El papel de la oposición

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En México durante muchas décadas estuvimos varados en un sistema unipartidista que funcionaba, se entendía y evolucionaba por sí solo. Con el paso de los años esto fue generando la necesidad de garantizar cierta representación a algunos partidos de oposición como una especie de válvula de escape. Se crearon los diputados plurinominales,  el sistema de regidores de representación proporcional, (mismo que no se explica que se otorgue la totalidad de la planilla a quien gana la elección sin importar el porcentaje que obtuvo, y al resto de planillas un numero de regidores significativos solo para tener “representación” en un cuerpo colegiado donde predomina la simulación, pues es evidente que la planilla electa tiene mayoría absoluta en el Ayuntamiento), con la finalidad de que la oposición acceda a ciertos cargos de elección popular. Por otro lado, como un intento de disminuir la creciente aceptación de los partidos de oposición, se llegó a especular que se impulsaba la creación de algunos partidos políticos desde el poder para dividir a la oposición.

Con el pasar de los años el deterioro y hartazgo del sistema unipartidista fue creciendo y se concretó con la elección del año 2000 donde históricamente Vicente Fox habría vencido al PRI, esto daría paso a la primera alternancia democrática en México. Tras haber perdido la elección presidencial el PRI no encontró su lugar en la alternancia y lejos de convertirse en una oposición propositiva para el país, se dedicó a emprender luchar interna para lograr el control del partido. El PRI no supo ser oposición desde entonces por sobreponer sus intereses a los del país.

En el año 2012 se concretó la segunda alternancia de la historia democrática del país, donde el PAN pierde la presidencia en un tercer lugar y el PRI vuelve al poder. Con este cambio político el PAN no asumió un rol de oposición responsable y se dedicó a ser cómplice o crítico del gobierno según su conveniencia.

Con la primera y segunda alternancia democrática en el país, donde ni el PRI ni el PAN lograron consolidarse como una fuerza política seria de oposición al servició del país, avanzó por vía libre una oposición crítica, organizada y propositiva hasta cierto punto que sí le hablaba a un gran sector de la población y que fue encabezada por la izquierda, la cual, tras la corrupción, impunidad e incompetencia de los gobernantes, logró el triunfo electoral en el 2018, lo que dio paso a la tercera transición democrática en el país. Por fin, quien llevaba décadas siendo la mejor oposición política en México, había llegado al poder. 

Tras años de una “lucha democrática” hoy vemos a un presidente al que no le gusta la oposición política, empresarial, de medios de comunicación, ni de ningún tipo y la única verdad es la de él y a veces la de su gobierno, y por si fuera poco, en México tenemos una oposición desfigurada que no termina de articularse ni definirse como tal. En un sistema democrático es fundamental que se cuestione las acciones del gobierno, en España por ejemplo, quien logra posicionarse como la segunda fuerza electoral se consolida como el Líder de Oposición y se llevan a cabo sesiones de control al gobierno paródicamente en el congreso para realizar cuestionamientos y una valoración al desempeño del gobierno. A un sistema democrático le hace mucho bien el diálogo abierto, la trasparencia y los distintos puntos de vista de todos los sectores porque eso genera la pluralidad.  

La democracia mexicana nació y se ha desarrollado bajo la idea de un sistema unipartidista, y esas son las bases del sistema político que nos rigen todavía hoy en día donde predomina un partido y se otorgan algunos espacios a la oposición sin saber que hacer con ellos, sin embargo, nuestro país ha cambiado y es necesario replantear un sistema democrático que garantice todas las expresiones políticas y donde se le dé utilidad a una oposición que sirva para construir un mejor país.  

Alejandro Villanueva Camargo

TW: @AVillanuevaC

FB: /VillanuevaCamargo

México: Jóvenes sin Presidente

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En los últimos días hemos sido bombardeados de información, alguna falsa, otra alarmando a la población y otra también desairando todavía el problema y gravedad de la pandemia del COVID-19, la interconexión a través de redes sociales nos hace saber lo que pasa en todo el mundo en cuestión de minutos, por eso, ante los antecedentes en países como China, Italia o España resultaba totalmente increíble escuchar las declaraciones del Presidente de México donde invitaba a la ciudadanía a abrazarse, utilizar estampitas religiosas para protegerse del virus, y peor aun, donde un día antes de declararse la fase dos de la pandemia en México el presidente invitaba a salir de sus casas a la población. Todas estas declaraciones evidentemente generan desconfianza, incertidumbre y temor sobre la seriedad y profesionalismo con la que el Gobierno Federal actuará ante esta contingencia.

