Infraestructura en México; más allá de la política

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México se encuentra a tiempo para revertir los problemas que están afrontando sus ciudadanos, y tanto gobierno federal como gobiernos locales, tienen en sus manos la oportunidad de lograrlo. Ya no asombra que cada año, los registros meteorológicos y estudios ambientales registran eventos con récords máximos y mínimos de temperatura, altos niveles de contaminación en la atmósfera, eventos climatológicos que nunca se habían presentado en diferentes regiones del país, sequías, inundaciones, entre otros que están afectando a la economía los mexicanos.

Aunque pocas, gobiernos e iniciativa privada han presentado proyectos de infraestructura de carácter sustentable que si bien, son principalmente para obtener algún tipo de distintivo o reconocimiento personal, estas se están sumando para afrontar algunos de los problemas ambientales, sociales y económicos que atañen al país. A pesar de las constantes críticas hacia quienes lideran este tipo de proyectos, debemos recordar que en México sigue existiendo la necesidad de construir carreteras, puentes, presas, aeropuertos, redes para el abastecimiento de recursos energéticos, y sobre todo, ofrecer transporte público de calidad para sus ciudadanos.

Es cierto que la nueva forma de construir infraestructura en el mundo tiene requerimientos que los gobiernos mexicanos no han sabido traducir en acciones factibles y suficientes, pero vale la pena preguntarse en este año electoral: ¿qué vamos a hacer con los proyectos que están en marcha? ¿cómo podemos garantizar que los nuevos proyectos de infraestructura se adecúen a las necesidades de nuestro país? ¿qué tendrían que incluir los planes de infraestructura y desarrollo de cada región?

Si bien, el gobierno de México ha fungido durante décadas como “donante” de la infraestructura para que inversionistas nacionales y extranjeros puedan desarrollar sus proyectos en el país, también es cierto que el gobierno no puede cubrir por sí mismo todas las necesidades que existen y absorber todas las actividades de planeación, desarrollo y financiamiento, menos si las personas que están al frente de las tomas de decisiones no tienen el conocimiento técnico ni la capacidad para implementar este tipo de proyectos.

Desafortunadamente, hoy tenemos proyectos de gran importancia para la economía de México con retrasos, sobre costos y daños tras su inauguración como lo son: el Tren México-Toluca que en su último reporte presentó un incremento del 27% en su inversión requerida; la Línea 3 del Metro de Monterrey que vio congelado sus recursos en 2012 por actos de corrupción durante el gobierno de Rodrigo Medina y que ahora por fin se pudieron liberar durante el gobierno de Jaime Rodríguez, y; la carretera Cuernavaca-Acapulco que ha sido cerrada constantemente por los famosos “socavones”.

Afortunadamente, y aunque con ciertas irregularidades, en México también se están construyendo proyectos bajo normativas y certificaciones de gran exigencia a nivel internacional como: el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que está en proceso de Certificación LEED, la certificación más exigente del mundo para construcciones sustentables y los Hospitales del IMSS en la ciudad de Nogales y en la ciudad de Querétaro, que también están en proceso de certificación.

Esto definitivamente representa un avance importante para la infraestructura en México. Tener una visión global de construcción y estrategias dirigidas hacia una más sustentable que aporte a su economía, sociedad y ecosistemas, son una oportunidad que debe comenzar a replicarse en todos su proyectos y que permitirán revertir los problemas que ahora nos acontecen.

#PulsoUrbano: “La alergia nuestra de cada día”

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La escena se repite. Una “nata” gris divide entre el cielo que emerge del imaginario más poético y esa parte “baja” de la ciudad en donde ni se pierde incluso la visibilidad.

El problema de la contaminación del aire es que el aire no se ve. Así que la vida cotidiana pasa mientras respiramos “quiénsabequécosa” sin darle demasiada importancia. Sin embargo, eso no quiere decir que no exista.

La mala calidad del aire es y cada vez más se presenta en la alteración de la salud pública de los habitantes. Si preguntamos a nuestros conocidos sobre los síntomas que no les permiten “vivir en paz” en la ciudad, nos daremos cuenta que la mayoría apunta a ligeros y no menos graves señales de que algo no está bien: dolores de cabeza, alergias, nariz tapada o dificultad para respirar.

