“Se determinarán responsabilidades tras volcadura”, dice gobernador de Chiapas

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El gobernador Rutilio Escandón adelató que se “determinarán responsabilidades de acuerdo a la ley“, esto luego de la volcadura de un tráiler que dejó como saldo 49 migrantes fallecidos y otros 58 heridosen Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Al respecto el mandatario estatal agregó en redes: “Mi solidaridad con las víctimas del accidente de tránsito ocurrido en el tramo Chiapa de Corzo-Tuxtla Gutiérrez. He instruido dar puntual atención y auxilio a las y los lesionados. Se determinarán responsabilidades de acuerdo a la ley“.

Luis Manuel García Moreno, quien es secretario de Protección Civil del estado, precisió que a las 15:30 hora local, un tráiler que transportaba más de un centenar de migrantes volcó en una curva en la carretera Chiapa de Corzo – Tuxtla Gutiérrez. La Secretaría de Protección Civil informó que el accidente ocurrió en el Puente Belisario Domínguez y Ribera Cahuaré en Chiapa de Corzo. Por otro lado, autoridades locales reportaron que el chofer del tráiler se dio a la fuga. 

El mismo funcionario comentó que: “Los testimonios indicaron que el camión venía a exceso de velocidad y al tomar una curva pronunciada volcó y se desprendió la caja donde viajaban los migrantes“.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó a la coordinadora nacional de Protección Civil Nacional, Laura Velazquéz a trasladarse a Chiapas para continuar asistiendo a las víctimas.

Con información de LatinUS y EFE

Nicaragua culpa a México por apagones en Centroamérica; CFE lo rechaza

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Nicaragua acusó a México como responsable de los apagones sufridos el último mes en Centroamérica, sin embargo, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) rechazó este señalamiento al asegurar que las fallas ocurrieron en un sistema que no tiene relación con México.

El miércoles pasado, se registró un apagón total en Honduras y Nicaragua, que afectó a millones de personas, la segunda gran falla de suministro eléctrico en un mes. El pasado 9 de junio también hubo un apagón que afectó a Nicaragua, Guatemala y Honduras.

De acuerdo con la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) de Nicaragua, esta falla se debió a una interrupción de la línea que conecta de México a Guatemala.

“La suspensión del suministro de energía no es por problemas del sistema interconectado nacional, sino que fue a nivel centroamericano, hubo una interrupción en la línea que conecta de México a Guatemala, lo que provocó problemas en el sistema regional hasta Panamá, como ha sucedido en otras ocasiones”, explicó el presidente de Enatrel, Salvador Mansell.

La CFE aseguró que los apagones en las naciones centroamericanas se deben a fallas que ocurren en el Sistema Interconectado de Centroamérica, que no son atribuibles a la empresa debido a que cada país opera sus sistemas eléctricos de manera independiente.

Por otra parte, un informe preliminar del Ente Operador Regional (EOR), encargado del mercado eléctrico en América Central, señaló que la falla se originó entre Honduras y Nicaragua, por lo que la interconexión entre México y Centroamérica no estaría involucrada.

(Fuente: Luis Cárdenas MX)

Kamala Harris visita frontera con México para ver “efectos” de la migración

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La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se reunió el viernes con agentes federales y niños migrantes no acompañados en la frontera sur, como parte de un viaje para demostrar el compromiso del gobierno de Joe Biden con las políticas de inmigración “ordenadas y humanas”.

La breve pero muy seguida visita de Harris se produjo tras su viaje de este mes a Centroamérica y México, donde abordó las causas profundas de la crisis migratoria que han provocado un aumento de personas indocumentadas que buscan entrar en Estados Unidos.

Cientos de miles de migrantes, la mayoría de Centroamérica, han intentado cruzar al país norteamericano en los últimos meses, lo que provocó duros cuestionamientos de la oposición republicana, que asegura que el enfoque más humano del presidente Biden hacia la inmigración ha generado una crisis fronteriza en lugar de prevenirla.

“Siempre fue el plan venir aquí”, dijo la vicepresidenta a los periodistas tras aterrizar en El Paso, Texas.

Harris, a quien Biden encargó la supervisión de los esfuerzos para hacer frente a la crisis migratoria, dijo que creía que las políticas de la Casa Blanca estaban funcionando.

