Discurso de género en campaña: ¿apología de la mujer?

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Estas campañas han sido diferentes a todas sus antecesoras. Entre una serie de razones, para mí resalta una muy concreta: género. La paridad hoy ya no se puede quedar en discurso. Atrás quedaron las palabrerías vacías y las promesas de equidad. Hoy, por ley, se debe cumplir con cuotas y la ciudadanía debe de ver datos cuantificables, papelito habla.

La presión internacional, los reclamos de la sociedad civil, y los indicadores alarmantes de un pueblo con un sistema patriarcal, trajeron como consecuencia este cambio en la normatividad. Ya no hay manera de ignorar el tema. La cuestión de género y los derechos políticos de la mujer se trajeron a la mesa.

Sin embargo, ¿esto significa que hemos conseguido una democracia paritaria? Cuotas de género, mujeres en la vida pública, igualdad de escaños, candidatos y candidatas hablando sobre la importancia de la mujer y sus derechos. Claro, un paso importante y fundamental es que las mujeres estemos representadas políticamente, pero ¿qué pasa después? Podemos tener a mujeres en la política, sin una idea remota del tema de género. Ni se diga muchos de los candidatos.

Ricardo Anaya, con su tuit sobre su madre siendo la primera que se levanta y la última en acostarse, y tildándolo de igualdad. Andrés Manuel con el apoyo a las jefas de familia, las guarderías, y tiempos completos en escuela para que las madres puedan salir adelante. Meade y el discurso de las mujeres emprendedoras, y Jaime Rodríguez ni se diga.

Hablo de los presidenciables por su visibilidad, pero este discurso se encuentra en todos los niveles, cada vez que se menciona la necesidad de la mujer en la política para sanearla, para volverla más digna y limpia. “La mujer conoce lo que es el salario mínimo y lo que se necesita para tener una canasta básica, porque sabemos los precios, porque vamos al supermercado todos los días” Carolina Garza, candidata a diputada federal por el Distrito 1. 

Y no es que el tipo de propuestas que se están manejando no sean necesarias. Las guarderías, la equidad laboral y el empoderamiento de jefas de familia o el apoyo a emprendedoras, todo es muy importante. Sin embargo, sigue siendo insuficiente y conlleva una aproximación errónea e incompleta en el tema de género.

El discurso de género en las campañas se ha vuelto una especie de apología a la mujer. Se mencionan las capacidades adyacentes en el ser femenino. Se enlistan características de mujeres fuertes, y sobresalientes, aquellas valiosas por ser luchonas. Se ha moldeado una imagen de lo que representa ser una mujer, se ha elogiado. Y eso, queridos candidatos y candidatas, no es feminismo. En afán de complacer a la opinión pública y voltear a ver las exigencias de género, se ha tenido un discurso de exaltación, de divinización de la mujer.

Al hacer esto, se termina perpetuando la dicotomía de género. Se siguen englobando características propias de lo femenino, y exclusivas de lo masculino. Se sigue teniendo un discurso que habla de una mujer como esta ama de casa, que se atrevió a tomar otro trabajo. Valientes ellas porque, además de estar en la política, en el negocio, o en cualquier trabajo, llegan a su casa para su segundo turno. Luchonas y fregonas porque tienen tiempo para otras cosas además del cuidado de sus hijos. ¿Las tareas domésticas siguen siendo propias de las mujeres? Son sensibles, más humanas, preocupadas por el bien de todos. Se hace alusión a figura de la madre, aquella que tenemos tan clara en el imaginario colectivo. Pero en términos reales, ¿qué tiene que ver la madre de un candidato con la teoría feminista?

Hace falta ver sustento, teoría y diagnósticos en las propuestas. Exigimos una campaña en la que se suba el nivel de debate. Nos merecemos candidatas y candidatos preparados en este y otros temas críticos de la actualidad.

#Kleroterino: “El voto y el pensamiento mediocre”

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Durante al menos los últimos dos procesos de elecciones federales en México, hemos notado la aplicación de la teoría del voto útil.

Esta teoría consiste en que al tenerle fobia, desagrado o desconfianza al candidato o candidata que está como puntero en las encuestas, votas por el segundo, algunas personas lo manejan como “voto estratégico” o “voto en contra de”, considerando que con este evitarían que gane determinado candidato.

Con esta dinámica se ha logrado en repetidas ocasiones que lleguen a los puestos de elección popular, candidatos que no eran los mejores, sino aquellos que consideraron que evitarían que tus miedos y fobias se cumplan y que sus propuestas no satisfacen necesariamente las insuficiencias de los ciudadanos.

