Definitivamente, Durazo tiene que renunciar

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Aunque coincido, en parte, que fue acertada la decisión del Gabinete de Seguridad de liberar en su momento al hijo del “Chapo”, Ovidio Guzmán López, misma que fue avalada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, considero que el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, debe dimitir de su puesto.

Hace poco más de dos semanas Durazo en un video que duro a lo mucho tres minutos, dio a conocer que durante un “patrullaje de rutina”, elementos de la Guardia Nacional fueron atacados por sujetos armados desde un domicilio, en la ciudad de Culiacán,  al ingresar a dicho inmueble los elementos detuvieron al Guzmán López.

Menos de veinticuatro horas después, el mismo presidente López Obrador “maromeo” a su secretario de Seguridad y dijo que se había tratado de una operación y que al ver la situación de riesgo por la que podía pasar la ciudadanía, decidieron dejar libre a Ovidio.

¿Fue una decisión acertada? Como ya dije antes, muy probablemente sí, el problema no reside en eso, sino en que llevó a tomar dicha decisión, una operación mal planeada y mal ejecutada, una operación, que según el mismo López Obrador, no estaba él enterado, ¿en quién recae la responsabilidad? Ciertamente en el Gabinete de Seguridad, pero en específico en Durazo.

Por otro lado, no podemos dejar a un lado la mentira, la mentira que Durazo soltó al pueblo mexicano la noche del 17 de octubre, y no dar a conocer que se trató de una operación planeada y ejecutada por el gobierno federal. Hoy, el Dr. Durazo se escuda diciendo que era “la información que tenía en el momento”, ¿en serio secretario? ¿el jefe del Gabinete de Seguridad no estaba tampoco entrado de la operación para detener a uno de los hijos del narcotraficante más conocido del mundo?

Ahora veamos más allá de la operación fallida en Culiacán, vayamos a los números, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) hasta el mes de septiembre se han registrado 25,890 homicidios, si sigue la tendencia en los meses que restan del 2019, este año podría ser el más violento en la historia moderna de México, ¿cuál es la respuesta de Durazo? “Es la herencia que nos dejo Calderón”. Sí, no se puede negar, Calderón movió el avispero y así lo dejó, inició una guerra sin darse cuenta de las consecuencias, pero eso fue hace más de seis años. Tal parece que Durazo, es ese comprador de un coche destartalado, que le advierten que está dañado, pero aún así lo compra, y luego se queja de las condiciones en las que está el automóvil, ¿no sabía en qué se estaba metiendo?

Hoy no gobierna Calderón, ni Peña Nieto, quien dio continuidad a una estrategia fallida, sino López Obrador, es hora que dejen de culpar a los sexenios pasados, es hora que haya una estrategia efectiva y clara para combatir a la delincuencia, que vaya más allá del “fuchi”, “guácala” y culpar a los otros gobiernos “conservadores, neoliberales”.

En cuanto a Durazo, insisto, tiene que renunciar. Durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, mencionó en múltiples ocasiones la falta de “calidad moral” que tiene el PAN para criticar su trabajo, pero es hora que él se de cuenta que el perdió toda la calidad moral para mantener el puesto que hoy ostenta.

Por congruencia, Durazo, renuncia, te quedó grande el puesto, deja que alguien con experiencia tome la estafeta.

Monterrey lidera número de feminicidios a nivel nacional

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De acuerdo a los datos dados a conocer este mes por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), la ciudad de Monterrey es el municipio con mayor número de feminicidios a nivel nacional, esto en los primeros nueve meses del año.

El mes de agosto Monterrey se colocaba en el segundo lugar a nivel nacional, pero en septiembre, al acumular 13 indagatorias por el delito de feminicidio, empató a la ciudad de Culiacán. Otras ciudades que rebasó la capital de Nuevo León, son Ciudad Juárez, Chihuahua y a Xalapa, Veracruz, que ocuparon los lugares dos y tres con 12 y 11 casos, respectivamente.

Por otro lado, el informe del SESNSP, señala que Ciénega de Flores, Nuevo León, ha reportado seis feminicidios en los primeros nueve meses del año, lo que lo convierte en el segundo con la tasa más alta del País, con 24.91 casos por cada 100 mil mujeres, debajo de Cañada Morelos, en Puebla, con 28.61.

En la lista de los 100 municipios con más feminicidios figuran también García y Guadalupe, con cinco casos cada uno; Escobedo, con cuatro, y Cadereyta, con tres.

Además, Nuevo León figura como el tercer estado con más reporte de dicho delito, con 53 carpetas hasta septiembre, solamente debajo de Veracruz, con 140, y Estado de México, con 81.

En nueve meses suman más de 25 mil homicidios dolosos.

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La tendencia de homicidios dolosos en los primeros nueve meses de este año se mantiene; 2019 se perfila a ser el más violento de los últimos años.

