El claroscuro europeo: la derecha

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El resurgimiento de la derecha y el retorno de los partidos de extrema derecha a la palestra sigue extendiéndose por Europa. En Grecia, el pasado fin de semana, Nueva Democracia, logró quitar del cargo al progresista Alexis Tsipras y hacerse del gobierno, lo que para el país podría supone tener una relación mucho más cómoda con el FMI, el Eurogrupo o la Alemania de Merkel. Sin embargo, tener como líder al conservador Kyriakos Mitsotakis implica tener un ministro cuyos familiares y allegados son famosos porque han vivido de la política por muchos años y siempre están rodeados de empresarios.

La confianza que dieron los europeos a las formaciones de izquierda parece ser que no cumplieron con las expectativas, pues poco a poco el electorado acude cada vez más a las urnas para castigarlos o de plano no van a votar. Sí, hay casos donde la izquierda sigue liderando el gobierno (España) y otros donde la alternativa al neofascismo apenas se impone (Francia), pero eso no quita que haya otros donde la presencia de partidos de derecha sea endémica (Alemania, Países Bajos, Polonia).

¿Por qué los europeos están regresando a las formaciones de derecha y quitan el voto de confianza a la izquierda? Porque encuentran en los conservadores y nacionalistas la esperanza de volver “al modelo de antes”; el deseo de vivir como en tiempo previo a la crisis y sentir como si no hubiera pasado nada. En términos económicos (que es por lo que realmente se mueven muchos asuntos políticos), tradicionalmente se asocia a la derecha con crecimiento. Pero claro, lo importante es leer las letras chiquitas y darse cuenta de que la macroeconomía no significa que la riqueza siga siendo acumulada entre algunos. De hecho, es completamente al revés.

Aunque en el horizonte se ve una época de vacas (muy) flacas para la izquierda, hay tres temas que, de ser utilizados de manera estratégica, pueden mantenerla vigente y quitar el foco del tropiezo en la gestión de la crisis: la reivindicación de los derechos de la mujer, el movimiento LGBT y la preocupación por el cambio climático. Los tres son cada vez más visibles y, por más obvio que parezca, la afinidad entre los seguidores de estos movimientos y las formaciones de izquierda tiene un origen en particular: todos ellos han compartido la trinchera ir en contra del statu quo y, por ende, se encuentran muy alejados de las formaciones políticas que defienden los valores tradicionales. ¿Les parecería congruente que, por ejemplo, el PAN aquí en México hablara de impuestos al carbón o al uso de combustibles fósiles? Pongo este ejemplo porque del tema de la familia, la mujer y la diversidad sexual no hace falta hablar para establecer mi punto.

Pero ¿es posible que las formaciones políticas puedan hacer suyas estas causas? A pesar de que siempre han existido partidos animalistas o verdes (no, el que tenemos en México no cuenta, de verdad), las otras dos causas mencionadas no suelen estar encasilladas en una única formación política. Un ejemplo podría ser el del partido progresista español “Podemos”. El más que guiño de hacerse con el electorado feminista en las pasadas elecciones -renombrando a su partido como “Unidas Podemos”- no es que le haya salido bien que digamos: el voto de la izquierda se concentró en el socialismo español (PSOE) y están prácticamente fuera de los cargos importantes del gobierno.

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”, decía Antonio Gramsci, filósofo marxista, cuando hablaba sobre los cambios y la crisis. Y sí, los viejos monstruos de la intolerancia y la represión están resurgiendo, pero quienes son los primeros en combatirlos no pudieron ganar la batalla y ven en sus raíces el único refugio a los problemas. Vaya, en español, “más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¿Será? Ojalá que no.

España está de cabeza: Elecciones generales 2019

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El próximo domingo 28 de abril habrá elecciones generales en España y todas las encuestas indican que el actual presidente -Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, centroizquierda)- se mantendrá en el cargo. Lo curioso es que Sánchez lleva apenas diez meses como Presidente del Gobierno y tuvo que adelantar las elecciones porque no pudo conseguir que los otros grupos parlamentarios aprobaran su paquete presupuestario. Su antecesor, Mariano Rajoy -del Partido Popular (PP, derecha)- dejó el cargo en 2018 tras una moción de censura. ¿Qué está pasando con la política en España?

Para entender la situación actual, hay que remontarse a hace unos cuatro años, cuando dos nuevas fuerzas políticas llegaron a competirle el poder al PSOE y al PP: Unidos Podemos (izquierda) y Ciudadanos (hoy centroderecha). Para las elecciones de 2015, la atomización de fuerzas políticas supuso el fin de los gobiernos de mayorías absolutas y trajo complicaciones para la investidura del candidato del PP, Mariano Rajoy, por lo que al año siguiente nuevamente se convocó a elecciones. Dos años más tarde se produciría la mencionada moción de censura para destituir a Rajoy del cargo, pues su partido fue señalado por casos de corrupción millonarios. Con calma. Esto apenas se pone bueno.