Sin embargo, la utilización de este voto a excepción de un verdadero razonamiento, desgraciadamente se vuele mediocre y por consiguiente daña al país y a la cultura democrática, ya que cuando se está ejerciendo el encargo, el ciudadano se queja y  postula que votó por el menos malo.

Durante los años hemos escuchado a los ciudadanos expresar que les gustaba tal o cual candidato, sin embargo manifiestan que no votaron por éste porque prefieren asegurar y no desperdiciar su voto.

La reflexión aquí sería considerar si realmente tu derecho y ejercicio del voto fue utilizado de manera correcta, así como recapacitar si la colectividad no hubiera pensado con esa dinámica, cuál hubiera sido resultado.

Es de vital importancia  entender que el voto es uno de los derechos más importantes del ciudadano, con una historia de lucha, democracia y perseverancia en México, por lo que se vuelve un aspecto de seriedad fundamental en el elector.

Dentro de mi analogía, este sistema de voto lo puedo ejemplificar con una familia con dos hijos, cuando entre los dos uno es más responsable que el otro, es trabajador, honrado y estudioso, siempre se sintieron orgullosos de él, pero el otro hijo es irresponsable, flojo, vicioso y problemático, pero en su testamento o su última voluntad le dejan todo al hijo malo, el motivo, es que el hijo bueno tiene todas las herramientas para sobrevivir ya que siempre demostró su capacidad para lograr todo lo que se proponía, entonces su deber como padre es proteger al débil.

Si como sociedad seguimos pensando en que al momento del voto útil protegemos al más débil, votando por el segundo lugar aunque no sea tu primera opción, lo único que estamos haciendo es alimentar una sociedad mediocre.

Si desde el lado familiar nuestros hijos ven desde pequeños  que no importa lo desordenados o desobligados que sean, lo importante es el paternalismo  que van a tener sus padres al momento de estar y en su caso, como es el tema, al momento de votar.

Necesitamos como sociedad reconocer las candidaturas, que aunque sean testimoniales representan liderazgos éticos y positivos para la colectividad, pero sobre todo tenemos la obligación de conocerlas a fondo, para así poder fortalecerlas. 

El día que los mejores  ganen las elecciones estando en cualquier partido, ese día México se convertirá en la potencia mundial que aspiramos, se tendría al Presidente y a los legisladores más capaces y preparados para el cargo, pero sobre  todo ese día tendremos como sociedad el respeto y la importancia del voto.

No permitamos que nuestro voto se defina por miedos, fobias o nuestros temores.
Votemos por el mejor y punto, sea quien sea.

¿Qué es lo que nos espera?

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¿Qué es lo que nos espera? Sin duda alguna este periodo de campañas electorales dejará un gran sabor de boca, donde, se luchará constantemente por mantener una posición dentro de las “encuestas” que pueden o no, marcar una cierta tendencia en cuestión del voto.

Será un periodo intenso de trabajo, donde se buscará lograr hacer ese “match” con el ciudadano, demostrando que la clase política ha evolucionado, claramente esto dependiendo de cada uno de nuestros candidatos, que se partirán el lomo por alcanzar un solo objetivo propio y comunitario.

¿Pero quién ganará? Ganará aquel sea capaz de entender al electorado, de comprender que la ciudadanía votará por emoción y no por razón, quien comprenda la situación social y logre hacer clic en el imaginario colectivo de cada uno de los ciudadanos, por ello, hemos de entender nuestra finalidad, ¿ganar la elección o ganar la campaña?

Estas campañas electorales abrirán una vertiente interesante en la historia de México, pues representa un parteaguas generacional en la forma de hacer política, en donde, algunos políticos han evolucionado ha lo que Antonio Sola califica como “políticos anfibios”, que son aquellos que han logrado entender la política tradicional y la política moderna, con un enfoque social y evolutivo desde la perspectiva del Marketing político; otro es aquel que se denomina “políticos branas” quien es aquel, que entiende que la política ha cambiado, que nuestro factor principal es el ciudadano y que se enfrenta a un terreno áspero y duro provocado por políticos tradicionalistas que siguen arraigados a ideas obsoletas convirtiéndose así, en un lastre para el Sistema Político y Social.

