Sufre PIB mayor caída desde el 2009, se contrajo 2.4%

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Hoy el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto para el primer trimestre del año 2020, durante dicho periodo, de acuerdo a las cifras, se sufrió una contracción de 2.4%, con datos desestacionalizados, en comparación con el mismo periodo del 2019.

Esta caída es la mayor desde la contracción registrada en el tercer trimestre del 2009, cuando los efectos de la crisis financiera global hicieron que la economía mexicana se desplomara 5%.  

La estimación oportuna se da en medio de la pandemia de coronavirus, la cual llegó a México el pasado 28 de febrero, mientras que en marzo el gobierno federal tomó medidas de distanciamiento social y confinamiento, con lo cual las empresas no esenciales tuvieron que cerrar sus negocios temporalmente.

Para el segundo trimestre, cabe resaltar, analistas esperan que la caída del PIB sea aún mayor, debido a las medidas del gobierno para combatir la pandemia -las cuales se extendieron hasta el 30 de mayo-, mientras tanto, se espera que para el cierre del año, la contracción se aun mayor que aquella del 2009.

El Inegi informó que las actividades secundarias (industria) mostraron una tasa negativa de 3.8% anual, mientras que el sector terciario (servicios)  se contrajo 1.4%. Estos dos sectores son los que más se han visto afectados por las medidas para mitigar el contagio del virus.

Las únicas actividades que registraron crecimiento son las primarias, con un avance de 1.2%, en comparación con el mismo trimestre del año pasado.

Hablando de la comparación con el trimestre previo, el PIB mexicano se contrajo 1.6%, el cual es su quinto trimestre en terreno negativo.

Se recuerda que esta es una estimación oportuna y el dato definitivo se publicará el 26 de mayo.

Con información de El Economista

Por contingencia, a 5 millones de mexicanos ya no les alcanza y requieren trabajar más, dice INEGI

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Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la cual dicta que en México 55 millones de personas contaban con empleo en marzo de este año, de las cuales más de 5 millones aseguraron que tienen la necesidad de trabajar más horas, ya que los ingresos no les alcanzan luego de las medidas sanitarias ordenadas por la Secretaría de Salud (Ssa) ante la pandemia de Coronavirus.

De acuerdo a El Universal esta cifra es el mayor número de trabajadores subocupados en la historia del país, es decir, 1.2 millones más que en 2019, la cual incluye a las personas que laboran por algunas horas.

Así mismo, otros personajes como el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, expuso que el número de ciudadanos que manifestaron su inconformidad señalaron que debido a la cuarentena sus ingresos disminuyeron, ya que no pueden laborar más horas como si estuvieran en su lugar de trabajo. En el mismo sentido señala que que esta cifra equivale a la población de los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Además de que la pérdida de empleos, el aumento de la pobreza y los trabajos mal remunerados tendrán efectos permanentes en el bienestar de las familias mexicanas durante mucho tiempo.

Con información de Político MX

La crisis que se ignora y el enemigo invisible

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La emergencia sanitaria por el covid-19 tomó el control de la agenda pública global, y no es para menos, pues lo que esta en riesgo es la vida de todos los seres humanos. Sin embargo, esta situación inédita ha desencadenado otras 2 crisis (económica y social), ambas con el mismo grado de importancia y vinculadas entre sí. 

En México, a principios del mes de marzo, cuando se presentaron los primeros casos de covid-19, la emergencia sanitaria alteró los planes del Gobierno Federal, pues una pandemia merece una reestructuración de prioridades -sobre todo en el tema presupuestal-. Sin embargo, en semanas recientes, el tema económico empezó a dominar la conversación, esto a raíz de la decepción generada por la presentación del plan económico emergente del Presidente, que siendo coherente con el guion que lo llevó a la Presidencia de “primero los pobres” dejó relegado a un sector importantísimo de la economía mexicana: las micro, pequeñas y medianas empresas, mismas que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) generan el 72% de los empleos en el país.

