Refugiados en México

El sufrimiento que la guerra en Siria les ha causado a sus habitantes sigue conmoviendo al mundo. A través de las redes sociales, la gente difunde imágenes y videos devastadores: explosiones, edificios destruidos, padres llorando sobre los cadáveres de sus hijos, botes sobrecargados de gente que terminan por hundirse en el Mediterráneo, Alan Kurdi, Omran Daqneesh… faltan horas en el día para oír las tragedias que se han vuelto cotidianas.

En México hemos estado al pendiente de estos acontecimientos, y hemos alzado la voz para criticar la falta de respuesta por parte de Europa y los EU. Sin embargo, la indignación del pueblo mexicano no se ha traducido en ningún proceso para ayudar a gran escala.

La Asociación Internacional de Sirios en México (fundada en 2013 por un refugiado sirio) debe enfrentarse contra el desafío que presenta la burocracia mexicana; de acuerdo con CNN Expansión, “mientras [se] va de ventanilla en ventanilla pidiendo asistencia al gobierno mexicano, ya han muerto alrededor de 70 personas que pidieron ayuda” [1].

Este reportaje, escrito a finales del 2015, afirma que la Asociación logró traer a 26 sirios; también, el fundador de la misma declaró que se necesitaba ayuda urgente para continuar con este trabajo. Hoy por hoy, el sitio web ha expirado, y la última actualización en su página de Facebook se hizo en marzo. Otra iniciativa interesante es la del Proyecto Habesha, el cual pretende ayudar a 30 refugiados a terminar sus estudios en México a través de donaciones [2].

 




Nuestra incapacidad para hacer algo más puede justificarse con las limitaciones que impone la distancia geográfica; muchos piensan que si los refugiados sirios estuvieran aquí, sería más fácil ayudar, ignorando que en México ya habitan alrededor de 7 mil refugiados [3]. Aunque es un tema menos tratado en los medios de comunicación, la violencia en Centroamérica también ha desplazado a miles de personas.

Mientras vociferamos que Europa debe atender a los refugiados sirios y que Donald Trump es una amenaza para los latinoamericanos que buscan oportunidades en EU (opiniones perfectamente justificables), es interesante encontrarse con un silencio a la hora de mirarse en el espejo y encontrar posturas proteccionistas similares.

En 2014, se estimó que de las solicitudes de refugio provenientes del Salvador y Honduras, se rechazaron 8 de cada 10 [4]. Por otro lado, en Tijuana y Mexicali también se encuentran alrededor de 6 mil refugiados haitianos, quienes huyen de la inestabilidad política y los desastres naturales que han azotado a su país; los albergues están saturados, muchos duermen a la intemperie y no hay alimento suficiente [5].

Es importante ver que la distancia geográfica no es excusa suficiente como para quedarnos con los brazos cruzados. Lamentablemente, otros han criticado el extenderle la mano a los refugiados, como el Frente Nacionalista de México. Este grupo, adoptando argumentos parecidos a los de Trump, afirma que el país tiene que concentrarse en lidiar con sus propios problemas antes de voltear a ver a otro lado.

 




¿No es simplista pensar que somos capaces de apoyar una sola causa? ¿Con qué autoridad moral se puede dictar a quién o a quién no se debe ayudar? Al final del día, aquellas personas admirables que deciden aportar su tiempo o dinero para apoyar una causa altruista, ya sea la de los refugiados o cualquier otra, buscan un impacto positivo en nosotros como humanidad.

[1] Darío Martínez Brooks. “Sirios: El largo camino a México.” CNN Expansión. 28 de diciembre del 2015.
http://expansion.mx/expansion/2015/12/21/que-hace-mexico-ante-la-crisis-de-refugiados-sirios.

[2] Proyecto Habesha. http://www.proyectohabesha.org/

[3] Alberto Morales y Juan Arvizu. “Aumentan solicitudes de centroamericanos para refugio en México.” El Universal. 07 de septiembre del 2016. http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2016/09/7/aumentan-solicitudes-de-centroamericanos-para-refugio-en-mexico.

[4] Tania L. Montalvo. “Se duplican solicitudes de refugio en México; 75% son rechazadas.” Animal Político. 11 de marzo del 2014. http://www.animalpolitico.com/2014/03/se-duplican-las-solicitudes-de-refugio-en-mexico-pero-75-son-rechazadas/.

