Pecando de inocentes: AMLO, Biden y EEUU

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La relación entre México y Estados Unidos es clave. Me inclino a pensar que es más clave para nosotros que para ellos, pero eso no implica que no lo sea. Las aguas están muy agitadas del otro lado del Río Bravo y de este lado también comienzan a moverse, y en ambos casos se trata de movimientos por temas electorales, lo que tiene a todos con las sensibilidades al por mayor y los nervios de punta. 

El presidente López Obrador se ha negado a reconocer la victoria del demócrata Biden y apela al principio de no intervención de la Doctrina Estrada; el mismo al que se ha recurrido en ocasiones anteriores cuando la postura del gobierno mexicano suele ser contraria a la predominante en el contexto internacional, por ejemplo, cuando nuestro país se negó a las invasiones en el medio oriente a principios de los 2000.

La negativa ha sido gasolina para críticas de la oposición, poniendo en duda la cualidad de estadista del presidente y recordándole cómo sí abrió las puertas del país al expresidente Evo Morales cuando fue exiliado de su país; todo ello en medio del clima electoral que hace que cualquier crítica sea magnificada sin importar si viene desde la derecha, desde la izquierda, desde el oficialismo o desde la oposición.

Como aclaración, es importante destacar que la situación de Morales se trataba de un caso de golpe de Estado y, sí, quizá hay una afinidad ideológica o de pensamiento, pero que AMLO no reconozca aún la victoria de Biden realmente no es tan grave como se ha manejado; sobre todo porque el proceso en el país vecino (estricto sentido) no ha concluido, aunque la verdad es que la congratulación no llega en buena parte porque en la mente de nuestro presidente habita el fantasma del 2006.

Visto desde una perspectiva estrictamente legal, el presidente hace bien en su proceder, pues no se adelanta a los hechos y maneja la diplomacia de una manera cauta. Pero justo aquí está el asunto: es verdad que el derecho internacional es de cuidarse, pero en este ámbito los gestos y las formas son muy importantes, y no reconocer a Biden incluso cuando ya una amplia mayoría de los protagonistas del ámbito internacional lo han hecho; y tomando en cuenta que compartimos una de las fronteras más grandes del mundo, por supuesto que es normal que genere controversia.

Hay que recordar que independientemente de si Biden gana desde ya o se va a la corte, Trump sigue siendo el presidente de Estados Unidos hasta el 20 de enero, lo que significa que las decisiones que tome aún podrían afectar a nuestro país. No hay que olvidar que Trump es una persona de impulsos y ya una vez amagó fuertemente con subirnos los aranceles de un día para otro, medida que si bien es muy poco probable que tome en los próximos días (pues, la verdad, en estos momentos somos su menor preocupación), no quita que haya otras similares que se le puedan ocurrir de repente.

No hay que pecar de inocentes, pero tampoco hay que meterse en camisa de once varas así de a gratis y por nomás. A veces hay que ser un poco más condescendientes y, sinceramente, nada de malo tiene festejar el fin de la etapa más oscura de la democracia contemporánea del (todavía) país más poderoso del mundo. 

¿Qué esperar con Joe Biden?

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El pasado 3 de noviembre los norteamericanos salieron a votar y decidieron que para los próximos cuatro años sea un gobierno demócrata liderado por Biden y Harris. 

Las elecciones fueron cerradas y con tonos de incertidumbre y controversia por algunos momentos, el ahora presidente electo tomará un gobierno dividido en cuestiones de energías renovables, un gobierno sin empatía social y además un gobierno con una deuda sin límite. 

Se espera que a la llegada del mandatario en el mes de enero parte de sus primeras acciones sean revertir diversos acuerdos del presidente actual, Donald Trump, entre esto se menciona la reincorporación al Acuerdo de París, lograr un acuerdo comercial con China y la revisión del TMEC. 