Según el último registro del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presentado este domingo, durante los primeros nueve meses de 2019, las víctimas de homicidio doloso sumaron 25 mil 890 personas, lo cual representa la mayor cifra para este periodo de tiempo en los últimos años en México, 

A pesar del inicio de operaciones de la Guardia Nacional y de la nueva estrategia de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, las víctimas de homicidio doloso se redujeron solo 5.69%, al pasar de 3 mil 6 en junio a 2 mil 835 en septiembre

Entre los Estados con mayor número víctimas por homicidio doloso en lo que va de 2019: se encuentran Guanajuato con 2 mil 560, Baja California con 2 mil 192, Estado de México con 2 mil 163, Jalisco con 2 mil 42 y Chihuahua con 1 936.

Para seis estados del país, septiembre que es el último mes del reporte del SESNSP, fue el mes con más personas asesinadas en lo que va del año, estos fueron: Aguascalientes con 11 víctimas, Chiapas con 58, Hidalgo con 45, Michoacán con 220, San Luis Potosí con 50 y Sinaloa con 84.

De los homicidios dolosos cometidos en el país, 18 mil 340 personas fueron asesinadas con un arma de fuego, 2 mil 291 con arma blanca y 4 mil 459 con otro elemento.

En cuanto a carpetas de investigación, el Secretariado informó que en septiembre se registraron 2 mil 403 denuncias, tan solo 3.3% menos que el mes anterior, mientras que el acumulado del año ya suma 22 mil 59 casos.

Septiembre es considerado el mes con más feminicidios de 2019, según el SESNSP fue en el que más se iniciaron carpetas de investigación de todo 2019 con 91 casos. 

Sobre las víctimas, marzo fue el mes con más asesinatos de mujeres; sin embargo, solo fueron levantadas 86 denuncias pues en algunos casos puede haber

 

(Con información de Reforma)

 

El Contra-Informe: Los ciudadanos tenemos otros datos Presidente

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El pasado domingo 1 de septiembre el Presidente Andrés Manuel López Obrador realizó en Palacio Nacional su Primer Informe de Gobierno; el tercero para su cuenta personal, es decir: el primero, el informe que dio con motivo de los primeros 100 días de gobierno; el segundo, realizado el 1 de julio del 2019 para de celebrar un año de la elección que le dio el triunfo y tercero, el que por mandato Constitucional obliga al Presidente de la República a enviar al Poder Legislativo el estado actual que guarda la Administración Pública Federal.

La realidad es que no importa el número del informe sino el contenido del mismo, pues realmente, si de informes hablamos, el Presidente informa diariamente vía su conferencia “mañanera”. En fin, esta columna esta lejos de ser un resumen del informe, que por cierto, en forma y fondo no hubo nada nuevo; sin embargo, es importante apuntar brevemente algunos datos que citó durante el mismo y que no son precisamente los mismos datos que “la oposición moralmente derrotada” -como los llamó en el informe-, la sociedad civil y muchos ciudadanos tenemos.

Es cierto que hay rasgos que presumen la construcción de un nuevo régimen, el problema es que aún no alcanzamos a ver hacía donde nos está llevando como país el nuevo gobierno. Tomando en cuenta que el Presidente ha sido caracterizado por llevar una política de simbolismos, una gran oportunidad para ilustrar esta “cuarta transformación” hubiese sido el cambio de formato que le dio a su informe. Hay que recordar, que desde el ex Presidente Vicente Fox, ningún Presidente ha rendido su informe en el Palacio Legislativo de San Lázaro (Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora AMLO), abriéndolo a discusión con los líderes de las distintas bancadas. 

Lo anterior es de lamentar, pues un Presidente que promueve en su discurso la libertad de expresión, el debate y la rendición de cuentas, y que incluso, la izquierda y Andrés Manuel criticaron en varias ocasiones el que los Presidentes no rindieran su informe frente a Diputados y Senadores, no acudiera al Congreso de la Unión, dejó un sabor antidemocrático de mucha opacidad.

En fin, entrando a los datos duros de dos temas fundamentales para el desarrollo del país como lo son la economía y la seguridad:

En el tema económico, vamos de mal en peor, en el primer año del gobierno antecesor, la economía creció 0.8%, comparándolo con el mismo periodo del actual gobierno, la economía estuvo a punto de entrar en una recesión, pues crecimos 0.0%. es decir, absolutamente nada. 

Los logros económicos en cuanto a la inversión extranjera directa (IED) fue algo que el Presidente no dejó de presumir, incluso argumentando que era la más alta en la historia del país para un primer trimestre, lo cual es totalmente falso; según datos de la Secretaría de Economía en 2013 la IED alcanzó su más alto histórico con 31,300 millones de dólares, comparada la cifra con la de este 2019 que es de 18,102 millones de dólares. Dato muy engañoso.

