Todos somos #EPN hasta que…

Apenas comenzamos con el segundo mes del 2017 y Enero ya se ha visto envuelto en un sube y baja de emociones que tiran de un lado a otro la perspectiva de cada ciudadano, apoyar o no al gobierno mexicano, o más específico aún, apoyar o no al presidente Enrique Peña Nieto.

Este respaldo se ha convertido en todo un dilema que cambia día a día, alterándose con cada decisión tomada por sus gobernantes o situación que ponga en jaque la estabilidad mexicana.

La sociedad abrió el año con una ola de marchas y protestas a lo largo y ancho del país, motivados por una idea y un enemigo en común, EPN y su gasolinazo, mismas que se empoderaron al grado de tornarse sumamente violentas.

Causando indignación y enfriando el hervor de las manifestaciones, extinguiendo con ello la mecha de una revolución social pacifica que se había esparcido por todo el territorio mexicano y que ahora solo quedan aislados restos de exigencia social.




Sin embargo, podemos resaltar dos puntos importantes de todo:

  • El mexicano aún posee ese sentido de unidad y capacidad de exigir y ser escuchado.
  • Pero en cambio, persiste una latente indiferencia en el mexicano abusivo que en cuanto tiene la oportunidad abusa de la situación y prefiere un beneficio temporal a costa del trabajo y sacrificio de los demás.

Posteriormente, unas semanas después inicia una nueva era con la presidencia más controversial que el mundo contemporáneo ha visto, la de Donald Trump, con gran osadía mantiene y remarca su discurso xenófobo, reafirmando su propuesta, ¡el muro será construido!, detonando el desprecio de cada mexicano hacia el dirigente neoyorquino, resaltando de nuevo dos características en el ciudadano mexicano ofendido:

  • Mientras exista un enemigo en común la sociedad mexicana tendrá la capacidad de unirse.
  • El mexicano olvida fácilmente, siempre y cuando el repudio y odio se centre en otra figura, podemos dejar de un lado haber despreciado rotundamente a EPN semanas atrás para ser sustituido por Trump, al grado de recibir apoyo e incluso ser elogiado por las decisiones tomadas, como no acudir a una junta.

Tal parece que la desaprobación del mexicano cambia de rostro constantemente y el apoyo que reciba un gobernante dependerá del discurso que mantenga, a favor o en contra del mexicano, moverá el rechazo de un lado a otro.

Por último, me pregunto ¿Cuánto durara este apoyo temporal al presidente? Cuando tenemos en puerta otro gasolina.




En lo que a mi concierne, la herida aún no ha sanado, el daño a la sociedad por el primer gasolinazo sigue fresco y que suceda otro en un periodo tan corto reanimará la unidad contra el gobierno, pero en esta ocasión más dura que la pasada.

Por ahora este enemigo se ha vuelto un aliado, e inclusive más que eso, un líder, que defiende al país y que ha sobrepuesto la dignidad de los mexicanos, pero no le durará mucho y cuando la moneda se voltee ya no habrá más apoyo que restar, a la ya muy desgastada imagen del presidente.

México ya no está para estos juegos, se ha acabado la paciencia para soportar los sube y baja de la montaña rusa en la que ha colocado el gobierno a la sociedad mexicana, cambiando de enemigos cada 5 días y pensar que este brincoteo nos mantendrá entretenidos por años, es absurdo.

Solo hay un enemigo público y cada vez más parece llamarse gobierno, llenándose de enemistades a niveles como no se había visto en México, si Enero fue difícil aceptar el alza de impuestos, las siguientes malas decisiones que el presidente tome chocaran con una sociedad harta, fastidiada, intolerante y radical, encontrándose con una bomba de tiempo a punto de estallar, imparable una vez que explote.

¿En qué escenario EPN terminará su gestión y cómo la recibirá el próximo presidente? Al parecer la confianza social se está extinguiendo, y los pocos candidatos que están en la mesa no parecen ser la esperanza que México requiere.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Las esquinas de la metrópolis




El aroma de la fragancia con la cual había rociado su cuello impregnó por completo el interior de su automóvil: una mezcla entre abedul seco, jazmín, pachulí, piña, bergamota italiana y manzana francesa. Apenas cerró la puerta delantera, y las partículas de su perfume y el aire que pululaban encerradas, danzaron en armonía hasta amalgamarse a la perfección con el olor que despedían los químicos de su recién fabricado Mercedes-Benz.

Esa mañana, durante su rutinario trayecto, ya por su agudo olfato, el aroma lo embelesó casi como lo hacía la Sinfonía No. 5 de Shostakóvich. La pieza del ruso logró que se olvidara durante breves minutos, del murmullo de la ciudad, del atronador sonido de las bocinas del tráfico, y de una realidad que no le correspondía. La suya lo esperaba allá en el piso treinta y tres de la torre Egnux, emblema arquitectónico de la ciudad.

No fue hasta que sintió el agua descendiendo por su rostro, que condenó su suerte. Los dioses, el destino, y el gobierno, eran los receptores de las ofensas dentro de los confines de su mente. Y con razón: ¿qué no son ellos los culpables de las desdichas humanas? Había sido el sentimiento gélido que caló hasta sus huesos lo que lo obligó a rescindir su humor.

