Coronavirus: Su silencioso andar en México

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​La epidemia paralela de miedo que genera el coronavirus es fruto de las muchas preguntas que giran alrededor de lo que suscita en la enfermedad, pero también de un tratamiento de la información que, a veces, no es todo lo riguroso que debiera, por parte de los medios y las autoridades.

​En redes sociales circulaban videos en los cuales en diferentes puntos y centros comerciales de la ciudad de Culiacán la gente se abastecía de vivires esperando una amenaza de pandemia dentro de su municipio, sin contar que desde el Senado de la República ya se preparaba el tema que apenas hace unos días nos ocupa; es decir las comisiones unidas de Justicia, Salud y Estudios Legislativos del Senado, aprobaron en lo general el dictamen que permite el uso recreativo de la mariguana para mayores de 18 años.

​Vivimos gobernados por un ejecutivo federal solamente se limita a hacer actos de política barata “comprando el cachito para la risa del tan anhelado y apreciado Avión Presidencial” en un acto de alcurnia el titular del Poder Ejecutivo sacó un billete de 500 pesos de su cartera y se lo entregó al director de la Lotería Nacional, para después presumir su cachito. Advirtió que de ganar uno de los premios de 20 millones de pesos, donará dichos recursos a becas para estudiantes de escasos recursos. 

​¿Es acaso ese el México que merecemos? ¿En qué momentos somos presos de tanta ambicionaría, populismo y “corrupción”? esperemos si, que la próxima semana sea un nuevo despertar alejado de lo antes mencionado digo “Aunque sea para no sentirse tan mal” ya que como sociedad o mejor aún en sociedad organizada somos catalogados como conservadores y provocadores”

​Sigamos conduciéndonos por el camino del bien, respeto a nuestras instituciones y no olvidemos lo que nos cita la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 39; La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público emana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el alienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Cabe hacer la reflexión pues, que no nos sorprendería que el gobierno en turno opten por ponerse la mascarilla que está resultando tan efectiva en otros países. Esta reflexión, que algunos podrían calificar de delirante, que puede entenderse como aquel que indaga en lo impensado.

Somos fuego, somos valientes, ¡somos historia!

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El pasado 8 de marzo ocurrió un evento histórico en el país: miles de mujeres salieron a las calles a marchar por su seguridad y sus derechos, los que han sido pisoteados una y otra vez por el gobierno. 

Se realizaron 60 manifestaciones a lo largo del país siendo las de mayor concurrencia, de acuerdo con cifras oficiales, las de Ciudad de México con más de 80 mil asistentes, Guadalajara con 35 mil y Monterrey, con una grandiosa cantidad de 15 mil mujeres, un número nunca visto en una movilización feminista en la ciudad. 

Dejando de lado las cifras, en esta ocasión quiero compartirles mi experiencia. En una de mis publicaciones anteriores comenté que soy una mujer que desde hace relativamente poco se siente identificada y comprometida con la causa feminista; es por eso que este 8M viví mi primera marcha. 

Cuando se hizo el llamado al paro del 9 de marzo y se dio a conocer la fecha de la movilización en la CDMX comencé a buscar información sobre la convocatoria de Nuevo León; para mi sorpresa, no encontré nada. Se me hizo algo extraño, pero pensé: “tal vez aún es muy pronto y no sé quién hará el llamado”. Por una semana investigué diariamente, pero al no hallar un evento o una imagen lo dejé de lado. 

Dos semanas antes de la fecha llegó a mi la invitación por medio del Frente Feminista UDEM. Me emocioné mucho pues por fin tendría la oportunidad de manifestarme con mis hermanas feministas. Llamé a mi mejor amiga para preguntarle si me acompañaría, me dijo que sí y lo agradezco inmensamente pues, honestamente, no quería ir sola. 

Una semana antes comencé a arrepentirme. ¿Y si era inseguro? ¿Y si me pasaba algo? ¿Y si no me sentía incluida? Estaba muy nerviosa, no sabía cómo sería, lo que experimentaría, o a lado de quién estaría. Aún el sábado en la noche pensé en escribirle a mi amiga para decirle que no iría, pero no lo hice. 