Es esto último, respirar, uno de los verbos de los que depende la vida humana. Por eso es tan importante, hablar del problema lacerante para la calidad de ida colectiva que representa la contaminación del aire.

Lamentablemente, su medición como regulación, dependen de las instituciones públicas competentes. Las mismas que “brillan por su ausencia” una vez que lo único que hoy tenemos en el Estado de Nuevo León es una irrisoria medición que ni siquiera alcanza los estándares tecnológicos para hacerla de forma oportuna y correcta.

A lo más que ha llegado la acción gubernamental ha sido a difundir esa medición imprecisa, emitir recomendaciones para que nosotros hagamos algo en términos de prevención y conferencias o talleres para que sepamos de qué se trata.

Dos que tres batallas legales contra las famosas “pedreras”, pero hasta ahí.

¿Se puede hacer más? Por supuesto que sí. Sobre todo, porque Nuevo León tiene una gran posibilidad de involucrar a una sociedad civil cada vez más preocupada por solucionar este problema y cuyo conocimiento y propuestas deberían estar como prioridad en estos momentos de crisis ambiental en la que todos los días estamos con el semáforo en rojo.

Lo cual se traduce en enfermedades y, por tanto, en altos costos en salud que se termina pagando con dinero privado y también con dinero público.

Debemos hacer la gran apuesta que no sólo considere a los baches como el problema de Nuevo León, sino… ¿Qué estamos respirando? Preguntemos una y otra vez para darnos cuenta que esa nata nuestra de cada día debe desaparecer si queremos garantizar nuestra calidad de vida.

Aplica el Estado precontingencia ambiental

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Ante la mala calidad del aire que se vive en la ciudad, Gobierno del Estado ha decidido implementar una precontigencia ambiental.

A lo anterior se ha recomendado que la ciudadanía no utilice pirotecnia en los próximos días y que las industrias reduzcan sus emisiones de gas, con la finalidad de mitigar la gran contaminación que inunda a la ciudad.

El Sistema Integral de Monitoreo Ambiental registró altas concentraciones de particulas PM10, superando así los 165 IMECA, sumado a frentes fríos que mantiene la densidad del contaminante en la entidad.

Por su parte, la Secretaria de Desarrollo Sustentable solicitó a la población que se mantuvieran en sus hogares y protegieran a adultos mayores y a infantes.

Aunado, se exhortó a las autoridades municipales y federales que apoyaran el comunicado y mantuvieran un enfoque integral en la mitigación de las partículas contaminantes que se mantiene en el estado.

#PulsoUrbano: “Eres el aire que respiro”

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¡Qué frase tan romántica! Admitiré que es de mis favoritas… De no ser porque respiro ese aire y siento que en la ciudad en la que vivo, ¡es mortal! De hecho, sin ser la única, comienzo a estornudar, a sentir que tengo que inhalar más profundo y que me cuesta ver en la lejanía de esa “nata” denso color gris que nos impide visualizar con claridad el horizonte. Pero descubrí que sí, que no es una percepción personal, sino un grave problema de salud pública que está siendo mal atendido tanto en la prevención como en la reacción.

Es momento, en que poco sabemos qué es lo que tenemos que hacer ante la crisis ambiental que esta mala calidad del aire representa. Aunque los gobiernos están obligados a proveernos información, no toda la población se mantiene enterada. O no todos entendemos que esto está íntimamente relacionado con enfermedades cardiovasculares o que es altamente probable que tenga que ver con nuestras alergias y otros malestares respiratorios que no se quitan con cualquier dosis o con las frecuentes visitas al médico.

Algunos grupos de organizaciones de la sociedad civil están presionando para que se entregue la información completa. Hasta ahora, tampoco estamos tan en el “hoyo” como hace algunos años. Al menos ahora contamos con un semáforo que podemos consultar en diferentes sitios de Internet gubernamentales, así como la difusión en medios de comunicación masiva.

Pero, más allá de eso, ¿nos acostumbraremos a vivir así?, sobre todo, ¿a sabiendas que los costos de estas enfermedades o molestias derivadas las pagamos nosotros? Es difícil el panorama que presentamos.

