#ElTalónDeAquiles: “Los Siete Pecados Capitales de Enrique Peña Nieto”

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El cambio generacional es importante porque supone innovación. El refrescante (aunque limitado) “Pacto por México”, un acuerdo inter-partidario suscrito en diciembre de 2012, que permitió reformas estructurales en educación, telecomunicaciones, y energía, encarna el potencial de Enrique Peña Nieto (EPN) para renovar la política de su país, e ilustra también su fracaso. Pocos son los avances en los ejes de acción definidos en esa iniciativa: el fortalecimiento del Estado, la ampliación de derechos económicos y sociales (democratización político-económica), y la participación ciudadana en el diseño, ejecución, y evaluación de políticas públicas. El primer pecado capital de EPN, un error usual en la política mundial contemporánea, es haber defraudado las esperanzas de cambio de sus votantes. 

En efecto, como líder partidario, su figura acongoja. Su candidatura al frente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es símbolo de una modernización fracasada. Siempre se podrá argüir que difícil es que una persona transforme sola estructuras internas que empezaron a ser erigidas noventa años atrás. Pero el sexenio 2012-18 es una suma de oportunidades perdidas para cambiar la avejentada y anacrónica cultura priista. “Casa Blanca”, el escándalo por la compra de propiedades por parte de la pareja presidencial, y que simboliza la inmortalidad de las arcaicas formas de hacer política, encarna el segundo pecado capital de EPN. Además de resucitar y perennizar un tema inscrito en el ADN del PRI corporatista -la corrupción- el caso recordó la prepotencia del PRI neoliberal. Nada malo hubo, según EPN: si el gobernante ofreció excusas… es por empañar “la credibilidad de la institución presidencial”. ¡Pues gracias!

La errática política exterior es su tercer pecado capital. Claro, desde que decidió mirar al norte, el México neoliberal de los años 1990s decidió dejar de ser uno de los países más ricos de América Latina para convertirse en el socio (requete) pobre de Norteamérica (reduciendo además a lo económico su mirada multidimensional internacional). Se acabaron las alianzas con los países andinos, la política autónoma hacia el Caribe y el rol de poder subregional en Centroamérica. Por supuesto, EPN no tiene vela en ese entierro, pero sí en cuanto a su fracaso en privilegiar, como lo prometió, el multilateralismo para disminuir la dependencia de Estados Unidos. A decir verdad, todos los presidentes de México desde Carlos Salinas son culpables de lo mismo. Lo que convierte hoy en capital este pecado, es el marco de la ascensión del presidente Trump. La repugnancia nacional y la vergüenza ajena ante el servilismo mexicano en el marco de la cuestión migratoria y de la renegociación comercial norteamericana, fue evidente. La popularidad de EPN nunca se levantará de los deslices diplomáticos cometidos entre 2016 y 2018. 

A nivel económico, un crecimiento anualizado de alrededor de 2% del Producto Interno Bruto (PIB) y el mantenimiento de la “estabilidad”, son a menudo mostrados como signos de éxito. Cierto es que el crecimiento del PIB mexicano a partir de 2014 es mayor que el de Latinoamérica, que el desempleo urbano abierto 2014-16 bajó en poco más de un punto porcentual, y que el salario medio real, aumentó. Pero los datos formales en un país en donde lo informal representa al menos 25% de la actividad económica son, en el mejor de los casos, parciales. Además, no solo México seguía siendo en 2017 uno de los países más desiguales de la región, sino que el número de pobres permaneció invariable durante el sexenio 2012-18 (43,6% de la población en 2016). Malgastar el potencial económico existente en México para implantar reformas progresistas tendientes a disminuir las desigualdades, es el cuarto pecado capital de EPN. Que alguien me explique por qué es un “éxito económico” dejar un país tan pobre como se le encontró.

