México y 13 países de Latinoamérica desconocen reelección de Maduro

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Los países integrantes del Grupo de Lima desconocieron el proceso electoral desarrollado en Venezuela, por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente.

Así, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, acordaron reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con dicho país.

Para ello, llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela para expresar su protesta.

Los 14 países reiteraron su preocupación por la profundización de la crisis política, económica, social y humanitaria que ha deteriorado la vida en la nación venezolana.

Lo cual, dijeron, “se ve reflejada en la migración masiva de venezolanos que llegan a nuestros países en difíciles condiciones y en la perdida de la instituciones democráticas, el Estado de derecho y la falta de garantías y libertades políticas de los ciudadanos”.

En ese sentido, el Grupo de Lima decidió presentar en el marco del 48 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) una nueva resolución sobre la situación en Venezuela.

Asimismo, consideraran la posibilidad de realizar contribuciones financieras a los organismos internacionales competentes para fortalecer las capacidades institucionales de los países en la región, especialmente los países vecinos, para atender el flujo migratorio de venezolanos.

Además de coordinar acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al Gobierno de Venezuela, por la naturaleza inconstitucional de adquirir deuda sin el aval de su Asamblea Nacional.

Así como intensificar y ampliar el intercambio de información de inteligencia financiera, a través de los mecanismos existentes, sobre las actividades de individuos y empresas venezolanas que pudieran vincularse a actos de corrupción, lavado de dinero u otras conductas ilícitas.

#ElTalónDeAquiles: “Parteaguas electorales”

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Durante años, se han analizado las olas de cambio político que dibujaron y redibujaron América Latina. Al populismo de primera parte del siglo XX, el de Perón (Argentina) y Vargas (Brasil), siguieron líderes autoritaros: Pinochet (Chile), Stroessner (Paraguay), y Videla (Argentina), entre otros. La década 1980, sin embargo, trajo cambios. Por un lado, una ola de democratización barrió la región. Por el otro, la izquierda radical, sobre todo la centroamericana, se organizó en frentes guerrilleros. Ambos bandos prometieron justicia y bienestar, pero ambos quedaron debiendo. En el primer caso, el neoliberalismo, que nos habrá tal vez sacado de la crisis económica, disipó los beneficios que eventualmente podían resultar del nuevo marco democrático. De hecho, la centro-izquierda de Duarte (El Salvador), Alwyin, Frei, y Lagos (Chile), terminó siendo también victima del neoliberalismo, confundiénsose con la centro-derecha de Menem (Argentina), Arias, Calderón, Figueres, Rodríguez, Pacheco, y Chinchilla (Costa Rica), y Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, y Peña-Nieto. En el segundo caso, mucha de la izquierda radical impulsó luego el llamado “socialismo del siglo XXI”, que llevó al poder a Chavez (Venezuela), Morales (Bolivia), Correa (Ecuador), los Kishner (Argentina), Lula (Brasil), Lugo (Paraguay) y Zelaya (Honduras), pero cuyos resultados en materia de calidad de vida de las poblaciones, siguen siendo, con la plausible excepción de Brasil y de Ecuador, debatibles.

Estudiar el cambio en el mapa político latinoamericano que acontece en 2018 amputado de este marco histórico es incapacitante pues sin él, es imposible identificar las diferencias entre las elecciones en donde hay procesos de inercia, de aquellas con potencial de convertirse en parteaguas. Por ejemplo, fuimos testigos en abril de la asención al poder de Miguel Díaz Canel en Cuba. Es refrescante ver, por primera vez desde 1959, a un no-Castro al frente de la isla. Pero más allá del simbolismo, el nuevo presidente ha multiplicado sus declaraciones a favor del sistema de partido único. Además, Raúl Castro sigue siendo jefe del Partido Comunista. También en abril, en Paraguay, el Partido Colorado, bajo el liderazgo de Mario Abdo (hijo del exsecretario privado de Stroessner), triunfó sobre la alianza de centroizquierda GANAR (Gran Alianza Nacional Renovada) de Efraín Alegre. Abdo se declaró contra el matrimonio homosexual y el aborto. Hoy, en Brasil, Lula está en la cárcel, y Jair Bolsonaro, un exmilitar, homofóbico, favorable a la tortura, puede ganar. ¿Y qué decir de las elecciones en Venezuela? En este caso, quien vaticine el triunfo opositor, demuestra las virtudes y excesos de la imaginación. 

