#HojaDeRuta: “Como hablarle a la pared”

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“Como hablarle a la pared”, solían decir madres y padres cuando se referían a peticiones o instrucciones ignoradas por los hijos. Seguramente la frase seguirá siendo usada en las aulas cuando los docentes desesperan con la clase. “Te sale por un oído y te entra por el otro”, es otra del arsenal de amonestaciones. 

La inhabilidad de comunicarse lleva a la desesperación. No ser escuchado por otros resulta frustrante, pero esta cerrazón se ha vuelto un elemento cada vez más común al momento de entender y transmitir lo político.

Actualmente surgen cada vez más grupos de lo que denomino “audiencias pared”, es decir, aquellas donde los mensajes no pasan, donde las ideas rebotan, donde los hechos se estrellan. El consumo y reproducción de las noticias falsas tiene un importante componente de ignorancia y falta de sentido crítico, pero el apoyo a la “posverdad” y sus personajes podría tener un trasfondo moral.

¿De qué manera puede explicarse que un personaje como Donald Trump, acusado de faltas como fraude fiscal, misoginia, racismo y abuso sexual -por listar algunas- haya ganado la presidencia de la principal economía del globo? ¿Cómo puede ser que Jair Bolsonaro, un político abiertamente misógino, homófobo y partidario de la tortura y el autoritarismo esté a un paso de ganar la presidencia de Brasil?

La respuesta podría encontrarse en parte en la teoría de que la mente funciona a base a encuadres (frames), que son básicamente las ideas con las que entendemos el mundo, y esas ideas son en esencia postulados morales. 

Uno de los principales estudiosos del framing político es George Lakoff, profesor de lingüística de la Universidad de California en Berkeley. Lakoff argumenta que la derecha ha venido ganando la batalla del discurso a la izquierda (entendida en el contexto norteamericano como el pensamiento progresista) porque esta última ha cometido el error de intentar correrse a un centro que realmente no existe, debilitándose en el proceso. 

En contraste, los conservadores son más audaces y duros al expresar su visión, primordialmente debido a que hablan desde una posición moral y apelan a los valores de sus votantes. Los progresistas buscan usar las armas de la razón y los hechos, pero estas no funcionan ante personas que están siendo atraídas e inspiradas por postulados morales.

De esta manera, puede explicarse que haya una audiencia que defienda a capa y espada la Guerra contra el Narco de Felipe de Calderón, ignorando o justificando las muertes y violaciones a derechos humanos: quizá consideraban que las personas que estaban muriendo “se lo buscaron”, “son criminales”, “se lo merecían”. Alguna vez escuché decir a un supuesto líder de la sociedad civil que “los derechos humanos son para las personas derechas” ¿Qué es eso, sino un postulado moral?

Lakoff explica la visión conservadora de la política estadounidense bajo la figura del “padre estricto”, donde la autoridad es vista como vertical, la disciplina como necesaria e incluso parte de una expresión “amorosa”, el mundo como un lugar peligroso que se explica por jerarquías: ricos sobre pobres; adultos sobre niños; occidente sobre el resto del mundo; hombres sobre mujeres; heterosexuales sobre homosexuales. Este tercio de la población que se identifica con esta lógica constituye casi en su totalidad la base Trumpista, volviéndose inmunes a hechos y datos, pues estos se estrellan contra la pared de una visión moral llevada cada vez más al extremo.

¿No habrá una escalofriante similitud con la reacción virulenta de una buena parte de la opinión pública mexicana ante la caravana de migrantes centroamericanos? Resulta vergonzante ver cómo se espetan insultos y agresiones que son casi un espejo de los insultos que en su momento Trump lanzó contra los mexicanos, para nuestra indignación generalizada ¿Cuál es el encuadre político-moral de las personas que consideran que los migrantes son flojos, pobres, morenos, de un país pequeño y quién sabe qué características más que los vuelven, a sus ojos, inferiores?

El Maestro Eric Hobsbawm tituló a su estudio del Siglo XX “la edad de los extremos”, analizando las catástrofes causadas por el socialismo de Estado, los nacionalismos fascistas y el capitalismo. Esos “extremos” parecen despertar de nuevo, pues todo indica, nunca fueron erradicados, sino que entraron a un sueño profundo que esperaba las condiciones oportunas para resurgir. 

La batalla por el pensamiento progresista, por el humanismo, la ciencia, los hechos y la verdad; por la razón misma, pasa en gran medida por el encuadre, es decir, las palabras que elijamos para articular nuestro pensamiento y posturas políticas. 

Tenemos que comunicarnos conectados con nuestros valores, asumiendo sin miedo la defensa de la moralidad progresista, de otro modo, le seguiremos hablando a la pared. Como lo escribió Alfonso Reyes: “Defended, contra las nuevas barbaries, la libertad del espíritu y el derecho a las insobornables disciplinas de la verdad”.

Nos falló la democracia

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Francisco Labastida alguna vez expresó: “La gente esperaba demasiado de la democracia pero en realidad ésta sólo logra que se elija a quien la gente desea pero no desparece la pobreza, la corrupción ni la impunidad”. 

