INE: Su primera vez

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Y arranca uno de los periodos de mayor intensidad política y de mercadotecnia del país, las elecciones federales, el pasado viernes 8 de septiembre el Instituto Nacional Electoral, el INE, dio luz verde al inicio de la temporada de las #Elecciones2018. Pero por que serán tan emblemáticas estas en comparación a otras, bueno, la respuesta es bastante compleja, y no es solo la crisis política que aqueja el país, la falta de ideologías y líderes en los partidos o la incertidumbre social por el futuro de México, sino que, para el recién reformado INE, serán sus primeras elecciones presidenciales y, afortunadamente o desafortunadamente, no será cualquier elección, sino todo lo contrario, será la más grande de la historia del país, donde se disputan más de 3,400 cargos públicos en los tres niveles de gobierno en las 32 entidades federativas. La rivalidad entre partidos es más grande que nunca y el papel de las redes sociales juega un papel fundamental para vigilar el proceso permitiendo a la sociedad civil estar al pendiente de cada movimiento con el fin de evitar otros “errores” como en pasadas elecciones, fraudulentas como en 1988 o controversiales en 2006.

Comenzamos con la precampaña y registro de coaliciones, se arman los equipos, pero aún sin nombrar a todos los capitanes, el PRI, estratégicamente, sin mencionar a uno definitivo, el PAN, en conflictos internos que ni ellos mismos se entienden, el PRD, tanteando las aguas y MORENA, el único con decisión tomada desde su fundación en 2014.

Posteriormente, un periodo de precampañas, sin independientes ¡claro!, proporcionándoles a los partidos cierta ventaja o al menos algo más de tiempo sobre los apartidistas, ya que ellos comenzarán a la par de la fecha oficial del registro de candidatos el 15 de febrero, ese día sabremos con toda certeza cuáles serán los nombres que aparecerán en la boleta y que tan sangrienta será la contienda, veremos si el INE, como árbitro, este lo suficientemente preparado para contener esta pelea de gallos y no se le salga uno del huacal.

Y es que el INE se ha mostrado bastante seguro al respecto, tanto así, que ya se encuentra preparando debates más intensos y espera poder ser capaz de presentar más de uno el próximo año. Pero manejar a una lista nominal de más de 88 millones de personas, y en aumento, no será nada fácil, y con mayor razón si se espera que el próximo año sea las elecciones con mayor participación ciudadana.

Ya veremos si esta nueva institución cumple con las expectativas o se mantiene en el promedio de su antecesor, el IFE. Sin embargo, no me queda nada más que decir que: “la primera vez duele” pero espero que no sea México y sus ciudadanos los que sufran más esta curva de aprendizaje y adaptación por parte del INE o las consecuencias de su “inexperiencia” por ser de tan reciente creación. La clave será haber aprendido de errores pasados, aprovechar las nuevas tecnologías y ser lo más transparentes posibles para demostrar que los cambios de esta administración fueron para bien.

Será una larga temporada de ataques y eso que esto, apenas comienza.

Era su obligación y cumplió…

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Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Este 7 de septiembre hubo un hecho sin precedentes en nuestro país, un sismo de 8.2 grados en la escala de Richter que tuvo su epicentro en Tonalá, Chiapas. Hasta el momento se ha determinado que 95 personas fallecieron debido al movimiento telúrico por lo cual el Presidente de la Republica declaró 3 días de luto nacional.                                                                                    

Minutos después del terremoto, a las 12:08 a.m. para ser exactos, Enrique Peña Nieto emitió su primer comunicado a través de Facebook; a los 42 minutos del suceso, el Presidente da una rueda de prensa con gran parte del gabinete en las instalaciones de Centro Nacional de Prevención de Desastres. Ahí comentó los hechos y compartió la información que tenía el gobierno de la república sobre el sismo. En esa rueda de prensa comunicó la decisión de suspender las actividades académicas en los estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca con el fin de salvaguardar la integridad de los estudiantes hasta que se pudiera determinar el estado físico de las escuelas.