Ahora, otros procesos electorales, que también acontecen actualmente en la región, sí tienen potencial de inyectar nuevas formas de hacer política. En Costa Rica, el oficialismo consolidó una ruptura casi milagrosa con el bipartidismo tradicional. Con una minoría parlamentaria y un sistema multipartidista que no termina de consolidarse, el nuevo presidente debió formar un gabinete multipartidista llamado a generar gobernabilidad. El cambio es vulnerable, pero prometedor. En Colombia, de los resultados de la elección de mayo depende el futuro del proceso de paz, el cual está a medias en la tarea de acabar con un conflicto armado que duró más de medio siglo, y que a duras penas avanza con el Ejército de Liberacion Nacional (ELN). Le toca a Gustavo Petro, exmilitante del M-19 y líder de la coalición “Colombia Humana”, la misión de derrotar a Ivan Duque, candidato uribista, quien dirige la alianza “Gran consulta por Colombia”, y que defiende esa forma de ver y de hacer la política que eternizó el conflicto en ese país por décadas. El legado de Juan Manuel Santos es frágil. En fin, México está poniendo término al gobierno de Enrique Peña Nieto. Si el candidato de la “Coalición Juntos haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), logra llegar a Los Pinos, existe potencial, por lo menos más que si llega Anaya (PAN) o Maede (PRI), de que suceda algo diferente a lo que ha sido la historia de ese país desde 1982. De lo contrario, para bien o para mal, será más de lo mismo. 

Hoy, América Latina se debate entre regresar al pasado o aventurarse en el siglo XXI. No hay más olas: la región se parte en trayectorias diversas. El regreso al pasado, o la defensa de lo existente, es propuesto en algunos países con fuerza, sin complejos. Y en aquellos casos en donde progreso hay, el mismo es endeble, no solo porque la derecha es experta en recordar las catástrofes de la izquierda radical y en matizar los éxitos de la izquierda democrática, sino también porque a pocos les gusta salirse de su zona de confort. Y sin embargo, la aspiración por justicia social, el desencanto con élites políticas poco creativas, a menudo corruptas, e insensiblemente tecnocráticas, nutren un voto que penaliza más de lo mismo ante un pasado en el cual todos quedaron debiendo. 

La lucha ya no es hoy ni entre izquierda y derecha, ni entre populismo y tecnocracia, sino entre conservadurismo y progresismo. Conservador es quien objeta el cambio, sea este de izquierda o de derecha; progresista es quien cree que el cambio tiene el potencial de ser positivo, sobre todo cuando las recetas probadas y reprobadas del pasado, han dado suficientes muestras de no satisfacer las expectativas sociales. Y entonces yo me pregunto: ¿Si insatisfacción hay, cómo esperar resultados diferentes eligiendo siempre a los mismos?

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), mayo de 2018

#HojaDeRuta: “Carne y plomo”

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Ayer pasé frente a una carnicería donde ejecutaron a un hombre. Un cajón de estacionamiento sitiado por cintas amarillas rompía su simétrica monotonía con una mancha de sangre: patrón irrepetible, vida encharcada en el concreto. Personajes en trajes blancos que colocaban conos amarillos donde aterrizaron casquillos completaban la escena entre patrullas y mirones. En el restaurant de enfrente, seis señoras bien vestidas charlan sin prisa, y me pregunto: ¿Escucharon los estruendos? ¿Truena el cielo o truena el suelo? ¿Hay alguna diferencia? Joven, más café, por favor.

A unas horas de los disparos, me llegó un meme ofreciendo un chaleco anti-balas en la compra de dos kilos de bistec. Los mexicanos siempre nos hemos reído de la muerte, pero esto es diferente. La barca nacional parece estar tan aguas adentro del río de las almas que estamos ya en pleno naufragio.

Solo en un país donde más de 230,000 personas han sido asesinadas en los últimos once años podría explicarse la irrelevancia de la muerte. Para dimensionar la tragedia humanitaria que México ha normalizado, basta una comparación: el funesto régimen militar de Pinochet en Chile, asesinó y desapareció a poco más de 3,000 personas en 17 años (El País, 2011).