[5] Jimena García Lira. “La tragedia que persigue a los haitianos hasta México.” CNN Expansión. 12 de octubre del 2016. http://expansion.mx/nacional/2016/10/10/la-tragedia-que-persigue-a-los-haitianos-hasta-mexico.

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El Balance del 2015

 

El 2015 ha sido un año de grandes alegrías y triunfos, pero también el de terribles tragedias. Este año nos mostró grandes ejemplos de los efectos de la profunda globalización que predomina nuestros tiempos, misma que, en su vorágine de eventos, no es ni buena ni mala, sino que sólo es. Por eso, así como la globalización, que abre fronteras a la vez que divide naciones, que genera oportunidades económicas para unos mientras que genera condiciones de vida difíciles para otros, el 2015 no fue ni un buen ni un mal año, sólo fue un vertiginoso ciclo en que presenciamos el conflicto bélico y la paz acordada, la apertura de unas fronteras y el levantamiento de barreras, la oportunidad económica y la crisis, la división de naciones y la unión.

El diccionario Oxford de inglés se unió a enmarcar el sentimiento irónico de este año, calificando al emoji de lágrimas de alegría como la “palabra del año”. Y es que este emoji resume a la perfección las emociones vividas: muchas razones por las cuales llorar, y muchas otras por las cuales reír. ¿Tal vez al mismo tiempo?

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar.

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar. Por ejemplo, mientras que en este año por primera vez las mujeres en Arabia Saudita pudieron emitir su voto en las elecciones municipales y pudieron postularse como candidatas —un obvio avance que no hemos de minimizar— se debate si esta elección en realidad tiene el potencial de traer cambios para las mujeres. En este conservador reino, la mayoría de las decisiones aún son tomadas por el rey, y muchas mujeres jóvenes, educadas y con trabajos ni si quiera se enteraron de las elecciones.

Por esto, mientras nos afligimos ante la muerte de casi 8 mil personas en el devastador terremoto de Nepal en abril, nos alegramos también de que en México el huracán Patricia no haya dejado ni una sola víctima en octubre.

Asimismo, celebramos que después de 29 años, una mujer es nombrada persona del año por la revista Times, la canciller alemana Angela Merkel en su décimo año de mandato. Sin embargo reconocemos que el título se lo gana ella a capa y espada, y bajo mucha protesta: por su lucha contra la creciente islamofobia, por sus esfuerzos por mantener las fronteras alemanas abiertas ante el desborde del flujo de refugiados a Europa, y por las duras medidas financieras propuestas por ella para rescatar a Grecia de su persistente crisis.

Nos alegramos también ante el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos tras más de cinco décadas de haber cesado, pero lamentamos que, al otro lado del globo y tras unos ataques aéreos sin aclarar, Rusia y Turquía rompen relaciones indefinidamente y la guerra siria continúa creciendo y complicándose.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto y de la violencia.

Nos alarmamos a principios del año cuando los ucranianos protestaban violentamente contra Rusia y su opresión política, y casi fuimos testigos de una secesión, pero nos unimos a celebrar que hemos encontrado agua en Marte y que es la primera vez que vemos con “ojos digitales” y de cerquita la cara de Plutón (la que tiene un corazón dibujado).

Nos compadecemos de en que los Estados Unidos se haya vivido uno de los años con más número de víctimas por tiroteos masivos, pero nos regocijamos juntos tras despenalizarse el matrimonio homosexual y el uso de la marihuana como sustancia recreativa.

¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Y la ironía más grande, en una ciudad atacada dos veces masivamente por terroristas —Charlie Hebdo en enero y los ataques por ISIS en noviembre, de los eventos más “trending” en las noticias nivel mundial— se concreta un acuerdo internacional más ambicioso que nunca para hacer frente al cambio climático. ¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Invito entonces a reflexionar que, ante todos estos altibajos, ante todos estos conflictos y celebraciones, nuestra tarea, como siempre, es la de observar ambas caras de la moneda, informarnos, educarnos sobre las perspectivas contrarias. Ver quién combate y quién es combatido, quién es víctima y quién es opresor, tratar si quiera de entender por qué los conflictos escalan y ver que nadie se salva de culpas. Como ciudadanos del mundo, como hombres y mujeres ligados a una misma tierra, es nuestro deber convivir con nuestro hermano y servirle ante toda esta necesidad, pues quién sabe cuándo —por azares de la vida— nos toque estar del lado no amigable del destino, tal y como este 2015 ejemplificó.

