Crónica de una tragedia

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Han pasado más de seis meses desde aquél sábado 28 de marzo en donde un personaje que más tarde daría mucho de qué hablar afirmaba que había llegado la hora cero. La vida y la integridad de los mexicanos habrían llegado a su riesgo máximo. Hoy, tras 193 días de confinamiento, por lo menos 80 mil personas no podrán contar con la suerte de lo que será hablar en un futuro de lo vivido durante un año tan extraño pero tan trascendente para la humanidad.

Fue el 28 de febrero cuando la enfermedad pisó territorio nacional, cuando oficialmente se registró el primer caso; y un par de semanas después, el 18 de marzo sucedería el primer fallecimiento por el nuevo SARS-CoV-2 en México. Aquél primer deceso se trató de un hombre de 41 años que estaba internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), y que además padecía de diabetes. A los dos días, la Secretaría de Salud, por medio del Dr. Epidemiólogo José Luis Alomía, habría confirmado la segunda muerte por COVID-19. Un hombre que habría regresado de California y padecía problemas de hipertensión.

Así, poco a poco el virus avanzó a lo largo y ancho de los casi 2 millones de kilómetros cuadrados de la República, ganando múltiples batallas dentro y fuera de los hospitales. Tanto, que al término de marzo, al menos la mitad de las entidades federativas contaban ya con al menos una vida perdida.

El saldo mortal de la pandemia puede resumirse de la siguiente manera: 423 muertes cada 24 horas; aunque sabemos que esta cantidad deriva día con día. Marzo cerró con 80 fallecimientos; en abril se comenzaba a percibir la complejidad del problema, llegando a 3,546; para mayo, se habría por lo menos triplicado la cifra con 12,450 fallecidos, llegando a 17,516 durante el mes de junio; y el punto más alto de la pandemia con 19,839 fallecimientos durante el mes de julio; para posteriormente mantener el número de letalidades registradas para el mes de agosto, llegando a 15,451. A falta de la actualización de datos, hasta el momento septiembre ha cerrado con 9,880 defunciones, por lo que es probable que el ajuste a la alza sea bastante significativo, así como con los datos para octubre.

Por supuesto, la distribución territorial de las víctimas no es pareja, en ciertas entidades del país tanto los contagios como los decesos son más intensos que en otros. Desde la llegada de la pandemia, es innegable y completamente esperada la concentración de la misma en entidades como el Estado de México, la Ciudad de México, y Veracruz, estados con una gran cantidad de población y que en su conjunto representan a por lo menos una de cada tres defunciones por coronavirus en nuestro país. Así es, uno de cada tres fallecidos durante esta pandemia residía en cualquiera de estos tres estados.

El Estado de México es la entidad en donde el 15.03% de los fallecimientos ha sido registrado, en segundo lugar se encuentra la Ciudad de México, concentrando al 12.39%, seguido de Veracruz, en donde han sucedido el 5.64% de las letalidades. A estos los siguen Puebla, Baja California, Jalisco, Sinaloa, Nuevo León, Guanajuato y Sonora; en ese orden se sitúan los 10 estados en donde el 62.59% de los fallecimientos han sucedido.

Han sido más de 6 meses en donde se ha visto a personajes despegar en popularidad, pero con esa misma aceleración caer en la infamia. Tal es el caso del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en quien ha caído la responsabilidad, ahora sabemos que inmerecida, del manejo de una situación que rebaza a cualquier hecho histórico que haya sucedido en nuestro país durante los últimos 100 años.

Las nuevas desigualdades

Seis meses en los que se ha evidenciado al país en sus fortalezas, pero sobretodo en sus carencias. En las desigualdades y en los muy amplios temas en los que cojea la nación. Un país que se ha visto obligado a confinarse sin la capacidad para hacerlo.

La discusión sobre las desigualdades ha revelado hoy en día dimensiones que hasta el momento parecen necesidades básicas para un sector reducido de la población. En México hay 18.3 millones de hogares que disponen de Internet mediante conexión fija o móvil, 52.9% del total nacional. La mayoría de las viviendas que no cuentan con acceso (16.4 millones de hogares) corresponden a la población con menores recursos. En este punto, el golpe a la educación será inconmensurable, con clases forzosas a la distancia, el acceso al internet ahora forma para de otra de las tantas desigualdades en nuestro país.