La solicitud del Presidente López Obrador para que se el escuche a él como la única fuente de información verídica, donde él nos diría cuándo se debe iniciar la cuarentena; nos recordó sus declaraciones en Tamaulipas donde invitaba al narcotráfico, delincuentes y a toda la población a “portarnos bien” para disminuir la violencia e inseguridad (estrategia que claramente no ha funcionado). Pareciera que el presidente está en la idea de que el 100% de los mexicanos tenemos que escucharlo y asumir sus posturas y declaraciones como las únicas correctas, las que están bien, y quien le solicite cuentas o explicaciones: es un opositor, conservador, neoliberal, como si se tratara de una campaña presidencial aún y no de gobernar un gran país con miles de problemas por resolver. El programa matutino de “La Mañanera” porque pareciera eso, un programa de televisión, maneja la agenda e información a conveniencia de la presidencia, sin embargo, es una mecánica que no le habla a la gran mayoría de la población: la juventud, pero afortunadamente hoy en día la información no puede ser manipulada u ocultada con facilidad.

La realidad es que México es un país de jóvenes pero gobernado por personas que en promedio tienen 71.3 años de edad y esto hace que no se comprenda las necesidades, problemáticas y soluciones que se requieren en el país y en el mundo, muestra de ello es la intención de construir una refinería en pleno 2020, la cancelación del aeropuerto o la construcción del tren maya, obras que parecieran mas un capricho del presidente que acciones para el desarrollo del país. Como analogía una amiga comentaba: “Es como si quisieras poner a tu abuelito a dirigir un negocio que acabas de abrir; no lo pondrías al frente porque la realidad de hoy es muy distinta a la que vivió, pero sin duda escucharás sus consejos”. Andrés Manuel López Obrador piensa que está gobernando un país muy distinto al que realmente es; no entiende ni observa lo que pasa en el mundo.

Al ser México un país de jóvenes debemos pasar a tomar un papel protagónico en el centro de la toma de decisiones que marcarán el avance del país. Las nuevas generaciones hemos observado desde la banca distintos cambios en la vida publica y política donde observamos claramente, por ejemplo, a Peña Nieto y su administración corrompiendo las instituciones con el objetivo de tener beneficios económicos, y hoy observamos a López Obrador y su administración corrompiendo las cifras, datos e información, pero ¿con que objetivo?

Inaceptable la Calidad del Aire en Monterrey

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Cada día que amanece en Monterrey y su área metropolitana despertamos con la ilusión de encontrarnos con un aire limpio que nos permita admirar nuestra gran ciudad y sus montañas, sin embargo, nos encontramos con que cada vez tenemos una peor calidad del aire, y esto no sería tan grave si solamente se tratara de una cuestión de estética, nos enfrentamos a graves enfermedades respiratorias que aminoran la calidad de vida en Monterrey y que desencadenan innumerables afectaciones a la salud de quienes vivimos en aquí. Encontrarnos cada mañana a la ciudad sumergida de una verdadera capa de contaminación se vuelve hoy en día hasta un motivo que afecta el estado de animo de la ciudadanía.

Esto nos obliga a cuestionarnos sobre las medidas y acciones que se están realizando por parte de las autoridades para atender con seriedad esta grave problemática que nos afecta a todos por igual. Por ejemplo, en ciudades como Madrid, España se cuenta con un sistema de fases que permite determinar el grado de contaminación y la dureza de las acciones a tomar, donde se declara una alerta ambiental y se toman medidas contundentes como la limitación a circular a no más de 70 kilómetros por hora, la restricción o prohibición de circulación de vehículos particulares en algunas zonas de la ciudad, o de no circular definitivamente.

En una ciudad metropolitana tan industrial con el parque vehicular y de transporte de carga que tenemos, así como el número de habitantes: ¿qué medidas se toman en realidad?, ¿qué acciones de coordinación metropolitana se llevan a la práctica por parte del gobierno del estado y los municipales?, ¿qué iniciativas se llevan al poder legislativo?, ¿qué acciones y responsabilidad asumimos la industria y ciudadanía en general? Hoy contamos solamente con autoridades que se limitan a emitir publicaciones en redes sociales sobre la mala calidad del aire, pero que no toman acciones inmediatas y concretas para garantizar regulaciones y soluciones a este problema que nos está matando.

