Viaje al inconsciente

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La revista Letras Libres, que dirige Enrique Krauze, lanzó una convocatoria en la que los participantes deberán escribir un cuento relacionado al tema del avión presidencial, y que deberá empezar con: ” Cuando despertó, descubrió que había ganado el avión presidencial”… ¡Esto, dentro de su crónica “de ficción a ficción”!

Me parece muy ocurrente esta prolongación de la revista en el tema del surrealismo, ya que en 1938, (¡!)  había publicado una entrevista de Humberto Beck, con motivo de la visita de André Breton a México en la cual decía: “El país habría atraído a la vanguardia por padecer una forma particular del retraso cultural, como si visitarlo fuera el equivalente espacial de un viaje al inconsciente”. Y este comentario venía cómo consecuencia de la afirmación del poeta surrealista quien, en conclusión de su viaje a México, en este mismo año de 1938, había afirmado: “No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo, México es el país más surrealista del mundo”.

El presidente de México hizo realidad todas estas profecías de hace 80 años atrás con su rifa del avión presidencial. Surrealismo puro. Retraso cultural y viaje al inconsciente. Entender a México desde lo absurdo. Claro, con un propósito de aplacar las quejas sobre la inseguridad, la falta de crecimiento económico y sobre la ineptitud en lo relacionado a la forma de destruir el Seguro Popular, sin haber establecido siquiera las bases de su nuevo INSABI.

El problema es que el presidente hace surrealismo sin darse cuenta, exhibiendo el país en el escenario internacional (que desconoce e ignora totalmente), y por desgracia, quitándole lo poco de seriedad que le quedaba, después que la combinación Calderón –Peña Nieto se atrevió a adquirir el instrumento del delito: un avión presidencial que no tiene lógica en el entorno socio cultural mexicano de este inicio de siglo XXI.

AMLO se alza a la altura de Ubu Rey (1896), el personaje de Alfredo Jarry que personifica lo grotesco y humanamente innoble del poder político y el gobierno. ¿Reaccionará la clase política, materialmente ausente del escenario político desde julio de 2018? ¿Reaccionarán los empresarios, temerosos de perder sus privilegios antes que de salir a defender su país? ¿Reaccionará la sociedad civil, que cree que con sus “memes” está manifestando eficientemente su inconformidad?

¿O tendremos que esperar a que se haga realidad estos versos de André Breton: “…./En un país de miseria donde el jefe supremo del Estado / Cuando no viaja a pie or miedo a las bicicletas / Sólo tiene prisa en tirar la señal de alarma para ir a retozar en camisa sobre el talud/…

En el México de 2020, los que tenemos que tirar la señal de alarma somos los ciudadanos que rechazamos este “viaje al inconsciente” y todavía pretendemos rescatar el país de la locura en la cual lo está aventando un personaje que no mide la consecuencia de sus actos. Porque no la entiende.

NL: la farsa del Congreso

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Las denuncias relativas a los “ajustes” efectuados a la Ley de Movilidad me parecen el colmo de la degradación de la democracia en el fallido estado de Nuevo León. Cuando una Ley votada en el pleno  del Congreso por los diputados sigue siendo sujeta a negociaciones antes de su publicación en el Periódico Oficial del Estado, muestra que no existe ningún respeto ni siquiera a lo votado.

El PAN habla de errores de dedos, (que dedos tan torpes que se equivocan hasta en 6 artículos de la Ley), el PRI habla de fallas involuntarias de la Oficialía Mayor. ¿Así será el profesionalismo de funcionarios cuidadosamente seleccionados por los dos partidos representantes de la partidocracia?

Los “errores de dedo” alteran el sentido de los artículos “corregidos”, ¿no habrá un lector, como en cualquier casa editorial para dar el visto bueno antes de publicar? La ligereza con la cual Carlos de la Fuente y Francisco Cienfuegos minimizan las alteraciones es más que sospechosa.