Llegó el domingo, me preparé, me encontré con mi acompañante y salimos destino a la Explanada de los Héroes. Es casi imposible describir lo que sentí al llegar, tanta alegría, tanto orgullo, pero a la vez tanta impotencia por las que, aunque quisieran, no podían estar con nosotras. 

Lo primero que pude apreciar fue la Fuente de Neptuno teñida de rojo; lagrimas de tristeza rodaron por mis mejillas al pensar que mi sangre podía ser la siguiente en derramarse. Esas lágrimas se transformaron en felicidad pura al llegar al punto de reunión y ver tantas niñas, jóvenes, adultas y mujeres de la tercera edad con pancartas, pañuelos, ropa y maquillaje de los colores característicos del movimiento. ¡No podía creerlo!

Al son de la batucada se entonaban cánticos y se reunían los contingentes. Poco a poco cada uno, siguiendo el orden previamente establecido, se ordenó en la calle para comenzar a marchar. Aún estaba nerviosa, pero tenía en mi mente todas las indicaciones que se habían dado en redes sociales. Mi amiga y yo nos tomamos fuerte de la mano para permanecer juntas pasara lo que pasara y entonces, comenzó…

El miedo se fue, nos convertimos en luchadoras. Caminamos juntas, gritamos juntas, nos protegimos entre nosotras; no éramos sólo dos personas que llegamos en el mismo auto, éramos miles convertidas en una misma, consientes de que nos cuidábamos entre nosotras y que la voz de una, era la de todas. 

Entiendo que no todas las mujeres están de acuerdo con estas manifestaciones, con la forma en la que se hacen, pero tendrían que estar ahí para entender el amor y el apoyo que se siente, para comprender que la causa de una no es la destrucción de la otra. 

Las presentes el 8M marchamos por todas: por las niñas, por las jóvenes, por las adultas y por las ancianas, por las que ya no están, por las que pudieron quedarse, por las que están por venir. Nos movemos porque queremos un México seguro, buscamos un país donde no nos falte una más; nos movilizamos porque estamos convencidas de que, si alguna de nosotras es la siguiente, queremos ser la última.

Rodearme de mujeres empoderadas me hizo sentirme fuerte, ellas me abrazaron y me dieron la bienvenida. Gracias a las que tienen mucho tiempo en esto porque me han inspirado y ayudado a deconstruirme. Y a ti lector/lectora no te pido que estés de acuerdo, pero si que nos permitas luchar, porque cuando logremos estar todas, tú también serás beneficiado.

#Kleroterion: “No Hay Formas que Valgan”

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El lunes pasado, en el marco de  #UnDiaSinEllas subí a mi fanpage un video en vivo en el cual reflexionaba sobre ese día y hacía hincapié en el trabajo de Paola, Marcela y Miriam, quienes son pieza fundamental de mi equipo y cuya ausencia fue notoria. Ese día también como parte de esa reflexión subí a facebook una serie de infografías en fondo morado que buscaban despertar conciencia, algunas, y otras provocar la reacción tanto de hombres y mujeres en torno al tema. Por ejemplo: “Hubieran sido más en la marcha de ayer, pero un hombre las mató” o “Los monumentos se reparan, las vidas de las mujeres no”.

El resultado fue por demás interesante y me demostró que existe una parte de la  sociedad que se niega a comprender que existe una situación de violencia por la que atraviesan las mujeres de nuestro país. Comentarios como “Eres un oportunista”, “Te estás subiendo la tren” o “No tenían porqué rayar los monumentos” demostraron que, sin importar la forma en la que se apoye o quien les apoye, terminarán criticando e insultando a quienes buscamos generar conciencia sobre la situación.

Para ser honesto, los insultos y los reproches no me molestan. Mi apoyo a la causa es genuina y durante años lo he demostrado con hechos, ya sea  con donativos personales o donando mi salario como funcionario público a asociaciones que atienden el tema u organizando eventos o mediante iniciativas en favor de las mujeres.

Lo que me preocupa es esta venda en los ojos que una parte de la sociedad insiste en mantener. Que se regatee el apoyo a la causa mediante argumentos tan vacíos como el “hay formas”. Por el contrario, para mi queda claro queda claro que para quienes han sido víctima de violencia o acoso, para quienes han perdido a una mujer amada por culpa de la violencia de una machista definitivamente NO HAY FORMAS QUE VALGAN. 

