Inmovilidad

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En las últimas semanas hemos sido testigos del abandono, ineptitud y lentitud con la que el gobierno de Nuevo León aborda la problemática del transporte y la movilidad en nuestro estado. Si bien, es cierto que el sistema de transporte público en la zona metropolitana de Monterrey está totalmente rebasado desde hace años por la demanda de la ciudadanía, no podemos dejar pasar por alto que esto se debe a innumerables descuidos y falta de planeación en el crecimiento de nuestra ciudad. Durante décadas Monterrey creció de forma horizontal y desmedidamente, sin criterios para el transporte y la movilidad de los habitantes, lo que hoy ocasiona los graves problemas que tenemos para los traslados de municipios como García, Juárez, Zuazua, etc. hacia el interior de la ciudad. 

Es totalmente inaceptable que han pasado gobiernos enteros y no se ha podido abrir ni un metro más al sistema de metro de la ciudad, o que los proyectos “innovadores” como la ecovía sean un total fracaso, la ciudad metropolitana de Monterrey merece y necesita con urgencia un sistema integral, eficiente y a buen precio, que cubra la necesidad de traslados en la ciudad.

Es innegable que también es necesaria la participación de la ciudadanía para mejorar la movilidad en la ciudad, así como contribuir a aminorar los niveles de contaminación del aire utilizando menos los vehículos privados, sin embargo, los esfuerzos de la iniciativa privada en algunas empresas o algunas universidades como la UDEM, son insuficientes y es necesaria la implementación de políticas públicas coordinadas con una visión metropolitana, porque pareciera que algunos municipios siguen pensando que son entes aislados y que no forman parte de la metrópoli, pues los problemas de la ciudad son intermunicipales y así deben ser tratados. 

Además a todo esto, se suma la reciente y evidente incapacidad de las autoridades estatales para mediar y generar mejores condiciones a los servicios de plataformas digitales como Uber, DiDi y Cabify, así como para los trasportistas tradicionales. Estas problemáticas, por la falta de organización y la ineptitud de la autoridad, afecta principalmente a la ciudadanía más desfavorecida y que se ve afectada por un lado por la ineptitud y abandono de sus representantes, así como por una ciudadanía que no termina de organizarse.

La Ciudad es Nuestra

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En la zona metropolitana de Monterrey, y casi en todas las ciudades del país,  todos hemos sido testigos transitando por un lugar o visitando un parque, plaza, o área pública descuidada y en total abandono, en muchos casos esa es la imagen normalizada en la que se encuentran, estando mucho más tiempo en el abandono que con alguna mejora o atención por parte de las autoridades. Otro ejemplo del descuido de los espacios públicos es la lentitud y total desinterés en reparar o restaurar la infraestructura que ha sido dañada por algún accidente o vándalos. 

También podemos observar, por ejemplo, la calle Morelos en el Barrio Antiguo de Monterrey, donde hace algunos años se remodeló y se generaron mejores espacios peatonales y limitaciones a los vehículos privados, sin embargo, al transitar hoy en día podemos apreciar un total descuido, banquetas rotas, alcantarillas expuestas poniendo en peligro al peatón, así como la falta de alumbrado público, además de que los pedestales de concreto que fueron instalados para proteger al peatón se han ido desapareciendo, nunca remplazados. Esto es lamentable, que en el primer cuadro de la ciudad, a pocos metros del Palacio de Gobierno, Presidencia Municipal y del Congreso del Estado, tengamos una infraestructura urbana en pésimas condiciones y en un aparente abandono. 

Es verdaderamente inaceptable que tengamos gobiernos que no atiendan sus responsabilidades y que no tengan la más mínima intención de ponerse al servicio de la ciudadanía. Nadie se hace responsable. 

Adentrándose en la ciudad, en algunas colonias los parque públicos son arreglados en muy pocas ocasiones, y muchas de estas solo coincidentes con procesos electorales, sin embargo, solo se les da mantenimiento por “encimita”, sin considerar los gustos, intereses o necesidades de los vecinos. 