La partidocracia no sólo traiciona sus electores, parece que traiciona sus propios diputados y que tras bambalina se puso de acuerdo con la AET y el Secretario de Gobierno para publicar el texto a modo que habían sido incapaces de hacer aprobar en el Pleno.

De confirmarse, estos hechos constituyen una negación de la democracia, al contrario de lo que afirmó el Secretario de Gobierno que tantos vetos y rechazos a las leyes era muestra de una democracia vibrante. Más bien, demuestra que lo único irreversible es la muerte. Un voto en el Congreso es más reversible que una camiseta sin marca.

Frente a estas evidencias, la necesidad de seleccionar con mucho cuidado los próximos diputados se hace más urgente. Todo lo que huele a partidocracia, huele a manipulación y a traición de la voluntad popular.  ¿Será necesario mantener la farsa de un Congreso que junto con su brazo fiscalizador, la Auditoría Superior del Estado,  nos cuesta casi 600 millones de pesos de nuestros impuestos? Para no fiscalizar y para alterar las leyes votadas. Quizás farsa debería escribirse fraude.

Impuestos sin consultas

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Impuesto viene de imponer, “exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa”. Para  los causantes del norte de México, nunca habrá sido más asertiva la definición de impuesto.

Mientras siguen las “consultas” para lograr una aprobación bien orquestada del “tren maya”, a los que no consultan son a los pagadores de impuestos que verán cientos de miles de millones de pesos salir de una recaudación cada día más apretada, desaparecer del ámbito local para ser orientados con una eficiencia que queda por demostrar, en proyectos del sureste del país, tierra del presidente y de sus protegidos. Tren maya, refinería de Dos Bocas, tren transístmico, “sembrando vida”, otros tantos proyectos de la cuarta transformación, financiado con los impuestos del norte para subsidiar el desarrollo (no el crecimiento) del sur y sureste.

El impulso de la federación al desarrollo y modernización continua del país se está viendo desbalanceado, sustrayendo recursos de los estados más prósperos para inyectarlo en los estados más ¿atrasados, desfavorecidos, pobres? con resultados dudosos. En estas líneas hemos repetido numerosas veces que la cuarta transformación ha escogido nivelar el país hacía abajo y no me refiero al aspecto geográfico, sino al principio devastador del socialismo destructivo de quitarle a los ricos para dárselo a los menos exitosos.

Ni siquiera se intentó darle continuidad al proyecto anterior de las Zonas Económicas Especiales, seguramente calificado de neoliberal y eliminado sin juicio. Las zonas prósperas del sureste lo han sido por inversiones de empresas privadas, particularmente la zona turística y hotelera del Caribe.

Queda en grandes dudas que inversiones del sector público cómo las mencionadas anteriormente puedan generar rentabilidad y por lo tanto prosperidad duradera. Es de apostar que seguirán absorbiendo enormes cantidades de recursos para ser sostenibles y que el día que algún gobierno que no obedezca a los principios de la cuarta transformación deje de abastecer dichos recursos, quedarán como fantasmas inútiles y sin capacidad de sostenerse y menos de generar prosperidad. El Estado no es particularmente eficiente y el estado socialista menos todavía.

El socialismo debe limitarse a ser “social”, es decir atender las necesidades sociales de la población, o sea, educación, salud y justicia. El socialismo económico nunca ha demostrado su capacidad para solucionar los desequilibrios, y más bien se ha caracterizado por acentuarlos.

Aritmética electoral y convicciones políticas

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Esto podría ser el título del análisis de los resultados de la pre-pre “encuesta” presentada por El Norte en vista de la elección de gobernador de Nuevo León que se desarrollará en 2021. En un año más, ya sabremos cuales serán los candidatos escogidos por los principales partidos.

¿Prevalecerá la aritmética electoral de los partidos políticos, o las convicciones políticas de los candidatos? El análisis de El Norte descarta a Adrián de la Garza en beneficio de Clara Luz Flores, para abanderar las pretensiones del PRI. ¿Será vaticinio seguro o dentro de un par de meses nos presentarán otra “encuesta” en la cual Clara Luz será candidata de Morena y Adrián candidato del PRI? ¿Cómo candidata de Morena, Clara Luz adicionaría los votos de Tatiana y los suyos del PRI? ¿Qué le quedaría a Adrián? ¿Y qué harán los del otro bando? ¿Sumarán los votos de Samuel y los de Víctor Fuentes en una alianza más especulativa todavía como sería la del PRIMOR?