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Fabricando nuestro propio veneno

La situación de cientos de miles de personas se encuentra pendiendo de un hilo. Los refugiados sirios han pasado a ser los seres humanos más vulnerables ante los ojos de la comunidad internacional, quienes ven limitadas sus opciones ante los recientes estallidos en Francia y la psicosis creada a su alrededor no sólo en dicho país, si no alrededor del mundo. Primero Estados Unidos declara un detenimiento en la entrada de refugiados sirios ya que existe una fuerte presión entre los ciudadanos y mandatarios gubernamentales para restringirles la entrada. Por otra parte, tenemos a un país siempre neutral ante acontecimientos internacionales: Canadá. Hace un par de días se hizo saber que dicho país no recibiría a refugiados sirios del sexo masculino que no vinieran acompañados; es decir, solamente se daría oportunidad a mujeres, niños y familias. ¿La razón de ambos? Tienen dudas sobre la estabilidad en sus tierras, ya que los hombres sirios representan una amenaza para la paz.

Hace un par de días se hizo saber que dicho país no recibiría a refugiados sirios del sexo masculino que no vinieran acompañados; es decir, solamente se daría oportunidad a mujeres, niños y familias.

¿A qué hemos llegado? La esfera internacional en estos momentos se encuentra en una situación caótica, donde cualquier acción o hasta insinuación mínima deslinda en fuertes declaraciones y advertencias hacia el “enemigo”. Cada uno de los países nada más está esperando a que le piquen las costillas para desempuñar el arma. Las amenazas, miedo, intimidaciones y terror terminan siendo la causa y consecuencia de los enfrentamientos.

En este caso es inevitable no citar los conceptos acuñados por Joseph Nye, el cual nos introduce a diferenciar (aunque no desconectar) un poder duro y poder blando en las relaciones internacionales. Los sucesos desencadenados y conocidos como la Primavera Árabe en la región de Medio Oriente sucumbieron ante la aplicación de un poder blando, donde se negoció la forma de acabar con el conflicto y establecer un gobierno más justo para los países de Libia e Irak (por mencionar los más conocidos). Sin embargo, en Siria desde el estallido en 2011 el poder duro ha estado presente sin dar cabida a las negociaciones, diplomacia y acuerdos. Al contrario, fue escalando paulatinamente hasta atraer la atención de todo el mundo por los enfrentamientos armados dentro, pero sobre todo fuera del estado sirio. Precisamente la relevancia tiene cabida porque el conflicto de un país traspasó las fronteras, donde las potencias mundiales han intervenido activamente “queriendo apoyar para poner fin al terror que han sembrado”.

Estimados(as) Presidentes, no seamos hipócritas, y acepten sus responsabilidades y acciones que directa o indirectamente han sustentado la escalada del conflicto sirio.

Estimados(as) Presidentes, no seamos hipócritas, y acepten sus responsabilidades y acciones que directa o indirectamente han sustentado la escalada del conflicto sirio. No voy a apuntar a un país en específico, porque con la información que circula a nuestro alcance ya es posible dudar de varios (muchos) mandatarios. Simplemente enfatizo en el suministro de armas, apoyos económicos a facciones terroristas (¿o es que son autosustentables?), interés en la riqueza de recursos naturales en Medio Oriente, importancia geopolítica para el comercio, relevancia estratégica (centro de conexión entre Medio Oriente y Europa).

El interés es puramente económico, si quisieron hacernos creer en la posibilidad de un interés humanitario… ¡¡han fallado!!. ¿Por qué? Ante una problemática cierran sus fronteras y el paso a ciudadanos sirios. Es por ello que la apertura solo existe en el mercado, no en las oportunidades laborales, no en el apoyo a los otros, no en mejores opciones de vida. Al hacer la tarea de matemáticas, los únicos que veían un menos, tras otro menos, eran los ciudadanos afectados y con grandes necesidades. Sueños, carreras, empresas y proyectos truncados.

