les interesa? 

En Cuba y en Venezuela también entendieron demasiado tarde. En Cuba, ya son dos generaciones que vieron frustradas  sus esperanzas; en Venezuela ya va la primera. En el primer año de la cuarta transformación, quedó claro en México que el problema de la democracia que se va muriendo es la ausencia de una ciudadanía decidida y voluntaria. 

Lucha de populismos

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La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia le da un paso atrás a la marcha socialista en América Latina. Justo cuando fortalecido por la victoria del peronismo en Argentina y la consolidación paulatina del populismo mexicano, pronto socialismo abierto, Cuba está retomando su liderazgo, recibiendo en días consecutivos a Marcelo Ebrard y Nicolás Maduro y fijando metas y objetivos para la región. La liberación reciente de Lula y su recepción entusiasta por sus partidarios, vuelve a nivelar la cancha en Brasil. 

El socialismo latinoamericano ya no se apoya en guerrillas militarizadas, sino más bien en el trafico de cocaína y otras drogas para el mercado norteamericano. Paradójicamente, la sociedad norteamericana soporta más que nunca los movimientos socialistas de América Latina. Los miles de millones de dólares necesarios para mantener e incrementar el entusiasmo populista y socialista “revolucionario” resultan de un proceso de vasos comunicantes que los gringos consumidores no valoran y que si lo apreciarán, probablemente les resultaría igual, ya que primero es la adicción y luego la salvaguarda de su modelo de sociedad. 

En los próximos meses, a menos que los demócratas americanos tengan la capacidad de hacer prevalecer el “impeachment”, asistiremos al combate de dos estilos de populismo que reflejará la degeneración de la vida política de este continente. Por su posición geográfica y su nuevo populismo devastador, México sufrirá más que otros países y saldrá probablemente muy lastimado.   

Quien sea que salga victorioso de este combate, saldrá perdiendo la sociedad americana y su nivel de desarrollo educativo e intelectual y seguirá abandonando su liderazgo mundial para provecho de sociedades asiáticas que impondrán su congruencia y su arrolladora capacidad de disciplina y de creatividad. Si los siglos  XIX y XX fueron de la filosofía occidental y cristiana y de su modelo económico, es muy probable que el siglo XXI sea de filosofías orientales y de otras influencias religiosas. 

Las experiencias socialistas totalitarias en Europa fueron un fracaso doloroso, cuyo trigésimo aniversario de defunción celebramos en días recientes. Esperemos que entre tantos populismos miserables, el socialismo totalitario no logre imponerse en México. Muchos de los que promueven un cambio sin saber a donde los llevará, deberían informarse mejor.             

Olga Sánchez Cordero

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Por mera congruencia jurídica, Olga Sánchez Cordero debe renunciar como titular de la Secretaría de Gobernación. Su permanencia en el puesto es un insulto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y una evidencia del atropello legal que permite la cuarta transformación. 

En su momento, declaró que en su calidad de ex juez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, calificaba la llamada “Ley Bonilla” como inconstitucional. Esta declaración la hizo en el propio Senado de la República. El viernes de la semana pasada, durante la toma de posesión del nuevo gobernador de Baja California, se atrevió a declara que la “ley Bonilla” habría de “pervivir”, lo que traducido en mexicano contemporáneo, significa que esta ley debe sobrevivir. 

La secretaria de Gobernación de AMLO, le niega la razón a la ex titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con algunas semanas de intervalo, la inconstitucionalidad de la “ley Bonilla”, se transformó en una legalidad que habrá que “pervivir”. Si estos son los argumentos legales del gabinete constituido por AMLO, este país está listo para una revuelta de gran tamaño, ya que la propia Suprema Corte de la Nación, aún no se ha pronunciado sobre la legalidad del caso. 

¿Será que la cuarta transformación le está enviando mensaje a la SCJN, para que no equivoque su dictamen? Todavía no llegamos al año de la toma de posesión y el nuevo régimen está mostrando los dientes. Lo que opina el presidente prevalecerá sobre la Ley y sobre la Constitución. 

