Reflexión sobre la designación de Ministros en la Suprema Corte de Justicia

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Supremae legis servi sumus ut liberi esse possimus. (De la ley suprema siervos somos para poder ser libres.)
– Inscripción en latín en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, debajo del mural de José Clemente Orozco.

La preocupación sobre la politización de la Suprema Corte es generalizada en todo el país. Este noviembre concluyen su cargo dos ministros, la Min. Olga Sánchez Cordero y el Min. Juan Silva Meza, y corresponde al Presidente de la República, conforme a lo dispuesto en el artículo 96 de nuestra Constitución Política, presentar una terna con sus nominaciones al Senado de la República para que éste designe a los sucesores de los ministros salientes.

La preocupación sobre la politización de la Suprema Corte es generalizada en todo el país.

Grandes académicos, políticos y activistas han creado un movimiento social para exigir al Presidente Enrique Peña Nieto que incluya en su terna a personas con carrera judicial y que no pertenezcan a ningún partido político. Lo que se busca es que no se repita lo que sucedió el año pasado con la designación del Min. Eduardo Medina Mora, evento que significó el colmo de los colmos para evidenciar la prostitución de nuestro máximo órgano judicial a los intereses políticos del Gobierno Federal en lugar de a la legalidad (que conste que digo legalidad y no justicia, porque considero que nuestra Suprema Corte no busca proteger esta última, sino la primera; aunque éste es otro tema).

Grandes académicos, políticos y activistas han creado un movimiento social para exigir al Presidente Enrique Peña Nieto que incluya en su terna a personas con carrera judicial y que no pertenezcan a ningún partido político.

De entre todas las grandes personalidades y figuras públicas que integran e impulsan este movimiento social, se encuentra liderándolo el Lic. Alejandro Madrazo Lajous. Él fue quien en su momento también lideró el movimiento en contra de la designación del Min. Eduardo Medina Mora y es quien ahora exige que tengamos una Suprema Corte “sin cuotas, ni cuates”.

El Lic. Madrazo y otras decenas de miles de ciudadanos exigen al Presidente que no proponga candidatos por compadrazgo y con conflictos de intereses y al Senado, que tengan una auscultación abierta, que verdaderamente analicen detenidamente la terna y fundamenten y motiven a la ciudadanía la designación de los dos ministros que queden.

Su petición no sólo me parece pertinente, sino acertada, puesto que ya ha pasado antes que se ha “infiltrado” en la Corte una persona incapaz y con conflicto de interés (léase el Min. Medina).

En entrevista con El Universal TV, explica el Lic. Madrazo que precisamente el lema de “Una Suprema Corte #SinCuotasNiCuates” atiende a exigir que no se designen los ministros conforme a “cuotas” de los partidos políticos, ni a los “cuates” del Presidente. Suscribo con esta exigencia.

Pero no todos están de acuerdo con este movimiento social que ha cobrado tanta relevancia nacional. Entre los opositores, se encuentra el Mtro. Gerardo Laveaga Rendón, quien reclama en un artículo en Excélsior que proponer candidatos ante el Senado es facultad constitucional del Presidente y “nadie tendría porqué entrometerse para decirle a quién debe impulsar y a quién no”.

Pero no todos están de acuerdo con este movimiento social que ha cobrado tanta relevancia nacional.

Escribe el Mtro. Laveaga que tampoco está de acuerdo con las “cuotas”, como lo plantea el movimiento social en cuestión, y estima que se deben impulsar personas visionarias y con autoridad moral que cambien el rumbo de México a través de una Corte “vigorosa”.

Sin embargo, deja muy claro que para tomar estas decisiones están el Presidente y el Senado, no nosotros: “para eso los elegimos”, expresa.

La posición del Mtro. Laveaga sobre que necesitamos una renovación de la Suprema Corte, debemos de convertirla en una corte constitucional y no que trate asuntos menores y que requerimos ministros valientes que no tengan miedo de innovar en sus sentencias, es compatible con la mía.

Empero, difiero en que debemos dejarle el trabajo, así a ciegas, a los constitucionalmente facultados y abstenernos de presionar y exigir una terna decente. Y en esto coincide conmigo el Lic. Alejandro Madrazo, con quien conversando el día de ayer me dijo que “defender esto [que no debemos de exigir ni al Presidente, ni al Senado] sería decir que los ciudadanos debemos votar un día y callar seis años”.