Porque aún con esa entrega de datos, de poco sirve conocer que este día o tal otro día está más o menos contaminado, si no estamos haciendo algo para que las condiciones de contaminación del aire no condicionen nuestros hábitos o que sólo sean mero conocimiento de las razones que incrementan nuestros malestares físicos.

Si son las padreras, los autos; si es la conglomeración de personas; si es la falta de ética de las empresas; si es la inacción de los gobiernos… Lo cierto es que tendríamos que estar exigiendo que cualquiera que sea responsable de contaminar y agravar la situación que nos deja vulnerables ante escenarios adversos, sea castigado o sancionado como debería ser.

Nuestra vida es valiosa, respirar es uno de los actos mecánicos menos apreciados porque no es visible, sin embargo, de eso se sostiene los cuerpos humanos. Dicen que somos lo que comemos, pues para variar también somos lo que respiramos. Si eso que estamos respirando es de mala calidad, imaginemos sus consecuencias. ¿Qué es lo que se tiene que hacer? Primero, que nos cambien el sistema de monitoreo que es arcaico y fuera de los estándares internacionales. Esta proeza no sólo es para el estado de Nuevo León sino para el país. Es decir, que esta medición no tiene precisión, por lo tanto, lo primero es eso. Pero lo segundo tiene que ver con que tanto gobiernos como empresas tendrían que estar haciendo reglamentos y lineamientos de lo que se puede hacer o mejorar para dejar de contaminar. Así como programas de reacción desde las secretarías de salud pública que son los primeros que atienden pacientes con diversos síntomas relacionados.

Además, de los castigos o incentivos para las conductas que favorezcan la calidad del aire. Nosotros, tendríamos que ocuparnos de mantener el tema como prioridad y vigilarlo desde cada una de nuestras trincheras. Que la mala calidad del aire no discrimina. Sus costos elevados son para todos. No, no quiero el aire que respiro. Ni que seas el aire que respiro, si no es el aire que asegura o garantiza mi salud y la de los habitantes de esta ciudad.

#ElTalónDeAquiles: “El Paladín del Medio-Ambiente”

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Lo previsible pasó: el presidente Trump anunció el retiro de su país del Acuerdo de París. Hay todavía tela por cortar, pues el proceso de salida toma al menos cuatro años; 2020 es entonces el umbral para hacer el anuncio efectivo. Pero cierto es también que al proclamar su retiro Washington se une a Damasco y Managua, únicas capitales que no lo han adoptado.

El Acuerdo de París es un tratado universal (147 países, el 82% de las emisiones de gas a efecto invernadero, son parte en junio de 2017) mediante el cual los firmantes se obligan a limitar el calentamiento climático futuro. Los Estados Unidos emite alrededor del 14% de gases a efecto invernadero. El acuerdo considera las peculiaridades de cada país y establece mecanismos recurrentes de revisión para evitar los peores efectos de un aumento desmedido de la temperatura. Si se traspasa la barra de los 20C, la seguridad alimentaria peligraría, los eventos climatológicos extremos se multiplicarían, y el aumento en el nivel del agua se convertiría en una amenaza a los litorales. El “norte” acordó además trasferir USD 100 billones por año (hasta el 2020) al “sur” para ayudar a mitigar los efectos del cambio en curso y acelerar la transformación hacia una economía verde.

Las razones con las que Trump justifica el retiro son inverosímiles. El pacto favorecería los intereses extranjeros en menoscabo del contribuyente estadounidense, quien debe asumir costos como la pérdida de empleos, salarios más bajos, pérdidas del PIB, etc. El fondo verde costaría billones, lo cual implicaría la necesidad más impuestos; crece así la pobreza. Finalmente, y esta es la peor de todas las excusas, como Trump es el “paladín” del medio-ambiente, no puede permitir un pacto que penalice al líder mundial en la materia sin castigar a los verdaderos contaminadores. China e India han hecho lo que han querido desde siempre, y no están hoy en el banquillo de los acusados. Como si de eso se tratara…