Lo anterior cobra relevancia porque según datos de la Secretaría de Economía (SE), entre el 13 de marzo y el 6 de abril se han perdido 346,878 empleos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que serán 3 millones de empleos los que se perderán en el país este año -más plazas laborales que todas las creadas en 2019, que fueron 342,077 de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)-.

El enemigo invisible, como algunos llaman al coronavirus, además de estas dos crisis, (sanitaria y económica) arrastra otra más de la que pocos hablan: La social; misma que dependerá de lo que hagan o dejen de hacer los gobiernos durante la emergencia sanitaria, no obstante, la tendencia al alza en la comisión de varios delitos, son síntomas que nos hacen presumir que podríamos estar entrando a una crisis social, provocada entre otras cosas por el desempleo y el confinamiento. Explico el por qué:

La Jornada Nacional de Sana Distancia implementada por el Gobierno Federal, apuesta principalmente a la responsabilidad ciudadana de los habitantes como factor clave que posibilita la dilatación de la propagación del virus, dependiente de los comportamientos sociales individuales y no a medidas coercitivas. Dicha estrategia, tiene a una buena parte del país aislada en sus hogares, bajo la premisa de que es necesario el confinamiento para prevenir que el número de contagios se disparen, se pierdan vidas y se sature nuestro inoperante sistema de salud. Sin embargo, el confinamiento no es positivo para todos, si bien salvaguarda tu salud al no estar expuesto, para algunas mujeres, adultos mayores o menores de edad, esta condición significa estar 24/7 conviviendo con sus agresores.

Expertos en la materia pronostican que durante esta cuarentena se podría elevar hasta en un 95% la violencia intrafamiliar en el país. En el caso de Nuevo León, de acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado, este mismo delito incrementó 32%, al pasar de 1,258 denuncias en Febrero a 1,670 en marzo. El Consejo Cívico ha señalado que la ansiedad, el hacinamiento, el consumo de sustancias adictivas, la pérdida de empleo, entre otros, son factores que podrían agravar la violencia en los hogares en las próximas semanas.

Con ese panorama, algunos gobiernos subnacionales (estados y municipios) han venido realizando esfuerzos con el objetivo de intentar desactivar los riesgos de violencia en los hogares, ejemplo de ello han sido la apertura de líneas de auxilio, redoblar los esfuerzos desde los sistemas DIF municipales y ministerios públicos para la atención efectiva a víctimas, acondicionamiento de refugios, coadyuvar esfuerzos con organizaciones de la sociedad civil en temas de concientización y prevención, entre otros. Sin embargo, estos han sido esfuerzos aislados y no sistemáticos que permitan incidir en un marcado descenso de estos delitos.

Un factor más, es el miedo a adquirir el virus, lo cual lleva a la población a ejecutar conductas antisociales y asumir actitudes irracionales. Si bien es cierto, en nuestro país se han mostrado distintas expresiones de solidaridad con el personal médico, en contraste, contrario a lo que acontece en otros países -como en Francia con el homenaje de aplausos diarios al personal médico a las 8pm desde los balcones-, en algunos municipios del país, se les ha discriminado, insultado y en algunas ocasiones hasta atentado contra su integridad física; y aquí es importante apuntar que si bien esta emergencia global reavivó un debate antiguo pero necesario sobre ¿Cuál debe ser el rol del Estado?, no todo le compete al poder público, pues hay una responsabilidad de todos los ciudadanos que la frustración y psicosis frente al enemigo invisible merma su capacidad racional y no les permite asumirla.

Es necesario reajustar prioridades, cuestionar paradigmas y asumir responsabilidades, pues hoy el Gobierno de la República afirma que las medidas tomadas se basan en el asesoramiento científico, pero este poco servirá para atender la serie de efectos sociales negativos que se pueden salir de control no solo durante la cuarentena, sino en los meses post-coronavirus. Como toda crisis, producirá cambios positivos o negativos una vez superada la pandemia y esta tercer crisis en particular va a ser clave para evaluar la eficacia de los gobiernos locales, pero dependerá en cierta medida, de lo que se haga o deje de hacer desde la Federación en el tema de salud pública y sobre todo económico, pues como lo señaló el Presidente Ronald Reagan alguna vez: “El mejor programa social es el empleo”.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar.