AMLO y el feminismo

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AMLO es un reflejo del machismo mexicano y la causa feminista le hará mucho daño.  Porque no la quiere ni la puede  entender. No en la base social que le apoya en cualquier circunstancia, pero sí en su base femenina de clase media que no le perdonará haber minimizado lo que significa la violencia de genero. 

La desconoce como desconoce la violencia que provoca 35,000 muertos al año y que no sabe cómo detener, porque no quiere entender el problema narco. No lo quiere entender o simplemente, renunció a buscarle solución porque ha sido más fácil pactar con las cabezas que desmantelar el fenómeno. Ni la Guardia Nacional ni sus llamados a los abrazos en lugar de balazos, ni sus exhortos a las mamás y abuelas de los delincuentes para que los razonen o que les propinen nalgadas. 

Ser presidente implica rodearse de un equipo capaz de enfrentar todos los tipos de problemas que surgen en el camino. En términos de seguridad, AMLO ha fracasado porque él cree que entiende el problema. Lo que no es cierto. El problema no reside simplemente en la pobreza cómo lo asume siguiendo su razonamiento simplista de lucha de clase, el problema reside en algo más complejo a nivel de sociedad y a nivel internacional que no tiene capacidad o voluntad de captar. 

El feminismo es más producto de una aspiración a situaciones igualitarias que una reacción contra un machismo eterno que se ha manifestado desde antes de los tiempos bíblicos. El feminismo es producto de una sociedad en evolución positiva que ha favorecida la educación de las mujeres y que en respuesta a esta mayor educación ha recibido mayores exigencias. 

El machismo seguirá y no es exclusivo de la sociedad mexicana. Es consecuencia de una sociedad que ha aceptado la dependencia económica de las mujeres de los varones y de una ausencia de valores de igualdad que se originan en la propia historia de la humanidad, es decir en la propia historia del hombre y de la mujer. Mientras la mujer cría y educa, el varón tiene obligación de aportar recursos para sustentar la cría y la educación. De ahí deriva lo que denominamos machismo y que es universal, no típicamente mexicano. 

Desgraciadamente, en su estilo autocrático, AMLO pretende imponer su interpretación del fenómeno. Que bueno que afirme ser humanista antes que feminista. Mejor sería que traduzca esto en una promoción de mayores apoyos a las mujeres, en lugar de eliminar guarderías y refugios. Humanismo implica entender mejor a la humanidad, no simplemente reducirla a su visión primaria y rudimentaria.       

Lo que nos faltaba…

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“Levántate pronto, trabaja hasta tarde y encuentra petróleo.” 

-John D. Rockfeller 

El domingo pasado fue un día muy importante no solo para nuestro país si no que también para el mundo. Ante una apertura de los mercados asiáticos provocó la caída más grande de la historia y probablemente la próxima guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudita esto mismo después de romper el acuerdo con la OPEP. 

Analizando la idea que tiene Arabia Saudita sería: Empezar a producir más de 10 millones de barriles de petróleo al día empezando el primero de abril. El recorte que se realizó a los precios podría afectar directamente al mercado. El hecho de que la relación entre Arabia Saudita y Rusia se viniera abajo afectará a todo el mundo. Sin duda esta decisión los redirigirá a volver a tomar cartas en el asunto y poder arreglar las diferencias. 

Dentro de la política internacional que empezó a manejar Arabia Saudita fue: Vamos a disminuir la producción para así poder llevar a un aumento en el precio cosa que no se autorizó provocó la contra respuesta de aumentar la producción y poder hacer que el precio bajará notablemente. 

Analicemos todo desde el punto de vista económico: 

Posiblemente veamos un lunes negro, el precio cayó en un 25% según datos de Bloomberg y el tipo de cambio (MXN-USD) se disparó a más de 21.50. La parte del tipo de cambio es histórica, increíblemente es una depreciación histórica del peso, veamos el ajuste que se puede hacer mediante una nueva posible crisis.

¿Qué otro efecto podemos esperar? 

Sin duda: Un desplome de los mercados financieros en Europa y América. Una variable exógena que ya afectó anteriormente a los mercados financieros es el Coronavirus. Si bien lo hemos podido observar durante principios de este mes la producción y las expectativas han disminuido, a todo esto sumemos que a la economía mundial ya le costó más de 50.000 millones de dólares. 

