Depreciación de mercado vs devaluación deliberada

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“Defenderé el peso como un perro.”
-López Portillo

En 1982 el ambiente económico del país era de crisis: El país se endeudó a niveles sin precedentes, los precios del petróleo se desplomaron, la inflación aumentó a niveles de dos cifras, el dólar salía del país a caudales y las reservas internacionales se agotaban. El ánimo nacional era lúgubre y el presidente de ese entonces, José López Portillo, con su distinguida retórica populista y su sentimentalismo nacionalista, salió a decirles a los ciudadanos, que a deliberación de él, el peso no se devaluaba: ‘Presidente que devalúa, Presidente que se devalúa’, dijo López Portillo.

Situaciones como la anterior sucedieron en varias ocasiones en el país antes de 1994, cuando el gobierno aún mantenía bajo su control el tipo de cambio. En ese entonces, la coyuntura económica y política del país y la volatilidad de los mercados internacionales provocaron una gran salida de capitales que terminaron con las reservas internacionales, haciendo insostenible mantener la paridad, objetivo del gobierno. A una pérdida del valor de la moneda respecto a otras divisas en este régimen deliberado se le llama devaluación, un aumento de su valor se le dice revaluación.

Bajo este régimen de tipo de cambio controlado, la paridad se determina a deliberación de un jefe de estado, una junta de gobierno o un banco central, éste o estos ajustan el valor de la moneda local a una o varias divisas de referencia (en nuestro caso el peso con el dólar), ya sea que determinen una paridad específica o la mantengan dentro de un intervalo controlado. Los mecanismos que funcionan aquí son que el gobierno vende o compra la divisa de referencia en el mercado a un precio determinado manteniéndola así a un nivel que previamente se ha impuesto por decreto, o utiliza su política monetaria para maniobrar con la paridad a que converja con sus objetivos macroeconómicos, o en casos desesperados, deteniendo o limitando la venta de la divisa al público e impone un precio oficial[1].

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones (el caso más conocido es el de China) y hacer de estas, artificialmente, más competitivas, sin que necesariamente los productores hayan mejorado sus procesos de producción. Creando así una guerra de divisas entre las naciones, en donde se generan roces políticos y dumping.

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones.

A nivel nacional, este régimen de tipo de cambio puede generar certidumbre sobre la volatilidad en los mercados de divisas; los empresarios o inversionistas pueden sentir la seguridad de que se mantendrá una paridad fija, o que va a estar dentro de un intervalo —esto solo si hay confianza en la administración y suficientes reservas con qué respaldar la moneda—, así como poder hacer la planeación de su empresa o endeudarse en moneda extranjera sin el temor de que la pérdida de valor de la moneda nacional encarezca sus insumos importados o sus deudas.

No obstante, esta política va en contra del comportamiento del mercado. Se gastan enormes cantidades de recursos para poder mantener la paridad fija o el intervalo controlado; y en caso de que las reservas internacionales se agoten, y le sea imposible al gobierno mantener esa paridad; o el gobierno pierda credibilidad; puede esto generar incertidumbre y pánico que deriven en una crisis, como las de México en el pasado. Además de crear una dependencia en la población sobre las decisiones administrativas del estado, y creando conflictos de intereses: ¿a quién favorezco, exportadores o importadores?

Actualmente en México el tipo de cambio se determina por la oferta y la demanda de divisas en el país bajo un régimen de libre flotación: Mayor demanda de dólares, deprecian el peso (fugas de capital); mayor oferta de dólares, aprecian el peso (entradas de capital). Este mecanismo de libre flotación se decretó a partir del 22 de diciembre de 1994. (Noten que devaluación-revaluación y depreciación-apreciación son conceptos diferentes.)

Se involucran muchos factores en la determinación del tipo de cambio bajo el régimen de libre flotación, y éstos obedecen al comportamiento del mercado: oferta y demanda. En la oferta y la demanda de divisas influyen circunstancias externas e internas: la certidumbre de la población, la especulación de los inversionistas, el desempeño de la economía nacional y mundial, la política monetaria de un banco central (en el caso de México éste es autónomo[2]), y muchas otras cosas que no involucran el arbitrio o directamente la aprobación de la administración del gobierno en turno.

Esa idea sobre el presidente deliberando a capricho el tipo de cambio, o que la administración de éste influya de manera considerable en la determinación del tipo de cambio, prevalece en el encono hacia los malos manejos de la economía mexicana de los gobiernos anteriores en donde éste sí tenía un control directo sobre el tipo de cambio, y en el temor de que las crisis mexicanas pasadas hayan explotado a partir de la pérdida de valor de nuestra moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos. Cada vez que el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal se reúne para decidir su política monetaria (subir o no las tasas de interés), hay una tormenta en el mercado de divisas. Un incremento de las tasas ocasionaría una avalancha de capitales que se refugiarían en el dólar, provocando grandes salidas de capitales en los países emergentes como México, depreciando así su moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos.

La depreciación no es toda mala, si es moderada. La pérdida de valor de la moneda favorece a nuestra industria exportadora, que es uno de los mayores motores que mueven nuestra economía, y esta pérdida de valor podría solo ser un ajuste en los mercados. El problema es cuando se genera gran volatilidad y pánico y hay grandes salidas de capitales, esta súbita pérdida de valor de la moneda distorsionaría los mercados: generaría efectos inflacionarios por medio del aumento en el precio de los insumos importados.
Paradójicamente, desde principios de año hasta la fecha (06 de Octubre de 2015) en donde el peso se ha depreciado nominalmente en 12.53% frente al dólar[3] y se ha llegado a una paridad nunca vista, no se han percibido los efectos inflacionarios como podrían esperarse y, de hecho, la inflación se mantiene en mínimos históricos.