No cabe duda que frente a estas elucubraciones, toma cada día más fuerza la necesidad de una segunda vuelta electoral. La democracia electoral carece de sentido si el ganador no representa una mayoría clara, o por lo menos indiscutible,  de los electores.

No estoy seguro que todavía se pueda hablar de convicciones políticas en materia electoral. ¿Habrá un diferenciador ideológico entre los candidatos o solamente habrá una diferencia de intereses? Desde la desaparición de la Unión Soviética, la diferencia ideológica entre izquierda y derecha ha perdido mucho de su sentido. El comunismo chino tiene fuerte olor a capitalismo agresivo, y los socialismos europeos, tan exitosos en la segunda mitad del siglo XX, están fuertemente cuestionados por toda clase de chalecos amarillos.

¿Entonces? Regresamos a la pregunta inicial. Si ya no existen diferenciadores ideológicos significativos, debemos confiar solamente en aritmética electoral y en evaluación subjetiva de los  intereses de los candidatos?

¿Con el riesgo fatal de volver a toparnos con algún Bronco o similar, escapado de un manicomio o en vía de ingresar a uno?

Protestar contra AMLO

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Manifestación de rechazo al régimen del presidente López Obrador, anteayer domingo 1º de diciembre en la Explanada de los Héroes en Monterrey. No me aventuraré en estimar el número de participantes, pero suficientes para que la voz de reclamo sea tomada en cuenta cómo expresión de una parte de la sociedad, probablemente insuficientes para que al régimen actual le haga cosquillas.

Principalmente porque no deja de ser un reclamo de los “fifís” que el presidente desprecia y desconoce. La voz se dejó oír, que es lo importante. Es una más de las manifestaciones de inconformidad con el rumbo que está imprimiendo el presidente al país. Todavía no es suficiente para hacerlo cambiar de rumbo. En particular, me parece en lo personal, que uno de los gritos de rechazo “fuera AMLO” no es el adecuado. No podemos menospreciar que el presidente fue electo democráticamente  y que su legitimidad no es tema de discusión. Creo que el foco de atención debe ser el rumbo que está imponiendo a la República.

Igual se le debe reclamar a él y a los diputados y senadores que actúan cómo levanta dedos sin aceptar que en muchas de sus decisiones de apoyo al Ejecutivo, están violando la Constitución y haciendo evidencia de un servilismo que a la larga estará afectando la estabilidad y la prosperidad del país.

La democracia implica el respeto a las mayorías. No implica la aceptación de procesos populistas que pretenden justificar decisiones arbitrarias, cómo la consulta popular para validar la cancelación del NAIM, y la que se prepara para justificar un tren maya y una refinería de Dos Bocas que no aportarán beneficios al país. Estos procesos son violatorios del orden establecido, y demuestran una imposición a la fuerza de decisiones injustificables.

Creo que las marchas anti régimen deben señalar de igual manera al presidente que a los diputados y senadores de Morena y de los partidos satélites. A medida que se acerca el nuevo proceso electoral de 2021, el foco de rechazo debe apuntar a los legisladores que deberán conformar el nuevo Congreso 2021-2024. ¿Existirá una fuerza política capaz  de encabezar este rechazo? Parece que el PRIAN está anestesiado. Si no lo está es cómplice del régimen de la cuarta transformación y entonces comparte la responsabilidad de la ruta hacía el desastre que está siguiendo el país.

Sin crecimiento económico, sin apoyo a los desarrollos tecnológicos que marcarán el lugar que ocuparán los países del mundo en el siglo XXI, y con una marcada tendencia a regresar a las condiciones de vida y sociedad del siglo XIX. Esto el sueño de AMLO, cada día que  ve en su espejo el reflejo de Benito Juárez. 

