Planes de AMLO van contra los indígenas: Subcomandante Galeano

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Proyectos de Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo de México, como la plantación de mil hectáreas de árboles, la construcción del tren maya y el corredor del istmo de Tehuantepec, sólo destruirán territorios indígenas, señaló el subcomandante Galeano, del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Después del encuentro de Redes de Apoyo al Congreso Nacional Indígena (CNI), en el que se propuso la creación de una Red de Resistencia y Rebeldía InternacionalGaleano dijo que “el Gobierno eligió, de los cuatro candidatos, al que es más de derecha”, de acuerdo con información del diario La Jornada.

El diario mexicano citó las palabras del subcomandante, quien señaló que la “cuarta transformación” que promete López Obrador es en realidad la cuarta transformación del Partido Revolucionario institucional (PRI).

“Pueden cambiar los gobiernos”, pero si el “sistema de dominación se mantiene pasará lo mismo”, criticó Galeano.

Desde Chiapas, Galeano habló también sobre el muro fronterizo que propone Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, y sobre las barreras que existen desde los límites de México con Centroamérica.

Ayer, López Obrador anunció la creación del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas.

Me da mucho gusto decirles que vamos a apoyar con recursos suficientes, y dando atención especial a los pueblos indígenas de México. Se crearán 132 coordinaciones indígenas. Todas las culturas, etnias, serán atendidas. Aquí aplica más que en otros aspectos el que se tiene que atender todos, escuchar a todos, pero le tenemos que dar preferencia a los humildes, a los pobres, a los indígenas“, detalló López Obrador

Todos los que trabajen en estos centros de atención serán indígenas. Vamos a respetar tradiciones, costumbres, organización social. Esto va a ayudar mucho para sacar de la pobreza a millones de mexicanos“, señaló

Adelfo Regino Montes, un profesional indígena, de Oaxaca, estará al frente del Instituto.

#Kleroterion: “Al debate se lo llevó el tren”

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Por segunda ocasión nos tocó ver el debate de los candidatos a la Presidencia de la República y algo muy curioso es que para ellos y sus coordinadores de campaña, cada uno se declaró avante y victorioso, además de hablar del impacto que tendrán en las encuestas, por supuesto, todos enalteciéndose.

Respecto a lo sucedido en este encuentro y más allá de entrar en factores como posturas, vestimentas, interacción y conexión con el público o audiencias televisivas, no encontré, para mi percepción, verdaderas propuestas o un debate de opiniones y estrategias, más bien un debate que podría parecer de todo menos de candidatos a la Presidencia del República.

Jaime Rodríguez El “Bronco”, nuevamente se postró como el único independiente, por lo que eso debía darle mas crédito y actuaba conforme iba transcurriendo el debate, pareciendo improvisado, culpando a los partidos políticos por todos los problemas que tiene el país, reiterando el “mochar manos” a los corruptos, además de motivar a AMLO a abrazar a sus contrincantes, entre sus propuestas destaca expropiar Banamex, negociar con otros países y subir a 335 pesos el salario mínimo, así como ser un presidente itinerante e invertir en un fondo de fronteridad.

Para Ricardo Anaya, fue notorio el enfoque de ir sobre AMLO en toda oportunidad, ofreció algunas propuestas sobre reducir el ISR, exigir frenar el ingreso de armas, subir el salario mínimo a 100 pesos, abrir un debate sobre la legalización de la mariguana, agilizar los trámites de asilo a los migrantes, así como la defensa de los dreamers.

José Antonio Meade, arranca felicitando al Santos, sin embargo en sus intervenciones se muestra un estilo de comunicación plano, sin conexión con las personas, entre sus interposiciones sobresalió la de la Candidata por Morena, Nestora Salgado y de sus propuestas sobresale el invertir más en el Sur del País y vender a Japón y a Australia, blindar las aduanas, desarrollar un plan de infraestructura, reformar leyes para dar asilo, así como dar acceso a los migrantes al IMSS o empleos y a los dreamers, becas y bolsa de trabajo.

Andrés Manuel López Obrador, usó la mayoría de sus participaciones para ratificar sus ya conocidas expresiones de “la mafia del poder”, aprovechó los ataques ya que respondía con guiños despectivos, hasta guardó la cartera cuando Anaya se acercó a él, así como su dicho de “Ricky Riquín Canallín”, que fue trending topic en las redes, entre sus propuestas destacaron la de hacer frente a Trump, incluir el alza del salario mínimo en la negociación del TLC, acabar con la corrupción, firmar una alianza con EUA, Canadá y Centroamérica y que los consulados en México se conviertan en procuradurías del migrante.