Es por eso que en este sentido, no estoy de acuerdo con esta línea que postula el Mtro. Laveaga y apoyo públicamente el movimiento del Lic. Madrazo. Aunque quisiera apuntalar que las posturas de ambos no son incompatibles, sino difieren en dos únicos aspectos: el de presionar socialmente al Presidente y el de las características que deben tener los aspirantes a ministros.

El Mtro. Laveaga “apuesta a que el Presidente considerará” lo que el país necesita; el Lic. Madrazo, no (y justificadamente, en mi opinión, porque ya nos demostró nuestro mandatario en su designación pasada que no tiene los mejores intereses de la Corte y su legitimidad en mente).

Al Lic. Madrazo Lajous le gustaría que se propusieran en la terna a personas con carrera judicial, según lo ha dicho en varios medios. (Una persona con carrera judicial lo es si ha desempeñado varios cargos en los órganos jurisdiccionales y así ha adquirido experiencia, formación y conocimientos por los que tiene méritos.)

El Mtro. Laveaga “apuesta a que el Presidente considerará” lo que el país necesita; el Lic. Madrazo, no (y justificadamente, en mi opinión, porque ya nos demostró nuestro mandatario en su designación pasada que no tiene los mejores intereses de la Corte y su legitimidad en mente).

Al Mtro. Gerardo Laveaga no le gusta esta idea y preferiría que fueran propuestos candidatos más aventados, quizá de la academia, a que fueran magistrados o jueces, puesto que estos suelen ser muy cerrados. “De un juez o un magistrado espero rigor técnico; de un ministro, espero audacia e imaginación”, me platicó el día de ayer.

A mí me gustaría que un puesto lo ocupara un abogado de la academia y que el otro puesto lo ocupara un abogado litigante. Estaría muy bien tener dos perspectivas y visiones frescas que hacen falta en nuestra tan desgastada Suprema Corte. Indubitablemente, necesitamos ministros innovadores y no inflexibles.

A mí me gustaría que un puesto lo ocupara un abogado de la academia y que el otro puesto lo ocupara un abogado litigante.

Pero independientemente de las particularidades que estimemos todos que deben tener los nominados para ocupar el cargo de ministros, yo diría que podemos todos consensuar en que no pueden ser militantes de algún partido político, ni “cuates” del Presidente de la República.

Ustedes, ¿qué opinan?

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La dupla está hecha

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Estamos a más de un año de la elección en los Estados Unidos. Aunque en el Partido Republicano nada parece estar decidido, en el contrario en el Partido Demócrata ya todo parece estar en su lugar, y no hay grandes sorpresas. La pregunta es: ¿podrán contra Donald Trump en caso de que este sea el candidato republicano?

¿Podrán contra Donald Trump en caso de que este sea el candidato republicano?

El pasado martes 13 de octubre se realizó el primer debate entre los aspirantes a la candidatura demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Como favorita, y sin grandes asombros, llegó Hillary Clinton, y por detrás de ella Bernie Sanders, alguien a quien muchos consideran “socialista”. Tanto la candidata y el candidato eclipsaron la participación de los demás contendientes.

Muchos después de ver el debate consideraron que Bernie Sanders es la mejor opción para el Partido Demócrata, pero dudo que sea en realidad él, el candidato a la presidencia. De nueva cuenta, y aunque suene lógico, la única candidata ya casi seleccionada por el partido demócrata es Clinton. ¿Su compañero en la boleta? Bernie Sanders.

La mecánica que se pudo apreciar entre los dos, y la defensa que hizo Sanders del escándalo de los “mails” de Clinton, dan cuenta de que ya todo esta acordado dentro del Partido Demócrata.

La mecánica que se pudo apreciar entre los dos, y la defensa que hizo Sanders del escándalo de los “mails” de Clinton, dan cuenta de que ya todo esta acordado dentro del Partido Demócrata. Aunque Sanders sería un extraordinario candidato a la presidencia, Hillary es la única que le podría dar competencia a Donald Trump.

Aunque Sanders sería un extraordinario candidato a la presidencia, Hillary es la única que le podría dar competencia a Donald Trump.