El asesinato de los estudiantes de cine de Guadalajara, ultimados con una brutalidad inconcebible, habría puesto de cabeza a prácticamente cualquier país civilizado. Un solo caso de esta naturaleza debería ser suficiente para derrumbar por completo la credibilidad de un gobierno. Debería ser suficiente para determinar el rumbo de una elección. No parece ser en caso. En México también la capacidad de indignación se va disolviendo en ácido.

La seguridad y la corrupción son los temas centrales de la campaña presidencial, porque aún en la época de las fake news, la realidad es demasiado terca como para borrarla a clicks o pantallazos. La realidad estalla en el estacionamiento de cualquier carnicería.

Debería ser una obviedad hasta absurda de mencionar que la estrategia basada en el uso de la fuerza debe cambiar. Debería ser una idiotez pensar que la criminalidad está separada de la mitad del país viviendo en pobreza, del salario que pierde poder adquisitivo y compra menos leche, de los abismos de desigualdad que se estiran y nos separan.

Esta noche, mientras la carretera se aquieta y se escucha el mecer de los follajes, se quitarán las cintas amarillas, se levantarán los metales que fueron lanzas, se lavará la sangre del pavimento. Va a amanecer, y de nuevo se llenará de tráfico y gentes, seguirá el hambre y ardiendo los carbones de los asadores como arden los calcinados incontables. Seguirán las cosas aparentemente igual. Disculpe, joven: ¿A cuánto tiene el kilo de Rib-Eye? 

#PolíticaAPie: “El cambio inteligente para México”

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Hoy las redes son solo ecos de los vestigios de la precampaña, las pláticas familiares o de amigos solo hablan de rumores que se leen o escuchan, en las noticias solo vemos, en ocasiones, lo que algunos medios quieren que veamos. Lo que es una realidad es que estamos a unas horas de que el proceso electoral 2018 inicie. Para muchos es una oportunidad para contrastar las opciones que nos ofrece la política mexicana y elegir la que más les parece, para otros, una oportunidad para reafirmar lo que creen, y para muchos más, continuar con esa incertidumbre para elegir a quien poner en “la grande”.

Después de una reunión con amigos, a sabiendas de que mi voto será para la alianza de PAN-PRD-Movimiento Ciudadano (El Frente Por México), encabezado por Ricardo Anaya, muchos de los asistentes llegaron a dos conclusiones, la primera es que México necesita un cambio, sin duda alguna; la segunda, que los momentos que vive nuestro país no necesitan tampoco experimentos, algo no probado no significa que sea lo que necesitamos.

Antes de mencionar a quien decidimos, al menos en esa reunión, dimos una radiografía de los tres punteros en esta contienda, sin desestimar a los demás competidores.

Empezamos por José Antonio Meade (o “Mit”, si tardaste más de 5 años en acabar tu carrera profesional y no eres medico) quien destaca por haber estado en dos administraciones federales sin tener afiliación partidista visible. En las semanas previas a la definición, Meade empezaba a tener los reflectores del Gobierno Federal, un preámbulo de la noticia: el Precandidato del PRI a la Presidencia de la República estaba listo. El “cinco veces Secretario” es un funcionario efectivo, técnico y con resultados positivos en su paso en el gabinete de dos Presidentes; sin embargo, su primer rival, es el mismo partido que lo postula, ya que la loza del PRI es la más pesada de todas. Rodeado de escándalos de corrupción por años y un Presidente Priista que lo mejor que le puede pasar es que el sexenio termine, Meade sabe que la marca del PRI es muy difícil de quitar, aunque públicamente reitera que no es militante tricolor. La tarea es complicada, lo cual hace que muchos pongan a su campaña presidencial en ruinas, esto acompañado con las “figuras” que conforman al PRI, pasando por la Casa Blanca, el repunte histórico de la violencia, la pésima política hacendaria, gasolinazos, los escándalos de Emilio Lozoya, los desvíos de los Duartes, Borges, los nuevos de Rosario Robles, quien por cierto preside a Secretaria de Estado que Meade tuvo, por lo cual la sospecha lo rodea. En fin, el enemigo lo tiene en casa, lo Priista se pega y no se quita, aunque no seas miembro.  