Al día siguiente, el Presidente recorrió las zonas afectadas de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca. En las imágenes de diversos medios informativos se puede ver a un mandatario cercano a la gente, escuchando las necesidades y, lo más importante, dando instucciones a los Secretarios de Estado para resolver las problemáticas de la población. La destrucción fue tanta que el New York Times publicó un ártículo que llevó por nombre “Juchitán golpeada por el terremoto: ‘Es como si la ciudad hubiera sido bombardeada'” La pronta respuesta del Gobierno Federal, la coordinación evidente y el apoyo inmediato del ejército mexicano es la más fehaciente prueba del liderazgo efectivo del presidente en esta nación.

Nuestro presidente ha sido muy criticado en distintas situaciones, la mayoría de ellas sin argumento sólido; simplemente, pareciera que siguen tendencias generadas por la desinformación de las redes sociales.

Pero lo que se percibió este fin de semana fue diferente, Peña Nieto estuvo al frente de la nación; su discurso acertivo, sus acciones congurentes y su liderazgo evidente. Con esta columna no pretendo elogiarlo, solo deseo reconocer que en los momentos de crísis e incertidumbre tuvimos a un presidente firme y con decisión.

Vale la pena mencionar que Trump se tardó 4 días para llegar a la ciudad de Houston despues del huracán “Harvey” y a pesar del tiempo fue reconocido por los ciudadanos.

Lo que hizo Peña Nieto no es ajeno a sus responsabilidades, es su obligación y la cumplió. Con su presencia y su discruso apoyó y dio confianza al pueblo mexicano cuando más la necesitaba. Es lamentable que tenga que pasar una tragedia de esta magnitud para observar la empatía, la decisión y la acción de nuestro presidente.

Es válido criticarlo, pero tiene más valor reconocer las decisiones acertadas que ha tomado. Tiene más valor, reconocer lo positivo que ha realizado. Tiene más valor, construir y engrandecer a nuestra nación que el  buscar dividir y destruir. Nuestro país necesita que todos nos sumemos a un mejor proyecto de nación; debemos entender que si no somos nosotros los que trabajemos por nuestro México, nadie lo hará.

Cuando subimos al departamento después del sismo observamos que no todo estaba en su lugar, pero eso no importaba porque estábamos bien…estábamos vívos. Al día siguiente, al despertar, vímos el gran desastre que causó este terremoto, mucha gente sin hogar y eso nos ayudó a valorar lo que tenemos.

Y como siempre,
Se vale debatir…

#ElTalónDeAquiles: “Fuga de cerebros”

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Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

A Costa Rica he intentado regresar en dos ocasiones. En 2008, con la pretensiosa seguridad que otorga un flamantemente nuevo título de doctorado de una universidad norteamericana a un todavía joven investigador, decidí presentarme a un concurso en una institución educativa costarricense. Honestamente, lo pensé dos veces antes de hacerlo. Montreal deja respirar mejor que San José y mi curiosidad por el crecimiento multicultural seguía insaciable. Por años pensé que podía contribuir más a mi país desde afuera, pero en ese momento de mi vida, decidí matizar dicha opinión. La realidad me mostró, sin embargo, que para ganar el puesto, debía hacer cola detrás de quienes, tal vez con menos experiencia, habían esperado con fidelidad su turno para solventar una precaria situación laboral. No soy hijo de familia acomodada, y habiendo pagado mis estudios a punta de duro trabajo y aleatorias becas, no quise obviar las angustias y vicisitudes del pasado. De algo tenía que servir todo el sacrificio vivido. Además, tenía deudas, para lo cual se requería de ciertos ingresos.

El sendero de la vida me sorprendió, y aunque México me ofreció en 2012 lo anteriormente inalcanzable, un buen puesto basado en los méritos, llegó la hora de decidir si me conformaba o si buscaba crecer más. En el 2015, tomé un sabático y me declaré dispuesto a considerar un cambio de carrera que podría incluir un regreso a Costa Rica. En ese segundo intento, moderé mis pretensiones: hice saber que podría aceptar asociaciones parciales (ello para pilotear un acercamiento paulatino). Pero las respuestas que obtuve variaron del silencio a la evasiva. Entendí entonces que tras 18 años afuera, la gente ya no me conocía, y los que frecuentaba, ya no estaban en donde estuvieron. Para muchos, regresar después de tantos años equivale a buscar trabajo como en cualquier otro país. Una amiga canadiense no ha logrado integrarse en su lugar de origen porque, a pesar de su extensa experiencia como cooperante internacional en tres países latinoamericanos, vale más su “insuficiente experiencia canadiense”. Otra amistad, alemana, opina que quien deja el sistema nacional, batalla para atestar la idoneidad de su experiencia extranjera.

