Degradación Política en Nuevo León

Comparte este artículo:

Desde hace algunos años en Nuevo León y en el país, vivimos una constante decadencia y degradación en la vida pública en diversos sectores como el económico, social y político. En este último especialmente, la clase política se ha esmerado todos los días en incrementar el descrédito y desconfianza de la ciudadanía, pues cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, siguen surgiendo casos de corrupción e impunidad, además de la clara incongruencia ideológica que manifiestan cada momento. A todo esto hay que atribuirle la falta de participación ciudadana durante años en los asuntos públicos, misma que detonó una libertad descarada de los políticos de siempre para actuar con total impunidad. 

Un ejemplo de la degradación política que vivimos en Nuevo León, es la clara incapacidad del Gobierno estatal para resolver las problemáticas de los neoleoneses; la falta de diálogo y debate de altura en el Congreso del Estado; y las viejas prácticas al interior de los partidos políticos y sus dirigencias, que se reducen a negociar cuotas y espacios de poder para las cúpulas, y no para impulsar acciones que le den resultados a la ciudadanía. 

Pareciera pues, que algunos partidos y sus dirigentes no han entendido nada el mensaje de hartazgo y desconfianza de la ciudadanía, y siguen actuando como si nada hubiese cambiado, no ven que la sociedad cambió y reclama una nueva generación de servidores públicos que le devuelvan la honorabilidad a la política y que estén a la altura de las grandes problemáticas de Nuevo León. A eso se enfrentan los partidos políticos y sus dirigentes ¿estarán a la altura?

Más de lo Mismo

Comparte este artículo:

Después de una lamentable época manchada por la inseguridad, corrupción e impunidad en Nuevo León y en todo el país, misma que fue coincidente con el debut de la nueva generación de priistas en los gobiernos estatales de Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Nuevo León, etc., así como una estrategia fallida del gobierno federal de Felipe Calderón, la ciudadanía llegó a niveles de desconfianza y hartazgo, sin precedentes, hacia las instituciones públicas, partidos políticos, legisladores y la clase política en general.

La reciente difusión de un supuesto video de Javier Duarte explicando las negociaciones para su captura con un fin meramente mediático y político, y no de justicia, muestra el nivel de corrupción y descomposición con la que se ha operado las cuestiones políticas en el país, lo que nos hace preguntarnos cuáles serán las consecuencias de lo mismo. La ciudadanía votó en 2018 para que las cosas cambiaran y para que se haga justicia. El aplastante triunfo de la cuarta transformación en las elecciones federales del año pasado donde, además del gobierno federal, obtuvieron mayorías en las Cámaras del Senado y Diputados, así como en muchos gobiernos y congresos locales, no fue producto de la casualidad, sino, una conjugación de hartazgo hacia lo que se había tenido.

En Nuevo León, luego del gobierno inepto y corrupto de Rodrigo Medina, en 2015 gran parte de la clase política agrupada en grupos de estructuras políticas tradicionales, así como un gran sector de la ciudadanía cansada de la corrupción y los partidos políticos motivaron a una alternancia, sin precedentes en el estado y en el país, llevando al gobierno estatal a un candidato independiente.

Sin embargo, esta nueva realidad democrática en el estado, ¿qué avances o retrocesos nos ha dejado? Hemos visto; desde recién estrenado el gobierno, un escándalo de corrupción con el “cobijagate”, sobresueldos a la suegra y demás allegados al gobernador, y por si faltara más quien fuera Fiscal Anticorrupción, encargado de combatir la corrupción en Nuevo León acusado de un supuesto desfalco millonario. Aunado a todo esto, en el estado no se realiza ninguna obra importante de beneficio a la ciudadanía, y por el contrario vemos la incapacidad de concluir la línea 3 del metro, o de resolver los graves problemas de seguridad, movilidad, o la calidad del aire, por decir algunos. 