Llegando con el candidato del partido de la izquierda pero con miembros de derecha, tocó el turno de Andrés Manuel López Obrador, el eterno aspirante, casi mártir de la democracia, genera empatías particularmente con los jóvenes, ya que su propuesta al ser desconocida (y poco real) hace que lo volteen a ver y considerar seriamente para este año. Sus opositores lo tachan de socialista o de mesiánico en su propuesta a la Presidencia de México. Vemos a AMLO como una persona con más de 12 años en campaña, con toda su vida sin poder aclarar de donde provienen sus ingresos, un precandidato eterno que cuando ha llegado al poder lo ha hecho de una manera poco eficiente. Considerando que el 90% de la población lo conoce, aún con eso, López Obrador sostiene su histórico 30% o 32% en el mejor de los casos. El tabasqueño llega a la contienda con el primer lugar en las encuestas, aunque así también fue en el 2006 y 2012, una cosa es la precampaña y otra la campaña en forma; es en ese punto donde Andrés Manuel ha demostrado ser su propio enemigo.

Otro factor que podría mermar su desempeño en la campaña podría ser la “mafia del poder” que ahora lo acompaña. MORENA se ha convertido en el club de los segregados de muchos partidos con ideologías distintas, incluso contradictorias, lo cual le resta credibilidad al mensaje anti sistema, ahora los nuevos “morenos” se valen del “efecto AMLO” para seguir en la vida política, muchas veces solo con esa intención. Con esto MORENA dejó de lado a lo que según ellos era lo más importante, su militancia, ya que al menos en Nuevo León, la gran mayoría de sus aspirantes, provienen del PAN, PRI, independientes, (esos que solo les duro 3 años su independencia) y si eres de Veracruz con María Elena Saldaña “la güereja” o de Morelos con Cuauhtémoc Blanco.

El 80% de los mexicanos concuerdan que nuestro país necesita un cambio. Una opción que es la única con tendencias ascendentes reales en las encuestas y quien presenta una opción de cambio diferente a las demás, es sin duda, Ricardo Anaya. El aspirante ha logrado tejer la alianza política más grande de la historia de México, compuesta por el PAN, quien ya gobernó nuestro país, el PRD, una facción de la izquierda con una visión diferente a AMLO y el partido Movimiento Ciudadano, quien ha tomado relevancia en el panorama nacional, así como en Nuevo León. Estas tres fuerzas han conformado el Frente Ciudadano de México. Es cierto que las alianzas enriquecen los proceso electorales, estas han dado buenos resultados, como en Chile, por ejemplo, las alianzas electorales han dado estabilidad política después de la crisis de la dictadura, en Alemania, las coaliciones de partidos socialdemócratas han consolidado a este país como potencia europea. Ricardo Anaya apuesta todo al desarrollo tecnológico, energético y el combate a la corrupción. México por su ubicación y condiciones naturales tiene una posibilidad de acelerar el cambio a energías limpias. La transformación de un país, es necesaria para elevar las condiciones de vida de su población y su futuro, esto lo plasma Ricardo Anaya en su proyecto, uno que luce sólido y posible.

Hoy sabemos que la corrupción es el problema a resolver. El Gobierno Federal, actualmente esta hasta el cuello, no puede sostenerse más, aunque intento sostenerse con el apoyo del fiscal carnal. Ahora Ricardo Anaya y su Coalición buscan una Fiscalía Autónoma, con un fiscal electo para que el ejecutivo no pueda intervenir en las decisiones de este órgano, dejando a los casos de corrupción con la claridad y su debido castigo en evidencia.

Sin duda el cambio en nuestro país es inevitable, tenemos dos vías, una con visión al pasado, con ideas viejas y otra vía con una visión de progreso e inteligente, lo suficiente como para saber que México cambia si cambia también su gobierno. En esa reunión, coincidimos nuevamente, en que Ricardo Anaya es quien tiene la opción de cambio inteligente, con los conocimientos necesarios para dejar de pensar “ojalá esto pasara en México”.

#HojaDeRuta: “Combatir la desmemoria”

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La memoria crítica es flamable: indaga, escarba, alumbra, incendia. Hace las preguntas incómodas, alborota el gallinero. Resulta, en una palabra, peligrosa para el establishment. De ahí que la historia muchas veces pretenda ser reducida a la inofensiva dureza del bronce o a la mesa de los best-sellers.