La esperanza con la cual había despertado aquella mañana de asearse bajo la comodidad que ofrece un baño de agua tibia había sido tan efímera como el sueño de la noche. La diminuta habitación que servía para los baños no ayudaba en lo absoluto a su humor: le provocaba una sensación de claustro que se le antojaba sofocante. Además, eran las cinco de la mañana. ¡Ni el propio sol había asomado su rayo luminoso!




Decidido, giró la pequeña llave en contrasentido del reloj para cortar el flujo del agua. Salió de la pequeña habitación, tomó una toalla, aún húmeda, y la restregó sobre su cuerpo. Vio en esa misma habitación la totalidad de su lastimoso patrimonio: un cuarto que apenas resistía el propio peso del techo; una cocina equipada con un horno y una estufa de gas, ferrosa y herrumbrada por el Tiempo; dos colchones sobre el suelo donde reposaban sus hijos, dos en cada uno; y, finalmente, su esposa tirada a un costado del velador de caoba que servía de comedor.

Y aunque no al alcance del ojo humano, observó todo esfumándose, pues la hipoteca de su casa le exprimía hasta el último pensamiento.

Suspiró ante el panorama y enfundó sus problemas en el pequeño maletín que acababa de tomar. No llevaba mucho: un poco de pintura, dos algodoncillos para retocar su rostro, y dos botes de Coca-Cola que ahora contenían gasolina. No podía darse el capricho de perderse en nostálgicos ayeres cuando tenía toda una familia a quien mantener. Se armó de valor y salió de su casa. Debía ganarse la vida.

Ese día, decidió que lo haría en una esquina de la Avenida Cuauhtémoc, justo donde observaría, horas más adelante, un Mercedes-Benz recién fabricado que cautivaría sus anhelos, muertos hace tantos años.

Quizá fue el éxtasis que le producía la magnificencia con la cuál aquel ruso logró expresar un sentimiento nuevo, lo que ocasionó que no se percatara de una extraña criatura de piel azabache que, en la esquina de la Avenida Cuauhtémoc, lanzaba llamas por su boca. Ni de otra aún más extraña que sujetaba objetos invisibles; y que tal bendición, le había costado su voz. Pecaría si le niego al lector aquella posibilidad. Lo cierto es que no era la primera vez que lo hacía, ni sería la última.

En lo personal, me inclino hacia la adversa. Lo condeno -si se me permite tal pronunciamiento-, porque me parece que ignoró aquellas bestias por la embriaguez de su propio ego. Aunque inverosímil, no es sólo su culpa, sino de todo un país.

Fue la sociedad mexicana, quien entre cimientos ajenos, desconocidos, crueles y ruines, irguió las bases de un capitalismo dual, que propició la creación de dos mundos: el México Prominente y el México Desolador. Los habitantes de aquél país han ignorado por completo la existencia de éste. Ya se ha escrito –me parece– que el capitalismo transmuta las más puras intenciones del humano.

El México Prominente goza de una inmaculada fertilidad. Frutos dulces aguardan para quien abona su cosecha con esfuerzo. Recompensa para el arduo trabajo de quien se esmeró a lo largo de toda su vida.

Tal mundo ha logrado borrar por completo el valle de lágrimas. La peregrinación de sus habitantes hacía la cúspide es acaso onírica. Así, no suelen distinguir entre los sucesos fantásticos que les depara el lecho de su alcoba y las vicisitudes que les depara la cotidianidad de sus vidas.

El alba y el ocaso danzan a su merced. Al salir de su hogar, el astro luminoso acaricia su tersa piel. Horas más tardes, el astro lunar se postra firme en la ventana para ser admirado y adorado por quienes le permiten el capricho de la soledad.

Los horizontes no huyen hacía el firmamento; quietos y sigilosos esperan la travesía de sus ciudadanos. La lluvia es aquella melodía suave que arrulla sus sentimientos. La ley es el ático de sus recuerdos infames, y la justicia, entre celosías, se limita a observar sus fechorías.

Es, a grandes rasgos, el sueño prototipo de las ambiciones humanas.

El México Desolador parece no existir en la misma dimensión.

Sus tierras áridas se abrazan a la esperanza del trabajo. Abandonadas a la intemperie de la desdicha, no hay frutos ni cosechas en tal país. Entre nebulosos horizontes, se alcanza a vislumbrar sueños que se abrazan al mármol frio: han nacido muertos. Los habitantes saben que sus aspiraciones son una burla de los dioses.

Sus vidas, una jugarreta de mal gusto del azar. El alba y el ocaso son sólo un presagio de su sufrimiento. Las manecillas del Tiempo no concuerdan con la realidad: amanece y aún persisten las jornadas laborales. Oscurece, y comienza otra más. Confabulan los nostálgicos ayeres en los linderos de sus mentes para revestirlos de desesperanza.

En el México Desolador, la lluvia sórdida es el anuncio de la crónica de la destrucción. La ley se convierte en su verdugo, y la justicia, es solo una prostituta maleada por proxenetas en togas y en curules. ¿Qué les depara el Tiempo a esos habitantes? ¿Ser un párrafo más en los anales de su historia?

Leyendas aseguran que ambos mundos, convergen, por breves momentos, en las esquinas de cualquier metrópoli. Justo ahí donde la penumbra muestra el lado oscuro y egoísta del corazón humano. Y que por tal suerte, algún día, un mundo devorará al otro.

