LA PALABRA EN LA POLÍTICA

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Un hombre, se decía antes de las complicaciones de género, lo cual significaba indistintamente hombre o mujer, es decir, del género humano, se decía, repito: un hombre debe honrar su palabra. Esa frase fue, durante siglos, una verdad absoluta.

Hay de aquel que por alguna razón, o sin ella, faltara a su palabra. Se hacía merecedor de la burla, el escarnio y todo tipo de desprecios de una sociedad rigurosa y cuidadosa de conservar, para beneficio de todos, la obligación de hacer honor a la palabra.

Hoy, bajo el amparo de la comodidad que brinda la modernidad, (recuerde el lector que para muchos lo moderno significa batallar menos) mucha gente, y en este caso mucha gente significa una abrumadora mayoría, pasa por alto ese antiguo valor, ya casi en desuso, de hacer honor a la palabra.

Hoy, bajo el amparo de la comodidad que brinda la modernidad, (recuerde el lector que para muchos lo moderno significa batallar menos) mucha gente, y en este caso mucha gente significa una abrumadora mayoría, pasa por alto ese antiguo valor, ya casi en desuso, de hacer honor a la palabra.

Hoy, hablar de honor y de cumplir la palabra es cosa de anticuados, es cosa que sólo los viejos podemos defender con vehemencia.

Incluso en el deporte, que se supone una de las actividades más limpias y sanas de la sociedad moderna, se presentan casos de corrupción que van desde la FIFA hasta los equipos amateurs que se dejan ganar por tal o cual beneficio que obtendrán después, esto en el fútbol.

Lo vemos en todas partes, incluso en el deporte, que se supone una de las actividades más limpias y sanas de la sociedad moderna, se presentan casos de corrupción que van desde la FIFA hasta los equipos amateurs que se dejan ganar por tal o cual beneficio que obtendrán después, esto en el futbol. Del box ya ni hablamos, es de todos sabido que la mayoría de sus aficionados conocen o dudan acerca de la legitimidad de las peleas. No hay palabra, no hay honor y los aficionados no importan, importa el negocio.

La política no podría estar exenta de este mal de la modernidad. Es ya tan frecuente que la mayoría de los políticos digan una cosa y hagan otra, que ya la gente lo acepta como un mal generalizado y por ello deja de ser relevante.

Es ya tan frecuente que la mayoría de los políticos digan una cosa y hagan otra, que ya la gente lo acepta como un mal generalizado y por ello deja de ser relevante.

Recuerdo la toma de posesión de Mauricio Fernández como Presidente Municipal de San Pedro en la administración anterior, antes de Ugo (sin hache). Le toman la protesta de ley y le dicen: ¿protesta usted cumplir y hacer cumplir la ley, etc, etc, etc. Pues resulta que luego de haber dicho “Sí Protesto”, con toda energía, cinco minutos después dijo, palabras más palabras menos, pues yo me voy a brincar las trancas, refiriéndose a que lucharía contra el crimen organizado.

Es decir, Mauricio nos avisó a todos, que en este tema violaría la Ley, que iría más allá de las atribuciones que la ley otorga a los municipios en México en materia de seguridad. Nadie se sorprendió, todo mundo aplaudió, quiero suponer que aplaudieron el valor con el que se dijo la frase, y no su verdadero contenido.

Ejemplos sobran, podría escribirse un libro con varios tomos si se recopilaran frases como esa, o promesas de campaña que no se cumplieron y acabaron siendo sólo eso: promesas que se hacen a los votantes para ganar una elección.

Al escribir este texto, el Congreso del Estado de Nuevo León debate si se debe o no retirar el cobro de la tenencia vehicular para 2016, el cual fue creado para obtener recursos y organizar una competencia deportiva, y la primera mentira sobre la tenencia fue que sería cobrada por única vez. Hace ya varias décadas de eso.

Rodrigo Medina prometió eliminar el cobro de la tenencia en Nuevo León y no cumplió, es decir, faltó a su palabra y la sociedad pareció disculparle ante la frase de “todos nos dicen mentiras para ganar”. Borrón y cuenta nueva. Pues hoy, de nueva cuenta, estamos ante ese dilema y todo parece indicar que el congreso determinará que la tenencia se elimine y el Bronco, que de nuevo utilizó ese tema como estrategia de campaña, podrá vetar esa resolución aunque podrá no ser esa la última palabra (a propósito de palabras).

Hoy se dice que eliminar la tenencia significaría un gran riesgo para la economía estatal por la falta de recursos. ¿Acaso el equipo del entonces candidato y hoy gobernador no había analizado la situación económica y el monto de lo que se dejaría de percibir al prometer y cumplir la eliminación de la tenencia? ¿Fue falta de capacidad de análisis o una mentira deliberada? Usted tiene la palabra.

Prometió enviar a la cárcel al gobernador que recientemente concluyó su gestión y a alguno de sus familiares. ¿Cumplirá su palabra? ¿La sociedad podrá hacer algo?

Junto con esa hay otras promesas de campaña que generarán nuevos debates ante una sociedad cada vez más participativa. Prometió enviar a la cárcel al gobernador que recientemente concluyó su gestión y a alguno de sus familiares. ¿Cumplirá su palabra? ¿La sociedad podrá hacer algo?

En fin, en más de 21 años de experiencia como consultor me queda claro que ganar las campañas no es sencillo. Sin embargo, me queda claro también, que ganarlas con mentiras es un enorme riesgo.

En Nuevo León yo espero dos cosas: primera, que el Bronco, apoyado por todo su equipo, pueda cumplir sus promesas y de, a quienes votaron por él, la certeza de que tuvieron la razón y, segunda, que los ciudadanos participemos más en este acto de gobernanza que a todos interesa, recuperando por el bien de todos, el respeto al honor y a la palabra.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Qué se puede hacer con Tecnología Cívica?

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En este espacio, la semana anterior, hablamos de qué es la tecnología cívica. Para recapitular, tecnología cívica es toda aquella tecnología impulsada por la comunidad, y que intersecciona con los intereses públicos, ya sea a través del gobierno, de las comunidades, o de la sociedad civil organizada y no organizada. Pero, ¿qué se puede hacer con ella? Creo que la mejor forma de explicarla está en los ejemplos.

La #app115, como se le bautizó, abrió una conversación sobre cómo se utiliza la tecnología en las instituciones públicas en México, que hasta hoy continúa en la forma del movimiento de Hacking Cívico.