La cuestión trasciende regiones y culturas. Es el orden de las cosas. América Latina pierde competitividad porque muchos de sus talentos salen a estudiar al extranjero y no regresan. Planes de atracción hay, pero lo cierto es que muchos de estos cerebros no regresan no porque no quieren, sino porque no pueden. Los locales no cederán sus plazas a los extranjeros, que no conocen el meollo del asunto, y que no esperaron “como debe ser”. Y los gestores prefieren contratar conocidos. Si una institución becó, más probable aún es la contratación. No importa que el cerebro en fuga salga gratis. El lujo de la libertad molesta y es riesgo innecesario: es preferible apostar a la fidelidad. Esto no es bueno, tampoco es malo; simplemente, es.

No me quejo de mi vida porque no soy un miope malagradecido en plena auto-negación. Siempre estaré con el mejor de los ánimos, y profundamente agradecido, en donde pueda contribuir, y en donde me permitan hacerlo. Pero mientras estos patrones no cambien, persistirá la fuga de cerebros, y algunos seguirán preguntándose por qué tanto talento se va para no regresar. Esto, creo, es válido para muchos expatriados alemanes, canadienses, costarricenses… y también mexicanos.

 

Fernando A. Chinchilla

San Andrés de Cholula, 9 de septiembre de 2017

EPN viajará a Chiapas para ver los daños que ocasionó el sismo

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Monterrey (8 de agosto de 2017).- Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, pospondrá el evento del 170 aniversario de la Batalla del Molino del Rey, para viajar a Chiapas, entidad que se vio afectada por el sismo que sacudió al país.

Personal del Estado Mayor Presidencial informaron que el acto se pospone hasta nuevo aviso.

Peña Nieto recorrerá las zonas afectadas tras el sismo de 8.2 grados que se registro anoche y que se pudo sentir en varios estados de la República Mexicana.

EPN reportó que hasta el momento hay 30 muertos y 200 heridos a causa del sismo.

Oaxaca y Chiapas son los dos estados que se han reportado con más desastres en infraestructura y seguridad, las autoridades han pedido a la ciudadanía el apoyo a estos estados con víveres.

El mayor terremoto en 100 años en México, deja 33 muertos hasta el momento

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El mayor terremoto registrado en el país desde hace 100 años y que sacudió la noche de ayer a gran parte del sur y centro del país, ha cobrado hasta el momento la vida de 33 personas, siendo el estado de Oaxaca el que mayor afectaciones y víctimas tuvo.

El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, confirmo que en su estado hay 23 personas fallecidas, 17 de ellas en la población de Juchitán, misma que el mandatario confirmo que sufrió la mayor devastación en el estado.

“Hay casas colapsadas con gente al interior de las mismas”, puntalizó Murat durante una entrevista con la televisora Televisa.

Mientras tanto en Chiapas, el gobernador de esa entidad, Manuel Velasco, confirmo que hay siete personas fallecidas, de las cuales tres murieron en San Cristobal de las Casas, dos en Villaflores, uno en Jiquipilas y uno en Pijijiapan.

Tabasco reporto dos menores fallecidos desde la noche de ayer, sin que se reporten más personas sin vida hasta el momento, aunque las autoridades aclararon que podría aumentar en las próximas horas.

La CDMX fue la que sufrió menos afectaciones, puesto que las autoridades solamente han reportado un hundimiento cerca del Aeropuerto Internacional, bardas derrumbadas, cuatro edificaciones dañadas y solamente dos personas lesionadas.

Hasta el momento el Sistema Nacional de Sismología ha reportado 266 réplicas, de las cuales 13 han sido de una magnitud mayor a 5.0. Las autoridades alertaron a la población que las réplicas seguirán en las próximas horas y que no descarten temblores con magnitudes mayores a 7.0, por lo que se debe de tomar precauciones.

Prohíben a los alcaldes portar la banda presidencial

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Monterrey (7 de septiembre de 2017).- Las fiestas patrias están próximas a realizare, y mediante un comunicado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, avalaron que únicamente el Presidente de la República sera el que porte la banda presidencial.