Sospecho entonces, que como el eco de una estrella, alguno de los dos, cesará su existencia, para iluminar al otro.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

La apatía del pueblo mexicano

Actualmente no existe ciudadanía, sino ciudadanos. Necesitamos como ciudadanía, actuar como tal. La ciudadanía es el estado en el cual a una persona se le reconocen sus derechos políticos y sociales, estos le conceden interponerse en la política del país al cual pertenece. No nos hacemos responsable de la situación en la cual se encuentra el gobierno de nuestro país, mientras que nosotros somos la causa por la cual se encuentre tan dañado el sistema político. Somos apáticos ante la política y nos referimos a esta como algo lejano a nosotros pero el hecho de que no nos involucremos, perjudica a la sociedad. Los gobernantes han ido tomando ventaja debido a nuestra indiferencia y ahora que se exponen casos de corrupción, criticamos el suceso pero no hacemos algo al respecto. Esto provoca que nosotros aportemos a estas situaciones, al no quejarnos de las acciones de los gobernantes y al no castigarlos por ello.

Somos apáticos ante la política y nos referimos a esta como algo lejano a nosotros pero el hecho de que no nos involucremos, perjudica a la sociedad. Los gobernantes han ido tomando ventaja debido a nuestra indiferencia y ahora que se exponen casos de corrupción, criticamos el suceso pero no hacemos algo al respecto.

Realmente los ciudadanos somos responsables de la corrupción que existe en el país. Si nosotros, como ciudadanos estuviéramos vigilando y le exigiéramos a nuestro gobernante que éste mismo haga su trabajo como debe, se disminuirá el problema. El obstáculo de esta situación es que el pueblo mexicano le da el poder a los gobernantes de hacer su trabajo de la forma que ellos elijan, esta puede ser buena o mala ya que no tendrán ninguna consecuencia de parte tanto de la sociedad como de los medios. Debemos dejar de darle importancia a los partidos y a las celebridades para aportar más a la discusión política. Al hacer esto estaremos exigiendo más a las personas con cargos públicos y estos harán su trabajo de una forma en la cual nos favorezca a nosotros como sociedad.

Debemos dejar de darle importancia a los partidos y a las celebridades para aportar más a la discusión política. Al hacer esto estaremos exigiendo más a las personas con cargos públicos y estos harán su trabajo de una forma en la cual nos favorezca a nosotros como sociedad.

La corrupción no es un problema que se pueda frenar desde el gobierno, tiene que venir desde nosotros ya que esto se ha ido desenvolviendo debido a nuestra indiferencia y a la falta de sanciones. El obstáculo de esta situación es que esperamos que el gobierno termine con la corrupción cuando en la realidad el problema no puede solucionarse desde la raíz de este. Para que la corrupción se elimine es necesaria una ciudadanía participativa pero sobre todo educada políticamente. Estas son las razones principales por las cuales la corrupción ha agarrado tanta fuerza en el país.

Requerimos que los ciudadanos actúen como una ciudadanía pero sobre todo, asimilar lo siguiente: Si no exigimos que las cosas cambien, no cambiaran. Si no le ponemos un alto a los gobernantes, no pararan. Si no frenamos la corrupción, nunca terminara.

Si no nos involucramos en la política, no mejorará.

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El Cambio Empieza Dentro

Los problemas sociales y económicos de nuestro entorno son responsabilidad de todos nosotros. Funcionarios, académicos, estudiantes, empresarios, trabajadores y ciudadanos en general, cada uno de nosotros participamos en diferentes escalas y de distintas formas en el curso de nuestra actualidad, de modo que todos somos parte del problema, pero mejor aún: somos parte de la solución.

La forma más sencilla de no resolver un problema es criticando, buscando culpables a los cuales condenar y repetir incesantemente cuán mal está la situación. Lastimosamente esa es la forma de actuar de muchas personas cuando se trata de problemas sociales de nuestra ciudad, estado o país. El caso más ilustrativo para esto es la política mexicana. No es necesario hacer introducción alguna a los errores cometidos y a las fallas axiomáticas de los gobiernos, no obstante debemos ser conscientes de que todos somos parte del problema.

La forma más sencilla de no resolver un problema es criticando, buscando culpables a los cuales condenar y repetir incesantemente cuán mal está la situación. Lastimosamente esa es la forma de actuar de muchas personas cuando se trata de problemas sociales de nuestra ciudad, estado o país. El caso más ilustrativo para esto es la política mexicana.

Es injusto exigir honestidad a los servidores públicos y políticos cuando nos robamos la señal de WI-FI del vecino. Es incoherente ofendernos por casos de desvío de recursos cuando al pasarnos un alto ofrecemos “mordida” al oficial de tránsito. Es ilógico reclamar al empresario que paga bajos sueldos cuando no cumplimos con nuestras actividades laborales.

Por supuesto que lo anterior no justifica los grandes apuros sociales y fallas de nuestro sistema, el mal actuar debe ser corregido y castigado conforme marque la ley. Sin embargo la cuestión es resolver problemas y no hacerlos más grandes.

Como participantes de una sociedad debemos encargarnos de ser la mejor versión de nosotros mismos para poder aportar lo mejor de nosotros a esta sociedad. Una persona que se cultiva frecuentemente y se preocupa por tener mayores conocimientos será una persona que pueda tomar mejores decisiones y obtener mejores resultados. Alguien que sólo crítica y continuamente condena los actos de los demás sólo hace más grande el problema y contribuye a alimentar la ignorancia social y el conformismo.