La inseguridad ciudadana es sin duda una mancha indeleble de este sexenio, el cual inició con el loable objetivo de privilegiar la prevención sobre la confrontación. Se buscó así dejar de combatir al crimen organizado para esforzarse en disminuir la violencia colectiva que tanto aquejaba a la ciudadanía. Sin embargo, la realidad superó la ficción. Los 31,174 asesinatos cometidos en 2017 (la tasa fue de 25 homicidios por cada 100,000 habitantes) hacen de ese año el más mortífero de la historia del país. Peor aún, la tendencia en la violencia generada por los choques entre las autoridades policiales y militares, y los carteles de la droga, sigue siendo hoy, a la alza. El quinto pecado capital de EPN es cuantificable: los homicidios ascendieron en marzo de 2018 a 104,583, superando así los 102,859 registrados durante el sexenio de Felipe Calderón, durante el cual se desarrolló la infame “Guerra contra el Narcotráfico”.

Con la torpe gestión de la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, su sexto pecado capital, EPN hizo exactamente lo contrario a lo firmado en el “Pacto por México”. En vez de reforzar el Estado, extirpó todo amago innovador. En vez de promover la democracia, repitió una hipótesis cuya veracidad fue categóricamente desmentida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): no es cierto que policías corruptos hayan entregado los estudiantes a grupos criminales, quienes los habrían incinerado en un basurero. Esta mentira perpetúa el manto de impunidad que protege a los culpables. En vez de suscitar la participación ciudadana en la formulación de políticas públicas, Ayotzinapa muestra la importancia que EPN dio a la transparencia, la imputabilidad política, y la vigencia del Estado de Derecho: ninguna.

El séptimo pecado capital de EPN, que lo sintetiza todo, es el haberse constituido en el reproductor de los vicios del pasado en vez de convertirse en el arquitecto de las aspiraciones de futuro. En una encuesta publicada en agosto de 2018, el 66,8% de la población desaprobó su gestión, mientras que tan solo 21,2% la aprobó. ¿Qué esperar dados los antecedentes aquí expuestos? México llega al desenlace de un interminable sexenio que la mayoría desea olvidar. Que la guerra contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se detenga. Es tiempo de suspirar y respirar, aunque sea por unos cuantos minutos. 

Fernando A. Chinchilla

Nuakchot (Mauritania), noviembre de 2018

PRI plantea gobierno de coalición en NL

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Para que el Ejecutivo tengo la opción de impulsar agendas en conjunto como uno o varios partidos en el Congreso, el PRI propondrá crear la figura de Gobierno de Coalición en el Estado.

Al no haber una mayoría absoluta en el Legislativo y con un Gobernador independiente, este régimen le permitirá hacer equipos con diputados de diversas bancadas para aprobar temas e incluso nombrar en conjunto a los integrantes del Gabinete, previa consulta ciudadana.

La propuesta del diputado Álvaro Ibarra plantea modificaciones a la Constitución local para homologarla con Federal y dar al Legislativo la tarea al elaborar y aprobar el convenio de trabajo.

“Es una disposición que cambiará la forma de gobernar y legislar en el Estado“, señalo el legislador tricolor.

Nuevo León por primera vez es g0bernado por alguien postulado por la vía independiente, tenemos por primera vez un Congreso con ocho fuerzas políticas, donde nadie tiene una mayoría absoluta, lo que resulta de manera natural que los consensos entre el propio Congreso y con el Poder Ejecutivo no sean los mejores o mas rápidos”.

La figura de Gobierno de Coalición en México surgió con la reformas a la Constitución federal en 2014, con el que el Presidente Enrique Peña Nieto formalizo una coalición parlamentaria con PRI, PAN, PRD y otros partidos menores para negociar un agenda de temas, conocido como “Pacto por México” para sacar adelante las reformas Educativa, Energética, Telecomunicaciones, entre otras.

 

 

#HojaDeRuta: “El que se va y el que llega”

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¿Cómo pasó la administración de EPN de ser una locomotora del reformismo a tener el presidente más repudiado en la historia contemporánea del país? ¿La narrativa de la Cuarta Transformación funcionará como un vehículo inspirador durante todo el gobierno de AMLO?