“El presidente y yo estamos absolutamente comprometidos a asegurar que nuestro sistema de inmigración sea ordenado y humano, y creo que estamos haciendo progresos en ese sentido”, afirmó.

También subrayó que las cuestiones fronterizas deben abordarse de una manera “informada por los hechos e informada por la realidad”, si se quieren resolver de una manera productiva.

Harris habló con jóvenes migrantes que estaban siendo procesadas en un puesto de entrada de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras, y luego se reunió con defensores de la inmigración y agentes federales mientras recorría un centro de procesamiento.

Después de un viaje a Guatemala y México, que tenía como objetivo abordar las causas fundamentales de la migración -la falta de oportunidades económicas, el exceso de violencia, la corrupción y el miedo a los cárteles de la droga-, la vicepresidenta aseguró que su visita a la frontera sirvió para “reforzar” la idea de que hay que encarar la naturaleza de esas causas o enfrentarse a una crisis fronteriza continua.

La demócrata dijo que se podría lograr más si la gente “dejara la retórica” sobre el tema.

El viaje de Harris tiene lugar cinco días antes de que Trump visite con el gobernador de Texas, Greg Abbott, la frontera sur, convertida según el exmandatario en una zona “sin ley” desde la llegada al poder de Biden.

Las medidas de Trump redujeron el flujo de migrantes, pero durante el gobierno de Biden las detenciones batieron récords todos los meses desde marzo. En mayo, alrededor de 180.000 personas fueron arrestadas después de cruzar la frontera ilegalmente, un máximo en 15 años.

(Fuente: El Mañanero Diario)

Estados Unidos anuncia reunión migratoria entre Kamala Harris y AMLO

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, tienen previsto hablar a principios de mayo sobre migración y economía, dijo la Casa Blanca este sábado.

“El 7 de mayo, la vicepresidenta Kamala Harris se reunirá virtualmente con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a quien se unirán el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, y la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier Carrillo”, dijo en un comunicado la portavoz de la vicepresidenta estadounidense, Symone Sanders.

“Esta reunión profundizará la asociación entre nuestros países para lograr los objetivos comunes de prosperidad, buen gobierno y abordar las causas fundamentales de la migración”.

Biden encomendó a Harris resolver el problema de la migración descontrolada en la frontera entre Estados Unidos y México.

La vicepresidenta también se reunirá virtualmente con el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, la próxima semana para discutir el aumento de migrantes, y visitará Centroamérica en junio.

A diferencia del republicano Donald Trump, quien hizo hincapié en evitar que los inmigrantes cruzasen la frontera, Biden y Harris se han comprometido a ayudar a los gobiernos regionales a abordar la pobreza y la violencia que llevan a las personas a emprender el difícil viaje hacia Estados Unidos.

Marcelo Ebrard confirmó el encuentro donde “se tratará la cooperación para hacer frente a la pandemia y la propuesta de México para extender el programa Sembrando Vida a Centroamérica para hacer frente a la migración forzada por la pobreza.

Cabe recordar que López Obrador aprovechó el jueves la cumbre sobre el cambio climático organizada por Estados Unidos para decirle a su par Joe Biden que la fuerza no resolverá el problema de la migración masiva.

El mandatario mexicano, que endureció en 2019 el control militar en su territorio para frenar la migración indocumentada, bajo amenaza de sanciones comerciales de Washington durante el mandato de Donald Trump, aseguró que el “deseo de superación del migrante” es clave en el desarrollo de las naciones.

Así que le propuso a Biden el financiamento de un plan de reforestación que contempla la siembra de 3.000 millones de árboles en la región sureste de México y en los países de Centroamérica y que podría generar 1,2 millones de empleos, según el presidente mexicano.

“Nos comprometemos a ayudar en la organización productiva y social y ustedes, presidente Biden, podrían financiar el programa ‘Sembrando Vida’ en Guatemala, Honduras y El Salvador”, agregó.

La propuesta mexicana contempla además que el gobierno estadounidense otorgue visas de trabajo y hasta residencia o doble nacionalidad a las personas que sumen tres años o más participando del plan de reforestación.