Como participantes de una sociedad debemos encargarnos de ser la mejor versión de nosotros mismos para poder aportar lo mejor de nosotros a esta sociedad. Una persona que se cultiva frecuentemente y se preocupa por tener mayores conocimientos será una persona que pueda tomar mejores decisiones y obtener mejores resultados.

Cada uno de nosotros tiene algo que aportar desde su ámbito de actividad y tenemos la responsabilidad como ciudadanos de hacerlo con la mayor calidad posible. Si todos actuamos como habitantes del México en el que queremos vivir, de pronto viviremos en ese México.

Nuestra forma de actuar y conducirnos debe ser congruente con nuestros ideales y valores, y siempre dirigida al crecimiento y desarrollo de nosotros mismos, de nuestros semejantes y por consecuencia de nuestras ciudades y estados.

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Gracias Mayte

Esta semana se volvió viral en las redes sociales una conmovedora carta de una niña del estado de Querétaro, que cursa el primer año en una escuela rural, el contenido de la carta es una nota de agradecimiento a su profesor, que se llama Iñaki De Paz, acompañada de un regalo para él con motivo del día del maestro. La carta habla por sí misma, es impresionante lo mucho que nos enseña este hermoso escrito en tan pocas líneas, aunque algunos internautas criticaron la ortografía es importante aclarar que esta niña está cursando apenas el primer año de primaria y sin lugar a dudas pronto mejorará esa habilidad de la lectoescritura, lo que a mí me dejó sin palabras fue la claridad con la que expresa sus ideas y los firmes valores que demuestra con sus acciones. A continuación les comparto la imagen de la carta.

cartamayte

A continuación transcribo la carta, tal y como fue escrita:

“maestro ignacio:
FeLiz Dia Del maestro No pude conplarle su regalo Porque mi PaPa No Tiene TraBajo pero Lo quiero mucho y leDoi mi Dinero De mi recreo para que cecompre algo gracias Porcer mi maestro todos lo queremos mucho es un Maestro mui inteligente i Bueno… (Aquí pegó 2 monedas de un peso cada una)… Antentamente MaYTE”.

Honestamente este es uno de los mensajes más hermosos que he leído en mi vida, esta niñita logró plasmar en un trozo de papel todos los sentimientos que concurren en su tierno y puro corazón. El contenido de esta carta es un mensaje de esperanza y de fe para todos los que hemos tenido la oportunidad de leerlo. Es muy alentador para nosotros los mexicanos que, a pesar de los graves problemas sociales y de las fuertes carencias en las que vive nuestro pueblo, aún existan profesores que amen su profesión y que trasmitan a sus alumnos ese amor por hacer bien las cosas.

El contenido de esta carta es un mensaje de esperanza y de fe para todos los que hemos tenido la oportunidad de leerlo. Es muy alentador para nosotros los mexicanos que, a pesar de los graves problemas sociales y de las fuertes carencias en las que vive nuestro pueblo, aún existan profesores que amen su profesión y que trasmitan a sus alumnos ese amor por hacer bien las cosas.

Seguramente el profesor Iñaki batalla día a día con las pésimas condiciones laborales y el escaso salario asignado a los docentes en nuestro país y, sin embargo, eso no le impide dar lo mejor de sí mismo en el aula. Es muy meritorio que logre sembrar día a día en los corazones de sus alumnos no sólo la semilla del conocimiento y la superación, sino que también les da el ejemplo del amor al prójimo, les enseña que nuestro trabajo se debe hacer pensando en los demás. Necesitamos a muchísimos más profesores y muchísimos más mexicanos como él, dispuestos a cambiar a nuestro país. Merece un reconocimiento y una felicitación, merece saber que estamos orgullosos de que sea mexicano y estamos agradecidos por su gran labor diaria.

Mayte es una niñita con un corazón de oro, probablemente no tenga acceso al internet ni conozca lo que es una RED SOCIAL, ella como muchos de nuestros compatriotas nació enfrentando las carencias y los problemas de una sociedad que no ha sabido pelear por los derechos de nuestros niños. Su papá no tiene trabajo, pero a pesar de eso su familia se esfuerza por enviarla a la escuela y darle 2 pesos para su recreo (no tengo ni la menor idea de lo que le podrá alcanzar con esos 2 pesos, ni siquiera tengo idea de si la mandarán desayunada a la escuela o no). A pesar de los problemas que enfrenta a su corta edad, ella tiene la capacidad para comprender el esfuerzo de su maestro y reconocer su labor, es una niña agradecida y generosa que no tiene ningún reparo en desprenderse de todo lo que tiene (todo el dinero de su recreo) con tal de darle un regalo de agradecimiento a su profesor. Debe ser mucha la admiración y el agradecimiento a su maestro para que ella haga con gusto el sacrificio de desprenderse de todo lo que le pertenece.

Mayte es una niñita con un corazón de oro, probablemente no tenga acceso al internet ni conozca lo que es una RED SOCIAL, ella como muchos de nuestros compatriotas nació enfrentando las carencias y los problemas de una sociedad que no ha sabido pelear por los derechos de nuestros niños.