Lo anterior, no dio los suficientes elementos para poder levantar la mano del vencedor, surgieron diferentes encuestadoras como Massive Caller, Numerus, Global Media Servicios, Conteo, que evaluaron y dieron su veredicto a favor de algún candidato en específico, sin embargo el resultado se basó en las propuestas simples y en los argumentos vacíos y atacantes.

En conclusión, sólo tuve depresión al escuchar el debate, ya que el nivel que se manejó no fue digno de candidatos a la presidencia por la falta de propuestas, fue muy complejo para los contendientes decir con palabras sencillas y precisas cómo van a hacer lo que prometen, es muy fácil prometer, pero no hacer; todos hablaron de percepciones, sin embargo nadie habla de resultados ni de lo que se ha hecho mal en pasadas administraciones, piensan que el progreso de México arranca cuando comiencen su administración.

Cada quien está atrincherado en una posición en donde no le suman nada al país y es muy triste porque uno de estos cuatro candidatos va a dirigir la nación. Su debate pareció anecdótico, con ocurrencias, algunos podrán hablar muy estructurado, pero nadie nos mostró fondo en sus propuestas. Parece ser que pase lo que pase lo único cierto es que el que sea presidente no va a tener las condiciones y las bases suficientes para cambiar nuestro destino, estamos condenados a ser el país donde cada nueva administración borra lo que hizo la otra, por lo que el debate me deja es un estado de depresión permanente, pues pareciera que México tiene un destino manifiesto y es a quedarse en la mediocridad, porque no se han generado líderes políticos a la altura.

Por otro lado, un tema alarmante y que para variar ningún candidato mencionó o hizo énfasis, es el robo de trenes y la violencia del país, el baño de sangre que sigue ocurriendo en México y que nadie le pone atención, la última vez que se atacó a un tren fue en la época de la revolución, Zapata y Villa eran quienes descarrilaban o tomaban trenes, pero en ese entonces los ideales y el concepto de justicia era distinto, siendo el ferrocarril la principal vía de comunicación; ahora, el robo ha crecido de manera alarmante y las formas son más violentas.

De acuerdo a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, roban principalmente alimentos como granos, vinos y procesados, con un 53%, el resto pertenece a productos terminados de consumo con un 30%, mercancías concernientes a la construcción 8.8% y de la industria automotriz con un 8.2%, los estados con más incurrencia son con el 46.4% Puebla, Veracruz y Guanajuato; de acuerdo a la SCT, indicó que hubo 852 robos a trenes durante enero-marzo del presente año. Como pueden ver esto ya es un delito muy grave en México, sin embargo, a mi parecer no lo es para los candidatos.

Finalizo diciendo que

“el plan de los presidenciables es que no hay plan, ni de seguridad, justicia y ni mucho menos de migración y frontera, o al menos no lo han demostrado”.

México se encuentra entre los peores países de Latinoamérica en salud, educación y empleo

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México se mantiene como uno de los peores países en Latinoamérica en materia de rezago social, según el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017, realizado por el Centro Latinoamericano por el Desarrollo Rural.

Junto a Guatemala, registra los peores índices de la región en temas como salud, brecha laboral, mortalidad infantil, y educación.

El estudio resalta los esfuerzos de otros países latinoamericanos por superar cifras negativas en estos rubros e incluso señala el avance de alguno de ellos, pero señala el caso de México, donde si bien se registran algunos números positivos, los esfuerzos no han sido suficientes para superar la brecha de desigualdad.

Los resultados revelaron que solo el 57% de los municipios de todo el país con datos disponibles tienen un incremento del número de médicos por habitante entre el 2009 y el 2015. Sin embargo el resto de los poblados ha mostrado números a la baja, desatendiendo así una de las necesidades básicas de los mexicanos.

Los municipios con un buen desempeño respecto al incremento de personal médico son: Charo, Michoacán; Tepexi de Rodríguez, Puebla y San Idelfonso Villa Alta, Oaxaca. En donde hubo aumentos de más de 10 médicos por cada mil habitantes entre el 2005 y el 2015.

Sin embargo, aclaran, al hacer un balance general con relación a otros poblados se descubrió que en el 2015 hubo más de mil 100 municipios con menos de un médico por cada mil habitantes. San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, es un claro ejemplo de esto, ya que en dicho lugar apenas cuentan con 34 médicos.

