Lula es condenado a 9 años y medio por caso de corrupción.

El caso Petrobras se ha cobrado su mayor víctima en los tres años que lleva desgranando la corrupción en las élites brasileñas. El ex presidente más popular del país, Luiz Inácio Lula da Silva, fue condenado este miércoles a nueve años de cárcel por corrupción y blanqueo de dinero. Lula, que en los últimos meses  no ocultaba su ambición por presentarse de nuevo a las elecciones generales de 2018, podrá recurrir la sentencia, lo que evitará ahora un ingreso en prisión. Una confirmación del fallo de culpabilidad implicaría también la inhabilitación política.

La sentencia fue dictada por el juez Sergio Moro, quien señaló que la razón para no ordenar el arresto inmediato del mandatario para que apele en libertad es “evitar ciertos traumas”.

En cualquier caso, la sentencia de Moro, encargado de las investigaciones sobre la trama de corrupción conocida como “Lava Jato”, es histórica: por primera vez un ex presidente de Brasil es condenado por corrupción.

El caso, que inició alrededor de la petrolera estatal Petrobras, ha acabado salpicando a políticos y poderosos empresarios de Brasil.

La sentencia de Moro, cuyas investigaciones por el operativo “Lava Jato” han llevado a que algunos lo consideren un posible candidato presidencial, llega en un contexto de profunda crisis política en Brasil.

Dilma Rousseff, la sucesora de Lula, fue sometida a un juicio político y destituida en agosto de 2016 por normas fiscales, maquillando el déficit presupuestal.

Desde entonces gobierna quien fuera el vicepresidente de Rousseff, Michel Temer, que actualmente enfrenta cargos por corrupción pasiva.

Hace tan solo dos semanas, Moro sentenció a 12 años de prisión a Antonio Palocci, un influyente ministro durante los gobiernos de Lula y Rousseff, también por corrupción.

El Fracaso de la Izquierda: Latinoamérica

Durante la década de los 90´s el mundo se encontraba dividido por dos grandes bloques que se repartían y pugnaban la hegemonía política: el Capitalismo y el Comunismo, pero la disolución de grandes potencias comunistas como lo fue la URSS arrinconó la ideología socialista-comunista, y apartada de los reflectores políticos, se mantuvo ausente, casi inexistente, creyéndose finiquitada.

Por el otro lado una vertiente del capitalismo, que data sus inicios en los 80´s, propuso una formula distinta al sistema político como solución a sociedades modernas y cambiantes que la nueva revolución tecnológica transformó a finales del siglo, logrando posicionarse en cada rincón del mundo occidental con marcada tendencia económica, social y política: el Neoliberalismo.

Y cuando el mundo convergía hacia una nueva y prospera época de bienestar el sistema económico colapso a finales del siglo XX, dejando expuesto las debilidades de esta corriente económica, forjando inconformidad social y cuestionamiento de la eficiencia del Neoliberalismo en Latinoamérica, alentando un cambio en el panorama político que enmendara las fallas que el capitalismo había dejado a su paso.

La llamada izquierda política, el Socialismo, resistió el avasallante crecimiento del Neoliberalismo Latinoamericano hasta su colapso sistémico con las crisis de sus principales exponentes –México 1994; Brasil 1999; Argentina 2001/2002– propiciando una revolución sociopolítica que intento alejarse de los efectos negativos del Neoliberalismo y cómo un efecto dominó, la izquierda se esparció por toda América Latina, con tal rapidez dentro del periodo de una década, similar a una epidemia ideológica propagándose por toda la región, la llamada Marea Roja o en palabras del periodista Larry RohterNew York Times-, una Marea Rosa, al no verse influenciada con tendencias extremistas del Comunismo y acercarse más a un sistema Social-Demócrata, es decir, un Socialismo más light.




Un movimiento sociopolítico, nombrado por algunos expertos como el Socialismo del Siglo XXI, aunado a una serie de eventos que marcaron el inicio del período izquierdista, dieron cabida a la constitución de la Izquierda como la principal fuerza política hegemónica de toda la región, y como reacción en cadena, el fantasma del Socialismo –en palabras de Karl Marx– se propagó a lo largo del continente, Hugo Chávez en Venezuela (1999), Ricardo Lagos en Chile (2000), Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Tabaré Vázquez en Uruguay (2005), Evo Morales en Bolivia (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y Ollanta Humala en Perú (2011).

Toda Latinoamérica se repartió entre partidos de ideas marxistas o similares. Creando un conglomerado geopolítico, sin precedentes, fortificando y estrechando las relaciones comerciales, económicas y políticas entre los países latinos.

El auge izquierdista de Latinoamérica se vio acompañado de un amplio crecimiento económico y un gran desarrollo social en todos los países que alinearon su postura a la tendencia política, pero este apogeo debe su razón de ser a dos factores: 1) la alta demanda del mercado mundial de materias primas, petróleo principalmente, y al 2) fracaso sistémico del Capitalismo.