El peso del pasado vs. las promesas del futuro

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En forma por demás inútil y prepotente, AMLO volvió a remover el lodazal de Ayotzinapa. Tiene que defender a sus protegidos, José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda de Abarca. Cuando la prudencia recomendaba dejar silencio sobre la “verdad histórica” que dejó establecida el régimen anterior por boca de Jesús Murillo Karam, volvió a levantar las aguas nauseabundas de un crimen de estado en el cual quedó involucrado el Estado, con el Ejercito  y lo más asqueroso de las fuerzas del narcotráfico.

¿Por qué AMLO volvió a remover un asunto que constituye una mancha vergonzosa de encubrimiento y de evidencias que podría haber achacado al régimen anterior? ¿Será que la perennidad del  narco sobre lo político constituye una realidad a la cual no puede (¿no sabe?) cómo escapar?

En lugar de quedarse tranquilamente a disfrutar del fin de semana en familia, el presidente no puede evitar poner los pies en el lodazal, semana tras semana. Después de enfrentar mestizos e indígenas en Nayarit el fin de semana pasado, tiene que volver a levantar los miasmas malolientes de Ayotzinapa.

¿Su camino al enfrentamiento entre mexicanos, debe a fuerza estar pisando las heces del pasado reciente? ¿Cuándo empezará a anunciarnos las bondades de sus dádivas en lugar de levantar malos olores del pasado? ¿No tiene nada positivo que anunciar? ¿A fuerza tiene que pisar lodazal del pasado? ¿Cuánto tiempo más?

Parece que el camino al 2021 estará pavimentado de rechazos al pasado en lugar de promesas hacía un futuro socialista brillante. ¿Será que todavía no se puede vislumbrar este futuro socialista brillante? ¿Será que para establecer este futuro socialista se requiere pisar más desechos del pasado reciente?

¿Será que el socialismo totalitario del Grupo de Puebla no se puede establecer sin las bases del narco gobierno que está pintando América Latina? ¿Será que AMLO navega en forma independiente, o que está sujeto a una “narco mafia” que lo tiene bien controlado? 

Democracia y ciudadanía

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Hace una semana, Soledad Loaeza aceptó la invitación al “Tragaluz” que Fernando del Collado ha inventado para someter a sus invitados a un juego cerrado de preguntas agudas y respuestas que también deben serlo. Muy interesante entrevista (Milenio, domingo 10 de noviembre de 2019). Algunos días después, seguramente muy impresionado por la agilidad de las preguntas y respuestas, Héctor Aguilar Camín hizo una reseña de dicha entrevista. Sin embargo, por desgracia, omitió incorporar en su “antología” la pregunta y la respuesta que para mí, le daban todo su sabor al intercambio.

Fernando del Collado pregunta: “¿Sin ciudadanía  no hay democracia?”, a lo cual Soledad Loaeza contesta: “Claro que no”. La pregunta y la respuesta tocan a lo más hondo del problema político de un México cuya sociedad no encuentra su identidad. ¿El problema esencial de México, es la ausencia de democracia o la ausencia de ciudadanía? ¿La ausencia de democracia es problema de procesos y de leyes, o es problema de la ausencia de ciudadanía?

La partidocracia no sería posible con una ciudadanía activa y participativa que no permitiría que los malos políticos busquen el poder para servirse de él en lugar de usarlo para servir al bien común. Es hora que la partidocracia no se ha dado cuenta de los golpes mortales que le están dando y siguen pavoneándose en las calles con sus chalecos rojos.

La ciudadanía activa no permitiría que un poder abusivo confisque a su provecho la presidencia de la CDNH, para someterla a sus intereses, una ciudadanía activa no permitiría una Ley Bonilla que atropella el voto, una ciudadanía activa rechazaría airadamente las manifestaciones de narco gobierno que se exhiben descaradamente bajo la cuarta transformación, en Culiacán por un lado, con Evo Morales y su desfachatez, por otro lado, con el debilitamiento del ejercicio para acabar de rematar.

