Un presidente en campaña permanente

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El Presidente de la República sigue en su campaña (electoral)  permanente y no hay fin de semana que no visite algún hospital regional o algún centro de empleos que mantienen al país en su condición de semi desarrollo y de economía informal. 

Pero se contenta de enviar un mensaje a la asamblea de la CONCAMIN, asegurando a los industriales del país de su apoyo incondicional y de la protección arancelaría que puedan requerir. Imitando a Trump. Inaugurando campeonato de beisbol, pero descuidando los principales inversionistas de México, que son los dueños de empresas manufactureras que aseguran trabajo para las familias mexicanas. 

Como candidato en campaña, sigue fustigando el pasado y no vacila en calificar de masoquistas a quienes aseguran que los tiempos neoliberales eran tiempos mejores. Puede ser que tenga razón. Salvo que la cuarta transformación no demuestra todavía un desempeño mejor que el desempeño anterior. Precisamente, porque no fluye la inversión. Pero en lugar de dar seguridad a la inversión, sigue reclamando los defectos del pasado. 

Gobernar viendo hacia atrás no es lo mejor. ¿Cuándo aprenderá a gobernar viendo hacia delante? Sigue reclamando el desempeño del país durante los últimos treinta años, pero pretende hacerlo regresar  a los últimos cincuenta años, sin percatarse que el mundo ha cambiado, que las fronteras cerradas fueron sustituidas por la globalización de las economías y que los países progresistas de hoy son los que han educado a las nuevas generaciones para emprender y no para tender la mano en búsqueda de una dadiva gubernamental. 

En lo que sí avanza con certeza, es en la concentración del poder. Después del poder legislativo, está a punto de someter al poder judicial. La próxima víctima de sus embates será el poder electoral que será un estorbo para sus diseños futuros. No creo que el proceso electoral del 2021 sea tal y cómo lo imaginamos. 

No tardaremos en enterarnos de propuestas “novedosas” para que los procesos electorales sean controlados por el pueblo bueno y sabio y no por un organismo autónomo nada confiable para un gobierno que no dejará que alguien más que él pueda decidir de la suerte de las elecciones. Los peligros se  intensifican.  

¡Escuchar para cambiar!

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El problema de AMLO es que ni ronco deja de hablar. El problema de los empresarios es que ni en desacuerdo profundo con la cuarta transformación y sus manifestaciones legales, dejan de ir a la foto en Palacio Nacional. 

Ni ronco deja de hablar, por temor al vacío que podría crear, después de casi un año de perorata diaria. Pienso, luego existo, decía Descartes. Hablo luego soy el presidente expresa AMLO a diario. ¿Si deja de hablar, deja de ser el presidente? 

Los empresarios no concuerdan con las reformas que transforman el sistema fiscal en un sistema de terror y de presión. Pero siguen asistiendo a las fotos, sonrientes, en Palacio Nacional. ¿A qué horas se atreverán a decir al caudillo que así no se puede dialogar? Estamos regresando a los años del besamanos y de la sumisión. Falta poco para que se acuse a los nuevos encapuchados de Chipinque de querer sabotear a la cuarta transformación. Y de tomar represalias contra ellos. 

Existen algunas reglas no escritas, de autoritarismo y de sumisión, difíciles de entender. Más difícil, no dar patadas para sacudirse una irracionalidad que no tiene nada que ver con el siglo XXI. ¿Les encanta a Carlos Salazar y a Armando Garza Sada someterse a un dialogo (¿o más bien será monólogo?) del siglo XIX? ¿Así es cómo se maneja Grupo Alfa? 

Vale el beneficio de la duda y la expectativa de una estrategia más propositiva y menos sumisa. ¿Hasta que intensidad de laringitis podemos esperar el silencio oratorio de AMLO?  ¿Tendremos una mañana de descanso y de silencio? ¿Porqué no aprovecha para escuchar? Para cambiar. 

Un alcalde congruente

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Refrescante, congruente, esperanzador. Así lució el primer informe de gobierno que rindió Miguel Treviño de Hoyos, primer alcalde independiente de San Pedro Garza García, el jueves de la semana pasada, ante un auditorio San Pedro lleno a reventar. 