Es inaceptable que nuestra ciudad no avance y mejore en temas tan relevantes como este; generando más y mejores áreas verdes, una verdadera regulación y sanción a la industria, así como la generación de mejores medios de movilidad para toda la ciudadanía que contribuyan a solucionar esta problemática. Es inaceptable seguir respirando aire tóxico en Monterrey.

Degradación Política en Nuevo León

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Desde hace algunos años en Nuevo León y en el país, vivimos una constante decadencia y degradación en la vida pública en diversos sectores como el económico, social y político. En este último especialmente, la clase política se ha esmerado todos los días en incrementar el descrédito y desconfianza de la ciudadanía, pues cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, siguen surgiendo casos de corrupción e impunidad, además de la clara incongruencia ideológica que manifiestan cada momento. A todo esto hay que atribuirle la falta de participación ciudadana durante años en los asuntos públicos, misma que detonó una libertad descarada de los políticos de siempre para actuar con total impunidad. 

Un ejemplo de la degradación política que vivimos en Nuevo León, es la clara incapacidad del Gobierno estatal para resolver las problemáticas de los neoleoneses; la falta de diálogo y debate de altura en el Congreso del Estado; y las viejas prácticas al interior de los partidos políticos y sus dirigencias, que se reducen a negociar cuotas y espacios de poder para las cúpulas, y no para impulsar acciones que le den resultados a la ciudadanía. 

Pareciera pues, que algunos partidos y sus dirigentes no han entendido nada el mensaje de hartazgo y desconfianza de la ciudadanía, y siguen actuando como si nada hubiese cambiado, no ven que la sociedad cambió y reclama una nueva generación de servidores públicos que le devuelvan la honorabilidad a la política y que estén a la altura de las grandes problemáticas de Nuevo León. A eso se enfrentan los partidos políticos y sus dirigentes ¿estarán a la altura?

Más de lo Mismo

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Después de una lamentable época manchada por la inseguridad, corrupción e impunidad en Nuevo León y en todo el país, misma que fue coincidente con el debut de la nueva generación de priistas en los gobiernos estatales de Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Nuevo León, etc., así como una estrategia fallida del gobierno federal de Felipe Calderón, la ciudadanía llegó a niveles de desconfianza y hartazgo, sin precedentes, hacia las instituciones públicas, partidos políticos, legisladores y la clase política en general.

La reciente difusión de un supuesto video de Javier Duarte explicando las negociaciones para su captura con un fin meramente mediático y político, y no de justicia, muestra el nivel de corrupción y descomposición con la que se ha operado las cuestiones políticas en el país, lo que nos hace preguntarnos cuáles serán las consecuencias de lo mismo. La ciudadanía votó en 2018 para que las cosas cambiaran y para que se haga justicia. El aplastante triunfo de la cuarta transformación en las elecciones federales del año pasado donde, además del gobierno federal, obtuvieron mayorías en las Cámaras del Senado y Diputados, así como en muchos gobiernos y congresos locales, no fue producto de la casualidad, sino, una conjugación de hartazgo hacia lo que se había tenido.

En Nuevo León, luego del gobierno inepto y corrupto de Rodrigo Medina, en 2015 gran parte de la clase política agrupada en grupos de estructuras políticas tradicionales, así como un gran sector de la ciudadanía cansada de la corrupción y los partidos políticos motivaron a una alternancia, sin precedentes en el estado y en el país, llevando al gobierno estatal a un candidato independiente.

Sin embargo, esta nueva realidad democrática en el estado, ¿qué avances o retrocesos nos ha dejado? Hemos visto; desde recién estrenado el gobierno, un escándalo de corrupción con el “cobijagate”, sobresueldos a la suegra y demás allegados al gobernador, y por si faltara más quien fuera Fiscal Anticorrupción, encargado de combatir la corrupción en Nuevo León acusado de un supuesto desfalco millonario. Aunado a todo esto, en el estado no se realiza ninguna obra importante de beneficio a la ciudadanía, y por el contrario vemos la incapacidad de concluir la línea 3 del metro, o de resolver los graves problemas de seguridad, movilidad, o la calidad del aire, por decir algunos. 