Por supuesto que este asunto de las nuevas desigualdades es digno de hacerle otro relato, no obstante, en el marco de la pandemia y de la crónica de una tragedia, existe una en especial, una vieja desigualdad que ha vivido varios años bajo la sombra de la verdad: La calidad de los servicios de salud.

A pesar de los esfuerzos e instituciones que han dado ciertos resultados, esta desigualdad explica lo que hoy en día ha sido la tragedia de morir en una crisis por la negligencia, la falta de profesionalismo, corrupción, entre otras culpas.

Un reciente estudio publicado por Nexos confirma lo que en este sentido se comenta. Mientras que en recintos e instituciones privadas, la tasa de sobrevida, o el porcentaje de pacientes supervivientes a la enfermedad una vez en terapia intensiva fueron de 84.3%; en instituciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, la misma tasa es de apenas el 55.4%. 4.5 de cada 10 pacientes hospitalizados en el IMSS han fallecido, contra 3.1 en hospitales de la Secretaría de Salud o 1.6 del sector privado. Este fuerte contraste entre el sector público y privado, se traduce en decenas de miles de vidas.

Si bien, esta diferencia debe incluir sin lugar a dudas el tipo de pacientes que están siendo atendidos por cada sector, es innegable que otro factor que explica este resultado es la calidad hospitalaria-institucional. Por ejemplo, diferencias en infraestructura hospitalaria, equipo, disponibilidad y capacitación del personal, protocolos de atención, etcétera. Algunas de estas diferencias son, por supuesto, estructurales. La pandemia ha hecho más visibles a las fragilidades, las insuficiencias presupuestales y, por supuesto, a las desigualdades arraigadas, que en la práctica condicionan el derecho a la salud.

La tragedia

En cuanto a las muertes reportadas por millón de habitantes, se ha volteado a ver a México con gran preocupación, ubicándolo en el 9no lugar con 633, recientemente superando al Reino Unido.

Ni la infamia, ni los decesos, ni los casos, ni las desigualdades, ni siquiera los más de 1,500 médicos que han muerto en el frente de batalla han sido nota suficiente para esta crónica. No habrá justicia suficiente, sino la historia la que colocará la verdad. Y lo peor en esta crónica, es que la tragedia aún no culmina.  

 

AMLO se disculpa con médicos tras dichos sobre “mercantilismo”

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El presidente Andrés Manuel López Obrador se disculpó con los médicos después de sus dichos donde los señalaba de “mercantilistas”.

“No, si lo entendieron así ofrezco disculpas pero no fue eso, hablé de cómo los médicos tienen una vocación humanista. Imagínense era médico Ernesto ‘Che’ Guevara, médico el mejor presidente de América Latina, Salvador Allende cómo voy a hablar mal de los médicos… no, es que todo lo están tergiversando”, se justificó López Obrador en su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional.

La semana pasada, el mandatario criticó a la práctica médica basada en el interés financiero, por lo que los trabajadores de la salud, así como grupos político descalificaron su postura.

“El mercantilismo que desgraciadamente también llegó a predominar en el periodo neoliberal en todo lo relacionado con la salud. Como se decia antes de los médico que solo buscaban enriquecerse y cuando llegaba el paciente lo primero que hacía era preguntarle, ¿qué tienes? – no pues que me duele acta doctor – No, ¿qué tienes de bienes?”.

 

Médicos piden disculpa pública de AMLO

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Miembros de la Sociedad Mexicana de Pediatría A.C. pidieron una disculpa pública al presidente Andrés Manuel López Obrador, luego de sus declaraciones, al acusar que los médicos “en el periodo neoliberal” fueron “mercantilistas”.

“Rechazamos la malintencionada declaración del presidente al decir que los médicos anteponemos el beneficio económico antes que la salud de nuestros pacientes. Le solicitamos ofrezca una disculpa pública. Este es un momento para que todos en México estemos unidos ante la grave amenaza común que es el Covid-19”, expresaron.

A través de un comunicado, los pediatras del país aseguraron que su gremio “trabaja diariamente con una gran vocación de servicio para ayudar a recuperar la salud de la población mexicana, aun con los escasos recursos con que se cuentan, poniendo en riesgo su propia vida”

El presidente señaló que el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela; y el subsecretario Hugo López-Gatell, “son honestos y humanistas, con una postura en favor de la gente, en favor del pueblo, no a favor del mercantilismo, que desgraciadamente también llegó a predominar en el periodo neoliberal en todo lo relacionado con la salud”.