El poder pretende destruir la prensa a base de descalificarla. Pero también, el poder está haciendo pedazos de una ciudadanía endeble y tímida que solamente se queja en las redes sociales y con burlas y memes. Pronto será demasiado tarde y la ciudadanía ya no tendrá capacidad de reaccionar. ¿Qué pasa con los 60 millones de electores que no votaron por la cuarta transformación? ¿Son ciudadanía o son solamente pasajeros inofensivos en un escenario que no les interesa? 

En Cuba y en Venezuela también entendieron demasiado tarde. En Cuba, ya son dos generaciones que vieron frustradas  sus esperanzas; en Venezuela ya va la primera. En el primer año de la cuarta transformación, quedó claro en México que el problema de la democracia que se va muriendo es la ausencia de una ciudadanía decidida y voluntaria. 

Lucha de populismos

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La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia le da un paso atrás a la marcha socialista en América Latina. Justo cuando fortalecido por la victoria del peronismo en Argentina y la consolidación paulatina del populismo mexicano, pronto socialismo abierto, Cuba está retomando su liderazgo, recibiendo en días consecutivos a Marcelo Ebrard y Nicolás Maduro y fijando metas y objetivos para la región. La liberación reciente de Lula y su recepción entusiasta por sus partidarios, vuelve a nivelar la cancha en Brasil. 

El socialismo latinoamericano ya no se apoya en guerrillas militarizadas, sino más bien en el trafico de cocaína y otras drogas para el mercado norteamericano. Paradójicamente, la sociedad norteamericana soporta más que nunca los movimientos socialistas de América Latina. Los miles de millones de dólares necesarios para mantener e incrementar el entusiasmo populista y socialista “revolucionario” resultan de un proceso de vasos comunicantes que los gringos consumidores no valoran y que si lo apreciarán, probablemente les resultaría igual, ya que primero es la adicción y luego la salvaguarda de su modelo de sociedad. 

En los próximos meses, a menos que los demócratas americanos tengan la capacidad de hacer prevalecer el “impeachment”, asistiremos al combate de dos estilos de populismo que reflejará la degeneración de la vida política de este continente. Por su posición geográfica y su nuevo populismo devastador, México sufrirá más que otros países y saldrá probablemente muy lastimado.   

Quien sea que salga victorioso de este combate, saldrá perdiendo la sociedad americana y su nivel de desarrollo educativo e intelectual y seguirá abandonando su liderazgo mundial para provecho de sociedades asiáticas que impondrán su congruencia y su arrolladora capacidad de disciplina y de creatividad. Si los siglos  XIX y XX fueron de la filosofía occidental y cristiana y de su modelo económico, es muy probable que el siglo XXI sea de filosofías orientales y de otras influencias religiosas. 

Las experiencias socialistas totalitarias en Europa fueron un fracaso doloroso, cuyo trigésimo aniversario de defunción celebramos en días recientes. Esperemos que entre tantos populismos miserables, el socialismo totalitario no logre imponerse en México. Muchos de los que promueven un cambio sin saber a donde los llevará, deberían informarse mejor.             

Olga Sánchez Cordero

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Por mera congruencia jurídica, Olga Sánchez Cordero debe renunciar como titular de la Secretaría de Gobernación. Su permanencia en el puesto es un insulto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y una evidencia del atropello legal que permite la cuarta transformación. 

En su momento, declaró que en su calidad de ex juez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, calificaba la llamada “Ley Bonilla” como inconstitucional. Esta declaración la hizo en el propio Senado de la República. El viernes de la semana pasada, durante la toma de posesión del nuevo gobernador de Baja California, se atrevió a declara que la “ley Bonilla” habría de “pervivir”, lo que traducido en mexicano contemporáneo, significa que esta ley debe sobrevivir. 