En el marco de la Cuarta Semana de la Comunicación, llevada a cabo en la Facultad de la disciplina de la UANL, tuve oportunidad de moderar un diálogo sobre la comunicación política de dos gobiernos federales: el que se va, comandado por EPN; y el que está por llegar, encabezado por AMLO.

Participaron Víctor Martínez, Director de Noticieros de Multimedios; Alejandra del Toro, ex candidata a Diputada Local y consultora en comunicación, y Luis Mendoza, también consultor en comunicación y articulista.

A continuación, algunos de los puntos que destaco de la charla:

– El sexenio de EPN tuvo un inicio a todo vapor basado en la narrativa reformista, para después derrumbarse por completo. Inició con el Pacto por México como gran gesto simbólico-político, logrando destrabar dos sexenios de letargo legislativo y buscando un relato de “salvamento” del país desde la prensa internacional. Se tomó la decisión estratégica de sacar la seguridad del centro de la comunicación, después de un sexenio de “guerra” como fue el de Calderón. El encanto duró poco. Los puntos de inflexión fueron la infame “casa blanca” y la masacre de Ayotzinapa, así como la pila de casos de corrupción de gobernadores de extracción priista.

– La narrativa del reformismo no era cautivadora ni emocionante, y la reacción a las crisis fue terrible. Angélica Rivera dando la cara para explicar la “casa blanca”; la “verdad histórica” y el “ya me cansé” de Jesús Murillo Karam en el Caso Ayotzinapa, así como la falta de condena y acción contundente ante la corrupción de los gobernadores, fueron factores que consolidaron la percepción de la administración peñista como corrupta.

– EPN desperdició la mejor oportunidad de recuperación de capital político e imagen: en lugar de enfrentar a Donald Trump, le ayudó. En el marco de la campaña presidencial norteamericana en 2016, el gobierno federal mexicano tomó la aún hoy inexplicable decisión de invitar a Donald Trump al país, dándole tratamiento de Jefe de Estado. Esto fue percibido no solo como una humillación al presidente, sino a las y los mexicanos. Aunque se trató de justificar la medida una vez que triunfó el magnate norteamericano, el repudio popular al acto y la actitud fue generalizado.

– La estrategia de comunicación de EPN en la segunda mitad del sexenio fue un mea culpa que no funcionó. Dos frases ejemplifican lo anterior: la oficial, que fue “lo bueno cuenta, y cuenta mucho”; y una de las que marcó el sexenio, dicha de forma espontánea, casi un pensamiento en voz alta con los dientes apretados: “Ya sé que no aplauden”. Un gobierno que realizó, más que una petición, un ruego a la ciudadanía de no ver solamente los errores, sino reconocerle algunos aciertos. Nunca sucedió.

– AMLO capitalizó haber sido el principal vocero de la lucha contra la corrupción ante una realidad que le dio la razón. La oposición en general cobró caro los errores al peñismo. El repudio ciudadano tuvo su expresión climática en el contundente resultado del primero de julio. Habrá que agregar que uno de los pocos aciertos de EPN en el cierre del sexenio vino de una inacción: se mantuvo al margen de la elección presidencial y reconoció rápidamente el triunfo, dando lugar una transición tersa que contrastó contra los conflictos y polémicas que se vivieron en 2006 y 2012.

– La narrativa de la cuarta transformación encabezada por AMLO cobró sentido en un país molesto y deseoso de cambio. El equiparar la nueva administración federal con los principales momentos de cambio histórico en el país tiene heroísmo y emoción, pero habrá de contrastarse contra la realidad y desgaste de gobernar a partir del próximo diciembre.

También se discutieron temas como la conversión de EPN en un meme, AMLO como una máquina de generación de notas, el papel de las redes y la transformación de los medios en un contexto de desconfianza. Un gran espacio para un enorme tema.

gilberto@altiusconsultores.com

Marcelo Ebrard niega autoexilio en París

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Marcelo Ebrard negó que su estancia en París, Francia, haya sido un autoexilio.