Durante el siglo pasado, con el advenimiento de la computación, las instituciones de todo tipo fueron incluyendo en sus procesos el uso de la tecnología computacional, pero no necesariamente han sido implementadas de la mejor manera. En 2013, el Congreso mexicano anunció que iba a pagar 115 millones de pesos por una aplicación que les serviría para monitorear sus actividades. Hacer una app de esa naturaleza, según se determinó en ese momento, no costaba más de 500 mil pesos. La #app115, como se le bautizó, abrió una conversación sobre cómo se utiliza la tecnología en las instituciones públicas en México, que hasta hoy continúa en la forma del movimiento de Hacking Cívico. Empezando por qué tecnologías usamos, si abiertas o de licencia, hasta el proceso por el cuál las elegimos.

Hackear los procesos

Ese momento vio nacer a Codeando México, y al programa Retos Públicos. Con el propósito de proponer una alternativa a la #app115, un grupo de jóvenes lanzaron un reto abierto donde se propusiera crear la misma app con un presupuesto 100,000 veces menor y mejor tecnología. En 10 días se presentaron 5 aplicaciones, las cuales utilizaban tecnologías abiertas y fueron llevadas al Congreso de San Lázaro . Al final, sí se licitó la app de 115 millones de pesos, pero a partir de ese evento nació el programa Retos Públicos, que cambia el proceso tradicional de licitación para tecnología gubernamental a uno más abierto, privilegia a los equipos de trabajo chicos en vez de las empresas grandes, y las tecnologías abiertas versus las tecnologías de licencia. Esto significa que produce productos mucho menos costosos y tecnológicamente más transparentes, y dado que permitió la participación de jugadores más chicos en un proceso en el que normalmente competían poquísimos actores, generó un caldo de cultivo para la innovación.

Retos Públicos es un gran ejemplo de tecnología cívica, porque en el fondo pone su peso en el cambio de mentalidad y la eficiencia de procesos, más que en el uso de una tecnología en particular, y especialmente porque nos muestra cómo un grupo de ciudadanos puede tener incidencia tangible y duradera en lo público.

Retos Públicos es un gran ejemplo de tecnología cívica, porque en el fondo pone su peso en el cambio de mentalidad y la eficiencia de procesos, más que en el uso de una tecnología en particular, y especialmente porque nos muestra cómo un grupo de ciudadanos puede tener incidencia tangible y duradera en lo público.

Hacer donde no hay

En Monterrey, ciudad desértica que además es una plancha de concreto gigante, hay un gran problema de arbolado urbano. El problema es que no hay. Lo que tampoco había, era un inventario de árboles en la ciudad. No se pueden construir políticas públicas si no se tienen datos; con esto en mente, un grupo de jóvenes decidió tomar el asunto entre sus manos y crear un repositorio donde todos participaran en inventariar los árboles de la ciudad. Así nació BUM: Bosque Urbano México, una plataforma hecha por ciudadanos que ahora cuenta con un inventario de 140,000 árboles en dicha ciudad. Su inventario se hizo tan robusto, que fueron invitados por la plataforma ¿Cómo vamos, Nuevo León? para colaborar con los alcaldes del Área Metropolitana de Monterrey midiendo el desempeño de sus administraciones en el plantado de árboles. Esto significa que personas en municipios alejados de la AMM fueron indirectamente beneficiados por el trabajo de BUM. Personas que tal vez estaban del otro lado de la brecha digital, vieron de algún modo mejorada su calidad de vida por estos esfuerzos cívicos. La tecnología cívica, pues, no se limita al desarrollo de aplicaciones para beneficiar sólo a quienes tienen smartphones, sino también es una forma de eficientizar las instituciones públicas de modo que beneficien a todos.

Comunidades cívicas

El Hacking Cívico es antes que nada un movimiento. Toda aplicación que cabe dentro de esa categoría, comenzó con una o más personas que se vieron hartas de una situación y quisieron tomar las riendas de la solución.

El Hacking Cívico es antes que nada un movimiento. Toda aplicación que cabe dentro de esa categoría, comenzó con una o más personas que se vieron hartas de una situación y quisieron tomar las riendas de la solución. Desde esfuerzos hechos por una sola persona, como Representantes Patito, aplicación que te arroja a tus diputados y senadores según tu lugar de residencia, o Ruta Directa, aplicación que mapea las rutas de camiones en Monterrey. Hasta esfuerzos abiertos y multidisciplinarios como Explica La Ley o DataMX. Basta con tener una idea y poner el empeño en llevarla a cabo hasta sus últimas consecuencias.

En los mitins activistas a los que asistí, después de una marcha, solían decir en el altavoz: “hagan comunidad, háblense unos a otros”. Por mucho tiempo creí que era una consigna vacía. ¿Sobre qué voy a hablar con quién? Pero en retrospectiva la mayoría de los esfuerzos comenzaron de esta forma. Ya sea que hables con las personas a tu alrededor sobre realizar algo, o te unas a las muchas comunidades de Hacking Cívico que hay en el país, vas a encontrar que siempre hay un lugar para todo el que quiera proponer o ayudar. No hace falta ser desarrollador (aunque para caer en la categoría de tecnología cívica, necesita haber desarrollo), siempre se necesitan expertos en un tema, diseñadores, personas que administren las tareas, que aporten en las tareas. Y si eres desarrollador, siempre habrá oportunidades de mejorar tus habilidades de código y aprender cosas nuevas en proyectos que van a sumar al bien general. Aunque en mi experiencia, llegamos por los proyectos, nos quedamos por la comunidad.

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“Intimidades Públicas”: #YaChole con la doble moral

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“Y es que no hay mayor cansancio que el de no hacer nada.”– Esolam

En los últimos días, se ha generado en redes sociales y diversos medios de comunicación una enorme polémica causada por un spot que la Presidencia de la República publicó —y después eliminó— en el cual se mencionaban mediante un diálogo entre dos trabajadores los logros de la administración federal a tres años de gobierno.

En el video, los dos trabajadores hablan de los beneficios que han brindado las reformas estructurales que se aprobaron en la Legislatura pasada, y que han impactado directamente la calidad de vida de los ciudadanos. Como ejemplo de ellos mencionan la disminución de las tarifas de luz, del costo de las llamadas de larga distancia, así como de la seguridad social de la cual ahora gozan más trabajadores.