El lunes negro está a la vuelta de la esquina, el efecto directo dentro de nuestra economía será una caída en la BMV (Bolsa Mexicana de Valores). El hecho de que Wall Street parará su actividad durante 15 minutos para poder estabilizar el mercado es alarmante. La caída del precio del petróleo, la guerra comercial y sobre todo el coronavirus han sido algo que nos orilla a una nueva etapa de un ciclo económico. 

Existían factores externos que mantienen el peso en una libre flotación, hoy Lunes 9 de marzo el peso registra un precio histórico frente al dólar. 

El papel de los hombres el 9 de Marzo

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Debo confesar, que al momento de escribir esta columna me encuentro un poco indeciso sobre escribir o no sobre este tema por lo sensible del mismo, y antes de comenzar, quiero expresar que esta columna esta escrita con un profundo respeto a las mujeres, y que no se que tan válida sea la opinión de un hombre que ha vivido beneficiado de distintas formas por el sistema patriarcal y machista que ha imperado en este país, que nos pone en condiciones desafortunadamente muy desiguales en temas laborales, sociales, etc; pero que de igual forma, sentí una responsabilidad con mi libertad de expresión, pues estoy convencido de que los hombres debemos tener una actitud empática frente al movimiento feminista y debemos ser parte de la conversación.

Frente a mi indecisión sobre si escribir o no de este tema, quise preguntarle a mujeres feministas sobre el paro y el papel que le toca al hombre, y me he encontrado con posturas muy distintas que me han hecho reflexionar sobre el tema y quiero compartirlo muy brevemente con todos ustedes. 

Por un lado, hay mujeres feministas que me expresaron su inconformidad con que los hombres participen en las marchas del 8 de marzo, pues argumentan que son espacios 100% para mujeres y rechazan, incluso, otras más, que un hombre toque el tema aunque sea para apoyar al movimiento bajo la idea de que son parte del problema como promotores de una cultura machista. Pero por otro lado, me encontré con mujeres que aceptan por ejemplo la participación de los hombres en las marchas (aun que sea hasta el final de ellas) y que creen necesario hacer a los hombres participes de la discusión.

Ahora bien, reconozco que existen hombres con quienes si bien comparto el sexo, definitivamente no comparto sus posturas, es por eso que no acepto cuando nos intentan meter a todos en el mismo costal -por decirlo de forma coloquial- como si por el hecho  de ser hombre pensáramos todos igual, explico el por qué: 

En estos días, he escuchado a muchos hombres posicionándose respecto al paro, y he comprobado que algunos no hacen más que reflejar una profunda insensibilidad y una incomprensión terrible frente al movimiento, con frases vacías como por ejemplo: “no quieren ir a trabajar o estudiar por flojas”; o políticos que han dicho: “yo no les voy a dar el día para que anden en su arguende”. Dejando en evidencia su total ignorancia frente al tema, mismos que por lo general son quienes no entienden que el feminismo NO es un antónimo del machismo, si no que es un movimiento que busca la igualdad entre el hombre y la mujer y todo lo que esto conlleva. 

Generalmente estos hombres son adultos mayores de 40 años, que crecieron en otra época donde era mas “normal” escuchar expresiones machistas y quedarse callado, incluso, difícilmente se hablaba del tema, pero hay otros, que preocupan todavía más, pues son jóvenes, que uno pensaría son un poco más críticos y empáticos y resultan no solo no ser críticos o empáticos si no ser hipócritas, pues se manifiestan a favor del feminismo por ser socialmente bien vistos, pero por otro lado expresan comentarios como: “no hay que despenalizar el aborto ni darles el derecho a decidir sobre su propio cuerpo a las mujeres, o que se manifiesten pero nada más que no vayan a hacer destrozos en la calles”, o peor aún, argumentos torpes como “matan más hombres que mujeres“, personas jóvenes pero moralmente muy incoherentes.

Por otro lado, también he escuchado preguntas como: “¿y el paro qué va a resolver?” y es que lo importante no es ese día como tal, si no la discusión en torno al tema y como ha permeado en la sociedad, pues el que se este discutiendo qué vas a hacer este lunes 9 de marzo, nos obliga a todos a tomar una posición en torno al tema, lo cual evidencía por un lado a quién es sensible ante el tema, y por otro, a quienes se encuentran cómodos con este sistema que vulnera a la mujer y que realmente no entienden absolutamente nada sobre el fondo del tema del paro.