Los alcaldes mexicanos no podrán usar la banda presidencial como adorno durante la ceremonia del grito de independencia.

Así lo determino la Suprema Corte de Justicia de la Nación, solo el presidente tiene autorización legal para portar esta banda.

José Román Bartolo Pérez, alcalde de San Salvador El Seco, en Puebla, llevó a la corte este tema para expresar que dicha acción representaba inconstitucionalidad para que solamente el presidente sea solo el único que pueda portarla.

Bartolo Perez, presentó un amparo en el que alega que la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional, vulnera el principio de la igualdad por limitar dicha banda presidencial solo la puede portar el Presidente.

El amparo fue negado, argumentando que: “Es una forma de presentación de la Bandera Nacional y es el emblema del Presidente de la República, el cual, a su vez, encabeza la administración pública federal, tiene a cargo la jefatura de Estado y comanda la totalidad de las fuerzas armadas”, mencionó el Juez.

 

 

 

 

La seguridad nacional y la ley de Seguridad Interior

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El Foro Internacional “La Seguridad Nacional de México: La perspectiva multidimensional y los retos del siglo xxi” que se llevó a cabo en la Ciudad de México los días 31 de agosto y 1 de septiembre del 2017 contó con la participación de actores del ámbito político y académico, unos expertos y conocedores de esta área del quehacer nacional, y otras con alguna responsabilidad en distintos ámbitos de la seguridad.
El que suscribe estas líneas, Presidente de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, señaló que al presidir esta comisión lo ha hecho sin una línea o compromiso político, y sólo bajo la convicción de avanzar en lo que más sirva a la nación mexicana, puesto que en esa Comisión debe construirse Patria. Uno de los factores que inciden de forma negativa en la capacidad para fortalecer nuestras instituciones de seguridad nacional e interior proviene, en parte, de sobreestimar factores políticos sobre la propia seguridad del país.
Esta expresión, no es gratuita porque la evidencia muestra que la mezquindad y la poca voluntad política tiene a los ciudadanos y las Fuerzas Armadas de México en la incertidumbre: no se querido aprobar un marco jurídico que regule el actuar de marinos y soldados. Tener una Ley brindarían garantías y certeza a ciudadanos y Fuerzas Armadas. Es complejo comprender cómo puede ser mejor que las Fuerzas Armadas actúen sin un marco jurídico claro, cómo puede ser mejor no tener metodologías que justifiquen su trabajo, tiempos y lugares definidos para que desarrollen las tareas que se les ordenan,  y generar tramos de decisión específicos.  La realidad es que nada hay que comprender, nuestras Fuerzas Armadas continúan en la indefinición porque hay intereses políticos que buscan comprometer su desempeño y la confianza pública que la ciudadanía les tiene. 
Durante once 11 años los gobernadores, diputados y senadores cuando hay algún foro o reunión con las fuerzas castrenses expresan su apoyo, pero al momento de aprobar las leyes los mismo Legisladores no han querido cambiar la situación en materia de seguridad nacional e interior. Algunas voces dicen que ahora, después de años de estar con lo mismo, el calendario no es el más adecuado, algunos ya piensan en dejar pasar esta temática porque “ya empezó el proceso electoral”, sin embargo, este tema debiera ser prioritario más allá de la coyuntura electoral.
 
Se trata de fortalecer nuestras instituciones, de generar patriotismo, de dar un mensaje contundente sobre que los políticos están con los buenos. La situación no es menor ante el grado de desconfianza que existe hacia los políticos, de acuerdo con la Encuesta nacional 2017 elaborada por del Gabinete de Comunicación Estratégica nueve de cada diez personas contestan que no “confiarían las llaves de su casa”, es decir se registra un déficit de confianza ciudadana.
El actuar político deja que desear, por ello es urgente establecer una agenda que trascienda la coyuntura política y que se proponga resolver los problemas reales de una sociedad real. Este nivel de reprobación contrasta con el de las Fuerzas Armadas ya que al preguntarle a los ciudadanos “¿con la presencia del Ejército en las calles usted se sentiría más o menos seguro?” el 62% de ellos contestó “Más seguro”, es decir la sociedad sí confía en nuestras instituciones castrenses mientras que los políticos con bajos niveles de aprobación no son siquiera para darles las leyes necesarias para trabajar mejor y generar certezas.
Un tema que interesa y preocupa a la ciudadanía es la seguridad, por ello deben aprobarse leyes que permitan articular las sinergias necesarias para construir una mejor seguridad, y en materia legislativa, se necesita mejorar las leyes de Seguridad Interior y de Seguridad Nacional. Dar seguridad a los ciudadanos y a la actuación de las fuerzas castrenses, correspondería a los actores políticos. Lo único que piden las Fuerzas Armadas del Legislador es regular con base en el Estado de derecho lo que hacen desde hace once años, eso no es mucho pedir.