Las detenciones de indocumentados en Estados Unidos se dispararon un 71% en marzo, llegando a 172.300, mientras el número de menores no acompañados se duplicó hasta casi 19.000, según cifras oficiales de ese país.

(Fuente: AFP)

Refugiados en México

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El sufrimiento que la guerra en Siria les ha causado a sus habitantes sigue conmoviendo al mundo. A través de las redes sociales, la gente difunde imágenes y videos devastadores: explosiones, edificios destruidos, padres llorando sobre los cadáveres de sus hijos, botes sobrecargados de gente que terminan por hundirse en el Mediterráneo, Alan Kurdi, Omran Daqneesh… faltan horas en el día para oír las tragedias que se han vuelto cotidianas.

En México hemos estado al pendiente de estos acontecimientos, y hemos alzado la voz para criticar la falta de respuesta por parte de Europa y los EU. Sin embargo, la indignación del pueblo mexicano no se ha traducido en ningún proceso para ayudar a gran escala.

La Asociación Internacional de Sirios en México (fundada en 2013 por un refugiado sirio) debe enfrentarse contra el desafío que presenta la burocracia mexicana; de acuerdo con CNN Expansión, “mientras [se] va de ventanilla en ventanilla pidiendo asistencia al gobierno mexicano, ya han muerto alrededor de 70 personas que pidieron ayuda” [1].

Este reportaje, escrito a finales del 2015, afirma que la Asociación logró traer a 26 sirios; también, el fundador de la misma declaró que se necesitaba ayuda urgente para continuar con este trabajo. Hoy por hoy, el sitio web ha expirado, y la última actualización en su página de Facebook se hizo en marzo. Otra iniciativa interesante es la del Proyecto Habesha, el cual pretende ayudar a 30 refugiados a terminar sus estudios en México a través de donaciones [2].

 




Nuestra incapacidad para hacer algo más puede justificarse con las limitaciones que impone la distancia geográfica; muchos piensan que si los refugiados sirios estuvieran aquí, sería más fácil ayudar, ignorando que en México ya habitan alrededor de 7 mil refugiados [3]. Aunque es un tema menos tratado en los medios de comunicación, la violencia en Centroamérica también ha desplazado a miles de personas.

Mientras vociferamos que Europa debe atender a los refugiados sirios y que Donald Trump es una amenaza para los latinoamericanos que buscan oportunidades en EU (opiniones perfectamente justificables), es interesante encontrarse con un silencio a la hora de mirarse en el espejo y encontrar posturas proteccionistas similares.

En 2014, se estimó que de las solicitudes de refugio provenientes del Salvador y Honduras, se rechazaron 8 de cada 10 [4]. Por otro lado, en Tijuana y Mexicali también se encuentran alrededor de 6 mil refugiados haitianos, quienes huyen de la inestabilidad política y los desastres naturales que han azotado a su país; los albergues están saturados, muchos duermen a la intemperie y no hay alimento suficiente [5].

Es importante ver que la distancia geográfica no es excusa suficiente como para quedarnos con los brazos cruzados. Lamentablemente, otros han criticado el extenderle la mano a los refugiados, como el Frente Nacionalista de México. Este grupo, adoptando argumentos parecidos a los de Trump, afirma que el país tiene que concentrarse en lidiar con sus propios problemas antes de voltear a ver a otro lado.

 




¿No es simplista pensar que somos capaces de apoyar una sola causa? ¿Con qué autoridad moral se puede dictar a quién o a quién no se debe ayudar? Al final del día, aquellas personas admirables que deciden aportar su tiempo o dinero para apoyar una causa altruista, ya sea la de los refugiados o cualquier otra, buscan un impacto positivo en nosotros como humanidad.

[1] Darío Martínez Brooks. “Sirios: El largo camino a México.” CNN Expansión. 28 de diciembre del 2015.
http://expansion.mx/expansion/2015/12/21/que-hace-mexico-ante-la-crisis-de-refugiados-sirios.

[2] Proyecto Habesha. http://www.proyectohabesha.org/

[3] Alberto Morales y Juan Arvizu. “Aumentan solicitudes de centroamericanos para refugio en México.” El Universal. 07 de septiembre del 2016. http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2016/09/7/aumentan-solicitudes-de-centroamericanos-para-refugio-en-mexico.