Mayte seguramente va a ser una extraordinaria persona. Tiene la sensibilidad y la inteligencia emocional para llevar a cabo acciones hermosas y muy seguramente hará enorgullecer a su familia y a su comunidad. Me conmovió su inocencia y sus valores, me recordó el por qué es importante luchar para cambiar las cosas en nuestro país. Por ella y por todos nuestros niños es que debemos seguir luchando para terminar con la injusticia y para que todos los mexicanos tengamos las mismas oportunidades.

Gracias maestro Iñaki, me queda muy claro que a este país no lo van a salvar los políticos con gran currículum ni posgrados en el extranjero, a este país lo van a salvar ciudadanos con el corazón generoso y la voluntad de servir a los demás.

Muchas gracias Mayte, con tu bella acción nos recordaste a todos que no es necesario ser millonarios para ser generosos, que tus 2 pesos tal vez no compren muchas cosas materiales pero con ellos te ha alcanzado para ganarte el corazón de todos los que leímos tu tierno agradecimiento. Nos recordaste que los políticos no roban dinero cuando saquean al pueblo, que lo que en realidad se están robando son el futuro y las oportunidades para nuestra gente. Nos recordaste todo lo que vale la pena de la vida, y sobre todo nos recordaste que lo más valioso que podemos regalar es nuestro corazón.

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La importancia de la transparencia en la APPs

En las últimas semanas he hecho énfasis en la importancia de considerar mecanismos de vinculación público privada para realizar proyectos que coadyuven a detonar el desarrollo económico de nuestro país. Las APPs representan una buena opción cuando el gobierno tiene pocos recursos para satisfacer todas las necesidades de su población, pero también cuando se pretende incrementar la eficiencia en el desarrollo de proyectos. No es una obligación del Gobierno fungir como el ejecutor directo de las obras públicas, para ello puede realizar convenios con el sector privado.

No es una obligación del Gobierno fungir como el ejecutor directo de las obras públicas, para ello puede realizar convenios con el sector privado.

Pensando en cómo llevar a cabo proyectos exitosos a través de esquemas de vinculación público privada, es importante considerar los 4 puntos que compartí hace dos semanas: compartir el propósito y alcance del proyecto a desarrollar; aceptar un esquema de riesgos optimizados; generar mayor confianza a través de mayor transparencia; y, generar solidez en los términos contractuales de cada estructura.

De los puntos descritos anteriormente, el tema de la transparencia es quizá el más importante para la sociedad y la iniciativa privada. La apertura de la información previa al desarrollo de los proyectos genera mayor confianza tanto al sector privado como a la población en general. Cuando el gobierno provee la información que necesitan conocer las empresas en torno a los proyectos, es más fácil encontrar a los socios idóneos. La transparencia coadyuva a encontrar a las empresas más eficientes para cada proyecto en particular.

La apertura de la información también genera confianza de la población en torno a la utilización de las APPs. La información de en qué se usan los recursos públicos, los beneficios que se obtienen y los compromisos que adquiere el gobierno es información valorada por la población, la cual genera la tranquilidad de que los recursos están siendo utilizados de forma eficiente. Es importante que el gobierno, el sector privado y la población en general tengan la seguridad de que los proyectos se realizan con total transparencia, para que el desarrollo de estos transcurra sin contratiempos.

La apertura de la información previa al desarrollo de los proyectos genera mayor confianza tanto al sector privado como a la población en general. Cuando el gobierno provee la información que necesitan conocer las empresas en torno a los proyectos, es más fácil encontrar a los socios idóneos.

Los países más desarrollados utilizan las APPs como una de sus principales palancas para propiciar el desarrollo económico de sus ciudades; el gobierno ofrece obra pública y servicios de calidad a menor costo, las empresas generan un mayor nivel de empleo, y la sociedad puede disfrutar de los beneficios. Las ventajas de las APPs ya han sido demostradas por muchas naciones, nuestro país debe de pensar en cómo utilizar la experiencia que se ha ganado a nivel internacional para mejorar la forma en que realizamos la vinculación entre el sector público y el privado.

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Corrupción como problema de todos

Hace unos días, en el seminario: “México 2016: el desafío anticorrupción”, se tuvo como invitado a Daniel Carrillo, dialogando sobre “Corrupción: el reto de comportamiento y el caso de Nuevo León”. A lo largo de la plática, nos presentó la corrupción con un enfoque diferente, aterrizándola a la sociedad.

Como sociedad nos es difícil aceptar, o llegar a darnos cuenta de que la corrupción es un problema de todos, cuando ésta solo culpa a las autoridades por su existencia. El tema de la corrupción es un muy amplio puesto que lo podemos definir como uso indebido de la información, soborno, fraude, extorsión, y un sin fin de palabras que se nos vienen a la mente cuando se nos menciona.

Como sociedad nos es difícil aceptar, o llegar a darnos cuenta de que la corrupción es un problema de todos, cuando ésta solo culpa a las autoridades por su existencia.

La corrupción en el país ha estado igual desde hace 30 o 40 años, pero ahora la conocemos mas, por eso está siendo un tema de moda y posiblemente el mas hablado por la sociedad. Actúa de manera ineficiente, porque no se logra alcanzar el bien común de los mexicanos. Además el debilitamiento de las instituciones dentro del sistema político, colabora para que la corrupción aumente y así deslegitima al mismo gobierno. La sociedad esta cansada del abuso del poder público para el bienestar privado, y de ver como se despilfarra el dinero originalmente para el beneficio de la ciudadanía. Pero aquí es donde entra un tema debatible, ¿el gobierno es el único que realiza actos de corrupción?

