Dimes y Diretes: “EPN desconoce al PRI”

Cada que tiene oportunidad el presidente de todos, Enrique “Henry Monster” Peña Nieto, hace referencia sobre los peligros del “populismo” para México y claro para el sistema neoliberal que tiene nuestro país. No hay otra forma de ver esto más que por el lado de que, el mismo Peña Nieto, esta desconociendo a su partido y junto con ello la historia del mismo.

El presidente del copete de oro parece no conocer la historia del partido del que forma parte desde hace muchos años. El PRI, originalmente conocido como Partido de la Revolución Mexicana y antes de esto como el Partido Nacional Revolucionario, es y fueron partidos populistas.

Uno no debe de olvidar que fue el mismo PRM con Lázaro Cárdenas, el que expropio el petróleo mexicano, una acción 100% populista y socialista. Este mismo partido, el PRM, estuvo formado por diferentes sindicatos mineros, campesinos, profesionales, industriales, artesanos y comerciantes.




Tampoco olvidemos que incluso hoy en día el PRI, tiene una de las maquinarias sindicalistas más importantes a nivel nacional. La CTM, CROC, CNC, Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, y el Sindicato Mexicano de Electricistas, son gremios creados por el mismo PRI y que claro representan mucho de su voto duro en época electoral.

Peña Nieto sigue insistiendo en hablar de populismo y sus peligros, cuando el partido al que pertenece lleva ejerciendo políticas populistas desde hace 88 años. El PRI no es un partido liberal, es un partido que en su momento fue creado para atender las necesidades del pueblo, después de la Revolución Mexicana. Incluso, me arriesgo a decir, que el PRI tiende a escoger candidatos “populacheros” puesto que está en su naturaleza hacerlo.

Tratar de satanizar el populismo, que ha ejercido por años el PNR, PRM y ahora PRI, para dañar la imagen de Andrés Manuel López Obrador “el Peje, no funciona, no va a funcionar, no va a lograr su objetivo.

¿Qué acaso nuestros personajes políticos creen que la frase “es un peligro para México” sigue funcionando?

¡Ahí Se Leen!




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Debo no niego, pago no tengo

Este lunes 6 falleció en la Ciudad de México, Jesús Silva-Herzog Flores, ex secretario de Hacienda en el sexenio de López Portillo.

Emblemático hombre del priismo de los últimos 40 años, hijo del ideólogo de Lázaro Cárdenas, Jesús Silva Herzog y padre de uno de los intelectuales mexicanos más destacados de este siglo, del igual nombre, Jesús Silva-Herzog Márquez.

Don Jesús fue un político diferente en el priismo, con una personalidad más austera, sin escándalos, ni enredado con ficheras como su jefe López Portillo y otros secretarios de esos tiempos.

Le tocó devaluar la moneda en 1982, una de las devaluaciones más significativas que tuvo el país. Se recuerda aquella frase de “Debo no niego, pago no tengo” que alguna vez profirió don Jesús en un documental referente a aquel sexenio.

Silva-Herzog haciendo uso de los habilidades negociadoras y facilidad de palabra logró re-negociar la deuda, reencausar una economía en plena caída libre y aceptar el papel de “el secretario que devaluó”.




Siempre leal al partido intentó varias veces ser Presidente de la República, pero se quedó con las ganas en dos ocasiones.

En el 2000, en aquella elección que puso a Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno de la capital, Jesús Silva-Herzog logró un tercer lugar con una de las mejores votaciones que ha tenido el PRI en la ciudad.

Asimismo, como embajador en Estados Unidos en la década de los noventas, logró aquel financiamiento del gobierno de Clinton que ayudó a México a salir de la crisis del “Error de diciembre”.

Don Jesús, fue un priista diferente, de una casta distinta, de la verdadera Revolución de la que su padre fue parte. Quizás el legado más grande de Silva-Herzog será la fundación del INFONAVIT, una institución de seguridad social fundamental para este país.

Se fue un líder, uno de los últimos ideólogos históricos del PRI, de los pocos priistas que se salvan de la típica crítica contra el partido. Que en paz descanse.

Lo dicho, dicho está.