Su explicación, además de reduccionista, resulta deprimentemente reveladora de nuestro entendimiento de la democracia como un simple sistema de sufragios. 

Por supuesto que aplaudo que después de décadas de simulación electoral, hoy exista alternancia en los tres niveles de gobierno y en los puestos legislativos, sin embargo, hemos pagado un precio muy alto: las campañas electorales. 

Lamentablemente nos hemos acostumbrado a que la cercanía de las elecciones se relacione con autoridades más estrictas o hasta con agentes de tránsito mucho más rigurosos o bien, con repavimentaciones innecesarias, construcciones de monumentos o ayudas simbólicas a los más necesitados. Eso sin olvidar los desvíos de fondos públicos para financiar spots, eslóganes y anuncios irritantes o hasta el asqueroso robo de ayudas humanitarias destinadas a damnificados por desastres naturales que terminaron convertidas en dádivas intercambiables por votos. 

Sólo bajo simplificación de la democracia a la elección de gobernantes y obtención de votos se puede entender que un partido ultraconservador (PES) se alíe con un partido de izquierda (MORENA) a la vez que el principal partido de derecha (PAN) se una a la antes principal fuerza liberal del país (PRD). No es pluralismo ideológico sino la homogenización más absurda de la ambición por el poder.

Por esos mismos motivos nos proponen gente de la televisión, futbolistas, strippers y comediantes como candidatos porque nos subestiman tanto que simplifican el proceso de convencernos a utilizar la simpatía que alguien ya tiene ganada en otros rubros en lugar de empezar de cero; motivos les habremos dado.

Porque jamás nos han tomado en serio y nos siguen tratando de imbéciles. Por eso proponen aberraciones legales y humanas como cortarle la mano a los delincuentes, flagelar en plazas públicas a los corruptos o traer al Papa desde el Vaticano para que nos purifique, en lugar de ofrecer soluciones viables para depurar el sistema de administración de justicia o reducir nuestros vergonzosos índices de impunidad.  

Bajo el disfraz de enérgicos, proponen reducir nuestros derechos fundamentales al paso en que pretenden que olvidemos que son precisamente las autoridades las que con sus omisiones, deficiencias y corrupción, colaboraron en transformar la vida en muchos rincones de nuestro país en una auténtica porquería.

Que con su desvergüenza, voracidad e indiferencia, provocaron que hoy, tenerle miedo a la policía o a los militares no sea una postura paranoica sino incluso prudente al grado en que en varias zonas del país la gente, antes de acudir a ellos, ha preferido tomar las armas o linchar directa y sádicamente a los criminales.

Que estando en el poder, han actuado más como nuestros enemigos que como nuestros protectores. Que instalan cámaras en las calles para multarnos sin previo aviso o video grabar toda nuestra actividad buscando cuidarnos de nosotros mismos pero no se colocan cámaras a ellos mismos ni en sus oficinas y tampoco se toman en serio las obligaciones de transparencia. 

Todo se reduce a intentar endulzarnos el oído con artera verborrea y transmitirnos la imagen de simpáticos y/o firmes redentores nacionales, los que nos salvaran de los mismos infiernos que ellos construyeron. 

Sigo creyendo en la democracia y que, aunque no lo parezca, nuestra época no es la peor, es más, me atrevo a decir que ni siquiera es comparable con las décadas de la guerra sucia o el “orgulloso nepotismo” de López Portillo, por mencionar algunos ejemplos. 

La conquista de las candidaturas independientes, si bien ha sido aprovechada por personajes como el payaso lagrimita, sigue siendo una puerta abierta para que personas capaces comiencen a exigir seriedad en el manejo del país y frenen la burla que ha resultado nuestra democracia, esa que tanto nos costó. 

Las organizaciones ciudadanas y la presión para la aplicación de sanciones a los gobernantes, legisladores, jueces o magistrados corruptos, representan una sólida esperanza para por fin materializar la transparencia. 

Si y sólo si los ciudadanos capaces se involucran, viviremos en una verdadera democracia y dejarán de vernos como simples votos potenciales y como una bola de idiotas con crayones dentro de las casillas electorales. 

Porque esa democracia sí nos ofrece más soluciones que la que describe Francisco.

#Kleroterion: “No votes enojado, ¡vota encabronado!”

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En esta época electoral es inevitable no reflexionar con el cause de nuestra nación, mirar hacia atrás y ver realmente los cambios que nuestro país ha tenido, desgraciadamente no encuentro cambios estructurales, siguen siendo los mismos partidos, las mismas carencias y al contrario, sí noto aumentos, pero en la pobreza, en la inseguridad, en los malos sueldos, en el desempleo, sin embargo, como es época de campañas ahora resulta que de acuerdo a los candidatos, nosotros somos los principales actores, los que debemos de reflexionar sobre el voto, ya que en nosotros recae el elegir a un buen o mal aspirante, así que para el político, nosotros somos los responsables de lo que ocurre o ha ocurrido en este país.