Todos estos comentarios que vienen de hombres, realmente no me sorprenden, lo que no solo si me sorprende, si no que también me entristece, es escuchar a mujeres que están en contra de este movimiento, y que no se si no alcanzan a comprender que si pueden votar, estudiar, trabajar, hacer deporte, casarse con quien ellas prefieran, manifestarse, etc; se lo deben justamente a este histórico movimiento feminista.

Este tema esta más que estudiado y “de cajón” sabemos que una parte de lo que nos toca a los hombres hacer es sencillo: No acosarlas, no insultarlas, no maltratarlas, y evidentemente no matarlas, etc; es decir, que la violencia no sea un recurso a utilizar contra la mujer. Es por ello que estoy convencido de que el papel que debemos tomar los hombres ante este paro es escuchar a las mujeres, ser empáticos con su lucha, acompañarlas si ellas así lo deciden y sobre todo aprender del tema.

Por último, quiero expresar que comparto totalmente el enojo que las lleva a manifestarse en contra de un Gobierno que prioriza la rifa de un avión sobre el movimiento feminista y que le molesta profundamente que le modifiquen la agenda, pues desgraciadamente, tenemos un Presidente que no entiende que esto no es contra el, si no contra un sistema patriarcal y machista que ha vulnerado a las mujeres mexicanas desde hace muchas décadas.

Por Ingrid, Fátima, Abril, y miles de mujeres violentadas en todo el país, aplaudo que se este hablando del paro en todos los rincones de México y en el contexto internacional, pues eso, ya es un gran avance, y a ti que es leyendo esto, te invito a no soltar esta inercia y a erradicar la violencia de género en cualquiera de sus múltiples expresiones.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar. 

El Estado y los hombres

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A principios del siglo XX, Simone de Beauvoir escribió que “el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, y no podía estar tan vigente. Las mujeres están tomando los espacios y debates públicos para reclamar justicia, seguridad, derechos, y exigir que nuestra sociedad elimine uno de sus grandes  comportamientos asesinos: el machismo. Ellas salieron a las calles a dibujar la verdad; salieron al tenor de las 114 menores de edad asesinadas en México. Gritaron y corearon al tono de las mil 119 mujeres que perdieron la vida a manos de la violencia machista, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad y Protección Ciudadana.

Las mujeres salieron y harán un paro porque en nuestro país, 10 mujeres son asesinadas diariamente, según datos del SESNSP y el INEGI. Salieron en honor a las que ya no están, y por las que quieren que estén, salieron por aquellas que vienen. Salieron, porque en los últimos cuatro años el feminicidio aumentó en un 97 por ciento. Gritaron y consignaron porque en nuestro país, el simple hecho de ser mujer, es mortífero. Salieron por la impunidad que las acalla, que las ata, que las victimiza una y otra vez. Salieron para denunciar y decir ya basta. Salieron porque las que están, el 66% ha sufre agresión física, el 34% violencia emocional y sexual el 41.3%, de acuerdo a la ENDIREH. Las mujeres en México tuvieron que salir, porque como escribe Denise Dresser:  “porque a las mujeres en mi país las están matando, violentando, violando, humillando, ignorando. Su dolor, que es el nuestro, merece ser reconocido y dignificado. Y  en esta tragedia mexicana, existen dos sujetos obligados: los hombres y el Estado. 

El primero por su obligación intrínseca de prevenir, investigar, atender y sancionar esta violencia sistemática y dolosamente naturalizada por las autoridades ante casos de violencia contra la mujer. Al Estado Mexicano le toca responder ante un panorama oscuro y sombrío y violento y que calla ante la violencia feminicida. Pero también nos toca a los hombres; he aquí el punto más importante. Todos los hombres somos, en menor o mayor medida, culpables de lo está pasando en México. Porque ellas no tendrían que salir a marchar, gritar, protestar y parar, si sus maestros no las acosaran, si sus parejas no las violentaran y golpearan, si sus amigos y conocidos no las humillaran, si las autoridades no las ignoraran, si la sociedad no las juzgara. 