Refrescante por su formato, basado en las cinco “palancas” que usó para estructurar su presentación, cada una de ellas con muestras concretas de los logros, pequeños o grandes, que escogió exhibir. Refrescante, porque si bien presumió estadísticas favorables, favoreció más los aspectos cualitativos que cuantitativos. ¿Cómo no quedar impresionado por el 100% de certificación de los policías y por el nuevo Instituto de Formación y Perfeccionamiento Policial? 

Congruente, porque Miguel ha sido desde hace años, un portavoz de la participación ciudadana y que ahora, desde la posición de poder que ocupa, la pone en práctica en beneficio de los ciudadanos de San Pedro. ¿Cómo no reconocer los 100 millones de pesos para los presupuestos participativos que dan oportunidad a todos los barrios y colonias del municipio de pretender una tajada del presupuesto municipal para sus fines específicos? 

Esperanzador, porque Miguel Treviño está demostrando que la política no requiere ser partidista para ser capaz de generar resultados  en beneficio de la población. Esperanzador también, porque está procurando generar satisfacciones en los dos San Pedro, aspirando a que sin política de por medio, se logre hacer un solo San Pedro. 

Sus “palancas” ponen por delante la calidad de la vida en el municipio. Seguridad, aire limpio, espacios vibrantes, calidad por encima del estándar, promoviendo el orden, la participación ciudadana y el espíritu comunitario. Su palabra clave es “nosotros”, esencia de la comunidad. Está respetando los éxitos de la administración anterior como el “San Pedro de pinta”, extendiéndolo en otra dimensión a un “San Pedro de Rol” en las colonias del poniente. 

Con todo y las dificultades de una movilidad entrampada, Miguel Treviño quiere reinventar la Ciudad, apelando al sentido comunitario para rescatar lo que un desarrollo urbano desbocado de trienios anteriores parecía condenar a problemas sin solución. Se topará con muchos obstáculos en el camino. Pero bien vale que la comunidad de San Pedro le extienda un apoyo generoso para recuperar esta tranquilidad y esta vida comunitaria que se estaba escapando. 

Pero, esto sí, cómo él mismo lo pide, exigiéndole cada día más y mejor administración municipal.      

¿Seguir fingiendo?

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La renuncia de Pedro Salmerón a la dirección del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM)  pierde todo su significado cuando al mismo tiempo, en un recinto oficial del Estado Mexicano,  le entregan un reconocimiento  a dos ex guerrilleros Francisco Ornelas Gómez y Florencio Lugo Hernández quienes defendieron los dichos del ex titular del Instituto, sobre los responsables del asesinato de don Eugenio Garza Sada. 

Tras recibir el Premio Nacional Carlos Montemayor en la ex Residencia Oficial de Los Pinos, Ornelas afirmó que los jóvenes perpetradores eran valientes que buscaban “pegarle” a un grupo de  poderosos. “La realidad es que era un enfrentamiento y Eugenio Garza Sada representaba pues a los poderosos del Grupo de Monterrey, y era, haciendo un comparativo, como lo hizo Lucio Cabañas, cuando secuestra a Rubén Figueroa”, señaló. “Entonces había que pegarle a un icono del grupo que era muy poderoso, el mas poderoso de Monterrey, y por eso el comentario de Salmerón, y que lo conozco, mis respetos para él, yo estoy de acuerdo con lo que él expresó”. 

Mientras tanto, el presidente está jugando beisbol en Yucatán. Si AMLO no externa, en una de sus tantas oportunidades de expresarse en público, un repudio claro a estas declaraciones, se hará evidente su respaldo a las acciones violentas cómo apoyo a una lucha de clases que no puede seguir ocultando. 

Tampoco la pueden seguir ocultando quienes en nombre de los empresarios pretenden defender el dialogo con un gobierno que día con día, se descara cómo el portavoz de una expresión violenta de la solución al desequilibrio social del país. ¿Porqué disimularlo? ¡Ya se destapó la batalla por un control totalitario del país! 

Los asesinos de ayer se transforman en los héroes de hoy. Seguir con un dialogo simulado es favorecer la solución violenta. ¿Tendrán Carlos Salazar y Carlos Slim otras barajas en su mano para torcerle el brazo al presidente? ¿O están dispuesto a fingir durante más tiempo? 