La secretaria de Gobernación de AMLO, le niega la razón a la ex titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con algunas semanas de intervalo, la inconstitucionalidad de la “ley Bonilla”, se transformó en una legalidad que habrá que “pervivir”. Si estos son los argumentos legales del gabinete constituido por AMLO, este país está listo para una revuelta de gran tamaño, ya que la propia Suprema Corte de la Nación, aún no se ha pronunciado sobre la legalidad del caso. 

¿Será que la cuarta transformación le está enviando mensaje a la SCJN, para que no equivoque su dictamen? Todavía no llegamos al año de la toma de posesión y el nuevo régimen está mostrando los dientes. Lo que opina el presidente prevalecerá sobre la Ley y sobre la Constitución. 

Solamente el Ejercito podrá temperar los abusos de un régimen que está perdiendo los estribos. Ya dio los primeros avisos, y es de esperar que en el gabinete tomaron nota de las advertencias.

 Hace muchos meses, antes de las elecciones del 1º de julio del 2018, hice una referencia a Salvador Allende, el malogrado presidente izquierdista chileno que se atrevió a desafiar al imperio, para que le futuro presidente tuviera consciencia de las limitaciones de su poder. Ojalá recapacite antes de que México se vea involucrado en alguna asonada militar como cualquier república bananera. 

¿Adónde está la futura séptima potencia económica mundial? Parece que nos equivocamos de líder.  El potencial sigue estando presente, sólo falta corregir algunos parámetros en el mando del país..

La cuarta transformación y la política indigenista

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En su permanente peregrinar de fines de semana, el presidente apostólico y mexicano insiste nuevamente en su mensaje humanista realzándolo ahora de un cristianismo en el cual él se compara a Jesús Cristo. La dedicatoria a los indígenas y a los pobres es muy loable. Según datos oficiales, la población indígena de México representa el 21.5% de la población total, y con toda seguridad en ella está incluida la casi totalidad del 12% de la población que vive en estado de pobreza extrema. 

De hecho, en toda justicia, el presidente le dedica el 35% de su tiempo semanal, (viernes en la tarde, sábado y domingos). No cabe duda que electoralmente, la apuesta es exitosa. La atención a las poblaciones indígenas está basada en dadivas y no en generación de empleos. ¿Está compatible la aspiración del presidente con su promesa de generar un crecimiento anual de 4% de la economía? 

Al terminar este primer año de gobierno, casi año y medio de asumir el mando del país, la economía no despega, la recesión está rondando y parece que las advertencias de Alfonso Romo caen en oídos sordos. Es evidente que el mensaje apostólico, electoralmente satisfactorio, no será suficiente para devolver la confianza a los inversionistas y por lo tanto a crear fuentes de trabajo que tanto necesitan las poblaciones indígenas para salir de una marginación social voluntaria o involuntaria. 

Los atuendos coloridos y la infinidad de sombreros que colecciona el presidente durante sus giras al México profundo, seguramente forman parte de una preservación de las raíces indígenas de México. Y justifican el reclamo airado al rey de España. Quizás se debería redefinir las metas de la cuarta transformación: devolver México a sus orígenes, sacrificando la prosperidad de la Nación a un redescubrimiento del sentir de los pueblos originales. 

Es difícil vivir en el siglo XXI y prometer bienestar a los millones de ciudadanos exiliados en los entornos urbanos, huyendo de la miseria de sus pueblos nativos, tratando de preservar los usos y costumbres de los pueblos que no han cambiado desde los tiempos de la conquista. Durante el 35% de su tiempo, el presidente piensa en los trapiches y en las costumbres ancestrales. 

Solamente, le queda el 65% de su tiempo para diseñar una política de combate real a la corrupción (no la farsa hipócrita que observamos actualmente), desbaratar las redes de corrupción de Pemex (que resisten a cualquier intento, a pesar de la destitución de Carlos Romero Deschamps), diseñar y aplicar una estrategia de seguridad que de confianza a la población (y de paso dignidad al ejercito), convencer a los emprendedores que sus inversiones estarán a salvo, poner a Morena bajo control y acabar de vengarse de todos los agravios acumulados en su contra desde que entró a la vida pública.