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Peña Nieto: el presidente que le quedó grande ser mexicano

Ya han pasado poco más de cuatro años desde aquel día donde los mexicanos, fueron testigos del regreso del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia, por medio de Enrique Peña Nieto. En medio de un considerable escepticismo ciudadano, y de un desencanto hacia la oposición, que se había incorporado al sobreestimado “Pacto por México”, comenzaron (para EPN) y volvieron a iniciar (para el PRI en su conjunto) los días dentro de Los Pinos; dejando a un lado los errores en sus discursos, los cuales se referían a información que todo servidor público decente debería saber, la presidencia de Peña inició con el pie izquierdo: fomentando una reforma energética que desmantela los logros de Cárdenas por mantener nuestros recursos dentro de la esfera soberana.

Igualmente, continuando una reforma educativa, la cual, requiere de forma urgente modificaciones para convertirse en algo más que una iniciativa de reforma al sistema laboral de los profesores pertenecientes a escuelas públicas; las políticas regresivas de recaudación, como el aumento desproporcional del IVA, constituyen un argumento más para afirmar la política decadente que desde un inicio manejaba el aún ejecutivo.

Ahora bien, encima de la mala gestión inicial, resulta imposible no tocar el tema de los escándalos del presidente y compañía (familia y su gabinete) si se desea hablar de este sexenio por concluir (afortunadamente); la casa blanca de su cónyuge, Angélica Rivera, y el cínico video donde ella trata de justificarla, el avión presidencial, el reciente descubrimiento del plagio a su tesis profesional, las nada creíbles disculpas presidenciales respecto a la casa blanca, la “otra casa blanca”, de su secretario de hacienda Luis Videgaray, los departamentos de su esposa, y más recientemente la invitación a Trump. Todo esto es lo que sucede cuando se elige a un candidato de papel.

En cada uno de estos escándalos, las justificaciones rodeaban de incredulidad a la mayoría de la sociedad: que Videgaray había adquirido sus millonarias propiedades vendiendo obras artísticas que se negaba a mostrar, que si el avión presidencial valuado en millones no podía cancelarse porque resultaría en un mayor gasto, que si Angélica Rivera mencionaba que se habían metido con su familia con el reportaje de su inmueble.

En fin, todo un espectáculo de excusas que ni siquiera ellos se creían llegó a nosotros durante estos años, en los que algunos verdaderamente deseábamos que el escándalo del momento fuera el ultimo, en razón de rescatar la poca dignidad que le quedaba a México en el ámbito internacional.

Hoy, tras haberse suscitado nuevos escándalos, como el plagio de Peña Nieto (el cual se atreve a afirmar descaradamente que se trata de un error metodológico), y como la invitación al candidato republicano, Donald Trump (la cual se consagra como la burla suprema del presidente hacia la nación entera), no solo queda claro (hasta al más fiel militante del PRI), la nula capacidad intelectual, ética y direccional de Peña, sino también nos revela que este personaje, además de quedarle muy grande la investidura de jefe de estado, le queda mucho más grande la de mexicano; pues un mexicano, por más poca capacidad que tenga en los distintos campos, no va a poner de rodillas a su país como lo hizo con Trump recientemente; un mexicano no mancilla de esa manera la bandera y el orgullo de su nación con estos actos tan deplorables que presenciamos en este sexenio por terminar.
Peña, no solo ha sido el presidente que no merecemos ni necesitamos, sino que también ha sido la persona que no merece tener el honor de decirse mexicano.

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La paradoja del campo mexicano





El tema del campo en México ha sido visto desde diversas perspectivas a lo largo de toda la historia; desde la visión de la Colonia, el zapatismo hasta el neoliberalismo de los 90s.

En el siglo XX, el campo mexicano tuvo el mayor cambio en toda la historia, el concepto intelectual del ejido fue transformado en una realidad, en una de las tantas reformas sociales del General Cárdenas.

Sin embargo, el tiempo pasó y en los 90s en las vísperas de TLC y diversos tratados internacionales, el campo sufrió cambios, la figura del ejido fue relegada a la sombra, se favoreció a los grandes terratenientes y productores y se impulsó el libre comercio internacional dejando a los campesinos en una situación muy desfavorecida.

En la televisión y prensa vemos como el Gobierno Federal se ufana de promocionar las supuestas ayudas al campo. Sin embargo, en pleno 2016 vemos como el campo mexicano es tierra muerta, desierta, explotada por unos cuantos y por los intereses de otros.




Conversando de primera mano con personas del campo podemos analizar lo complicado que es el estatus actual del campesinado mexicano donde están a merced de todo y sostenidos por nada.

Por un lado están los apoyos y créditos de la Sagarpa los cuales son trámites excesivamente burocráticos y sin sentido que confunden a la gente. Un ejemplo muy claro es el trámite de uso de aguas ya sea por medio de bombas, pozos o norias con la Conagua, el trámite es exhaustivo, donde obligan a la gente a recorrer distancias enormes para efectuar pagos menores a 200 pesos que se pudieran hacer desde los mismos pueblos o rancherías.