Me parece muy importante tener una reflexión de los círculos de poder, los que conocemos como clase política, círculo rojo, cúpulas empresariales o capitanes de empresa, todos ellos, sin excepción, son los que piden a la población que seamos reflexivos y algo muy curioso, que seamos racionales y serenos al tomar nuestras decisiones, que me queda claro, sólo los benefician a ellos, ahora bien, es importante resaltar que en específico la clase política que tanto nos exige, son los que durante muchos años han vivido desprestigiándose entre ellos, notamos que el respeto político, el respeto a lo contienda, el respeto a la persona está distante dentro de la política mexicana.

Para las cúpulas empresariales tal pareciera que se adecuaron a la corrupción o a la total impunidad, cuando ellos también la criticaban y pedían a servidores públicos honestos, ahora ni a ellos les importa si es corrupto su gobernante, siempre y cuando les permitan seguir trabajando tranquilos, por lo que se vuelve una sociedad corrupta y llena de irregularidades y como siempre los que no pertenecen a estas cúpulas son los menos beneficiados, ya son muy pocas las empresas que quieren a un México próspero, con igualdad de oportunidades y que aportan con trabajo, vivienda, salud y calidad de vida a sus empleados, coadyuvando en todo lo posible con el gobierno, con una visión empresarial de Nación.

Podemos resaltar también, los círculos políticos a nivel local, el sistema que juegan los políticos para ganar votos, sin importar la moral o la ética en la competencia, por ejemplo, en Nuevo León han circulado videos personales o íntimos de candidatos, cuando esto no tiene nada que ver con su desempeño político, realmente lo único que muestra es la falta de profesionalismo y lo vulgares que pueden ser al tratar de lograr algo.

Estas campañas ya no son de propuestas, ni  de demostrar sus buenos antecedentes como servidores públicos, ya no existe el debate ni el respeto mutuo, por supuesto debo exentar a algunas personas, pero por desgracias será, si acaso, un diez por ciento de toda la clase política, se añoran los debates álgidos y ríspidos, pero que terminaban con un abrazo, un apretón de manos y hasta una invitación a gobernar, adoptando lo bueno o malo de dicho enfrentamiento.

Ahora sus estrategias son de degradación y denostación, por el simple hecho de ser candidato presidencial o competir para cualquier otro cargo público, exponiendo la vinculación de personas con la delincuencia, lavado, desvíos, entre otros, en estricto sentido podrían ser válidos los argumentos de antecedentes de corrupción, pero nunca los personales, los que exponen a la familia, hijos, esposas, divorcios, amantes, gustos, etc., asuntos meramente íntimos y personales, ya que en esta guerra sucia sacan pasados de las familias, que nada tienen que ver con el debate y no hablemos del asunto de la doble moral, ya que es descarado, ya que piden reinserción social, pero en la primera oportunidad sacan los vínculos de cosas que hicieron en la juventud o en otros tiempos, esto aquí y en China, no es política.  

Después de todo esto, de las campañas de degradación, donde se la pasaron diciendo que todos son corruptos, que todos son iguales, que todos son parte de un sistema político imperfecto, donde se muestran las listas para ser diputados y senadores plurinominales  y encontramos verdaderos delincuentes y si no, al menos personas que carecen de buena reputación o que simple y sencillamente son los mismos que han estado los últimos 18 años de un puesto a otro, siempre regresando al poder legislativo, brincando de un lado a otro y repartiéndose el botín que representa el Congreso de la Unión, es cuando necesitan al ciudadano.

Ya que te empaparon por tanta información irrelevante y nefasta, cuando lo único que se absorbió en esta época es una campaña desleal, te piden que seas reflexivo y sereno para que tomes una buena decisión por el bien país, cuando ellos en los últimos 20 años no han tomado buenas decisiones, ¿para qué?, para sacar raja política y llevarla a su lado y conveniencia, por lo que me parece que sea como sea, quienes menos deben de convocar al uso racional de voto, son los que durante este tiempo han hecho que haya un sentimiento irracional contra la clase política.

Por eso finalizo diciendo que México está falto de verdaderos políticos, de verdaderos debates, de verdaderos líderes y ahora resulta que la culpa es nuestra, o al menos eso es lo que los candidatos nos quieren hacer pensar, así que para mi punto de vista, estoy seguro que el país no está así por los ciudadanos, está así porque seguimos confiando en los políticos nefastos, en los corruptos, en los ególatras, en esos funcionarios lobos con piel de oveja, en esos que son especialistas en la mentira y el abuso, en los embusteros, “de eso sí tenemos culpa y eso no me enoja, me encabrona”.

La percepción de seguridad en Nuevo León continúa a la baja

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Organismos de la Iniciativa Privada informaron que una vez más la percepción de seguridad en el estado de Nuevo León continúa siendo baja e incluso más que en administraciones pasadas.

Así mismo, según la última encuesta ciudadana del Pulsómetro de Seguridad, realizada entre el 4 de abril y 6 de mayo con una muestra de 4 mil 600 ciudadanos, también han bajado los niveles de confianza en los Policías tanto municipales como del estado.

Aproximadamente 95% de la población del área metropolitana indico que confían algo o nada en su policía.