“Gran Confinamiento” dejará 3 millones de desempleados en México: FMI

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En México, 3 millones de personas quedarán sin empleo tanto en el sector formal como en el informal, lo cual representará el mayor volumen de desocupados en la historia del país, según cálculos basados a partir de los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo internacional anticipa que la población que saldrá a buscar empleo y no tendrá éxito va a representar 5.3 por ciento de la fuerza laboral del país durante 2020.

Por lo que esa tasa equivale a más de 3 millones de personas desocupadas, considerando que la Población Económicamente Activa (PEA) fue de 57 millones en 2019, la cual sube cada año a consecuencia del crecimiento demográfico y las expectativas que tiene la población de contribuir o no en la actividad económica, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En este escenario, significará un millón de personas desempleadas adicionales, respecto al 2019.

El récord anterior se registró en 2010, cuando se contabilizaron 2.6 millones de mexicanos sin empleo, ese año, la economía se recuperaba de una recesión de 5.3 por ciento en 2009, provocada por la crisis hipotecaria que se detonó en Estados Unidos.

El FMI calcula que la producción nacional se va a desplomar 6.6 por ciento, lo cual sería la peor contracción desde la Gran Depresión, hace 90 años.

Este confinamiento ya provocó la pérdida de 347 mil puestos de trabajo formales entre el 13 de marzo y el 06 de abril, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Hace unos días, el consejo Coordinador Empresarial (CCE) advirtió que entre 800 mil y un millón de personas se quedarán sin empleo este año si no hay medidas ambiciosas por parte del gobierno ante la contingencia económica.

Por su parte la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) estimó una pérdida de hasta 1.5 millones de empleos formales.

Sin embargo, seis de cada 10 mexicanos que están ocupados en el país laboran en negocios informales o sin un vínculo reconocido, los cuales sumaron 31.3 millones de personas el año pasado, de acuerdo al INEGI.

El Gran Confinamiento (como lo ha denominado el FMI), también va a dejar sin empleo a miles de personas en la informalidad, porque este sector depende del funcionamiento de la economía formal, advierte José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Anticipa que “entre 500 mil y 600 mil empleos se van a perder en la informalidad, dado que muchos micronegocios dependen de sus ventas al sector formal”.

De la Cruz recomienda que en este momento el gobierno debe actuar “es sus tres niveles, porque el confinamiento va a generar un daño al mercado laboral que involucrará a millones de personas”.

Y advierte que las miles de familias que caigan en la pobreza, buscarán en primera instancia subsistir con trabajos honestos pero mal pagados, pero esta condición será un incentivo para que muchas personas cometan actividades ilegales.

(Fuente: El Mañanero Diario)

INEGI ubica a Policía de Escobedo en el Top 3 Nacional en Confianza de la Ciudadanía

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La Policía de Proximidad de Escobedo sigue colocándose como una de las mejores del País y ahora, por su capacidad, la confianza de la gente la ubica en el top 3 a nivel nacional, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los trabajos de dignificación, capacitación y mejoramiento continuo, hechos por la Administración de la Alcaldesa Clara Luz Flores en la Proxpol, colocan a la corporación en el tercer lugar nacional en el ranking de “Confianza en Policía Preventiva Municipal”.

Los resultados son dados a conocer en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el INEGI en el primer trimestre del año.

En la Encuesta, el INEGI evalúa la percepción de ciudadanos mayores de edad de 70 ciudades principales del País, incluyéndose a todos los estados.

Con los resultados publicados en abril, la Proxpol sumó seis meses continuos situándose en el top nacional en la confianza de la población.

Además, la percepción de inseguridad en los escobedenses se mantiene con una tendencia a la baja desde hace un año.