Estos próximos meses estarán llenos de un sinfín de spots de campaña, recorridos, hashtags, encuestas y estrategias de marketing ligado directamente a las perspectivas sociales, por ello, los candidatos aparte de su adaptación al entorno, deberán identificar un innumerable de segmentos para su población meta, que, sin duda estará dividida a nivel federal, pero, aquel que llegue reconstruirá una narrativa verbal, social y organizacional.

Nos enfrentamos a un periodo electoral tenso, con un gran pragmatismo social, que ha demostrado que ha derrotado a la Quimera que lo ha tenido sumiso durante décadas, ese ciudadano que buscará emitir su voto con pasión por algún candidato o candidata que le “llene el ojo” por sus propuestas, físico, ideología o empatía con su finalidad, creando así ese Match político que llevará a lograr a ganar la elección y no solo una campaña; comprendiendo así que esto es un proceso evolutivo, quien no se adapte, evolucione o se moldeé, se extingue.

Una Película Llamada Política

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En las últimas semanas han estado llamando la atención la postulación de varios actores, cantantes y personajes de la farándula a distintos cargos de elección popular por varios partidos políticos a lo largo y ancho del territorio nacional. Por mencionar algunos ejemplos; por Morena el actor Sergio Mayer compite por una diputación federal en la Ciudad de México, Adolfo Ríos exfutbolista busca la alcaldía de Querétaro y Cuauhtémoc Blanco la gubernatura de Morelos quien además va arriba en prácticamente todas las encuestas con diferencias por encima de los 10 puntos porcentuales. El PRI tiene al actor Eduardo Capetillo compitiendo por la alcaldía de Ocoyoacac en el Estado de México, el PT al actor Ariel López Padilla compitiendo por la gubernatura de Morelos, Nueva Alianza con “La Guereja” buscando una diputación federal en Morelos y el PRD con la cantante Roció Banquells que busca una diputación local en la Ciudad de México.

El fenómeno no es difícil de entender, al final del día existe un hartazgo tan grande hacía los partidos y la política en general que ha creado una gran área de oportunidad para candidatos que se vendan como externos, ciudadanos o no políticos, como les quieran llamar. La ventaja de los actores, futbolistas y demás personajes de esta índole es que no tienen que gastar en darse a conocer porque ya son conocidos y en ciertas ocasiones ante la falta de credibilidad en la oferta política de los otros partidos a la gente no se le hace tan descabellado pensar que uno de estos personajes los gobierne o represente.

El artículo 1ero de la constitución dice claramente que en nuestro país está prohibido cualquier tipo de discriminación y el artículo 35 habla del derecho de los ciudadanos a votar y ser votados indistintamente de su profesión (aunque hay cargos que no son de elección popular en la administración pública que por naturaleza exigen cierto título profesional o experiencia). No defiendo la legitimidad o validez social de estas postulaciones pero a nadie se le puede negar su derecho a participar en una elección si cumple con los requisitos que pide la ley.

El problema recae en que hay partidos y fuerzas políticas que ofrecen y buscan hacer estas postulaciones con el pragmatismo político de llegar al poder por llegar al poder, sin una visión de estado, sin una plataforma real para buscar gobernar al nivel de los retos del siglo XXI o representar a una sociedad en constante cambio como lo es la nuestra. Este fenómeno no es nuevo, ya han habido candidatos como el Pato Zambrano que buscó la alcaldía de Monterrey o Carmen Salinas e Irma Serrano que fueron plurinominales en ambas cámaras por sus respectivos partidos. Por el otro lado también hay ejemplos buenos de actores que se han convertido en políticos exitosos como Ronald Reagan o Arnold Schwarzenegger, inclusive Clint Eastwood fue bien calificado como alcalde de Carmel, California.

Pero el problema más que de los partidos es de nosotros los ciudadanos, mientras la gente siga demostrando que vota de manera irracional, con el hígado entonces le seguirá dando incentivos a los partidos para que postulen a este tipo de personajes tengan o no una verdadera vocación de servir (porque los hay). No está bien satanizar las candidaturas de quienes tienen un historial de estar en la farándula y se quieren adentrar al servicio público pero es importante analizar caso por caso para ver los origines, motivos de si verdaderamente tiene intenciones de aportar o solo es una herramienta de un grupo para acceder al poder.