¿Por qué sigue subiendo el dólar y no le ha pegado a la inflación? Ese es otro tema mucho más controversial que después platicamos…

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[1] Recientemente en Venezuela se aplicó esta medida extrema, y lo único que ha creado es un mercado
[2] Bajo este régimen de tipo de cambio de libre flotación, el Banco de México no interviene en el mercado de divisas para tratar de mantener una paridad fija o dentro de un intervalo, por lo que las reservas internacionales sólo sirven como respaldo de la moneda. No obstante, en los últimos meses y debido a la alta volatilidad en el mercado de divisas, el Banco de México ha estado vendiendo dólares en el mercado para contener una súbita caída del peso frente al dólar, pero no tiene como objetivo mantener la paridad peso-dólar dentro de un intervalo o en un nivel fijo.
[3] En 1994 el peso perdió más de 60% de su valor nominal frente al dólar. Fuente: Banco de México.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Deudabronca. Cómo entender su afectación fiscal.

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Dinero y política trabajan a menudo como un carruaje que es tirado por la fuerza de un caballo, el primero arrastra y marca el rumbo de la política, el segundo no opone resistencia.

Esta semana se anunció que NL tiene una deuda acumulada de 100 mil millones de pesos. Pero, ¿cómo entender esta realidad, y qué debemos considerar para su pago?

Esta semana se anunció que NL tiene una deuda acumulada de 100 mil millones de pesos. Pero, ¿cómo entender esta realidad, y qué debemos considerar para su pago?

A continuación, cinco puntos que debes conocer para explicar el problema:

• Déficit Acumulado
No siempre fueron 100 mil millones de pesos. La deuda es la suma de todo el déficit que año tras año acumulo sexenio de Rodrigo Medina, incluso ya desde 2009 se hablaba de un monto aproximado de 27 mil millones.

• 2014 clave
Hay publicaciones que señalan que 2014 se cerró con una deuda aproximada de 61 mil millones[1] de pesos. Por lo que el pasivo se debió incrementar en casi 40 mil millones previo al año electoral.

• Grandes dimensiones
El tamaño de la deuda se puede comparar contra el ingreso presupuestado por el Gobierno de Nuevo León para todo el año 2015, igual a 72 mil millones de pesos[2].

Ver un gráfico de la proporción de la deuda respecto al presupuesto de los ingresos 2015.

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• Deuda fiscal

El Gobierno gasta más de lo que “gana”. Sí, ¿pero de donde saldrá el dinero para pagar la deuda actual?

Gran parte de los ingresos se obtienen de las aportaciones y participaciones federales. Este año la ley de ingresos estatal tiene establecido recibir cerca de 58 mil millones de pesos por dicho concepto. El resto lo prevé obtener mediante impuestos, derechos y aprovechamientos.

La negociación con el Ejecutivo Federal será clave para recibir mayores ingresos el próximo ejercicio fiscal 2016. Localmente el Estado tendrá que aprovechar la recaudación de impuestos locales de los habitantes de Nuevo León.

La negociación con el Ejecutivo Federal será clave para recibir mayores ingresos el próximo ejercicio fiscal 2016.

• Qué pagar
Los 100 mil millones no serán pagados durante el primer año del nuevo gobierno. Y probablemente tampoco durante los otros cinco años (con o sin el Bronco).

Nuevo León tendrá que destinar una parte de su presupuesto en 2016 para pagar los intereses de la deuda, y posteriormente refinanciarla. A fin de cuantas, empleados, PyMEs y empresas ancla seguirán pagando impuestos.

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[1]Fuente: http://www.sinembargo.mx/27-05-2015/1356998
[2]Fuente: Ley de Ingresos 2015 Decreto Núm. 206 Expedido por la LXXIII Legislatura Congreso de NL
http://www.asenl.gob.mx/transparencia/I/LEY%20DE%20INGRESOS%20DEL%20ESTADO%20DE%20NUEVO%20LEON%20PARA%20EL%20A%C3%91O%202015.pdf

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¿Hay vida inteligente en la tierra?

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Mientras dos mil quinientos millones de personas en este planeta tierra sobreviven con menos de un dólar al día, esta misma monstruosa cantidad de personas carecen de lo ultra esencial para vivir, y no saben ni siquiera lo que es agua potable. Tampoco tienen una dieta ni por mucho dentro de los mínimos permitidos de nutrición, comiendo si acaso una vez al día. Sin agua ni jabón ni detergente alguno para asearse en lo más elemental.

Mientras esto sucede, la ciencia se enorgullece y se pronuncia a favor de la investigación y descubrimiento de vida extraterrestre, anunciando con bombo y platillo que han “probablemente” encontrado agua en Marte.

Por otro lado, en la tierra la gente muere de inanición, de abandono, de olvido, de explotación laboral, de abuso infantil, de cero justicia para el ciudadano común.

Además sabemos que se utilizan cientos de miles de millones de dólares y euros para la “investigación más allá de las estrellas”, mientras el abandono y desigualdad terrestre es gigante e inhumana.

Sabemos que se utilizan cientos de miles de millones de dólares y euros para la “investigación más allá de las estrellas”, mientras el abandono y desigualdad terrestre es gigante e inhumana.

Por otro lado, la gran cantidad de políticos y empresarios avaros y ladrones se adueñan de lo poco que queda del planeta y nadie, NADIE —y a pesar de ser la gran mayoría— es capaz de hacer nada para evitar este exterminio al parecer intencionado y este regreso a los tiempos de la Inquisición, conquista y esclavitud mundial donde México es un claro y líder ejemplo de impunidad.

La pregunta es: ¿existe vida inteligente en la tierra?

La pregunta es: ¿existe vida inteligente en la tierra?