Los inversionistas mostraron agrado al pensar que Washington pudiera estar dividido, con la cámara de senadores en control de los republicanos. Esto porque en campaña Joe Biden mencionó que incrementaría el impuesto corporativo y el impuesto para los ciudadanos con ingresos por más de $400 mil dólares al año. 

En el 2017 el recorte de la tasa de impuestos corporativos por parte de Donald Trump fue de 35% al 21%, Joe Biden planea llegar a un 28%.

El sábado anterior en su discurso de victoria Biden mencionó que la prioridad se encuentra en controlar la propagación del Covid-19, hizo un llamado a la unión del país y mencionó que tendrá un gobierno para todos sin importar la decisión que hayan tomado los norteamericanos en las casillas. 

Bajo esta perspectiva las industrias más dañadas (aerolíneas, hoteles, restaurantes, etc.) por esta pandemia se encuentran a la espera del paquete económico.

Bloomberg Economics tiene pronósticos que si el senado continúa en representación por los republicanos el paquete económico puede ser de $500 billones de dólares, mientras que, por otra parte, de ceder el control a los demócratas esta cifra llegaría a los $2 trillones de dólares. 

Ahora bien, después de las elecciones se dio a conocer por parte de Pfizer que su vacuna para la prevención del virus obtuvo un 90% de éxito, lo que beneficio las perspectivas de los inversionistas moviendo sus capitales de los activos de menor riesgo (bonos) hacia las acciones cotizadas. 

En términos de economía la llegada de Biden pudiera no tener el impacto que se ha tenido con la presidencia en control de los republicanos, para bien o para mal Donald Trump puso por delante los intereses de los empresarios norteamericanos o al menos lo que para el era lo mejor para los negocios. 

Aunque para los demócratas el buen desempeño de la economía de Trump se debió a la continuación del gobierno de Obama, las empresas generaron mayores ingresos y la tasa de desempleo llego a un mínimo de los últimos 50 años ubicándose en 3.5% en febrero de este año.

La visión del que será el presidente número 46 es de alianzas, construir puentes no muros, creo que concentrará su presidencia en la igualdad de genero y esto se notó en cuanto eligió a su pareja de campaña Kamala Harris. 

La última vez que Joe Biden llego a la Casa Blanca, el país se encontraba en medio de una recesión económica, no de un virus. A demás el era el vicepresidente, la presión y obligaciones recaían en el primero al mando Barak Obama.  Esta vez el mandatario tomará la oficina oval con 78 años lo que lo hace el presidente con mayor edad. 

Por lo pronto lo que nos queda es esperar…. 

Agua post-electoral

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Había dejado pasar unos días después de la elección de los Estados Unidos para volver a tocar el tema en el cual nos quedamos hace unas semanas y que se vincula con dicha elección, el pago de agua hacia Estados Unidos.

Si bien, el pasado 24 de octubre, México sobre la hora y casi de último minuto cumplió con su cuota, lo que se vivieron fueron momentos de bochorno en política interna y estuvimos a nada de un conflicto diplomático.

Algunos expertos aseguran que la represalia pudiera haber llegado en forma de aranceles o de simple presión para cumplir sin importar afectados, incluyendo usuarios de riego. Lo que sí, es que este incidente además de demostrarnos la poca dignidad de la oposición para sacar rédito político y la ineptitud y complicidad de un gobernador, también nos mostró la fragilidad institucional en CONAGUA e instituciones relacionadas.

Un tema por demás técnico y que tiene más de 60 años en un proceso flexible, estable y binacional se complicó por malas administraciones de los recursos humanos e hídricos. Llegó el 2020 y el Presidente desde la Capital armado con su Guardia Nacional enfrentó al Gobernador y políticos oportunistas del PAN y PRI (como la alcaldesa de Chihuahua) interesados en las elecciones de 2021. El Presidente contó con el apoyo desde Washington para negociar con los intereses en Texas, ahora con Biden, no necesariamente será igual.