Es cierto que Hillary podría parecer un tanto hipócrita, al final del día fue Secretaria de Estado de los Estados Unidos, e incluso hizo un libro hace un par de años para justificar todo lo que hizo mal durante su estancia en ese puesto. Pero en realidad es la única opción viable para los demócratas en este momento. Aunque hay muchos rumores que a Trump no le irá tan bien en Iowa como se cree, y que posiblemente esto lo encamine a abandonar sus ambiciones por la presidencia, nada está seguro.

El fenómeno Trump es muy fuerte en el vecino país del norte. Podemos comparar a Trump con el fenómeno de los candidatos independientes en México, debido a que muchos de estos no tienen el discurso político tradicional, y atraen a la gente. Trump es exactamente eso, rompe el molde, y la gente lo sigue; además ha sabido darle en el punto a los temas que son de relevancia para la clase media estadounidense.

Clinton y Sanders, serían la dupla perfecta para poder derrocar a “The Donald” y quitarle la sonrisa.

Clinton y Sanders, serían la dupla perfecta para poder derrocar a “The Donald” y quitarle la sonrisa. Todavía falta más de un año para la elección general y mucho puede pasar en estos meses; pero de algo estoy seguro, la dupla demócrata ya está hecha. Sólo falta que en la Convención Demócrata, el año entrante, la ratifiquen.

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LA CULTURA DE LA IMAGEN CORPORAL

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Vivimos dentro de una sociedad cada vez más “globalizada”, en la cual la información fluye a una velocidad que, en muchas ocasiones, nos es difícil de alcanzar. Este acceso, fácil y rápido, a una gran cantidad de información puede ser un gran problema cuando buscamos integrar el conocimiento de un determinado problema. Debemos ser muy selectivos en los criterios de investigación, si no queremos terminar confundiéndonos con tanta información disponible, la cual muchas veces es muy contradictoria.

Uno de los temas en salud que más frecuentemente se abordan es, sin duda, el control de nuestro peso. La obesidad es una condición a la cual se le atribuye ser una de las causas más importantes en el desarrollo de muchas enfermedades de las llamadas crónico-degenerativas. Desde el siglo pasado se ha hecho mucho énfasis en la necesidad de mantener nuestro peso corporal bajo control, y el mantener una actividad física adecuada para prevenir enfermedades y complicaciones a nuestro estado de salud.

Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal.

Este conocimiento ha generado una cultura de rechazo hacia la condición de obesidad en las personas. Se ha generalizado una conciencia colectiva en favor de una “alimentación sana” y una actividad física vigorosa, como los ideales a perseguir por nuestra sociedad. Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal. En particular se ha hecho mucho énfasis en evitar el sobrepeso tanto en niños como en los adolescentes para evitar que se conviertan en adultos obesos.

Aunque es un hecho comprobado el impacto que tiene el sobrepeso sobre nuestra salud, vale la pena analizar toda la información con cautela, para evitar caer en errores que puedan afectar nuestra salud.

Las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

En su artículo de revisión, la Dra. Linda Bacon (Nutrition Journal. 2011, Vol. 10 Issue 1, p 9-21), nos compartió información muy importante y esclarecedora. En este artículo se demuestra que la longevidad en las personas con sobrepeso ligero es igual o mayor que en las personas delgadas, también se demostró que las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

Las conclusiones de este artículo son muy claras: recomienda modificar los hábitos higiénico-dietéticos de manera gradual y sin enfocarse en el peso del paciente. Las dietas enfocadas en reducir de peso a los pacientes son la que con mayor frecuencia fallan, provocando que el paciente sufra los llamados “rebotes” (ciclos de pérdida de peso con recuperación rápida del mismo o mayor peso). No sólo provocan estas variaciones, sino que también son responsables de otros daños a la salud, como son la depresión causada por la frustración de haber fallado en sus metas, la baja autoestima en los pacientes, los trastornos alimentarios graves y la estigmatización y discriminación de los pacientes.

Nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable.

Las ganancias que reporta “la industria de la pérdida de peso” en los Estados Unidos son de 58,600 millones de dólares anuales. Es por eso que nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable. El impacto social de este fenómeno es muy costoso en términos económicos y de salud. El someterse a dietas constantemente, las cuales tienen efectos temporales y posteriormente volver a padecer el sobrepeso, es extremadamente dañino en términos del metabolismo. En términos psicológicos el impacto es aún mayor, los pacientes con sobrepeso son muy susceptibles de padecer trastornos emocionales, el “bullyng” hacia los niños y adolescentes con sobrepeso es una conducta común en escuelas y grupos sociales. Incluso muchos niños con sobrepeso sufren de maltrato familiar con el consecuente daño a su autoestima. El próximo viernes, en este mismo espacio, comentaremos más ampliamente el impacto psicológico del sobrepeso.