Después de un logro democrático histórico en Nuevo León, al analizar el actuar y las acciones del gobierno del estado, podemos concluir que se ha quedado muy por debajo de las expectativas de la ciudadanía. Esto nos obliga a hacer una reflexión a profundidad sobre cómo los ciudadanos elegimos a los candidatos que resultan electos en los procesos electorales y cómo sus decisiones afectan nuestro día a día. Nos obliga a preguntarnos si queremos más de lo mismo o algo realmente nuevo en política: llevando sólo a los mejores candidatos a representarnos, que sean incorruptibles y que tengan la preparación para ponerse al servicio de la ciudadanía. 

Inmovilidad

Comparte este artículo:

En las últimas semanas hemos sido testigos del abandono, ineptitud y lentitud con la que el gobierno de Nuevo León aborda la problemática del transporte y la movilidad en nuestro estado. Si bien, es cierto que el sistema de transporte público en la zona metropolitana de Monterrey está totalmente rebasado desde hace años por la demanda de la ciudadanía, no podemos dejar pasar por alto que esto se debe a innumerables descuidos y falta de planeación en el crecimiento de nuestra ciudad. Durante décadas Monterrey creció de forma horizontal y desmedidamente, sin criterios para el transporte y la movilidad de los habitantes, lo que hoy ocasiona los graves problemas que tenemos para los traslados de municipios como García, Juárez, Zuazua, etc. hacia el interior de la ciudad. 

Es totalmente inaceptable que han pasado gobiernos enteros y no se ha podido abrir ni un metro más al sistema de metro de la ciudad, o que los proyectos “innovadores” como la ecovía sean un total fracaso, la ciudad metropolitana de Monterrey merece y necesita con urgencia un sistema integral, eficiente y a buen precio, que cubra la necesidad de traslados en la ciudad.

Es innegable que también es necesaria la participación de la ciudadanía para mejorar la movilidad en la ciudad, así como contribuir a aminorar los niveles de contaminación del aire utilizando menos los vehículos privados, sin embargo, los esfuerzos de la iniciativa privada en algunas empresas o algunas universidades como la UDEM, son insuficientes y es necesaria la implementación de políticas públicas coordinadas con una visión metropolitana, porque pareciera que algunos municipios siguen pensando que son entes aislados y que no forman parte de la metrópoli, pues los problemas de la ciudad son intermunicipales y así deben ser tratados. 

Además a todo esto, se suma la reciente y evidente incapacidad de las autoridades estatales para mediar y generar mejores condiciones a los servicios de plataformas digitales como Uber, DiDi y Cabify, así como para los trasportistas tradicionales. Estas problemáticas, por la falta de organización y la ineptitud de la autoridad, afecta principalmente a la ciudadanía más desfavorecida y que se ve afectada por un lado por la ineptitud y abandono de sus representantes, así como por una ciudadanía que no termina de organizarse.

La Ciudad es Nuestra

Comparte este artículo:

En la zona metropolitana de Monterrey, y casi en todas las ciudades del país,  todos hemos sido testigos transitando por un lugar o visitando un parque, plaza, o área pública descuidada y en total abandono, en muchos casos esa es la imagen normalizada en la que se encuentran, estando mucho más tiempo en el abandono que con alguna mejora o atención por parte de las autoridades. Otro ejemplo del descuido de los espacios públicos es la lentitud y total desinterés en reparar o restaurar la infraestructura que ha sido dañada por algún accidente o vándalos. 

También podemos observar, por ejemplo, la calle Morelos en el Barrio Antiguo de Monterrey, donde hace algunos años se remodeló y se generaron mejores espacios peatonales y limitaciones a los vehículos privados, sin embargo, al transitar hoy en día podemos apreciar un total descuido, banquetas rotas, alcantarillas expuestas poniendo en peligro al peatón, así como la falta de alumbrado público, además de que los pedestales de concreto que fueron instalados para proteger al peatón se han ido desapareciendo, nunca remplazados. Esto es lamentable, que en el primer cuadro de la ciudad, a pocos metros del Palacio de Gobierno, Presidencia Municipal y del Congreso del Estado, tengamos una infraestructura urbana en pésimas condiciones y en un aparente abandono. 