Un Frente Ciudadano para el 2018

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Diversos actores políticos a nivel nacional han manifestado su intención de participar en el proceso electoral del próximo año, algunos de forma muy anticipada, y algunos otros haciendo proselitismo ininterrumpido por años. De igual forma, desde hace tiempo, algunos partidos políticos han manifestado su intención de hacer alianzas electorales para ganar las elecciones en el 2018.

Desde luego, la política debe ser para la creación de acuerdos que se traduzcan en un beneficio y mejora para la comunidad, no solamente para privilegiar aspiraciones políticas personales.

Nuestro país no aguanta más a una clase política que ve a corto plazo y por proyectos individualistas y partidistas, urge un cambio de régimen político que sacuda al país para transformarlo desde sus cimientos. Un cambio de régimen que ponga al ciudadano en el centro de las tomas de decisiones en su comunidad, iniciando desde lo local, para empezar a solucionar las problemáticas más inmediatas a la ciudadanía.

Más allá de proyectos egocéntricos y protagónicos que pareciera que terminan pasando las elecciones, México necesita un proyecto colectivo de nación, que se construya con el intercambio de puntos de vista de todos los sectores de la sociedad y con estrategia clara que cambie al país.

Es momento de construir hacia el futuro, dejando de lado las diferencias que limiten acordar y pactar un Frente Ciudadano en el que, lo que nos una, sean las ganas de sacar adelante al país.

La construcción de este Frente Ciudadano es el que Movimiento Ciudadano ha trabajado desde hace tiempo, para presentar la mejor propuesta ciudadana que contribuya al proceso de transformación que México necesita.

#ContraPortada: “¿De qué tamaño es el hoyo?”

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México es un país donde el manejo de crisis debería ser perfecto, hemos vivido tantas de ellas que la experiencia adquirida debería ser profunda. Casi tan profunda como el fondo de los problemas que vivimos semana tras semana, tal parece que la capacidad de asombro ante la incertidumbre y el caos ya no es una característica nuestra.

Cuando creímos haber tocado fondo con la matanza de Tlatelolco, cuando pensamos que “la caída del sistema” era el último ridículo que viviríamos, cuando el narcotráfico estrechó lazos cercanos al gobierno, cuando aparecieron las famosas “casas blancas” de la primera dama y el Secretario de Hacienda, cuando desaparecieron a los 43, cuando Javier Duarte empobreció y ridiculizó a Veracruz, cuando Trump nos escupió en la cara y lo recibimos en casa y recientemente cuando Odebrecht sobornó a nuestra clase política.

La lista es larga e interminable, el hoyo parece tener una profundidad sin límite, no se vislumbra un tope y no se sabe a ciencia cierta de qué tamaño es el hoyo. México es ese país del que todos nos podemos sentir orgullosos, aunque muchos prefieren hacerlo exclusivamente en éste mes; pero también del que todos en alguna ocasión hemos sentido vergüenza.

En México uno cree que toca fondo, se indigna, reflexiona y continúa con su vida al día siguiente. Siempre hay un nuevo hoyo, siempre caemos un poco más en la profundidad de las situaciones más oscuras y de escándalo.

Si en algo coincidiremos todos los mexicanos en alguna ocasión, es que México se encuentra en un hoyo, grande, profundo y oscuro. Un hoyo que se ha construido a modo, a conveniencia de acrecentar la pobreza de los más pobres en paralelo con enriquecer a los ya de por sí más poderosos. Un hoyo donde el acusado y su acusante comen en la misma mesa, pertenecen a la misma institución y, en algunos casos, hasta guardan nexos familiares lejanos.