De acuerdo con quien fue propuesto como futuro canciller, después de dejar la jefatura de gobierno se fue a Francia para “aprovechar el tiempo”, pues en México había una campaña de desprestigio en su contra, promovida por Miguel Ángel Mancera.

En entrevista con Carlos Loret de Mola para Despierta, Ebrard dijo que al dejar el gobierno capitalino se enfocó en el proyecto de Ciudades Seguras, en el que colaboró con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y posteriormente apoyó a organizaciones migrantes, durante el periodo de campaña presidencial en Estados Unidos.

Ebrard afirmó que se fue de México luego de haber competido por reformar al Partido de la Revolución Democrática (PRD), para que no firmara el Pacto por México, pero “cuando vi que eso ya no se iba a poder… opté por esta acción en el exterior”.

Al ser cuestionado sobre si su decisión de vivir fue en París, Francia, fue una forma de “autoexilio”, o una salida ante las presiones políticas que se dieron en su contra en México, Marcelo Ebrard respondió que lo hizo “para aprovechar el tiempo, porque aquí no me dejaron ni ser diputado suplente”.

“Me registré como candidato a diputado suplente y ni eso se me permitió, entonces dije bueno, no hay espacios políticos en México, entonces aprovecho mi tiempo en esas tareas”, señaló.

El exjefe de gobierno en Ciudad de México afirmó que, a su salida de la administración capitalina, “hubo mucho infundio, mucha calumnia, mucha hostilidad de ambos gobiernos, D.F. y nacional, pero aquí estamos; no tenían fundamentos todas esas ofensivas, porque si los hubieran tenido no estaría hablando aquí”.

Ante la pregunta de quién promovió la campaña en su contra, Marcelo Ebrard contestó que fue Miguel Ángel Mancera, “a lo mejor porque quería ser candidato en 2018, y acabó como senador”.

Sobre la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), Ebrard señaló que espera que esta concluya antes de que se dé el cambio de gobierno en México, pues con la administración actual se encuentra avanzada y “está funcionando bien”.

“Estamos en consultas intensivas todo el tiempo; en la negociación se está dando la opinión del equipo de transición sobre aquello que está negociado, porque hay que recordar que hay cosas que no han avanzado”, dijo.

Ebrard reconoció que el equipo de López Obrador tiene “diferentes puntos de vista” con el gobierno actual, y pueden tener reservas por los distintos focos ideológicos sobre el TLC, “pero ya está avanzado, entonces es muy difícil decir que vamos a volver atrás sobre lo que hay. Debilitas mucho la posición de México si ese fuera el caso”.

Balance de cuentas, Fin del Sexenio

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En menos de un mes, millones de mexicanos saldremos a votar a las urnas, a elegir a nuestro futuro Presidente por los próximos 6 años, una de las reglas del presidencialismo mexicano no escritas es: a los 6 años dejará el poder y te retirarás del servicio público.

Hay un candidato que piensa que todo esta mal, que se requiere destruir todo y empezar todo desde cero, que la corrupción galopante es la culpable de todos los males, ciertamente es algo que molesta a todos y más en un país donde el costo de uno de los bienes inelásticos en la economía se compone en 40% de impuestos, me refiero,  a la gasolina.

Es prudente mencionar que el gobierno que está por terminar el próximo 1 de diciembre, se atrevió en conjunto con la oposición a sacar reformas como la energética, educativa, electoral, competencia económica y telecomunicaciones (estas desde el punto de vista propio como las más importantes en los bolsillos de los mexicanos y las “más populares”), desde luego está la reforma hacendaria que nos dejó enojados por el alza en el ISR a las personas que mas ingresos tienen, el IEPS que en opinión propia a alimentos de alto contenido calórico (viene a ser meramente recaudatorio y sin probabilidad de acreditarlo como lo es el caso del IVA).