Solamente el Ejercito podrá temperar los abusos de un régimen que está perdiendo los estribos. Ya dio los primeros avisos, y es de esperar que en el gabinete tomaron nota de las advertencias.

 Hace muchos meses, antes de las elecciones del 1º de julio del 2018, hice una referencia a Salvador Allende, el malogrado presidente izquierdista chileno que se atrevió a desafiar al imperio, para que le futuro presidente tuviera consciencia de las limitaciones de su poder. Ojalá recapacite antes de que México se vea involucrado en alguna asonada militar como cualquier república bananera. 

¿Adónde está la futura séptima potencia económica mundial? Parece que nos equivocamos de líder.  El potencial sigue estando presente, sólo falta corregir algunos parámetros en el mando del país..

La cuarta transformación y la política indigenista

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En su permanente peregrinar de fines de semana, el presidente apostólico y mexicano insiste nuevamente en su mensaje humanista realzándolo ahora de un cristianismo en el cual él se compara a Jesús Cristo. La dedicatoria a los indígenas y a los pobres es muy loable. Según datos oficiales, la población indígena de México representa el 21.5% de la población total, y con toda seguridad en ella está incluida la casi totalidad del 12% de la población que vive en estado de pobreza extrema. 

De hecho, en toda justicia, el presidente le dedica el 35% de su tiempo semanal, (viernes en la tarde, sábado y domingos). No cabe duda que electoralmente, la apuesta es exitosa. La atención a las poblaciones indígenas está basada en dadivas y no en generación de empleos. ¿Está compatible la aspiración del presidente con su promesa de generar un crecimiento anual de 4% de la economía? 

Al terminar este primer año de gobierno, casi año y medio de asumir el mando del país, la economía no despega, la recesión está rondando y parece que las advertencias de Alfonso Romo caen en oídos sordos. Es evidente que el mensaje apostólico, electoralmente satisfactorio, no será suficiente para devolver la confianza a los inversionistas y por lo tanto a crear fuentes de trabajo que tanto necesitan las poblaciones indígenas para salir de una marginación social voluntaria o involuntaria. 

Los atuendos coloridos y la infinidad de sombreros que colecciona el presidente durante sus giras al México profundo, seguramente forman parte de una preservación de las raíces indígenas de México. Y justifican el reclamo airado al rey de España. Quizás se debería redefinir las metas de la cuarta transformación: devolver México a sus orígenes, sacrificando la prosperidad de la Nación a un redescubrimiento del sentir de los pueblos originales. 

Es difícil vivir en el siglo XXI y prometer bienestar a los millones de ciudadanos exiliados en los entornos urbanos, huyendo de la miseria de sus pueblos nativos, tratando de preservar los usos y costumbres de los pueblos que no han cambiado desde los tiempos de la conquista. Durante el 35% de su tiempo, el presidente piensa en los trapiches y en las costumbres ancestrales. 

Solamente, le queda el 65% de su tiempo para diseñar una política de combate real a la corrupción (no la farsa hipócrita que observamos actualmente), desbaratar las redes de corrupción de Pemex (que resisten a cualquier intento, a pesar de la destitución de Carlos Romero Deschamps), diseñar y aplicar una estrategia de seguridad que de confianza a la población (y de paso dignidad al ejercito), convencer a los emprendedores que sus inversiones estarán a salvo, poner a Morena bajo control y acabar de vengarse de todos los agravios acumulados en su contra desde que entró a la vida pública. 

“Gobernar no es tan complicado” (AMLO)

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Habrá un antes y un después de “Culiacán”. La perdida de poder del gobierno actual estará debilitando el Estado mexicano. Los postulados de amor y fraternidad frente a la brutalidad del crimen organizado, extorsionador, secuestrador, decapitador,  parecen cánticos de los mártires cristianos de los primeros siglos frente a los emperadores romanos y frente a las fieras del Coliseo. 