La polémica se causaría debido a que casi al terminar el spot uno de los trabajadores le menciona al otro “Ya chole con tus quejas”, refiriéndose a que ya era suficiente quejarse de los “pocos” resultados que ha brindado al administración del gobierno federal.

Desafortunadamente, el mensaje que quería demostrar dicho spot quedó muy lejano a lo que explícitamente se mencionó. Ya que en lugar de alzar las bondades que han existido durante el lapso que ha gobernado la presente administración, generó que muchos ciudadanos se sintieran ofendidos y externaran la falta de sensibilidad del gobierno.

Lo preocupante de esta situación, es que la polémica llega a abonar a una crisis presidencial en la que su popularidad se encuentra muy por debajo de los índices que en comparación con otros sexenios la figura presidencial había tenido.

Hay algo que puede rescatarse de esta situación. Me refiero al hecho que de alguna u otra forma, pareciera que la democracia no satisface ni parece suficiente para la calidad de ciudadanos que suponemos ser.

Sin embargo, independientemente que el concepto que intentaron manejar no cumplió con su objetivo, hay algo que puede rescatarse de esta situación. Me refiero al hecho que de alguna u otra forma, pareciera que la democracia no satisface ni parece suficiente para la calidad de ciudadanos que suponemos ser.

Una supuesta calidad que nos permite quejarnos del gobierno y las labores que realiza el Ejecutivo, sin importar si en verdad otorgamos algo a cambio a nuestra comunidad. Con esto, no hago referencia a la polémica de que si es justo quejarse o demeritar las labores que realiza el Ejecutivo, ante esto cualquiera es libre de expresar su opinión, sino sobre la reciprocidad en los asuntos públicos que deberíamos tener como ciudadanos pero que no siempre se ejerce.

Sí, los mexicanos encajamos perfectamente en un concepto: la doble moral. Una doble moral, que nos hace exigir al máximo, pero sin otorgar nada a cambio.

Sí, los mexicanos encajamos perfectamente en un concepto: la doble moral. Una doble moral, que nos hace exigir al máximo, pero sin otorgar nada a cambio; que permite que nos quejemos de los ilícitos en lo público, pero que toleramos en lo privado.
Por eso, independientemente del mensaje equívoco que se envió con un spot, sirvió para generar una reflexión sobre lo que somos como ciudadanos, pero sobretodo, lo que deberíamos ser.

Deberíamos ser los ciudadanos que criticamos los desaciertos y áreas de oportunidad del gobierno, pero que también participamos activamente desde la sociedad civil, la iniciativa privada o incluso desde el propio gobierno para mejorar las cosas.

Deberíamos ser los ciudadanos que criticamos los desaciertos y áreas de oportunidad del gobierno, pero que también participamos activamente desde la sociedad civil, la iniciativa privada o incluso desde el propio gobierno para mejorar las cosas.

Por lo tanto, ya chole con criticar sin participar; ya chole de cansarnos sin hacer el mínimo esfuerzo; ya chole de hacer todo para no generar nada.

Ya chole con la doble moral de los mexicanos.

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Aprendizajes y lecciones de la Feria del Libro

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La semana pasada les comenté sobre mi experiencia en los primeros días de la Feria Internacional del Libro. Ahora que ya terminó creo que debo hacer un balance de las cosas positivas, oportunidades y cosas a mejorar para años posteriores. Visité la feria en 5 días diferentes por varias horas, lo cual me dio la oportunidad de visitar diferentes stands y recorrer algunos varias veces.

Ciertamente, los grandes consorcios tenían mayor visibilidad y número de libros en venta. Sin embargo, me parece muy relevante decir que se invitó a gente con propuestas muy distintas y plurales; tanto críticos del sistema político como escritores de fama nacional. Me dio gusto ver una sección de escritores, revistas y editoriales independientes, que hicieran una sección para algunas religiones, incluso para distintas culturas o países ahí presentes.

Todos debemos felicitar al Tecnológico de Monterrey por organizar este esfuerzo logístico en un país y una ciudad que no se distingue precisamente por tener un gran número de lectores. Sin embargo, creo que hay sugerencias y distintas áreas de oportunidad por mejorar para futuras ediciones y no dudo que el ITESM hará un análisis para la toma de decisiones.

¿De qué sirve entonces fomentar la compra de los libros si no fomentamos lugares para leerlos ahí mismo, y conversar entre lectores sobre temas en común o escritores preferidos?

Entre las áreas principales a cuestionar, considero dos muy importantes. La primera es la poca disponibilidad de espacios para intercambiar ideas entre lectores y falta de lugares en las editoriales para que sus clientes pudieran leer lo que están comprando. Me tocó observar en la esquina superior derecha, en el pasillo del fondo después de la sala D, que existía un lugar donde algunos escritores conversaban y leían en voz alta algún texto de su autoría o de un tema en particular. Sin embargo, era sólo un espacio. ¿De qué sirve entonces fomentar la compra de los libros si no fomentamos lugares para leerlos ahí mismo, y conversar entre lectores sobre temas en común o escritores preferidos? ¿Por qué Gandhi, Paidós y Océano dedicaron tanto espacio a anaqueles y una minúscula parte a espacios de lectura cuando ellos son los peces gordos de la Feria?

Es un deber moral del gobierno fomentar y patrocinar la cultura.

La otra área a mejorar es el manejo y promoción de la Feria. A diferencia de otras ferias nacionales, el estado o ciudad sede no se hizo presente en la organización del evento. Tanto el municipio de Monterrey o el Gobierno del Estado no pueden ni deben dejar al Tec a organizar el evento sólo. Es un deber moral del gobierno fomentar y patrocinar la cultura. Sin embargo, algún lector pensará: ¿por qué el gobierno tendría que meter dinero en un negocio lucrativo de Grijalbo, Planeta, Trillas, etc? Ahí es donde radica la importancia de fomentar sitios de lectura ya sea dentro de la Feria o en stands del Gobierno precisamente.

No es sólo invitar escritores a que anuncien su libro y hablen de él. Es de crear interacciones entre lectores, escritores e ideas que dejen huella en la gente.