La reforma energética adopta un modelo de libre competencia en dos empresas productivas del Estado (CFE y PEMEX) que tienen graves problemas en sus finanzas y el tema de las pensiones, que se debió manejar desde tiempos de Salinas de Gortari bajo esquemas de libre mercado e inversión por parte de la IP, mediante estrategia compartida donde el riesgo y ganancias fueran para todos los participantes (incluyendo al Gobierno) y permitir la entrada de capitales en toda la cadena productiva del sector desde exploración hasta venta al público.

La reforma política electoral que tiene a bien incluir a los ciudadanos en las elecciones con la figura de las candidaturas independientes, sin duda algo que la Administración pública tenía como pendiente desde el 2006, con el caso de Jorge Castañeda, que hoy en el caso de Nuevo León una entidad federativa competitiva tiene ya un gobernador independiente.

La de competencia económica introduce organismos (COFECE y Tribunales de Competencia Económica) que por primera vez investiga y castiga de manera efectiva a los agentes económicos preponderantes por prácticas que afectan al consumo de las familias y empresas. 

En materia educativa el garantizar la calidad de la educación y la evaluación de los docentes por un organismo constitucionalmente autónomo (INEE) e instaura una educación de calidad para los niños y jóvenes mexicanos, se le tiene que seguir que apostando e invirtiendo en este rubro pero que sea a gasto de inversión como las TIC e instalaciones de calidad no a “sueldos de aviadores”. 

La de telecomunicaciones que regula y abre el mercado de sectores ante monopólios como son el  triple-play (telefonía, televisión de paga e internet) para que haya mayor cantidad de oferentes y los pequeños productores se beneficien de la infraestructura de los grandes como es el caso de la tarifa de interconexión, eliminando la larga distancia y el cobro por minuto en paquetes de telefonía celular pasando a esquemas de llamadas ilimitadas nacionales e incluso a Estados Unidos y Canadá.

Sin duda alguna en la opinión de un servidor estos cambios son perfectibles, sin embargo no se pueden instituciones o leyes y empezar desde cero, un buen gobierno se caracteriza por responder a intereses del ciudadano, entiendo el enojo ciudadano por los casos de moches y escándalos de corrupción pero creo que el próximo 1 de julio tendremos que salir a votar con la cabeza y no con el estómago, ya que retomando una frase que escuché hace poco tiempo y la dejó a su criterio: “La libertad es algo que solamente valoramos cuando la perdemos y que siempre se puede estar peor cuando se toman decisiones que no son a conciencia”. Lo peor que se puede hacer ese domingo es no salir a votar (abstenerse) o anular el voto.

Critica EPN a los que no reconocen avances de su Gobierno

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El presidente de México, Enrique Peña Nieto, criticó a aquellos que no reconocen los avances de otros gobierno, puesto que considera que al hacer eso se esta faltando a la verdad y se degrada la política.

Durante su último discurso en la conmemoración de la Constitución, Peña Nieto aseguró que lo más sano para un país es que se construya a partir de lo que se logró en gobiernos pasados, tal y como lo hicieran los Constituyentes en 1917.

“Nadie debe perder de vista que las políticas y las acciones realizadas a lo largo de las últimas décadas han impulsado el desarrollo, la prosperidad y el bienestar de México”, comento el mandatario.

En el evento, el presidente de México, presumió algunos de sus logros, mismo que dijo que se pudieron lograr gracias al Pacto por México.

#HojaDeRuta: “Gobiernos de coalición y la Iniciativa Galileos”

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La foto en sí misma ya es nota: Manlio Fabio Beltrones, Gustavo Madero y Miguel Ángel Mancera se miran sonrientes. Símbolos del PRI, PAN y PRD en creciente cercanía. Hasta hace unos cuantos años, el sistema político mexicano era multipartidista, pero con la clara distinción de tener tres partidos mayoritarios y una serie de partidos pequeños, que podían ir desde la bisagra hasta intentos genuinos de socialdemocracia, pasando por los tradicionales satélites. Las cosas han cambiado.