Estos postulados se desvanecen detrás de las mentiras y las contradicciones exhibidas por el sistema. Que el presidente ofrezca una versión muy diferente de los motivos de la catástrofe que la de su secretario de Seguridad Pública, debería obligar a una descalificación inmediata de este último. Más todavía la confesión de errores en la planeación de una operación comendada por un gobierno extranjero. Lo que parece más grave es la falta total de coordinación de un operativo en el cual parece que el ejercito fue más víctima que autor del plan.

 Por enésima vez, el ejercito sale humillado de este episodio. ¿Realmente el ejercitó ejerció el control de estas acciones desordenadas? ¿No fue desbordado por una Guardia Nacional inmadura que buscó cubrirse de gloria? ¿Quedarán sin consecuencias estas imágenes de los soldados conviviendo con los paramilitares armados igual o mejor que ellos? ¿Cuánto tiempo el titular de la SEDENA será capaz de mantener el control sobre una parte del Ejercito que no soporta el derrotero que los obligan a seguir? 

AMLO se atrevió a declarar un día que gobernar no era tan complicado. Ya que encontró poder superior al poder del Estado mexicano, ¿seguirá gobernando aceptando esta evidencia, o se verá obligado a imponer la ley y el respecto del Estado, aún que sea con la fuerza? 

La abdicación frente a los criminales es muy similar a la decisión de impunidad frente a los corruptos de todo pelo que llenan su gabinete. Claro que así, no es difícil gobernar.  Algún día cercano, lamentará esta pérdida de poder. La sustituirá por una autoridad sin control. 

Un presidente en campaña permanente

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El Presidente de la República sigue en su campaña (electoral)  permanente y no hay fin de semana que no visite algún hospital regional o algún centro de empleos que mantienen al país en su condición de semi desarrollo y de economía informal. 

Pero se contenta de enviar un mensaje a la asamblea de la CONCAMIN, asegurando a los industriales del país de su apoyo incondicional y de la protección arancelaría que puedan requerir. Imitando a Trump. Inaugurando campeonato de beisbol, pero descuidando los principales inversionistas de México, que son los dueños de empresas manufactureras que aseguran trabajo para las familias mexicanas. 

Como candidato en campaña, sigue fustigando el pasado y no vacila en calificar de masoquistas a quienes aseguran que los tiempos neoliberales eran tiempos mejores. Puede ser que tenga razón. Salvo que la cuarta transformación no demuestra todavía un desempeño mejor que el desempeño anterior. Precisamente, porque no fluye la inversión. Pero en lugar de dar seguridad a la inversión, sigue reclamando los defectos del pasado. 

Gobernar viendo hacia atrás no es lo mejor. ¿Cuándo aprenderá a gobernar viendo hacia delante? Sigue reclamando el desempeño del país durante los últimos treinta años, pero pretende hacerlo regresar  a los últimos cincuenta años, sin percatarse que el mundo ha cambiado, que las fronteras cerradas fueron sustituidas por la globalización de las economías y que los países progresistas de hoy son los que han educado a las nuevas generaciones para emprender y no para tender la mano en búsqueda de una dadiva gubernamental. 

En lo que sí avanza con certeza, es en la concentración del poder. Después del poder legislativo, está a punto de someter al poder judicial. La próxima víctima de sus embates será el poder electoral que será un estorbo para sus diseños futuros. No creo que el proceso electoral del 2021 sea tal y cómo lo imaginamos. 

No tardaremos en enterarnos de propuestas “novedosas” para que los procesos electorales sean controlados por el pueblo bueno y sabio y no por un organismo autónomo nada confiable para un gobierno que no dejará que alguien más que él pueda decidir de la suerte de las elecciones. Los peligros se  intensifican.  

¡Escuchar para cambiar!

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El problema de AMLO es que ni ronco deja de hablar. El problema de los empresarios es que ni en desacuerdo profundo con la cuarta transformación y sus manifestaciones legales, dejan de ir a la foto en Palacio Nacional. 