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Entrevista con el Lic. Fernando Margáin

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El Lic. Fernando Margáin nos habla un poco sobre su experiencia en el pasado proceso electoral. También su punto de vista de la crisis actual en el PAN de NL y que le depara a San Pedro Garza García con Mauricio Fernández. Además da su punto de vista del nuevo gobierno independiente de Jaime Rodríguez “el Bronco” y que significa esto para los partidos políticos.

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CORRESPONSABILIDAD ES ACTUAR EN SOCIEDAD

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Gracias a la revolución participativa que hemos vivido en los últimos meses, temas como responsabilidad, ética y ciudadanía, han cobrado mayor fuerza en la comunicación del colectivo social. Las demandas entre gobierno y sociedad ya no son vistas de forma unilateral, en cambio, esta nueva conciencia ha permitido crear nuevas herramientas y plataformas a fin de generar acuerdos sostenibles en el largo plazo.

Sin embargo, no todo se reduce a Gobierno y Sociedad Civil. Hay más actores que son necesarios poner en juego cuando se habla de corresponsabilidad, como son el sector privado y la academia. Sobre todo en esta etapa tan importante en donde se están gestionando los espacios de concertación.

Comúnmente, cuando hablamos de “Responsabilidad Social”, nos referimos a las actividades del sector privado, y utilizamos el término específicamente para definir aquellas empresas que contribuyen con programas sustentables en sus tres dimensiones: económico, social y ambiental.

¿Es realmente el sector privado el único responsable del bienestar social de la comunidad donde opera?

Dejando de lado la responsabilidad implícita del gobierno, ¿es realmente el sector privado el único responsable del bienestar social de la comunidad donde opera? Pareciera que “Responsabilidad Social” se ha vuelto un concepto intrínseco del sector empresarial, misma razón que ha hecho del sector privado un blanco fácil para la crítica cuando los objetivos operacionales no se ven cumplidos.

Sin embargo, podemos encontrar puntos de convergencia. Algunos de los principios universales empresariales abarcan conceptos como corresponsabilidad, confianza, ética, transparencia, desarrollo social, honestidad y legalidad; principios que fácilmente aplican a las operaciones de los individuos, del gobierno, de la sociedad civil y academia.

No es posible concebir un desarrollo sostenible a largo plazo, si todos los actores de la sociedad no participan y llevan a cabo acciones que demuestren el compromiso social de cada uno de ellos por el bienestar común. El Gobierno por si solo no es el responsable de fortalecer el Estado de Derecho, así como la academia por si sola no es responsable de la formación ética y ciudadana de nuestra sociedad.

Del mismo modo, cada una de estas organizaciones está conformada por individuos, y está en nosotros hacer que todo lo anterior sea posible, es ahí donde empieza nuestra corresponsabilidad. Al fin de cuentas, es de la composición de individuos con ideales y objetivos enfocados hacia el bien común, de donde la sociedad civil nace y obtiene toda su fuerza.

Participemos activamente en espacios de diálogo y concertación, con el fin de generar acuerdos que hagan posible el desarrollo sostenible de nuestras comunidades.

Es por ello que mi invitación, es a que los diversos actores; es decir, empresa, academia, gobierno, organizaciones civiles e individuos; a ti y a mí desde nuestra trinchera, participemos activamente en espacios de diálogo y concertación, con el fin de generar acuerdos que hagan posible el desarrollo sostenible de nuestras comunidades.

Enhorabuena por estos espacios, ya que nos permiten entablar comunicación entre los diferentes sectores. Confiemos en que a partir de ello se generen acuerdos multisectoriales con el fin de promover y ampliar la participación.

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El ‘hacking cívico’ como forma de participación ciudadana

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Hace un par de días, se escribió en esta redacción acerca de qué es “gobierno abierto” y “tecnología cívica”. Me pareció una buena forma de acercar a los lectores a este tema. En ánimos de continuar con estos esfuerzos, me gustaría hablar ahora sobre el cómo y el por qué hacer hacking cívico.