El resurgimiento de la ultraderecha no tardó en llegar a España y ya tiene nombre: Vox. Si bien existe desde 2014, no fue hasta el pasado mes de diciembre que tuvo lugar su irrupción en la política española tras haberse convertido en la quinta fuerza más votada en Andalucía -territorio más poblado de España- al haber conseguido 12 de los 109 escaños por disputar. En las encuestas, apenas se les tomaba en cuenta con uno. Partidario de eliminar las leyes de género, del uso de armas para la defensa propia y en contra de la inmigración (particularmente desde países islámicos), Vox tiene asegurada su participación en el Congreso. Según las encuestas, conseguirán alrededor de 30 escaños de los 350 que están en juego, pero la experiencia dicta que podrían ser más. ¿Qué cómo logaron su crecimiento? Hay un viejo conocido que últimamente les está asesorando: Steve Bannon, el exjefe de estrategia de Donald Trump.

El resultado de estas elecciones sigue en el aire: ninguno de los bloques parlamentarios suma para obtener una mayoría absoluta. Si bien existen otras fuerzas minoritarias que podrían ser la clave, la más fuerte es Esquerra Republicana de Catalunya (izquierda independentista); la misma que -junto con otros- se negó a aprobar los presupuestos de Sánchez, por lo que se tuvo que adelantar la convocatoria electoral.

La campaña dura quince días y finalizará este viernes para dar paso a una jornada de reflexión (sábado), pero lo cierto es que ya desde hace dos meses se viene cocinando todo. Hubo dos debates entre las cuatro principales fuerzas (PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos), pero el número de indecisos sigue siendo alto: aproximadamente el 30% de las personas aún no sabe por quién votar.

No hay una única causa que explique el porqué de la atomización de la oferta política en España, pero no cabe duda de que los efectos de la crisis económica de 2008 fueron un catalizador importante. La precarización laboral, los problemas para pagar las pensiones, el alza en los precios de la vivienda y un salario mensual promedio por debajo de la media de la Unión Europea son algunos de los temas que hasta hoy siguen sin resolverse. Además, el movimiento independentista catalán se encargó de tensionar aún más a las élites políticas, lo que supone agregar otro tema a la lista de pendientes. 

Los españoles tienen su sistema político de cabeza y este domingo se juegan el futuro de su país. Cualquier cosa que venga desde fuera -como una pedida de disculpas, por ejemplo- no tiene cabida en la agenda, pues ni siquiera después del proceso electoral hay garantías de que haya un alivio a nivel político. Habrá que esperar.

¿Competencia Política = Ingobernabilidad?

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Este domingo pasado se llevaron a cabo elecciones federales en Italia donde se votó la integración de ambas cámaras (diputados y senadores) y los resultados han generado un ambiente de incertidumbre e inestabilidad política ante la incompatibilidad ideológica de las 3 coaliciones que se repartieron prácticamente todos los votos. Como dato curioso son 630 diputados y 315 senadores, muchísimos más que los que tenemos en México si consideramos además que Italia tiene una población 50% mas chica que la de México). 

El problema de Italia radica en que no se puede conformar un gobierno si no se cuenta con la mayoría y el problema es que los partidos que conforman las coaliciones tienen ideologías y posturas contrarias en casi todos los ámbitos: económico, social, laboral, etc. La Coalición Centroderecha incluye a partidos que se han caracterizado por tener un discurso populista de derecha e inclusive racista haciendo alusión a un Trump italiano combinado con el regreso del polémico expremier Silvio Berlusconi que no pudo competir para presidente por estar inhabilitado por la ley, sino ahora sería el virtual presidente electo. El Movimiento 5 Estrellas de ser un partido inexistente ahora es la segunda fuerza política y es considerado el populismo de izquierda, el Partido Demócrata de ser el partido en el poder pasa a ser 3era fuerza muy lejana de las primeras dos. Pero bueno, uno pudiera pensar que este tipo de cosas solo pasa en Italia, coloquialmente llamado por los internacionalistas como el país de los 64 gobiernos en 70 años pero la realidad es que esta tendencia ni es nueva ni es exclusiva de un país y menos de un continente.