Otro rubro analizado fue el de la educación, donde México se encuentra en la zona con menores avances.

Según el estudio, aunque se han registrado mejoras en Centroamérica y México, también es donde hay mayor retroceso.

En México, las mejoras en educación se aprecian en los estados del sur, especialmente en los más pobres donde el analfabetismo era más alto a mediados de la década pasada.

En relación a la mortalidad infantil, las cifras de México llamaron la atención por el aumento en el número de casos. Destaca el estudio que entre el 2005 y el 2015 en más de 520 municipios del país, la tasa de muerte en menores aumentó.

En lo que corresponde al desempleo y participación laboral, el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017, concluye que a pesar de que la tasa neta de participación laboral en los distintos países latinoamericanos, tuvo un balance positivo, contrastan los casos de México y Guatemala, donde los números desfavorecieron a los habitantes.

En febrero, el Coneval dio a conocer que más de 50 millones de mexicanos, aproximadamente el 41% de la población, perciben ingresos económicos inferiores al costo de una canasta alimentaria, lo que los coloca en una situación de pobreza laboral. Incluso se afirmó que en 20 de los 32 estados padecen esta situación.

Refugiados en México

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El sufrimiento que la guerra en Siria les ha causado a sus habitantes sigue conmoviendo al mundo. A través de las redes sociales, la gente difunde imágenes y videos devastadores: explosiones, edificios destruidos, padres llorando sobre los cadáveres de sus hijos, botes sobrecargados de gente que terminan por hundirse en el Mediterráneo, Alan Kurdi, Omran Daqneesh… faltan horas en el día para oír las tragedias que se han vuelto cotidianas.

En México hemos estado al pendiente de estos acontecimientos, y hemos alzado la voz para criticar la falta de respuesta por parte de Europa y los EU. Sin embargo, la indignación del pueblo mexicano no se ha traducido en ningún proceso para ayudar a gran escala.

La Asociación Internacional de Sirios en México (fundada en 2013 por un refugiado sirio) debe enfrentarse contra el desafío que presenta la burocracia mexicana; de acuerdo con CNN Expansión, “mientras [se] va de ventanilla en ventanilla pidiendo asistencia al gobierno mexicano, ya han muerto alrededor de 70 personas que pidieron ayuda” [1].

Este reportaje, escrito a finales del 2015, afirma que la Asociación logró traer a 26 sirios; también, el fundador de la misma declaró que se necesitaba ayuda urgente para continuar con este trabajo. Hoy por hoy, el sitio web ha expirado, y la última actualización en su página de Facebook se hizo en marzo. Otra iniciativa interesante es la del Proyecto Habesha, el cual pretende ayudar a 30 refugiados a terminar sus estudios en México a través de donaciones [2].

 




Nuestra incapacidad para hacer algo más puede justificarse con las limitaciones que impone la distancia geográfica; muchos piensan que si los refugiados sirios estuvieran aquí, sería más fácil ayudar, ignorando que en México ya habitan alrededor de 7 mil refugiados [3]. Aunque es un tema menos tratado en los medios de comunicación, la violencia en Centroamérica también ha desplazado a miles de personas.

Mientras vociferamos que Europa debe atender a los refugiados sirios y que Donald Trump es una amenaza para los latinoamericanos que buscan oportunidades en EU (opiniones perfectamente justificables), es interesante encontrarse con un silencio a la hora de mirarse en el espejo y encontrar posturas proteccionistas similares.

En 2014, se estimó que de las solicitudes de refugio provenientes del Salvador y Honduras, se rechazaron 8 de cada 10 [4]. Por otro lado, en Tijuana y Mexicali también se encuentran alrededor de 6 mil refugiados haitianos, quienes huyen de la inestabilidad política y los desastres naturales que han azotado a su país; los albergues están saturados, muchos duermen a la intemperie y no hay alimento suficiente [5].

Es importante ver que la distancia geográfica no es excusa suficiente como para quedarnos con los brazos cruzados. Lamentablemente, otros han criticado el extenderle la mano a los refugiados, como el Frente Nacionalista de México. Este grupo, adoptando argumentos parecidos a los de Trump, afirma que el país tiene que concentrarse en lidiar con sus propios problemas antes de voltear a ver a otro lado.

 




¿No es simplista pensar que somos capaces de apoyar una sola causa? ¿Con qué autoridad moral se puede dictar a quién o a quién no se debe ayudar? Al final del día, aquellas personas admirables que deciden aportar su tiempo o dinero para apoyar una causa altruista, ya sea la de los refugiados o cualquier otra, buscan un impacto positivo en nosotros como humanidad.