Empecemos por lo primero: ¿qué es el hacking cívico? El hacking cívico se refiere al uso de habilidades en tecnología para resolver problemas y retos que afectan a una comunidad en particular (por ejemplo: una ciudad). Cabe aclarar que la palabra ‘hacking’ no tiene nada que ver con las imágenes representadas en los medios sobre criminales vulnerando sistemas; al contrario, en este contexto, el hacker cívico es un ciudadano ordinario que busca encontrar soluciones creativas a problemas complejos.

Ante la falta de estos mecanismos para involucrarnos en las decisiones que se toman en gobierno, el hacker cívico no espera a que el gobierno los proponga ni se queda con los brazos cruzados, sino que se organiza con otros hackers cívicos para que las construyan ellos mismos.

La participación ciudadana se refiere a las formas en las que los ciudadanos interactúan con sus gobiernos para generar cambios en la sociedad. Idealmente, todos los ciudadanos podríamos influir en el proceso de toma de decisiones públicas. En la práctica, los mecanismos para hacerlo suelen ser complejos y a veces hasta prohibitivos en cuestiones de tiempo. Ante la falta de estos mecanismos para involucrarnos en las decisiones que se toman en gobierno, el hacker cívico no espera a que el gobierno los proponga ni se queda con los brazos cruzados, sino que se organiza con otros hackers cívicos para que las construyan ellos mismos.

Este es quizá uno de los valores centrales del hacking cívico: el llamado a tomar acción. Y considero que es una de las razones más importantes por las cuales debemos hacer hacking cívico, ya que el tomar acción nos permite retomar nuestro rol como ciudadanos.

¿Cómo puede un ciudadano empezar a hacer hacking cívico?

Ahora, ¿cómo puede un ciudadano empezar a hacer hacking cívico? Aquí les muestro unas sugerencias:

1. Asiste a una reunión de hacking cívico en tu ciudad. Existen algunos grupos de hacking cívico en el país. En Codeando México tenemos comunidades en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Si vives en un lugar en donde no haya una comunidad local de hacking cívico, es fácil empezar una en tu ciudad, universidad, empresa, etc. Las reuniones de hacking cívico aparte de ser divertidas, conocerás a personas interesadas en mejorar su ciudad.

2. Busca personas con quien colaborar. Generalmente habrán equipos trabajando en proyectos que les dará mucho gusto que te sumes a ellos. También puedes empezar tu propio equipo e invitar a gente a que se sume. Si eres desarrollador de software, busca a alguien que se especialice en el dominio del problema que quieres resolver, ¡te sorprenderás lo que puede aprender de esa persona! Si no sabes desarrollar código, busca dentro o fuera de la comunidad a uno a quien le guste tu idea.

3. Construye una solución, por más pequeña que sea. Las pequeñas victorias siempre son mejores que los proyectos ambiciosos pero inconclusos. Por ello, es recomendable empezar por proyectos pequeños y poco a poco crear proyectos más grandes. Algunos tipos de soluciones que puedes desarrollar son: visualizaciones de datos, procesos de apertura de datos, mini-sitios informativos… hasta apps móviles y plataformas completas. El límite son tus ganas de generar cambios y tu capacidad de trabajar en equipo.

4. Comparte tu solución. Si las plataformas por excelencia de los clicktivistas son Facebook y Twitter, la del hacker cívico son GitHub y/o BitBucket, que son plataformas para desarrollar código de manera colaborativa y compartirlo (entre otras cosas).

Desde luego, existen más formas en las que puedes empezar a hacer hacking cívico, pero me parece que siguiendo estos cuatro pasos son un gran comienzo.

Hacer hacking cívico significa poner en manos propias los cambios que queremos ver en la sociedad, al menos aquellos que la tecnología puede generar.

Como conclusión, me gustaría rescatar que hacer hacking cívico significa poner en manos propias los cambios que queremos ver en la sociedad, al menos aquellos que la tecnología puede generar. Los invito a todos ser parte de este movimiento, ya sea con Codeando México o en otros esfuerzos.

Si tienes más dudas o comentarios, mi Twitter es @miguelsalazarg.