En cuanto a la generación de empleo, falso que vamos bien, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) este año se crearon 306,014 empleos, sin embargo lo que no dijeron, fue que si lo comparamos con los primeros 6 meses del año pasado se crearon 530,789 empleos, es decir, 42% más que este año en el mismo periodo.

En materia de Seguridad -sin duda el flagelo más grande que tiene este país- estamos peor que nunca, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) con más de 17,000 asesinatos, el primer semestre de 2019 fue el más violento en la historia de México; Siendo Colima, Baja California, Chihuahua, Guanajuato y Morelos los estados con el nivel más alto de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes.

Además, durante el primer semestre de este año, según el Semáforo Delictivo, delitos como la extorsión, violación, robo a negocio, feminicidios, violencia familiar, secuestros y evidentemente homicidios, registraron un aumento considerable. Por ejemplo, se incrementó un 35% el delito de extorsión y 9% los feminicidios. Siendo este último un tema de especial atención, pues no podemos permitir de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia que se siga asesinando a mujeres en el país por el simple hecho de ser mujer. 

Si bien es cierto que la violencia y descomposición institucional es heredada por gobiernos anteriores, ese argumento deja de ser válido a partir de ahora, pues a un año de tomar protesta, no se ve clara cual es la estrategia integral de seguridad del nuevo gobierno. Ojo, si se está pensando que la Guardia Nacional va a contener la inseguridad del país están cometiendo un grave error. 

Sin embargo, en el país que el Presidente observa: en México por fin se logró la separación del poder político y el poder económico, ya vivimos en un auténtico Estado de Derecho, el poder Ejecutivo ya no interviene en los otros poderes ni se entromete en las decisiones de órganos autónomos y se desterró la corrupción y la impunidad. Si es así Presidente, efectivamente, los ciudadanos tenemos otros datos.

En fin, este fue un informe de mucho discurso y pocos datos, y muchos de ellos, falsos, engañosos o inexactos; pero nada de qué sorprendernos, pues los informes de gobierno hace mucho que dejaron de ser lo que deberían ser: un autentico acto de rendición de cuentas.

De la marcha feminista y el contexto

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Las redes sociales, que cada vez me parecen más disociales, son un hervidero de opiniones, y cómo no, si esa barrita de texto de Facebook o Twitter, seduce a cualquiera. Emitir una opinión, y hacerlo de manera masiva o pública cada vez es más fácil. Y los eventos alrededor de las marchas feministas de la semana pasada fueron una tormenta perfecta para leer una serie de escupitajos disfrazados de opiniones. Sin embargo, por alguna razón, aún le tengo un poco de fe en la humanidad y considero que estas opiniones sin sustento, con sesgos, misóginas vienen de la ignorancia, de las costumbres mexicanas, y no de una mala intención. Veo dos grandes rubros de quejas: ¿por qué los feminicidios y no los homicidios en general?, y ¿por qué la reacción “violenta” de las manifestantes?.

La tipificación de los asesinatos es importante. Voy a poner unos ejemplos para contextualizar: se puede ver la tasa de mortalidad de una población, pero si no distingue entre asesinados o muertes por enfermedad, es complicado sacar una conclusión. Más allá: si no se distingue el tipo de muerte por enfermedad, ese número no nos sirve de nada porque no se tiene la información suficiente para distinguir si la muerte fue por gripa o por cáncer. Tipificar ayuda para entender, en primer lugar, qué es lo que está enfermando y matando a tu población. Por ejemplo, si vemos que en México, la enfermedad que más mata es la diabetes, podemos inferir y partir que hay un problema de alimentación (su consumo y cultura alrededor de ella). En cambio, si viéramos que la primera causa fuera la diarrea, por poner un ejemplo, entenderíamos que habría un problema con el agua contaminada. Al tener esa información se puede formar un plan de acción, unas maniobras para reducir, atacar y resanar lo que causan estas muertes. En el caso real de México1, encontramos que las enfermedades del corazón, así como la diabetes son las principales causas de muerte, por lo que se han visto los intentos del chécate, mídete, muévete, y más vale prevenimss. El hecho que haya dedicación a reducir la muerte por diabetes no quiere decir que haya un desinterés por el resto.

Partiendo de este ejemplo, podemos entender la necesidad de tipificar a su vez los tipos de homicidios que suceden en México. De no hacerlo, ¿cómo podríamos atacar el problema? Una opción es condenar todo tipo de violencia. Y es loable, ideal, perfecta si me lo permiten. La violencia es intrínsecamente negativa y querer vivir una vida libre de ella es la panacea. Pero también es impráctico, e irreal y por lo pronto inalcanzable. Los datos del INEGI2 muestran una realidad: el crecimiento de la violencia en México ha sido casi constante desde el 2007. Así también se puede observar que se mantiene un porcentaje constante entre los homicidios de hombres y mujeres. Más o menos corresponde al 89% de hombres contra el 11% de mujeres.