En España pasó algo similar con las elecciones del año pasado donde se rompió el bipartidismo del PP y PSOE al aparecer como fuerzas los partidos Ciudadanos y Podemos que paralizaron la toma de decisiones y orillaron al país a tener un gobierno provisional. Tomemos por ejemplo el caso de nuestro país, México, después de que el INE comenzó a manejar las elecciones en 1997 el PRI perdió la mayoría en el congreso y se intensificó una cada vez mayor competencia política que muchos pensaron traería grandes mejoras para la vida democrática de nuestro país, pero si bien era un cambio inevitable la verdad es que el incremento desmedido de la corrupción no tiene precedentes ni colores, jamás en la historia habíamos visto tantos escándalos, perseguidos y vinculados a procesos relacionados con corrupción, jamás las arcas federales, estatales y municipales habían estado tan sistemáticamente endeudadas ni mucho menos habíamos visto una actitud generalizada donde al no saber si algún día podrán regresar al gobierno deciden abusar del mismo para uso personal al máximo por miedo a no volver.

La guerra sucia en los procesos es más fuerte cada 3 años, en lo personal considero inmaduro y no creo que podamos catalogar a una propuesta populista, como populista o no, López Obrador, Anaya y Meade representan proyectos distintos y merecen tanto sus proyectos como sus perfiles ser estudiados de manera efectiva por la población que podrá escoger entre votar con el hígado o con la cabeza, pensando en el voto útil o  en votar por la opción que más le convenza como marca el deber ser. 

Este problema de ingobernabilidad y falta de confianza en el gobierno aunque si bien se ha venido agravando por el mal uso de las redes sociales no es exclusivo de nuestra época, el partido Nazi de Hitler tuvo menos votos en 1928 que en 1924 y fue gracias a la crisis mundial del jueves negro de 1929 que en 1930 logró convertirse en segunda fuerza y años después tomar el control de Alemania.

En 2016 la grave situación económica de Estados Unidos y el malestar social generado por los efectos de la globalización hicieron factible que un candidato como Trump pudiese ganar. Siempre los tiempos difíciles son la mayor oportunidad para los partidos extremistas y populistas de llegar al poder aprovechando la desesperación de la gente pero tampoco es eso una excusa para concluir que la competencia política solo tiene efectos negativos, al final que tenga esos efectos o no depende de la racionalidad de nosotros los votantes a la hora de votar e interactuar con nuestros gobernantes.

La izquierda y López Obrador

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En las encuestas, MORENA está en la punta para el puesto de Jefe de Gobierno de la capital e incluso de cara al 2018.

No voy a subirme en el carrito de la denostación de la que está objeto Andrés Manuel, solo por el hecho de ser quien es. Y hay que decir Andrés Manuel porque Morena es él, en resumidas cuentas.




Pocos han escrito respecto a la posición que debe tomar la izquierda de cara a 2018. Es claro que el PT irá con quien se le acomode más, en este caso, el PRD.

Sin embargo, ¿qué hay de MC?, ¿Existen independientes de izquierda?, el país necesita una izquierda sólida, una izquierda que realmente sea opción de gobierno. Desafortunadamente, yo no veo en Morena, la izquierda que necesitamos como país.

¿Por qué? Por los perfiles que tiene. Si usted ve el Partido Socialista en Francia, el PSOE en España, América Latina que tenemos izquierda de todo tipo, verá cómo la mayoría de los partidos mantienen ciertos temas que los identifican como tales y que guste o no son opción legítima al poder.




En MORENA, yo veo un collage de perfiles, no veo una izquierda progresista y liberal. Quienes sacaron las grandes reformas progresistas en la Ciudad de México no fueron integrantes de MORENA.

Sigo viendo fantasmas del viejo PRI con el dogma de PEMEX intocable, con ideas económicas de los 70s, haciendo pactos con disidentes y me da tristeza ver como es que un académico tan lúcido y brillante como don John M. Ackerman se radicaliza por cualquier cosa en su twitter y sus videocolumnas.

Yo creo que la mejor manera de evaluar a MORENA no es con base en argumentos ad hominem o creando causalidades falaces. Hay que ver el trabajo legislativo y en gobierno de este partido para considerarle opción al 2018.

La izquierda sigue dividida, se mantiene dividida y no se ve manera de que componga el rumbo. Para 2018 nos acercamos a un futuro muy desolador donde nadie cree en nadie y donde el desprestigio es el pan de cada día.

Esto lo está captando Andrés Manuel y sabe cómo manejarlo. No lo descarten ni lo juzguen de loco porque tiene en este momento muchas posibilidades de ganar y eso, representaría una verdadera sacudida para el país. ¿Buena, mala? Hasta hoy va ganando, veremos si alguien le sale en el camino.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”