Esta Feria es un gran esfuerzo que no podemos dejar o abandonar a su suerte. Hay que presionar al Gobierno para que participe en conjunto y promueva la lectura entre la sociedad y evitar la tendencia al mercantilismo de las editoriales e instituciones privadas. Como ejemplo, el domingo pasado tuve el gusto de estar presente en una plática de la UANL sobre el Existencialismo visto desde el ángulo de las ideas de Camus, Sartre y por supuesto de Kierkegaard. Este tipo de pláticas o eventos hay que promoverlos más. No es sólo invitar escritores a que anuncien su libro y hablen de él. Es de crear interacciones entre lectores, escritores e ideas que dejen huella en la gente. El objetivo final del visitante de la Feria debe ser: “¡Hoy aprendí algo nuevo sobre filosofía o poesía!” Y no: “¡Compré un bestseller en Gandhi a mitad de precio!”

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¿Qué tan libres somos?

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“Una tarde en Dhaka, entró por la puerta un hombre gritando lastimosamente y sangrando abundantemente. El herido, quien había sido acuchillado por la espalda, era un trabajador musulmán llamado Kader Mía. Había venido para trabajar a una casa vecina a cambio de una pequeña paga y había sido atacado por un delincuente en la calle de nuestra zona mayoritariamente hindú. Mientras era trasladado al hospital por mi padre, contaba como su esposa le había dicho que no fuera a una zona hostil durante la época marcada por disturbios comunales. Sin embargo, tenía que ir pues su familia no tenía que comer. El castigo para esa falta de libertad económica resultó ser la muerte, lo que ocurrió tiempo después en el hospital. La experiencia fue devastadora para mí, y súbitamente me hizo consciente de los peligros de las identidades estrechamente definidas y del divisionismo que yace en políticas comunitarias. Me alertó también del hecho que la falta de libertad económica, en la forma de extrema pobreza, puede hacer de una persona presa indefensa de la violación de otros tipos de libertades: Kader Mía no se hubiera visto en la necesidad de venir a un área hostil en tiempo de conflicto buscando un ingreso si tan solo su familia hubiera podido sobrevivir sin ese dinero.” -Amartya Sen

Una tarde en Dhaka, entró por la puerta un hombre gritando lastimosamente y sangrando abundantemente. El herido, quien había sido acuchillado por la espalda, era un trabajador musulmán llamado Kader Mía…

Amartya Sen (premio Nobel de Economía en 1998) visitó Monterrey la semana pasada, ofreciendo una conferencia magistral sobre uno de sus más recientes trabajos The Idea of Justice (2009). En esta obra, y a lo largo de su carrera, Sen ofrece una crítica a la concepción de justicia social que múltiples teorías económicas e ideologías políticas no han podido modelar, dejando en la práctica distintas realidades y necesidades fuera.

Un ser humano puede considerarse verdaderamente libre cuando posee las oportunidades y capacidades para elegir la vida que mejor cree conveniente para él/ella.

Una de sus premisas es la idea del desarrollo como forma de libertad, donde argumenta que un ser humano puede considerarse verdaderamente libre cuando posee las oportunidades y capacidades para elegir la vida que mejor cree conveniente para él/ella. Sin embargo, para encontrarnos ante esa posibilidad de elegir, necesitamos contar con ciertas condiciones predeterminadas por nuestra realidad y contexto local.

Para identificar e incidir sobre dichas condiciones, Amartya Sen y Mahbub ul Haq desarrollaron el Índice de Desarrollo Humano (IDH)[1] del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) utilizado para medir los niveles de desarrollo de un país/estado/ciudad al evaluar los avances en términos de tres variables: 1) esperanza de vida al nacer, 2) nivel de escolaridad promedio en adultos y la expectativa de educación en niños y 3) PIB per cápita.

El último reporte del PNUD (2013) sobre el IDH, indica que México ocupa el lugar número 71 de entre 187 países evaluados. Con un índice de 0.756, México entra en la categoría de los países con un IDH alto.

De 1980, año en que comenzaron las evaluaciones, a 2013 México ha crecido en un 27%, de 0.596 a 0.756 IDH. La expectativa de vida aumentó en casi 10.9 años, el promedio de escolaridad creció en 4.5 años y la expectativa en 2.6 años, mientras que el PIB per cápita se elevó en un 47.2%.

Comparado con países similarmente evaluados en América Latina, México (IDH 0.756) destaca sobre Brasil (IDH 0.744) y Colombia (IDH 0.711). Sin embargo, y a pesar de superar en lo general a Brasil y Colombia, México es el peor calificado de los 3 en solamente una variable: la expectativa de escolaridad, que para México son 12.8 años, frente a 13.2 de Colombia y 15.2 de Brasil. El país mejor evaluado en este rubro fue Australia con 19.9 años.

El reporte de desarrollo humano se vuelve más interesante y complejo cuando comparamos los niveles generales del país, contra los mismo índices pero desagregados por entidad federativa. En el más reciente reporte de 2012, el Distrito Federal fue el mejor evaluado (IDH 0.830), seguido por Nuevo León (IDH 0.790) y Sonora (IDH 0.779), con índices similares a países como Polonia, Uruguay y Rusia. Por otra parte, las 3 entidades peor evaluadas fueron Chiapas (IDH 0.667), Guerrero (IDH 0.679) y Oaxaca (IDH 0.681), comparado al índice de países como Bolivia, Gabón y Egipto.

México, o “los dos Méxicos” como algunos lo definen, es un país de distintas realidades y por ende de distintas necesidades. Las políticas de desarrollo no pueden ser ni deben ser dirigidas por igual ante las distintas realidades del Distrito Federal y las de Chiapas.

México, o “los dos Méxicos” como algunos lo definen, es un país de distintas realidades y por ende de distintas necesidades. Las políticas de desarrollo no pueden ser ni deben ser dirigidas por igual ante las distintas realidades del Distrito Federal y las de Chiapas.

Ante la idea de justicia social y las grandes inequidades que muchos países en desarrollo enfrentan, Sen argumentó que la verdadera equidad yace en la capacidad de funciones.

Recomendó que las políticas públicas actuales necesitan ser conscientes de que existen dos tipos de funciones, elementales y sociales: Las funciones elementales incluyen buena salud, nutrición y refugio. Las funciones sociales que son más complejas incluyen respeto hacia uno mismo y la capacidad de participar en la vida pública. La realización de un ser humano es en base a ambas funciones.

Explicó que la capacidad que un ser humano tiene de alcanzar ambas funciones depende en gran medida de las inequidades relacionadas a clase socioeconómica, género y otras características que realidades predeterminadas tienen para disminuir nuestra capacidad de funciones. Ante diversas realidades, Amartya Sen apuntó el reto que enfrentan países como México en su esfuerzo por lograr una buena sociedad justa, funcional y en verdadero desarrollo, al deber trabajar en mitigar tales condiciones de discriminación, promoviendo la verdadera libertad del ser humano como la variable más importante de una vida satisfactoria.