 

 

Con Información del Universal

Reporta IMSS 381 empleados infectados con COVID-19

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Se ha confirmado que hay 381 profesionales de la salud que están infectados con COVID-19, afirmó Eduardo Robles Pérez, jefe de la Oficina de la Dirección de Prestaciones Médicas del instituto.

En entrevista con Reforma, Robles Pérez aseguró que esto se debe a contagios comunitarios, es decir que no comenzaron dentro de los hospitales. 

“Los contagios de los casos índices que se han dado han sido, básicamente, comunitarios: contactos que se dieron por un familiar o por un amigo fuera del ambiente hospitalario, y ellos después pueden infectar a sus compañeros”, detalló.

El hospital de Monclova, Coahuila, es uno de los que mayor número de trabajadores infectados tiene, con 41 casos positivos. En esta unidad médica, se confirmó que el brote inició por contacto hospitalario, reconoció el especialista. 

Por otra parte está el hospital del Seguro Social de Tlalnepantla, Estado de México, ahí se reportan 44 trabajadores con coronavirus. Robles Pérez explicó que en este recinto médico se desarrolló un brote mixto, es decir, que los contagios iniciaron por contacto comunitario y hospitalario. 

El médico admitió que, al principio de la epidemia, el IMSS registró problemas para abastecer al personal con los equipos de protección.

Sin embargo, aseveró, con la distribución del primer cargamento con insumos que llegó de China se contará con el abasto suficiente de estos artículos.

El médico dijo que a partir del domingo estarán llegando los insumos a los hospitales y que se priorizará su entrega a las unidades con más casos de Covid-19.

“A medida que estos equipos, que todas las estrategias que estamos implementado vayan surtiendo efecto, cada vez más estos casos (entre el personal de salud) se van a ir espaciando”, estimó.

Señaló que se otorgarán batas quirúrgicas, mascarillas N95, cubrebocas quirúrgicos, guantes de látex, gorros y el kit completo del equipo de protección personal. Así como más artículos para higiene de manos, como jabón, y alcohol en gel.

 

(Con Información de El Norte) 

Responsabilidad Médica

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En días pasados un amigo médico modificó su foto de perfil, decidió agregar la leyenda: “yo no estudié para matar, yo estudié para ayudar”. Pregunté al respecto y conforme avanzó la charla mis inquietudes me llevaron a un mundo legal que supongo es prácticamente desconocido para la mayoría de los profesionales de la salud.

Dicho mensaje fue parte de la reacción solidaria que tuvo la comunidad médica ante la detención de un colega por presunto homicidio doloso de quien fuera su paciente. Si bien la resolución de este conflicto será competencia de las distintas partes involucradas, utilizo este espacio para hacer notar mi hallazgo: la falta de certeza jurídica con la que cuentan para su ejercicio profesional los prestadores de servicios de salud (y lo escribo así para incluir a profesionistas de disciplinas afines que pudieran resultar con implicaciones similares, psicología y nutrición, por ejemplo).

Hoy por hoy, nuestro código penal federal incluye una figura de responsabilidad profesional. Esta contempla a la Ley General de Salud y al abandono médico; sin embargo, su alcance resulta limitado, o incluso insuficiente, al no reflejar la naturaleza de lo que implica la prestación de un servicio de salud. De hecho, basta decir que no existe siquiera tipificación alguna para el concepto de negligencia médica. No obstante, me enfocaré en dos puntos que considero relevantes dado el detonante.

Primero, no exhibe que en salud la vinculación es de medios y no de resultados; la obligación es prestar los cuidados requeridos con la mejor calidad posible, pero no así la recuperación del usuario. Segundo, no considera la propia inevitabilidad del riesgo en este tipo de ejercicio profesional. De manera individual y colectiva cada que vez que optamos por recibir servicios en salud aceptamos dicho riesgo, el cual, hoy en día y en contraste con otros, carece de un marco normativo. Por ejemplo, todos asumimos un riesgo al utilizar el parque automotor (y su letalidad la conocemos bien), y ante eso, el Estado se ha ocupado de limitarlo de diversas maneras: reglamentos de vialidad y tránsito, semáforos, patrullas, oficiales, etc.