El sistema de Seguridad Integral para los Ciudadanos (SIC) y cada uno de los modelos que lo integran tienen una proyección a largo plazo, y al tener alcance o participación dentro de la agenda nacional, están dando resultados y generan un sentido de bienestar a los ciudadanos.

Ante los nuevos retos que ha traído la pandemia del coronavirus, el mejoramiento continuo de la Proxpol no se ha mermado y, por el contrario, su capacitación se refuerza continuamente para garantizar la protección de la ciudadanía.

Enfoques cuestionables en momentos incorrectos

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La llegada de AMLO a la Presidencia Mexicana en diciembre del 2018 nos trajo una serie de proyectos que han sido y siguen siendo tema de debate debido a las implicaciones económicas que tienen, así como el posible trasfondo político que impulsa al gobierno de la “cuarta transformación” a llevarlos a cabo. Sin embargo, en estos momentos de una recesión generada a raíz de cancelación de proyectos públicos y privados, aunado a una pandemia sin precedentes, ¿será correcto tratar de seguir llevando a cabo la financiación de estas obras como Santa Lucía y la refinería Dos Bocas?

Desde que el INEGI llegó con la noticia de que el 2019 fue un año sin crecimiento económico se empezó a cuestionar todavía más las obras que propone nuestro presidente y los costos económicos que van a presentar la cuarentena que estamos viviendo solo han servido para potencializar dichos cuestionamientos, pues se considera que una mejor política fiscal anti-cíclica gubernamental sería a través de estímulos fiscales tales como los que se están dando en otros países como Italia, Corea del Sur y EEUU. En cambio, en México el plan de reactivación que fue presentado el pasado 5 de abril, donde se manifiesta continuar con la refinería Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, incremento la incertidumbre entre los inversionistas, haciendo que las perspectivas de crecimiento económico de México para este año cayeran todavía más y que el peso mexicano se convirtiera en una de las monedas con mayor devaluación a corto plazo.

Se argumenta que, al seguir con el gasto gubernamental previamente planeado a través de estas construcciones, se están siguiendo teóricamente políticas fiscales expansivas, pero no se toma en cuenta que éstas obras podrían ser más bien una muy mala inversión justo en estos momentos porque no son rentables en el corto plazo. La cancelación del NAIM para en su lugar construir el aeropuerto de Santa Lucía significó un incremento en el costo originalmente planteado en gran magnitud debido a que se tienen que pagar más de 10 mil MDP a los contratistas por gastos no recuperables, penalizaciones por cancelación tardía y sumado a esto el nuevo gasto de la construcción de Santa Lucía, estimado en 170 mil MDP. Por otro lado, se estima que el costo de la refinería Dos Bocas podría llegar hasta a 12 mil MDD o 280 mil millones de pesos tomando en cuenta el tipo de cambio del 13 de abril. Este gasto aparte resulta ser de dudosa necesidad ya que las 6 refinerías que actualmente operan en México operan a niveles significativamente menores a su capacidad, y con las recientes caídas en el valor de la mezcla mexicana de petróleo, producir un barril cuesta más que su precio de venta. 

Una opción que se vería más viable sería suspender estos financiamientos redireccionando el gasto planeado al sector salud, así como a los sectores de la economía que se verían mayormente afectados por la súbita cuarentena, tales como la manufactura y el turismo, para de esta manera apoyar al comercio mexicano y por consecuente, a los empleos de nuestros compatriotas que dependen de dichos sectores de producción, aminorando los efectos recesivos de una pandemia que nos tomó por sorpresa. Mientras tanto, la sociedad civil se tendrá que seguir viendo obligada a hacer el trabajo de reactivación por su propia cuenta.