El PAN falló en su oportunidad histórica de encabezar la alternancia, desmantelar las estructuras añejas, desterrar el autoritarismo y consolidar la transición democrática. Además, se vio terriblemente desgastado por el sexenio calderonista y la violencia desatada, que aún hoy genera intensa polarización.

El PRD se ha venido resquebrajando tras años de fratricidio y escándalos, debilitándose fuertemente en la capital del país -su máximo bastión histórico-, al grado de estar en fuerte riesgo de perder la jefatura de la Ciudad que mantiene desde hace 20 años, cuando en 1997 se realizaron por primera vez elecciones y resultó ganador Cuauhtémoc Cárdenas.

El PRI (al que muchos cometieron el grave error estratégico de dar por muerto tras la derrota del 2000) regresó por sus fueros en 2012, y tras 18 meses de ánimo reformista, cayó en un profundo bache provocado por el regreso de la violencia al proscenio y escándalos de corrupción del presidente y su primer círculo, que han resultado en un rechazo nunca antes visto para un mandatario en México.

Las que fueran las tres principales fuerzas políticas del país hace unos cuantos calendarios, hoy se encuentran en serio predicamento. Obedeciendo a su razón de ser como partidos, que es conseguir y conservar el poder, las circunstancias han encendido su instinto de conservación, llevándoles a construir puntos de encuentro.

La plataforma donde se ha cristalizado el encuentro de los personajes referidos al inicio de estas líneas es la Iniciativa Galileos, misma que desde el año pasado fue impulsada por la corriente perredista que se escindió de “Los Chuchos”, y que encabezan Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán. Es en los Diálogos Galileos donde han coincidido personajes de los tres partidos, junto con intelectuales como José Woldenberg,  y desde donde se han debatido ideas como la segunda vuelta electoral, la fragmentación del voto en México y los gobiernos de coalición.

En este último tema pueden encontrarse claves del acercamiento, pues surgido del Pacto por México, a partir de 2014 se estableció en la constitución la facultad del presidente de establecer un gobierno de coalición con los partidos representados en el congreso. Sería una nueva forma de construir mayorías legislativas, de integrar el gabinete federal y presentar un programa común de gobierno.

En principio se antoja interesante, pues sería un primer paso en transformar el modelo presidencial. Sin embargo, preocupa que la motivación no sean las circunstancias históricas ni un ánimo renovador de las reglas del juego, sino el debilitamiento común y la fortaleza competitiva de AMLO como candidato presidencial mejor posicionado.

“A mí no me preocupa si gana el PRI, el PAN o si gana Andrés Manuel; lo que me preocupa es la gobernabilidad”, dijo Manlio el lunes en el Foro Galileo. Pero omitió que a todos ellos, como fuerzas políticas, lo que primero les interesa, es sobrevivir.

Segunda vuelta electoral

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El presidente Peña le tiene pavor a las mayorías porque intuye que no se realizarán alrededor del PRI. Por esto, alegando que ya no es tiempo de hacer los cambios electorales requeridos (¿en qué pensaba cuando era tiempo? ¿en una hegemonía pasada y olvidada del PRI?) se pronunció en contra de la segunda vuelta electoral, ya que según él “sólo construye mayorías de forma ficticia”.

 




Prefiere un presidente que tenga que enfrentar la ingobernabilidad que resulta de recibir el 30% de los votos expresados, que corresponden a menos de 20% de los votantes totales) que la madurez política que se forja a través de consensos preelectorales obligados por una segunda vuelta cuyo objetivo es construir una mayoría que otorgue legitimidad y por la tanto gobernabilidad.

Argumenta que logró acuerdos sin tener mayoría, a través del Pacto por México, pero no aclara cuanto le costó al país este consenso partidista, asentado en una corrupción que enmarcó la totalidad de su sexenio.

Gustavo Madero y Jesús Zambrano podrán contestar esta pregunta. No aclara que se desbarató este consenso cuando se acabó el cemento que lo mantenía artificialmente unido.