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[1] El cálculo del IDH se obtiene al definir un índice de cada dimensión (Salud, Educación e Ingreso) y luego es combinado con la media geométrica. Los valores del IDH oscilan entre cero y uno, siendo el uno el valor más alto de desarrollo humano para una entidad.

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Gobierno + Startups : El gobierno no puede financiar la innovación, hay que entregársela

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ThumbsUp_Blog Grande

Originalmente publicada en: https://emprendethumbsup.wordpress.com/2015/10/19/gobierno-startups-guia-de-emprendimiento-colaborativo-desde-el-3er-informe-de-spgg/

El día de hoy con motivo a la invitación que recibimos al 3er informe de Gobierno del Municipio de San Pedro Garza García nos gustaría compartir lo que conocemos del involucramiento del gobierno con la innovación y startups. Si bien es cierto que es una relación que apenas se está dando, es importante entender cómo identificar las oportunidades de negocio que van generarse. Ya que esto te podría motivar a trabajar de la mano con una institución tan influyente como lo es el gobierno.

¿Dónde empezar?

Bueno primero que nada evalúa si tu idea puede ser impulsada por alguna secretaría o departamento del gobierno. Normalmente en startups sociales o comunitarias se podrían llegar a alianzas interesantes.

¿El gobierno en qué está interesado?

En su deber-ser, los representantes de la comunidad buscan poder atender a la ciudadanía de mejor manera ubicando sus inversiones en proyectos de alto impacto social.

¿Qué tienes qué hacer?

Identificar la demanda de oportunidades que los gobiernos entrantes tienen por aprovechar y dar en el punto clave ofreciendo un producto/servicio que se pueda potencializar con su ayuda.

Ahora, detalladamente compartimos algunos “secretos” para identificar las curva de demanda del gobierno.

• Campaña y promesas del candidato electo
• Cambios en presupuestos de gastos
• Decisiones de inversión
• Demandas crecientes de la ciudadanía

¿Por qué no funcionaron las apps para reclamar vaches? ¿Por qué nadie hace un app para reportar a la policía? ¿Cuándo veremos pago de predial y tenencia desde app?

Entonces, ¿por qué no funcionaron las apps para reclamar vaches? ¿Por qué nadie hace un app para reportar a la policía? ¿Cuándo veremos pago de predial y tenencia desde app?

Hay consideraciones que, si bien populistas y reputacionales, se tienen que tomar en cuenta a la hora de vender tu producto. Nos guste o no estas son las reglas no escritas de este tipo de alianzas:

• Tiene que ser legal
• No puede ser algo que deje en evidencia que la institución hace mal su trabajo
• Si esa idea la tuvo alguien del otro partido… lo más probable es que no la acepten
• Tiene que ser algo que se relacione con las menos dependencias posibles, sino la burocracia entorpecerá el desarrollo del servicio/producto

“El gobierno es de los jugadores más complicados en el ecosistema emprendedor, hay que entenderlo e identificar cómo hacerlo un aliado estratégico para crecer.”

Un gobierno puede ser, por las buenas, un excelente aliado estratégico para impulsar tu aplicación.

Así que de todo esto podemos concluir que un gobierno puede ser, por las buenas, un excelente aliado estratégico para impulsar tu aplicación. Por otro lado tiene su complejidad trabajar con ellos y hay que poner atención a los detalles sobre los que ellos están invirtiendo su reputación.

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EL GOBIERNO DEL FUTURO

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Nuestra democracia supone que el gobierno es una gran empresa que vende esperanza mediante proyectos políticos a unos ciudadanos que tienen en el voto su moneda de cambio buscando, sin respuesta alguna, un bienestar reflejado en su calidad de vida.

En los últimos años hemos presenciado sucesos históricos en el ámbito empresarial, grandes monstruos han quebrado en su contienda con las pequeñas empresas y otros han tenido que evolucionar para poder subsistir. Netflix registra en su vitrina la caída de un gigante que no supo detectar la necesidad de su consumidor, mismo que pronto se mudaría al mundo digital y culminaría con el cierre definitivo de Blockbuster.

El gobierno concebido como una gran empresa no está lejos de necesitar una profunda evolución en su sistema como parte del cambio social que hemos estado viviendo. Las candidaturas independientes no son una preocupación menor en un sistema que las minimizó, y que tuvo que cobrar factura con gobernadores, alcaldes y diputados independientes que triunfaron en el voto a voto; otros ya perciben esa vía como la plataforma ideal para acceder al poder sin necesidad de pasar los filtros largos y profundos del sistema partidista.

Las redes sociales ya han dado muestra de su poder de influencia y su capacidad absoluta de viralizar propuestas, candidatos, pifias y logros de un sin número de propuestas políticas.

El gobierno del futuro debe contemplar desde ya que los medios de comunicación masivos de siempre quedarán apagados por el mundo digital; las redes sociales ya han dado muestra de su poder de influencia y su capacidad absoluta de viralizar propuestas, candidatos, pifias y logros de un sin número de propuestas políticas.

Considerando que la población que accede a Facebook tiene la capacidad de ocupar un país del tamaño de la República Popular China, el quinto poder se ve obligado a estudiar, invertir y acaparar el mundo digital a fin de no perder su monopolio histórico y su influencia para hacer ganar o perder candidatos a su conveniencia.

Con el gobierno del futuro necesitamos también al ciudadano del futuro que exija-proponga no solo en redes sino en las calles; porque la nueva modalidad digital exhibe tanto a gobernantes como ciudadanos corruptos y mire que de los dos perfiles tenemos para aventar.

Ya no es tan irracional pensar que la mayoría de los ciudadanos puedan recibir información útil, selectiva y clasificada; ya no está tan lejos la aparición de profesionales que tomen la función de jueces de la información entre ciudadanos y gobernantes a fin de que estos trabajen en equipo.

En México nos ha costado años entender que hacer el bien sí es un gran negocio, el gobierno del futuro deberá entender también que buscando lo que sus discursos promulgan cada elección sí es posible generar riqueza para todos.

En México nos ha costado años entender que hacer el bien sí es un gran negocio, el gobierno del futuro deberá entender también que buscando lo que sus discursos promulgan cada elección sí es posible generar riqueza para todos. Y el que no lo entienda que se atenga a desaparecer del mapa.