[1] Darío Martínez Brooks. “Sirios: El largo camino a México.” CNN Expansión. 28 de diciembre del 2015.
http://expansion.mx/expansion/2015/12/21/que-hace-mexico-ante-la-crisis-de-refugiados-sirios.

[2] Proyecto Habesha. http://www.proyectohabesha.org/

[3] Alberto Morales y Juan Arvizu. “Aumentan solicitudes de centroamericanos para refugio en México.” El Universal. 07 de septiembre del 2016. http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2016/09/7/aumentan-solicitudes-de-centroamericanos-para-refugio-en-mexico.

[4] Tania L. Montalvo. “Se duplican solicitudes de refugio en México; 75% son rechazadas.” Animal Político. 11 de marzo del 2014. http://www.animalpolitico.com/2014/03/se-duplican-las-solicitudes-de-refugio-en-mexico-pero-75-son-rechazadas/.

[5] Jimena García Lira. “La tragedia que persigue a los haitianos hasta México.” CNN Expansión. 12 de octubre del 2016. http://expansion.mx/nacional/2016/10/10/la-tragedia-que-persigue-a-los-haitianos-hasta-mexico.

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Los cuartitos de Adrian de la Garza

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El gobierno de Monterrey anunció un programa de construcción de pequeños cuartos en la zona del norponiente de Monterrey. El comentario de hoy no va dirigido a analizar si está bien o mal el construir dado que estos apoyos serán gratuitos. El problema radica en la terrible definición del problema que tiene el Municipio de Monterrey sobre la crisis de vivienda en la ciudad.

El tema es multifactorial y pasan los años y no se ve un cambio en la visión tanto del Estado como de los municipios. La crisis está en el alto número de familias marginadas en la ciudad, sean nacidas o no en Monterrey.

El norponiente de Monterrey no tiene preparatorias de la UANL, ninguna escuela de educación ha entrado a esas zonas. En el norponiente se vive una situación parecida a lo que se vive en Centroamérica, colonias hacinadas, en pobreza, sin educación, sin empleo sin servicios públicos de calidad sin seguridad. La Alianza es el ejemplo representativo de la degradación social que tiene la ciudad.

 




Adrián de la Garza no debe plantearse hacer estas mini construcciones de 3×4. El gobierno municipal tiene que invertir en estas zonas de manera importante, con un énfasis particular y directo. La inversión en obra pública tiene que atender las zonas más vulnerables para evitar que el ciclo de pobreza se mantenga.

Más allá de cualquier chauvinismo y regionalismo, la ciudad de Monterrey no puede voltear su mirada a la tragedia de la pobreza.

Los pobres son más, dan votos y son la mercancía más barata de la industria electoral… Entre más pobres y más asistencialismo, más votos. Curiosamente, la misma técnica que impuso al señor de la Garza en el poder.

 




Lo dicho, dicho está.

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El Talón de Aquiles: “Somos Más Parecidos de lo que Quisiéramos Creer”

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Cada vez que inicié mi curso de “Sociedad y Cultura de África”, señalé dos elementos primordiales para eliminar estereotipos, sin lo cual no tiene sentido emprender estudios africanos: primero, desde una óptica comparada, debemos aceptar que es más lo que nos une que lo que nos separa; segundo, ni América Latina está “tan adelantada” con respecto a África, ni África está “tan atrasada” con respecto a América Latina. Veamos algunos indicadores que comprueban estos argumentos.

Ni América Latina está “tan adelantada” con respecto a África, ni África está “tan atrasada” con respecto a América Latina.

Somos más parecidos de lo que quisiéramos creer.

A finales de enero de 2016, Transparencia Internacional publicó su Índice de corrupción 2015. Más allá del hecho de que ningún país africano o latinoamericano se encuentra entre los diez primeros lugares, dos elementos llamaron mi atención. Por un lado, si bien es cierto que seis de las 12 últimas posiciones son ocupadas por países africanos (Guinea-Bissau, Libia, Angola, Sudan del Sur, Sudan, y Somalia), en dos posiciones sobresalen países de las Américas (Haití y Venezuela). Por el otro, el primer país de América Latina que aparece en la lista, Uruguay, lo hace en el lugar 21, no tan por adelante del primer país africano, Botsuana, que se ubica en lugar 28; de hecho, Costa Rica y Cabo Verde comparten la posición 40, Republica Dominicana y Somalia la 103, Argentina, Costa de Marfil, Ecuador, y Togo la 107, y Honduras, Malawi, Mauritania, y Mozambique la 112. Ruanda (44) y Namibia (45) están por delante de Cuba (56), El Salvador (72) y Panamá (72), y México aparece al mismo nivel que Mali (lugar 95), debajo de Liberia (83), Túnez (76), y Burkina Faso (76), así como de Argelia, Egipto y Marruecos (88).