En el mundo de Trump, su país gana resucitando la industria del carbón. Poco importan los empleos creados por las tecnologías verdes, que empresas estadounidenses como Shell y Exxon Mobil tengan competitividad en la materia, que líderes de empresas como Disney, Goldman Sachs, SpaceX, Tesla, etc., se declaren inquietos por la falta de liderazgo de Washington, y que muchos de ellos renuncien a sus funciones de asesoría en la capital estadounidense. Eso es secundario. Importa aun menos mantener una voz dentro del Acuerdo, que los aliados critiquen la decisión-“error” para Paris, “hecho lamentable” según Berlín, “decepción” en Ottawa-y que contradigan a Trump al aclarar que el pacto no es renegociable. ¿Y qué decir de los gobiernos sub-nacionales estadounidenses, muchos de los cuales ya se declararon rebeldes? Los gobernadores de New York, California, y Washington anunciaron la “Alianza por el clima”, un foro para reforzar los programas de lucha contra el cambio climático. Los alcaldes de New York, Los Ángeles, y Boston anunciaron un boicot a Washington.

El “Occidente” está fracturado. Trump perdió otra oportunidad de enderezar su presidencia, que se enfrasca en una espiral de sinsentidos. Sus defensores dirán que no hace más que cumplir su palabra. Es cierto: en su aislacionismo, el candidato prometió en 2016 retirarse para proteger la soberanía y el interés nacional. Pero los argumentos arcaicos de la Paz de Westfalia se convierten en una burla anacrónica, inconsciente y egoísta. China y Europa, que ven en este aislacionismo la oportunidad para posicionarse mejor en un mundo en donde las tecnologías verdes ya dan la ventaja, se pronunciaron a favor del acuerdo. Un sistema multipolar se erige ante nosotros, con Europa autónoma, Rusia en apogeo, China acelerando hacia la economía verde, y con una hegemonía estadounidense en franco declive. Trump es una tristeza para su país, un peligro para el planeta, y una vergüenza para su generación.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), junio de 2017

Respiro…

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Cuando llegamos a este mundo lo primero que hacemos es respirar, y es lo último que hacemos cuando dejamos este plano llamado vida.

Todo el tiempo estamos respirando el ser humano lo hace más de 15 mil veces al día por lo cual respirar está conectado a nuestras emociones, a nuestros actos y a la productividad .Es de suma importancia respirar, pero somos conscientes de lo que estamos respirando?

Después de no tomar las recomendaciones y crear los programas necesarios para combatir la contaminación en Nuevo León donde solo estuvo compitiendo si la ciudad de Mexico o Monterrey eran los lugares con mayor índice de contaminación a nivel nacional, pues que creen lo logramos, somos el estado más contaminado del país.

Es preocupante que no veamos el tamaño del problema y lo importante que es para que nuestra vida se más duradera, nuestro promedio de vida era aproximadamente llegar a los 65 años, pero ahora está siendo acotado teniendo tan solo 55 años. En Mexico ocurren al año 20 mil muertes por causa de la contaminación, los más vulnerables son los niños y las personas mayores, agregando que en recientes estudios la contaminación está ligada a padecimientos como el asma, alergias y dolores de cabeza, también es una de las causas que pueden provocar alzhéimer.

Lo grave es que una máscara anticontaminación ya no es suficiente para estar protegido porque las partículas cada vez son más pequeñas siendo menores a 2.5 micras lo que es imposible evadirlas.

Es increíble que un estado como Nuevo Leon, con el nivel académico, económico y de gran compromiso social, no pueda reconocer y hacer frente a este grave problema.

Pero va la buena noticia es que la delegada del medio ambiente de la ONU Dolores Barrientos tiene un gran cariño a nuestro estado, por lo que nos invitó a todos los regiomontanos a reconocer y conocer lo que estamos viviendo con el tema de la contaminación, debemos estar conscientes de lo que estamos respirando, ella estuvo en días anteriores participando en un Foro organizado por un periódico local donde hizo una presentación realista dando cifras y estadísticas de la grave situación que estamos viviendo actualmente, es momento de tomar el problema como nuestro, aceptarlo y hacer todo lo necesario para afrontarlo.

Por su parte el gobierno del estado por medio de la Secretaria de Desarrollo sustentable el pasado 2 de Mayo presento una estrategia para la calidad del aire en Nuevo León lanzando el programa “Nuevo León Respira” apoyados por los sectores académicos, científicos y empresariales y sociedad civil, contando con la presencia y el compromiso de la delegada de la ONU.