Esto por cuenta propia es una desgracia y en mi opinión personal eso ha generado una deshumanización y desocialización tremenda en la cultura mexicana, donde la vida humana cada vez tiene menos valor, sobre todo si ésta es de un bando contrario.

Pero para adentrarnos al tema de la clasificación, dentro de este rubro infame de asesinatos se desprenden categorías, y estas categorías devienen de su motivación, contexto, o forma. Existe la tipificación de homicidio por riña, por medio físico, químico o mecánico, por negligencia, y cada uno de ellos tiene sus sanciones. Para poner en contexto los datos del INEGI que mencioné, en el 2017 según Semáforo Delictivo3, de los 32 mil homicidios que hubo en México, 75% fueron relacionados al crimen organizado. Según la misma institución, en el 2016, este tipo representaba el 55% de los homicidios. Entre datos nos veamos… puede haber variaciones y es difícil establecer parámetros exactos, pero nos sirve para entender la gravedad de un problema. 

Habiendo tomado en cuenta esto, el porcentaje y ratio entre homicidios de hombre y mujeres toma una naturaleza distinta. Ya que entendemos que las muertes por el crimen organizado tienen una causa, una motivación y un contexto específico que en efecto nos daña a todos, pero se pueden separar, por ejemplo, de pleitos entre iguales, ciudadanos de pie. Aquí es donde entra la tipificación del feminicidio: dentro los asesinatos que se mencionan en el crimen organizado hay mujeres muertas que no son consideradas como feminicidios, porque la tipificación en México de ese crimen4 a nivel federal establece que para que un homicidio sea un feminicidio tiene que tener como característica: violencia sexual, mutilación o lesiones infamantes o degradantes, antecedentes de violencia de género familiar o laboral con relación al que cometió el crimen, haya relación sentimental entre el asesino y la afectada, entre otras tantas.

Las cifras que vuelan sobre el feminicidio en México, son sólo los asesinatos que cumplen estas (y unas cuantas más) circunstancias. La recolección de estos datos en particular es compleja, por lo que me basaré primero en la información recabada por el SESNSP, los cuáles cuentan la cantidad de carpetas de investigación (averiguaciones previas) abiertas por cada tipo de homicidio: durante el 2018  se calculan 742 feminicidios5. Usualmente estos aumentan al conforme avanza el tiempo. Sin embargo, la O.N.U. Mujeres6, en su propia investigación utilizando fuentes como la misma INEGI, CONAPO, SSA, entre otras, calculan que en el 2017 realmente hubo 3,314 casos de defunciones de mujeres con presunción de homicidio. Aquí es donde entra uno de los debates más importantes: la SESNSP se basa en la legislación de cada estado para su acumulación de datos. Esto quiere decir que hay estados que aseguran tener 35 homicidios a mujeres y que ninguno de ellos entra en la tipificación de feminicidio7. Del total de homicidios a mujeres, sólo el 21% ha sido catalogado por como feminicidio. Esto pareciera venir de fallas legales y legislativas, más que de falta de evidencia. 

Habiendo desglosado los datos se puede inferir que con todo y que la violencia en México esté desatada, podemos ver que cada rubro tiene su causa y efecto. En este caso, las dos grandes distinciones serían: el crimen organizado asesina despiadadamente porque es parte del “contrato”, del horrendo “mercado” en el que se participa “voluntariamente” (soy de los que sostiene que sí existe una coerción sistémica para participar en el crimen organizado, una sociedad que oprime a las clases bajas, que les limita el progreso económico de manera legal, pero que a la vez los incentiva y seduce con la idea de que la riqueza económica es el mayor objetivo, venerar al dólar por sobre todas las cosas, pero ese es otro tema). Y el feminicidio que sucede sólo porque la víctima nació mujer, no más.

Quisiera dejar en claro en este punto que no estamos hablando siquiera de la lucha por la equidad de género, igualdad salarial, ni siquiera hemos tocado el tema de la violencia sexual las cuales suman más de 22 mil carpetas abiertas de investigación en el 20188, el acoso en el trabajo, ni nada por el estilo. Estamos hablando por el derecho de no ser asesinados, con el cual, el estado mexicano, nos ha fallado de manera abismal. 

Ya que entendemos la interpretación de los datos, vamos a la parte valorativa. ¿las manifestaciones son malas o buenas, funcionan o no funcionan, incitan a más violencia o no? Primero que nada hay que entender que no existimos en un vacío. Que somos un cúmulo de experiencias, eventos, normas, historia y cultura, que discurren de siglos atrás. Podemos poner como frontera ficticia a Las Muertas de Juárez, las cuáles, desde el 93 han puesto en la mira la idea de la epidemia de feminicidios en México. Desde entonces la respuesta por parte de todos los niveles del gobierno (y ya se puede decir: de todas las ideologías políticas en el poder), no han querido, sabido o podido amedrentar el asesinato sistemático de las mujeres. Los movimientos de activismo pacífico alrededor de estas asesinadas, han sido encontrados con más violencia, por poner sólo un ejemplo: Marisela Escobedo, que era una activista que fue ultimada con un tiro en la cabeza en medio de una manifestación pacífica. Lo único que pedía era justicia para su hija que también había sido asesinada. El progreso por la vía legal para sanar esta herida aún sangrante ha sido por demás testudino.

