El PRI y la corrupción

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Parece que el PRI no aprendió nada de su derrota electoral del 2018 y menos todavía ha sabido analizar sus causas. ¿Será que en este renglón el PAN le lleva unos cuantos meses de ventaja?

 Como lo escribe con mucho tino el editorialista Federico Berrueto, “el tricolor pudo transitar a la democracia, pero no a la probidad; es el partido con más presencia en gobiernos locales, pero también el más desprestigiado”….” Su asociación con la corrupción es el tema y hay casos emblemáticos que se deben encarar.” ¿Empezaremos por Adriancito en Monterrey o por Rosario Robles a nivel federal? ¿Será referencia “Alito” Moreno y su mega residencia en Campeche, y su encubrimiento de Rubén Moreira, el “zar” de la corrupción en Coahuila durante 12 años, cuando menos? 

Poco importa el nombre del ganador de la contienda supuestamente interna, poco importa que se parezca al modelo Peña Nieto, lo que importa es que el PRI no entendió que la corrupción lo hundió y lo relegó a niveles electorales despreciables. El PRI no entendió que la sociedad mexicana está cansada de que “la corrupción somos todos”, que es un fenómeno cultural, y por arte y gracia de Enrique Peña Nieto un sistema de gobierno sin pudor. 

Desde “la renovación moral” de Miguel de la Madrid, hasta el Sistema Nacional Anticorrupción de Enrique Peña Nieto, el PRI, respaldado por el conjunto de la partidocracia,  ha simulado un combate a una corrupción que protegió y gracias a la cual seguía enriqueciendo a sus jerarcas en forma cada vez más indecente y  comprando votos, a un costo cada vez más alto. Al punto que ya no fueron suficientes los desvíos combinados de los Duarte, de Rodrigo Medina y de otros tantos gobernadores para comprar votos. 

El hartazgo ciudadano ya había abierto el camino a AMLO y a Morena. Si lo que pretenden es seguir ordeñando presupuestos locales y estatales, al estilo de Adrián de la Garza que “no sabía” de la relación entre el ex senador Mendoza y su empresa de control de bacheo, es claro que el tiempo se les acaba a la velocidad a la cual se derriten los glaciares de Groenlandia. 

¿Suicida el PRI? ¿Con la consigna de “llévense lo que puedan”? ¿Ya habrán decidido unirse a Morena en un PRIMOR que le quitará la etiqueta de anticorrupción a Morena? 

En este caso, el intento del PAN (¿local o nacional?), a través del foro “Prácticas Éticas que Transforman el PAN que Necesita México” demuestra con mayor claridad que captó el mensaje de la elección del 2018 e intenta una conversión interna y de imagen externa, para recuperar terreno en 2021. 

Faltará ver si es auténtica o simplemente una respuesta a los embates del senador Samuel García hacía la gubernatura 2021. Las apuestas están abiertas. La duda es saber si los ciudadanos seremos los beneficiarios de estos enfrentamientos, o simplemente espectadores de los probables cambios de estafeta. 

¿Proyecto alternativo u oposición alternativa?

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Frente a la ausencia de los partidos políticos tradicionales en el escenario nacional, parece bastante lógico que alguien pretenda ocupar el vacío resultante. Fuera de los partidos destrozados en la elección del 1º de julio del 2018, se está reagrupando el sector empresarial, o parte del sector, y una parte de la academia privada que existe en el país. 

A pesar de los esfuerzos de la cuarta transformación para atraer grandes y medianos empresarios y convencerlos de invertir, existe un liderazgo que actúa para no permitirlo. En vista de los eventos de los últimos días, todo indica que los intentos de estructurar un proyecto alternativo están patrocinado desde la cabeza de Femsa, ya que no creo que la libertad de maniobra del Tec de Monterrey y de Alejandro Poiré, sea tan grande cómo para respaldar un proyecto de Coparmex, abiertamente retador para el nuevo régimen, sin el visto bueno de José Antonio Fernández. 

Las apuestas son enormes y el desenlace de pronóstico reservado. El presidente repite a quien lo quiere escuchar que la política predomina sobre la economía.  Sin embargo, viste su puño de acero de un guante de terciopelo para seducir a los empresarios. No todos caen en la seducción. 