Referencias

El Universal. (2020, marzo 11). Hoy cuesta más sacar petróleo que venderlo. Recuperado 13 de abril de 2020, de https://eluniversal.com.mx/cartera/pozos-del-pais-en-riesgo-financiero-por-petroprecios

El Excélsior. (2019, mayo 14). Costo de refinería en Dos Bocas será 8 mil mdd: López Obrador. Recuperado 13 de abril de 2020, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/costo-de-refineria-en-dos-bocas-sera-8-mil-mdd-lopez-obrador/1312885

El Sol de México. (2019, abril 27). Aeropuerto de Santa Lucía será más caro que el de Texcoco. Recuperado 13 de abril de 2020, de https://www.elsoldemexico.com.mx/finanzas/aeropuerto-de-santa-lucia-sera-mas-caro-que-el-de-texcoco-3430920.html

Expansión. (2020, abril 5). El plan de AMLO para reactivar la economía por COVID-19 polariza las redes. Recuperado 13 de abril de 2020, de https://politica.expansion.mx/mexico/2020/04/05/el-plan-de-amlo-para-reactivar-la-economia-por-covid-19-polariza-las-redes

El Economista. (2019, agosto 28). Costo de cancelar el NAIM queda en 71,000 millones de pesos: SCT. Recuperado 13 de abril de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Costo-de-cancelar-el-NAIM-queda-en-71000-millones-de-pesos-SCT-20190828-0057.html

El virus de la desigualdad

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A principios de los 70s, Eduardo Galeano escribió en su obra Las Venas abiertas de America Latina que el desarrollo desarrolla la desigualdad y que es un viaje con más náufragos que navegantes. El intelectual uruguayo argumentaba que desde los orígenes latinoamericanos, ha existido una fuerte y arraigada desigualdad económica y fáctica. El conocido comúnmente como Coronavirus o COVID-19 por su nombre científico, viene a quitar nuevamente y de manera abrupta la venda en los ojos de todos sobre esa mortal desigualdad. Este virus que se esparce de manera rápida por nuestro territorio, viene a recordarnos que la desigualdad puede matar de muchas maneras, y una emergencia de salud pública es una de ellas. 

El escenario de posible propagación, forzó a empresas y gobierno a instar a todos a quedarnos en nuestros respectivos hogares, el paro de actividades económicas y la disminución de cualquier asunto no esencial. Sin embargo, esta medida puede sonar razonable en un país con ingresos justos, con una economía incluyente sin pobres y sin informalidad o para aquellos privilegiados que pueden hacer uso de las nuevas tecnologías para continuar sus labores. Sin embargo, esto es una realidad para sólo un pequeño grupo de la sociedad mexicana; porque vivimos en un plugar donde el 10%  más rico concentra el 64.4% de todo la riqueza del país (Esquivel 2015, pág. 16), porque vivimos en un país donde el 60% de la población laboral se encuentra en el empleo informal. Porque como país nos desarrollamos, pero como escribió Galeano, también  desarrollamos una desigualdad que sigue viva, que continúa creciendo, que late y late fuerte en  un  momento de suma vulnerabilidad.

Aquellos que no pueden encerrarse, no lo hacen por gusto sino por necesidad, porque el país no creció para ellos; el país no procura un sistema de salud para ellos; el país no procura un ingreso justo y las mismas oportunidades y una educación de calidad y servicios básicos. Porque aquellos que no sufrirán por el contagio del Coronavirus, sí sufrirán por el contagio del virus de la desigualdad. Esto no es nuevo, pero debido a su estructural origen, como sociedad lo hemos normalizado, porque México del periodo de 2008 a 2015, los ingresos de la clase media se redujeron en un 2% (OCDE, 2016). Esta desigualdad también tiene un componente de género, ya que las mujeres en México perciben 60% menos que los hombres  y esta brecha tardará 257 años en cerrarse (FEM, 2019).  Este problema es grave, no sólo por las implicaciones económicas y de crecimiento que esto conlleva, sino porque vemos que es una doble vulnerabilidad, ya que en esa situación de una disminución de consumo y contingencia,  las personas del sector informal y que vivan en situación de pobreza, serán las más afectadas, a pesar de que por cada 100 pesos generados en el país, 23 pesos provienen el sector informal (INEGI, 2019), lo cual nos deja ver la magnitud de esta afectación. Con esto no incentivo medidas contrarias a las señaladas por las autoridades, sin embargo, debemos dejar de normalizar la desigualdad y ver  las múltiples formas en cómo esta puede matar a millones de mexicanos. 