No es posible negar y hacernos de la vista gorda ante la complejidad de lo que vivimos hoy en día. Burma, Mali, Siria, Francia, Irak, miedo entre los ciudadanos de muchos países del mundo. Entre la misma humanidad se inicia, causa, desarrolla y estalla ese terror… y los únicos que pueden ponerle fin somos nosotros mismos.

“WHY DO WE KILL PEOPLE WHO KILL PEOPLE TO SHOW THAT KILLING PEOPLE IS WRONG?” -Autor desconocido. Pancarta en una protesta.

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¿La justicia tiene género?

¿La justicia tiene género? Es una pregunta que me he estado haciendo tras los últimos atentados en Turquía, Líbano, Francia, Siria, entre otros. ¿Realmente existe la justicia? Y si es que existe, tiene alguna preferencia en el mundo machista y patriarcal en el que vivimos. Mi respuesta es sí, hasta este concepto discrimina a los sectores más vulnerables como lo son las mujeres.

Vivimos en un mundo donde hay millones de desplazados. Tan sólo en el 2011 se estimó una cifra de 43.3 millones de personas desplazadas por conflictos y persecuciones. De acuerdo a la ONU, cada minuto ocho personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror. Las mujeres son el sector más vulnerable y con mayor riesgo. El problema para ellas no es solamente el desplazamiento, éste es solo el inicio de muchos más.

Denuncian hostigamiento, detenciones arbitrarias, abusos físicos, torturas, violaciones, entre muchas más. Sin embargo, esto es el inicio de lo que para ellas serán las secuelas inmediatas y permanentes de la guerra.

Se han reportado en diferentes organismos internacionales las denuncias de mujeres principalmente provenientes de Siria. Denuncian hostigamiento, detenciones arbitrarias, abusos físicos, torturas, violaciones, entre muchas más. Sin embargo, esto es el inicio de lo que para ellas serán las secuelas inmediatas y permanentes de la guerra.

De acuerdo a un estudio realizado por Human Rights Watch, estas mujeres son víctimas de todos los frentes: de fuerzas gubernamentales y leales al gobierno, también por grupos armados opositores como Liwa’al-Islam y organizaciones extremistas como el Estado Islámico, Iraq y el Levante (EIIL). Muchas mujeres aseguraron, en el reporte elaborado por la ONU “We Are Still Here: Women on the Front Line of Syria’s Conflict”, que fueron detenidas en su país por brindar asistencia médica a los heridos y por manifestarse pacíficamente en contra de los hechos violentos que se viven todos los días desde hace más de 4 años en Siria.

Este reporte se elaboró de testimonios recopilados de mujeres refugiadas en Turquía. Estas mujeres, aunque ya no viven en guerra bélica, sí siguen en guerra al seguir luchando porque se respeten sus derechos y no ser discriminadas por ser refugiadas. Que se respeten sus tradiciones y no les impongan una nueva al llegar.

En nuestro México, de acuerdo al ACNUR, se están deteniendo y deportando un 230% más mujeres centroamericanas que en 2013.

Aunque este conflicto escala todas las dimensiones de la injusticia, no es una realidad propia de los países de Medio Oriente, es una realidad tan cercana que nos es imposible percibirla. En nuestro México, de acuerdo al ACNUR, se están deteniendo y deportando un 230% más mujeres centroamericanas que en 2013. ¿Qué se debe hacer? Estas mujeres viajan buscando una mejor calidad de vida para ellas y sus familias, huyendo de las guerras, pobreza, alejando a sus hijos de la influencia de las guerrillas y de la injusticia que viven todos los días en su país de origen.

Retomando el concepto de justicia, ¿existen en México las condiciones idóneas para que puedan romper el círculo de desigualdad y puedan luchar en contra del sistema que dicta lo que deben hacer?

Deben escoger entre dos de los ritos de iniciación: relaciones sexuales con todos los miembros o una golpiza. Esto sólo para tener un lugar o grupo, el cual les asegura su supervivencia, a través de más violencia y humillaciones.