Es verdaderamente inaceptable que tengamos gobiernos que no atiendan sus responsabilidades y que no tengan la más mínima intención de ponerse al servicio de la ciudadanía. Nadie se hace responsable. 

Adentrándose en la ciudad, en algunas colonias los parque públicos son arreglados en muy pocas ocasiones, y muchas de estas solo coincidentes con procesos electorales, sin embargo, solo se les da mantenimiento por “encimita”, sin considerar los gustos, intereses o necesidades de los vecinos. 

Todo este abandono y descuido de parte de los gobiernos, principalmente municipales, es un claro reflejo del desinterés, corrupción e ineptitud de quienes están al cargo, y uno de los principales promotores de barrios inseguros. Todo esto tiene que terminar, se debe cambiar el modelo de Gobierno Municipal escuchando a la ciudadanía para resolver sus demandas y necesidades para generar espacios públicos de calidad y utilidad, poniendo al ciudadano en el centro de la toma de decisiones, para que sea parte nuclear de los proyectos en los que se gasta el dinero de todos. Porque la ciudad es nuestra, de todas y todos, y en este momento solo jugamos un papel de espectadores.

Igualdad para todas

Comparte este artículo:

Todos los días conocemos casos de violencia contra la mujer y pareciera que cada vez aumenta y se normaliza en nuestra sociedad, sin embargo, es este un problema que nos involucra a todos y que debemos de dejar de la hipocresía y simulación para actuar de forma contundente.

El que hoy en día en 2019 todavía sigamos discutiendo este tema, y en el que observamos claramente que el Estado mexicano y las instituciones no han sido capaces de garantizar la seguridad y bienestar de las mujeres, es verdaderamente desconcertante. Urge la implementación de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres, y más aún, que se les garantice su libre traslado y desarrollo con completa seguridad. 

Estos temas nos obligan a analizar las políticas públicas y acciones que se están implementando en nuestra comunidad las autoridades, podemos observar a un Instituto Estatal de las Mujeres que se queda muy corto a las demandas y necesidades que la ciudadanía requiere. Las mujeres de Nuevo León deben contar con un instituto que realmente atienda y resuelva sus problemáticas, cercano a la comunidad y que construya de la mano con la gente. Por otro lado, en el municipio de Guadalupe que cuenta con alerta de género y teniendo a una mujer como alcaldesa, se limitan a lanzar una aplicación para celular, que costó miles de pesos, llamada “Mujer Segura”, a la cual claramente no todos los ciudadanos tienen acceso a estas herramientas móviles, y lejos de realizar políticas públicas para evitar que se sigan suscitando actos de violencia contra la mujer, la reacción del gobierno municipal es lanzar esta aplicación.

Ante la mediocre reacción de las autoridades e instancias correspondientes de atender esta problemática, la ciudadanía organizada debemos cuestionar ampliamente las acciones que se están implementando por parte de las diferentes dependencias del Gobierno del Estado y los municipios para prevenir la violencia de género, porque es un hecho que existe personal, dependencias y programas que son pagados con el dinero de los ciudadanos y que claramente no está dando resultados de raíz. Debemos poner a las instituciones al servicio de la ciudadanía. 

Como sociedad debemos entender que este es un problema real y que nos afecta a todos, y en el momento en que exijamos a las autoridades que hagan su trabajo en este tema, pero también en el momento en que pongamos de nuestra parte para cambiar esta lamentable realidad cultural en nuestro país y estado, vamos a vivir en una mejor sociedad donde se garantice la igualdad de oportunidades a todas y todos.

La oposición que México necesita

Comparte este artículo:

En México hemos vivido las últimas semanas un proceso de cambios históricos en los asuntos públicos y políticos. Desde el resultado electoral del primero de julio del año pasado donde una gran mayoría de la ciudadanía otorgó la confianza a Andrés Manual López Obrador y su formación política, hemos sido testigos del cambio estructural de facto del sistema político y de la forma de manejar y comunicar los asuntos públicos que son de interés de todos los ciudadanos. Si bien, es cierto que es muy positivo el acceso cotidiano a la información para cuestionar las acciones del gobierno federal, de nada sirve si no hay espacio para oposición real, propositiva y constructiva. 