Los empresarios que sí creen que la economía debe prevalecer sobre la política se organizan para sustituir a la oposición política nominal, la cual se desvaneció y se ahogó en el tsunami morenista, paralizada por el pánico generado por la probable cacería contra algunos corruptos notorios,  patrocinadores y autores de los despilfarros del sexenio pasado. 

No bastará un proyecto alternativo sólido, creativo y constructivo, ni con sus buenas dosis de concesiones sociales, para derrotar el régimen actual. Si sigue prevaleciendo la regla democrática (lo que no se puede asegurar con los eventos recientes) esta nueva oposición deberá, a parte de su proyecto alternativo, estar respaldada por una fuerte estructura electoral y por presencia en todos los sectores sociales del país. 

¿De dónde saldrá esta estructura? ¿Se echará mano de estructuras partidistas existentes? ¿A qué precio y después de cuantas cesiones y “concertacesiones”? ¿Existirá en las dos partes por enfrentarse, el deseo de salvar la democracia antes que de hacer prevalecer un proyecto, que sea alternativo o de cuarta transformación?   

¡Peligros a la vista!

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Morena es una amenaza para el estado de derecho, o lo poco que queda de él. Un estado de derecho ya debilitado por sexenios de dudoso respeto al orden constitucional y por violaciones continuas a las leyes para no mencionar el desprecio permanente a la ética y a la moral pública. 

Lo ocurrido en días recientes en Baja California y en el Congreso federal son atropellos groseros a las leyes y al sentido común republicano. Preocupa igual dichos atropellos que los silencios del presidente de la República, al cual no le parece disgustar lo que sucede sin que intervenga a pesar de su incontinencia verbal, repetida diariamente en Palacio Nacional a las siete de la mañana. 

Dignos de respeto son los gritos de alarma de la todavía diputada morenista Tatiana Clouthier. Pero no serán suficientes si no logra reunir consensos legislativos más consistentes que unos cuantos votos en abstención que pasan desapercibidos frente al tsunami de aprobaciones de lo ilegal por un rebaño ciego y obediente, además de ignorante e inculto. 

En Baja California, se desvirtuó el voto popular, en el Congreso federal, se hacen leyes que ponen en peligro el derecho de propiedad privada por concepto de discrepancias políticas. Parece que regresamos a los tiempos del Terror en la Francia de fines del siglo XVIII, cuando una Asamblea Nacional jacobina disponía de vidas y de bienes de forma rabiosa. 

¿Alguien todavía le creerá al discurso “democrático” de un presidente al cual bastó de 8 meses para desvirtuar totalmente el bono popular recibido en las urnas hace un año? 

La Sociedad Civil debe reaccionar con energía para no permitir las descalificaciones continuas de instituciones cómo el Coneval, que junto con los desfiguros legislativos reflejan una degradación acelerada de la vida política mexicana. 

Sin hablar del seudo gobernador de Nuevo León que tiene más de un año violando la Constitución estatal al no ratificar el Contralor del Estado y que ahora demuestra su prepotencia de déspota al esconder las evidencias de su nepotismo vergonzoso. 

México en el siglo XXI

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Con un presidente que se vuelve a transformar en candidato durante los fines de semana, México se aleja cada vez más de la modernidad del siglo XXI, única alternativa que tiene para alcanzar una prosperidad que permitiría los sueños guajiros del mismo presidente que se ve en los años setentas del siglo pasado y no en 2019. 

Estas giras en los hospitales de las ciudades medianas y en las moliendas de pueblos que no han adoptado la modernidad no abren soluciones para un México dispuesto a competir. Solamente invitan a reconstruir un México del siglo XX, cuando no del siglo XIX, con su amado Benito Juárez. 

En vez de invitar a un México agresivo y presto a ocupar su lugar cómo la séptima economía mundial que le pronosticaban los profetas de la macro economía mundial (hasta que llegará AMLO a aguadar la salsa), parece que el presidente se complace a celebrar los atrasos y la incapacidad de adaptarse al siglo nuevo. Y está dispuesto a apapachar a una población que prefiere vivir del apoyo externo que de la creatividad propia. 