Se repite la frase de que la violencia genera más violencia como excusa para diluir la protesta social. Esta idea es limitada, cuando menos, porque debería verse al revés: qué violencia generó la violencia que se desató la semana pasada, y respondo: el constante abuso hacia las mujeres, asesinatos y desamparo. ¿Hasta cuando tenían que aguantarse? La vía legal no les ha traído ninguna resolución hasta ahora porque las muertes y violaciones siguen incrementándose. También hay que entender los matices. En Los Miserables hay un personaje que se llama Javert, que es un policía que cree (por haber nacido en la cárcel, entre otras razones) que la ley es absoluta. Se podría decir que es un legalista total: cree que robar una hogaza de pan para salvar a un niño del hambre es igual de grave que matar a un hombre. Esta visión era ya algo anticuada para el siglo XIX en la que se publicó la novela, por lo que ese personaje funciona como el villano de la trama, ya que persigue al protagonista Valjean por toda su vida, por sólo una hogaza de pan. Al final se suicida al no poder concebir que un ladrón como Valjean, pueda ser en verdad una persona de palabra, buena y honorable. Esta visión de equiparar la violencia de la epidemia de feminicidios con la violencia de las manifestaciones (violencia hacia objetos inanimados, un par de brillantinazos; el periodista golpeado que lo fue por un hombre), es tener una visión carente de matices. Entiendo perfectamente el punto en que en un país como el nuestro, sumido en la violencia, nadie debería querer incentivar más violencia. Pero hay que entender que, como mencioné más arriba, esta no es la primera marcha y manifestación feminista que pretende hacerse escuchar y que no lo ha logrado porque, francamente, México es un país profundamente machista.

El derecho de manifestarse contra el gobierno es la base de la libertad de expresión (y no, amigos, que te borren de Facebook por compartir memes misóginos no atenta contra tu libertad de expresión. Sólo eres una persona triste). Tomar las calles es la forma más básica, elemental y democrática que hay para manifestar un problema social. La vía pública es un lienzo del que el pueblo puede gozar cuando el estado no lo está escuchando. Históricamente, la lucha por los derechos civiles de las poblaciones oprimidas o minorías, han involucrado manifestaciones, que se han tornado violentas en muchos de los casos porque existe un violador previo: la institución, gobierno o mayoría que ha evitado o coartado los derechos civiles de las personas. También existen ejemplos actuales: las protestas de los ciudadanos de Hong Kong contra el gobierno opresor chino, las protestas LGBT contra el gobierno represor de Putin en Rusia; las protestas en contra de la dictadura de Maduro en Venezuela, que tiene al pueblo muriéndose de hambre. Bajo esta premisa no se pretende dar a entender que se debe buscar un ojo por ojo, si no entender que las manifestaciones vienen de un lugar de desamparo, de dolor, de violencia perenne recibida, y que de ninguna manera la respuesta de estas clases oprimidas ha sido directamente proporcional a la recibida. Por lo que equiparar los actos vandálicos con las razones, causas y motivos de la marcha, es destruir el clamor de las mujeres. Es exhibir que en nuestro escalafón moral, la violencia hacia un objeto inerte es tan importante como la violencia hacia una mujer. 

1:https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2018/EstSociodemo/DEFUNCIONES2017.pdf

2: https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/continuas/mortalidad/defuncioneshom.asp?s=est

3:https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/comete-el-crimen-organizado-75-de-homicidios-en-mexico-en-2017

4:https://web.archive.org/web/20160421230907/http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV_171215.pdf

5:https://drive.google.com/file/d/15E9SyCAYgAhFJm01HiV8WyN5LHe-qxHW/view

6:https://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20mexico/documentos/publicaciones/2019/infografa%20violencia%20onu%20mujeres%20espaol_web.pdf?la=es&vs=5828

7:https://www.animalpolitico.com/el-blog-de-causa-en-comun/brechas-en-la-medicion-de-feminicidios-en-mexico/

8:https://www.milenio.com/policia/denuncias-delitos-sexuales-aumentaron-20-2019-mexico

Crece el feminicidio en México; Veracruz, estado con mayor incidencia

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De acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a abril de 2019, indica que el delito de feminicidio aumentó 5% respecto al mismo periodo del 2018, pues este año se registraron 14 muertes violentas más contra mujeres en el país.

La cifras del organismo federal demuestran que de enero a abril de este año se han abierto 294 carpetas de investigación por feminicidio, mientras que en el primer cuatrimestre del año anterior fueron 280 registros. Hasta ahora, el mes con mayor incidencia es marzo con 81 asesinato de mujeres de este tipo.