En el reporte de la evaluación se indica que los ciudadanos que habitan en los nueve municipios del Área Metropolitana de Monterrey siguen sin sentirse seguros en sus viviendas.

También se aclaró que las anteriores administraciones 3 de 10 habitantes del área metropolitana se sentían seguros, mientras que hoy a penas 2 de 10 indican sentirse seguros.

Los resultados de la evaluación se presentaron en una rueda de prensa por Coparmex, Caintra, Canaco, Consejo Cívico, Canadevi e Index.

Con información de El Norte

¿Cuál es el problema a resolver?

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Desde que tengo uso de razón el municipio de San Pedro se ha caracterizado por ser un municipio rico, no solo por tener a grandes empresarios, artistas, futbolistas y grandes personalidades viviendo en él, ni por tener los mejores centros comerciales, restaurantes, antros o cines vips; sino porque cuenta con todos los servicios públicos que un municipio debe proveer a sus habitantes, como lo son parques y jardines, agua potable, alumbrado público, recolección de basura, policías, etc. Como bien lo establece el artículo 115 constitucional.

En la actualidad es muy común escuchar que hay muchos problemas en el municipio para algunos cuantos. En algunas zonas populares los problemas más solicitados van desde la seguridad para cuidar su patrimonio. Trabajo para darles calidad de vida a sus familias. Piden dinero para cubrir gastos de recibos de luz, agua o gas, becas para sus hijos, despensas y medicinas para vivir cada día porque sus salarios no les alcanzan, hasta apoyos para sacar a sus nietos de vicios. Pero aún con estas necesidades se sienten orgullosos de vivir en el municipio.

Por otro lado, en algunas zonas residenciales también solicitan seguridad para cuidar a sus familias, aunque muchos tengan seguridad privada, piden bajar cableados, aunque esto sea costoso, piden que no pasen trabajadores por sus banquetas y que se termine el tráfico, aunque muchos de estos automovilistas vayan a trabajar a sus empresas. Piden no más construcciones en las montañas, cuando muchos vivimos en ellas, piden más atención a sus colonias, pero aun así se sienten orgullosos de vivir en el municipio porque quieren que sus nietos sigan viviendo en él.

Quizás el problema radica en uno mismo, dependiendo de su educación, su estatus social, su ideología y hasta su religión; el problema está en que no todos respetamos leyes, no todos queremos dejar el celular a la hora de manejar, no todos respetamos al prójimo, no todos somos funcionarios congruentes; el problema es que somos egoístas y apáticos con las necesidades de los demás, el problema es criticar todo y no proponer, el problema es que le echamos la culpa al gobierno por no resolver nuestros problemas, el problema es que los servidores públicos no tienen vocación de servicio, el problema es que los ricos culpan a los pobres y lo pobres culpan a los ricos de sus problemas, el problema es que no todos somos buenos ciudadanos.

El problema es que no es nuestro problema.

Entonces, ¿Cuál es el problema a resolver?




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

La apatía queda fuera de nuestra lucha contra la corrupción

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“Todos somos parte de la solución en el combate a la corrupción”, parecía una sentencia tan desgastada en un contexto social y político, como el de México, basto de ejemplos escandalosos y recientes. Sin embargo, en Nuevo León están sucediendo cosas distintas.

Más allá de la voluntad política por erradicar la crisis endémica de la corrupción, son los propios ciudadanos quienes estamos ejerciendo el derecho a participar de manera activa y propositiva en la creación de nuevas herramientas que contribuyan a cambiar nuestra realidad y erradicar la impunidad.

Fue el pasado 9 de marzo cuando el Congreso del Estado aprobó la reforma constitucional que crea el Sistema Estatal Anticorrupción, luego de más de cinco meses de esfuerzos constantes de un grupo de ciudadanos, organizaciones civiles y cámaras integradas en la Coalición Anticorrupción.

En las reformas, en las que se incluyen el 90% de las propuestas de la Coalición, estamos demostrando que somos una ciudadanía participativa en busca de soluciones comunes para problemas que nos afectan a todos. Y si bien se trata del primer paso, ha sido preciso y acertado para tener leyes más eficaces.

¿Pero qué sigue ahora?, y ¿cómo puedo sumarme para que mi voz sea escuchada? Durante las próximas semanas, desde el Congreso local se estará legislando en la Leyes Secundarias del Sistema Anticorrupción, y tienen hasta julio de 2017 para culminar este proceso.




Y la demanda se apuntala con la exigencia nacional para que los sistemas estatales se lleven a cabo bajo el esquema de #ParlamentoAbiertoVSCorrupción. Esto es que los procesos legislativos se realicen bajo los pilares de transparencia y acceso a la información; participación ciudadana; rendición de cuentas y el uso de las tecnologías de la información.

Lo anterior es exigir que toda la información del proceso legislativo sea publicada de manera clara y oportuna vía online; que se realicen mesas de trabajo y audiencias públicas que fomenten la participación de los ciudadanos; que se explique con claridad los razonamientos sobre las leyes; y claro, transmitir las reuniones o encuentros de trabajo por medios electrónicos.