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Una reflexión en torno a la doble moral del mexicano

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A raíz de los acontecimientos en Europa, en especial de los desplazamientos masivos en Siria, en los últimos meses el tema de la migración ha inundado tanto las redes sociales como los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Sin embargo, este tema no es nuevo para el país, es un tema con lo que los mexicanos generamos una empatía inmediatamente. Somos empáticos en cuanto a su sufrimiento, nos conmueve, de cierta manera nos motiva para hacer algo. Ejemplo de esto es la causa subida a Internet en la famosa plataforma de Change.org, donde se pedía un registro de 200 mil firmas para poder acoger 10 mil refugiados sirios. Algo que nos caracteriza como mexicanos es la solidaridad con otros y la generosidad.

Sin embargo, este tema no es nuevo para el país, es un tema con lo que los mexicanos generamos una empatía inmediatamente. Somos empáticos en cuanto a su sufrimiento, nos conmueve, de cierta manera nos motiva para hacer algo.

Sin embargo, también somos apáticos. Cuando somos participantes de los efectos de la migración en nuestro país, solemos ignorar a aquellas personas que buscan lograr mejorar su calidad de vida migrando a otros países. Los miramos con desprecio, e incluso los llegamos a estigmatizar y criminalizar; tenemos una información y actitud sesgada y selectiva.

La migración es fenómeno trasnacional que proviene principalmente de países en vía de desarrollo de zonas como Europa del Este, Asia Central, Sur de Asia y América Latina, dando un total del 81% de población migrante. La característica que comparte la población migrante se puede dividir entre la búsqueda de una mejor calidad de vida y en desplazamiento por cualquier tipo de conflicto, ya sea armado, político o en materia de seguridad.

La migración es fenómeno trasnacional que proviene principalmente de países en vía de desarrollo de zonas como Europa del Este, Asia Central, Sur de Asia y América Latina, dando un total del 81% de población migrante.

Existen varios flujos migratorios o rutas a lo largo del mundo, ya que la migración no es focalizada, sino que es un fenómeno de carácter dinámico, que se adecua a través del tiempo y del espacio por el que se hace presente.

El tener empatía hacia ciertos eventos, como la crisis migratoria y de seguridad que existe en Siria, es debido a que se crea esta empatía por lo que se observa en las imágenes de los medios de comunicación, refiriéndome a la multitud de personas que huyen del horror de la guerra que están viviendo en su país de origen e intentan entrar con desesperación a la Unión Europea, todo esto desde el año 2011. Sin embargo, son ciertos eventos los que detonan este sentimiento, como lo fue la imagen de la muerte del menor de edad ahogado en el mar de Grecia.

Mucha de la población del país ve, de cierta manera, este tema como distante para nuestra realidad. Sin embargo, México forma parte de este fenómeno porque es un país de origen, tránsito y destino de migrantes de todas partes del mundo, principalmente para la población de Centro América. Es aquí donde somos actores partícipes, tanto directa como indirectamente, dentro de este tipo de fenómenos.

Mucha de la población del país ve, de cierta manera, este tema como distante para nuestra realidad. Sin embargo, México forma parte de este fenómeno porque es un país de origen, tránsito y destino de migrantes de todas partes del mundo, principalmente para la población de Centro América.

Ahora reflexionando, ¿somos conscientes de lo que está pasando en el mundo o tenemos una visión e información selectiva, por medio de lo que los medios de comunicación nos venden? Siendo la novedad la crisis migratoria en países de Medio Oriente, y viendo al fenómeno “la migración un fenómeno, como un fenómeno distante”.

México, como se ha señalado, no es ajeno a este fenómeno. El país cuenta con sus dos fronteras territoriales sur y norte con características dinámicas, pues en ninguna se ha controlado el flujo de personas que día a día cruzan de manera legal o ilegal. México es uno de los países con mayor flujo migratorio a nivel mundial, en gran parte por su cercanía a los Estados Unidos y por conectar a Centro América.

Dos de las más importantes son la ruta de “La Bestia” que atraviesa los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. La otra ruta es la del “Infierno” que cruza los estados de Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Sonora, Chihuahua; solo por mencionar algunos. Más de la mitad del país es parte del tema migratorio. No es un tema del que se está exento.

Dos de las más importantes son la ruta de “La Bestia” que atraviesa los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. La otra ruta es la del “Infierno” que cruza los estados de Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Sonora, Chihuahua; solo por mencionar algunos.

Ahora, ¿por qué se genera una mayor empatía con los migrantes europeos y por qué la apatía hacia los migrantes centroamericanos? La sociedad mexicana prefiere ver los problemas desde una perspectiva lejana y sentir “empatía”, cuando es directamente afectada. Ante los ojos de la sociedad mexicana los migrantes centroamericanos se relacionan con delincuencia, falta de educación, pobreza y consigo traerían este tipo de problemas consigo.

Por otra parte, ya se ha aceptado socialmente que las personas provenientes de Siria sean aceptadas para terminar sus estudios en diversos estados de la República Mexicana, como fue el primer caso en Aguascalientes.

La sociedad mexicana ha antepuesto el tema de la migración como un tema global y no nacional, tanto que la semana pasada, los medios de comunicación no le dieron la difusión necesaria a un video donde el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Laredo, Texas, se recataron aproximadamente 120 migrantes. La primicia fue que se grabó con una bodycam por el cual se difundió la noticia.

Los medios de comunicación no le dieron la difusión necesaria a un video donde el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Laredo, Texas, se recataron aproximadamente 120 migrantes.

Por otra parte, el pasado 15 de Octubre en Monterrey se rescataron a 113 migrantes. Entre ellos 28 eran menores de edad, 76 provenían de Guatemala, 20 de El Salvador, 14 de Honduras, 2 de Ecuador y 1 de Nepal.

¿Acaso ésta fue una noticia internacional que devastara a la sociedad nacional? No, en lo absoluto la nota pasó por desapercibida. ¿Qué podemos hacer al respecto? Darle la importancia que merece el tema. Se ve como el mexicano tiene doble moral al tener empatía con los problemas lejanos, pero apatía a los problemas que están en casa.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Millennials, o, bolas aceleradas de frustración

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Quienes recientemente hayan visto la película “The Intern” (Pasante de Moda) con Robert De Niro y Anne Hathaway, seguro encontraron que los sacos que se vendían a través de “About The Fit”, a todos nos quedaron muy bien, pun intended.