Y así como su rápida propagación, el final de la izquierda llegó velozmente, la caída de los petroprecios y los abundantes casos de corrupción, liquidaron el desarrollo de los países y crearon en las sociedades un hartazgo social con individuos apolíticos y antisistémicos, cansados de una economía fallida y gobiernos de ideologías carentes.

Concluyendo que el crecimiento económico que los países alcanzaron durante la primera década del siglo XXI, no se debe a que los gobiernos latinoamericanos hayan adaptado una postura populista, sino que el crecimiento mismo creo las condiciones ideales para el aumento de regímenes con dicha personalidad, similar a una moda, con la finalidad de integrarse a la ola de beneficios que la tendencia produjo.

Por lo que el decremento económico de toda la zona y los fuertes golpes que ha sufrido la izquierda en los últimos años: la muerte de sus principales defensores, Chávez y Castro, la perdida de la hegemonía política de la zona, reelecciones frustradas (AMLO, México 2006/2012), crisis económicas (Hipotecaria 2008), casos de corrupción (Lula da Silva/Dilma Rousseff, Brasil; Cristina Fernandez de Kirchner, Argentina), han sido los parteaguas del desplome de la marea ideológica.




Dejando a su paso concluida una etapa de fugaz beneficio y un sinfín de interrogantes e inquietudes del futuro que le espera a esta región, de potencial mal aprovechado y esclavizado por las grandes potencias que, de algún modo, se favorecen manteniendo a Latinoamérica en limitado desarrollo.

En la actualidad, el cambio de postura, el fracaso de la izquierda, ha quedado muy claro, la mayoría de los países que hace no más de diez años poseían gobierno populistas (Imagen) han puesto en la mira distintos horizontes políticos dejando atrás posturas ideológicas de carácter populista y centrando sus políticas públicas en tendencia más conservadoras, intentando aminorar los efectos negativos que el fantasma izquierdista causó.

Y exponiendo ante el mundo entero, que una vez más, un gobierno con personalidad socialista, carece de lo necesario para posicionarse como una potencia mundial por tiempo indefinido.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Brasil: ¿Ejemplo de acción ciudadana o control ciudadano?

Desde el pasado 12 de mayo del presente año, Dilma Rousseff –presidenta de Brasil desde el 2011- había sido suspendida por presuntos movimientos de presupuesto del gobierno federal. Esto en la coyuntura de un proceso de investigación –conocido como Lava Jato, o taller de lavado en español- contra políticos que estaban relacionados a conflictos de intereses y actos de corrupción. Proceso del cual la Policía Federal de Brasil estaba encargada.

Finalmente, el juicio de Rousseff terminó dictaminando que, si bien otros presidentes anteriores ya habían hecho lo que ella sin recibir ninguna acusación, era culpable por el movimiento de fondos presupuestados para ciertos programas federales. Después de dicho dictamen, el senado votó a favor de remover a Rousseff de la presidencia de Brasil, dejando a Michel Temer –su vicepresidente- como el presidente interino hasta el 2018.

La historia del Impeachment de la presidente de Brasil tiene dos –al menos- diferentes historias de las razones por la cual se querría remover a la presidenta de su cargo.

La primera es pensando en que la ciudadanía realmente estaba cansada de la corrupción, y que tanto Michel Temer –actual presidente de Brasil y ex vice presidente- como Eduardo Cunha –ex presidente de la cámara de diputados y uno de los principales líderes a favor del impeachment de Rousseff- hayan creído que Rousseff había perdido credibilidad en el gobierno brasileño.

Por otro lado, podemos también tomar en cuenta el hecho de que hubo una ruptura entre el PT –el partido de Rousseff- y el PMDB –partido de Temer y Cunha-, y que Temer terminó en conflicto con Rousseff por su falta de acción en la vice presidencia. Tomando en cuenta estos factores, se podría incluso pensar en que la destitución de Rousseff –ayudada por la coyuntura del lava jato- fue preparada por Cunha y Temer debido a la ruptura que su partido –el PMDB– tuvo con el PT.

Debido a las acusaciones de Temer y Cunha hacia Rousseff, muchos de los brasileños ven en la ex presidenta a una mujer corrupta que solo quería beneficios propios. Sin embargo, el error cometido por Rousseff –que también había sido cometido por los 2 presidentes anteriores- fue uno en el que menos se podría apreciar un conflicto de interés, a diferencia de muchos otros casos descubiertos por el lava jato.

Algunos dicen que el PMDB preparó el impeachment por cuestiones de poder e intereses, y que han logrado manipular a las personas que salieron a manifestarse en contra de Rousseff. Otros señalan que el caso fue justo y que Rousseff merecía la salida de la presidencia.

En fin, un caso con lados muy marcados y que ha marcado divisiones fuertes en la sociedad brasileña.

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¿Tercera Guerra Mundial en el 2016?

El año pasado, tras los atentados en París donde más de 100 personas perdieron la vida, el Papa Francisco I dijo que el mundo, más que nunca antes, estaba al borde de una “Tercera Guerra Mundial”. ¿Qué tan cierto es esto para el 2016?