[4] Tania L. Montalvo. “Se duplican solicitudes de refugio en México; 75% son rechazadas.” Animal Político. 11 de marzo del 2014. http://www.animalpolitico.com/2014/03/se-duplican-las-solicitudes-de-refugio-en-mexico-pero-75-son-rechazadas/.

[5] Jimena García Lira. “La tragedia que persigue a los haitianos hasta México.” CNN Expansión. 12 de octubre del 2016. http://expansion.mx/nacional/2016/10/10/la-tragedia-que-persigue-a-los-haitianos-hasta-mexico.

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Los cuartitos de Adrian de la Garza

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El gobierno de Monterrey anunció un programa de construcción de pequeños cuartos en la zona del norponiente de Monterrey. El comentario de hoy no va dirigido a analizar si está bien o mal el construir dado que estos apoyos serán gratuitos. El problema radica en la terrible definición del problema que tiene el Municipio de Monterrey sobre la crisis de vivienda en la ciudad.

El tema es multifactorial y pasan los años y no se ve un cambio en la visión tanto del Estado como de los municipios. La crisis está en el alto número de familias marginadas en la ciudad, sean nacidas o no en Monterrey.

El norponiente de Monterrey no tiene preparatorias de la UANL, ninguna escuela de educación ha entrado a esas zonas. En el norponiente se vive una situación parecida a lo que se vive en Centroamérica, colonias hacinadas, en pobreza, sin educación, sin empleo sin servicios públicos de calidad sin seguridad. La Alianza es el ejemplo representativo de la degradación social que tiene la ciudad.

 




Adrián de la Garza no debe plantearse hacer estas mini construcciones de 3×4. El gobierno municipal tiene que invertir en estas zonas de manera importante, con un énfasis particular y directo. La inversión en obra pública tiene que atender las zonas más vulnerables para evitar que el ciclo de pobreza se mantenga.

Más allá de cualquier chauvinismo y regionalismo, la ciudad de Monterrey no puede voltear su mirada a la tragedia de la pobreza.

Los pobres son más, dan votos y son la mercancía más barata de la industria electoral… Entre más pobres y más asistencialismo, más votos. Curiosamente, la misma técnica que impuso al señor de la Garza en el poder.

 




Lo dicho, dicho está.

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El Talón de Aquiles: “Somos Más Parecidos de lo que Quisiéramos Creer”

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Cada vez que inicié mi curso de “Sociedad y Cultura de África”, señalé dos elementos primordiales para eliminar estereotipos, sin lo cual no tiene sentido emprender estudios africanos: primero, desde una óptica comparada, debemos aceptar que es más lo que nos une que lo que nos separa; segundo, ni América Latina está “tan adelantada” con respecto a África, ni África está “tan atrasada” con respecto a América Latina. Veamos algunos indicadores que comprueban estos argumentos.

Ni América Latina está “tan adelantada” con respecto a África, ni África está “tan atrasada” con respecto a América Latina.

Somos más parecidos de lo que quisiéramos creer.

A finales de enero de 2016, Transparencia Internacional publicó su Índice de corrupción 2015. Más allá del hecho de que ningún país africano o latinoamericano se encuentra entre los diez primeros lugares, dos elementos llamaron mi atención. Por un lado, si bien es cierto que seis de las 12 últimas posiciones son ocupadas por países africanos (Guinea-Bissau, Libia, Angola, Sudan del Sur, Sudan, y Somalia), en dos posiciones sobresalen países de las Américas (Haití y Venezuela). Por el otro, el primer país de América Latina que aparece en la lista, Uruguay, lo hace en el lugar 21, no tan por adelante del primer país africano, Botsuana, que se ubica en lugar 28; de hecho, Costa Rica y Cabo Verde comparten la posición 40, Republica Dominicana y Somalia la 103, Argentina, Costa de Marfil, Ecuador, y Togo la 107, y Honduras, Malawi, Mauritania, y Mozambique la 112. Ruanda (44) y Namibia (45) están por delante de Cuba (56), El Salvador (72) y Panamá (72), y México aparece al mismo nivel que Mali (lugar 95), debajo de Liberia (83), Túnez (76), y Burkina Faso (76), así como de Argelia, Egipto y Marruecos (88).