No me olvido de Don Fernando Elizondo #BroncoConFE

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Estos últimos días hemos sido testigos de interesantes acontecimientos políticos en el Estado. La fecha tan anhelada llegó…¡y de forma muy especial! Primeramente, presenciamos una toma de protesta directa y recalcitrante, pues Jaime Rodríguez “el Bronco” con todo y la presencia de la bancada priísta, el propio gobernador saliente Rodrigo Medina de la Cruz y el enviado presidencial Miguel Ángel Osorio Chong, pronunció un discurso interrumpido en muchas ocasiones por prolongados aplausos y expresiones de apoyo de todo tipo; y es que “El Bronco” no hizo más que transmitir lo que muchos neoleoneses sentimos: una aberración generalizada por la clase política hasta ese entonces gobernante, así como la indignación por recibir un Gobierno Estatal destrozado e hipotecado.

“El Bronco” no hizo más que transmitir lo que muchos neoleoneses sentimos: una aberración generalizada por la clase política hasta ese entonces gobernante, así como la indignación por recibir un Gobierno Estatal destrozado e hipotecado.

Posteriormente “El Bronco” se trasladó del Congreso del Estado al Palacio de Gobierno con vestimenta propia de su personalidad y de manera muy lenta para poder devolver las muestras de afecto que recibía. Una vez llegado al Palacio, se dispuso a cambiar de vestimenta nuevamente, y a colocar un anuncio con una crítica directa a su antecesor, sobre la famosa silla del gobernador, ordenando que sea retirada y colocada como pieza de museo, junto con el famoso escritorio del despacho del gobernador.

La primera acción de gobierno de “El Bronco” fue la de designar a los CC. Manuel González y Cuauhtémoc Antúnez, como Secretario General de Gobierno y Secretario de Seguridad Pública respectivamente. Con posterioridad y gradualidad se anunciarían los ocupantes de los demás cargos de la administración pública estatal, esta pendiente al día de hoy el cargo de Procurador, debiendo ser aprobado por mayoría por el Congreso del Estado.

Echando un vistazo al equipo de “El Bronco”, me atrevo a decir que el más esperado por la ciudadanía junto con el de Procurador —por aquello de “Los Medina”— es el de la ya muy anunciada Coordinación Ejecutiva. Y es que no olvidemos que esta nueva posición en la administración pública estatal es de reciente creación, la cual surge precisamente como uno de los puntos fundamentales de la “Alianza por la Grandeza de Nuevo León”, aquel acuerdo suscrito por ese entonces por los candidatos a la gubernatura del Estado, Jaime Rodríguez “El Bronco” y Don Fernando Elizondo.

No olvidemos que esta nueva posición en la administración pública estatal es de reciente creación, la cual surge precisamente como uno de los puntos fundamentales de la “Alianza por la Grandeza de Nuevo León”.

Si recordamos el propósito de esta “Alianza”, surge precisamente de situaciones que en esa fase electoral se encontraban en la mente de los electores: (i) la previsible división del voto entre ambos candidatos, afectando directamente a “El Bronco” quien se ubicaba en una mejor posición que la de Don Fernando; (ii) y la consecuencia del primer punto, una amenaza de que quien ganara la elección para gobernador no fuera alguien que representara la intención de apuntalar un gobierno ciudadano.

Esta acción entre ambos candidatos implicaba que Don Fernando abandonara su aspiración por la gubernatura, declinando a favor de “El Bronco”, y comprometiéndose a apoyar el proyecto de éste. Dicha situación fue recibida de diferente manera por la sociedad, pero no cabe duda que la mayoría de los que nos sentíamos más identificados con la propuesta de gobierno de Fernando Elizondo, apoyamos sin dudar mucho a la opción política que “El Bronco” representaba.

Es probable que si este espaldarazo de Don Fernando a “El Bronco” no se hubiera dado, precisamente hubiera dado lugar al dilema del voto útil: o voto por el mejor o voto por el que puede ganarle al partido en turno; además de que esa expectativa de tener una gran posibilidad para que un gobierno ciudadano al fin llegara a Nuevo León —la cual no sentimos cuando el candidato del Partido Encuentro Social declinó a favor de “El Bronco”— al fin era plausible. Por ello, tengo que reconocer y agradecer la decisión de Don Fernando de realizar este gesto en favor de quienes nos perfilábamos a enfrentar ese dilema. Y es que como ciudadanos de este gran Estado, nuestro desencono hacia los dos partidos políticos dominantes en Nuevo León no permitía soportar otros seis años de pésimo gobierno.

Considero que las posibilidades de “El Bronco” de ganar —al cual no consideré nunca como mal candidato sino que no me sentía familiarizado con su peculiar sentido de gobernar, y al cual ya me estoy acostumbrando— se encontraban en evidente peligro, pues el riesgo de sufrir el “voto duro” y la operación política que se podía dejar venir el día de las elecciones por parte de la entonces candidata Ivonne Alvarez era cada vez más latente.

El resultado fue grandioso, un amplio margen en el que “El Bronco” acumulaba prácticamente más votos que la suma obtenida de por PRI y el PAN juntos, representando un triunfo contundente para “El Bronco”, el objetivo primario se había cumplido. Y en parte esto fue posible no tan sólo por que Don Fernando representaba la transferencia hacia “El Bronco” de la cuarta fuerza política que podía ubicarse como “fiel de la balanza” en la elección, sino que además una buena parte de los “votantes indecisos” que conformaban al menos el 20% de los votos posibles según cualquiera de las encuestas levantadas, se pronunció al final por “El Bronco” sabiendo que no estaba solo, sino que arropado y acompañado por nada más y nada menos que de Don Fernando Elizondo.

