Elecciones Durango 2016 ¿Cómo, por qué, y qué sigue?

Del 03 de abril al 01 de junio los duranguenses vivimos una jornada electoral histórica. Los resultados preliminares para la gubernatura dieron la victoria a la coalición PAN-PRD encabezada por el candidato Jose Rosas Aispuro Torres.

¿Cómo fue la jornada?

La contienda electoral fue peculiarmente diferente a la de hace 6 años. Aparecieron las figuras de los candidatos independientes, quienes forzaron a los órganos electorales a reajustar las reglas del juego, e invitaron a los ciudadanos a pensar en otras opciones. No obstante, los [pseudo]independientes no tuvieron juego ni vida electoral y los resultados preliminares lo confirmaron.

Por otra parte, una gran mayoría de ciudadanos vivieron el proceso electoral de 2016 a través de redes sociales y los candidatos duranguenses intentaron aprovecharlo. Pintas de bardas, grabaciones de los candidatos, entrega de despensas, calumnias y memes abarrotaron las cuentas de los usuarios. La desinformación figuró por arriba de las propuestas, haciendo de lo que pudo ser un nuevo tipo de campaña más de lo mismo pero en diferentes medios.

Pintas de bardas, grabaciones de los candidatos, entrega de despensas, calumnias y memes abarrotaron las cuentas de los usuarios. La desinformación figuró por arriba de las propuestas, haciendo de lo que pudo ser un nuevo tipo de campaña más de lo mismo pero en diferentes medios.

Los dos candidatos que encabezaron la jornada manejaron narrativas diferentes. Esteban Alejandro Villegas Villarreal, candidato a la gubernatura por la coalición PRI-PVEM-PANAL-PD, centró su campaña en el desarrollo económico de la entidad con propuestas concretas para hacerlo, pero constantemente cuestionadas. El discurso de generar 70 mil empleos a través de una armadora automotriz fue ampliamente criticado por la oposición, mientras que sus seguidores manejaron discursos desordenados sobre si era un hecho o una propuesta. La variedad de respuestas en redes sociales de seguidores priístas evidenció la desorganización e indisciplina dentro de un partido que históricamente tenía cero tolerancia a los errores.

La narrativa del candidato por la coalición PAN-PRD fue única y consistente. Esta campaña pareció estar más enfocada en evidenciar los errores de las administraciones priístas que en dar propuestas claras y bien fundamentadas. Los dos pilares de su narrativa fueron “no más PRI y no más corrupción”; mismas propuestas que ha manejado la oposición en Durango desde su origen. Cumplió con lo primero, falta lo segundo.

Contrario a lo que comenta su equipo, José Rosas Aispuro Torres no ganó por sus propuestas o campaña innovadora; ganó por ser la única alternativa. Es aquí donde radica la peculiaridad de los resultados. No ganó la propuesta, ganó el hartazgo de la población. Cerca del 57% de votantes acudió a las urnas en una votación sin precedentes, de los cuales un 58% no favoreció el nuevo proyecto priísta. Que de ese 58%, el 46% haya favorecido a Aispuro Torres, candidato que encabezó una campaña sin más estrategia que “no más PRI”, sirve para evidenciar que reinó el voto de castigo sobre el voto de propuesta. Hubo cambio de poder no por el trabajo de la oposición, si no por los errores de gobiernos pasados.

Contrario a lo que comenta su equipo, José Rosas Aispuro Torres no ganó por sus propuestas o campaña innovadora; ganó por ser la única alternativa. Es aquí donde radica la peculiaridad de los resultados. No ganó la propuesta, ganó el hartazgo de la población.

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¿Qué sigue?

Un cambio de partido no es sinónimo de transición democrática. Aispuro Torres tiene ahora el difícil trabajo de llenar los zapatos de la alternancia democrática. Tiene el gran peso de cumplir con las expectativas de múltiples sectores de la sociedad que depositaron en él su voto esperando un cambio.

Competir no es igual a gobernar y el nuevo gobierno debe estar preparado para ello.

El nuevo gobierno y Aispuro Torres deberán cumplir las expectativas de estudiantes universitarios que ven en su proyecto una oportunidad para regresar la autonomía a su casa de estudios. Deberán cumplir la expectativa del sector emprendedor, que conocen de primera mano las dificultades de avanzar contracorriente entre corrupción y burocracia. Deberán cumplir con el grupo empresarial, que buscará crecer homogéneamente y a mayor velocidad a como lo ha hecho durante los 12 años pasados. Deberá también cumplir con las exigencias de la “izquierda” (así, entre comillas) que le ayudó a ganar la gubernatura; así como con las demandas del grupo de priístas que, por berrinche o conveniencia, también decidieron apoyarlos. Será difícil cumplir con todo esto, pero más complicado será llenar la expectativa de todos los votantes libres que depositaron en él la esperanza de la alternancia democrática y el cambio. El zapato es grande y el tiempo es poco.

La expectativa fue grande para Obama, para Bronco y para Fox. Si alguna lección debe quedar para la ciudadanía debe ser que ningún nuevo gobierno puede garantizar los cambios de raíz que se esperan. Los índices de popularidad para Rosas Aispuro irán a la baja y tanto ciudadanos y como su gabinete deberán estar conscientes de ello.

El 15 de septiembre inicia un periodo diferente para Durango que representa el reto más grande para cualquier nuevo gobierno: llenar las expectativas que se acumularon durante 85 años de hegemonía priísta.

 

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Imágenes por Omar Berumen

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