Nosotros como ciudadanos podemos lograr que Nuevo León sea un estado con mejor calidad de aire, debemos estar atentos a que se cumplan estos compromisos.

Te invito a detenerte un segundo para inhalar el aire con respeto, cada uno de nosotros tiene el mismo derecho, tomemos en cuenta que es el mismo aire que todos respiramos.

¿Qué ciudad queremos?

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Transitable, peatonal, limpia, ordenada, justa, con banquetas de primer mundo, segura, con movilidad sustentable, con vialidades pavimentadas, con un desarrollo urbano reglamentado, con leyes que nos protejan, con espacios públicos dignos para la convivencia sana y familiar.




Con índices de contaminación bajos, con empresas socialmente responsables hacia sus empleados y la comunidad, con una policía cada vez más preventiva y menos reactiva, con una democracia palpable, con comunidades participativas, con cultura de la legalidad rigiendo nuestras actitudes diarias, con empleo, educación digna y de calidad.

Con seguro popular donde entren todos, con un sistema judicial que castigue a quien se brinque la ley, con políticas publicas efectivas, no de aquellas que malgastan el dinero (como sí sobrara), con indicadores que nos ayuden a medir el impacto de las decisiones de aquellos quienes hemos elegido como nuestros gobernantes.

Con una ciudadanía activa en el seguimiento a que todo lo que se nos fue prometido en campaña se cumpla, agréguele que también queremos políticos, empresarios, padres de familia, profesores, jóvenes, no tan jóvenes, vecinos, hijos, hermanos, sacerdotes, abogados, y sobre todo, ciudadanos honestos.

¿Tenemos la ciudad que queremos? ¿Trabajamos por la ciudad que buscamos? ¿O estamos esperando a que venga alguien y la construya por nosotros?

Estimado lector, la ciudad la construimos todos. Cada cual desde su trinchera pero unidos en el mismo objetivo, mejorar nuestra comunidad y a México. Mientras más rápido entendamos que nuestra herramienta más poderosa no es Twitter o Facebook, sino las iniciativas y herramientas de participación ciudadana, será que empezaremos a notar los cambios con mayor rapidez.

El político tradicional está pasando por una crisis existencial. No entiende y le cuesta adecuarse al nuevo paradigma que tiene enfrente donde la información es cada vez más rápida y la ciudadanía más crítica. Como tarea principal debería ser la modificación en los esquemas de comunicación e interacción con los electores, porque los cambios en la ciudad de hoy no se imponen, se consensuan con ellos, los ciudadanos.

Participar que no es nuestro derecho, sino una obligación.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

La ciudad de los expertos

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Cuando uno se siente enfermo debe ir al médico, presentar los síntomas, responder a las preguntas del doctor, escuchar el diagnóstico y seguir las instrucciones del profesional. Eso es lo correcto.  Pero siempre está la opción de considerarse experto, auto diagnosticarse y recetarse medicamentos que harán sentir mejoría por un tiempo pero tienen posibilidades de dañar más la salud.

¿Qué pasa cuando la ciudad es la enferma? 

En fechas recientes he visto gran polémica en algunos temas urbanos que se deberían tratar con un especialista y seguir sus sugerencias en lugar de exigir ser tratados bajo la auto medicación.

El incremento en la contaminación, el desmedido uso del automóvil privado como medio principal de transporte, la falta de un transporte público de calidad, el déficit de arbolado público, la falta de respeto al peatón en las calles, son algunos de los síntomas de una ciudad enferma de un urbanismo obsoleto, complaciente, con limitada visión social y poca capacidad de generar riqueza pública.

Andadores ecológicos en San Pedro, aplicación de verificación vehicular para el área metropolitana, ordenamiento del Barrio Antiguo, Distrito Tec, aplicación del reglamento homologado de tránsito, son algunas medidas que se presentan ante los síntomas de esta enfermedad progresiva y degenerativa pero hay grupos asintomáticos que se niegan a los medicamentos sugeridos y prefieren que se aplique la medicina que ellos mismos proponen.

Considerar que las mejoras en la movilidad peatonal son temas estéticos que no son prioridad, la generación de más carriles para la circulación de autos, buscar ampararse ante el reglamento de tránsito, preocuparse sólo por los beneficios privados, creer que solo las pedreras deben ser verificadas porque son las causantes de la contaminación y no los autos, y hacer mas vías de alta velocidad para autos son los medicamentos sugeridos bajo el auto diagnóstico.