Ahora, de manera comparable y en pleno reconocimiento de la existencia de la mala práctica en salud, dicha falta de certeza jurídica también genera incertidumbre para los usuarios de estos servicios. A expensas de las motivaciones particulares, queda a discreción del presunto afectado si opta por un proceso penal (que atañe exclusivamente a la persona acusada), por uno civil (por quien puede responder alguna otra entidad en términos de daños y perjuicios) o por uno administrativo (correspondiente a la institución pública que respalda al profesional de la salud). Aunado a ello, incentivos como el financiero pudieran definir el camino a seguir. Mientras que de inicio un proceso penal no representa ningún costo para el demandante, uno civil sí lo hace (peritos, abogados, etc.). Asimismo, la gran diversidad de instituciones ante las cuales se puede acudir por una inconformidad (más de diez y que incluye comisiones de arbitraje médico, de derechos humanos, procuradurías, etc.) son también indicio de la falta de claridad y simplicidad a las que dan pie las condiciones actuales.

Así, y sin dejar al margen la responsabilidad moral que se espera y motiva el trabajo de todo prestador de servicios en salud, y que con justa razón el gremio médico exige se considere, me sumo a la causa de mi amigo y demás profesionales de la salud. No obstante, lo hago con un fin ulterior, que se genere el marco legal correspondiente para que se dé certeza jurídica a los procesos de resolución de conflictos originados en la prestación de servicios en salud. Recordemos, pues, que sin importar la trinchera, eventualmente todos hemos sido, somos o seremos usuarios de un servicio de salud.

Ser médico hoy

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Hace algunos años, el ejercicio de la medicina en nuestro país estaba asociado con prosperidad económica. Los médicos formaban parte, en su gran mayoría, de una clase socioeconómica media-alta. El haberse graduado de una escuela de medicina proporcionaba el acceso a un “status” no sólo en lo económico, sino que también socialmente se escalaba a un mejor nivel.

Para las familias era un orgullo que uno de sus hijos quisiera dedicarse a la profesión médica, pues el médico era una persona muy valorada y apreciada dentro de su comunidad, de alguna manera era una forma de recompensar los grandes sacrificios que se enfrentan durante los años de la formación y del ejercicio profesional.

Las cosas han cambiado mucho en nuestro país, las condiciones laborales y la dificultad para ejercer la profesión han aumentado, ha aumentado también la exigencia de parte de la población hacia el médico. Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México. Me propongo escribir una serie de artículos para explicar la situación, en este artículo intentaré describir brevemente algunos de los problemas que enfrentan los médicos durante su formación.

Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México.

Dejando a un lado los 6 años de formación en la carrera, que incluyen el cambiar todos los hábitos de estudio, familiarizarse con terminología técnica, soportar a algunos profesores frustrados que descargan sus complejos con los estudiantes, adquirir libros de texto con costos de $2,000.00 pesos en promedio para cada una de sus materias, volverse expertos en descifrar los exámenes más antipedagógicos posibles, depender económicamente de la familia obligadamente por este período, trasladarse con sus propios medios a los hospitales y el estar dispuestos a soportar el trato despótico de médicos externos y residentes, entre muchas otras lindezas.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos. Cabe destacar que en la mayoría de los casos los médicos no cuentan con áreas de descanso y los servicios de comedor tienen horarios rígidos (si tuviste algún paciente o urgencia a la hora de la comida o cena, pues ni modo el comedor se cierra).

Al terminar los 6 años de estudio, el médico está obligado a prestar un año de Servicio Social, este año como ya se dijo es obligatorio y requisito indispensable para obtener el título. El servicio social, en la mayoría de los casos, representa trasladarse a vivir un año a una comunidad (ciudad pequeña, pueblo o ejido) a desempeñarse como médico y a realizar otras tareas sanitarias (como: vacunar perros, inspeccionar casas, realizar reportes epidemiológicos, promocionar las campañas de salud, dar pláticas en las escuelas y dar apoyo a las autoridades locales en caso necesario. A simple vista es una gran experiencia pero, el salario es simbólico y no incluye apoyo para los traslados.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos.

Uno de mis exalumnos me contó el año pasado que, él tuvo que renunciar por 6 meses a su servicio social porque: la comunidad en el sur del estado que le tocó cubrir se encontraba a varios kilómetros de la entrada de la carretera y, para llegar desde la carretera hasta ese ejido las camionetas que dan servicio de transporte le cobraban $ 1,400.00 pesos cada viaje, o sea $2,800.00 cada semana, que era más de lo que él ganaba al mes.