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Hijo, tú no eres de la servidumbre

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Hablamos de problemáticas en el mundo, pobreza, corrupción, cambio climático, guerra en Siria, entre muchos otros… podría solamente hablar de eso hoy y varios días más. Me gustaría imaginar que hay una solución para todos los problemas, pero no la hay. Existe un factor que entre mayormente sea nutrido por todos nosotros, desarrollado, gratificado y con la importancia debida por los resultados que deriva tal vez ayude a aliviar diversas cuestiones. ¿Alguna idea?, ¿dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?. Así es, la educación; esa acción tan universal, intrínseca al desarrollo de cada ser humano y nos acompaña a lo largo de nuestras acciones.

¿Dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?

Lo anterior me recuerda a una noticia leída el día de hoy titulada de la siguiente manera: Padres alemanes indignados después de que a niños en la escuela se les pidiera hacer las camas, cocinar para los refugiados (por su título en inglés: “German parents outraged after schoolchildren asked to make beds, cook for refugees”). Las razones de la indignación de los padres se debía a que sus hijos no eran de la servidumbre y que sí los refugiados tenían alguna necesidad ellos mismos debían arreglárselas, explica el sitio de noticias RT. ¿Es esto real? Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde. Indignante es expresar de manera pública por las redes sociales que no estás de acuerdo en que tus hijos apoyen en el suministro de tareas diarias a refugiados que acaban de ser acogidos por tu país. ¿Dónde se encuentran las virtudes de ver por el prójimo y la humildad? Suelo ser conciliadora ante diversos temas, en esta ocasión no hay punto de encuentro entre mi educación y lo mencionado (quiero imaginar que fueron solamente pocos los padres de familia indignados o no sé si sea mi consuelo). Por supuesto, esta no es la única ocasión en la que se demuestra una indignante falta de educación, en nuestro país hemos tenido las famosas: “un saludo a la prole”, “no soy la señora de la casa”; por mencionar algunas.

Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde.

La raíz y base de los comportamientos, pensamientos y acciones de todo ser humano derivan de sus experiencias en la niñez en un gran porcentaje. Claro, fallas en los sistemas educativos y su calidad, es un tema concurrente entre las agendas de la mayoría de los países, ¿hasta dónde llegarán a crear sustentos sólidos que apoyen el desarrollo de una educación eficaz, proactiva, de inclusión? No lo sé. Entonces: ¿dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

¿Dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

Ya para terminar, los dejo con una cita de la Canciller Alemana Angela Merkel y una pequeña reflexión. “Si tenemos que empezar a disculparnos por el hecho de que estamos mostrando una cara amistosa ante una situación de emergencia, entonces este no es mi país”*. Para contribuir en la mejora social no sólo se trata de tener al alcance los medios necesarios para realizar tal o cual acción. Considero hay 3 ingredientes esenciales: intención, decisión y acción. Sin ellos, aunque cuentes con un grupo de trabajo y medios económicos, los resultados serán nulos. Con ellos, aunque no cuentes con los medios económicos, tendrás tus 3 ingredientes y un equipo que te apoya a realizar los objetivos. Hasta este punto la balanza se inclina hacia la intención, decisión y acción de la cancillería alemana por apoyar una crisis humanitaria; es una gran lección de educación y valores para los demás países en el mundo.

*“If we now have to start apologizing for the fact that we are showing a friendly face in an emergency situation, then this is not my country.” (on Wagstyl, Stefan. 2015. Refugee commitment takes Angela Merkel into the unknown” – Financial Times).

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De la corrupción y sus males

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Según el Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Internacional en su última medición (2013), el 88% de los mexicanos percibimos que la corrupción es un problema frecuente o muy frecuente en nuestro país. Esto, sin contar la multiplicación de casos en la materia, de la medición a la fecha.

La crisis de corrupción en nuestro país es grave. Todos nos quejamos pero, ¿cómo nos afecta?

La crisis de corrupción en nuestro país es grave. Todos nos quejamos pero, ¿cómo nos afecta?:

De acuerdo a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, este mal “socava la democracia y el Estado de Derecho, conduce a violaciones de los derechos humanos, distorsiona mercados, erosiona la calidad de vida, permite que el crimen organizado, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana”.

En fin, la corrupción es un mal de males que corroe todo a su alrededor. Algunos indicadores nos muestran los siguientes datos sobre su impacto:

A la economía del país: De acuerdo al Foro Económico Mundial la corrupción “cuesta” a la economía mexicana alrededor del 2% del PIB.

A las empresas: Earnest and Young calcula que las empresas llegan a presentar pérdidas de entre 5 y 10 por ciento de sus ventas anuales en consecuencia de esta problemática.