Porque a nosotros nos toca callar, escuchar y transformar esos patrones que matan y lastiman y violan y humillan a tantas miles y millones de mujeres en México. Nos toca eliminar las masculinidades tóxicas y violentas. Masculinidades que permitan una sociedad segura y justa para ellas. Eliminar todo rastro de comportamientos estereotipados de supremacía masculina de dominio y control, que sean tanto sutiles como extremos y que llegan a violencias. Nos toca eliminar la violencia de género, pero también la homofobia y transfobia, y ver qué existen otras formas de ser hombre en México, formas que no maten, formas que permitan una igualdad sustantiva, porque no se trata de hombres justos, sino de hombres distintos. Nos toca fomentar y educar una visión de responsabilidades familiares compartidas y de nuevos paradigmas sociales. 

 Yo escribo y vivo desde el horrible privilegio de ser hombre en México, pero hablo desde la necesidad de reformar a los hombres y sobre todo, a mí mismo. Ojalá y estemos viviendo un nuevo capítulo en nuestra vida pública; ojalá y el movimiento feminista logre transformar profundamente la sociedad mexicana. La empatía y el diálogo serán fundamentales en los próximos días y debates. ¡Se va a caer! ¡Sí se va caer! Y tendremos que construir algo nuevo.

La violencia de género también se da en política

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Llegar a los puestos de toma de decisiones fue una de las primeras metas (y posteriormente conquistas) del movimiento feminista en el mundo. Había que estar en el poder para incidir en los cambios legislativos que repercutirían en las vidas cotidianas de las mujeres: el acceso a la educación, el derecho a una vida libre de violencia, a mejores condiciones laborales y salarios dignos, etc.

Poco se imaginaban las sufragistas que en 2020 las mujeres nos seguiríamos enfrentando a numerosos obstáculos en esta esfera: cuando ya podíamos votar, era difícil ser candidata. Cuando se exigió a los partidos políticos dejar de obstaculizar las carreras políticas de sus militantes colocándolas como candidatas, les pedían renunciar al ser electas para dar paso a su suplente hombre. Cuando se bloqueó la posibilidad de este escenario, continuaron reforzando los mitos: “no hay mujeres”, “es cuestión de capacidad”… invisibilizando a las mujeres con larga trayectoria política y grandes capacidades entre sus filas. Cuando se dictó que las candidaturas debían realizarse en paridad (50% mujeres, 50% hombres) no sólo se resistieron sino que dieron paso a nuevos (y viejos) retos… las mujeres en campaña no accedían a la misma cantidad de recursos que sus contrapartes masculinas, tampoco se hablaba de ellas con la misma frecuencia en los medios y, cuando se hablaba, los comentarios contenían estereotipos de género, se enfrentaron a todo tipo de violencia dentro de su actuar político: descalificaciones por su género, amenazas, malos tratos, abusos sexuales, secuestros y hasta feminicidios. Cuando llegaron al poder, les obstaculizaron la toma de puestos importantes como la llegada a presidencias de Comisiones estratégicas.

Todo esto, es violencia política en razón de género. Y obstaculiza el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres. Les impide participar en la vida pública de este país en igualdad de condiciones.

Las instituciones mexicanas ya han tomado cartas en el asunto desde hace un par de años, mediante la conjunción de esfuerzos y el lanzamiento de protocolos para atender y sancionar este tipo de violencia. Sin embargo, su investigación y la resolución de los casos se obstaculiza al no existir un tipo penal.

Ayer, la Comisión de Igualdad de Género del Senado aprobó la tipificación de este delito y, aunque faltan pasos a seguir dentro del proceso legislativo, el suceso ya es digno de informarse al ser un paso que significará un cambio importantísimo en la vida de las mujeres, en la consolidación de espacios libres de violencia también en la arena pública. Tener un marco normativo sólido que garantice y proteja nuestros derechos políticos es un paso fundamental para el alcance de una verdadera democracia, en la que todas las personas estemos representadas, incluidas y en el que nuestra participación no se vea obstaculizada. 

“Que las niñas del futuro que sueñan con gobernar, legislar y administrar este país no sean nunca víctimas de violencia política en razón de su género. Que tengan herramientas para denunciar a sus agresores”– Indira Kempis, Senadora de la República. 