Pero regresando al lado mexicano, aquí es donde resalto lo de la fragilidad institucional, CONAGUA se hizo “bolas”, la directora hablaba sin dejar nada claro y ninguna parte le hizo caso. Los grupos agroindustriales movilizaron a sus jornaleros como “campesinos afectados”, las instituciones municipales y estatales también guardaron silencio y los responsables de los consejos de cuencas y distritos de riego daban mensajes confusos.

Esto es muy grave porque no solo el problema puede volver a ocurrir, sino que sin una CONAGUA sólida y un armado institucional fuerte, el agua se puede volver en un detonante de conflictos de mayor escala y conflicto. Aquí es donde, otra vez, tendrán que salir las habilidades diplomáticas de la SRE en turno para negociar con los intereses texanos y en Washington, en un contexto de desventaja de fuerzas.

La gestión del agua ha sido francamente pobre en Chihuahua con pozos sobrexplotados, corrupción en permisos en el Río Conchos y agroindustriales que demandan cada día más agua frente a la escasez en las calles de Chihuahua capital y Ciudad Juárez.

Se conjuntaron un débil armado institucional, políticos ventajosos, una subestimación desde la Capital y dejaron como saldo una persona fallecida, daños cuantiosos en instalaciones de CFE y una erosión mayor entre el Gobierno y la oposición. En este tema del agua, como siempre, quienes pagarán el plato roto serán los chihuahuenses y en cierta medida, el resto de los usuarios del agua transfronteriza desde Chihuahua hasta Tamaulipas.

Lo dicho, dicho está.

Sinergía en la reactivación económica

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Es claro el panorama económico que no solo México, sino el mundo entero está viviendo. Innumerables negocios han tenido que cerrar sus puertas por la imposibilidad de mantener los gastos fijos de sus empresas. El desentendimiento de empatía de los dueños de los locales en condonar rentas en apoyo e impulso a los pequeños negocios, quienes brindan empleo y estabilidad económica al país y un gobierno federal que ha dado la espalda al apoyo de las PyMes, quienes más necesitan de ese brazo de estabilidad en estos momentos de crisis, han tenido repercusiones impresionantes en el rubro económico.

Si bien es cierto, que al tercer trimestre de 2020 la economía refleja que podría estar en la senda de recuperación, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mencionó que, si no se logra contener la pandemia no habrá confianza para mantener este ritmo de reactivación económica. Así mismo, el INEGI mostró que el país efectivamente está en gráficas de recuperación económica, en especial en el número de empleos que se han recuperado tras la tasa más grande de desempleo que se ha tenido registrada en el país, sin embargo, un posible rebrote trae consigo un panorama que empeora la situación y las proyecciones de crecimiento económico.

Ahora, es vital que el gobierno diseñe políticas públicas con perspectiva estratégica, con visión a futuro. Si bien, el Fondo Monetario Internacional (FMI) indica que los países afectados tardarán 2-3 años en recuperar la pérdida o el declive económico, así como el aumento en la desigualdad económica-social, causadas por el COVID19. El gobierno mexicano debe tener visión en el diseño de programas o acciones que garanticen la reactivación económica con un ritmo inevitablemente “lento pero constante“. Es clave que el liderazgo del gobierno sea empático y pueda garantizar unidad entre los diferentes actores, para lograr un desarrollo económico y un impulso de la economía nacional, salvaguardando las medidas de distanciamiento social, pero poco a poco generando la trillada “nueva normalidad” para comenzar a recuperar lo que se ha perdido en estos últimos meses.