Ni ronco deja de hablar, por temor al vacío que podría crear, después de casi un año de perorata diaria. Pienso, luego existo, decía Descartes. Hablo luego soy el presidente expresa AMLO a diario. ¿Si deja de hablar, deja de ser el presidente? 

Los empresarios no concuerdan con las reformas que transforman el sistema fiscal en un sistema de terror y de presión. Pero siguen asistiendo a las fotos, sonrientes, en Palacio Nacional. ¿A qué horas se atreverán a decir al caudillo que así no se puede dialogar? Estamos regresando a los años del besamanos y de la sumisión. Falta poco para que se acuse a los nuevos encapuchados de Chipinque de querer sabotear a la cuarta transformación. Y de tomar represalias contra ellos. 

Existen algunas reglas no escritas, de autoritarismo y de sumisión, difíciles de entender. Más difícil, no dar patadas para sacudirse una irracionalidad que no tiene nada que ver con el siglo XXI. ¿Les encanta a Carlos Salazar y a Armando Garza Sada someterse a un dialogo (¿o más bien será monólogo?) del siglo XIX? ¿Así es cómo se maneja Grupo Alfa? 

Vale el beneficio de la duda y la expectativa de una estrategia más propositiva y menos sumisa. ¿Hasta que intensidad de laringitis podemos esperar el silencio oratorio de AMLO?  ¿Tendremos una mañana de descanso y de silencio? ¿Porqué no aprovecha para escuchar? Para cambiar. 

Un alcalde congruente

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Refrescante, congruente, esperanzador. Así lució el primer informe de gobierno que rindió Miguel Treviño de Hoyos, primer alcalde independiente de San Pedro Garza García, el jueves de la semana pasada, ante un auditorio San Pedro lleno a reventar. 

Refrescante por su formato, basado en las cinco “palancas” que usó para estructurar su presentación, cada una de ellas con muestras concretas de los logros, pequeños o grandes, que escogió exhibir. Refrescante, porque si bien presumió estadísticas favorables, favoreció más los aspectos cualitativos que cuantitativos. ¿Cómo no quedar impresionado por el 100% de certificación de los policías y por el nuevo Instituto de Formación y Perfeccionamiento Policial? 

Congruente, porque Miguel ha sido desde hace años, un portavoz de la participación ciudadana y que ahora, desde la posición de poder que ocupa, la pone en práctica en beneficio de los ciudadanos de San Pedro. ¿Cómo no reconocer los 100 millones de pesos para los presupuestos participativos que dan oportunidad a todos los barrios y colonias del municipio de pretender una tajada del presupuesto municipal para sus fines específicos? 

Esperanzador, porque Miguel Treviño está demostrando que la política no requiere ser partidista para ser capaz de generar resultados  en beneficio de la población. Esperanzador también, porque está procurando generar satisfacciones en los dos San Pedro, aspirando a que sin política de por medio, se logre hacer un solo San Pedro. 

Sus “palancas” ponen por delante la calidad de la vida en el municipio. Seguridad, aire limpio, espacios vibrantes, calidad por encima del estándar, promoviendo el orden, la participación ciudadana y el espíritu comunitario. Su palabra clave es “nosotros”, esencia de la comunidad. Está respetando los éxitos de la administración anterior como el “San Pedro de pinta”, extendiéndolo en otra dimensión a un “San Pedro de Rol” en las colonias del poniente. 

Con todo y las dificultades de una movilidad entrampada, Miguel Treviño quiere reinventar la Ciudad, apelando al sentido comunitario para rescatar lo que un desarrollo urbano desbocado de trienios anteriores parecía condenar a problemas sin solución. Se topará con muchos obstáculos en el camino. Pero bien vale que la comunidad de San Pedro le extienda un apoyo generoso para recuperar esta tranquilidad y esta vida comunitaria que se estaba escapando. 

Pero, esto sí, cómo él mismo lo pide, exigiéndole cada día más y mejor administración municipal.