Primera Dama

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Las ambigüedades siguen y crecen en las manifestaciones públicas (y aparentes)  de la cuarta transformación. La esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, rechazó en su momento el título de Primera Dama y pretende dedicarse a su rol de madre de familia y de historiadora, para reinterpretar roles y asignar méritos a los héroes de la historia, particularmente del siglo XX. 

Visto su aparente desinterés por figurar cómo esposa del presidente, llamó poderosamente la atención su protagonismo en el balcón presidencial después del grito y de los interminables vivas que lanzó el presidente durante la ceremonia protocolaria en la noche del 15 de septiembre. Respetando el protocolo, siempre un paso atrás de su marido, siempre un paso atrás del presidente, movió más los brazos en señal de saludo que el propio presidente.  

¿Sería el entusiasmo contagioso de la multitud a sus pies? ¿Sería la oportunidad de manifestar su presencia después de tantos meses de discreción deseada o impuesta? Sorprende que la que no quiere ser Primera Dama se comportó cómo tal y no haya dejado lugar a duda en cuanto a su deseo de parecer.  ¿Porqué será tan difícil para los personajes públicos demostrar esta congruencia entre los dichos y los correspondientes hechos?

Dicha congruencia da confianza; su ausencia solamente exhibe personajes de los cuales más vale desconfiar. ¿Porqué se exponen de manera tan evidente, cuando la discreción se impone? La vida pública está llena de trampas reveladoras. Después de esto, nadie podrá decirse sorprendido. 

El otro México

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El Presidente de la República escogió no entregar personalmente el Premio al Mérito Exportador. Por su significado económico y por la importancia de las exportaciones en el desarrollo económico de México, desde su creación, este premio siempre había sido entregado por el Presidente, en persona. No por persona interpuesta cómo sucedió este viernes, cuando el Jefe de la Oficina de la Presidencia , el regio Alfonso Romo fue delegado para realizar la entrega. 

Desgraciadamente, al ser cuestionado sobre la ausencia del Presidente, Alfonso Romo tuvo esta respuesta bastante desafortunada: “Esto, yo no lo puedo responder, es su agenda, pero va a todos los eventos de empresarios y nos reunimos con todas las mesas sectoriales. Pero, agregó, tiene que dedicarle también en sus giras espacios al otro México, que es el pueblo!” 

Este tipo de respuestas profundizan la división promovida por el presidente entre el “pueblo bueno”, el de los trapiches de San Luis Potosí, el “otro México” representativo de la economía que pretende empujar el presidente y unos empresarios que generan divisas a través de sus exportaciones frutos de inversiones cuantiosas, pero que no merecen el apoyo ni e interés del presidente. 

Desgraciadamente, no se pierde ninguna oportunidad de resaltar las diferencias entre este “otro México” el México del pasado, el México que exhibe la imagen oficial del gobierno y lo que nos gustaría ver de un México del futuro, un México pujante, partícipe de la globalización, peleando los avances tecnológicos del siglo XXI, en lugar de resaltar las bondades de los héroes del siglo XIX y del siglo XX. 

El trapiche de San Luis Potosí con su caballo demacrado y medio ciego no deja de ser folclórico y tradicional. Pero “el otro México” no será capaz de generar los recursos para generalizar el bienestar del cual nos hablan a cada rato. ¿Queremos que el México exportador desaparezca y se identifique con el “otro México”, de los trapiches y de las milpas familiares? Entonces, que el presidente siga visitando el “otro México” cada fin de semana. Ojalá haya quien aporte los recursos para entregar las dadivas que recibe el “otro México”.  

La gallina de los huevos de oro necesita comer y ser apapachada. Sin los cuidados necesarios, podría dejar de poner los huevos de la abundancia que necesita el presidente para sostener “el otro México.”

Primer (¿tercer?) Informe

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No estoy seguro que después de este Primer Informe haya quedado más claro lo que pretende la cuarta transformación. Este informe ha sido bautizado tercer informe, para recalcar que en este régimen prevalece la palabra. Lo habría podido denominar informe 200, ya que diariamente, de lunes a viernes,  impone un informe.   Lo que sí es obvio es que desborda (¿chorrea?) la palabra. 