Sin embargo, el obstáculo más grande se llama “Secretaría de Hacienda”, la secretaría que dirige Luis Videgaray tiene en su haber una lista de procedimientos para el campo que si bien vistos de una manera pudieran llegar a verse adecuados, en la práctica es un sinsentido agotador.

Veamos el ejemplo de un campesino propietario de un rancho que quiere buscar un apoyo de la Sagarpa. Primeramente tiene que hacer el trámite en su pueblo más cercano y el alta ante el SAT y creación de firma electrónica en la ciudad que le corresponda (normalmente más de 200 km para llegar), ahora bien, aquí viene el problema más complicado que es la venta de productos y compra de insumos porque al declarar al SAT existe la necesidad de facturar a unos y otros.

¿Usted cree que un pequeño vendedor de forrajes o una pequeña ferretería tienen Firma Electrónica? Al reducirse el mercado y el número de proveedores deja al campesino sin una motivación real de emprender el trabajo.

Otro problema es que muchos de los créditos al final son usados para las necesidades propias de la familia y no de la tierra, lo que vuelve inútil en términos prácticos el apoyo en sí.

Súmele lo carísimo que es que la CFE instale la luz entre las brechas y la inseguridad rampante donde cualquier rancho termina a merced de Los Zetas

Alguna vez en este espacio y en otros tantos se ha recomendado la figura de las cooperativas ejidales, sin embargo, como el concepto lo indica, un rancho es de un particular y un ejido es colectivo y los conflictos en la repartición de ganancias y del trabajo en sí están siempre sometidos a disputas.

En pleno 2016, la infantilización del campesinado sigue vigente. Organizaciones como la Sedesol, la Conagua, la Sagarpa y sindicatos ruines como la CNC los tratan de ignorantes, incapaces e ineptos que con una despensa o un apoyo de 10 mil pesos estarán contentos.

El campo mexicano agoniza a manos del gobierno y la inseguridad que solo ofrece inestabilidad, sufrimiento y agonía a quienes labran la tierra…. Y no se ve cuando termine esto.

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Misa de cuerpo presente: PEMEX

Otra vez ocurrió una tragedia donde el nombre de Petróleos Mexicanos está metido y ahora no fue otro despilfarro del sindicato o tráficos de influencia, fueron víctimas humanas, trabajadores que murieron víctimas de la negligencia de la dirigencia de la planta y de Mexichem.

La existencia de accidentes no es algo extraño en la industria petrolera, pero la incompetencia en el manejo y en el mantenimiento es algo tan mexicano que nos hemos acostumbrado a solo agachar la cabeza y llorar por las víctimas como en todos los temas que impactan negativamente la nación.

No tengo la más mínima confianza en lo que vaya a o deje de hacer José Antonio Gonzalez como director de PEMEX, que simplemente es un sepulturero más que tratará de que el cajón fúnebre luzca de buena madera. Con privatización o no, el anuncio de la muerte de la petrolera tarde o temprano llegará y a decir verdad quizás ya estamos preparados para el funeral.

Esto es parte de la sistemática degradación de PEMEX, poco a poco ha ido avanzando el cáncer; desde tiempos del infame Joaquín Hernández Galicia alias “La Quina” que se robó hasta las tuercas de las refinerías para llegar a la dictadura actual del otro traidor de la clase obrera llamado Carlos Romero Deschamps que por salud mental no quiero pensar cuánto se ha robado. Aquella empresa nacional creada a bien por el General Cárdenas ahora es solo un recuerdo de algo que fue y no volverá a ser. Una empresa que mataron, sí , Pemex no murió por el mercado internacional, no fue la OPEP, no fue el “imperialismo yankee”. Fueron Los Pinos, su sindicato ruin y los compadres del presidente en turno que han manejado la empresa.

Como es una costumbre muy mexa, todo lo que toca el gobierno lo termina empeorando, ejemplos no faltan: Pemex, Conasupo, CFE, Luz y Fuerza, Concarril, etc. Ustedes, la clase política mataron a la empresa, tú, Carlos Romero… ustedes son los traidores, vendidos, ratas, ladrones, cobardes, anti-obreristas, ustedes que son los que se van a enriquecer con la venta no van a poner ni un peso por los trabajadores muertos en los accidentes, no pusieron ni pondrán un peso por las ciudades petroleras como Minatitlán o Coatzacoalcos que van a terminar temblando para ver que hacen en el “after Pemex”.