Otro dato que arroja el reporte del Secretariado es que el 2019, hasta ahora, se ha vuelto el año más violento contra las mujeres; en los primeros 4 meses de 2015 – último año que tiene público el SESNSP – se contabilizaron 128 feminicidios; 2018 tuvo 207 en ese periodo, y para 2017 la cifra aumentó a 235 muertes de mujeres clasificadas de esta manera.

En cuanto a los estados que tienen mayor incidencia de feminicidio, Veracruz lidera la lista con una tasa de 1.57 feminicidios por cada 100 mil mujeres en la entidad. De cerca le sigue Sonora con una tasa de 1.04, y Tabasco con 1.03 mujeres asesinadas por la misma referencia, 100 mil habitantes de sexo femenino en esos estados.

 

Fuerza Civil: La debacle de una institución

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Luego de que una persona cayera del 14vo piso del edificio de departamentos “El semillero” en el centro de Monterrey, la Secretaría de Seguridad Pública estatal anunció que 3 elementos de Fuerza Civil  – aunque versiones extra oficiales dicen que son tres elementos de Fuerza Civil y dos de la Dirección General de Investigaciones (DGI) – fueron detenidos por estar directamente involucrados en el atentado y fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de Justicia. Aunque ha habido varias contradicciones entre el Secretario de Seguridad Pública, Aldo Fasci Zuazua, y los primeros reportes que se arrojaron a la opinión pública, tratando de deslindar a Fuerza Civil del suceso, y culpando a un policía rural y cinco elementos de la DGI, este no es el primer caso donde elementos de dicha institución se ven inmersos en delitos de esta naturaleza en los últimos años.

Vale la pena recordar brevemente la historia de dicha institución – y el contexto de inseguridad que vivía Nuevo León –  y cómo paulatinamente Fuerza Civil fue perdiendo el reconocimiento y los resultados que tuvo en un inicio, debido a la soberbia y desconocimiento sobre el tema de unos cuantos. Durante los sexenios de los ex gobernadores Natividad González Parás (2003-2009) y con mayor despunte en el de Rodrigo Medina de la Cruz (2009-2015), Nuevo León vivió un contexto de violencia sin precedentes. La debilidad institucional y la incapacidad de los gobiernos estatal y municipales de garantizar a sus gobernados un clima de seguridad y paz social, fomentó el inició de una nueva etapa en la relación entre la Iniciativa Privada (IP) y el Ejecutivo estatal. 

A partir de esta colaboración – junto con Universidades de la entidad y algunos grupos de la Sociedad Civil – surgió el ambicioso programa denominado “Alianza por la Seguridad”, donde se lograron acuerdos hasta ese momento impensables. Entre ellos, destaca el diseño de un nuevo modelo policial estatal llamado Fuerza Civil, siendo este resultado de una suma de esfuerzos sociales.

En mi tesis de licenciatura – donde analizo la relación entre la Iniciativa Privada y el Gobierno del estado, a la luz del diseño de esta política pública – pude constatar en base a entrevistas a actores involucrados en el diseño y a la investigación y análisis de indicadores, dos puntos importantes: El primero, Fuerza Civil tuvo un éxito parcial de acuerdo a diferentes indicadores, pues tres delitos principales que habían aumentado de manera muy acelerada, disminuyeron considerablemente en la entidad (homicidio, secuestro y extorsión) los años posteriores a la implementación de esta política pública, cuando en el resto del país, la situación era distinta – de acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) – y el segundo, que con sus resultados inmediatos lograron captar un alto nivel de aceptación entre la sociedad neoleonés, incluso, fue un modelo policial ejemplo a nivel nacional. 

¿Qué hacía distinta a esta corporación policial a la de las otras 31 entidades? 5 puntos importantes: El primero, el número de efectivos – debía alcanzar a 15mil al final del sexenio -; el segundo, los sueldos de los efectivos, donde alcanzaba (con prestaciones) hasta los 20,000 pesos; el tercero, la formación, seis meses de academia de policía complementados por el programa SINERGIA de formación continua; el cuarto, la participación activa de la iniciativa privada, pues buena parte del gasto de lanzamiento y del primer año de sueldos fue asumido por algunos empresarios de Nuevo León; y el quinto, que el reclutamiento de los policías se hizo en diversos estados, únicamente a personas que nunca antes hayan estado en alguna corporación policial, ni fuerzas armadas, es decir, sin experiencia – algo que sin duda tiene sus pros y contras -. 

Entonces, ¿Que pasó con tan innovadora y prestigiada institución? ¿Quién es, el o los responsables de la ruina de Fuerza Civil?