Todavía no se asoman los resultados. No importa, están presentes en forma de promesas siempre renovadas. Mientras no empeore el cuadro económico y social, esto será suficiente. Habrá que esperar el Segundo Informe, que para estas fechas se habrá transformado en el sexto, séptimo u octavo, quien sabe. 

Se confirma que “al diablo con las instituciones” no era un grito de mal humor en 2006, sino un programa de gobierno para demostrar que la fuerza del dominio aritmético permite abrir la puerta a las interpretaciones de la Ley. Cuando la fuerza del número lo permite, entonces, se vale hacer la Ley a un lado. 

Que sea para el ejercicio del poder presidencial, re interpretando los símbolos de la bandera presidencial cómo representatividad de la Nación, como del poder legislativo, haciendo a un lado las costumbres (y la legalidad) democráticas de la alternancia en los órganos legislativos. Porfirio Muñoz Ledo se inspira del general Mac Mahon, en la batalla de Sebastopol, en 1855, para proclamar “j’y suis, j’y reste”, cuando le urgían desalojar la plaza. Encontrándose confortado en la presidencia de la Cámara de Diputados, Porfirio afirma, ¡ahí estoy, ahí me quedo! 

Todavía no se acaban las sorpresas. Poco quedará de las instituciones que se fueron estableciendo durante los cien años post revolucionaros; el principal peligro es que el “sufragio efectivo, no reelección” quede cómo un recuerdo lejano de regímenes a los cuales les faltaba fuerza para imponer la permanencia en el poder del hombre fuerte. 

No cabe duda que la democracia tiene un sentido diferente en México y en América Latina. ¿Tendrán razón los anglosajones de externar sus dudas acerca de esta forma de democracia? ¿Se acomodarán los mexicanos de esta interpretación de la democracia? 

Lo dirán los procesos electorales, mientras haya procesos electorales.  

Amenazas sobre la democracia mexicana

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Las amenazas sobre la democracia mexicana y sobre la libertad de expresión se van concretizando de manera peligrosa. La separación de Carlos Loret de Mola del noticiero mañanero de Televisa es una advertencia clara que el hombre del Palacio Nacional no admite que mientras está dando diariamente su sermón matutino, haya competencia y menos contradicción. 

Al ceder a las exigencias de la presidencia de la República, Televisa abre el camino a los atropellos que se dieron durante años en Venezuela hasta que finalmente las televisoras libres dejarán de existir. ¿Qué esperan las voces libres de la sociedad para calificar de farsa la supuesta consulta popular de Baja California para avalar la “ley Bonilla”? ¿Cuántos meses más se tardarán las diferentes expresiones de la sociedad mexicana en darse cuenta que bajo la apariencia de una falsa democracia, se está siguiendo al pie de la letra unos enunciados ya formulados en Cuba y en Venezuela, con los resultados que ya conocemos? 

¿Qué nos falta entender? La desilusión de los que todavía sirven de portavoz para una cuarta transformación sin sentido común, estará a la altura de las ilusiones que todavía cultivan. México requiere cambios profundos para alcanzar una justicia social que prometen desde hace más de doscientos años. 

Pero la justicia social no se logra manteniendo pobres a los pobres. La justicia social se logra generando oportunidades de riqueza. El bienestar no se da por decreto y por nombrar dependencias de gobierno con este epíteto esperanzador. El bienestar social es resultado de una economía pujante y de condiciones de superación que se dan en la lucha hacía un futuro de progreso. No en búsqueda de repetir un pasado irrepetible. 

¿Cuántas mentiras y aseveraciones engañosas nos recetarán en un primer informe de gobierno que promete reproducir las ceremonias faraónicas de un PRI que queríamos olvidar?  

¿La venganza no es su fuerte?

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AMLO ha creado y mantenido varios mitos acerca de su persona, entre otros  que la venganza no es su fuerte. La detención de Carlos Ahumada parece demostrar lo contrario. 

Carlos Ahumada, personaje de fama dudosa a principio de los años 2000, envuelto en numerosos escándalos de sobornos y de corrupción  fue detenido en Buenos Aires de dónde es originario y dónde reside desde el año 2007, por una presunta defraudación fiscal de un millón 472 mil 236 pesos, una pecata minuta entre tantos defraudadores fiscales que se encuentran en México.  