Después de un logro democrático histórico en Nuevo León, al analizar el actuar y las acciones del gobierno del estado, podemos concluir que se ha quedado muy por debajo de las expectativas de la ciudadanía. Esto nos obliga a hacer una reflexión a profundidad sobre cómo los ciudadanos elegimos a los candidatos que resultan electos en los procesos electorales y cómo sus decisiones afectan nuestro día a día. Nos obliga a preguntarnos si queremos más de lo mismo o algo realmente nuevo en política: llevando sólo a los mejores candidatos a representarnos, que sean incorruptibles y que tengan la preparación para ponerse al servicio de la ciudadanía. 

Inmovilidad

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En las últimas semanas hemos sido testigos del abandono, ineptitud y lentitud con la que el gobierno de Nuevo León aborda la problemática del transporte y la movilidad en nuestro estado. Si bien, es cierto que el sistema de transporte público en la zona metropolitana de Monterrey está totalmente rebasado desde hace años por la demanda de la ciudadanía, no podemos dejar pasar por alto que esto se debe a innumerables descuidos y falta de planeación en el crecimiento de nuestra ciudad. Durante décadas Monterrey creció de forma horizontal y desmedidamente, sin criterios para el transporte y la movilidad de los habitantes, lo que hoy ocasiona los graves problemas que tenemos para los traslados de municipios como García, Juárez, Zuazua, etc. hacia el interior de la ciudad. 

Es totalmente inaceptable que han pasado gobiernos enteros y no se ha podido abrir ni un metro más al sistema de metro de la ciudad, o que los proyectos “innovadores” como la ecovía sean un total fracaso, la ciudad metropolitana de Monterrey merece y necesita con urgencia un sistema integral, eficiente y a buen precio, que cubra la necesidad de traslados en la ciudad.

Es innegable que también es necesaria la participación de la ciudadanía para mejorar la movilidad en la ciudad, así como contribuir a aminorar los niveles de contaminación del aire utilizando menos los vehículos privados, sin embargo, los esfuerzos de la iniciativa privada en algunas empresas o algunas universidades como la UDEM, son insuficientes y es necesaria la implementación de políticas públicas coordinadas con una visión metropolitana, porque pareciera que algunos municipios siguen pensando que son entes aislados y que no forman parte de la metrópoli, pues los problemas de la ciudad son intermunicipales y así deben ser tratados. 

Además a todo esto, se suma la reciente y evidente incapacidad de las autoridades estatales para mediar y generar mejores condiciones a los servicios de plataformas digitales como Uber, DiDi y Cabify, así como para los trasportistas tradicionales. Estas problemáticas, por la falta de organización y la ineptitud de la autoridad, afecta principalmente a la ciudadanía más desfavorecida y que se ve afectada por un lado por la ineptitud y abandono de sus representantes, así como por una ciudadanía que no termina de organizarse.

La Ciudad es Nuestra

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En la zona metropolitana de Monterrey, y casi en todas las ciudades del país,  todos hemos sido testigos transitando por un lugar o visitando un parque, plaza, o área pública descuidada y en total abandono, en muchos casos esa es la imagen normalizada en la que se encuentran, estando mucho más tiempo en el abandono que con alguna mejora o atención por parte de las autoridades. Otro ejemplo del descuido de los espacios públicos es la lentitud y total desinterés en reparar o restaurar la infraestructura que ha sido dañada por algún accidente o vándalos. 

También podemos observar, por ejemplo, la calle Morelos en el Barrio Antiguo de Monterrey, donde hace algunos años se remodeló y se generaron mejores espacios peatonales y limitaciones a los vehículos privados, sin embargo, al transitar hoy en día podemos apreciar un total descuido, banquetas rotas, alcantarillas expuestas poniendo en peligro al peatón, así como la falta de alumbrado público, además de que los pedestales de concreto que fueron instalados para proteger al peatón se han ido desapareciendo, nunca remplazados. Esto es lamentable, que en el primer cuadro de la ciudad, a pocos metros del Palacio de Gobierno, Presidencia Municipal y del Congreso del Estado, tengamos una infraestructura urbana en pésimas condiciones y en un aparente abandono. 