¿De qué tamaño es el hoyo? Soy de los que creen que todo es cuantificable con sus ligeras excepciones, contarlo nos permite mantener el control de la evolución de un país o el retroceso del mismo, nos permite planear si es que tenemos intención de hacerlo. Pero ¿quién cuenta la profundidad del hoyo mexicano?

Muchos grandes intelectuales han decidido separarnos geopolíticamente, hablan de México como un caso extraño, sin posibilidad de clasificación ni cuantificación. Hablan de los sistemas latinoamericanos, de los occidentales, analizan los orientales y permiten la distinción de casi cada rincón en el mundo. Nadie se atreve a analizar México, es un caso raro, extraño, tanto que ni los mexicanos lo entienden.

¿De qué tamaño es el hoyo? La profundidad quizá sea cercana a la del mar.

#HojaDeRuta: “Los costos de la democracia mexicana”

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Un claro síntoma del estado de la democracia mexicana es que el primer tema que surge al respecto suele ser el dinero: el que se le da a los partidos, el que financia la organización de las elecciones, el que pasa por debajo del agua, el dinero negro que amenaza, el dinero que compra voluntades.

Que la democracia mexicana es onerosa, no hay quien lo niegue. De acuerdo a un estudio reciente de México Evalúa, el costo de las elecciones en México es dieciocho veces mayor al promedio de América Latina. Apenas hace algunos meses atestiguamos el oleaje de dinero en la elección de gobernador del Estado de México, donde el tope de campaña fue equivalente al 86% del tope de gasto de campaña establecido para las presidenciales de 2012. Cada candidato a la gubernatura pudo gastar hasta 4.7 millones de pesos al día.

Sin embargo (o a pesar de) tanto dinero, nos encontramos en una lamentable paradoja: tenemos elecciones carísimas que de todos modos acaban siendo cuestionadas. Esto lleva necesariamente a uno de los problemas raíz: el desencanto y decepción sobre la democracia que existe en México. Latinobarómetro, que mide desde hace poco más de 20 años las opiniones y actitudes en la región respecto a la democracia, en 2016 registró un promedio de 54% de apoyo a la democracia en la población de la región. México se encuentra por debajo del promedio, registrando 48%.

Una segunda variable es qué tan satisfecha se encuentra la gente con la democracia, cifra que ha venido a la baja: apenas el 34% de los latinoamericanos se sienten satisfechos con este sistema de gobierno. Nuestro país tiene una larga historia simulando la democracia, y una muy corta practicándola. ¿Por qué fuimos capaces de organizar y respetar la elección presidencial que dio paso a la alternancia en el 2000, y en las últimas dos hemos tenido avalanchas de irregularidades e impugnaciones?

Hay que echar mano del instrumento de la memoria pública: el IFE (hoy INE) se crea en 1990 tras la polémica caída del sistema en 1988. No solo se trataba de una reacción del oficialismo ante la cuestionada legitimidad del triunfo de Salinas de Gortari, sino de sacar la organización de las elecciones del aparato presidencial, pues hasta entonces dependían de la Secretaría de Gobernación. Después vendrán las reformas electorales de 1996-97 que darán al IFE el carácter ciudadano, expresado en la composición de su consejo, que logrará no solo conducir al país con éxito en la alternancia del 2000, sino poner al Instituto como una de las instituciones públicas que mayor confianza inspiraban en México. Pareciera que aquello es historia antigua, pero realmente ha pasado poco tiempo. Entre otros factores, el Instituto perdió credibilidad ante la clara partidización del Consejo General, que fue borrando la esencia ciudadana que le dio fortaleza en el crepúsculo del Siglo XX.

La indignación ciudadana ante un sistema electoral caro y poco confiable es más que entendible, sin embargo, habrá que tener cuidado en tomar la puerta falsa del financiamiento privado, pues se presta a diversos problemas, desde la presencia del dinero negro hasta el financiamiento de candidatos para empujar agendas particulares de grupos de interés. El dinero público tiene la principal característica de que puede y debe ser vigilado, por tanto el debate debería centrarse en cuánto y por qué es justo y adecuado financiar a los partidos y operación electoral, no en “privatizar” el proceso que, por definición, es el más público de todos: el elegir quienes nos gobiernan.

(P.D. Este espacio estará fuera del aire por algunos días a partir del 7 de septiembre, pero volverá pronto para atormentar a las buenas conciencias)