El quedarse en casa para combatir al Coronavirus está demostrando ser también un tema de clases, un tema de pocos contra uno de muchos, porque hablar de porcentajes es hablar de millones de mexicanos que no pueden darse ese lujo de parar porque viven día a día, porque la sociedad los ha olvidado, los ha normalizado. Vimos en un México donde 3 de cada 4 personas que hablan una lengua indígena o pertenecer a un pueblo originario, son pobres; ¿ellos como combatirán el COVID-19? ¿si el 38%  de la población indígena vive en pobreza extrema, como podrán quedarse en sus casas sin poder tener su día a día para sobrevivir y no para vivir? Como dicen vecinos del asentamiento La Guadalupana en Mérida, Yucatán: “aquí no hay compras de pánico, ni siquiera tenemos dinero”. Estos días deben de servir para que como sociedad, y en especial, para que los involucrados en la toma de decisiones públicas, reflexionen sobre cómo la desigualdad mata; cómo la desigualdad es un factor de riesgo importante en diversos escenarios como el actual. La ausencia de justicia (hasta la justicia económica) es la gran deuda de este país.

El Estado y los hombres

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A principios del siglo XX, Simone de Beauvoir escribió que “el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, y no podía estar tan vigente. Las mujeres están tomando los espacios y debates públicos para reclamar justicia, seguridad, derechos, y exigir que nuestra sociedad elimine uno de sus grandes  comportamientos asesinos: el machismo. Ellas salieron a las calles a dibujar la verdad; salieron al tenor de las 114 menores de edad asesinadas en México. Gritaron y corearon al tono de las mil 119 mujeres que perdieron la vida a manos de la violencia machista, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad y Protección Ciudadana.

Las mujeres salieron y harán un paro porque en nuestro país, 10 mujeres son asesinadas diariamente, según datos del SESNSP y el INEGI. Salieron en honor a las que ya no están, y por las que quieren que estén, salieron por aquellas que vienen. Salieron, porque en los últimos cuatro años el feminicidio aumentó en un 97 por ciento. Gritaron y consignaron porque en nuestro país, el simple hecho de ser mujer, es mortífero. Salieron por la impunidad que las acalla, que las ata, que las victimiza una y otra vez. Salieron para denunciar y decir ya basta. Salieron porque las que están, el 66% ha sufre agresión física, el 34% violencia emocional y sexual el 41.3%, de acuerdo a la ENDIREH. Las mujeres en México tuvieron que salir, porque como escribe Denise Dresser:  “porque a las mujeres en mi país las están matando, violentando, violando, humillando, ignorando. Su dolor, que es el nuestro, merece ser reconocido y dignificado. Y  en esta tragedia mexicana, existen dos sujetos obligados: los hombres y el Estado. 

El primero por su obligación intrínseca de prevenir, investigar, atender y sancionar esta violencia sistemática y dolosamente naturalizada por las autoridades ante casos de violencia contra la mujer. Al Estado Mexicano le toca responder ante un panorama oscuro y sombrío y violento y que calla ante la violencia feminicida. Pero también nos toca a los hombres; he aquí el punto más importante. Todos los hombres somos, en menor o mayor medida, culpables de lo está pasando en México. Porque ellas no tendrían que salir a marchar, gritar, protestar y parar, si sus maestros no las acosaran, si sus parejas no las violentaran y golpearan, si sus amigos y conocidos no las humillaran, si las autoridades no las ignoraran, si la sociedad no las juzgara. 