Es por eso fundamental que sigamos poniendo el ejemplo y dejemos la apatía fuera de esta lucha contra la corrupción, consideramos que se necesita la participación de todas y todos para dar legitimidad, transparencia y participación ciudadana a la reforma de estas ocho leyes.

Y también para cambiar nuestra realidad desde los entornos cotidianos diciendo “no a la corrupción”, recordemos que los grandes cambios inician desde casa, desde lo más básico de nuestros entornos.




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#EspacioWiki: La política “A la Wiki”

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Dicen por ahí que la ignorancia es la madre de todos los males. Bueno, con licencia creativa les escribo: la costumbre es la madre de todos los males y todos los “bienes” públicos.

Las actitudes individuales que con el tiempo se van enquistando como comportamientos inamovibles, terminan por marcar nuestra relación con la política y lo público.

¿Será hora de retar esas costumbres? ¿Habrá forma de irlas modificando para que nos lleven hacia mejores resultados?

Desde Wikipolítica Nuevo León pensamos que sí y nos planteamos nuevas formas de organizarnos; es decir, nuevas formas de hacer política y participar en las decisiones gubernamentales y legislativas.

 

Del “yo quiero” al “nosotros queremos”

Hacer política no se trata de lo que cada individuo quiere para sí. Hacer política se trata de un grupo de individuos que deciden buscar puntos de común acuerdo que generen beneficios totales mayores de los beneficios que pudieran generarse individualmente.

Entender este como el primer cambio de hábito es indispensable. De esta forma, conseguimos ver más allá de la basura que se acumula en la banqueta de nuestra casa o la luminaria fundida en nuestra calle. Comenzamos a ver entonces los problemas compartidos, como que quizá el servicio de recolección de basura es deficiente en esa colonia o que las luminarias de tres cuadras están también en malas condiciones.

Al cambiar este hábito de nuestra comprensión de lo público, empezamos a reconocer al otro como ser humano con los mismos derechos y persona con las mismas complicaciones que uno mismo.

Para lograrlo, debemos comenzar a hablar cara a cara y exponer nuestras opiniones con el objetivo de llegar a acuerdos, no de imponer una visión sobre otra.




Además, esto implica un primer voto de confianza. Se espera que uno sea franco y consecuente con los acuerdos alcanzados. Si no somos capaces de generar esas relaciones de confianza entre nosotros, será muy difícil lograr incidir en decisiones administrativas y legislativas.

El encontrar disposición para este primer paso en un grupo amplio de personas ya es un gran avance por sí mismo.

 

Del “líder único” a los “liderazgos fluidos”

Estamos acostumbrados a que la política necesita de liderazgos fuertes que consigan mantener a ese primer grupo de personas del que hablamos cohesionados y que logre imponer consenso. Estos liderazgos son prácticos, pero al final, terminan por debilitar al grupo en su conjunto porque dependen de una persona para conseguir sus objetivos.

La política a la wiki elige otra estrategia. Suponen un interés real de todos los miembros por colaborar con sus capacidades particulares y su tiempo.

El nuevo hábito busca generar liderazgos fluidos, los cuales son temporales y por “proyecto”. Los líderes levantan la mano o son propuestos para dirigir un proyecto con base en su capacidad y su disponibilidad de tiempo. De esta forma, los que conocen más el tema por estudios o experiencia y los que cuentan con más tiempo para invertir en coordinar ese grupo de trabajo, se convierten en líderes.

Importante destacar que estos liderazgos no suponen permanencia ni lealtad sin posibilidad de crítica. Cada responsable de proyecto es apoyado por un equipo de trabajo que puede ser tan crítico como debe serlo para asegurar el éxito del proyecto.

Este marco de nuevas actitudes también supone que cada miembro del equipo involucrado en el proyecto tiene una participación activa y cumple un rol de apoyo para el liderazgo temporal. De esta forma no se castiga la crítica, al contrario, se premia la iniciativa de cada uno de los miembros, inclusive si implica cuestionar al líder.

Sin embargo, esta forma de organizarse y hacer política cuenta con mayor capacidad para adaptarse en el tiempo. No importa si el líder actual se debe ausentar porque su disponibilidad de tiempo se modificó, cosa muy común en el trabajo de incidencia pública. Como cada miembro del proyecto está activamente involucrado y no se castiga la crítica, habrá alguien más que pueda tomar el rol de liderazgo para mantener el proyecto en marcha.

 

Del “el gobierno no sirve” al “tomemos el control”

La última costumbre que ha hecho estragos en nuestras poblaciones y con nuestra cultura política es la sentencia irremediablemente repetida “el gobierno no sirve”. Esta cuenta con variaciones como “todos son unos corruptos” y “lo público es de mala calidad”.

El convencimiento en esta última actitud parece unánime e inamovible. Sin embargo, hay un par de cosas para dejar claras. Si el gobierno no sirve, ¿nunca ha servido?, ¿nunca servirá? O mejor preguntarnos, ¿hay algo en lo que el gobierno sí sirva?