No hay cirugía reconstructiva, ni mucho menos estética, para las heridas históricas. La única forma de sanarlas en exponerlas al sol. Curarlas lenta y dolorosamente al observarlas, analizarlas, conversarlas, socializarlas. Visitarlas una y otra vez, escuchar a quienes las vivieron, explicarlas a quienes no, pero están marcados por ellas.

En Monterrey parece haber un sistemático miedo a la memoria: mejor barrer la suciedad bajo la alfombra. Para qué hacer escándalo, si ya lo pasado, pasado. El más reciente episodio de esta deliberada desmemoria intentada desde el poder corresponde al Ayuntamiento de Monterrey que dirige Adrián de la Garza.

Por alguna razón, el Ayuntamiento de Monterrey borró el mural dedicado a la memoria de Jorge Mercado Alonso y Javier Arredondo Verdugo, estudiantes del Tec de Monterrey asesinados por efectivos del Ejército Mexicano la noche del 19 de marzo de 2010. La obra no tenía alto valor pictórico, pero su valor social era tremendo, pues era el único vestigio público del crimen ocurrido a unos metros de ahí. Un crimen que hoy sigue impune.

Recuerdo que originalmente en ese lugar -los bajos de la joroba ubicada en el cruce de Garza Sada y Luis Elizondo- el mural estaba dedicado a los deportistas del Tec, destacando los Borregos Salvajes de futbol americano. Tras aquella fatídica noche, quedaron impactos de bala incrustados sobre el mural. La metáfora lastimaba: una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad era quebrantada por la ola de violencia. Aunque la pregunta no fuera formulada, flotaba sobre el colectivo: si asesinan a estudiantes del Tec ¿quién podía estar seguro en esta ciudad? A las pocas semanas, los hoyos dejados por los proyectiles fueron resanados. Urgía rellenar los huecos hirientes, como si las tinieblas pudieran cubrirse con yeso.

El movimiento “Todos somos Jorge y Javier”, encabezado por las familias de los deudos y por personas de la comunidad del Tec ya envió una carta dirigida al Alcalde, donde le recuerdan (o quizá, le informan, uno ya no sabe) que el mural fue hecho por el movimiento en coordinación con las familias y el Instituto de la Juventud Regia durante la pasada administración. Lo definen como “un espacio público vivo que recuerda los grandes retos que la sociedad mexicana enfrenta en materia de derechos humanos, enviando al mismo tiempo un mensaje de esperanza y apoyo por la justicia”.

Quizá el alcalde de formación policiaca no conozca que las sociedades que atraviesan episodios oscuros solo pueden avanzar si hacen las paces con su pasado. Por eso se puede visitar el horrendo campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Por eso el Estadio Nacional de Chile en Santiago recuerda los crímenes ahí cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet bajo el proyecto: “Estadio Nacional, Memoria Nacional”. El inmueble, donde la selección chilena juega sus partidos de local, tiene inscrito en una de sus tribunas emblemáticas: “Un pueblo sin memoria no tiene futuro”. Por eso la plaza de Tlatelolco tiene una pequeña estela que recuerda la masacre ocurrida en 1968 y sigue siendo un epicentro de la concentración sociopolítica. Por eso existen tours en los barrios de Medellín donde se cometieron las peores atrocidades durante la época más violenta de esa ciudad. Existen, alcalde, porque el intento de olvidar es estéril, como querer ignorar una infección bajo la piel.

El maestro Hobsbawm decía que la función de la historia era ser un dolor de cabeza para los mitos nacionales. Se refería a que la historia, aunque sea impuesta por vencedores y poderosos, nunca es absoluta, y que es producto de transformaciones sociales, no de los designios de nadie.

Defender la memoria pública es nuestro derecho, pero también nuestra responsabilidad. La ausencia, el fingir demencia nos ha costado muy caro. La justicia para Jorge y Javier no depende de ese muro, pero sí de lo que ese muro representa: la necesaria terquedad por exigir justicia.

Sistema de Pensiones: Reto a Futuro

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Para nadie es secreto que el tema de las pensiones en México es un problema cuyos efectos aún no hemos sentido del todo. En México la edad promedio es de 27 años y estamos viviendo el bono demográfico más grande en la historia de nuestro país y que difícilmente podrá repetirse. La gran oferta de mano de obra y las inversiones extranjeras para instalar sus plantas de producción en nuestro país han hecho posible que podamos mantener el esquema actual de pensiones. La reforma al SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro) ha traído beneficios como el incremento del ahorro y la calidad del mismo lo cual habla bien de la maduración de los trabajadores mexicanos en comparación con otros países en desarrollo, pero aún así hay grandes áreas de oportunidad.