En el entendido de que una institución no se construye en tan poco tiempo y mucho menos si de seguridad pública se trata – pues requiere tiempo para madurar – y que las políticas de seguridad deben ser integrales, el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” al tomar protesta y no entender esto – o no querer entenderlo – modificó en el transcurso dicha política pública; el primer cambio: apenas tomando el cargo, corrió a los mandos civiles y puso militares, rompiendo con la esencia de la política, a lo que yo todavía no entiendo qué parte de “Civil” no entendió de “Fuerza CIVIL” el gobernador.. y por otro lado, prácticamente se olvidó a la iniciativa privada, pues se limitó su participación en buena medida, lo que generó el actual descontento del sector empresarial de Nuevo León, pues consideran que no se ha dado seguimiento al proyecto que ellos crearon.

Para obtener resultados, hay que tener continuidad en la construcción de instituciones, si seguimos con la mentalidad de que cada 6 años significa un “borrón y cuenta nueva” no se va a poder progresar en un tema tan sensible y con tantas aristas como lo es la seguridad pública, la realidad, – les guste a algunos o no – es que algunas cosas si se venían haciendo bien, debido precisamente a que, se fortaleció la relación entre muchos actores generando una gobernanza democrática real.

En perspectiva comparada, se puede ver una similitud con lo que recientemente ha venido sucediendo a nivel federal en el tema de seguridad y en lo cual, se debe poner especial atención por parte de la sociedad civil, oposición y ciudadanos en general, pues es que no se trata de desmantelar todo lo que había, si no de conservar lo que funciona y mejorar lo que no. La Seguridad pública no se trata de si la ponemos en la Secretaría de Gobernación o en la Secretaría de Seguridad Pública, no se trata de si la llamamos Policía Federal Preventiva, Policía Federal, Gendarmería Nacional o la Guardia Nacional, no importa como le llames, si los procesos al interior, programas de prevención, protocolos, reformas institucionales, colaboración entre los tres niveles de gobierno, el marco legal, etc, no los modificamos todo va a seguir igual; el problema es de fondo, mientras sigamos cambiando únicamente la forma, el problema perdurará; como diría Albert Einstein “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, pero a algunos gobernantes, los ciega la soberbia.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar. 

Enrique Peña Nieto, el presidente menos aprobado de los últimos 24 años

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Enrique Peña Nieto será recordado, entre otras cosas, por ser el presidente más desapobrado por las y los mexicanos, a dos días de terminar su administración, el 68 % de las y los ciudadanos considera que su trabajo no alcanza una calificación aprobatoria.

Lo anterior es el resultado de la encuesta realizada por el diario Reforma sobre la evaluación final del trabajo del presidente Enrique Peña Nieto.

Los resultados revelan que el 68 % de los encuestados reprueban el trabajo de la administración saliente, contra el 21 % que opina lo contrario.

Esto coloca al aún presidente como el peor calificado de los últimos 24 años ya que, de acuerdo con Reforma, ninguno de sus tres antecesores alcanzó tales niveles de desaprobación. Ernesto Zedillo fue aprobado por el 69 % de los ciudadanos y reprobado por el 21%; Vicente Fox logró la aprobación del 61 % y la desaprobación del 28 %, y Felipe Calderón fue aprobado por el 61 % y reprobado por el 31 %.

Respecto a los temas prioritarios del país, entre el 62 y el 69% de los encuestados consideran que la violencia, la inseguridad pública, la corrupción en el gobierno y la pobreza, aumentaron durante el sexenio.

La percepción negativa de la ciudadanía sobre estos temas tiene fundamento en las cifras oficiales ofrecidas por la actual administración. Tan solo el último año del sexenio Peña Nieto será el más violento del que haya registro oficial en México.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los homicidios intencionales en 2018 ya cobraron más de 28 mil 500 víctimas.

Según el SESNSP, en lo que va del año al menos 95 mujeres y hombres son asesinados todos los días en México, es decir, un promedio de casi 4 víctimas por hora. Es un nivel que no se alcanzó ni siquiera en los años 2011 y 2012, los más violentos del sexenio de Felipe Calderón.

Por otro lado, el 65 % de los encuestados califican a la administración de Peña Nieto como  un “mal gobierno”; solo el 10 % lo consideran un “buen gobierno”, y el 24 % cree que fue “ni bueno, ni malo”.

En cuanto a temas como educación, trabajo, salud, corrupción, economía y combate a la pobreza, la opinión de las y los mexicanos también es negativa. Los porcentajes de quienes consideran que no hubo avances en esos rubros son los siguientes:

Combate a la corrupción: 88 %; combate al narcotráfico: 85 %;  economía: 84 %; combate a la pobreza: 83 %; seguridad pública: 82 %; creación de empleos: 73 %; derechos humanos: 69 %; libertad de prensa: 67%; salud: 60 %, y educación 59 %.

Ante este panorama general, el 61 % de los encuestados considera que el país va por mal camino y solo el 14 % opina lo contrario.