Todo este abandono y descuido de parte de los gobiernos, principalmente municipales, es un claro reflejo del desinterés, corrupción e ineptitud de quienes están al cargo, y uno de los principales promotores de barrios inseguros. Todo esto tiene que terminar, se debe cambiar el modelo de Gobierno Municipal escuchando a la ciudadanía para resolver sus demandas y necesidades para generar espacios públicos de calidad y utilidad, poniendo al ciudadano en el centro de la toma de decisiones, para que sea parte nuclear de los proyectos en los que se gasta el dinero de todos. Porque la ciudad es nuestra, de todas y todos, y en este momento solo jugamos un papel de espectadores.

Igualdad para todas

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Todos los días conocemos casos de violencia contra la mujer y pareciera que cada vez aumenta y se normaliza en nuestra sociedad, sin embargo, es este un problema que nos involucra a todos y que debemos de dejar de la hipocresía y simulación para actuar de forma contundente.

El que hoy en día en 2019 todavía sigamos discutiendo este tema, y en el que observamos claramente que el Estado mexicano y las instituciones no han sido capaces de garantizar la seguridad y bienestar de las mujeres, es verdaderamente desconcertante. Urge la implementación de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres, y más aún, que se les garantice su libre traslado y desarrollo con completa seguridad. 

Estos temas nos obligan a analizar las políticas públicas y acciones que se están implementando en nuestra comunidad las autoridades, podemos observar a un Instituto Estatal de las Mujeres que se queda muy corto a las demandas y necesidades que la ciudadanía requiere. Las mujeres de Nuevo León deben contar con un instituto que realmente atienda y resuelva sus problemáticas, cercano a la comunidad y que construya de la mano con la gente. Por otro lado, en el municipio de Guadalupe que cuenta con alerta de género y teniendo a una mujer como alcaldesa, se limitan a lanzar una aplicación para celular, que costó miles de pesos, llamada “Mujer Segura”, a la cual claramente no todos los ciudadanos tienen acceso a estas herramientas móviles, y lejos de realizar políticas públicas para evitar que se sigan suscitando actos de violencia contra la mujer, la reacción del gobierno municipal es lanzar esta aplicación.

Ante la mediocre reacción de las autoridades e instancias correspondientes de atender esta problemática, la ciudadanía organizada debemos cuestionar ampliamente las acciones que se están implementando por parte de las diferentes dependencias del Gobierno del Estado y los municipios para prevenir la violencia de género, porque es un hecho que existe personal, dependencias y programas que son pagados con el dinero de los ciudadanos y que claramente no está dando resultados de raíz. Debemos poner a las instituciones al servicio de la ciudadanía. 

Como sociedad debemos entender que este es un problema real y que nos afecta a todos, y en el momento en que exijamos a las autoridades que hagan su trabajo en este tema, pero también en el momento en que pongamos de nuestra parte para cambiar esta lamentable realidad cultural en nuestro país y estado, vamos a vivir en una mejor sociedad donde se garantice la igualdad de oportunidades a todas y todos.

La oposición que México necesita

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En México hemos vivido las últimas semanas un proceso de cambios históricos en los asuntos públicos y políticos. Desde el resultado electoral del primero de julio del año pasado donde una gran mayoría de la ciudadanía otorgó la confianza a Andrés Manual López Obrador y su formación política, hemos sido testigos del cambio estructural de facto del sistema político y de la forma de manejar y comunicar los asuntos públicos que son de interés de todos los ciudadanos. Si bien, es cierto que es muy positivo el acceso cotidiano a la información para cuestionar las acciones del gobierno federal, de nada sirve si no hay espacio para oposición real, propositiva y constructiva. 