Nosotros como sociedad fallamos a nuestros valores civiles, donde todo se critica pero no se corrige. Trabajamos en conjunto para quebrantar la ley, pues es más fácil quebrarla que hacerla cumplir. El problema esta en que la misma sociedad no ha recuperado los valores, que buscan darle fin a la impunidad en México, a la desigualdad que se vive, a la discriminación, a abandonar nuestras raíces. Donde a las autoridades no se les puede culpar o no son responsables de nuestros valores, porque esos se aprenden en el hogar. Sin olvidar que el país vive con un problema de justicia y a la vez de democracia.

…el debilitamiento de las instituciones dentro del sistema político, colabora para que la corrupción aumente y así deslegitima al mismo gobierno. La sociedad esta cansada del abuso del poder público para el bienestar privado…

Les hago un llamado para que ustedes mexicanos no se sientan solos, que cuenten con esa responsabilidad de desempeñar el papel de un buen ciudadano y no dejarse llevar por la mayoría. Nosotros mexicanos solo estamos siendo habitantes y no ciudadanos. Ser un ciudadano va mas allá de solo pertenecer a un país, sino de ser un miembro activo dentro de este. Involucrarse en asuntos de la sociedad, velar por los intereses de los mismos y no solo ser un miembro más.

La corrupción ha crecido debido a nuestra falta de confianza y credibilidad en nosotros mismos. Puesto que es mas fácil hacer lo correcto cuando se te esta viendo, pero cuando no, es mas fácil faltar a tus principios, actuando con una doble moral. No culpemos a las instituciones o al mismo gobierno por los malos manejos administrativos, sino darnos cuenta que es lo que le hace falta a este país para que el habitante se sienta ciudadano y actúe como este.

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Fuero político: el “pégame pero no me dejes” legal

Entre los principios que definen a un estado de derecho se encuentra la justicia, misma que contribuye a que existan diversos factores que integran una dualidad. Una de las manifestaciones básicas de la justicia radica en el hecho de que todo individuo sea juzgado por la ley, sin contar con privilegios como los que podría tener una persona con título nobiliario en países donde esta costumbre continúa vigente. De igual manera, la justicia debe entenderse no solo en ser juzgado por la misma ley que se aplica a todo mexicano, sino también en el hecho de ser congruentes. No puede haber democracia si no se juzga de la misma forma a cada ciudadano. Algunos defenderán a capa y espada que es necesario el fuero para que los servidores públicos no sean víctimas de ataques orquestados por opositores.

Sin embargo, de ser la posibilidad de tener en riesgo la libertad, imagen moral o integridad el motivo por el que existe este tipo de inmunidad llamado fuero, se tendría entonces que extender el fuero a diversos profesionistas, quienes arriesgan incesantemente la vida misma y no poseen una inmunidad que resulte en que la decisión de salvar su integridad física o moral recaiga sobre sujetos de su misma área de trabajo que determinen si estos deben ser o no procesados penalmente. Tanto periodistas, activistas, bomberos y doctores, por mencionar algunos, todos y cada uno de ellos arriesgan no solo su imagen pública, sino su vida a favor del pueblo más que cualquier funcionario y ninguno posee actualmente una protección que los ayude a seguir sirviendo a su gente aún cuando se tengan presuntas pruebas de participación en actos ilícitos.

Tanto periodistas, activistas, bomberos y doctores, por mencionar algunos, todos y cada uno de ellos arriesgan no solo su imagen pública, sino su vida a favor del pueblo más que cualquier funcionario y ninguno posee actualmente una protección que los ayude a seguir sirviendo a su gente aún cuando se tengan presuntas pruebas de participación en actos ilícitos.

Asimismo, si el argumento a favor del fuero es la ausencia por motivo de que al proceder penalmente se impida el ejercicio de responsabilidades del servidor público, se debería recordar que este cuenta con un suplente, para que tome su lugar cuando sea necesario; para que lo cubra todo el tiempo que haga falta. Si esto es realizado en cualquier empleo ¿por qué no habría de realizarse dentro de la política?

En las variadas esferas laborales, los patrones, los consumidores y demás implicados deben pagar el precio de que un empleado, tal vez muy capaz, se ausente por diversas causas, como por ejemplo, una procedencia penal y deba de reemplazársele todo el tiempo que permanezca la causa que lo impide realizar su labor. En la política, el pueblo está dispuesto a pagar ese precio que se paga en los demás sectores de trabajo, debido a que el fuero es equiparable a decir que: el remedio es peor que la enfermedad.

Además, como se ha observado a lo largo de la historia de nuestra nación, desde tiempos pasados hasta la actualidad, el fuero no ha servido más que para mantener en la impunidad a aquellos funcionarios que han tomado la decisión de traicionar al pueblo y han optado por perjudicarlo y despojarlo de su dignidad; con ejemplos como Medina y Duarte, en el norte y sur, respectivamente, el fuero ha demostrado ser la herramienta perfecta para que los políticos continúen empobreciendo, oprimiendo y censurando a los ciudadanos; aunado al pensamiento caudillista que parte de la sociedad mexicana posee, da como resultado que esta misma inmunidad sea considerada como una especie de “pégame pero no me dejes”, de carácter legal: ya que para salir adelante ocupamos un líder obligatoriamente, no importa si este ha cometido un acto ilícito, pues más vale estar mal acompañados que solos, pues como ciudadanos no podemos hacer algo sin ayuda de nuestros políticos.

