No al recorte de becas CONACYT

En los últimos días se han presentado distintas manifestaciones de estudiantes de posgrado y doctorado de toda la República manifestándose en contra de las medidas efectuadas por Conacyt las cuales han denegado las becas a programas del PNPC (Padrón Nacional de Posgrados de Calidad) los cuales están en un escalón por encima del resto de los posgrados a nivel nacional.

Por primera vez en la historia se están presentando casos de jóvenes admitidos a estos programas, sin la obtención de la beca, cuando en ediciones anteriores todos los admitidos eran merecedores de dicho apoyo.

Conacyt, por su parte, ha dicho que no existe tal recorte y que incluso el monto de las becas nacionales aumentó. Si bien es cierto,  dicho monto aumentó, aunque de manera algo engañosa al ya no usar el salario mínimo como medida sino UMAs que es una medida para evaluar créditos y préstamos.

Los estados más afectados hasta el momento son Veracruz, Chiapas, Michoacán, Querétaro y algunos otros estados.

Es verdaderamente inadmisible que Conacyt tome esas medidas sin previo aviso y de una manera arbitraria. Era más sencillo para la dependencia avisar a los coordinadores de posgrado de la necesidad de reducir el número de admitidos o el número de becas a ofrecer.




Un grave problema es que mucha gente dejó sus trabajos dado que todas las maestrías presenciales escolarizadas de este padrón requieren que la gente dedique tiempo completo y no tenga una relación laboral vigente.

Las protestas se han hecho sentir en la UDG de Guadalajara, la UAM Xochimilco y algunas otras universidades autónomas.

La ciencia y tecnología no pueden estar sujetas a recortes de ese tipo dado que la educación superior es un vehículo para el desarrollo nacional.

Entiendo que ahora los políticos están pendientes de las elecciones venideras, especialmente en el Estado de México, sin embargo, no podemos permitir que se ultraje de tal manera a los estudiantes de posgrado que son una minoría comparada con otros países.

La lucha está ahí y todos los mexicanos universitarios debemos apoyar y firmar cualquier iniciativa que defienda la ciencia y tecnología nacional.

Que las oficinas del Conacyt ubicadas en la famosa Avenida Insurgentes de la Ciudad de México sepan nuestro sentir.

Lo dicho, dicho está.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

Carta de un estudiante




¿Sabías que más de 4 millones 749 mil personas no saben leer ni escribir? Al darme cuenta de esto logré ver lo afortunados que hemos sido al poder contar con el nivel educativo en el cual nos encontramos actualmente ya que solamente 3 de cada 10 jóvenes tienen la oportunidad de hacerlo.

En lo personal, creo que la importancia de la educación se ha ido desvalorizando porque tenemos ejemplos de empresarios y multimillonarios famosos que sin terminar sus estudios han llegado a donde están.

Lamentablemente, el porcentaje de personas que llegan ahí sin estudios, es mínimo y creo que es algo de lo cual deberíamos estar conscientes.

Nos encontramos en una época en la cual es socialmente correcto o quizás se considera hasta “moda” quejarnos de ir a la escuela, de estudiar, de las clases, del horario que tenemos, entre otras cosas. Cuando realmente es un privilegio estar en la universidad y creo que no nos hemos dado cuenta del beneficio que tenemos.




Para entender cuantas personas concluyen sus estudios, se puede decir que si en un salon de primero de primaria hay 100 estudiantes, en tercero de primaria solamente quedarian 62, en bachillerato 46 y solo 25 cerrarian ese ciclo, para terminar solo 13 estudiantes llegan a concluir la licenciatura.

Hemos faltado a clases por flojera, somos indiferentes al tema que se enseña en clase, no mostramos interés en las materias o actividades de la escuela. Hemos sido tan afortunados desde pequeños, al siempre haber tenido la oportunidad de estudiar que hemos ido acostumbrándonos y hemos dejado de valorarlo, mientras que más de 357 mil niños de 6 a 11 años no pueden asistir a la escuela debido a la pobreza y 556 mil niños de esas edades, trabajan.

La indiferencia que tenemos ante las oportunidades que se nos han dado, es impresionante. El estar interesado en la educación y el valorar esas oportunidades que se nos han dado, encasilla a las personas a incluso tener apodos.

En qué momento comenzó a ser bien visto el ser apartico a la escuela? ¿Desde cuándo se convirtió en mal visto estar agradecido con las oportunidades que se nos ofrecen?

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”