Hoy en Coatzacoalcos perdieron muchos no solamente Pemex; perdieron el trabajador a pie, su familia, los proveedores, las tiendas de autoservicios hasta el que vende tacos afuera de las plantas, el impacto a la cadena económica es terrible y nadie ha salido a dar la cara por esta bronca que tiene a la ciudad paralizada.

La existencia de accidentes no es algo extraño en la industria petrolera, pero la incompetencia en el manejo y en el mantenimiento es algo tan mexicano que nos hemos acostumbrado a solo agachar la cabeza y llorar por las víctimas como en todos los temas que impactan negativamente la nación.

De los discursos bonitos de los 54980965 directores que ha tenido PEMEX a largo de su historia no come la gente, no come el trabajador que arriesga su vida bajo condiciones paupérrimas solo por la “hueva política” de ponerse a trabajar como empresa que es y no como concesión de poder del presidente.

No tengo la más mínima confianza en lo que vaya a o deje de hacer José Antonio Gonzalez como director de PEMEX, que simplemente es un sepulturero más que tratará de que el cajón fúnebre luzca de buena madera. Con privatización o no, el anuncio de la muerte de la petrolera tarde o temprano llegará y a decir verdad quizás ya estamos preparados para el funeral.

Estimado lector, sobre Pajaritos hay que llorar, pero las lágrimas son para los obreros, los que si amaron a PEMEX, no para el gobierno, ellos no merecen nada.

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Nacionalizar es descolonizar

Esta gran frase de Vicente Lombardo Toledano, secretario de la Confederación de Trabajadores de México en los años 30s, engloba en tres palabras el sentimiento y las motivaciones que llevaron al General Lázaro Cárdenas a expropiar el petróleo en 1938.

En una época actual donde la privatización de algunas industrias es vista como algo favorable para la economía nacional, es difícil visualizar cómo fue posible la creación de PEMEX ante la presión diplomática.

Nacionalizar es descolonizar porque la nacionalización del petróleo conllevó a romper las ataduras imperialistas que tantos siglos nos habían agobiado y porque se demostró que un país latinoamericano tenía la dignidad y la capacidad suficiente para imponer su soberanía.

La expropiación petrolera trajo al país una importante transformación en cuestión de infraestructura y de orden político tras venir de décadas de caos después de la Revolución. Fue una más de esas políticas socialistas que tanto bien le hicieron al país como el reparto agrario, la creación de escuelas, la invención del ejido, el asilo español y Pemex, el gran baluarte del Estado Mexicano.

Si bien es cierto, la nacionalización conllevó una devaluación del peso en esa época, cimentó los primeros pasos del Milagro Económico Mexicano que tiempo después ocurriría en tiempos de López Mateos y Ruiz Cortines.

Nacionalizar es descolonizar porque la nacionalización del petróleo conllevó a romper las ataduras imperialistas que tantos siglos nos habían agobiado y porque se demostró que un país latinoamericano tenía la dignidad y la capacidad suficiente para imponer su soberanía.

No importó echarse encima al gobierno “yankee”, a los ingleses, al dictador Franco o incluso a la misma Unión Soviética, las políticas sociales que si favorecen al pueblo no deben ser cortesías a las potencias sino demostraciones de libertad.

El gobierno de Cárdenas demostró que se podía hacer política ayudando al campesinado y al sector obrero, al empresarial e incluso un singular apoyo a las minorías golpeadas como los refugiados españoles o el recibir a comunistas como León Trotski. No importó echarse encima al gobierno “yankee”, a los ingleses, al dictador Franco o incluso a la misma Unión Soviética, las políticas sociales que si favorecen al pueblo no deben ser cortesías a las potencias sino demostraciones de libertad.

Es iluso pensar que los políticos actuales deban copiar a Cárdenas o que el cardenismo fue perfecto y debemos regresar a las ideas de 1938. Sin embargo, la pasión y el dinamismo por el progreso nacional que se tuvo en esa época cuando se compara a los últimos 20 años de gobiernos nacionales dista mucho de tener siquiera algo de eso.

Nacionalizar es descolonizar porque fue justo y es justo cuando las potencias extranjeras no quieren hacer negocios con México sino a costa de México y aún más justo porque ocurrió cuando se dieron las circunstancias que en otro momento nos costaría otra invasión.

Lo dicho, dicho está.

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