Después, con base a la situación que se vive en Europa y Estados Unidos, así como en México en los últimos días… de un rebrote significativo en el número de casos de personas contagiadas por el virus, el gobierno mexicano debe prever y no cometer el mismo error de “esperar” a que la tormenta llegue, así como lo hizo a principios de año al subestimar el virus del COVID19. Actuar de manera oportuna y evitar que este rebrote llegue a empeorar la situación actual es imperativo. Es clave que el gobierno mexicano actúe y fortalezca las medidas de distanciamiento social y accione en pro de la salud, sin embargo, pensando y actuando de manera empática en la situación económica que se está enfrentando, tomando un liderazgo político y social en todos los sentidos, sumando a la reactivación a todos los actores de la cadena productiva para trabajar de manera integral ¿suena complicado, cierto?, como anteponer la economía, antes de la salud, o viceversa. 

En este sentido, la cadena productiva se conforma por proveedores, productores, transformadores, distribuidores y al final, el consumidor. En México al parecer, hace falta empatía en esta cadena; es decir, nadie quiere aportar, ni sacrificar un poco para lograr la reactivación económica. La mayoría de la gente espera que “papá gobierno” solucione todo y al ser una pandemia mundial, algo inesperado y nuevo, sin precedente alguno que pueda darnos ese respiro y esperanza de una fecha estimada de recuperación económica y social… estamos buscando en cómo lograr esa recuperación lo antes posible y a costa de que el único afectado, sea el cliente final. Si bien es cierto que, el gobierno debe tomar una postura de apoyo y estímulo fiscal hacia los negocios, la parte de la iniciativa privada debe tomar en cuenta que el gobierno tiene gastos primordiales, como lo es la salud; entonces de manera empática y con sinergia, se debe colaborar para que tanto gobierno (Nacional, Estatal y Municipal) aporte su granito de arena, pero también las empresas y PyMes, deben trabajar en conjunto para lograr una reactivación económica integral en la cual se beneficie el cliente, la propia PyME y la economía en general vaya tomando fuerza y vaya recuperando los miles de empleos que se han perdido, así como el porcentaje tan elevado de millones de mexicanos que pasaron de pobreza a pobreza extrema, debido a la situación actual. 

Por otro lado, el FMI publicó una mejora del 8.1% sobre la contracción económica esperada a este año; es decir, la reactivación económica si tiene un efecto positivo en la economía mundial, en la generación de empleo, en el impulso de pequeños y medianos negocios. La reactivación económica depende del control que el gobierno llegue a tener sobre el esparcimiento del virus; por ello no hay que aflojar en las medidas de distanciamiento social, ni las medidas de salud. Sin embargo, reitero, hay que trabajar de manera integral, iniciativa privada y gobierno, tomando en cuenta y salvaguardando la salud tanto social, como económica de nuestros clientes. Si al cliente no le garantizas bienestar y tranquilidad de que se estás llevando a cabo todas las medidas de salud, no te va a comprar. Y aunado a esto, si buscas la reactivación económica oportuna y de manera rápida; sin ofrecer algún tipo de descuento o apoyo hacia el cliente, tampoco te va a consumir. Hay que tener en cuenta que la pandemia afectó a todas las carteras (gobierno, empresas y cliente final), de manera conjunta debemos colaborar para contribuir a una reactivación económica más rápida y eficaz que traigan consigo beneficios económicos y sociales a nuestro país.

Por consiguiente, el Banco de México (Banxico) enfatizó hace unos días que el Paquete Fiscal de México para el 2021 comprometerá el crecimiento potencial de la economía nacional. En este sentido, afirma que la asignación de recursos y la rentabilidad social de los proyectos que se desean financiar representa un riesgo para la economía. Así mismo, mencionan la necesidad de considerar una reorientación del gasto gubernamental y fortalecer los ingresos públicos de una manera empática y constante. En este sentido, considero que la falta de estímulos fiscales en apoyo a las PyMes garantiza un ambiente desfavorable para el crecimiento económico y la tasa de empleabilidad. Sin embargo, como emprendedores y empresarios no debemos esperar a que el gobierno haga todo, debemos dar ese primer paso de empatía y ser considerados con el cliente, buscando su salud física y económica. ¿Cómo? sacrificando un poco del porcentaje de la utilidad, pero garantizando una fidelidad de un cliente que te va a consumir constantemente al recordar que sacrificaste un poco para lograr esta reactivación social y económica durante tiempos difíciles. Y aunque parezca paradójico… “A veces es necesario perder para ganar“.