Este gesto de Don Fernando no fue aislado, sino que fue recíproco de parte de “El Bronco” pues éste último se prestó a apoyar a todos los candidatos de Movimiento Ciudadano, favoreciendo en mucho que éste último obtuviera una alta votación en las demás candidaturas existente de esta fuerza política y específicamente posicionándolo como la tercera fuerza del Congreso del Estado. “El Bronco” además de estar bien acompañado por Don Fernando, tenía ahora a tres grandes “bronco-diputados”: el contundente Jorge Blanco, la reconocida Concepción Landa y el audaz Samuel García.

Concretamente hace unos días vimos como se presentaba una iniciativa para incluir la figura de la Coordinación Ejecutiva prometida en campaña a los nuevoleoneses, la cual salió “raspada” al incluírsele un candado de que quien fuese propuesto a ésta posición gubernamental, debía ser refrendado por la mayoría del Congreso.

Justamente antier se dio la comparecencia de Don Fernando en el Congreso del Estado, en la cual se le formularon muchas preguntas, algunas muy “picosas” pero todas sorteadas sin problemas, las cuales dejaban entrever que la aprobación hacia Don Fernando para ocupar la clave posición de la Coordinación Ejecutiva era casi un hecho, pues no se recibió ninguna expresión directa de rechazo, y además se le reconoció su amplia trayectoria profesional.

Consolidándose esa promesa de campaña: la de tener a Don Fernando en esa posición clave del nuevo Gobierno Estatal para, como dicen algunos, “hacer que lo imposible se haga posible”.

Ayer en el Congreso del Estado, al someterse a votación el punto de la propuesta de Don Fernando para tomar la Coordinación Ejecutiva, todos los legisladores de manera unánime se pronunciaron a favor de que Don Fernando ocupara esta posición. Con esto se daba paso a la toma de protesta de Don Fernando Elizondo Barragán ante el Congreso del Estado, y momentos más tarde ante el ahora Gobernador Jaime Rodríguez “El Bronco”, consolidándose esa promesa de campaña: la de tener a Don Fernando en esa posición clave del nuevo Gobierno Estatal para, como dicen algunos, “hacer que lo imposible se haga posible”.

Ahora estoy contento —mas no satisfecho—, pues se ha concretado esa imagen que nos forjamos muchos electores durante la última fase de campaña, una dupla en la que tanto “El Bronco” como Don Fernando cuentan con experiencia en el sector público, preparación profesional, y lo más importante, con todas las ganas del mundo de llevar por buen camino al Estado. Si bien ambos cuentan con personalidades muy distintas que ya todos conocemos, si ellos se lo proponen, pueden ser correctamente encausadas, resultar complementarias y dar a Nuevo León mucho, lo que nos merecemos todos: EL MEJOR GOBIERNO QUE EL ESTADO HAYA TENIDO EN TODA SU HISTORIA.

#GraciasDonFernando, de parte de un #BroncoConFE; no nos fallen.

Espero como ciudadano no equivocarme con este buen augurio que siento por ambos. Pero mientras tanto #GraciasDonFernando, de parte de un #BroncoConFE; no nos fallen.

Una nueva política en el mismo México

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La elección de 2015 en nuestro país ha marcado un cambio radical en lo correspondiente a los resultados electorales. Por un lado, la aberración de un partido por colocar posiciones populistas en los puestos de designación y, por el otro, una determinación ciudadana de hacerse presente en las urnas con una nueva ideología, que no conocen aún, pero que responde a la necesidad de cambio.

Hoy, tenemos una nueva percepción de la política pero en el mismo México. Se ha escrito mucho respecto a los resultados electorales de 2015. Todos tratan de descubrir qué fue lo que determinó resultados tan sorpresivos en diferentes latitudes de nuestra Patria, pero no se ha llegado al fondo.

Todo pareciera política pero no es así. El resultado de la elección reciente no es una causa, es un efecto, pero no de análisis político como muchos aseguran, ni mucho menos de profundas reflexiones ciudadanas sobre el futuro de México. Desde mi muy particular punto de vista, luego de haber sido parte de este proceso electoral, el origen de este cambio no es político.

El cambio tiene que ver con un estado emocional de los mexicanos. Un estado de indefensión, de desaliento, de inconformidad, e incluso de tristeza. Esta amalgama de emociones ha estado presente en cada una de las elecciones, y ha propiciado que los ciudadanos vayamos por un cambio, bueno o malo, no se puede saber aún, pero es un cambio.

La amalgama de emociones a la que me refiero tiene que ver con la cada vez más evidente incapacidad de los gobiernos para hacer su tarea. Los municipios del Área Metropolitana de Monterrey, que en otro tiempo fueron ejemplo de desarrollo, hoy son, para quienes aquí vivimos, hasta producto de vergüenza.

Por ejemplo, la destacada burguesía sampetrina hoy vive entre el caos de los baches, el estrangulamiento vial, la inseguridad y un gobierno sin idea de lo que es el respeto al desarrollo urbano humano y ordenado. Muy lejos esto de lo que antes fue San Pedro, y muy lejos también de lo que la gente quiere.
En el mismo rubro cae Monterrey, cuya alcaldesa enfatizó el interés por su campaña por la gubernatura, y olvidó cumplir con las competencias básicas de un gobierno municipal. El resultado es evidente: un Monterrey destrozado, estrangulado y con una imagen urbana deplorable.

La destacada burguesía sampetrina hoy vive entre el caos de los baches, el estrangulamiento vial, la inseguridad y un gobierno sin idea de lo que es el respeto al desarrollo urbano humano y ordenado.

Pero lo mismo podemos decir de Guadalupe, Apodaca, San Nicolás, Pesquería y Juárez. El análisis es el mismo.

Por lo que toca al Gobierno Estatal, éste ha creado desánimo en la gente por la postura centralista con la que ha distribuido los recursos federales, dejando a los municipios, y sus habitantes, en el abandono total. De igual manera, los cuestionamientos sobre actos de corrupción, del propio gobernador y algunos de sus familiares, han calado hondo en el ánimo de la gente, sobre todo de quienes votaron por él.