En estos tiempos, el papel que juegue la oposición será fundamental para el desarrollo y consolidación del sistema democrático en nuestro país. Sin embargo, nos encontramos con diversos actores políticos del PRI y PAN, partidos que jugaron un papel protagónico en el país durante décadas, y que no encuentran su lugar en la nueva realidad de nuestro país, además de la gran decepción y desprecio de un amplio sector de la ciudadanía hacia estos partidos, no cabe duda que la ciudadanía no se ve representada por estas formaciones políticas. Por todo esto, nuestro país enfrenta un gran problema ante la ausencia de actores políticos y estrategias que sirvan para representar una verdadera oposición, pues también es una realidad, que existe un gran sector de la población que sigue desconfiando o no aprueba a López Obrador y su gobierno. 

México más que nunca requiere de una oposición inteligente y realista al régimen político, apegada a los verdaderos intereses de la ciudadanía y no de los partidos o grupos políticos, una oposición que construya y no destruya, pues lo que hemos conocido como “oposición” en los años 2000 y 2012 de los partidos de siempre, no ha sido más que decepción para la ciudadanía, pues o solo se dedicaban a criticar y destruir lo que hacía el otro sin aportar nada, o se ponían de acuerdo entre ellos para beneficio propio y no de la gente. Para todo esto ya no hay cabida en la nueva realidad política de nuestro país. Es innegable que la ciudadanía despertó en las pasadas elecciones, pero no en un despertar unánime y homologado, somos un país muy diverso y así debe entenderlo la clase política para construir hacia el futuro. 

Ante las circunstancias actuales lo peor que podemos hacer como sociedad es polarizar, dividir y encerrarnos en el fanatismo, México no es su gobierno, ni el gobierno es México. No todo lo que se hizo en el pasado está mal, ni todo lo que se está haciendo ahora está bien, esto es una realidad y así lo debemos asumir. El sistema democrático necesita diversidad en las opiniones, en las propuestas y visiones para construir un mejor país. Ese es el compromiso que deben asumir las fuerzas políticas emergentes para posicionar y consolidar su participación en el futuro. 

Alejandro Villanueva Camargo

Twitter: @AVillanuevaC

FB: /VillanuevaCamargo

¿Justicia o Democracia?

Comparte este artículo:

Las pasadas elecciones vivimos en Nuevo León y en todo el país un fenómeno electoral hace décadas no visto, y claramente inédito para las nuevas generaciones, producto del hartazgo de la ciudadanía hacia un sistema político corrupto en el que impera la impunidad, al que las nuevas generaciones no estamos dispuestos a seguir permitiendo sin que existan consecuencias.

En los últimos años nuestra generación ha sido testigo de gobernadores como Rodrigo Medina, Cesar Duarte, Roberto Borge, Javier Duarte a los que pareciera el sistema protege, pues para toda la ciudadanía es clara la corrupción e impunidad con la que actuaron estos personajes, sin embargo para la autoridad no lo es. Y claramente no pueden actuar contra ellos, pues cuando la autoridad política principal de nuestro país y su gobierno se ve envuelto en innumerables casos de corrupción, resulta imposible actuar contra sí mismos. 

La nueva generación de nuevoleoneses y mexicanos estamos cansados de la simulación y de la corrupción política que ha llegado hasta las más altas esferas en todos los niveles, pues pocos creemos que las resoluciones del tribunal electoral sean para respetar la voluntad popular, y por el contrario, existe un gran sentimiento y sospecha de corrupción para beneficiar a ciertos actores políticos. 

En las últimas semanas hemos observado como ciertas resoluciones de tribunales estatales y ahora federales cambian los resultados de las elecciones en diversos municipios. Monterrey, Guadalupe y Ciénega de Flores, más recientemente en Zuazua y el no próspero interno de anular la elección en San Pedro Garza García.