Estas giras de fin de semana apoyan la tendencia del régimen de nivelar por abajo en lugar de buscar una modernidad que millones de mexicanos, que usan el internet, están ansiosos de adoptar. ¿Para qué apoyar a la molienda impulsada por un caballo ciego y no apoyar al emprendedor audaz que quiere lanzar un negocio del siglo XXI?  ¿Entenderá esto un Presidente que no dudó en recortar los recursos para la Ciencia y la Tecnología? 

Quienes aconsejan a diario al Presidente, de lunes a viernes, deben aconsejarle también para que sus giras de fin de semana tengan propósitos constructivos y no olores a pasados revueltos e improductivos que solamente mantendrán a México en la miseria de los siglos anteriores. Quizás deberían aconsejarle a pasar los fines de semana en su casa en lugar de desquiciar la provincia para pavonearse cómo jefe de un clan obsoleto. 

México necesita un Jefe de Estado, no un tlatoani paternalista. México necesita entrar en el siglo XXI, no rememorar siglos pasados que fueron caracterizados por pobreza, atraso social, dependencia económica y financiera y sometimiento al poder del extranjero. ¿AMLO quiere seguir siendo el peón de Trump?

Alerta máxima

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Parece que México no está percibiendo la amenaza procedente de Baja California. El golpe de estado legislativo, haya sido producto de la corrupción o no, plantea un escenario estatal que podría servir de antecedente a un réplica nacional, de consecuencias incalculables. Distorsionar el voto popular mediante un voto de los legisladores es una traición al pueblo. 

Mientras Porfirio Muñoz Ledo, institucional dentro de su servilismo al poder,  propone la desaparición de poderes en Baja California, los senadores se muestran vacilantes. ¿Hay lugar a vacilación frente a un atraco de este tamaño? ¿Será que la maniobra de Baja California es un ensayo para una obra de carácter nacional? 

En referencia a la prensa local de este fin de semana, serán importantes las banquetas del área metropolitana de Monterrey, pero es bastante más urgente mantener el estado de alerta máxima a todos los niveles de la sociedad sobre el peligro que corre la democracia mexicana. Los mupis estorban, es cierto, pero pueden esperar. 

No se valen distracciones ni falsos pretextos. Urge poner la violación ejecutada en Baja California en el centro del debate, es tema prioritario de la vida política. Después será demasiado tarde para lamentar las consecuencias. Ahora, estamos a tiempo para impedir una catástrofe de dimensión histórica.

¿Control o dictadura?

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La convicción que tiene AMLO que al eliminar los procesos en los cuales se puede presentar corrupción, se eliminará la corrupción, ha generado un caos espantoso y ha generado dudas internacionales, desórdenes nacionales y un sinnúmero de ineficiencias que han puesto el País de cabeza.

Para muestra, la cancelación ruinosa del NAIM, el cierre de los ductos de Pemex, la catástrofe de las estancias infantiles y de los refugios para mujeres víctima de la violencia familiar, los retrasos escandalosos en las licitaciones de medicamentos para el sector salud, la difícil integración de una Guardia Nacional por sospechas y desconfianza, sin olvidar la muerte clínica del sistema de investigación e innovación del País, y podríamos seguir sin parar ya que la práctica de gobierno todavía no se ha ejercido, solamente la denuncia sin fin de los pecados del régimen neoliberal, ¡incluyendo de la ciencia neoliberal!

Como colofón de lo anterior, no hay denuncias concretas de corrupción en ninguno de los temas mencionados. Solamente, desmantelamiento de un aparato burocrático que todavía no se empieza a reconstruir.

El ejercicio es peligroso. Del caos puede nacer un nuevo orden controlable si existe capacidad de gobierno, pero también puede nacer un orden autoritario que en cualquier latitud llamarían dictadura. Mexico está en esta disyuntiva.

En 2021 habrá que tener capacidad de evaluar si el nuevo orden es de control libre de corrupción o de control dictatorial.

Democracia en peligro

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En mi personal apreciación, es lamentable que los organizadores de la manifestación “anti AMLO” de este domingo en los alrededores de la macro plaza de Monterrey, hayan caído en un mimetismo insensato, o irreflexivo, para, burlándose de las prácticas inválidas del peje, recurrir a una votación a mano alzada para decretar el juicio político contra el presidente. 