Según Carstens la informalidad representa el principal reto que enfrenta el sistema de pensiones en nuestro país, de cada 10 empleados 6 son informales. Un indicador que nos da una idea de la gravedad del asunto es que la informalidad creció 1.8 veces más que la economía en su total. En los últimos años el gobierno federal ha ido buscando la forma de combatir la informalidad con programas como “Crezcamos Juntos”  pero aún así  la informalidad sigue creciendo sobre todo en los estados más marginados.

En la Segunda Convención Nacional de Afores el aún Gobernador del Banco de México (hasta finales de noviembre) enfatizó 3 puntos débiles del actual sistema de pensiones. El primero es el nivel de cobertura, seguido por la percepción que tienen los trabajadores respecto al sistema de pensiones actual. Muchos sin conocer cómo funcionan las AFOREs y demás conceptos del sistema prefieren no afiliarse o toman decisiones erróneas en sus manejos para el retiro lo cual complica aún más los números de cobertura y es parte de la desconfianza que le tienen los ciudadanos a estas instituciones. La falta de información y el conformismo generan que muchos prefieran no tener cobertura ni tener una cultura del ahorro, lo cual podría ocasionar un grave problema social en las próximas décadas son miles de familias que tendrán que mantener a sus padres por falta de planeación financiera.

Los números de personas que cotizan en la bolsa en México son menores a otros países de Latinoamérica, mientras aquí la cobertura apenas alcanza el 27% de cobertura en países como Chile (40%), Costa Rica (41%), Panamá (47%) y Uruguay (65%) las coberturas son mucho mayores según datos de la Organización Internacional del Trabajo. No solo es un tema de ampliar la cobertura sino mejorar la calidad de la misma e informar a la población sobre el tema para que se convierta en un aspecto básico de la planeación financiera de cada familia como lo es en Europa o Estados Unidos.

Existen propuestas para adoptar esquemas creativos como lo han hecho en otros países en desarrollo. Una de las propuestas sugeridas por Carstens se basa en algunos conceptos del Premio Nobel de Economía 2017 Richard Thaler quien propone enrolar a los trabajadores en un esquema donde aporten una proporción de su salario a un plan preestablecido para su retiro desde el momento que entra a una empresa, independientemente que pueda hacerlo de forma separada. Muchos son los retos pero el tema no debe pasarse por alto si es que queremos evitar enfrentar situaciones como las de España y Japón con mayorías poblacionales entrando en etapa de vejez.

¡VIVA MEXICO! Orgullo Gastronómico y Nutricional

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Como esta semana estamos celebrando el grito de independencia me gustaría hablar un poco de nuestra gastronomía. La gastronomía Mexicana se declaró como patrimonio de la humanidad inmaterial en el 2010, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  (UNESCO). 

Los elementos básicos de la cocina mexicana son el maíz, los frijoles y el chile.

Como sabemos la tortilla es el principal alimento en la dieta de los mexicanos, desde hace más de 3500 años. El proceso de nixtamalización se realiza mediante la cocción del maíz con agua y cal, para producir nixtamal. El nixtamal es molido y se obtiene la harina y la masa para la elaboración de tortillas, tamales, sopes, gorditas, etc. Existen  beneficios nutricionales en el grano de maíz nixtamalizado, algunos de ellos son:

– Incrementa la biodisponibilidad de los aminoácidos presentes en el maíz como albuminas, globulinas, prolaminas y glutelinas.

– Contienen ácidos grasos oleico y linoleico que tienen efectos anti-inflamatorios y cardioprotectores .

– El proceso aumenta el contenido de fibra soluble de un 0.9% en maíz a 1.3% en la masa y 1.7% en la tortilla.

– El calcio es altamente biodisponible en la tortilla ya nixtamalizada.

– Proporciona de 32 a 62% de los requerimientos de hierro.