¿En qué momento nos volvimos expertos? Seguramente cuando le perdimos la confianza al médico. 

Quizás una buena parte de la desconfianza consiste en que el diagnóstico cambio y nos están recetando cambiar espacios dedicados al auto por espacios verdes y peatonales, reducir el uso del auto, moderar la velocidad, respetar el reglamento de tránsito, propiciar ciudades que se puedan caminar y cambiar la cultura vial para dar prioridad al peatón.

¿A quién le gustan los medicamentos de sabor amargo que requieren cambios de hábitos? 

Y quizás también la explicación del diagnóstico no ha sido la adecuada y no se están percibiendo las consecuencias de seguir con el estilo de vida que llevamos. Siempre hay médicos faltos de tacto.

Lo importante de la condición clínica de la ciudad es que se empieza a reconocer que Monterrey y su área metropolitana  tienen síntomas de stress en su urbanismo que pueden degenerar en un repentino colapso.

Y como toda enfermedad grave, se está pasando por la etapa de negación que requiere una segunda opinión o incluso cambiar de médico. La opción que no parece viable es dejar pasar los síntomas y seguir con la auto medicación. No tener un tratamiento adecuado nos puede llevar a acelerar la enfermedad y tener una muerte súbita sin tener claro cómo sucedió.




Y por último, la medicina alternativa también es válida en este momento. No es necesario un diagnóstico ni medicamento. Hay que practicar unos minutos al día la meditación, olvidarnos de lo que queremos para nosotros de manera individual y hacernos la pregunta ¿Qué ciudad queremos para las generaciones más jóvenes? Nos puede ayudar a reducir el stress y estar preparados para cualquier tratamiento.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Realmente necesitamos la Ruta Ecológica?

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La contaminación en Monterrey y su área metropolitana es alarmante, tenemos la peor calidad del aire de todo el país. Los regiomontanos ahora somos mucho más propensos a padecer cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias. Todos estamos de acuerdo en que debemos hacer algo para remediar la situación que actualmente vivimos.

En las últimas semanas el plan de las Rutas Ecológicas en el municipio de San Pedro Garza García ha dado mucho de qué hablar.

Estas rutas ofrecen integrar a la comunidad entre sí; los lugares de trabajo con las ecuelas, centros comerciales y culturales, además de ser un pulmón urbano y fomentar la convivencia y actividad física de los habitantes del municipio.

Las Rutas Ecológicas de Conectividad Urbana (RECUs) forman parte de un proyecto integral de conectividad peatonal que vincula 8 parques, escuelas, centros comerciales a través de 6 rutas con una extensión de 24.4 kms, se lee en la página del municipio de San Pedro.

Al empezar las obras, los vecinos de San Pedro no tardaron en protestar por este nuevo proyecto municipal. Que si va a generar más tráfico, que quién va a limpiar las hojas que se caigan de los árboles, que quién la va a usar si para eso están las banquetas, en fin, todos tienen sus opiniones al respecto y son válidas. Las protestas hicieron que el municipio pusiera en pausa una parte del proyecto, específicamente en Lomas del Valle, por un tiempo.

Quisiera compartirles una experiencia personal que viví a finales del año pasado. Yo, al igual que muchos de los habitantes del municipio manejaba todos los días de ida y vuelta al trabajo. Si tenía una cita, una visita al banco o alguna reunión con amigos en la tarde; hacía lo mismo, usaba mi carro para desplazarme como lo he estado haciendo desde que me acuerdo.




Transcurría un día normal de un caluroso agosto mientras me dirigía a mi casa para la hora de comida. En la cuadra de mi casa, me chocaron y yo terminé en la peor posición en un choque de 3 carros; en medio. A esto le siguieron los trámites del seguro, una visita al hospital y meter el vehículo al taller.