La FGR solicitó el inicio de su proceso de extradición, justo cuando su ex compañera sentimental, Rosario Robles, quien sustituyó a Cuauhtémoc Cárdenas en el ex Distrito Federal en el año 2000, fue encarcelada en México, por decisión de un juez vengativo. La coincidencia de estos dos eventos  es una evidencia que la justicia en los tiempos de la cuarta transformación es sujeta a los eventos de hace más de 15 años. Si no es venganza, por lo menos demuestra una memoria selectiva bastante persistente. 

Sin juzgar la presunta culpabilidad de los dos personajes, para los cuales nadie llorará, aún en Argentina, resulta curioso que estos individuos vayan a coincidir en las manos de la justicia mexicana, por deleite evidente de una serie de políticos cercanos a AMLO cuya sed de venganza se ha visto satisfecha gracias al fiscal  federal “autónomo”, cuidadosamente seleccionado por el presidente de la República. 

Estos actos de “procuración de justicia” le dan más fuerza a lo que escribió Luís Rubio este domingo en su editorial semanal: “…México va corriendo hacía un pasado incierto, irreproducible y ciertamente indeseable…” Esta venganza esta destinada a saldar algunas cuentas pendientes de este pasado incierto.. y ciertamente indeseable. ¡Pobre México!  

El PRI y la corrupción

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Parece que el PRI no aprendió nada de su derrota electoral del 2018 y menos todavía ha sabido analizar sus causas. ¿Será que en este renglón el PAN le lleva unos cuantos meses de ventaja?

 Como lo escribe con mucho tino el editorialista Federico Berrueto, “el tricolor pudo transitar a la democracia, pero no a la probidad; es el partido con más presencia en gobiernos locales, pero también el más desprestigiado”….” Su asociación con la corrupción es el tema y hay casos emblemáticos que se deben encarar.” ¿Empezaremos por Adriancito en Monterrey o por Rosario Robles a nivel federal? ¿Será referencia “Alito” Moreno y su mega residencia en Campeche, y su encubrimiento de Rubén Moreira, el “zar” de la corrupción en Coahuila durante 12 años, cuando menos? 

Poco importa el nombre del ganador de la contienda supuestamente interna, poco importa que se parezca al modelo Peña Nieto, lo que importa es que el PRI no entendió que la corrupción lo hundió y lo relegó a niveles electorales despreciables. El PRI no entendió que la sociedad mexicana está cansada de que “la corrupción somos todos”, que es un fenómeno cultural, y por arte y gracia de Enrique Peña Nieto un sistema de gobierno sin pudor. 

Desde “la renovación moral” de Miguel de la Madrid, hasta el Sistema Nacional Anticorrupción de Enrique Peña Nieto, el PRI, respaldado por el conjunto de la partidocracia,  ha simulado un combate a una corrupción que protegió y gracias a la cual seguía enriqueciendo a sus jerarcas en forma cada vez más indecente y  comprando votos, a un costo cada vez más alto. Al punto que ya no fueron suficientes los desvíos combinados de los Duarte, de Rodrigo Medina y de otros tantos gobernadores para comprar votos. 

El hartazgo ciudadano ya había abierto el camino a AMLO y a Morena. Si lo que pretenden es seguir ordeñando presupuestos locales y estatales, al estilo de Adrián de la Garza que “no sabía” de la relación entre el ex senador Mendoza y su empresa de control de bacheo, es claro que el tiempo se les acaba a la velocidad a la cual se derriten los glaciares de Groenlandia. 

¿Suicida el PRI? ¿Con la consigna de “llévense lo que puedan”? ¿Ya habrán decidido unirse a Morena en un PRIMOR que le quitará la etiqueta de anticorrupción a Morena? 

En este caso, el intento del PAN (¿local o nacional?), a través del foro “Prácticas Éticas que Transforman el PAN que Necesita México” demuestra con mayor claridad que captó el mensaje de la elección del 2018 e intenta una conversión interna y de imagen externa, para recuperar terreno en 2021. 

Faltará ver si es auténtica o simplemente una respuesta a los embates del senador Samuel García hacía la gubernatura 2021. Las apuestas están abiertas. La duda es saber si los ciudadanos seremos los beneficiarios de estos enfrentamientos, o simplemente espectadores de los probables cambios de estafeta.