Del gobierno federal mucho es lo que se puede decir. La Casa Blanca, las casas de otros funcionarios de primer nivel, el contratista favorito, la fallida lucha contra la pobreza —que nos pone hoy con 2 millones más de pobres según evaluaciones del CONEVAL—, las mal llamadas reformas estructurales que no han logrado brindar a los mexicanos los beneficios ofrecidos.

Esto y muchas otras cosas hacen que los mexicanos hoy estemos tristes, que no sepamos qué hacer y votemos por quién sabe quién, que hará quien sabe qué, pero que no sea de los partidos que nos han decepcionado. Esta situación nos acerca a riesgos que hoy mismo sería imposible determinar.

Como resultado de lo anterior, hoy los mexicanos vemos a Carmen Salinas como Diputada Federal Plurinominal diciendo barbaridades en sus entrevistas, a Cuauhtémoc Blanco haciendo no sé qué, a un integrante de un grupo musical de Chihuahua como diputado federal y al Bronco en Nuevo León.

No puedo enjuiciar a quienes aún están iniciando sus tareas; el tiempo pone siempre a cada quien en su lugar. Sin embargo, el conglomerado social ahora no entiende que significa conflicto de intereses; no entiende por qué un subordinado audita al presidente; no entiende si los familiares del gobernador que acaba de salir son realmente campesinos; no entiende por qué se siguen aprobando desarrollos en San Pedro si ya es intransitable; en suma, no entiende por qué los políticos dejaron de trabajar para apoyar al ciudadano.

Es responsabilidad de los mexicanos que construyamos, juntos, este nuevo México que será el escenario de los cambios sociales y políticos que pondrán a nuestro estado, de nuevo, en el honroso lugar de líder en los aspectos empresariales, educativos, comerciales e industriales.

Si esto que vimos en la elección de 2015 es evolución, entonces estamos frente a una nueva política. Sin embargo, esta nueva política no tendrá resultados en el mismo México. Es responsabilidad de los mexicanos que construyamos, juntos, este nuevo México que será el escenario de los cambios sociales y políticos que pondrán a nuestro estado, de nuevo, en el honroso lugar de líder en los aspectos empresariales, educativos, comerciales e industriales. En esta nueva política todos debemos participar.

Octubre de 2015
Miguel Ángel Arreola
Grupo Omega Consultores de México, S.C.

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Cómo ganó el Bronco

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Ya sé, me van a decir que el tema está pasado de moda, pero creo que hay un punto importante que no ha sido muy comentado. Contrario a las opiniones que escucho regularmente, nuestro ahora gobernador no es producto del hartazgo generalizado del sistema partidista mexicano —que en Nuevo León culmina con la pésima administración de Rodrigo Medina—. Tampoco de la gran popularidad que tiene en las redes sociales y menos de ser el arquetipo del macho mexicano. Todos estos factores jugaron un papel importante, pero los que llevaron al Bronco a la victoria fueron los empresarios que están detrás de él. Como publicado por mi buen amigo el Perico Político el 14 de mayo de 2015, el candidato independiente contó con el apoyo de José Antonio Fernández, Fernando Canales Clariond, Carlos Slim, Alfonso Romo y Fernando Turner, entre otros… nomás.

Los que llevaron al Bronco a la victoria fueron los empresarios que están detrás de él.

Según registro, la historia transcurrió así: el candidato cobró popularidad con sus peripecias como alcalde de García —guardando el debido respeto por la muerte de su hijo, secuestros y demás agravios a su familia—, esta popularidad se vio disparada gracias a su contacto con la gente a través de las redes sociales y la viralización de su documental “Un Bronco sin Miedo”; gran parte de la población se identificó con el personaje por ser el arquetipo de macho mexicano y la mezcla eferveció a tal grado gracias al tremendo hartazgo de la población mexicana sobre los partidos políticos y la broma de gobernantes con los que hemos arrastrado desde hace sexenios. Pero seamos realistas, no importa qué tan popular se sea o cuanto arrastre se traiga; es necesario el aval de los señores del dinero para poder sentarse en la silla de Nuevo León.

Seamos realistas, no importa qué tan popular se sea o cuanto arrastre se traiga; es necesario el aval de los señores del dinero para poder sentarse en la silla de Nuevo León.

Ahora, para especiar un poco la ensalada, analicemos la coyuntura desde el punto de vista económico. Si tomamos en cuenta que la principal opositora en la contienda por la gubernatura de Nuevo León, Ivonne Álvarez, también tenía sus padrinos —Alfa, Deacero, Cemex y Vitro—; y le agregamos a la mezcla nuestro ingrediente secreto, llamado Monterrey VI, se hace evidente que la disputa finalmente fue entre dos grupos económicos. Por el lado de Alfa, grupo corporativo que entre sus haberes tiene a la empresa extractora de petróleo y gas, Newpek, podemos deducir un interés por la extracción de gas shale en Nuevo León, una actividad económica que depende de la creación del controversial acueducto. Por el lado de Femsa, empresa que invierte grandes cantidades de dinero en proyectos que promueven la recuperación natural de los mantos acuíferos y está en contra de traer agua sucia del Pánuco, está claro que la prioridad es seguir haciendo cheve y coca con aguas de primerísima calidad, casi regaladas.

Entonces no nos confundamos, lo que se disputó en esta como en todas las elecciones fueron muchos ceros entre dos grandes grupos de poder. Y no nos volvamos a confundir, personajes como Armando Garza Sada, cabeza mayor de Alfa, que también se sienta en el consejo directivo de Femsa, son común denominador; entre empresarios, igual que entre políticos, podrán estar peleados por fuera, pero por dentro, todos son cuates y todos ganan.