No, no las hay. A pesar de esto, sigue siendo un país de tránsito y destino para muchas de estas mujeres. En una entrevista, una mujer salvadoreña decía que vivía huyendo de la violencia generada por las pandillas o por el crimen organizado: “En mi país hay que pagar siempre el impuesto de guerra”. Más allá de un impuesto económico, es un impuesto social, donde las mujeres para sobrevivir tienen que ser parte de las pandillas. Para entrar, deben escoger entre dos de los ritos de iniciación: relaciones sexuales con todos los miembros o una golpiza. Esto sólo para tener un lugar o grupo, el cual les asegura su supervivencia, a través de más violencia y humillaciones.

¿Lo correcto es regresarlas a vivir ese infierno o dejarlas aquí y que sean presa fácil de los narcotraficantes, siendo su verdadero destino final una fosa? ¿Y la justicia? ¿Dónde queda la justicia para todas las mujeres que están sufriendo a causa de la guerra? ¿Dónde está la justicia que todos debemos tener y merecemos? ¿Cómo podemos esperar justicia si los que la prevén, en muchos casos como el de Siria o México, son los mismos que la limitan?

¿Lo correcto es regresarlas a vivir ese infierno o dejarlas aquí y que sean presa fácil de los narcotraficantes, siendo su verdadero destino final una fosa?

La justica sí tiene género y no es feminista.

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París es el Mundo: Parte 2

De entre las pocas buenas noticias por rescatar tras los ataques terroristas perpetuados en París la semana pasada, resulta que la violencia ha logrado acelerar la negociación política sobre el cese de fuegos en Siria y es más probable —que antes— que se llegue a un acuerdo pronto sobre el destino del gobierno de Assad, aunque este sea tan sólo un primer paso.

La respuesta en las redes sociales ha sido un debate por sí mismo, pues resulta evidente lo favorecido que está el occidente en la cobertura de noticias a nivel internacional. El principal argumento, absurdo por supuesto, es que como la violencia es cotidiana en el Medio Oriente, es natural que haya una respuesta más intensa cuando suceden los hechos en el mundo occidental.

París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra.

Lo que #PrayForParis demuestra, además una conmovedora condolencia colectiva, es que las vidas de estas personas en medio del conflicto son invisibles. La vida de la víctima del Oriente es tomada por menos, no porque se valore menos su vida, sino simplemente porque vivir en circunstancias, usos, costumbres y religiones incomprendidas nos hace absolutamente ajenos al problema. París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra, mientras que los civiles sirios (e iraquíes también, por aquello de que el conflicto sobrepasa fronteras) diariamente están expuestos a bombardeos suicidas, tortura, ataques con armas químicas y fusilamientos por parte del estado, en aras de asegurar un terreno fértil para los grupos extremistas.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos. Como mexicanos, no hemos conocido jamás una situación similar a la de Siria. Es de agradecerse que por lo menos aquí en nuestro hogar, “violencia sectaria”, “guerra indirecta” (proxy war) son conceptos extraños y lejanos, y que nada apunta a que se conviertan en algo familiar.

El conflicto en Siria está cambiando al mundo como lo conocemos, pues reta las nociones que tenemos sobre minorías religiosas, sobre quién es aliado de quién y quién representa el mayor enemigo, renueva el rostro del refugiado, redefine la escala y las capacidades de los grupos terroristas y parece estar re-dibujando fronteras —territoriales al igual que ideológicas— en su totalidad. Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

París es tan sólo un instante, una fotografía de las fuerzas visibles e invisibles actuando en el problema. Es importante analizar bien esta fotografía, ya que la complejidad de la situación, que he tratado de explicar aquí, favorece las percepciones erróneas de quién “tiene la culpa” y nos puede posicionar en un lado de una balanza que en realidad no debería de existir. Las guerras de hoy son más complejas que antes, puesto que vivimos en un mundo de múltiples polos de poder y una economía global intrincadamente tejida, Siria es un ejemplo perfecto de esto.