Finalmente, el tema de un posible re encierro podría ser fatídico para el sector económico del país. Es imperativo que el gobierno controle de manera efectiva y eficiente la pandemia y estimule fiscalmente a los negocios y empresas, para evitar una caída y una pérdida económica que comprometa al país a un declive y una recuperación que pueda llegar a tardar más de 10 años (Banxico, 2020). Y en este sentido, como empresas seguir esta cadena de valor, pensando no en el beneficio propio, al contrario, en el beneficio de todos. Pensar en mantener la nómina, aunque sea con menos sueldo garantizas la estabilidad económica de las familias mexicanas. Pensar en mantener los ingresos de la renta, aunque sea con un 50% de condonación, garantizas flujo y estabilidad a familias mexicanas. Todos somos mexicanos y es hoy, cuando debemos de actuar en equipo, siempre con sinergia y empatía, buscando el bien económico y social de todos. No debemos de esperar a un terremoto, o una pandemia para ser empáticos, debemos de apoyarnos e impulsarnos entre nosotros mismos día con día, ya que, si no trabajamos juntos y nos apoyamos como mexicanos, nadie más lo vendrá a hacer. 

Señala Martha Bárcena que por principio de no intervención, México esperara para felicitar a ganador en Estados Unidos

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La embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, explicó al equipo de transición de Joe Biden que la decisión del gobierno mexicano de esperar para felicitar al ganador de la elección presidencial de ese país “está basada en los principios de política exterior consagrados en nuestra Constitución, particularmente el principio de no intervención, así como en nuestra historia”, esto en un documento dirigido a autoridades, congresistas, analistas y periodistas en Estados Unidos.

“Esta posición de principio subraya el respeto al sistema político estadounidense, a sus instituciones y a los partidos Demócrata y Republicano, asnillo como al presidente Donald Trump y al presunto presidente electo Joseph Biden”, detalla en el documento en su traducción al español.

Por otro lado, reiteró que México, como parte de su política exterior, pone en pausa su decisión de felicitar al ganador de una elección en otro país hasta que todos los asuntos legales hayan sido resueltos y uno de los candidatos sea certificado como el ganador oficial por las autoridades electorales correspondientes.

“La política exterior de México es producto de la experiencia histórica que nos llevó a otorgar un valor central al cumplimiento de los principios de derechos internacional, entre ellos el de la no intervención. Este es un enfoque legalista y principito en nuestras relaciones con otros Estados. En ese contexto, mantenemos el mayor respeto a las instituciones, leyes y procedimientos de cada país respecto a sus asuntos internos”.

Además, reitera que, en ese contexto, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha expresado que su gobierno esperará hasta que las autoridades en Estados Unidos tomen una decisión final respeto al ganador de la elección.

El documento sostiene que López Obrador “está convencido de que la relación bilateral entre México y Estados Unidos será tan fructífera y productiva como debiera de serlo”.

Al ultimó, se detalla que México está listo para trabajar “con el futuro gobierno de Estados Unidos de manera constructiva, con base en los lazos de amistad y buena vecindad que unen a nuestros dos países”.

(Con información de Milenio)

Asegura Pompeo que habrá transición a otra administración de Trump

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, prometió el martes garantizar una “transición tranquila”, pero insistió en que el presidente Donald Trump asumirá nuevamente a pesar de la victoria proyectada de Joe Biden.

“Habrá una transición tranquila hacia un segundo gobierno de Trump. Estamos listos. El mundo está mirando lo que está sucediendo aquí. Vamos a contar todos los votos”, dijo Pompeo durante una conferencia de prensa.