Por diversas razones el carro estuvo ocho semanas en el taller. ¡Wow, casi dos meses sin carro, cómo le hiciste? Muy fácil; me vi forzada a cambiar la manera en que me transportaba. Fueron ocho semanas en las que aprendí a caminar las banquetas y calles del municipio a diario para ir a trabajar, una vez a la semana para la reunión con las amigas, y a eficientar mi tiempo y pendientes fuera de la oficina, todo esto con las temperaturas de agosto y septiembre en Monterrey.

Reconozco que también acudí a Uber cuando eran distancias largas, y a pedir aventón a familiares o amigos. Pero la mayoría de los días de esas ocho semanas, caminé por las banquetas de San Pedro, los primeros de ellos con collarín.

Agradezco que pasé por esta incómoda experiencia ya que pude ver que es precisamente eso, una Ruta Ecológica Urbana, lo que le hace falta a San Pedro. De qué sirve cuidar y usar Calzada del Valle si cuando salimos de ella para caminar por la banqueta de las calles aledañas, éstas están hechas un desastre.

Banquetas rotas e incaminables, banquetas tan arquitectónicamente hermosas pero tan peatonalmente inútiles, árboles enormes JUSTO EN MEDIO de la banqueta. Sí, en medio de ella, sin espacio suficiente por atrás o por adelante de ellos para continuar con el traslado. Al ir caminando sola, me bajaba hacia la calle, caminaba unos cuantos metros y me volvía a incorporar a la banqueta, así, sencillo. Si hubiera ido empujando una carreola o silla de ruedas, mi experiencia hubiera sido todo lo opuesto.

Transcurridas varias semanas, empecé a notar una diferencia en cómo me quedaba la ropa. Ese pequeño cambio de moverme en carro a moverme yo, hizo que perdiera unos cuantos kilos, contribuyera al medio ambiente y encontrara en caminar diario una fuente alternativa para transportarme.




Y me gustó tanto que aún después que salió el carro del taller, sigo caminando varias veces por semana hacia el trabajo o a mis compromisos. De esta manera, pongo mi parte en disminuir el tráfico vehicular y la contaminación ambiental.

Los vecinos deberíamos protestar que 24.4 kms son demasiado pocos para la cantidad de contaminación que hay en San Pedro.

Deberíamos estar buscando más espacios verdes, de convivencia y medios de transporte alternativos al automóvil, para mejorar nuestra calidad de vida y la del municipio. Quien sabe, igual y en algunos meses además de mejorar la calidad del aire que respiramos, también logremos bajar los índices de sobrepeso que actualmente tenemos en México.

Como siempre, soy todo oídos.

https://www.sanpedro.gob.mx/rutas/rutasecologicas.asp

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Contaminación en Monterrey: Del Activismo de Twitter a la acción

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Si bien la contaminación ha sido un tema polémico que ha tenido mucho impacto en las redes sociales, en lo personal siento que se ha tomado a la ligera y que no se ha llegado a algo más que la difusión de dicha información así que he decidido hoy poner mi granito de arena para explicar las principales razones de esto y en lugar de quejarme, dar soluciones.

Las personas han publicado en sus redes sociales la imagen con el aire contaminado de la Zona Metropolitana de Monterrey pero al mismo tiempo, no se encuentran consientes de las verdaderas fuentes principales de la causa de esta contaminación, las cuales son: las industrias, las pedreras, los vehículos (de combustión derivado del petróleo), la falta de áreas verdes, los polvos y basura que arrastra el aire, entre otros.

Nosotros podemos ayudar a disminuir el problema ambiental al tener los vehículos bien afinados, con las llantas al nivel adecuado, buscar compartir el carro (car pooling), tratar de utilizar los vehículos lo menos posible, plantar árboles en las casas y cuidar los arboles de las áreas verdes, no quemar las hojas o la basura en los terrenos baldíos, recoger la área enfrente de tu casa y depositarlo en la basura (el polvo) y exigir a las autoridades (La Secretaria de Ecología) la implementación de mejores medidas de control para evitar la contaminación de las industrias y el transporte público.

Me encuentro consciente de que al compartir en las redes sociales las imágenes de nuestra zona metropolitana con la contaminación y difundir los índices tan altos en los que nos encontramos es una forma de concientización.

Pero creo yo que debemos llevarlo más lejos, además de compartirlo nos debemos de unir en buscar soluciones pero sobre todo implementarlas para tener un ambiente menos contaminado para el beneficio de todos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”