En estos tiempos, el papel que juegue la oposición será fundamental para el desarrollo y consolidación del sistema democrático en nuestro país. Sin embargo, nos encontramos con diversos actores políticos del PRI y PAN, partidos que jugaron un papel protagónico en el país durante décadas, y que no encuentran su lugar en la nueva realidad de nuestro país, además de la gran decepción y desprecio de un amplio sector de la ciudadanía hacia estos partidos, no cabe duda que la ciudadanía no se ve representada por estas formaciones políticas. Por todo esto, nuestro país enfrenta un gran problema ante la ausencia de actores políticos y estrategias que sirvan para representar una verdadera oposición, pues también es una realidad, que existe un gran sector de la población que sigue desconfiando o no aprueba a López Obrador y su gobierno. 

México más que nunca requiere de una oposición inteligente y realista al régimen político, apegada a los verdaderos intereses de la ciudadanía y no de los partidos o grupos políticos, una oposición que construya y no destruya, pues lo que hemos conocido como “oposición” en los años 2000 y 2012 de los partidos de siempre, no ha sido más que decepción para la ciudadanía, pues o solo se dedicaban a criticar y destruir lo que hacía el otro sin aportar nada, o se ponían de acuerdo entre ellos para beneficio propio y no de la gente. Para todo esto ya no hay cabida en la nueva realidad política de nuestro país. Es innegable que la ciudadanía despertó en las pasadas elecciones, pero no en un despertar unánime y homologado, somos un país muy diverso y así debe entenderlo la clase política para construir hacia el futuro. 

Ante las circunstancias actuales lo peor que podemos hacer como sociedad es polarizar, dividir y encerrarnos en el fanatismo, México no es su gobierno, ni el gobierno es México. No todo lo que se hizo en el pasado está mal, ni todo lo que se está haciendo ahora está bien, esto es una realidad y así lo debemos asumir. El sistema democrático necesita diversidad en las opiniones, en las propuestas y visiones para construir un mejor país. Ese es el compromiso que deben asumir las fuerzas políticas emergentes para posicionar y consolidar su participación en el futuro. 

Alejandro Villanueva Camargo

Twitter: @AVillanuevaC

FB: /VillanuevaCamargo

¿Justicia o Democracia?

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Las pasadas elecciones vivimos en Nuevo León y en todo el país un fenómeno electoral hace décadas no visto, y claramente inédito para las nuevas generaciones, producto del hartazgo de la ciudadanía hacia un sistema político corrupto en el que impera la impunidad, al que las nuevas generaciones no estamos dispuestos a seguir permitiendo sin que existan consecuencias.

En los últimos años nuestra generación ha sido testigo de gobernadores como Rodrigo Medina, Cesar Duarte, Roberto Borge, Javier Duarte a los que pareciera el sistema protege, pues para toda la ciudadanía es clara la corrupción e impunidad con la que actuaron estos personajes, sin embargo para la autoridad no lo es. Y claramente no pueden actuar contra ellos, pues cuando la autoridad política principal de nuestro país y su gobierno se ve envuelto en innumerables casos de corrupción, resulta imposible actuar contra sí mismos. 

La nueva generación de nuevoleoneses y mexicanos estamos cansados de la simulación y de la corrupción política que ha llegado hasta las más altas esferas en todos los niveles, pues pocos creemos que las resoluciones del tribunal electoral sean para respetar la voluntad popular, y por el contrario, existe un gran sentimiento y sospecha de corrupción para beneficiar a ciertos actores políticos. 

En las últimas semanas hemos observado como ciertas resoluciones de tribunales estatales y ahora federales cambian los resultados de las elecciones en diversos municipios. Monterrey, Guadalupe y Ciénega de Flores, más recientemente en Zuazua y el no próspero interno de anular la elección en San Pedro Garza García.

Diversos argumentos pueden presentar los candidatos y sus partidos para defender “en la mesa” (como le llama la clase política) su triunfo, sin embargo, la realidad es que para la mayoría de la ciudadanía existe la duda de corrupción. ¿Por qué un tribunal de tres personas que llegaron a su puesto por un sistema político de partidos, va a decidir por toda la ciudadanía que salió a emitir su voto? 