Diversos argumentos pueden presentar los candidatos y sus partidos para defender “en la mesa” (como le llama la clase política) su triunfo, sin embargo, la realidad es que para la mayoría de la ciudadanía existe la duda de corrupción. ¿Por qué un tribunal de tres personas que llegaron a su puesto por un sistema político de partidos, va a decidir por toda la ciudadanía que salió a emitir su voto? 

Todo lo que pasa en nuestro estado y a nivel nacional, nos obliga a una reflexión sobre el funcionamiento y credibilidad del sistema político, partidista y electoral, ¿Qué debe prevalecer, la democracia y voluntad popular o los tecnicismos legales y políticos?

Nuevo León ¿La nueva independencia?

Comparte este artículo:

A casi 3 años del primer gobierno estatal independiente en la historia de México, nos lleva a hacer un profundo análisis sobre el desempeño, congruencia y resultados de este gobierno de Nuevo León hacia la ciudadanía. 

Si bien, es cierto que los partidos tradicionales (PRI y PAN) en la pasada legislatura pareciera que se empeñaron en no dejar trabajar al gobierno del estado, esto no es excusa para, en términos generales, tener un gobierno que no ha respondido a las demandas de la ciudadanía. 

Aunque ha habido aciertos, como el tema de la deuda pública del estado, el corte de pagos millonarios en medios de comunicación oficialistas, las expectativas de este gobierno entre la ciudadanía estaba mucho más elevada. Lamentablemente, desde los inicio del gobierno hemos visto “desdichos” del propio gobernador, cuando aceptó que el impuesto de la tenencia vehicular siguiera, a pesar de que era una propuesta de campaña eliminarla, entre otras propuestas. Posteriormente vimos a un gobernador y a un gobierno aferrado en figurar en la carrera presidencial del 2018, etapa en la que se abandonó la responsabilidad en el estado. 

Más recientemente, con el lamentable e inminente aumento a las tarifas del transporte público, diversas expresiones políticas y de la sociedad civil han evidenciado la incongruencia del gobernador, al ofrecer en campaña “obligar a las ocho familias que manejan el transporte en Nuevo León” a brindar un mejor servicio y a un “mejor precio” de lo contrario les quitaría la concesión, cosas que no han sucedido, por el contrario. 

Ante la percepción de la ciudadanía, el primer gobierno estatal independiente de México y Nuevo León no ha respondido a las demandas de la ciudadanía, pareciera que tenemos un gobernador al que ya no le interesa gobernar y hacer bien las cosas. ¿Entonces todos los videos y publicaciones en Facebook de la primera parte del gobierno eran solo para un tema electoral?, Ojalá, por el bien de Nuevo León que no sea así, pues queda la mitad del gobierno. 

Si bien es cierto que toda alternancia es buena para una democracia, porque evita que sigan las prácticas de corrupción y que se acostumbren a malas prácticas los grupos, sindicatos y caciques de siempre que abusan y se aprovechan del poder. El momento político que vive Nuevo León nos obliga a preguntarnos ¿Cuál será el futuro de la figura de Candidatos Independientes en el estado? ¿Debemos fortalecer esta figura, o tenemos que exigir a los partidos políticos que se transformen y que realmente se conviertan en instrumentos que le sirvan a la ciudadanía?

En Nuevo León tendremos elecciones de gobernador en el 2021, y eso debería ser el principal motor de los partidos políticos para prepararse y reinventarse siendo más cercanos a la ciudadanía y sus afiliados para elevar la calidad del debate y de la clase política en este estado.

2018: la nueva realidad política

Comparte este artículo:

Después de las elecciones del pasado domingo 1 de julio, Nuevo León y México enfrenta una nueva realidad política a la que no nos habíamos enfrentado. Por décadas en Nuevo León solamente tuvimos representantes de los partidos de siempre PRI y PAN, a nivel estatal y federal. El resultado de estas últimas elecciones arrojó en el Congreso local 12 distritos para el PAN, 11 para la coalición Juntos Haremos Historia, 2 para el PRI y 1 para Movimiento Ciudadano, esto nos pone desde luego, en una nueva dinámica en la vida política del estado. 