El prejuicio contra la población musulmana escala especialmente en Europa, pues crece el miedo de que esta ola de refugiados, más la expansión de los grupos musulmanes extremistas, arrasará violentamente contra el mundo occidental. Pero aún cuando Europa aceptase a los más de 4 millones de refugiados en su territorio, juntos aumentarían tan sólo de un 4 a 5% el porcentaje de musulmanes totales habitando allí. También es cierto que, en indudable e inquebrantable mayoría, casi todos los países del mundo condenan las acciones de ISIS, al-Nusra y demás grupos terroristas. La cuestión es que, salvo estos dos ejemplos, hoy en día es más difícil definir quién es terrorista y quién no; cuestión que se debaten Rusia y Estados Unidos, por ejemplo, y que ha obstaculizado las intervenciones mencionadas.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos. Lo que pase aquí también pasará allá. Los refugiados llegan de Siria a Europa huyendo de la violencia, mientras que en Monterrey llegan los empresarios coreanos en búsqueda de oportunidades para sus jóvenes familias y pasan los migrantes sudamericanos escapando de la pobreza. Assad y sus aliados matan a civiles allá mientras que nuestro estado mata a civiles pobres acá. Las actitudes que tomemos para con nuestros vecinos “diferentes”, que en realidad no son diferentes en absoluto, son esenciales para la construcción diaria de la paz, un tesoro en extremo delicado.

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Hijo, tú no eres de la servidumbre

Hablamos de problemáticas en el mundo, pobreza, corrupción, cambio climático, guerra en Siria, entre muchos otros… podría solamente hablar de eso hoy y varios días más. Me gustaría imaginar que hay una solución para todos los problemas, pero no la hay. Existe un factor que entre mayormente sea nutrido por todos nosotros, desarrollado, gratificado y con la importancia debida por los resultados que deriva tal vez ayude a aliviar diversas cuestiones. ¿Alguna idea?, ¿dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?. Así es, la educación; esa acción tan universal, intrínseca al desarrollo de cada ser humano y nos acompaña a lo largo de nuestras acciones.

¿Dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?

Lo anterior me recuerda a una noticia leída el día de hoy titulada de la siguiente manera: Padres alemanes indignados después de que a niños en la escuela se les pidiera hacer las camas, cocinar para los refugiados (por su título en inglés: “German parents outraged after schoolchildren asked to make beds, cook for refugees”). Las razones de la indignación de los padres se debía a que sus hijos no eran de la servidumbre y que sí los refugiados tenían alguna necesidad ellos mismos debían arreglárselas, explica el sitio de noticias RT. ¿Es esto real? Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde. Indignante es expresar de manera pública por las redes sociales que no estás de acuerdo en que tus hijos apoyen en el suministro de tareas diarias a refugiados que acaban de ser acogidos por tu país. ¿Dónde se encuentran las virtudes de ver por el prójimo y la humildad? Suelo ser conciliadora ante diversos temas, en esta ocasión no hay punto de encuentro entre mi educación y lo mencionado (quiero imaginar que fueron solamente pocos los padres de familia indignados o no sé si sea mi consuelo). Por supuesto, esta no es la única ocasión en la que se demuestra una indignante falta de educación, en nuestro país hemos tenido las famosas: “un saludo a la prole”, “no soy la señora de la casa”; por mencionar algunas.

Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde.

La raíz y base de los comportamientos, pensamientos y acciones de todo ser humano derivan de sus experiencias en la niñez en un gran porcentaje. Claro, fallas en los sistemas educativos y su calidad, es un tema concurrente entre las agendas de la mayoría de los países, ¿hasta dónde llegarán a crear sustentos sólidos que apoyen el desarrollo de una educación eficaz, proactiva, de inclusión? No lo sé. Entonces: ¿dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

¿Dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

Ya para terminar, los dejo con una cita de la Canciller Alemana Angela Merkel y una pequeña reflexión. “Si tenemos que empezar a disculparnos por el hecho de que estamos mostrando una cara amistosa ante una situación de emergencia, entonces este no es mi país”*. Para contribuir en la mejora social no sólo se trata de tener al alcance los medios necesarios para realizar tal o cual acción. Considero hay 3 ingredientes esenciales: intención, decisión y acción. Sin ellos, aunque cuentes con un grupo de trabajo y medios económicos, los resultados serán nulos. Con ellos, aunque no cuentes con los medios económicos, tendrás tus 3 ingredientes y un equipo que te apoya a realizar los objetivos. Hasta este punto la balanza se inclina hacia la intención, decisión y acción de la cancillería alemana por apoyar una crisis humanitaria; es una gran lección de educación y valores para los demás países en el mundo.

*“If we now have to start apologizing for the fact that we are showing a friendly face in an emergency situation, then this is not my country.” (on Wagstyl, Stefan. 2015. Refugee commitment takes Angela Merkel into the unknown” – Financial Times).

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