Por otro lado, el funcionario estadounidense descartó como “ridículas” las preguntas sobre si Estados Unidos había perdido credibilidad como juez de las elecciones de otros países debido a las acusaciones no probadas de fraude de Trump en las urnas.

“El mundo debería tener plena confianza, será (el Departamento de Estado) exitoso con el presidente que esté en el cargo el 20 de enero”.

 

Demócratas se encuentran preocupados por postura de AMLO en elección

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Tanto demócratas y diplomáticos han expresado su preocupación por la decisión del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de no reconocer por el momento el triunfo del candidato Joe Biden en las elecciones del 3 de noviembre.

Durante #LaMañanera de este lunes, López Obrador insistió en que esperará a que se resuelvan los asuntos legales pendientes en las presidenciales de Estados Unidos y a que Biden sea designado oficialmente como el presidente electo.

Dicha actitud ha generador una ola de reacciones, considerando que México es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.

El sitio web de temas políticos “The Hill” recopiló algunas de ellas.

“Joe Biden ganó legal y claramente esta elección. Todos los líderes del mundo deberían reconocerlo, incluyendo el presidente de nuestro vecino y aliado más importante, México”, dijo Beto O’Rourke, ex miembro demócrata de la Cámara de Representantes.

Por su parte, Jesús “Chuy” García, quien ya había cuestionado a AMLO por su postura frente a Biden, dijo, citado por “The Hill”, que “es decepcionante que (AMLO) esté en las filas de (Jair) Bolsonaro y (Vladimir) Putin, diciendo que hay asuntos legales por resolver y que contienen sus felicitaciones. Nos hace preguntarnos si su renuencia es más una cuestión de afinidad hacia Trump que de respeto a la soberanía estadounidense”.

García aludió así a los presidentes de Brasil y de Rusia, que tampoco han felicitado a Biden, a la espera de que se resuelvan las demandas y querellas presentadas por el equipo de Trump en diversos estados.

El representante demócrata por Texas y presidente del Caucus Hispano, Joaquín Castro, dijo que la decisión de López Obrador de no reconocer a Biden “fue decepcionante para los miembros del Congreso, porque nos importa profundamente la relación Estados Unidos-México. Estamos en medio de una pandemia global mortal, y la cooperación diplomática con el gobierno de México es primordial. Nuestras economías y millones de familias están interconectadas, y seguiremos trabajando para fortalecer la relación”.

Filemón Vela, otro representante demócrata cercano a Biden, citado por “The Hill”, dijo que la decisión “demuestra la frase de presidente que es AMLO, igual que la farsa que es la presidencia de Trump. La respuesta de Trump a la elección es totalmente antidemocrática y AMLO, al escoger este camino, demuestra que tampoco cree en la democracia. AMLO necesita enderezar el rumbo reconociendo la victoria de Biden y la legitimidad de nuestra elección”.

Mientras tanto, Gerónimo Gutiérrez, quien fue embajador de México en Estados Unidos entre 2017 y 2018, dijo, de acuerdo a “The Hill”, que “estoy seguro de que la administración de López Obrador busca establecer una buena relación con una administración Biden. La decisión me desconcierta y creo que es equivocada”.

Andy Levin, representante demócrata que muchos consideran como el favorita para ser el próximo secretario de Trabajo, rechazó que pueda poner a López Obrador en el mismo costal que Bolsonaro y Putin.

“La negativa de AMLO de reconocer los resultados de la elección puede ser un reflejo del deseo de mantener estable nuestra relación en el periodo de ‘pato cojo’. Creo que dice más sobre la volatilidad e inestabilidad de Trump y su administración que de AMLO”, declaró.

Sin embargo, Levin, advierte que en el capítulo laboral del T-MEC sí puede haber roces entre las administraciones Biden-AMLO.

“La administración Biden tendrá la oportunidad de darla vida a este nuevo acuerdo y de hacer que México rinda cuentas sobre sus promesas de reforma laboral”.