Afirma que la segunda vuelta “no es el mejor modelo para asegurar la construcción de mayorías”, pero no propone alternativas, porque en las democracias verdaderas, no se usan las armas que usó para establecer el Pacto por México.

Rechaza la segunda vuelta electoral en base a malos ejemplos como el caso peruano. Olvida la mayoría de las democracias occidentales que se apoyan en esta herramienta para darle solidez a sus regímenes electos, por lo menos durante el periodo constitucional que les corresponde.

 




¿Puede él alegar solidez constitucional? Faltando dos años para terminar un mandato cuestionado adentro y afuera por tantas manifestaciones evidentes de una corrupción incontrolable, porque permitida desde el más alto nivel de la Nación. ¿Reclamó en esta misma entrevista la corrupción de Javier Duarte? Solamente estipuló que tendrá que rendir cuentas. ¿Lo condenó? Nunca.

Sus cuatro mosqueteros del nuevo PRI copiaron su ejemplo como gobernador del Estado de México y llegaron a la conclusión que todo era permitido. ¿Quién sabe si lo superaron? Todavía no llega a la superficie la extensión del daño causado en el Estado de México durante su sexenio.

El presidente defiende un régimen moribundo, en lugar de encabezar los esfuerzos en búsqueda de nuevos caminos. Su legado significará probablemente el fin del régimen actual. Ojalá la renovación sea electoral y no violenta.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Intimidades Públicas: “Logros y retos legislativos en el Congreso de la Unión”

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“Y en este año nuevo, todo permanece viejo.”– Esolam

Empezó el 2016 y será hasta el primero de febrero cuando inicien de nuevo formalmente el periodo de sesiones en el Congreso de la Unión.

Tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores, regresaran a sesionar para destrabar y ajustar legislativamente los temas de interés político y social que permitan continuar con un desarrollo de nuestro país.

La legislatura anterior fue denominada como una legislatura transformadora debido a la enorme cantidad de reformas constitucionales y estructurales que fueron discutidas y aprobadas en el marco de Pacto por México.

La legislatura anterior fue denominada como una legislatura transformadora debido a la enorme cantidad de reformas constitucionales y estructurales que fueron discutidas y aprobadas en el marco de Pacto por México.

Independientemente de los resultados que estas reformas han generado —existe quienes creen que no han sido fructíferos—, en el Poder Legislativo, la conciliación para la generación de acuerdos no sólo debe de ser una constante, sino una premisa con la que se debe cualquier actor político involucrado en este Poder debe de contar.

Aun siendo muy temprano para juzgar, la actual Legislatura ha comenzado a brindar destellos de conciliación entre las distintas fuerzas políticas para generar acuerdos Legislativos.

Aun siendo muy temprano para juzgar, la actual Legislatura ha comenzado a brindar destellos de conciliación entre las distintas fuerzas políticas para generar acuerdos Legislativos.

Como ejemplo de esos destellos —y sin duda logros—, se encuentra la aprobación a la Reforma Política al Distrito Federal, con la cual se convierte en el Estado número 32 de la República; la reforma al PENSIONISSSTE, con la que el fondo de pensiones de los trabajadores se actualiza para ser más moderno, pero sobretodo más competitivo en el contexto de las afores actual; la Reforma Constitucional con la cual se desindexa el salario mínimo y crea la Unidad de Medida y Actualización que será la que fije las multas y otros estándares.

Asimismo, se aprobó la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales con la que se generan incentivos para que en las zonas más marginadas del país exista un desarrollo diferenciado; también se aprobó la Ley de Disciplina Financiera, que viene a ajustar la deuda descontrolada con la que diversas Entidades Federativas cuentan actualmente.

Ante estos logros, el reto que se avecina consiste en seguir generando acuerdos con la intención de que el desarrollo del país sea cada vez mayor. Estoy seguro que la presente Legislatura será la que no sólo continué con la inercia transformadora del marco jurídico de país, sino la que legisle sobre los temas importantes que requieren de prontas respuestas, como por ejemplo: las drogas.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”