Para poder pensar bien en esto, hay que superar esa imagen de EL GOBIERNO como si fuese una hidra de mil cabezas o un Leviatán destructor. Cuando digamos gobierno, hay que saber de qué estamos hablando.

¿Será del ayuntamiento de un municipio? ¿Quizá de una secretaría de gobierno estatal? ¿Podría ser de una empresa pública, como Metrorrey, o un servicio concesionado a particulares, como rutas urbanas en Monterrey? ¿Tal vez una Comisión del Congreso Local?

Más allá de identificar el área gubernamental, legislativa o de impartición de justicia que no está funcionando, habrá que acercar mucho más la lupa y averiguar quién evita que las cosas funcionen. Justo es esta la revelación necesaria, saber que detrás de cada “el gobierno no sirve” hay un “Nombre y Apellido tal está haciendo mal su trabajo”.




Habrá muchas cosas más que aprender del funcionamiento del gobierno para conseguir apretar los botones indicados y llevar con éxito cualquier proyecto de incidencia pública desde las organizaciones comunitarias.

Sin embargo, el entender que la actividad gubernamental se organiza en instituciones específicas y que éstas son operadas por personas con nombre, apellido, capacidades e intereses personales, es un gran primer paso.

Hay algo curioso con los espacios de poder y toma de decisión. Dicen que nunca están vacíos. Alguien se levanta de la silla y en ese mismo instante, alguien más la ocupa. Hay que estar bien atentos porque si hay alguien que desde gobierno no esté haciendo su chamba, ahí es en donde metemos el pie en la puerta y conseguimos mayor capacidad de tomar el control.

Al final de cuentas, los únicos que podemos decidir si el gobierno hace bien su trabajo somos los ciudadanos que seguimos de cerca los logros y fracasos de su gestión en cada una de sus dependencias e instituciones.

Los mismos ciudadanos que buscamos organizarnos a través de liderazgos fluidos que nos den la oportunidad de adaptarnos y sostener un proyecto por suficiente tiempo para concretarlo con éxito. También, los mismos ciudadanos que sabemos que el nosotros queremos tiene mucha más capacidad de modificar la realidad que el yo quiero.




Estos son solo tres de quizá decenas de costumbres que podemos identificar e ir modificando de forma colectiva. Puedes estar de acuerdo o no con ellos, de cualquier forma, las costumbres “a la wiki” dejan abierto el tema a discusión para pensar en colectivo.

En lo que creo sí podemos estar de acuerdo es que preferible lograr que la costumbre nos dé más bienes que males. ¿O no?

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Cómo Vamos 2016: Inseguridad y Corrupción

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El pasado sábado la plataforma “Cómo Vamos Nuevo León” dio a conocer la encuesta “Cómo Vamos 2016”, misma que estará realizando la plataforma cada año. Esto con el fin de saber qué es lo que preocupa a los habitantes del Área Metropolitana de Monterrey y de esta manera poder tener un panorama claro en lo que se debe de trabajar en nuestra metrópoli.

En la encuesta encuentro varios temas que ya se han tratado en Altavoz, entre ellos la calidad del aire, medio ambiente, movilidad e inseguridad. Pero la que ha llamado más mi atención es todo lo relacionado con gobierno y la percepción que tiene la ciudadanía de sus alcaldes y gobernador. A continuación, haré un breve resumen de la encuesta y su importancia en cara a los comicios el año que viene.




Entre la gente encuestada, el 55% está enterada de lo que hace su alcalde o alcaldesa, mientras que el resto, que es un 45%, el 46% dice que no sabe sobre las acciones de su alcalde o alcaldesa, por que no le interesa saber.

Mientras tanto 32% dijo no tener acceso a la información y por eso mismo desconocen lo que hace su alcalde o alcaldesa. Una cifra importante para los municipios, es que el 48% de los encuestados considera que los municipios hacen un buen uso de los recursos públicos, cifra mucho más alta que la del estado, como veremos más adelante.

Algunos de los puntos que más preocupan en los municipios, es que los alcaldes no han podido cambiar la percepción de corrupción entre los ciudadanos. El 82.4% de los encuestados piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en los gobiernos municipales. El otro punto es la falta de conocimiento de algunos ciudadanos sobre quiénes son sus gobernantes. Un 25.5% no sabe el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa.

Por el lado del Estado, los números sí difieren, pero muy poco. Por ejemplo, a pesar de que Jaime Rodríguez Calderón, presume tener una excelente comunicación por Facebook, solo el 49% de los encuestados dice estar enterado de las acciones del gobernador. Lo preocupante es cuando vemos que del 51% que dice no saber de las acciones del gobernador, el 44% contestó que no sabe, por que no le interesa estar enterado. Mientras que solo el 36% dice no tener acceso a la información.

Por otro lado, la administración de “el Bronco” no ha podido cambiar la percepción que tiene la ciudadanía sobre el gobierno del estado. El 34.4% de los encuestados consideran que se hace un buen uso de los recursos públicos y el 86.3% piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en el gobierno estatal, cifra que supera el promedio municipal. Eso sí, aquí solamente el 10.4% no sabe el nombre y apellido del gobernador.