Es verdaderamente inaceptable que tengamos gobiernos que no atiendan sus responsabilidades y que no tengan la más mínima intención de ponerse al servicio de la ciudadanía. Nadie se hace responsable. 

Adentrándose en la ciudad, en algunas colonias los parque públicos son arreglados en muy pocas ocasiones, y muchas de estas solo coincidentes con procesos electorales, sin embargo, solo se les da mantenimiento por “encimita”, sin considerar los gustos, intereses o necesidades de los vecinos. 

Todo este abandono y descuido de parte de los gobiernos, principalmente municipales, es un claro reflejo del desinterés, corrupción e ineptitud de quienes están al cargo, y uno de los principales promotores de barrios inseguros. Todo esto tiene que terminar, se debe cambiar el modelo de Gobierno Municipal escuchando a la ciudadanía para resolver sus demandas y necesidades para generar espacios públicos de calidad y utilidad, poniendo al ciudadano en el centro de la toma de decisiones, para que sea parte nuclear de los proyectos en los que se gasta el dinero de todos. Porque la ciudad es nuestra, de todas y todos, y en este momento solo jugamos un papel de espectadores.

Igualdad para todas

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Todos los días conocemos casos de violencia contra la mujer y pareciera que cada vez aumenta y se normaliza en nuestra sociedad, sin embargo, es este un problema que nos involucra a todos y que debemos de dejar de la hipocresía y simulación para actuar de forma contundente.

El que hoy en día en 2019 todavía sigamos discutiendo este tema, y en el que observamos claramente que el Estado mexicano y las instituciones no han sido capaces de garantizar la seguridad y bienestar de las mujeres, es verdaderamente desconcertante. Urge la implementación de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres, y más aún, que se les garantice su libre traslado y desarrollo con completa seguridad. 

Estos temas nos obligan a analizar las políticas públicas y acciones que se están implementando en nuestra comunidad las autoridades, podemos observar a un Instituto Estatal de las Mujeres que se queda muy corto a las demandas y necesidades que la ciudadanía requiere. Las mujeres de Nuevo León deben contar con un instituto que realmente atienda y resuelva sus problemáticas, cercano a la comunidad y que construya de la mano con la gente. Por otro lado, en el municipio de Guadalupe que cuenta con alerta de género y teniendo a una mujer como alcaldesa, se limitan a lanzar una aplicación para celular, que costó miles de pesos, llamada “Mujer Segura”, a la cual claramente no todos los ciudadanos tienen acceso a estas herramientas móviles, y lejos de realizar políticas públicas para evitar que se sigan suscitando actos de violencia contra la mujer, la reacción del gobierno municipal es lanzar esta aplicación.

Ante la mediocre reacción de las autoridades e instancias correspondientes de atender esta problemática, la ciudadanía organizada debemos cuestionar ampliamente las acciones que se están implementando por parte de las diferentes dependencias del Gobierno del Estado y los municipios para prevenir la violencia de género, porque es un hecho que existe personal, dependencias y programas que son pagados con el dinero de los ciudadanos y que claramente no está dando resultados de raíz. Debemos poner a las instituciones al servicio de la ciudadanía. 

Como sociedad debemos entender que este es un problema real y que nos afecta a todos, y en el momento en que exijamos a las autoridades que hagan su trabajo en este tema, pero también en el momento en que pongamos de nuestra parte para cambiar esta lamentable realidad cultural en nuestro país y estado, vamos a vivir en una mejor sociedad donde se garantice la igualdad de oportunidades a todas y todos.

La oposición que México necesita

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En México hemos vivido las últimas semanas un proceso de cambios históricos en los asuntos públicos y políticos. Desde el resultado electoral del primero de julio del año pasado donde una gran mayoría de la ciudadanía otorgó la confianza a Andrés Manual López Obrador y su formación política, hemos sido testigos del cambio estructural de facto del sistema político y de la forma de manejar y comunicar los asuntos públicos que son de interés de todos los ciudadanos. Si bien, es cierto que es muy positivo el acceso cotidiano a la información para cuestionar las acciones del gobierno federal, de nada sirve si no hay espacio para oposición real, propositiva y constructiva. 