La historia sobre el choque cultural de los baby boomers y los millennials en sus hábitos y expectativas profesionales toca terrenos muy cercanos, pero más la historia de nuestros deseos frustrados. À propos de recapitular quién es quién, los baby boomers son aquellos nacidos aproximadamente entre los años 1946 y 1964 quienes experimentaron una época de expansión económica y aumento del poder adquisitivo tras la Segunda Guerra Mundial. Los millennials somos (yo incluida, por supuesto) los hijos de los baby boomers, nacidos entre los años ochenta y 1995; conformamos más de un tercio de la fuerza laboral en muchos países (porcentaje que obviamente va en crecimiento), somos conocedores de las tecnologías y los que afortunada/desafortunadamente fuimos adoctrinados para pensar que somos capaces de cambiar al mundo. Consecuentemente, los millennials somos unos bultos frustrados y acelerados. Me explico…

La historia sobre el choque cultural de los baby boomers y los millennials en sus hábitos y expectativas profesionales toca terrenos muy cercanos, pero más la historia de nuestros deseos frustrados.

Las empresas hoy en día se encuentran en una batalla constante por atraer y mantener al talento millennial. Esto es real, ya que la mayoría de los jóvenes optamos por aquellas oportunidades que ofrecen un balance entre trabajo y calidad de vida, posibilidades de progreso, capacitación y desarrollo, a veces a costa de ganar más. Si nosotros creemos que podemos hacer una diferencia, sabemos que tenemos las herramientas y el know-how tecnológicos, necesitamos flexibilidad de horarios y espacios porque tenemos mucha movilidad y energía, y ante todo queremos sentirnos valorados y apreciados; el problema es éste: no encontramos oportunidades laborales en línea con nuestros deseos y potencial.

Las empresas hoy en día se encuentran en una batalla constante por atraer y mantener al talento millennial.

Para ejemplificar nuestra contienda, puedo relatar lo que me sucedió la semana pasada cuando asistí a una entrevista para una oportunidad de trabajo en una empresa multinacional, gigante y de mucho prestigio. Tras un vistazo a mi CV (que por cierto está hecho al pie de la letra de las recomendaciones de numerosos asesores vocacionales, reclutadores profesionales, amigos y familia), unas cuantas preguntas típicas sobre las expectativas de sueldo y demás detalles, se me dijo que “aquí entra la gente porque quiere crecer rápido, o sea, ganar dinero rápido”, y cuando expresé que mi meta a mediano plazo era la de concluir una maestría se me dijo que “aquí hay chavos que han trabajado y estudiado su maestría, y no te puedo explicar como se quejan de que ya no aguantan.” En otras palabras, se me dijo que el trabajo sería tan absorbente —de 8 a 8 nomás— que no me quedaría tiempo para hacer eso… ni ninguna otra cosa.

Así, a medida que la entrevista avanzaba y yo explicaba mis intereses y aspiraciones, que en resumidas cuentas tienen que ver con que mi trabajo tenga un marcado impacto social y que de preferencia tenga una posición de investigación, notaba que mi entrevistador iba cancelando mi potencial. Fui decorosamente “rechazada” por tener un propósito que va más allá del de sólo acumular capital estable en mi juventud. No bromeo cuando digo que el entrevistador utilizó las palabras “romperíamos tu corazón” al explicarme que oportunidades como las que yo busco no son posibles en esta empresa, ni en ninguna otra que él conciba. Lo que es más, eso que yo busco, independencia económica e impacto social a la vez, no es posible, que hay que hacer un trueque entre las cosas que deseamos. Y pensar que mi perfil en LinkedIn fue lo que los instó a buscarme. Creo que no pude reflejar con mucha claridad mis objetivos “hippies” y les hice perder su tiempo.

Así, a medida que la entrevista avanzaba y yo explicaba mis intereses y aspiraciones, que en resumidas cuentas tienen que ver con que mi trabajo tenga un marcado impacto social y que de preferencia tenga una posición de investigación, notaba que mi entrevistador iba cancelando mi potencial.

Esta discusión la he tenido muchas veces con mi familia, la de que no debería esperar que mis primeros trabajos sean en ninguna manera satisfactorios y que me estoy haciendo sonsa imaginando que un ‘proyectucho’ del tipo de la iniciativa de la sociedad civil, concebido en un Starbucks por unos cuantos jóvenes de mi edad pueda ser algún día autosustentable. ¿Mande? Por esto me han recomendado muchas veces buscar trabajo en la comedia, perdón, en el área de responsabilidad social de las empresas. ¿Cómo les explico que esos departamentos que supuestamente quieren hacer la diferencia trabajan bajo el mismo modelo que rechazamos los millennials?

Finalmente, estas discusiones con los baby boomers se vuelven absolutamente fútiles cuando se trata de alguien con mi perfil, una millennial internacionalista viviendo en un país en vías de desarrollo. ¡Ay, dolor! Debido a que los internacionalistas estudian a profundidad los problemas más complejos, persistentes y extendidos alrededor del mundo —la hambruna, el cambio climático, los conflictos bélicos en todas sus escalas, las desigualdades y las crisis económicas, los movimientos sociales, entre muchos otros— la necesidad millennial de hacer una diferencia es doblemente fuerte en mí. Sumémosle a estas circunstancias el vivir en un país cuyo ambiente emprendedor/startup es a lo sumo… ¿incipiente? Y con tanta necesidad social, conformo entonces el perfil más frustrado de los frustrados de nuestra generación. ¡Ah! Y soy a la que llaman la “intensa” de mis hermanas, pa’ terminarla de acabar.

Eso sí, creo que los millennials, más que frustrados y acelerados, estamos algo asustados, pues constantemente tratamos de darle sentido a lo transitorio de nuestra existencia.

Eso sí, creo que los millennials, más que frustrados y acelerados, estamos algo asustados, pues constantemente tratamos de darle sentido a lo transitorio de nuestra existencia. Sabemos que los modelos económicos y laborales están cambiando, sabemos que aún habiendo crecido de la mano de las nuevas tecnologías, éstas nos van a lograr superar y que hay una tremenda necesidad de estar a la vanguardia. Sabemos que gozamos de más opciones y libertades que nunca, no sabemos si querremos hijos o un matrimonio estable. A final de cuentas ¿qué significa todo eso hoy por hoy? Así que mamá, papá, sorry, no se trata de una angustia adolescente extendida, se trata de que me toca hacer esfuerzos extra para encontrar aquellos ‘proyectos’ (ya no les llamaré oportunidades laborales) de los cuales me pueda enamorar.