Este año de servicio social, además de costoso en términos económicos, es un año en el que se corren riesgos para la integridad de los médicos, en particular para las mujeres. Lamentablemente no es raro saber que una doctora sea acosada sexualmente durante este año, en algunos casos incluso ha habido ataques sexuales graves en contra de doctoras que prestan su servicio social en condiciones de inseguridad.

A pesar del humanismo de nuestra profesión, generalmente las autoridades de salud desprotegen a los médicos pasantes, no sólo no les brindan condiciones de seguridad sino que culpabilizan a las víctimas. En el año 1995 supe de varios casos de acoso sexual grave y todas las compañeras recibieron la misma respuesta por parte del jefe de enseñanza de SSA. La respuesta era: “Ustedes tienen la culpa, si no quieren tener problemas procuren no provocar a los hombres, procuren no vestirse provocativamente”, yo personalmente escuché al Doctor decirle esto a una compañera que denunciaba acoso sexual y amenazas. La misoginia y violencia de género eran parte de la política de salud, lamentablemente. Los médicos pasantes estábamos obligados a aguantar porque si no lo hacías, simplemente no te liberaban el servicio social y no podías tramitar tu título y cédula.

Por razones de espacio esta columna se realizará en varias partes, la próxima semana continuaremos con este tema, muchas gracias.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

CONSULTA PRESENCIAL

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Durante mi tiempo como maestro en la escuela de Medicina de la Universidad de Monterrey, en cada uno de los cursos que impartí, les recomendaba a mis alumnos que nunca emitieran un diagnóstico sin antes haber revisado a su paciente. Esta recomendación la he hecho a muchas generaciones de estudiantes y procuro ser muy enfático cuando expongo mis argumentos, a lo largo de mi tiempo como médico he aprendido que no podemos menospreciar la exploración física de nuestros pacientes.

Tengo muchos ejemplos de diagnósticos mal realizados por no realizar una adecuada exploración de un paciente, mías y de otros colegas médicos.

Tengo muchos ejemplos de diagnósticos mal realizados por no realizar una adecuada exploración de un paciente, mías y de otros colegas médicos. En cada uno de estos cursos les compartía una experiencia personal mía, de cuando era yo estudiante del tercer año de la carrera. Cuando uno se decide a estudiar la carrera de médico, las personas que nos rodean se acercan a nosotros para realizarnos consultas médicas, para que les tomemos los signos vitales (en especial la tensión arterial) y/o para que les apliquemos inyecciones prescritas por otros médicos.

Las primeras consultas de un joven estudiante de medicina suelen ser acerca de métodos de planificación familiar y/o probables embarazos, así como de medicamentos que puedan ser equivalentes a los que les prescribió algún otro médico.

Cuando yo cursaba mi tercer año de la carrera un día recibí una llamada de una conocida de la familia, me llamó para comentarme que su hija de 17 años tenía un malestar “estomacal”. Me comentó que el dolor era tipo ardoroso y se localizaba en la “boca del estómago”, que cedía al ingerir alimentos y que regresaba aproximadamente una media hora después de haber comido. Como la mayoría de los lectores podrán sospechar, los síntomas son sugestivos de una gastritis, y eso fue lo que yo sospeché. Después de oír esa explicación y de haber realizado algunas otras preguntas de rigor, le recomendé una dieta adecuada y un antiácido por unos días. Al cabo de unos días llamé a esta señora para preguntarle como seguía su hija y mi sorpresa fue mayúscula cuando la señora me dice que la muchacha estaba bien pero que como no mejoraba. La llevaron con otro médico y le había diagnosticado hepatitis. Me pidió disculpas porque se le había olvidado decirme que traía los ojos y la piel de color amarillento.

Esta experiencia me marcó como profesionista, nunca más volví a dar un diagnóstico sin ver directamente al paciente.

Esta experiencia me marcó como profesionista, nunca más volví a dar un diagnóstico sin ver directamente al paciente. Esta experiencia personal se la he trasmitido a todos mis estudiantes como un ejemplo de un diagnóstico que no se hizo correctamente por no haber revisado personalmente al paciente.

Hoy he recordado este tema debido a una situación que se está dando con mucha frecuencia en la práctica de la medicina, y es que con las nuevas tecnologías disponibles, aunado a la falta de tiempo que padecemos por causa del ritmo acelerado de vida y en muchos casos debido a que los pacientes buscan ahorrar el costo de una consulta médica, los pacientes solicitan consultas por vía telefónica o bien por mensajes de texto o Whatsapp.