Porque a nosotros nos toca callar, escuchar y transformar esos patrones que matan y lastiman y violan y humillan a tantas miles y millones de mujeres en México. Nos toca eliminar las masculinidades tóxicas y violentas. Masculinidades que permitan una sociedad segura y justa para ellas. Eliminar todo rastro de comportamientos estereotipados de supremacía masculina de dominio y control, que sean tanto sutiles como extremos y que llegan a violencias. Nos toca eliminar la violencia de género, pero también la homofobia y transfobia, y ver qué existen otras formas de ser hombre en México, formas que no maten, formas que permitan una igualdad sustantiva, porque no se trata de hombres justos, sino de hombres distintos. Nos toca fomentar y educar una visión de responsabilidades familiares compartidas y de nuevos paradigmas sociales. 

 Yo escribo y vivo desde el horrible privilegio de ser hombre en México, pero hablo desde la necesidad de reformar a los hombres y sobre todo, a mí mismo. Ojalá y estemos viviendo un nuevo capítulo en nuestra vida pública; ojalá y el movimiento feminista logre transformar profundamente la sociedad mexicana. La empatía y el diálogo serán fundamentales en los próximos días y debates. ¡Se va a caer! ¡Sí se va caer! Y tendremos que construir algo nuevo.

Economía mexicana en recesión; cae 0.1% en 2019

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó la caída de 0.1% durante todo el año 2019 en la economía mexicana, con esto se encontraría en fase recesiva. Esta es la primer caída en 2019, así como la primera en un inicio de sexenio desde el gobierno de Vicente Fox.

Técnicamente una economía se encuentra en recesión si acumula dos observaciones trimestrales consecutivas a la baja, no obstante, en este caso se han observado tres con disminuciones. Tres de los cuatro trimestres del año pasado, los dos primeros y el último fueron los responsables de esta caída, mientras que el trimestre de julio a septiembre no registró cambio alguno, lo que trajo como consecuencia una disminución del conjunto de la economía durante el año pasado, luego de que en 2018 había logrado un crecimiento de 2.1%. A partir de esta argumentación es de la que se infiere que la economía mexicana se encuentra en recesión.

Análisis por sectores

Por un lado, el principal retroceso de la economía ocurrió en la producción industrial, donde se registró una caída de 1.8%, mientras que en el comercio, el transporte y otros servicios se alcanzó un incremento anual de 0.4%, aunque el año pasado había crecido 2.9%.

El comportamiento de la economía

Las cifras que dio a conocer la Inegi fueron las ajustadas por estacionalidad, en la que se reportó una disminución de 0.1% en términos reales en el cuarto trimestre de 2019, esto respecto al precedente.

Por componentes y como se menciona anteriormente ajustando las cifras respecto a la estacionalidad, las actividades industriales descendieron 1.2% y las agropecuarias 1.1%, esto mientras que los servicios aumentaron apenas 0.2%, esto hablando del periodo 0ctubre-diciembre del año pasado respecto al trimestre previo.

Por lo tanto, concluyendo en cuanto a la comparación anual, el PIB tuvo un retroceso de 0.4% en el cuarto trimestre de 2019 con relación al mismo lapso del 2019. En cuanto a las actividades económicas en el mismo sentido, la actividad industrial se redijo 1.9%, la agropecuaria pudo avanzar 1.7% aunque los servicios, que es el principal componente de la economía mexicana no registró cambio alguno en este periodo analizado.

Con información de El Universal

Inflación alcanza nivel más alto desde julio de 2019

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De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación alcanzó el nivel más alto desde fines de julio del año pasado, esto provoca que ya sean cuatro quincenas por arriba del objetivo del Banco de México, el cual es del 3%.

El medio, El Universal informó que de acuerdo al Inegi, los precios al consumidor subieron 3.52% durante la primera mitad de febrero de este año con respecto a la quincena similar de 2019.

Es importante destacar que a pesar de ello, la inflación se situó por debajo de la expectativa de analistas quienes esperaban un nivel de 3.56%.

Los bienes que más aumentaron de precio fueron las frutas y verduras con un 5.46% en comparación anual.

Con información de Político MX