Todo lo que pasa en nuestro estado y a nivel nacional, nos obliga a una reflexión sobre el funcionamiento y credibilidad del sistema político, partidista y electoral, ¿Qué debe prevalecer, la democracia y voluntad popular o los tecnicismos legales y políticos?

Nuevo León ¿La nueva independencia?

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A casi 3 años del primer gobierno estatal independiente en la historia de México, nos lleva a hacer un profundo análisis sobre el desempeño, congruencia y resultados de este gobierno de Nuevo León hacia la ciudadanía. 

Si bien, es cierto que los partidos tradicionales (PRI y PAN) en la pasada legislatura pareciera que se empeñaron en no dejar trabajar al gobierno del estado, esto no es excusa para, en términos generales, tener un gobierno que no ha respondido a las demandas de la ciudadanía. 

Aunque ha habido aciertos, como el tema de la deuda pública del estado, el corte de pagos millonarios en medios de comunicación oficialistas, las expectativas de este gobierno entre la ciudadanía estaba mucho más elevada. Lamentablemente, desde los inicio del gobierno hemos visto “desdichos” del propio gobernador, cuando aceptó que el impuesto de la tenencia vehicular siguiera, a pesar de que era una propuesta de campaña eliminarla, entre otras propuestas. Posteriormente vimos a un gobernador y a un gobierno aferrado en figurar en la carrera presidencial del 2018, etapa en la que se abandonó la responsabilidad en el estado. 

Más recientemente, con el lamentable e inminente aumento a las tarifas del transporte público, diversas expresiones políticas y de la sociedad civil han evidenciado la incongruencia del gobernador, al ofrecer en campaña “obligar a las ocho familias que manejan el transporte en Nuevo León” a brindar un mejor servicio y a un “mejor precio” de lo contrario les quitaría la concesión, cosas que no han sucedido, por el contrario. 

Ante la percepción de la ciudadanía, el primer gobierno estatal independiente de México y Nuevo León no ha respondido a las demandas de la ciudadanía, pareciera que tenemos un gobernador al que ya no le interesa gobernar y hacer bien las cosas. ¿Entonces todos los videos y publicaciones en Facebook de la primera parte del gobierno eran solo para un tema electoral?, Ojalá, por el bien de Nuevo León que no sea así, pues queda la mitad del gobierno. 

Si bien es cierto que toda alternancia es buena para una democracia, porque evita que sigan las prácticas de corrupción y que se acostumbren a malas prácticas los grupos, sindicatos y caciques de siempre que abusan y se aprovechan del poder. El momento político que vive Nuevo León nos obliga a preguntarnos ¿Cuál será el futuro de la figura de Candidatos Independientes en el estado? ¿Debemos fortalecer esta figura, o tenemos que exigir a los partidos políticos que se transformen y que realmente se conviertan en instrumentos que le sirvan a la ciudadanía?

En Nuevo León tendremos elecciones de gobernador en el 2021, y eso debería ser el principal motor de los partidos políticos para prepararse y reinventarse siendo más cercanos a la ciudadanía y sus afiliados para elevar la calidad del debate y de la clase política en este estado.

2018: la nueva realidad política

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Después de las elecciones del pasado domingo 1 de julio, Nuevo León y México enfrenta una nueva realidad política a la que no nos habíamos enfrentado. Por décadas en Nuevo León solamente tuvimos representantes de los partidos de siempre PRI y PAN, a nivel estatal y federal. El resultado de estas últimas elecciones arrojó en el Congreso local 12 distritos para el PAN, 11 para la coalición Juntos Haremos Historia, 2 para el PRI y 1 para Movimiento Ciudadano, esto nos pone desde luego, en una nueva dinámica en la vida política del estado. 