En estos tiempos, el papel que juegue la oposición será fundamental para el desarrollo y consolidación del sistema democrático en nuestro país. Sin embargo, nos encontramos con diversos actores políticos del PRI y PAN, partidos que jugaron un papel protagónico en el país durante décadas, y que no encuentran su lugar en la nueva realidad de nuestro país, además de la gran decepción y desprecio de un amplio sector de la ciudadanía hacia estos partidos, no cabe duda que la ciudadanía no se ve representada por estas formaciones políticas. Por todo esto, nuestro país enfrenta un gran problema ante la ausencia de actores políticos y estrategias que sirvan para representar una verdadera oposición, pues también es una realidad, que existe un gran sector de la población que sigue desconfiando o no aprueba a López Obrador y su gobierno. 

México más que nunca requiere de una oposición inteligente y realista al régimen político, apegada a los verdaderos intereses de la ciudadanía y no de los partidos o grupos políticos, una oposición que construya y no destruya, pues lo que hemos conocido como “oposición” en los años 2000 y 2012 de los partidos de siempre, no ha sido más que decepción para la ciudadanía, pues o solo se dedicaban a criticar y destruir lo que hacía el otro sin aportar nada, o se ponían de acuerdo entre ellos para beneficio propio y no de la gente. Para todo esto ya no hay cabida en la nueva realidad política de nuestro país. Es innegable que la ciudadanía despertó en las pasadas elecciones, pero no en un despertar unánime y homologado, somos un país muy diverso y así debe entenderlo la clase política para construir hacia el futuro. 

Ante las circunstancias actuales lo peor que podemos hacer como sociedad es polarizar, dividir y encerrarnos en el fanatismo, México no es su gobierno, ni el gobierno es México. No todo lo que se hizo en el pasado está mal, ni todo lo que se está haciendo ahora está bien, esto es una realidad y así lo debemos asumir. El sistema democrático necesita diversidad en las opiniones, en las propuestas y visiones para construir un mejor país. Ese es el compromiso que deben asumir las fuerzas políticas emergentes para posicionar y consolidar su participación en el futuro. 

Alejandro Villanueva Camargo

Twitter: @AVillanuevaC

FB: /VillanuevaCamargo

¿Justicia o Democracia?

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Las pasadas elecciones vivimos en Nuevo León y en todo el país un fenómeno electoral hace décadas no visto, y claramente inédito para las nuevas generaciones, producto del hartazgo de la ciudadanía hacia un sistema político corrupto en el que impera la impunidad, al que las nuevas generaciones no estamos dispuestos a seguir permitiendo sin que existan consecuencias.

En los últimos años nuestra generación ha sido testigo de gobernadores como Rodrigo Medina, Cesar Duarte, Roberto Borge, Javier Duarte a los que pareciera el sistema protege, pues para toda la ciudadanía es clara la corrupción e impunidad con la que actuaron estos personajes, sin embargo para la autoridad no lo es. Y claramente no pueden actuar contra ellos, pues cuando la autoridad política principal de nuestro país y su gobierno se ve envuelto en innumerables casos de corrupción, resulta imposible actuar contra sí mismos. 

La nueva generación de nuevoleoneses y mexicanos estamos cansados de la simulación y de la corrupción política que ha llegado hasta las más altas esferas en todos los niveles, pues pocos creemos que las resoluciones del tribunal electoral sean para respetar la voluntad popular, y por el contrario, existe un gran sentimiento y sospecha de corrupción para beneficiar a ciertos actores políticos. 

En las últimas semanas hemos observado como ciertas resoluciones de tribunales estatales y ahora federales cambian los resultados de las elecciones en diversos municipios. Monterrey, Guadalupe y Ciénega de Flores, más recientemente en Zuazua y el no próspero interno de anular la elección en San Pedro Garza García.

Diversos argumentos pueden presentar los candidatos y sus partidos para defender “en la mesa” (como le llama la clase política) su triunfo, sin embargo, la realidad es que para la mayoría de la ciudadanía existe la duda de corrupción. ¿Por qué un tribunal de tres personas que llegaron a su puesto por un sistema político de partidos, va a decidir por toda la ciudadanía que salió a emitir su voto? 

Todo lo que pasa en nuestro estado y a nivel nacional, nos obliga a una reflexión sobre el funcionamiento y credibilidad del sistema político, partidista y electoral, ¿Qué debe prevalecer, la democracia y voluntad popular o los tecnicismos legales y políticos?