A las familias: 14% del ingreso promedio anual de los hogares destinado a pagos extraoficiales, estima Transparencia Mexicana.

Expertos del Imco estiman que los mexicanos pagamos en promedio 165 pesos diarios por este mal, “como si fuera una especie de impuesto regresivo”.

A tí: Expertos del Imco estiman que los mexicanos pagamos en promedio 165 pesos diarios por este mal, “como si fuera una especie de impuesto regresivo”.

Observamos entonces una queja constante de la ciudadanía por los casos de corrupción en el país y en nuestra entidad, pero que en ocasiones se rige por dichos como “el que no tranza no avanza”, y se vuelve partícipe de la misma. Está quien pide la corrupción y quien la paga.

La impunidad está a la orden del día y se estima que sólo el 2% de los delitos en la materia son castigados, lo cual incide claramente en la repetición del acto.

Al final del día, somos parte del problema. Tan sólo en el 2013, el INEGI registró más de 4 millones de actos de pequeña corrupción: ¿quién pagó el “moche” o la “mordida”? ¿quiénes fueron partícipes del amiguismo y los conflictos de intereses?
Mientras tanto, la impunidad está a la orden del día y se estima que sólo el 2% de los delitos en la materia son castigados, lo cual incide claramente en la repetición del acto. Entonces… ¿Qué se está haciendo en México al respecto?

El 27 de mayo de 2015, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Reforma Constitucional en materia de combate a la corrupción que da paso a la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). El Congreso tiene 7 meses y 13 días para aprobar las leyes secundarias que permitan su implementación a nivel federal.

¿De qué trata?

Amplía las facultades de la Auditoría Superior de la Federación para que pueda revisar cuentas en tiempo real y fortalece la Secretaría de la Función Pública con un titular ratificado por el Senado. También crea nuevos organismos como la Fiscalía Especializada en delitos de Corrupción y el Tribunal de Justicia Administrativa, para sancionar a los servidores públicos involucrados en casos de corrupción; y se complementa con Comités que dan seguimiento puntual a la eficiencia del sistema.
El SNA representa un paso importante que solidifica a las instituciones ya existentes, mientras que surgen nuevos órganos para integrar una mejor estrategia. Aunado a esto, la reforma es uno de los principales compromisos para el segundo trienio del Presidente Enrique Peña Nieto.

No obstante, el SNA tiene áreas de oportunidad, especialmente en cuanto a la designación de los titulares de los organismos que integran el sistema. A nivel internacional se propone mayor autonomía para asegurar la efectividad del combate a la problemática.

Falta también un mayor esfuerzo en materia de prevención: en la educación a la ciudadanía mexicana para no ser parte del problema, en fin, cortar el ciclo vicioso.

¿Y Nuevo León?

El pasado viernes 9 de octubre, los miembros que conforman la Comisión Anticorrupción en el H. Congreso del Estado Nuevo León se congregaron para analizar las reformas que se requieren para implementar este Sistema en la esfera estatal. La reunión de trabajo contó con la presencia de representantes de Ciudadanos contra la Corrupción y Evolución Mexicana.

Sin embargo, no puedo dejar de recalcar que nuestro estado va rezagado frente a otros como el Estado de Morelos, que ya aprobaron o presentaron importantes avances en el proceso legislativo para implementar el sistema a nivel local.

Los cambios urgen, estemos al pendiente de la actividad de la presente legislatura al respecto.

“Corrupción” proviene del latín corruptio-onis. Que significa “la acción y efecto de corromper”.

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Con Una Basta

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Mucho se conoce sobre la doble moral del mexicano. Incluso hoy en día, continúa incidiendo lamentablemente en nosotros los jóvenes; ya ni hablar de generaciones más atrás. No hace falta explicar ni definir el concepto, según entiendo es muy básico: la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y es que al mexicano se nos da mucho eso de ser bien defensores, de adoptar posturas que en el momento consideramos apropiadas pero que luego no siempre nos gusta, beneficia o conviene aplicarlas a nosotros mismos, porque ahí sí decimos: “una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”.

Y es que al mexicano se nos da mucho eso de ser bien defensores, de adoptar posturas que en el momento consideramos apropiadas pero que luego no siempre nos gusta, beneficia o conviene aplicarlas a nosotros mismos, porque ahí sí decimos: “una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”.