Por años la ciudadanía confió y votó a los partidos de siempre, y esa opción perduraba por tiempo, sin importar los candidatos los partidos ganaban las elecciones. Tenemos muchos ejemplos de ello, Apodaca y Escobedo bastiones priistas, San Nicolás y Santa Catarina bastiones panistas, Guadalupe de 1994 al 2003 del PAN, luego del 2003 al 2018 PRI sin alternancias. En San Pedro Garza García el PAN ha gobernado hasta 2018 por más de 30 años. La nueva realidad política nos dice que cada vez menos la ciudadanía confía en los partidos políticos por el hecho de serlo, y ahora el candidato tiene mucha más relevancia para la toma de la decisión. 

Después de estos últimos años donde el abuso, corrupción e impunidad de la clase política ha prevalecido y la mayoría de las veces sin tener consecuencias, la política en general se ha hundido en el descrédito y desconfianza de la ciudadanía, y con mucha razón. Esta elección gran parte de la ciudadanía optó por una opción que ponga fin a los abusos de los políticos corruptos de siempre, y en gran medida, ese hartazgo lo capitalizó la coalición Juntos Haremos Historia. Eso es la democracia, se gana y se pierde, pero lo importante es, donde la ciudadanía decida que estén los políticos que sean una oposición responsable, que no estén en contra de todo solo porque son de otro partido, si no, que señalen lo que esté mal y propongan soluciones, porque Nuevo León es un estado plural, donde es importante considerar todas las voces para asumir esta nueva etapa. Que esta nueva realidad política sirva para mejorar a Nuevo León y a México, porque ser oposición es amar a México. 

El Nuevo Guadalupe

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Guadalupe, Nuevo León es una ciudad ejemplo por el trabajo, dedicación y esfuerzo para salir adelante de sus ciudadanos, es un municipio clave para el desarrollo del estado y que su gente merece vivir mejor. 

Por décadas, el municipio sufrió las consecuencias de los gobiernos corruptos que mantuvieron al municipio en el abandono; calles sucias y con un pésimo pavimento o de plano sin pavimentar; una ciudad sin espacios públicos; sin jardines; un malísimo sistema de recolección de basura, además de que esas administraciones permitieron el crecimiento de la ciudad en un completo desorden. Todo esto orilló a la ciudadanía cambiar las cosas, por lo que en 1994 llegó la alternancia ganando el PAN las elecciones en el municipio. Esta Alternancia en Guadalupe, no tengo duda contribuyó a mejorar la infraestructura y servicios municipales que elevaron la calidad de vida de la gente, sin embargo, no tardaron mucho en convertirse en más de lo mismo.

Nuestro estado y municipio necesitan avanzar mucho más rápido, hoy en día no basta con mantener algunas instalaciones o espacios públicas en buen estado, no basta con arreglar algunos parques, pintar algunas calles y arreglar algunas luminarias. Hoy Guadalupe necesita gobiernos honestos y de calidad, que escuchen a la ciudadanía y en los que el ciudadano sea el protagonista de las grandes decisiones en el municipio y deje de ser un simple espectador. Se necesita un nuevo Guadalupe, con nuevos actores políticos que estén al servicio de la ciudadanía. Quienes ya han estado en el Gobierno, en las Diputaciones y en la política de Guadalupe han probado ser más de lo mismo, se necesita algo nuevo.

El Nuevo Guadalupe lo vamos a construir con ciudadanos libres y honestos, con una necesaria nueva generación de servidores públicos, que lleguen a los puestos para representar a la ciudadanía como se merece, que acabe con la corrupción e impunidad y recupere la confianza de la gente en las instituciones para dignificar la política en este municipio, que mucha falta nos hace. El Nuevo Guadalupe es incorruptible, seguro y con espacios y servicios públicos de calidad.