Fuentes:
http://www.excelsior.com.mx/opinion/ana-paula-ordorica/2015/05/22/1025481
http://www.jornada.unam.mx/2015/05/15/opinion/019a1pol
http://www.alfa.com.mx/NC/consejo-de-administracion.htm

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Furor neoleonés; interés juvenil.

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A pesar de todos los sentimientos encontrados que me causa el realizar una opinión acerca de Jaime Rodríguez, “El Bronco”, heme aquí compartiendo mis impresiones. Puedo decir que me parece totalmente normal que los medios de comunicación se vuelquen a favor suyo, y que miren con esperanzas a la nueva administración; pues Nuevo León y su gente se encuentran en un estado de honeymoon y enamoramiento en torno a las expectativas creadas por los acontecimientos a futuro.

Considero que la llegada de Jaime Rodríguez verdaderamente trae un nuevo aire de frescura a la política local, y no sólo por su no­-pertenencia a un partido político (actualmente, pero no hace tres décadas), sino por el perfil que tiene el actual edil. Difícilmente veríamos a un Fernando Canales, incluso en su versión más populachera, diciendo frases como “A jalar, que se ocupa”. Me parece casi imposible imaginar a Sócrates Rizzo teniendo tanta cercanía con la gente y, por nada del mundo, imagino a Natividad González Parás prefiriendo recibir a los medios de comunicación en un lugar distinto a una oficina moderna, amueblada y con todas las comodidades.

La administración de Jaime Rodríguez Calderón de igual manera ha despertado a otros sectores de la sociedad. Si consideramos que un ciudadano, según la RAE (2015) es aquella persona facultada con derechos, está sujeta a ellos y, al ejercitarlos, interviene en su país; si consideramos todo esto, entonces la reacción que Jaime ha logrado en esta entidad trasciende más allá de los ciudadanos, lo cual me parece genial. ¿Por qué digo esto? Porque he tenido la fortuna de escuchar las inquietudes y comentarios por parte de alumnos de bachillerato y he de decir que, aunque no participaron directamente en el proceso electoral anterior, su interés es excepcional y muy válido. “Profe, ¿usted qué cree que va a pasar con el Bronco?”, “Todo lo que ha prometido el Bronco, ¿a poco sí lo va a poder hacer?”, “Mis papás dicen que el Congreso le va a tapar todo al Bronco”.

Es indispensable que se mantenga el interés y que, con lupa, sigamos las acciones del nuevo gobierno, pues hipócritas seríamos nosotros si no buscamos la excelencia tras haberla exigido.

Aunque con algo de tendencia y juicios de valor, todos estos comentarios resaltan que, efectivamente, existe un legítimo interés por parte de los jóvenes, lo que se podría traducir en un sustancial aumento en la participación ciudadana y, por ende, en el retorno del involucramiento de la sociedad en la política, que no es otra cosa que la administración de nuestra propia convivencia (por más complicado que parezca). Este deseo de conocimiento y gusto por la política a nivel local representan un primer paso para aquellos que se refugiaban en la apatía generada por el constante desaire de los actores locales; y qué dicha que todo se dé en el amanecer de un nuevo mandato y no por circunstancias relacionadas con algún tipo de tragedia.

A involucrarse y participar, que se ocupa.

Es indispensable que se mantenga el interés y que, con lupa, sigamos las acciones del nuevo gobierno, pues hipócritas seríamos nosotros si no buscamos la excelencia tras haberla exigido. Si los partidos políticos aprendieron su lección, dentro de tres años podremos ver los frutos aquí en nuestro Estado. Por lo pronto, regocijémonos por esta nueva era, busquemos involucrarnos, y recordemos que este cambio representa la oportunidad de darle énfasis a un tema que por mucho tiempo fue abandonado. “A involucrarse y participar, que se ocupa”.

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El mayor peligro de la prensa es que puede destapar la verdad

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Altavoz es un medio independiente. Que da eco a las voces de ciudadanos y ciudadanas que tenemos algo que decir. Y más allá de servir como mensaje de publicidad para este nuevo proyecto, quiero destacar que este medio de opinión cubre una NECESIDAD actual. Y con esto me refiero a la falta de medios de comunicación que nos transmitan ideas IMPARCIALES (por si no nos quedó claro en la cobertura de la prensa local en el reciente periodo electoral).

Altavoz es un medio independiente. Que da eco a las voces de ciudadanos y ciudadanas que tenemos algo que decir.

Y para esto quiero empezar mis columnas resaltando lo obvio: los medios de comunicación y la política están entrelazadas. Bien lo podemos ver en el alza de presupuesto dirigido hacia comunicación e imagen gastado en el último y controversial sexenio medinista.

También vemos medios de comunicación manejados por las riendas de algunos partidos y algunos otros entrelazados en escándalos que buscaron pasar desapercibidos.

Para esto, todos conocemos (quiero pensar) el caso de la Casa Blanca, reportaje llevado a cabo por Carmen Aristegui y su equipo de investigación. Ahora la periodista presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una demanda contra el Estado mexicano por denegación de justicia, censura y presiones atentatorias contra la libertad de expresión, al detallar las presiones que recibió por parte de la empresa para la que laboraba (MVS Radio) en relación al reportaje presidencial.

Independientemente de si creemos que la publicación del caso le costó el trabajo, o si la terminación de su contrato laboral fue ajeno a ello (y de todas las opiniones que nos podamos formar al respecto), miembros varios del Consejo Rector de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, por ejemplo, resaltaron que la presentación del caso representa un importante paso en la lucha contra la CENSURA mediática en busca de la libertad de expresión como derecho humano.