Estos números nos dicen mucho sobre los actuales gobiernos municipales y el gobierno estatal. Por un lado, los ciudadanos siguen sin confiar en sus gobernantes, siguen considerando que la corrupción es un acto frecuente en los gobiernos.

También preocupa que un cuarto de los encuestado no sepan el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa, es decir desconocen quien les tiene que rendir cuentas y a quien exigirle dar resultados. Estamos hablando que es una parte de la población que, si emitió su voto, lo hizo por que su voto fue comprado o simplemente sin hacer consciencia de por quién estaba votando en las elecciones de 2015.

Aunque los ciudadanos están conscientes que la corrupción es frecuente en los gobiernos municipales y en el estatal, la inseguridad es uno de los temas que más les preocupa, seguido por el aumento de precios y hasta en un tercer lugar la corrupción. Esto a pesar de que, según expertos, la inseguridad tiene como uno de los factores principales, la corrupción.

La encuesta demuestra que tanto gobiernos municipales y el gobierno estatal, tiene mucho trabajo pendiente en el combate a la corrupción y mejorar la percepción que tiene los ciudadanos sobre la política. Pero los ciudadanos deben de entrometerse más en la política, actuar activamente en ella y conocer de mejor forma por quienes están votando y quiénes son sus gobernantes.

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Espacio Wiki: “Devolver los Partidos a las Personas”

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Max Weber decía que “la dirección de un Estado o de un Partido debe ser por personas que, en el sentido económico, viven para la política y no de la política”. Para Weber, los partidos políticos existirían solamente cuando una comunidad ha alcanzado un nivel organizativo o de socialización de alta complejidad. Dada esta condición, se origina un sistema que mantiene el orden social y permite a los partidos tener influencia en el mismo, participando en su conducción.

En México, los partidos políticos tienen su origen en los grupos masónicos que se disputaron el poder político desde los primeros años de vida independiente, hasta la época de la Reforma, en la que empiezan a tomar forma como clubes de debate.  Es con la expedición de la Ley Electoral de 1918 que se empiezan a tomar la forma que conocemos actualmente, hasta que en 1929 nace el Partido Nacional Revolucionario.

Durante los 88 años de existencia que tiene el actual sistema mexicano de partidos, hemos visto cómo la fuerza del ideal se ha ido comprometiendo cada vez más por la presencia de intereses de carácter privado, en su mayoría económicos, desplazando así a la búsqueda del mayor bien para todas y todos.

Fue la reforma político-electoral del año 1996, de cara a las elecciones federales del año siguiente, la que otorgó el financiamiento a los partidos bajo el esquema que actualmente nos rige. Es decir que desde hace veinte años, cada mexicana o mexicano con credencial de elector vigente, otorga a los partidos políticos la cantidad de $47.50 pesos por el simple hecho de aparecer en el padrón electoral, sin importar si acude a votar o no; sumando un monto total de 4 mil millones de pesos que son destinados al financiamiento de sus actividades.

Ante la severa crisis que vive nuestro país, derivada de diversos factores internos y externos en los terrenos de lo político, económico y social; y frente una clase política incapaz de poner un freno a sus excesos y que prefiere revirarnos un “¿Y Ustedes qué hubieran hecho?”, en Wikipolítica hemos decidido cambiar resignación por esperanza.

Pedro Kumamoto, diputado independiente en el Congreso de Jalisco, y miembro de esta red nacional llamada Wikipolítica, es quien ha llevado ante el Congreso de la Unión la iniciativa denominada #SinVotoNoHayDinero, la cual busca cambiar la fórmula con la que se calcula el dinero que se le otorga a los partidos políticos; pues actualmente se calcula con base al número de credenciales para votar existentes y no con el número de personas que votaron válidamente en las últimas elecciones, como sí sucede en varios países.

Lo que nosotras y nosotros planteamos, en voz de Kumamoto, es que ese monto se calcule con base en los votos emitidos válidamente en la elección, lo cual representa un ahorro de más de 2 mil 200 millones de pesos (tomando en cuenta la votación emitida en el año 2015).

Esto es importante, porque los partidos políticos hoy en día ni nos representan ni nos rinden cuentas. Necesitamos devolverles los partidos a las personas y reconstruir el vínculo entre partidos y ciudadanía. #SinVotoNoHayDinero permite a las personas evaluar el desempeño de los partidos y determinar su financiamiento a través del voto en un mecanismo de participación ciudadana directa, más allá de las elecciones como tal. Esto significaría que los partidos deben mejorar, pues el voto duro no basta para que sigan sosteniendo el financiamiento que poseen hoy en día.

Eliminar por completo el financiamiento público dejaría a la política y a la democracia en manos de sólo unas cuantas personas, provocando que los puestos públicos se llenen de Trumps, Macris o Piñeras que puedan comprar cada cargo público.

Aunque hoy el financiamiento público de los partidos político es exagerado y no responde a ninguna rendición de cuentas para la población, ni se maneja con transparencia ni equivale a la representatividad que tienen los partidos; sería muy riesgoso dejar nuestra democracia sin subsidio y en manos del capital.