Burlarse de las prácticas ofensivas del presidente y aplicarlas al mismo tiempo, es validarlas; por lo menos, no descalificarlas. Este tipo de manifestación merece organizadores más sensatos y mejores políticos. No se combate el populismo con otro populismo. Es hacer poco caso del proceso destructivo sistemático de la democracia que el presidente y Morena están aplicando semana tras semana, de plaza pública en rancho y de sesión del Congreso a otra sesión del Congreso de lo poco rescatable que había logrado la transición democrática. 

Desde fines del siglo pasado hasta el proceso que permitió al actual presidente revindicar una elección indiscutible, fue madurando un proceso basado en una expresión democrática popular vigilada por instituciones (muy costosas por cierto) aprobadas por el mismo pueblo. Por lo menos, se había llegado a una forma aceptable de democracia representativa. De repente, la falsa democracia participativa, está matando al mismo tiempo la democracia representativa y la propia democracia, tal cómo la idean las sociedades occidentales. 

La vocación democrática de AMLO es una ilusión; cualquiera diría que es una farsa. Ya lo demostró a través de supuestas consultas populares que no son sino un engaño vil del cual, él es el que más se ríe, sino el único que se ríe. Así murió el NAIM, así nació la refinería de Dos Bocas y el tren maya. El peje se sigue riendo. La comunidad internacional de inversionistas, no deja de lamentarse. ¿Qué va a prevalecer? ¿La burla ofensiva de la democracia a mano alzada o la seriedad de instituciones que justifican el interés de la comunidad financiera internacional en el desarrollo de México? 

Todo indica que prevalecerá la primera, y que el proceso de nivelación hacía abajo que inició la cuarta transformación no tendrá donde pararse. ¿Abajo, hasta donde? ¡Ojo! Es muy difícil detener un tobogán. Por lo general, cae en una fosa llena de agua. Con el peligro de ahogarse.  

Al rescate de Nuevo León

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Hasta que la evaluación realizada por el Consejo Nuevo León le pegará en los tobillos y bastante más arriba, Jaime Rodríguez Calderón se acordó que era Presidente de dicho organismo, creado en tiempos de su predecesor. Como suele suceder en estos casos, la reacción al veredicto demoledor no fue de establecer un plan correctivo y de proponer medidas para enderezar situaciones bastante comprometidas, sino de cuestionar el modelo de evaluación, … cuando en su calidad de Presidente del organismo, había tenido todo el tiempo y las alternativas para sugerir, hasta ordenar, nuevas modalidades de evaluación. 

El asunto es que al señor, distraído por sus aspiraciones presidenciales, se le olvidó su responsabilidad de gobierno, su responsabilidad de planear el futuro del Estado de Nuevo León y su responsabilidad de dar seguimiento a los objetivos fijados con mucha pompa y glamour en los inicios de un periodo que todos, menos él, pensábamos que iba a ser un periodo de gobierno. 

Ahora que se perfilan candidatos potenciales para un relevo más que necesario, después de una gubernatura perdida, toma relevancia este enfrentamiento entre un órgano de planeación y un ejecutivo fallido. ¿Dentro de los supuestos candidatos, cuantos presentan las características necesarias para gobernar, y no para engañar? ¿Cuántos manifiestan interés para el bien común por encima del interés personal o peor tantito del interés partidista? ¿Cuántos serán capaces de formular planes de gobierno que no parezcan planes de enriquecimiento personal o de promoción de camarillas profesionales o partidistas? 

Nuevo León tiene casi 20 años hundiéndose por culpa de malos gobernantes, corruptos como Nati y Medina, o inepto como el Bronco, y por los silencios cómplices de una clase empresarial que saca provecho de las aguas turbias que permiten los malos gobernantes y de la indiferencia de una sociedad que no se da cuenta que perdió la calidad de vida que hacía de Monterrey la mejor ciudad de América Latina a principio del siglo. 

¿Cuándo surgirá la reacción necesaria para recuperar un liderazgo todavía posible? ¿Alguno de los destapados levanta la mano para ofrecer una recuperación indispensable? ¿Tendrá un plan que no sea basado en marketing político? ¿Podrá proponer realidades y no solamente promesas ilusorias? Faltan dos años para sacar adelante un plan de rescate de Nuevo León.    