Y aunque muchos no concuerdan con la línea periodística, la ideología o corriente política de Aristegui, es de reconocer que el impulso de casos como este ante instancias internacionales (independientemente de su resolución) marca un precedente para el alcance de libertades, en este caso, de la libertad de expresión que tanto se ha visto lastimada en nuestro país:

La expresión en cifras: El Índice Mundial de la Libertad de Prensa realizado año con año por la Organización Internacional Reporteros Sin Fronteras, sitúa a México en 2015 en la posición 148 de 180 países, clasificando al país en “situación difícil” ante la multiplicación de asesinatos, secuestros, agresiones y amenazas en un clima de impunidad casi total. Lo anterior, refleja un retroceso desde la primera medición en 2002, cuando México se encontraba en el lugar 75.

El foco rojo del país: Desde 2010 hasta la fecha, se han registrado 13 periodistas asesinados en Veracruz: 11 dentro del territorio y 2 después de abandonarlo.

Y así, las dos caras de la moneda: tenemos medios de comunicación que censuran contenidos por intereses particulares diversos y un gobierno que dejó de preocuparse por la seguridad de sus periodistas desde hace mucho tiempo.

En palabras de Frank La Rue, ex Relator Especial de la ONU sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de expresión: “La impunidad promueve un clima de incertidumbre y desconfianza, y constituye uno de los mayores obstáculos para el ejercicio de la libertad de expresión en México”.

El México de la actualidad pide a gritos un gobierno enfocado en el respeto a la libertad de expresión y al combate de la impunidad en la materia.

El cambio que se requiere engloba cada parte de la ecuación: necesitamos medios de comunicación capaces de funcionar con INDEPENDENCIA de las autoridades, políticas públicas que redoblen la PROTECCIÓN de los periodistas y consoliden un ambiente de SEGURIDAD que acabe con la necesidad de la AUTOCENSURA.
Necesitamos CALIDAD y PLURALIDAD en la información que se nos presenta y para esto se requiere de instituciones transparentes.

Necesitamos medios de comunicación capaces de funcionar con INDEPENDENCIA de las autoridades, políticas públicas que redoblen la PROTECCIÓN de los periodistas y consoliden un ambiente de SEGURIDAD que acabe con la necesidad de la AUTOCENSURA.

A nosotros también nos toca tarea: informémonos, participemos, alcemos nuestra voz.

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿A qué nos atrevemos?

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Hoy como todas las mañanas, luego de revisar los correos cotidianos y demás pendientes laborales, ingresé irrevocablemente a Facebook, Instagram, YouTube, Twitter. No hace falta recalcar la tendencia actual de nosotros los jóvenes: “los hípsters”, “los millennials”, y cuanta subcultura existe. El texto de hoy, no hace referencia a ninguna noticia del día ni a hechos políticos relevantes. Creo que ni siquiera podría definir muy bien sobre que escribo hoy o el tema que se desarrolla en estas breves líneas, pero eso sí: sé por qué lo hago. Sin ánimos ni afán de sonar como la niña hippie-ñoña, luego de varios días de disque análisis sociológico en redes sociales (tan chafo o poco aspiracional como eso pueda sonar) me di cuenta que hoy por hoy, los jóvenes nos atrevemos.

Así, tal cual. Nos atrevemos. Nos atrevemos a hacer lo que mucha gente considera inconcebible, innecesario, muy “mainstream”, incluso hasta como sin chiste. Pero, ¿saben qué me causa algo de problema, honestamente? Que cada vez veo a más gente haciendo lo que yo no me quise atrever por el famoso miedo al qué dirán, por no sentirme suficientemente preparada. Y que flojera la verdad. No tengo la menor duda de que los jóvenes mexicanos somos talentosos y si no lo somos, seguimos intentando hasta en verdad serlo, porque la vida no es más que eso, creer en sí mismo. Y sí, ya sé que suena cursi pero vaya que los clichés por algo son clichés. Lejos de que si la gente se la cree o no, considero que lo mejor sería primero trabajar en lo que sí sabes y crees de tí, porque al final termina por potenciar incluso muchos de nuestros talentos ocultos o dormidos. El chiste es atreverse.

Ahora bien, pienso también que es sumamente importante y esencial una cosa: ser honesto consigo mismo. Y es que no es nada diferente a estar a gusto con lo que se dice y lo que se ha hace. Tener una especie de paz y satisfacción con las acciones propias y la congruencia de ellas, las cuales inevitablemente se ven reflejadas en la sociedad que se construye día a día. Tener la tranquilidad y serenidad de hacer las cosas bien porque se encuentra intrínsecamente ligado a nuestra personalidad. Atrevernos a elegir querer hacerle un bien a nuestro prójimo porque queremos, y no sólo por tratarse de alguna imposición social, ley o norma.

Me parece que lo que hacemos a partir de nuestra verdadera esencia como seres humanos, es lo más cercano a experimentar la calma y despreocupación de la que hablo. He llegado a pensar que la forma más pura de rebeldía radica en el nivel de fidelidad y lealtad que nos proveemos personalmente, y en la capacidad de saber distinguir, identificar, de señalar y denunciar lo que se encuentra podrido, corrupto e impune en la sociedad.

Atrevámonos a pensar colectivamente, como mexicanos, como jóvenes que ya están cansados de pan con lo mismo y que saben que pueden cambiar el rumbo del país.

Me parece más que extraordinario que los jóvenes se atrevan a soñar, a crear, a innovar para sí mismos, para desarrollar sus talentos y vida profesional; pero creo que es imperativo hoy por hoy también atrevernos a diseñar, y construir el México que sabemos nos merecemos. Atrevámonos a pensar colectivamente, como mexicanos, como jóvenes que ya están cansados de pan con lo mismo y que saben que pueden cambiar el rumbo del país. No por moda, si no por convicción.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Herencia Maldita

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Muchos de este lado del país estamos de fiesta, hace sólo un par de días concluyó probablemente el peor sexenio que ha tenido que atravesar el Estado de Nuevo León, y eso en verdad es motivo de celebración.