Con la inminente entrada de una nueva administración las personas consultadas contestaron que los temas de atención prioritaria son: la inseguridad pública; la economía; la corrupción, y la  pobreza.

Los resultados de esta encuesta concuerdan con los presentados hace unos días por El Financiero, en la que el solo el 24 % de las y los consultados aprueban su trabajo. Igualmente Consulta Mitofsky informó que durante sus últimos tres meses de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto subió 6 puntos su aprobación, para llegar solo a 24%. Mitofsky también resaltó que el priísta cierra como el mandatario con la aprobación más baja de los últimos cuatro sexenios.

La administración de Enrique Peña Nieto termina este viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre el cargo pasará a manos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Indignación Social

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“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”

Michael Mann

Los datos oficiales actualizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que el 2016 fue el año más violento en el curso de la administración del Presidente de México Lic. Enrique Peña Nieto; debido a que de enero a noviembre se registraron 18 mil 915 casos de homicidios dolosos, esto implica que son 3 mil 350 más que los cometidos el año anterior.

En el caso de los secuestros, aunque también tienen un incremento no es tan pronunciado como el de homicidios, se contabilizan durante el mismo periodo mil 022 casos comparados con 960 casos que se suscitaron el año anterior.




Esto viene a colación ya que, el pasado 1 de marzo el joven de 13 años Víctor Alfredo fue secuestrado al salir de la secundaria “Capitán Alonso de León” que se ubica en el centro de Guadalupe, en el estado de Nuevo León, posterior a ese hecho fue asesinado aunque los plagiarios cobraron un rescate. El cuerpo lo localizaron a la altura del kilómetro 13 del Libramiento Noreste en el municipio de Escobedo, lamentablemente también en un avanzado estado de descomposición.

Por estos lamentables hechos un hombre fue detenido quien declaró haber matado al joven luego de que éste lo reconociera, porque previo a estos hechos delictivos él se desempeñaba como trabajador en una ferretería del padre.

Más allá de lo triste que resulta la pérdida de cualquier vida humana,  aquí estamos ante el caso de un joven con el futuro por delante, sin embargo habría que detenerse y cuestionar por qué este hecho no causó mayor indignación y protesta en amplios sectores de la sociedad, ¿será quizá que ya se ha normalizado la violencia y la muerte como si fuera parte de nuestra vida cotidiana?

Habría que cuestionar si ante hechos de este tipo pareciera que como sociedad denunciamos más la pérdida de ciertas vidas y sí asumimos acciones diferenciadas con base en la identidad, posición social o incluso espacio geográfico donde ocurre un homicidio.

En este punto, es necesario ser contundente, todas las vidas importan y todas deben ser resguardadas y denunciadas en caso de pérdida. Lo que no significa desatender la particularidad y especialidad jurídica y social que tienen los casos como feminicidios, o los que provoca la homofobia, o en su caso las muertes de migrantes.




Las interrogantes a que se hace referencia, recuerdan justamente las dudas que suscitaron entre teóricos y literatos cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué nadie denunció los actos de violencia sistemática que se vivieron en la sociedad durante ese tiempo? La respuesta que otorgaron sobre todo desde la filosofía fue que la existencia humana era la cuestión fundamental por ello cada pérdida humana era y es irreparable.

Retomando las preocupaciones de Hannah Arendt sobre los acontecimientos de esa contienda bélica y el proceso de la banalización del mal, habría que considerar como sociedad los valores que difundimos, toda vida debería ser igualmente importante sin considerar etnia, género, edad, o condición socioeconómica; todas las pérdidas deberían y deben generar malestar en sociedad y movilizaciones, lo que es grave es comenzar a tolerar estos hechos por percibirlos parte de la vida cotidiana, pero más grave es que unas muertes tengan mayor significado que otras por razones especialmente equívocas.

Si como sociedad ponderamos la muerte en función de lo que nos separa y nos divide va a ser muy complejo hablar de igualdad y democracia. Si como sociedad lo que importa hasta en la muerte es el estatus, el prestigio y la fisonomía de las víctimas, olvidamos que con ello fracturamos la trascendencia que tiene cada vida.

Hay cosas que no se dicen porque son políticamente incorrectas, y esa corrección quizá sea menos nociva que el problema real, es importante asumir que el crimen surge en sociedades reales, valores reales y familias reales, es sustancial aceptar que las muertes importan distinto si se trata de personas marginadas o de mayores recursos, que incluso la noticia sobre una muerte tiene mayor o menor trascendencia si ocurrió en una colonia y no en otra, y es importante decirlo porque en ese mosaico social es donde surge el crimen y no en otra parte.

Todas las víctimas merecen el derecho a la verdad, a la reparación del daño pero sobre todo a la justicia, la tarea es enorme ante la magnitud de muertes que la delincuencia organizada provoca en nuestro país, y siendo así de grande el reto es abrazar los valores de justicia, equidad y universalidad de la vida, desde los cuales la indignación tiene sentido.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”