Los cinco países más violentos del mundo son todos latinoamericanos, cuatro de los cuales se encuentran en Centroamérica.

Para aquellos que dudan de la solidez de la comparación, veamos indicadores de violencia, más concretamente de asesinatos. Hasta el 2012, América Latina era la región del mundo con mayor número de muertes por homicidio y armas de fuego. Los datos varían frecuentemente, en una especie de competencia malsana para saber cual es el país más mortífero, pero según diversos informes de homicidios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUUD), Honduras, con una tasa de homicidios de 91,4 por cada 100,000 habitantes, fue el país más violento del mundo en 2011; sigue Venezuela, con tasas en los últimos años rondando 53/100,000 habitantes y, en general, al menos en 2013 siguen Belice (44,7), Jamaica y El Salvador (41.2), así como Guatemala (39,9). Nótese que los cinco países más violentos del mundo son todos latinoamericanos, cuatro de los cuales se encuentran en Centroamérica. El primer país africano en esta lista es Zambia (38), en la novena posición; sigue Uganda (36.3) en la 11, Malaui (36) en la 12, Lesoto (35.3) en la 13, Sudáfrica (31.8) en la 14, y República del Congo (30.8) en la 15. Cierto, la totalidad de los países del “Top 20” de la inseguridad mundial son latinoamericanos o africanos; de hecho, hay que esperar hasta la posición 34 para encontrar a Kirguistán (20.1), de Asia Central. Pero aún en ese marco, quiero recalcar que Brasil (26.5) es más inseguro que países “inestables” o gobernados por Estados “débiles” o “fallidos” como Sudán (24.2) y República Democrática del Congo (RDC: 21.7). Además, existe menos probabilidad de ser asesinado en Sierra Leona (14,9), Mauritania (14,7), Zimbabue (14,3), Gabón (13,8), Liberia (10,1), Senegal (8,7), o Madagascar (8,1), que en México (15,5). Nunca entendí por qué algunos latinos piensan que ir a África es aventurero, pues lo contrario es más exacto: para venir a América Latina, un africano requiere aventurarse.

Siempre me impresionó lo mucho que saben los africanos sobre América Latina, por lo que me avergüenza lo poco que sabemos sobre África. Tal vez por ello, me cuesta tolerar la condescendencia fruto de la ignorancia.

Ni tan adelantados, ni tan atrasados.

A mediados de enero de 2016, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja las proyecciones de crecimiento mundial para el 2016-17, situándolas entre un 3,4% y un 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB). En América Latina, las previsiones son modestas: primero, se vaticina una contracción del PIB agregado de 0.3% en 2016; luego, un crecimiento de 1.6% en 2017. Pero para África, se pronostica una (modesta) continuación de la expansión económica. Claro, siempre se podrá indicar que es más fácil crecer cuando no hay nada: el 20.7% de crecimiento del PIB que se espera en Sudán del Sur en el 2016 se puede explicar de esa forma; pero lo mismo podría aplicar a Haití, la economía más pobre del hemisferio occidental, que sigue sufriendo las secuelas del terremoto de 2010, y cuyas previsiones de crecimiento son, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de apenas un 2.5%. Por supuesto, no todo son buenas noticias en África; existen también países que se alejan del promedio, como Guinea Ecuatorial y Sierra Leone, que experimentaron contracciones económicas de -15,3% y -12,8% en 2015. Pero América Latina tampoco es ajena a estos casos: Venezuela sufrió una contracción del PIB de 4,2% en 2015 según el Banco Mundial, y el FMI augura una caída del -18% entre el 2015 y 2016, asistida por una inflación de 720% en 2016. Siempre me impresionó lo mucho que saben los africanos sobre América Latina, por lo que me avergüenza lo poco que sabemos sobre África. Tal vez por ello, me cuesta tolerar la condescendencia fruto de la ignorancia. Basado en estimados para 2014, observamos que Etiopía (10,3%), RDC (9,2%), Costa de Marfil (7,9%), y Mozambique (7,4%), tuvieron todos crecimientos del PIB mejores que República Dominicana, primer país de nuestra región que aparece en en listado del FMI (posición 17, con un crecimiento de 7,3%). Entre esta isla y Panamá, el siguiente país latinoamericano en aparecer (6,20%), están Mali (7,2%), Sierra Leone (7,1%), Tanzania (7%), Chad, Mauritania, Níger, y Ruanda (6,9%), República del Congo (6,8%) y Nigeria (6,3%)..