Muchos de este lado del país estamos de fiesta, hace sólo un par de días concluyó probablemente el peor sexenio que ha tenido que atravesar el Estado de Nuevo León, y eso en verdad es motivo de celebración.

El arranque del Gobierno del Ing. Jaime Rodríguez Calderón (“El Bronco” para la raza) ha generado una gran expectativa en las posibilidades que conlleva tener un Gobierno “Independiente”. Propios y extraños han encontrado en la figura del Bronco un héroe cabalgante que acabará con la corrupción y pondrá en senda de crecimiento a la siempre pujante “Sultana del Norte”.

Aún y cuando la buena voluntad y el talento llegasen a existir, el Gobierno entrante ya carga consigo un presagio desafortunado, una herencia maldita que puede diezmar hasta al más hábil de los políticos: la gigantesca Deuda Pública Estatal.

El recién Gobierno saliente declaró ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP o Satanás) una deuda pública de 61,077 Millones De Pesos (MDP). Esto corresponde a un 5% del Producto Interno Bruto (PIB) que genera el Estado y a un incremento durante el sexenio de 129%, obligaciones financieras que representan un 229% de los recursos que recibe el Estado por concepto de participaciones federales (principal fuente de ingresos de los Estados), y que colocan a Nuevo León como uno de los cuatro Gobiernos más apalancados e irresponsables del país.

El recién Gobierno saliente declaró ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP o Satanás) una deuda pública de 61,077 Millones De Pesos (MDP).

Para no acabarla de amolar, durante los últimos días distintos académicos, representantes de organismos de la Sociedad Civil y hasta el mismo Bronco en su toma de protesta, han revelado que las cifras presentadas ante SHCP, ¡tranquilamente omiten un rubro de la deuda estatal!

Como explica el Dr. Abel Hibert, Economista y Director de Posgrado de la Universidad Metropolitana de Monterrey (UMM), la cuenta pública del segundo trimestre del 2015 (http://archivo.nl.gob.mx/?P=transparencia_sfytge&concepto=informes-cuenta-publica) no aclara cuánto es la deuda que se tiene ante proveedores, y esconde un pasivo aproximado de 45 Millones De Pesos, adicionales a los 61,077 antes mencionados. Tomando esto en cuenta, la deuda pública podría alcanzar un valor aproximado de 106,077 millones de pesos, lo cual representa un incremento del 391% de la deuda durante el sexenio 2009 – 2015 ¡El 8.6% del PIB estatal!

Las excusas que se han dado a lo largo de los años han sido bastantes, entre ellas, las más recurrentes son los destrozos del “Alex” en el 2010, la inversión necesaria para acabar con la crisis de inseguridad, y mi favorita: la fuerte inversión que se hizo en infraestructura de vanguardia y obra pública de primer nivel en Nuevo León.

Los señalamientos y la culpas se han presentado en todos los bandos, y no han parado en los últimos meses; ahondar en ese tipo de grilla no es la intención de este escrito. Al igual no pretendo marearlos más con cifras como los 6,600 millones de pesos de déficit que tuvo la administración anterior a Julio del 2015, o los 71,996 millones de pesos de gasto corriente ejercidos en el 2014 (de los cuáles 20% fueron destinados a nóminas).

Lo importante de toda esta marabunta de números no es lo sucedido, si no lo que podemos esperar del próximo gobierno en base nuestras condiciones actuales:

1.- El Gobierno Estatal no tendrá mucho margen de maniobra en temas de inversión, ya que tiene menos capacidad para endeudarse; le van a prestar más caro, y la misma operación le representa perdidas.

2.- El contexto macroeconómico (precio del dólar, precio del petróleo y perspectivas de crecimiento económico) tendrá repercusiones negativas en los montos de participaciones federales, prolongando la agonía e inmovilizando más al gobierno.

3.- Por los puntos antes mencionados, es muy seguro que no veamos la eliminación o disminución de impuestos estatales como la tenencia (el Santo Grial), y en determinado caso podamos ver un incremento de estas.

El Gobierno Estatal no tendrá mucho margen de maniobra en temas de inversión, ya que tiene menos capacidad para endeudarse; le van a prestar más caro, y la misma operación le representa perdidas.

Es un panorama desalentador, mas es remontable. Con la experiencia de nombres como Fernando Elizondo Barragán o Fernando Turner, el Gobierno Bronco podría idear medidas para voltear el marcador, como:

1.- La obvia restructuración de la deuda. Especialmente renegociando con aquellos proveedores faltos de finiquito, y eliminando proyectos de inversión insostenibles.

2.- La disminución de la carga que tiene el gasto corriente en el presupuesto estatal (cortar cabezas y tumbar aviadores). Se debe de crear un aparato de gobierno más eficiente que requiera de menos elementos, y produzca más beneficios sociales.

3.- La generación de proyectos de inversión pública al estilo de la acupuntura: inversiones pequeñas, dirigidas estratégicamente en el origen de los problemas y malestares sociales.

El éxito o fracaso de su gobierno se definirán en buena medida en que tan bien afronte estos retos y que tan bien nos deje parados para los años venideros.

En fin, la vara que debe de medir el desempeño de la gestión del Bronco no debe de ser que tantas promesas de campaña cumplió o que tan contenta tenía a la gente. El éxito o fracaso de su gobierno se definirán en buena medida en que tan bien afronte estos retos y que tan bien nos deje parados para los años venideros. Acuérdense que “el político de ocasión es aquél que cuando toma decisiones sólo piensa en las próximas elecciones, y el estadista, es aquél que lo hace pensando en las próximas generaciones”.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”