Los partidos son un gran negocio que en épocas electorales buscan el voto suficiente para que sus candidatos sean elegidos. Es urgente cambiar esto y convertir a los partidos en herramientas de participación ciudadana, de fortalecimiento de la democracia y en espacios públicos y políticos para que las personas sean representadas.

El abstencionismo siempre será el argumento de quienes no apoyen nuestra iniciativa. El miedo al voto nulo o a la no participación electoral es un riesgo que deben de dejar de asumir las y los ciudadanos y que debe preocupar a los partidos.

Hoy por hoy, los partidos no hacen nada para que la gente no abstenga su voto porque ellos recibirán exactamente el mismo dinero votemos por quien votemos. Con #SinVotoNoHayDinero si no se esfuerzan y mejoran, los partidos sólo recibirán el dinero del 40% de las personas, es decir que el abstencionismo y el voto nulo les pegaría directamente en los bolsillos lo que significa que esta iniciativa es un incentivo para que los partidos se ganen los votos de la ciudadanía.

Llegó la hora de estar unidos y no soltarse. #SinVotoNoHayDinero será una realidad en la medida que nos movilicemos y demostremos al Congreso de la Unión que estamos juntos y que tenemos muy claro lo que queremos: si ellos buscan nuestro dinero, que se ganen nuestro voto.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

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Acerca del autor: José Antonio Hernández Griego es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es Presidente y fundador de Monterrey Ciudad Olímpica A.C. con la cual ha encabezado las candidaturas de la ciudad de Monterrey por los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2014, 2018 y 2023.

También se ha desempeñado como asesor durante la LXXII Y LXXIII Legislatura Local. Participó como Diputado Juvenil en el 2do. Parlamento de la Juventud organizado por el H. Congreso del Estado en 2008, y ha trabajado como activista en los temas de juventud, deporte, cultura de la legalidad, rescate de espacios, entre otros. 

En 2012 participó como Precandidato a Diputado Local, y en 2015 fue Precandidato a Diputado Federal. Ha coordinado diversas áreas en campañas políticas a la Presidencia de la República, Gubernatura, Alcaldía y Diputación Federal. En 2015 renunció a su militancia en un partido político, y desde entonces hace labor desde las organizaciones de la sociedad civil de forma independiente.

Ha impartido cátedra en la Universidad José Martí de Latinoamérica y tiene estudios en Gestión Urbana, Cultura de la Legalidad, y fomento de Organizaciones No Gubernamentales.

También se ha desempeñado como Conferencista, Articulista, Observador Legislativo y ha realizado diversas publicaciones sobre Política y Deporte Olímpico en algunos medios de comunicación.

En la actualidad se encuentra consolidando la plataforma de participación y confluencia ciudadana denominada “Ganemos Monterrey” y es miembro fundador de Wikipolítica Nuevo León.

 

Dimes y Diretes: “Sistema Estatal Anticorrupción y #Cobijagate”

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El día de ayer se dio un paso histórico en el combate a la corrupción en Nuevo León. Se aprobó por fin el Sistema Estatal Anticorrupción, un esfuerzo que se le debe mucho a la sociedad civil organizada, representada por la Coalición Anticorrupción. Por otro lado, se dio un paso atrás en el combate a la corrupción en el Gobierno del Estado, pues este ha decido ampararse en mostrar los documentos de la investigación detrás del #Cobijagate.

Que se mantenga en secreto la investigación del #Cobijagate, misma que la Fiscalía Anticorrupción realizó, no huele absolutamente nada bien. En su momento “el Bronco” dijo que no había nada que ocultar, pero según revelaciones por parte de un periódico de la realidad, la investigación, es uno de los secretos mejor guardados de la actual administración

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Ampararse para evitar dar a conocer una investigación sobre un posible hecho de corrupción, no es poca cosa. Claro, los Broncozombies dirán que a Rodrigo “Golden Boy” Medina, nunca se le hizo ninguna investigación durante su gestión y tampoco se le exigió. Pero el chiste se cuenta solo, estimados broncozombies. Jaime, a diferencia de Rodrigo, prometió llegar al gobierno y ser algo diferente, que no habría corrupción y en caso de que la hubiera, se investigaría y se iría hasta las últimas consecuencias.




Claro está, que ese ya no es el caso. El punto ya de Jaime es estar protegiendo a su compadre, Rogelio Benavides Pinto, que ahora labora en el gobierno de Francisco Cabeza de Vaca en Tamaulipas. Puesto que, por cierto, “el Bronco” le consiguió para que se fuera de Nuevo León en lo que se calmaban las aguas.

El Sistema Estatal Anticorrupción es un gran avance, elimina el fuero para todos los funcionarios que hayan llegado a través de elección popular, permite que los ciudadanos tengan más poder de decisión en quienes van a estar a cargo de hacer justicia en caso de corrupción.

Pero si tenemos gobierno balines como el de Jaime, que busca vías legales para proteger el cochinero de su compadre Rogelio, no habrá ningún sistema anticorrupción que pueda erradicar este problema que consume como cáncer a nuestra sociedad.

¡Ahí Se Leen!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”