El año pasado, tras los atentados en París donde más de 100 personas perdieron la vida, el Papa Francisco I dijo que el mundo, más que nunca antes, estaba al borde de una “Tercera Guerra Mundial”. ¿Qué tan cierto es esto para el 2016?

Bueno, según la importante consultora, Euroasia Group, aunque este año existe un mundo muy fragmentado, algo que no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial, las posibilidades de un conflicto mundial son inexistentes, debido a que las potencias mundiales (Estados Unidos, China, Japón y Alemania) esta renuentes a manejar o ser participes de cualquier conflicto global.

Lo que sí hicieron Ian Bremmer y su colega Cliff Kupchan es una lista de los 10 principales riesgos para este año, los cuales resumimos aquí:

1.La debilitación y casi rompimiento de la Alianza Transatlántica (OTAN)
Ellos creen que la OTAN, una de las alianzas más importantes durante el siglo pasado, está más debilitada que en otras ocasiones; esto por el pobre manejo y baja influencia en conflictos como los de Ucrania y Rusia y el conflicto en Siria. También Europa y los Estados Unidos tomarán caminos distintos durante este año.

Ellos creen que la OTAN, una de las alianzas más importantes durante el siglo pasado, está más debilitada que en otras ocasiones; esto por el pobre manejo y baja influencia en conflictos como los de Ucrania y Rusia y el conflicto en Siria.

2. Una Europa más cerrada
Debido a los problemas políticos, sociales, económicos y de terrorismo que enfrenta Europa, los principios de la Unión Europa estarán bajo mucha presión, sobre todo el de libre tránsito dentro del continente. Aunque económicamente a la UE le irá bien, en otros rubros, como lo social, estará quebrantada.

Debido a los problemas políticos, sociales, económicos y de terrorismo que enfrenta Europa, los principios de la Unión Europa estarán bajo mucha presión, sobre todo el de libre tránsito dentro del continente.

3. La influencia de China incrementara
Aunque actualmente hay incertidumbre sobre el crecimiento económico de China, Euroasia Group considera que China tiene una influencia muy grande a nivel global y que esto pondrá presión sobre otras potencias mundiales, que no sabrán como lidiar con la agenda política de China, que es muy diferente a la occidental.

4. El Estado Islámico se fortalecerá
No es secreto que la respuesta de las potencias mundiales aparte de dividida, no ha sido la indicada. Por lo tanto, el Estado Islámico más allá de desaparecer, se va a fortalecer y tendrá más aliados y seguidores. Se considera que los principales objetivos de ataque son Francia, Rusia, Turquía, Arabia Saudita, y los Estados Unidos. Otros países árabes se unen a esta lista siendo Irak, Líbano, Jordania, Egipto y a lo largo de Europa.

El Estado Islámico más allá de desaparecer, se va a fortalecer y tendrá más aliados y seguidores.

5. Arabia Saudita
Euroasia Group ve un periodo importante de destabilización en la familia real de Arabia Saudita, lo que provocará algo de aislamiento y lo volverá un país más agresivo hacia sus vecinos árabes, especialmente con Irán.

6. Sillicon Valley se hace presente
Más empresarios de la industria de la tecnología tendrían influencia en la toma de decisiones de los países. Cuando se refieren a Silicon Valley, hablan de empresarios, grupos de hackers y filantropitas del mundo de la tecnología. Esta influencia de actores crea el riesgo de generar una volatilidad en políticas publicas y en los mercados.

Más empresarios de la industria de la tecnología tendrían influencia en la toma de decisiones de los países.

7. Lideres impredecibles
Euroasia Group deja en claro que existen varios líderes que tienen conductas erráticas, los cuales harán que la política internacional sea volátil. Algunos ejemplos son: Vladimir Putin de Rusia, Tayyip Erodgan de Turquía, el adjunto príncipe heredero Mohammed bin Salman y Petro Poroshenko de Ucranía.

8. Brasil
La situación política y económica de Brasil va a empeorar, y con la posible salida de la Presidenta Dilma Rousseff, las cosas no van a mejorar. En caso de que fuera a sobre vivir políticamente, el país va a seguir estancado.

9. Problemas electorales en Economias Emergentes
Es probable que varias economías emergentes se enfrenten al descontento de su población durante estas elecciones, lo cual va a traer inestabilidad gubernamental en esos países. Los mercados van a ser más volátiles que en otros años electorales.

10. Turquía
Turquía tendrá problemas políticos con su actual Presidente y habrá un daño considerable a los negocios y a la inversión en ese país. En cuanto a seguridad, Turquía no será efectivo en su ofensiva en contra del Estados Islámico, lo que lo volverá muy propenso a ataques por parte de este grupo.

Asia será la región más estable del mundo, ya que Japón, India y China estarán mas enfocados en reformas económicas y en estrategias a largo plazo.

Extras: Estados Unidos no va a elegir a Donald Trump como Presidente. La economía de China va a sufrir, pero políticamente estará estable. Asia será la región más estable del mundo, ya que Japón, India y China estarán mas enfocados en reformas económicas y en estrategias a largo plazo.