El chile también es característico de la gastronomía mexicana, según expertos tiene efectos antiinflamatorios, anti irritantes,  ayuda contra las náuseas y previene del dolor. La capsaicina es la sustancia que le da picor al chile. Existen estudios recientes donde se evalúa el chile para desarrollo de tratamiento anticancerígenos, para la artritis y reumas. Tiene un alto aporte de vitamina C que es un potente antioxidante, necesario en fumadores. Estimula la producción de jugos gástricos que mejoran en tránsito intestinal.

Los frijoles también son un pilar muy importante para nuestra cocina. Estas leguminosas les aportaban gran contenido calórico a nuestros ancestros ya que contienen carbohidratos complejos, son altos en fibra, proteína y poca grasa. Contienen ácido fólico, tiamina, ribofalvina y niacina que son sustancias esenciales para la producción de energía y formación de tejidos.

Así que este fin de semana a comer tortillas, chile y frijoles con mucho orgullo y sin culpas. Recuerden que los alimentos nunca son buenos ni malos, hay que aprender a comerlos y a combinarlos para que nuestro cuerpo los pueda aprovechar de la mejor manera para mantenernos sanos.

¡Nuestra cocina es un patrimonio de la humanidad  y es nuestro deber cuidarla y mantenerla viva!

Asegura Mike Pence que EU intervendrá en Venezuela

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Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos demandó a los países de Latinoamérica a trabajar unidos para recuperar la democracia en Venezuela.

Pence aseguró que su país usará la fuerza para que se instaure la democracia en Venezuela, e instó a los países latinoamericanos a romper relaciones con Corea del Norte de igual forma.

El segundo en mando del gobierno estadounidense, se reunió el día de ayer con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ocasión en la que abogaron por agotar todas las instancias para resolver la crisis del Venezuela.

“La presidenta y yo llamamos a que se haga más, y sepan que Estados Unidos va a usar toda su fuerza económica y diplomática hasta que se restaure la democracia en Venezuela”, dijo el vicepresidente en una declaración a la prensa en el palacio presidencial chileno.

Las declaraciones de Pence ocurren luego de que la semana pasada el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con una posible intervención militar en Venezuela, en una sorpresiva escalada en la respuesta de Washington a la crisis política del país sudamericano.

#HojaDeRuta: “Momento de que México voltee al Sur”

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“Aquí abajo, cada uno en su escondite. Hay hombres y mujeres, que saben a qué asirse. Aprovechando el sol y también los eclipses. Apartando lo inútil y usando lo que sirve. Con su fe veterana, el Sur también existe”.

El poema de Benedetti resuena en un momento de sacudidas geopolíticas en distintas partes del globo. Para México resulta de particular relevancia en un momento donde la “integración” (habría que analizar y cuestionar el alcance del concepto) del TLCAN, la gran apuesta económica de política exterior de los últimos 25 años, navega en aguas inciertas.

Aunque hoy los reflectores están puestos en la negociación del tratado, no hay que olvidar el contexto que la provoca: la llegada de la ultra derecha a la presidencia de Estados Unidos encarnada en la figura de Donald Trump, personaje que ha ejercido la vejación pública más cruenta hacia México que se recuerde en la historia contemporánea.

Es una negociación que parte no solo de un cambio político que ha provocado un efecto dominó, también parte de la indignidad, pues la autoridad política de México, en particular el presidente EPN, ha sido de una debilidad y tibieza tal que descorazona.

Hace algunos días fui invitado por Alianza Cívica a moderar un diálogo con Sara Tamez, vieja amiga que durante los últimos años se ha dedicado a trabajar en campañas políticas de Sudamérica. En particular, venía a compartir la experiencia de la reciente victoria de Lenín Moreno en la elección presidencial de Ecuador. Dentro de sus vivencias, contaba cómo mucha gente en el cono sur le reprochaba que México no volteaba hacia la región, que vivíamos solo viendo hacia el norte. Recordé de inmediato que me tocó vivir el mismo reclamo hace ya más de una década en Chile. Lo increíble es que México sí es referencia en múltiples aspectos en el hemisferio sur, desde la cultura popular hasta ciertos aspectos de su desarrollo.

Hoy nuestro país concentra poco más del 80% de sus exportaciones a Estados Unidos, menos del 3% a Canadá y 16% al resto del mundo (Reforma, 2017). Por supuesto que el argumento geopolítico, de aprovechar la proximidad con la economía más grande del mundo es racional y una meta deseable, pero eso no debería significar dependencia absoluta ni cortedad de miras, sobre todo en un momento donde el mismo país que pregonó el liberalismo económico a pies juntillas hoy apuesta por la cerrazón y el proteccionismo.