“…si la palabra es plata, el silencio es oro”

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El presidente de la República debería aprender a celebrar el Día del Padre en familia, con sus hijos y olvidarse de su campaña permanente para recorrer el país y sembrar la división en donde sea que se presente. “…si la palabra es plata, el silencio es oro.” Debería meditar este refrán de la sabiduría popular, sobre todo él que tanto le cree al pueblo bueno y sabio. Ahora, el que parece chachalaca es otro. 

El presidente sigue en la misma campaña de los últimos 12 años, supongo que resiente una necesidad fisiológica de hablar, y que si no habla se quedará con un estreñimiento mental que lo incapacitará para gobernar.  Quizás tiene miedo que al no hablar, los mexicanos vayan a olvidar de su existencia. 

En su editorial dominical, Federico Berrueto lo plantea con mucha claridad y precisión: “El país requiere de un Presidente que escuche más y hable menos. Un Presidente que unifique y no divida. Un Presidente que entienda, no que predique. Un Presidente  que tolere al crítico y no que lo descalifique. Un Presidente que aliente, no que fustigue. Un Presidente que sancione al abuso y no que se vuelva parte de éste. En fin, un Presidente que honre la investidura al representar a todos los mexicanos con honestidad y sin falsas ni engañosas coartadas”. 

Fidel Castro acostumbraba discursos de varias horas, Hugo Chávez invadía la intimidad de los venezolanos con su programa dominical “Aló Presidente”, ¿será que la palabra sin límites le da sensación de poder al político inseguro y que si se queda callado lo traga la insignificancia? 

¿Ganó alguien o perdimos todos?

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Cuando el propio rudo de la película celebra su victoria felicitando a sus contrincantes, todo deja a suponer que el acuerdo logrado fue favorable al rudo. Sino, no celebraría. Trump no es un individuo que se caracteriza por celebrar los acuerdos justos. Solamente los acuerdos victoriosos. Él no conoce acuerdos justos. Solamente acuerdos en los cuales gana más que el adversario. 

Todavía no sabemos la historia completa. El propio Trump reveló que falta por dar a conocer parte de los acuerdos. Y se permite recordar que en caso de falla en la aplicación de lo negociado, volverá a la carga con sus mismas amenazas. Si ya funcionó una vez, ¿por qué privarse de repetir el juego? Si México cedió frente a una amenaza violatoria de los contratos vigentes, ¿porqué interesarse en respetar los contratos vigentes? ¿Funciona el chantaje? Sigamos con el chantaje, paga buenos dividendos. 

Trump llegará triunfante a su arranque de campaña para la reelección. Igual que hace cuatro años, su posición fuerte será la de despreciar a México. Y mostrar una fuerza fácil frente a un país que resulta indefenso. 

Para muchos mexicanos que no caen en el juego del populismo, debe parecer igual de preocupante el grito de victoria del gobierno de AMLO, y el despliegue de apoyo “de las fuerzas vivas” organizado en Tijuana. Recordando escenas de los mejores años del priismo, el ver sentado representantes de “los indígenas”, de los empresarios y políticos sumisos de todos colores, pretende hacer olvidar que los indígenas de Centroamérica constituyen víctimas del acuerdo y que ahora, los empresarios le deben una a AMLO y a Ebrard.

 ¿Quién se atreverá a seguir reclamando la inaceptable decisión de cancelar el aeropuerto del futuro, quien se atreverá a cuestionar un tren maya que dará la vuelta a un bosque para transportar una carga inexistente? El costo de estos acuerdos todavía desconocidos es avalar decisiones nefastas para el país. ¿Será Dos Bocas la solución para la soberanía de México porque se evitó un arancel violatorio de los acuerdos vigentes? ¿Será la canalización de todos los recortes presupuestales a abonar la deuda de una empresa quebrada y sin futuro cómo es Pemex porque se aceptó hacerle de gendarme de la frontera sur de Estados Unidos en lugar de la Border Patrol? 

Será importante ponderar lo que sí se puede celebrar y lo que exige vigilancia continua y rigurosa para detectar más derivas que empeorarán la economía del país.