 

Trump asegura que ganará y habrá resultados la próxima semana

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A través de su cuenta de Twitter el todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que “hay un gran progreso“, luego de que denunciara fraude electoral la semana pasada y ha asegurado que la próxima semana comenzarán a darse resultados.

Estamos haciendo un gran progreso. Los resultados comenzarán a llegar la semana que viene. ¡Hagamos América grande de nuevo!“, se lee en uno de sus tweets.

En este país, los resultados oficiales todavía no han sido publicados, no obstante, las proyecciones de los principales medios de comunicación de aquél país como lo son AP, NBC, CNN y NYT entre otros, dieron la victoria a Biden. Inclusive, varios mandatarios y políticos alrededor del mundo ya han felicitado al candidato demócrata, quien dio un discurso a la nación el sábado pasado, reclamando la victoria.

Por su parte, Trump no ha reconocido la derrota y denunció un presunto ‘fraude’ cometido en el recuento de votos. El todavía mandatario aseguró que no se permitió a observadores republicanos asistir al recuento de votos. 

Con información de Vanguardia

 

La semana electoral en Estados Unidos

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El mundo miraba atento cómo se desenvolvían los conteos en Estados Unidos desde el martes hasta el sábado. Si bien a mediados del miércoles ya podíamos empezar a visualizar a un claro ganador, la incertidumbre permanecía en quienes seguían de cerca el proceso.

A las 11 de la mañana del sábado, se terminó de gestar lo ya inevitable: Joseph R. Biden era declarado ganador de la elección, convirtiéndose en presidente electo. A pesar de que el Presidente Trump no ha concedido la elección, argumentando un inexistente fraude, una gran cantidad de líderes del mundo ya han llamado a extenderle sus felicitaciones al presidente electo y a la vicepresidente electa Kamala Harris. Entre esos líderes se encuentran Emmanuel Macron, Justin Trudeau, Pedro Sánchez, por mencionar algunos.

Algunos de mis pensamientos respecto a esta semana histórica son los siguientes.

Joe Biden no llega a salvar a Estados Unidos o al mundo. Estamos viendo a un país profundamente dividido y lastimado. Trump, aún perdiendo, acumuló más de 70 millones de votos, siendo ejemplo claro de la polarización que su administración dejó.

Biden ganó de la mano de un discurso de unidad. Fue el candidato que prometió restaurar el espíritu de Estados Unidos, y de regresarle su decencia. Bajo este juramento a sus ciudadanos, deberá actuar para conciliar, para reunificar. Las divisiones no podrían ser mucho más profundas.

Los movimientos sociales y la pandemia moldearon la política de Estados Unidos. Los ciudadanos votaron por el Partido Demócrata buscando que se haga justicia y que se ponga en marcha algún plan concreto para controlar el aumento de casos en el país, que ya es de más de cien mil positivos diarios. 

La salida de Trump le hace bien al mundo. Justo esta semana Estados Unidos salía del Acuerdo de París, mismo al que Biden y Harris prometieron regresar al inicio de su administración. La cooperación de esta superpotencia es esencial para poder avanzar considerablemente en temas de protección ambiental. Es importante para todo el mundo contar con Estados Unidos en este tipo de esfuerzos.

También es un paso rumbo a gobiernos más diversos. Biden ha prometido construir el gabinete más diverso de la historia, para que se asemeje a la realidad social del país que gobernará. Además, Kamala Harris será la primera mujer, la primera persona de color y la primera descendiente de la India en ser vicepresidente de Estados Unidos.

Por fin, dejaremos de escuchar que el Presidente de nuestro principal aliado nos insulte constantemente en público. Si bien Andrés Manuel López Obrador no ha felicitado al ganador, esperamos que se pueda establecer una relación de cordialidad, cooperación y respeto.

Definitivamente no existe fraude, y te explicaré por qué.