Ahora, para los que desconfían del PIB por ser un indicador reductor y distorsionador, veamos dos datos adicionales: el coeficiente GINI, que mide desigualdades en la distribución del ingreso (0 es una distribución perfecta de la riqueza y 100 es una distribución perfectamente desigual), y el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas. Las cifras sobre la desigualdad son muy incompletas, por lo que es difícil elaborar un panorama global. Los datos del Banco Mundial del 2011, sin embargo, permiten contrastar el coeficiente Gini de Brasil (53,1), Chile (50,8), Colombia (54,2), Guatemala (52,4), Honduras (57,4), Panamá (51,8), y Paraguay (52,6), todos por arriba de 50, con el de Chad (43,3), Benín (43,4), Republica del Congo (40,2), RDC (42,1), Senegal (40.3) y Togo (46), todos debajo de 50. Ocho países latinoamericanos mostraron índices menores a 50, pero ninguno por debajo de 40: Argentina (43,6), Bolivia (46,3) Costa Rica (48,6), Ecuador (46,2), El Salvador (42,4), Perú (45,5), República Dominicana (47,4), y Uruguay (43.4). En cuanto al IDH, es posible que sí hallemos alguna diferencia entre las regiones, al menos si nos basamos en los datos de 2014. Dos países latinoamericanos, Argentina y Chile, se clasifican entre los 49 países con un “Muy Alto IDH”; ningún país africano integra este grupo; además, 19 países de América Latina y el Caribe se encuentran en el segundo grupo, el de “Alto IDH”; solo tres países africanos – Argelia (83), Libia (94), y Túnez (95) – están presentes. Además, de los 39 países que integran el grupo de “IDH Medio”, 12, es decir, 30,7%, son africanos: Botsuana (106), Egipto (108), Gabón (110), Sudáfrica (116), Cabo Verde (122), Marruecos (126), Namibia (126), Congo (136), Guinea Ecuatorial (138), Zambia (139), Ghana (140) y Santo Tomé y Príncipe (143). Esos son los mejores ejemplos de África, los cuales contrastan con los siete países de las Américas que, al estar incluidos en este grupo, muestran un rezago con relación al resto: Paraguay (112), El Salvador (116), Bolivia (119), Guyana (124), Nicaragua (125), Guatemala (128), y Honduras (131). En fin, forman parte del grupo de 32 países con “Bajo IDH”, 23 casos africanos (71,8%); en cuanto a nuestra región, solo Haití (lugar 163) se encuentra en esta categoría.

Somos más parecidos de lo que quisiéramos creer, y ojalá que la aceptación de esta evidencia permita revivir nuestra curiosidad y nuestras ansias de aprender de un continente que tiene mucho que ofrecer.

Consideraciones finales.

La discusión podría ser más enriquecedora si nos damos a la tarea de definir los conceptos aquí propuestos para elaborar esta comparación. Por ahora, sin embargo, recordaré que Transparencia Internacional no mide “corrupción” sino “percepciones de corrupción”, que la violencia puede tomar múltiples formas – el homicidio no es más que una de ellas –, que el PIB no mide el progreso y es insuficiente para determinar grados de desarrollo o subdesarrollo, y que el IDH pretende medir algo tan complejo como la “riqueza” de las vidas humanas. En ese marco, si bien América Latina lleva un camino recorrido en materia de desarrollo humano, en términos de las percepciones de corrupción de nuestras élites políticas, de la inseguridad en nuestras calles, de las perspectivas a corto y mediano plazo de crecimiento económico, y de las desigualdades socioeconómicas, no solo no somos tan diferentes a África, sino que en algunos casos, varios de los países africanos lucen mejores indicadores que los nuestros. En definitiva, somos más parecidos de lo que quisiéramos creer, y ojalá que la aceptación de esta evidencia permita revivir nuestra curiosidad y nuestras ansias de aprender de un continente que tiene mucho que ofrecer. Tal vez así podamos, viendo nuestro reflejo en ese espejo africano, aprender mucho más sobre nosotros mismos.

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