A final de cuentas ¿qué significa todo eso hoy por hoy? Así que mamá, papá, sorry, no se trata de una angustia adolescente extendida, se trata de que me toca hacer esfuerzos extra para encontrar aquellos ‘proyectos’ (ya no les llamaré oportunidades laborales) de los cuales me pueda enamorar.

Batallaré un poco más de lo que esperaban para encontrar el medio que me vaya a hacer más independiente y feliz. Disculpen que lo que ustedes dicen que tengo: “una carrera, hablas inglés y sabes usar la computadora”, no es ni remotamente suficiente para lo que ustedes me criaron ni para el acelere del mundo de hoy. Eso sí, no duden de que en medio de todo el caos, los millennials seguiremos sorprendiendo, a nosotros mismos también.

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El juego del Poder

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Dicen que la política y la religión son temas que no deben tocarse porque nunca se llega a ningún acuerdo y solo provocan discusiones, pero yo agregaría otro tema que no llega a ningún acuerdo: el futbol.

Aunque me gustaría referirme a la parte del juego y las pasiones, no es así. Me refiero a lo negro del futbol: la corrupción, la política y los intereses. Los tres tópicos tienen variables parecidas; mueven masas, se guían por los intereses de unos cuantos y que hoy en día no podemos distinguir en qué momento se desvirtuó su principal objetivo o fin al crear estos organismos.
¿Cómo es posible que la FIFA tenga más afiliados que las Naciones Unidas? Aunque cuestiono la benevolencia de ambas instituciones, es inconcebible pensar que se prefiere el desarrollo integral económico y social a través de la FIFA y no a través de la ONU. La FIFA a nivel macro sigue siendo el reflejo de la política interna de los Estados.

¿Cómo es posible que la FIFA tenga más afiliados que las Naciones Unidas? Aunque cuestiono la benevolencia de ambas instituciones, es inconcebible pensar que se prefiere el desarrollo integral económico y social a través de la FIFA y no a través de la ONU.

Recientemente se han hecho públicos los problemas de corrupción que existen en este organismo. En un principio la fiscalía general de Estados Unidos denunció los sobornos, compras de partidos y de las nuevas sedes para los mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, entre otros actos corruptos. Aunque Joseph Blatter era el presidente en el momento en que se efectuaron estas acciones no hubo ninguna acusación en contra de él, sino que empezaron cazando a los líderes de menor rango de las diferentes federaciones.

A pesar de estos acontecimientos, Blatter decidió reelegirse y ganó la elección. Los patrocinadores estuvieron presionando para que Blatter dejara la presidencia. Desde la presidencia de Havelange hasta la actualidad se han registrado diversas anomalías, ¿pero por qué hasta ahora salen a la luz? ¿A quién afectaron realmente para tapar estos hechos corriendo a los líderes de las federaciones?

A pesar de estos acontecimientos, Blatter decidió reelegirse y ganó la elección. Los patrocinadores estuvieron presionando para que Blatter dejara la presidencia. Desde la presidencia de Havelange hasta la actualidad se han registrado diversas anomalías

Estas mismas preguntas se hacen en el caso de Guatemala. Los guatemaltecos lograron quitar al presidente Otto Pérez Molina, ¿pero realmente fue la sociedad organizada la que logró remover a este presidente? Mi respuesta es: no; aunque se ha avanzado en temas de participación ciudadana en América Latina, no tenemos una democracia tan consolidada para poder llegar a efectuar estas acciones sin ayuda de un poder superior. En este caso fue la élite la que impulsó la salida del presidente.

Estas mismas preguntas se hacen en el caso de Guatemala. Los guatemaltecos lograron quitar al presidente Otto Pérez Molina, ¿pero realmente fue la sociedad organizada la que logró remover a este presidente?

Desde el inicio del mandato de Otto Pérez Molina, un sector de la población se manifestó en contra. Particularmente las comunidades indígenas, debido a los antecedentes que tiene con este sector de la población. No tuvo mucho eco en los demás sectores esta postura, como se pudo ver en el caso de la FIFA. Fue hasta que se metieron con el sector poderoso (clase alta, patrocinadores y bancos) que se buscó una solución efectiva por la vía legal.

Desde el inicio del mandato de Otto Pérez Molina, un sector de la población se manifestó en contra. Particularmente las comunidades indígenas, debido a los antecedentes que tiene con este sector de la población.

Aunque Guatemala está construyendo las bases para tener un gobierno más efectivo, democrático y transparente, no se ve que este hecho haya traído como consecuencia el involucramiento activo de la población o incluso que los nuevos candidatos estén a la altura de los retos que va a tener que afrontar Guatemala en la búsqueda de reconstruir el tejido social.

Esto solo demuestra la debilidad de las instituciones y el poder de toma de decisiones que recae en unos cuantos. ¿Estamos viviendo en una democracia? ¿Tenemos indicios de estar siquiera cerca a la práctica democrática? Al comparar estos dos casos me doy cuenta que no.

No tenemos gobiernos fuertes seguidos de una sociedad civil organizada y dispuesta a luchar por sus derechos y a ejercer sus obligaciones. Tenemos organismos internacionales tan importantes como la FIFA que no acepta la democracia dentro de sus filas y que efectúa copas del mundo en países con problemas sociales gravísimos. En pleno 2015 siguen los gobiernos y las instituciones involucradas en temas de corrupción y de violación a los derechos humanos.

No tenemos gobiernos fuertes seguidos de una sociedad civil organizada y dispuesta a luchar por sus derechos y a ejercer sus obligaciones. Tenemos organismos internacionales tan importantes como la FIFA que no acepta la democracia dentro de sus filas y que efectúa copas del mundo en países con problemas sociales gravísimos.

Estamos en una falsa realidad, donde nos dejan ser parcialmente libres en algunos temas para ser totalmente dirigidos en otros. Vivimos en una sociedad que nos da la ilusión de libertad, pero unos cuantos deciden el futuro de la mayoría, y estas decisiones se basan en intereses particulares y no en las peticiones o necesidades de la mayoría. Algo estamos haciendo mal como sociedad. No tenemos un frente común para luchar por nuestros derechos y no se ve cuando se termine esta manipulación de la realidad. En lo único que somos libres es en apatía.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”