En primera, los demócratas han invitado a sus simpatizantes a votar por correo durante meses, para minimizar el riesgo de contagio y poder agilizar su proceso de participación ciudadana. Por el otro lado, los republicanos siempre prefirieron votar el día de la elección, sin hacer uso de la opción por correo.

El conteo de los votos se hace de diferentes formas según cada estado. Por ejemplo, en Florida se contaron primero los votos por correo, razón por la cual Biden tuvo ventajas de cientos de miles de votos en ciertos puntos. Después se contaron los votos presenciales, con los que Donald Trump volteó la tendencia y se llevó los 29 votos electorales del estado.

En Pennsylvania, que fue el centro de atención de la elección, se contaron primero los votos presenciales y posteriormente los votos por correo, porque así lo decidió el Congreso de ese estado, de mayoría republicana. Por eso es que Joe Biden lentamente revirtió una desventaja de trescientos mil votos para ganar. Básicamente, al Partido Republicano le salió contraproducente la medida. 

Después, podemos recordar que en el recuento solicitado en Wisconsin en 2016, sólo hubo una variación de aproximadamente 130 votos más para Trump. Cosa que claramente no es suficiente para revertir desventajas como las que ya tiene. Si no hay pruebas sólidas e irrefutables de fraude, las cortes no podrán hacer nada por él. (Spoiler: no hay ninguna prueba concreta aún.)

Y por último: los demócratas no están teniendo un gran desempeño en las urnas. A pesar de ganar la presidencia, no lograron recuperar el Senado, que en el mejor de los casos acabará 50-50, y además perdieron muchos asientos en la Casa de Representantes. El gobierno a partir de 2021 estará aún más dividido que ahora.

Joe sabe que es un presidente de transición. Llegaría a la siguiente contienda con 81 años, por lo que se espera que sólo cumpla un término, en principio. Sin embargo, puede ser suficiente para establecer las bases de un proceso largo de unificación, de progreso y de estabilidad que, consecuentemente, impactará en México y en el mundo. 

Fiscal General de Estados Unidos autoriza indagar elecciones

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El Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, autorizó la apertura de investigaciones en torno a “acusaciones sustanciales” de presuntas irregularidades sobre la votación de los comicios presidenciales antes de que los resultados sean certificados.

La acción de Barr -pese a que no hay evidencia sobre un supuesto fraude electoral- se produjo dos días después de que se anunciara el virtual triunfo de Joe Biden y plantea la posibilidad de que el Presidente Donald Trump pueda valerse del Departamento de Justicia para intentar impugnar los resultados de la votación.

Conjuntamente, la determinación daría a los fiscales estadounidenses la autorización para eludir los estatutos que prohiben este tipo de pesquisas antes de la certificación de los resultados.

En un memorando escrito a los fiscales de EU, Barr escribió que las indagatorias podían “realizarse si existen alegaciones claras y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, podrían afectar el resultado de una elección federal en un estado individual”.

Hasta el momento, Trump no ha concedido la elección y ha continuado con sus afirmaciones, sin evidencia, sobre una supuesta conspiración multiestatal generalizada por parte de los demócratas para sesgar el recuento de votos a favor de Biden.

El ex Vicepresidente se ha hecho de una ventaja considerable en varias entidades clave de EU y no ha habido indicios acerca de que los votos que han sido contados incorrectamente o emitidos ilegalmente puedan cambiar los resultados.

Incluso, los funcionarios electorales de ambos partidos han declarado abiertamente que la jornada de votación transcurrió sin ninguna dificultad más allá de las tradicionales, como máquinas de votación que se rompieron o boletas que se emitieron de forma incorrecta o que se perdieron.

Los estados del país norteamericano tienen hasta el 8 de diciembre para resolver todas las disputas electorales, incluidos los recuentos y las impugnaciones judiciales sobre los resultados, ya que los miembros del Colegio Electoral se reunirán el 14 de diciembre para oficializar el resultado.

(Fuente: AP)