Los cinco países más violentos del mundo son todos latinoamericanos, cuatro de los cuales se encuentran en Centroamérica.

Para aquellos que dudan de la solidez de la comparación, veamos indicadores de violencia, más concretamente de asesinatos. Hasta el 2012, América Latina era la región del mundo con mayor número de muertes por homicidio y armas de fuego. Los datos varían frecuentemente, en una especie de competencia malsana para saber cual es el país más mortífero, pero según diversos informes de homicidios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUUD), Honduras, con una tasa de homicidios de 91,4 por cada 100,000 habitantes, fue el país más violento del mundo en 2011; sigue Venezuela, con tasas en los últimos años rondando 53/100,000 habitantes y, en general, al menos en 2013 siguen Belice (44,7), Jamaica y El Salvador (41.2), así como Guatemala (39,9). Nótese que los cinco países más violentos del mundo son todos latinoamericanos, cuatro de los cuales se encuentran en Centroamérica. El primer país africano en esta lista es Zambia (38), en la novena posición; sigue Uganda (36.3) en la 11, Malaui (36) en la 12, Lesoto (35.3) en la 13, Sudáfrica (31.8) en la 14, y República del Congo (30.8) en la 15. Cierto, la totalidad de los países del “Top 20” de la inseguridad mundial son latinoamericanos o africanos; de hecho, hay que esperar hasta la posición 34 para encontrar a Kirguistán (20.1), de Asia Central. Pero aún en ese marco, quiero recalcar que Brasil (26.5) es más inseguro que países “inestables” o gobernados por Estados “débiles” o “fallidos” como Sudán (24.2) y República Democrática del Congo (RDC: 21.7). Además, existe menos probabilidad de ser asesinado en Sierra Leona (14,9), Mauritania (14,7), Zimbabue (14,3), Gabón (13,8), Liberia (10,1), Senegal (8,7), o Madagascar (8,1), que en México (15,5). Nunca entendí por qué algunos latinos piensan que ir a África es aventurero, pues lo contrario es más exacto: para venir a América Latina, un africano requiere aventurarse.

Siempre me impresionó lo mucho que saben los africanos sobre América Latina, por lo que me avergüenza lo poco que sabemos sobre África. Tal vez por ello, me cuesta tolerar la condescendencia fruto de la ignorancia.

Ni tan adelantados, ni tan atrasados.

A mediados de enero de 2016, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja las proyecciones de crecimiento mundial para el 2016-17, situándolas entre un 3,4% y un 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB). En América Latina, las previsiones son modestas: primero, se vaticina una contracción del PIB agregado de 0.3% en 2016; luego, un crecimiento de 1.6% en 2017. Pero para África, se pronostica una (modesta) continuación de la expansión económica. Claro, siempre se podrá indicar que es más fácil crecer cuando no hay nada: el 20.7% de crecimiento del PIB que se espera en Sudán del Sur en el 2016 se puede explicar de esa forma; pero lo mismo podría aplicar a Haití, la economía más pobre del hemisferio occidental, que sigue sufriendo las secuelas del terremoto de 2010, y cuyas previsiones de crecimiento son, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de apenas un 2.5%. Por supuesto, no todo son buenas noticias en África; existen también países que se alejan del promedio, como Guinea Ecuatorial y Sierra Leone, que experimentaron contracciones económicas de -15,3% y -12,8% en 2015. Pero América Latina tampoco es ajena a estos casos: Venezuela sufrió una contracción del PIB de 4,2% en 2015 según el Banco Mundial, y el FMI augura una caída del -18% entre el 2015 y 2016, asistida por una inflación de 720% en 2016. Siempre me impresionó lo mucho que saben los africanos sobre América Latina, por lo que me avergüenza lo poco que sabemos sobre África. Tal vez por ello, me cuesta tolerar la condescendencia fruto de la ignorancia. Basado en estimados para 2014, observamos que Etiopía (10,3%), RDC (9,2%), Costa de Marfil (7,9%), y Mozambique (7,4%), tuvieron todos crecimientos del PIB mejores que República Dominicana, primer país de nuestra región que aparece en en listado del FMI (posición 17, con un crecimiento de 7,3%). Entre esta isla y Panamá, el siguiente país latinoamericano en aparecer (6,20%), están Mali (7,2%), Sierra Leone (7,1%), Tanzania (7%), Chad, Mauritania, Níger, y Ruanda (6,9%), República del Congo (6,8%) y Nigeria (6,3%)..