Biden y Sanders: hacia la recta final

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La jornada de antier con el Super Tuesday representa un parteaguas en la evolución de la carrera interna de los demócrata. Biden y Sanders fueron los grandes ganadores, mientras que Warren y Bloomberg (ya fuera de la contienda), los perdedores. El Partido Demócrata se reconfigura y dos candidatos despuntan frente al resto.

Entendiendo que dentro del partido hay dos claras posturas (una más hacia la izquierda y la otra más moderada), para Sanders la carrera había sido relativamente más sencilla: un discurso disruptivo, una candidatura diferente y un buen arranque tanto en las encuestas como en los debates. No hace mucho Sanders obtuvo resultados que lo catapultaron por encima del resto y se veía que despuntaba lo suficiente en comparación con el resto.

Para él, Warren representa la única amenaza en el espacio donde compite. La senadora había demostrado que podía mantenerse vigente explorando el tema del enfoque de género, pero desafortunadamente los resultados no la acompañaron. Cualquier candidato o candidata que quede en tercer puesto en uno de sus propios bastiones se enfrenta a una derrota segura.

Más que pensar en un regreso, en los medios y en las redes la pregunta más bien es cuándo finalmente abandonará la contienda. Sin lugar a dudas será una baja muy sensible, pues no solo define el resto del camino para Sanders, sino que significa que una vez más la ilusión de que una mujer pueda presidir los Estados Unidos se queda en el tintero.

En el ala moderada, la pluralidad de candidaturas parecía que nublaba las posibilidades de Biden. Aunque hoy resulta muy fácil decir que él siempre fue favorito, hay que recordar que Buttigieg fue el gran ganador en Iowa y que Biden tuvo un fuerte tropiezo tanto al inicio como en varios debates. Su candidatura no ha sido tan fluida como esperaba, pero gracias a la retirada del propio Pete y los recientes apoyos expresos de Klobuchar y Bloomberg (acumulando un gasto de más de $400 millones en tan solo unos meses), el camino le queda más sencillo y es, virtualmente, el único que aglutina el voto moderado.

“Comeback grandpa” (Biden) parece ser que tiene grandes posibilidades de conseguir el resultado final. Aunque todavía estamos a medio camino, el hecho de llevar la delantera y recuperarse después de un revés le da un impulso que da pie a que siga cosechando buenos resultados. Sanders sigue haciéndole frente y, una vez más, el ala moderada y la izquierda demócrata se miden para, como hace cuatro años, luchar contra Donald Trump. En aquél entonces, Biden poco podía hacer para abollarle el camino y Sanders, quien finalmente perdió ante Hillary, ahora busca una revancha directa contra el actual presidente.

Ahora que hay dos claros favoritos, la campaña dará un respiro y se concentrará en el verdadero rival. En lugar de desgastarse y quererse diferenciar entre ellos, los mensajes ahora tienen claves distintas. “La política tradicional vs. la política moderna” (Sanders) y “Sólo un verdadero demócrata sacará a Trump de la Casa Blanca” (Biden) son las claves de lo que viene.

La moneda está en el aire, pero ya viene de bajada. Cara o cruz. Biden o Sanders

México y Cannabis: la aprobación que viene

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El día de ayer, las Comisiones Unidas de Justicia, Salud y Estudios Legislativos Segunda del Senado de la República, analizaron, discutieron y aprobaron el Dictamen que regula el consumo de cannabis en nuestro país, el cual resultó ser un tema que dividió a los Senadores ante un escenario delicado respecto a la violencia relacionada al crimen organizado. La cannabis sativa (marihuana) es una de las plantas cuyas propiedades generan una fuerte discusión respecto a su consumo tanto en nuestro país como en el mundo. Ya sea desde un uso recreativo, médico o en rituales, la comúnmente llamada marihuana, ha ocasionado debates desde perspectivas jurídicas, políticas, médicas y sociales. 