Los Mismos de Siempre en 2018

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Es sabido de todos que existe una percepción negativa muy generalizada entre la ciudadanía sobre los partidos y la política en general, esto es debido a que estamos viviendo un momento crítico para en la vida pública, así como de credibilidad en las instituciones de nuestro estado y país. Hay un desprestigio impresionante hacia los políticos porque quienes han llegado a puestos de elección popular han defraudado a la gente y han abusado de su poder. Enriqueciéndose sin explicación y a costa de la ciudadanía.

Ante todo esto, a los partidos de siempre pareciera no importarles el sentir de la ciudadanía, y en este proceso electoral de 2018 apuestan por la continuidad de un régimen político agotado y corrupto que muy bien lo representan los mismos políticos de siempre, pues no podemos esperar resultados diferentes de quienes ya han estado en el poder y no han respondido a las necesidades de la ciudadanía. Para obtener resultados distintos, hay que hacer las cosas diferentes.

En Nuevo León tenemos muchos ejemplos: en Monterrey Felipe de Jesús Cantú quien será candidato a la alcaldía de Monterrey este año ya fue alcalde del 2000 al 2003 por el PAN. Además Adalberto Madero y Adrián de la Garza que volverán a ser candidatos del Verde y PRI respectivamente. 

Al igual Guadalupe es verdaderamente inaceptable que los partidos de siempre: el PRI y PAN pretenden seguir con sus mismos políticos que brincan de un puesto a otro sin darle resultados a la ciudadanía, Cristina Díaz fue alcaldesa del 2006 al 2009 por el PRI y ahora quiere volver al puesto, al igual que Pedro Garza que también ya fue alcalde por el PAN. Además en las diputaciones locales y federales observamos en esos partidos a los mismos de siempre: Alfonso Robledo, Itzel Almanza, por el PAN. Héctor García, María de Jesús Aguirre, José Luis Garza y Oscar Collazo por el PRI.

Además se puede observar como en diversos municipios y distritos locales y federales, los partidos tradicionales postulan a los mismos de siempre, que solo pasan de puesto en puesto sin dar resultados, de lo cual, la ciudadanía está cansada. ¿Qué acaso no hay gente nueva que pueda hacer las cosas bien?

Llegó el momento de una nueva generación de servidores públicos que hagan bien su trabajo, dando resultados a la ciudadanía, con eficiencia y sin robar. Se necesita una nueva generación de ciudadanos en la política para hacer que las cosas cambien.

Representar a la ciudadanía como se merece

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Todos los días nos enfrentamos a problemáticas que parecieran comunes, parte de nuestra vida y muy difíciles de resolver, estamos acostumbrados a ver que nada pasa y que nada mejora. Estamos viviendo una etapa de descomposición del viejo régimen político, en donde prevalece la corrupción y la impunidad que afecta todos los días nuestra calidad de vida.

El sistema político actual ha permitido que los políticos de siempre puedan llegar a un cargo de elección popular sin representar a la gente. Los viejos políticos están acostumbrados a vivir del erario público, del dinero de nuestros impuestos, y a no dar resultados. Los viejos políticos están acostumbrados y obligados a representar los intereses de sus partidos y sus jefes políticos, y no a la gente, por eso debemos quitarlos.

Luego de ver como los políticos de siempre han utilizado a la política y los cargos de elección popular para beneficiarse y no representar a la gente, es muy entendible la falta de confianza de la ciudadanía hacia la política en general, puesto que hay muchos ejemplos de políticos corruptos que han dejado un pésimo legado, que visitan a la gente solo para pedir el voto y con promesas que nunca cumplen. “Se sientan en la silla” y se olvidan de la gente.

A pesar de este escenario desalentador, quienes formamos parte de una nueva generación de ciudadanos libres en la política, no podemos quedarnos de brazos cruzados sin actuar para participar en la transformación que nuestro estado necesita. Necesitamos gente nueva, con ideas nuevas para representar un verdadero cambio e impulsar mejores condiciones de vida para todos. Necesitamos representar a la gente como se merece: con sinceridad, responsabilidad y tomando en cuenta sus problemáticas para resolverlas.