¿Quién les dijo que nos podían matar?

Paola, Alessa, Itzel, Laura, Krizana, Tania, Alma, Dulce, y por lo menos una mujer transexual cada tres días es asesinada. Algunas murieron por impacto de bala, otras por asfixia, tortura y/ o violación, golpes, entre otras maneras atroces de terminar con la vida de una persona.

Sus muertes han sido documentadas o investigadas por diferentes periodistas, activistas, y organizaciones civiles, pero hasta el momento no han sido investigadas y sancionadas por alguna autoridad.

Juan Pablo Proal en su libro “Vivir en el cuerpo equivocado” cuenta la historia de Laura una mujer transexual dedicada al sexoservicio, la cual una noche estaba en espera de un cliente y en ese momento la rodearon dos coches. Desde el interior de los automóviles, unos jóvenes le dispararon dardos, otros se bajaron con tubos y la golpearon, la dejaron tan destrozada que, en sus propias palabras: “su cuerpo siente cuando un hombre le hará daño”.

Historias como estas las encontramos día a día: mujeres transexuales golpeadas, torturadas, denigradas, exhibidas y sobre todo asesinadas.

El Informe de Crímenes de Odio por Homofobia en México (un concepto en construcción) 1995-2008 elaborado por Rodrigo Parrni y Alejandro Brito, señala por lo menos 80 homicidios cometidos en contra de personas transexuales en todo el país.

De Igual forma, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su informe “Violencia en Contra de la Comunidad LGBTI”, manifestó que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) de México, expresó su preocupación respecto a las cifras y la naturaleza cada vez más violenta de los delitos por prejuicio contra las personas LGBTI.

 




La organización de la sociedad civil Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana A.C., ha pronunciado en diversas ocasiones que en México se tiene registro por lo menos de 1,218 asesinatos cometidos en contra de la comunidad LGBTI. En el mismo sentido, el documento “Crímenes de Mujeres Trans en México: Invisibilidad = Impunidad” realizado por el Centro de Apoyo de las Identidades Trans expresa que la cifra haciende a 164 asesinatos de mujeres transexuales entre los años de 2007 y 2012, teniendo tendencia de ir a la alta.

En las últimas semanas se han visualizado los asesinatos de mujeres transexuales en el país, tan sólo un pequeño sector de la sociedad se ha llenado de indignación y conmoción, otro un poco más grande solo ha mostrado su constante indiferencia.

En lo personal yo sólo he podido externar mi impotencia, por vivir en un país en donde se mata la diferencia. En un país donde se están matando mujeres, y la sociedad no exige justicia.

 




Hace algunos meses comencé a despertar una gran inquietud sobre los crímenes cometidos por razones de género. Me cuestionaba ¿Si asesinan a una mujer transexual será feminicidio? Desate criticas y debates, la mayoría se oponía a mi cuestionamiento, y sobre todo me refutaban la cifras de mujeres transexuales que son asesinadas. Porque para algunas personas “las cifras no son suficientes” para considerar que existe un problema real. ¿Qué será más real que la muerte? Me preguntaba yo.

Algunos días leí a Estefanía Vela Barba en El Universal, su columna titulado “¿Qué será suficiente?” en la cual terminó con una frase que a mi parecer fue excelente: “Tenemos que demostrar que esto nos importa. Que nada justifica un feminicidio” refiriéndose al asesinato de Paola.

Ahora me cuestiono ¿Por qué razón vivo en ese país donde matar es justificado? ¿A caso es correcto marchar para denegar y limitar derechos? ¿Cuándo será el día que nos indignaremos por la violencia y la muerte de todo ser humano? Tenemos que dejar de justificar lo injustificable.

Al final todo se traduce en conductas sociales “normales”. Las tasa tan elevada de violencia de género, no es más que la reproducción de una sociedad intolerante y machista.

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- "Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros."

¿#MatarGaysNoEsDelito?

49 personas asesinadas y 53 gravemente heridas en el club gay “Pulse” en Orlando. Una noticia horrífica que nos ha estremecido a todas y todos… ¿o no?

Es preocupante que un hecho como éste reciba reacciones tan contrastantes. Por una lado la solidaridad de ciudadanas y ciudadanos alrededor del mundo que mandan sus condolencias de una u otra forma. Por otro lado, aquellos que minimizan y ridiculizan la situación.

Es preocupante que un hecho como éste reciba reacciones tan contrastantes. Por una lado la solidaridad de ciudadanas y ciudadanos alrededor del mundo que mandan sus condolencias de una u otra forma. Por otro lado, aquellos que minimizan y ridiculizan la situación.

Prueba de ello fueron los numerosos tweets que circulaban el día de antier con el hashtag #MatarGaysNoEsDelito.

Algunos ejemplos de los más retwiteados fueron los siguientes:

• “#MatarGaysNoEsDelito es nuestro deber limpiar la sociedad”
• “#MatarGaysNoEsDelito, más bien debería ser un delito no matar a esas aberraciones de la humanidad”
• “#MatarGaysNoEsDelito y es que no se sabe cómo es que hay tantos si entre ellos no se reproducen”

Broma o no, este hashtag es una muestra más del camino que nos falta por recorrer para el alcance de la igualdad, de una vida justa basada en el respeto de los derechos humanos. Este hashtag es evidencia clara de que como seres humanos nos falta aún mucho por aprender de la historia.

En palabras de Alejandro Brito, activista social: “La fuerza de la homofobia es tal que deriva en la restricción y la cancelación de derechos. Derechos que son puestos en duda y constantemente vulnerados por quienes desde el prejuicio y la intolerancia pretenden establecer jerarquías inadmisibles de valoración y trato diferenciado hacia las personas tan sólo por su orientación sexual e identidad y expresión de género.”

Broma o no, este hashtag es una muestra más del camino que nos falta por recorrer para el alcance de la igualdad, de una vida justa basada en el respeto de los derechos humanos. Este hashtag es evidencia clara de que como seres humanos nos falta aún mucho por aprender de la historia.

Aunque este caso haya ocurrido en Estado Unidos, aprovecho este espacio para hacer conciencia sobre la gravedad actual que se vive en nuestro propio país:

De acuerdo al Informe de Crímenes de Odio por Homofobia realizado por la organización civil Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana, de 1995 al 2015 se han registrado un total de 1310 casos de asesinatos de personas de la comunidad LGBTTI. Según la organización “los patrones de violencia parecen responder a la identidad sexual y de género de las víctimas”. 81 de estos casos han ocurrido en Nuevo León, convirtiéndonos en la cuarta entidad más homofóbica del país.

¡Abramos los ojos! el problema existe. Es tiempo de reflexionar y de negarnos a ser parte de esta cultura de odio, de discriminación y de segregación. El respeto a las ideas, creencias u opiniones ajenas es la clave de todo.

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