…como se ha observado a lo largo de la historia de nuestra nación, desde tiempos pasados hasta la actualidad, el fuero no ha servido más que para mantener en la impunidad a aquellos funcionarios que han tomado la decisión de traicionar al pueblo y han optado por perjudicarlo y despojarlo de su dignidad…

He ahí una justificación pobre que a veces llega a emplearse para mantener vigente el fuero político. No obstante, como sociedad siempre se puede cambiar y comenzar a hacer frente a esta situación, exigiendo la derogación de este artilugio, cuya función no radica más que en conservar este régimen, donde individuos con la responsabilidad de velar por los intereses populares se reparten el botín que proviene de cada uno de nosotros como contribuyentes.

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Carta a una mexicana

Estimada mexicana:

La pluma ha decidido escribir las siguientes líneas como muestra de admiración a tu espíritu luchador. Porque ser mexicana hoy en día significa convertirse verdaderamente en una guerrera que debe pelear en distintos frentes. Hablo del combate que día a día libras en los senderos de la cotidianidad: la batalla contra la desigualdad histórica de los sexos. Quizá la fuerza motora de esta carta también provenga del hartazgo de la doble moral que con vehemencia azota a nuestra sociedad.

Porque cuando una sociedad reduce a la mujer a sólo ser pulcra y pura, y que al tiempo condena de indecentes y mancebas a quienes no lo son (aun siendo éstas conductas deseadas en los rincones de todo hombre), no queda opción más que unirse a la lucha de transformación. Pareciera que conforme avanzan las manecillas del Tiempo, como un horizonte en lontananza, la moral distorsionada, se aleja conforme se persigue.

Todo esto tiene sustento, por supuesto, en convencionalismos arcaicos y poco racionales. Toda la percepción de tu género, mexicana, debe ser erradicada desde los adentros de uno mismo. Considero que los mexicanos somos los responsables de crear esa imagen divina, pulcra, y pura de la mujer. Por ello, considero que somos nosotros también quienes debemos destruirla. Esta carta es una declaración de mi lucha para ello. Escrita con cierta literatura para no prescindir del poder de la estética, espero mueva a algún otro mexicano, y te dé consuelo a ti mexicana, de que no eres la única. Sí hay quienes cargamos el estigma de una sociedad discriminatoria y superficial; sí hay quienes acariciamos las cicatrices del Tiempo como una herida permanente en la piel mexica que quisiéramos borrar.

Porque cuando una sociedad reduce a la mujer a sólo ser pulcra y pura, y que al tiempo condena de indecentes y mancebas a quienes no lo son (aun siendo éstas conductas deseadas en los rincones de todo hombre), no queda opción más que unirse a la lucha de transformación.

Estigmas que permean los cuerpos normativos del país, limitando libertades, coartando derechos, propiciando inseguridad. Cicatrices que obligan a la mujer a seguir un curso ordinario y monótono en su vida. Como si por decreto del destino, la mujer no pudiese ser tan libre como el hombre; vivir en soledad (qué es a veces la mejor compañía); disfrutar de su sexualidad abiertamente; vestir tantas (o tan pocas) prendas como desee; expresarse con tosquedad. A ti mexicana, te digo: ten la seguridad para no envejecer por decreto. Sólo el río debe seguir sus cursos y solo el ocaso debe repetir los ciclos. Los humanos somos partidarios de una libertad absoluta, aún y cuando ciertas conductas obliguen a descreer de ella.

No abandones las esperanzas de un país mejor por los tragos insulsos de los crímenes mexicanos. Ser parte de México no significa ser parte de ellos, sino ser parte de sus múltiples facetas que ensalzan la beldad de nuestra historia y tradiciones, a la par de reflejar nuestro espíritu enigmático de lucha. Después de todo, somos el ombligo de la luna; los versos de Octavio (y quizás algunos de Borges); los miles años de migración de Aztlán hasta el Águila; somos Tenochtitlán. Somos el abrazo maternal de la Malinche, no el pecado de Cortes. Somos mestizaje, no anclajes en mares dormidos.

No eres migrante en vuelo, sino las alas de un Ave que no aterriza. No eres una costilla de Adán, pues no eres despojo orgánico, ni musa divina, eres tu propia creación, divina por sí sola. Ensalzo así tus cualidades, mexicana, para que no desistas de tu lucha. Para que no observes los defectos de nuestro México, sino sus virtudes.

Y tú, mexicana, eres parte de ello. No eres el ego erguido en curules doradas, sino la esperanza radiante en las esquinas. No eres setenta pesos diarios, sino el cimiento de tres centenarios de constante lucha. No eres el alarido previo al asfalto tintado escarlata, sino el grito de un cura. No eres migrante en vuelo, sino las alas de un Ave que no aterriza. No eres una costilla de Adán, pues no eres despojo orgánico, ni musa divina, eres tu propia creación, divina por sí sola. Ensalzo así tus cualidades, mexicana, para que no desistas de tu lucha. Para que no observes los defectos de nuestro México, sino sus virtudes. Para que no dejes de luchar contra la violencia de género que trasciende a mucho más que eso. Espero que México se convierta en tus ideales…espero que ser mexicana, sea ser mexicano.