Sin embargo, como escribe Juan Ramón de la Fuente: “La marihuana es quizá el producto más conocido y también el más controvertido, pues dentro del imaginario social su consumo como droga (más allá de sus bases químicas, potencialmente dañinas para la salud) está ligado a un estigma que identifica a sus usuarios con la enfermedad y la delincuencia”.Y es, en este sentido, libre de preconcepciones que aluden a una catástrofe de salud debido a una asociación a la violencia o adicciones, donde debemos ubicar el análisis y discusión a favor de una política pública en materia de salud que tome en cuenta las distintas visiones médicas y científicas con perspectiva de derechos humanos tiene como origen la determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde finales del  2019, en donde mandaba que el Senado de la República debe emitir legislación en la materia. La Corte ha establecido que el Estado está obligado a garantizar el derecho a la protección de la salud desde dos dimensiones; una, individual que se traduce en la atención específica de la salud y bienestar de una persona y; otra, la social en donde se encuentran las “acciones necesarias para alcanzar ese fin, como el desarrollo de políticas públicas, controles de calidad de los servicios de salud, identificación de los principales problemas que afecten la salud que afecten al conglomerado social”. En ese tenor, podemos encontrar estos mecanismos de política en materia de salud, que pretenden colocarse como un método de tratamiento médico como otros existentes. 

Como podemos ver, la discusión en México sobre la regulación del consumo del cannabis se encuentra en dos sentidos: en términos del derecho a la salud y el libre desarrollo de la personalidad, siendo este último, un derecho privilegiado por el mismo tribunal constitucional declarando inconstitucional la prohibición absoluta del consumo lúdico de la marihuana.  El Dictamen propone reformas a la  Ley  General de Salud, al Código Penal Federal y crea la  Ley General para la Regulación y Controles Cannabis. En primer término, dicha propuesta intenta reformar los artículos de la legislación en materia de salud y legislación penal que ya fueron declarados inconstitucionales por la Suprema Corte, además de reformar y adicionar artículos  para que estén conformes a la permisión del consumo de esta planta, permitiendo hasta cuatro plantas  de cannabis controlados y posesión hasta 28 gramos, generando un uso lúdico para asociaciones formalizadas y de investigación, farmacéutico, paliativo e industrial. El punto más importante de la propuesta de Ley en este tema, es la creación del Instituto Mexicano del Cannbis, el cual dependerá de la Secretaría  de Gobernación, el cual tendría como objeto la regulación del uso, control sanitario y coadyuvar con autoridades. La discusión en Comisiones fue sumamente diversa. La bancada del Partido Acción Nacional se posicionó en contra de esta regulación, argumentando que esto no abona a la lucha contra el crimen organizado y que se convierte en una amenaza para el sistema de salud. El PRI fue  sumamente cauteloso al decir que votaban el Dictamen en lo general  pero presentarían propuestas en la discusión particular. Sin  embargo, a pesar de su  aprobación general, existen varios temas pendientes que deben ser aclarados lo más pronto posible. Esta regulación no va más allá respecto a la participación privada en el ramo, que sí bien, plantea una centralización de las semillas, no analiza con mayor profundidad una mayor dinámica en este sector. Otro tema pendiente es una regulación sobre las asociaciones de cannabis y sus requisitos, autoridades de vigilancia a estos centros y cuales serán las condiciones para sus usuarios, así como medidas de atención. Los dos grandes temas que deben plantear los Senadores, son esquemas para la prevención de adicciones y políticas desde un sentido de atención integral con la entrada en vigor de la permisión del consumo de cannabis, y sobretodo, eliminar y armonizar con respeto al principio a un principio de exactitud de los delitos, ya que no queda claro el esquema de penas y delitos en esta materia. Desde otra perspectiva, tampoco queda claro cual será la participación de los estados dentro de esta discusión, ya que los impuestos establecidos para esta planta no son claros sobre si las entidades federativas podrán generar impuestos estatales o serán exclusivamente federales, así como el papel regulatorio de las entidades. 

Debemos celebrar que transitamos de un modelo de criminaliza y penaliza a los consumidores, a uno que respeta sus derechos humanos y que genera nuevos mecanismos para que las personas que decidan consumir esta sustancias, puedan hacerlo en ambientes controlados que reduzcan  algún impacto negativo en la sociedad Sin duda la discusión no es legalizar o no legalizar, sino cómo hacerlo. Estamos ante una oportunidad histórica de justicia social y de iniciar un tramo de justicia transicional con enfoque en derechos humanos que permita un México justo, tanto para los consumidores como los agricultores como los comerciantes y la salud pública.