Ahora, para los que desconfían del PIB por ser un indicador reductor y distorsionador, veamos dos datos adicionales: el coeficiente GINI, que mide desigualdades en la distribución del ingreso (0 es una distribución perfecta de la riqueza y 100 es una distribución perfectamente desigual), y el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas. Las cifras sobre la desigualdad son muy incompletas, por lo que es difícil elaborar un panorama global. Los datos del Banco Mundial del 2011, sin embargo, permiten contrastar el coeficiente Gini de Brasil (53,1), Chile (50,8), Colombia (54,2), Guatemala (52,4), Honduras (57,4), Panamá (51,8), y Paraguay (52,6), todos por arriba de 50, con el de Chad (43,3), Benín (43,4), Republica del Congo (40,2), RDC (42,1), Senegal (40.3) y Togo (46), todos debajo de 50. Ocho países latinoamericanos mostraron índices menores a 50, pero ninguno por debajo de 40: Argentina (43,6), Bolivia (46,3) Costa Rica (48,6), Ecuador (46,2), El Salvador (42,4), Perú (45,5), República Dominicana (47,4), y Uruguay (43.4). En cuanto al IDH, es posible que sí hallemos alguna diferencia entre las regiones, al menos si nos basamos en los datos de 2014. Dos países latinoamericanos, Argentina y Chile, se clasifican entre los 49 países con un “Muy Alto IDH”; ningún país africano integra este grupo; además, 19 países de América Latina y el Caribe se encuentran en el segundo grupo, el de “Alto IDH”; solo tres países africanos – Argelia (83), Libia (94), y Túnez (95) – están presentes. Además, de los 39 países que integran el grupo de “IDH Medio”, 12, es decir, 30,7%, son africanos: Botsuana (106), Egipto (108), Gabón (110), Sudáfrica (116), Cabo Verde (122), Marruecos (126), Namibia (126), Congo (136), Guinea Ecuatorial (138), Zambia (139), Ghana (140) y Santo Tomé y Príncipe (143). Esos son los mejores ejemplos de África, los cuales contrastan con los siete países de las Américas que, al estar incluidos en este grupo, muestran un rezago con relación al resto: Paraguay (112), El Salvador (116), Bolivia (119), Guyana (124), Nicaragua (125), Guatemala (128), y Honduras (131). En fin, forman parte del grupo de 32 países con “Bajo IDH”, 23 casos africanos (71,8%); en cuanto a nuestra región, solo Haití (lugar 163) se encuentra en esta categoría.

Somos más parecidos de lo que quisiéramos creer, y ojalá que la aceptación de esta evidencia permita revivir nuestra curiosidad y nuestras ansias de aprender de un continente que tiene mucho que ofrecer.

Consideraciones finales.

La discusión podría ser más enriquecedora si nos damos a la tarea de definir los conceptos aquí propuestos para elaborar esta comparación. Por ahora, sin embargo, recordaré que Transparencia Internacional no mide “corrupción” sino “percepciones de corrupción”, que la violencia puede tomar múltiples formas – el homicidio no es más que una de ellas –, que el PIB no mide el progreso y es insuficiente para determinar grados de desarrollo o subdesarrollo, y que el IDH pretende medir algo tan complejo como la “riqueza” de las vidas humanas. En ese marco, si bien América Latina lleva un camino recorrido en materia de desarrollo humano, en términos de las percepciones de corrupción de nuestras élites políticas, de la inseguridad en nuestras calles, de las perspectivas a corto y mediano plazo de crecimiento económico, y de las desigualdades socioeconómicas, no solo no somos tan diferentes a África, sino que en algunos casos, varios de los países africanos lucen mejores indicadores que los nuestros. En definitiva, somos más parecidos de lo que quisiéramos creer, y ojalá que la aceptación de esta evidencia permita revivir nuestra curiosidad y nuestras ansias de aprender de un continente que tiene mucho que ofrecer. Tal vez así podamos, viendo nuestro reflejo en ese espejo africano, aprender mucho más sobre nosotros mismos.

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