Y es que en realidad, estés percatada de ello o no, querida mexicana, traspasas una simple lucha de género. Englobas un conjunto de ideales tan necesarios para tu país, que no dan tregua más que aplaudir tú noble y necesaria encomienda: un país libre de todo perjuicio. Comprendo que no se trata de exigir derechos, sino de moldear el mundo. Tu voz inconforme no es solo eco de la injusticia mexicana, sino un verdadero rayo luminoso de esperanza. Por ello, expreso mi solidaridad desde mi trinchera.

Antes de despedirme, quisiera que disculparas a estas líneas y que concedas el perdón a su humilde interprete. Cierta hipocresía las permean y empapan cual rocío al jardín. Hipocresía que emana de arrabales extraños y ajenos: son los estigmas sociales que formaron al humilde autor. Por ello advierto, mexicana, que debes crear en las letras, siempre tan mágicas y coherentes (cual talismanes, como diría nuestro Octavio) y no en su autor -tan plagado de congojas y defectos.

Sostengo que el cambio siempre ha residido en el lenguaje (oral y escrito). ¿Que no derivan de ahí las percepciones? Por ello, aunque deseo que las letras que te escribo sirvan de aliento, espero que el Tiempo las convierta en patéticas y absurdas. Sólo así sabré que habrán borrado nuestras cicatrices.

Atentamente,
Un mexicano.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Representación indígena en el congreso

Como consecuencia del legado que actualmente se conserva de la cultura prehispánica, se puede concebir como uno de los pilares de la sociedad mexicana la pluralidad en sus diversas manifestaciones, como lo son las tradiciones, lenguas, valores y una diversidad de ideologías de cada pueblo originario. Es esa conservación de la pluralidad la que contribuye a legitimar cualquier sistema democrático, así como legitimar el compromiso que cualquier nación haya hecho, mediante acuerdos internacionales y reformas a la constitución propia, respecto al reconocimiento y protección de los derechos humanos, como es el caso de México.

A lo anterior se entiende “conservación de la pluralidad” como un compromiso progresivo en cuanto a la defensa, promoción, y aceptación de las variadas características pertenecientes a todo grupo étnico que integra un país. Si bien se ha avanzado en cuanto a la difusión de la inmensa variedad y riqueza que México posee en costumbres y tradiciones de cada pueblo originario, no se puede hablar de la misma forma sobre el fomento a la inclusión social y democrática de los ciudadanos indígenas.

¿Por qué no implementar modificaciones a las leyes para que estas fomenten una equidad en la asignación de puestos representativos de la democracia? ¿Por qué no llevar al plano de la realidad una serie de políticas cuyo objetivo sea lograr una representación digna de los indígenas en el congreso?

Asimismo, hoy en día es observable como la población originaria, a pesar de poseer autonomía en cuanto al modo de administrar variadas regiones, no cuentan con una mínima representación en el ámbito democrático correspondiente a los poderes de la unión. Al contar con un ínfimo número de legisladores, la comunidad nativa pierde de manera considerable la posibilidad de ver reflejados sus intereses en las cámaras de diputados y senadores respectivamente, lo cual genera que no sean tomados en cuenta de la misma forma, a como podrían serlo si tuvieran un número decente de personas de su propia comunidad fungiendo como sus portavoces y velando por ellos, junto a los demás legisladores. Son por estos motivos, que se entiende como totalmente necesario el reformar preceptos constitucionales, los cuales garanticen la inclusión de los habitantes de pueblos indígenas en el congreso; considero que, luego de haber perdido sus territorios, así como parte de sus culturas, lo menos que se puede hacer es brindar (al menos mientras el panorama social progresa) un espacio a aquellos herederos de las culturas prehispánicas dentro del poder legislativo.

Si bien se ha avanzado en cuanto a la difusión de la inmensa variedad y riqueza que México posee en costumbres y tradiciones de cada pueblo originario, no se puede hablar de la misma forma sobre el fomento a la inclusión social y democrática de los ciudadanos indígenas.

Por otra parte, en cuanto al sustento basado en antecedentes, si ya existen reformas vinculadas a solventar el problema de la desigualdad de género en el reparto de candidaturas de los partidos políticos, las cuales han resultado fructíferas en mejorar esa distribución, ¿Por qué no implementar modificaciones a las leyes para que estas fomenten una equidad en la asignación de puestos representativos de la democracia? ¿Por qué no llevar al plano de la realidad una serie de políticas cuyo objetivo sea lograr una representación digna de los indígenas en el congreso? En otras palabras, es indispensable comprometerse a la elaboración de reformas que garanticen la inclusión de los ciudadanos de los pueblos originarios en el ámbito legislativo.

Puntualizando, la inclusión de las personas procedentes de comunidades indígenas, solo podrá ser garantizada mediante una serie de reformas a la Ley Suprema de México, las cuales promuevan y a su vez, exijan a los partidos políticos a cumplir con su objetivo principal de integrar al pueblo a la democracia; lo que, solo podrá ser cumplido de forma auténtica una vez que se tome en cuenta la particularidad presente en lo expuesto con anterioridad y se proceda a sumar propuestas que confronten tal problemática. Solo mediante el uso de mecanismos que se encuentren sustentados en la carta magna, es como se podrá progresar en nuestra estructura social, y al mismo tiempo, se podrá legitimar de forma óptima nuestro estado de derecho, que tan quebrado se encuentra hoy en día.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”