La salud es un bien muy preciado, no podemos tomarlo a la ligera ni subestimar la importancia de una consulta presencial.

Es muy importante que el médico haga un examen completo del paciente antes de emitir una opinión o un diagnóstico, aún después de esto a veces se requieren exámenes de laboratorio o gabinete para confirmar las sospechas clínicas. Recordemos que también es responsabilidad del paciente facilitarle al médico los recursos y la información necesaria para establecer un diagnóstico y en caso de ser necesario un tratamiento. La salud es un bien muy preciado, no podemos tomarlo a la ligera ni subestimar la importancia de una consulta presencial.

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Juventud al Servicio Público

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Hace días conversaba con un grupo de jóvenes sobre sus inquietudes acerca de la administración pública, me dio gusto constatar que las nuevas generaciones tienen el entusiasmo y la intención de formar parte activa en la solución de los retos que enfrentamos en México, en cualquiera de sus órdenes de gobierno. Es un deber de quienes forman parte de la administración pública incluir a las nuevas generaciones en el trabajo que hacemos y darles la oportunidad de que sus ideas sean escuchadas y tomadas en cuenta.

Es un deber de quienes forman parte de la administración pública incluir a las nuevas generaciones en el trabajo que hacemos y darles la oportunidad de que sus ideas sean escuchadas y tomadas en cuenta.

Los jóvenes tienen la gran cualidad de inyectarle energía, dedicación y creatividad a todo lo que hacen. Estas cualidades, si se combinan con la experiencia de alguien que durante años ha visto aciertos y desaciertos en las decisiones que se han tomado, pueden derivar en muy buenos resultados. Considero que el secreto no está en poner a competir a nuestras generaciones, sino en sumar esfuerzos entre ellas. Siempre he pensado que un equipo de trabajo funciona mejor cuando es posible realizar un análisis de la situación desde diversos puntos de vista, es por ello que dentro de mi equipo más cercano cuento con el apoyo de hombres y mujeres con gran experiencia, pero también con jóvenes que aportan ideas novedosas y enriquecen el trabajo que hacemos de manera cotidiana.

Dentro de mi equipo más cercano cuento con el apoyo de hombres y mujeres con gran experiencia, pero también con jóvenes que aportan ideas novedosas y enriquecen el trabajo que hacemos de manera cotidiana.

El sector público no sólo es un espacio para aquellos jóvenes que tienen gusto por la política, hay un grupo de nuestros jóvenes que no busca ingresar al sector público porque piensa que para estar dentro de la administración gubernamental hay que pertenecer a un partido político, pero esto no es así. En el Gobierno conviven ingenieros, financieros, arquitectos, abogados, economistas y un sinnúmero de personas que no necesariamente tienen que simpatizar con un partido político, pero que si deben de tener una cualidad en común, me refiero al gusto por servir a nuestra sociedad.

En el Gobierno conviven ingenieros, financieros, arquitectos, abogados, economistas y un sinnúmero de personas que no necesariamente tienen que simpatizar con un partido político.

En la administración pública, como en el sector privado, se trata de maximizar el beneficio, pero mientras en una empresa se persigue el beneficio económico, en Gobierno también se busca beneficio y rentabilidad sociales. Para lograr esto, utilizamos herramientas económicas que nos permiten ponerle un valor a la disminución del tiempo de traslado cuando se construye un puente; el beneficio de tener otra escuela primaria y aumentar nuestro número de estudiantes; incrementar nuestra capacidad de atención médica con la ampliación de un hospital; o reforzar nuestros cuerpos policiales para tener una ciudad más segura.

Es importante que los jóvenes conozcan las áreas que tiene el Gobierno y se den cuentan que tienen un espacio donde, además de desarrollarse profesionalmente, pueden contribuir activamente en la solución de los retos que tenemos. El sector público brinda la oportunidad de formar parte activa en grandes proyectos que requieren solidez en la parte técnica, financiera y legal debido al gran impacto que estos tienen en la economía de nuestra nación. La administración pública no sólo es para quien tiene gusto por la política, también hay profesionistas exitosos que han encontrado en el sector gubernamental un espacio ad hoc para contribuir mediante el diseño e implementación de políticas públicas la construcción de un país cada día mejor.

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