Por años la ciudadanía confió y votó a los partidos de siempre, y esa opción perduraba por tiempo, sin importar los candidatos los partidos ganaban las elecciones. Tenemos muchos ejemplos de ello, Apodaca y Escobedo bastiones priistas, San Nicolás y Santa Catarina bastiones panistas, Guadalupe de 1994 al 2003 del PAN, luego del 2003 al 2018 PRI sin alternancias. En San Pedro Garza García el PAN ha gobernado hasta 2018 por más de 30 años. La nueva realidad política nos dice que cada vez menos la ciudadanía confía en los partidos políticos por el hecho de serlo, y ahora el candidato tiene mucha más relevancia para la toma de la decisión. 

Después de estos últimos años donde el abuso, corrupción e impunidad de la clase política ha prevalecido y la mayoría de las veces sin tener consecuencias, la política en general se ha hundido en el descrédito y desconfianza de la ciudadanía, y con mucha razón. Esta elección gran parte de la ciudadanía optó por una opción que ponga fin a los abusos de los políticos corruptos de siempre, y en gran medida, ese hartazgo lo capitalizó la coalición Juntos Haremos Historia. Eso es la democracia, se gana y se pierde, pero lo importante es, donde la ciudadanía decida que estén los políticos que sean una oposición responsable, que no estén en contra de todo solo porque son de otro partido, si no, que señalen lo que esté mal y propongan soluciones, porque Nuevo León es un estado plural, donde es importante considerar todas las voces para asumir esta nueva etapa. Que esta nueva realidad política sirva para mejorar a Nuevo León y a México, porque ser oposición es amar a México. 

El Nuevo Guadalupe

Comparte este artículo:

Guadalupe, Nuevo León es una ciudad ejemplo por el trabajo, dedicación y esfuerzo para salir adelante de sus ciudadanos, es un municipio clave para el desarrollo del estado y que su gente merece vivir mejor. 

Por décadas, el municipio sufrió las consecuencias de los gobiernos corruptos que mantuvieron al municipio en el abandono; calles sucias y con un pésimo pavimento o de plano sin pavimentar; una ciudad sin espacios públicos; sin jardines; un malísimo sistema de recolección de basura, además de que esas administraciones permitieron el crecimiento de la ciudad en un completo desorden. Todo esto orilló a la ciudadanía cambiar las cosas, por lo que en 1994 llegó la alternancia ganando el PAN las elecciones en el municipio. Esta Alternancia en Guadalupe, no tengo duda contribuyó a mejorar la infraestructura y servicios municipales que elevaron la calidad de vida de la gente, sin embargo, no tardaron mucho en convertirse en más de lo mismo.

Nuestro estado y municipio necesitan avanzar mucho más rápido, hoy en día no basta con mantener algunas instalaciones o espacios públicas en buen estado, no basta con arreglar algunos parques, pintar algunas calles y arreglar algunas luminarias. Hoy Guadalupe necesita gobiernos honestos y de calidad, que escuchen a la ciudadanía y en los que el ciudadano sea el protagonista de las grandes decisiones en el municipio y deje de ser un simple espectador. Se necesita un nuevo Guadalupe, con nuevos actores políticos que estén al servicio de la ciudadanía. Quienes ya han estado en el Gobierno, en las Diputaciones y en la política de Guadalupe han probado ser más de lo mismo, se necesita algo nuevo.

El Nuevo Guadalupe lo vamos a construir con ciudadanos libres y honestos, con una necesaria nueva generación de servidores públicos, que lleguen a los puestos para representar a la ciudadanía como se merece, que acabe con la corrupción e impunidad y recupere la confianza de la gente en las instituciones para dignificar la política en este municipio, que mucha falta nos hace. El Nuevo Guadalupe es incorruptible, seguro y con espacios y servicios públicos de calidad.