Por ejemplo, en la industria automotriz, que es el sector que mayor participación tiene en las exportaciones mexicanas hacia EEUU, con 23%, un trabajador norteamericano gana en promedio 29.5 dólares la hora, mientras que el mexicano gana 4.51. La diferencia es brutal, e ilustra el por qué México sigue y seguirá siendo atractivo para la maquila, pero también, cómo este modelo que ha hecho crecer sustancialmente las exportaciones no se ha traducido en crecimiento suficiente ni ha podido frenar el crecimiento de la pobreza y la desigualdad.

La renegociación del TLC sin duda es estratégica para nuestro país, pero también una llamada de atención, un grito y un destello que nos obliga a mirar hacia otras latitudes y replantear nuestro rol económico en función del lugar que queramos ocupar en el mundo, las ideas que representemos, el proyecto de nación que comencemos a construir.

Quizá como nunca antes, la visión de política exterior será de primer orden en la agenda de la sucesión presidencial de 2018. Habrá entonces que recordar que el sur también existe, lo mismo que el oriente: pero aquí abajo, cerca de las raíces, es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren, y hay quienes se desviven. Y así entre todos logran, lo que era un imposible: que todo el mundo sepa que el Sur también existe”.

#HojaDeRuta: “Comprar libros es un oscuro placer”

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Aunque dispositivos como el Kindle podría contener entera la biblioteca de Alejandría, carecen de encanto. ¿Son los aparatos más útiles, lógicos, sencillos? Por supuesto, pero también son mucho menos inspiradores. Por eso uno se emociona cuando un pequeño panel de acrílico anuncia que esa mesa del costado tiene 50% de descuento en libros del INAH y el Fondo de Cultura Económica.

Me encontré libros donde menos esperaba: en una vieja prisión potosina construida en tiempos porfiristas, donde hasta el encierro y el castigo tenían ecos franceses. Cavando entre las pilas de títulos, me encuentro con el último título del maestro Monsiváis, y en su contraportada, una frase de William Blake que guió su vida: “espera solo veneno del agua estancada”. En ella, el poeta encontró con minimalista belleza la forma de resumir la esencia del progresismo: el movimiento. Progresar es moverse y hacerlo hacia adelante. El conservadurismo es quietud, y muchas veces, retroceso. Ahí radica uno de los principales motores de la vida pública. Somos un país que casi no lee, y también somos un país que casi no participa en la política, esa niebla tenebrosa a la que no queremos acercarnos.

De acuerdo al Módulo de Lectura (Molec) del INEGI, de cada 100 mexicanos, solo 45 leyeron al menos un libro en el último año. De acuerdo al mismo Instituto, el año pasado en México se leyeron 3.8 libros al año, promedio por debajo de otras naciones latinoamericanas como Chile, que promedia 5.4, y Argentina, que alcanza 4.6. El Molec también revela la obvia correlación que existe entre escolaridad y lectura, pero llama la atención su agudeza: sólo 25% de quienes no tienen enseñanza básica leen libros o algún otro tipo de material (periódicos, revistas, portales de Internet), mientras que el 70% de quienes cuentan con educación superior mantiene un hábito de lectura, por mínimo que sea. Ah, y en promedio, las mujeres leen más que los hombres, lo que no debe extrañar, pues tienen también mejor rendimiento académico (a pesar de vivir en medio de la peste machista).

Leer por sí mismo tiene un valor inconmensurable, pero no es solo la acción lo que importa, sino la comprensión. Más del 20% de la ciudadanía mexicana reconoce entender poco o solo la mitad de lo que lee, lo cual nos habla de la necesidad de formar pensamiento crítico. Letras y números son el herramental más poderoso de la humanidad, pero se requiere la formación que permita desarrollar el potencial de las personas, para que entonces pueda estallar su creatividad.

Lea, que mucho le conviene, ¿Y qué es leer? robémosle otra vez al poeta para intentar describirlo: “Ver el mundo en un grano de arena, y ver el cielo en una flor silvestre, sostener el infinito en la palma de tus manos, y la eternidad en una hora” – William Blake.