Hoy, como todos los días, percibo muchísimas formas de hartazgo, mismas que se hacen cada vez más evidentes en redes sociales: videos, memes, gifs, tweets, el uso de Photoshop, etc., y ¡vaya que tenemos creatividad para ello! La mayoría muy graciosas y hasta albureras, otras cuantas iracundas y sarcásticas. Más reciente ésta del 12 de octubre, en conmemoración a Cristóbal Colón y su “descubrimiento” de las Américas, (espero que a estas alturas, ya todos sepamos lo que realmente pasó) por poner un ejemplo.

Me doy cuenta que lo que publicamos y compartimos es en función de lo que se festeje en ese día, lo que está en trending topic, juicios de valor, una que otra opinión, y demás chuchería que nos mostramos partidarios pero que definitivamente no reflejan nuestro actuar diario.

Las redes sociales vienen a ser un fenómeno que no muchos terminamos de comprender, saber leer o anticipar… o más bien, todo lo contrario. Se han convertido —en la mayoría de los casos— el epítome de la incongruencia social o mejor dicho, la práctica de la doble moral. Lejos de hacer alusión a falsas apariencias, complejos y adicciones que los humanos podamos tener (por supuesto que me subo al carrito), razones por las cuales necesitamos de las redes sociales como una forma de catarsis, me doy cuenta que lo que publicamos y compartimos es en función de lo que se festeje en ese día, lo que está en trending topic, juicios de valor, una que otra opinión, y demás chuchería que nos mostramos partidarios pero que definitivamente no reflejan nuestro actuar diario.

Cabe aclarar que para nada estoy satanizando el uso de las redes sociales y pareciera que no, pero me divierten más de lo que me gustaría aceptar. Más bien considero que es sumamente desalentador comprobar que aquel perfil defensor de los pueblos americanos brutalmente colonizados en Facebook, no coincide con la realidad de su hostilidad y discriminación hacia extranjeros latinoamericanos que radican en la ciudad; también, por poner un ejemplo.

Este tema tiene mucha tela de dónde cortar, si bien, me remitiré a contestar una pregunta que seguro yo le haría al autor del texto si fuese de alguien más: “bueno, ¿y tú qué haces?, ¿a poco nunca has pecado de doble moral?” Yo hago lo que puedo conmigo. Trato de ser clara y transparente en mis ideas, en el trato con los demás, en mis expresiones. Escribo en espacios como este. Me esfuerzo en construir y practicar honestidad y coherencia en mi quehacer del día a día y en todos los ámbitos de mi vida: con mi familia, en el trabajo, con mis amigos, con mi pareja, con la ciudad (con todo y sus leyes y habitantes, eh) y voilà, tan sencillo y al alcance como eso. Sí que he pecado de doble moral y bastantes veces, probablemente (espero que ya no) aún lo haga inconscientemente. Pero trato todos los días de entrenar esa maña muy mexicana que tengo —tenemos— a la hora de actuar para erradicarla de una vez por todas.

Ojalá que al leerme, no suene como una especie de pseudo-Yoda chafa de librito de autoayuda, pero si les gusta la idea de grandeza, comencemos a practicar una sola moral: más ciudadana, más cívica, más participativa.

Quizá mis escritos parecieran ser repetitivos y hasta choteados, pero mi forma de insistir en la ética y moral, no radica en la búsqueda del hilo negro ni idear soluciones colectivas tan fabricadas que serían difíciles de llevar a cabo (aunque no imposibles jeje). Sí que es verdad que la unión hace la fuerza, pero también la fortaleza que encontramos en nosotros mismos, lleva a la unión. La implementación de los cambios que necesita y le urgen a este país, comienzan de a mucho, con granotes de arena. Ya no piensen en poquito, piensen en grande pero al hacerlo, piensen en ustedes, ¡qué más grande que eso!

Como diría King Elvis: “a little less conversation, a little more action please.”

Ojalá que al leerme, no suene como una especie de pseudo-Yoda chafa de librito de autoayuda, pero si les gusta la idea de grandeza, comencemos a practicar una sola moral: más ciudadana, más cívica, más participativa. Como diría King Elvis: “a little less conversation, a little more action please”. O si quieren platiquen bastante, a mí en lo personal me encantan las palabras, sólo recordemos siempre llevarlas a la práctica amigos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”