Sin Neta No Hay Voto

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El 2018 representa un año histórico para los jóvenes, en esta elección prácticamente 1 de cada 3 votantes será parte de nuestra generación y tendrá en sus manos la capacidad de definir la elección. Hoy en día gracias a las redes sociales nos es más fácil el comunicarnos entre nosotros y estar informados sobre temas de interés común, pero también ha hecho más propensa a la población de caer en las noticias falsas y la guerra sucia que deterioran la calidad de la participación ciudadana en nuestro país. Los que formamos parte de la generación Milennial (y Centennial) naturalmente estamos más expuestos a esta información ya que crecimos rodeados de tecnología.

Veo con tristeza a candidatos que no les queda de otra más que recurrir al humor y a otros métodos para esconder su falta de propuestas y oscuros pasados. Veo con desánimo a candidatos que ante los cuestionamientos de los jóvenes sigue prefiriendo contestar como políticos del siglo pasado, saliéndose por la tangente, cambiando de tema o jugando con las preguntas. Al final, la cada vez mayor oferta política combinada con la libertad de expresión y el acceso que cada vez más personas tienen a redes genera que los mayores perjudicados al no contestar sean los propios candidatos. La gente ya no quiere dinosaurios que busquen simular que están en una década distinta a la cual están, aunque hay políticos jóvenes con mañas viejas y viejos con corazón de joven.

Los jóvenes pedimos que nos hablen con la neta, esto no es un tema de partidos sino un tema de voluntades. Muchísimos casos hay a nivel nacional de políticos y figuras de interés público que han sabido tomar ventaja de esta realidad, que han dado la sorpresa en elecciones municipales y estatales yendo contra el sistema, aprovechando la energía de los jóvenes y el hartazgo de los ciudadanos hacía la política en general para canalizarla a su favor. 

Siempre habrá oportunidad de mejorar y de corregir errores, es mejor dar la cara y hablar de frente aunque pueda herir la sensibilidad o la relación con algunos pocos que arriesgar toda una elección por defender lo indefendible. Mi opinión no tiene dedicatoria y creo que en cierta medida aplica o puede aplicar  para todos los partidos e inclusive para algunos independientes. ¿Cuál es la tendencia mundial de la política? ¿Qué perfil tienen los candidatos que están ganando presidencias en Latinoamérica y Europa? Algunos son viejos, otros jóvenes pero la mayoría tiene en común denominador el hecho que hicieron campañas innovadoras y hablaron de frente, no solamente a los jóvenes, también a los maestros, trabajadores y demás sectores clave de la sociedad que pueden definir una elección.

No quisiera adelantarme a ser un falso profeta y dar por sentado un triunfo en la elección presidencial cuando aún ni han empezado las campañas constitucionales, cuando aún hace falta que varios candidatos con bajo nivel de reconocimiento se den a conocer pero lo que si puedo adelantar es que quien quiera hacer campañas como se han hecho antes no le quedara de otra más que aceptar la victoria de quienes decidieron cambiar y hablar con la neta. Bien decía Salvador Allende, ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica, quien no quiera hacer una revolución en campaña con los jóvenes será víctima de una como hemos visto en el pasado, no solamente en México.

#Kleroterion: “Las elecciones, los candidatos y la invención del conflicto pre-electoral”

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Las candidaturas independientes son un eje nuevo en el sistema electoral mexicano de acuerdo con el INE representan la vía para que ciudadanos sin afiliación a algún partido político, puedan contender por cargos de elección popular de acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta forma de participación ciudadana es inédita porque en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales del año 1990 se estableció que eran derechos y obligaciones de los mexicanos 1) Constituir partidos políticos nacionales y agrupaciones políticas y afiliarse a ellos individual y libremente; 2) Es una obligación de los ciudadanos mexicanos el integrar las mesas directivas de casilla en los términos del código; y 3) Es derecho exclusivo de los ciudadanos participar como observadores de los actos de preparación y desarrollo del proceso electoral. Así, el derecho político ciudadano de votar y ser votado, sólo podía cumplirse mediante los partidos dejando fuera a quien no quisiera tener una representación partidista. Inclusive en reformas posteriores a este Código se asentó en el Artículo 281 que sólo los partidos podían postular candidatos a cargos de elección popular.

Sin embargo, cuando se promulgó la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales tras la elección presidencial del año 2012 se estableció la figura de candidato independiente y se abrió la posibilidad a las personas para contender en elecciones libres; hoy día, para registrarse como candidato independiente en las elecciones de Presidencia de la República, Senaduría o Diputaciones Federales debe presentarse la manifestación de intención ante la instancia correspondiente de acuerdo con el cargo de elección, conformar una Asociación Civil, abrir una cuenta de banco y reunir el número de firmas que corresponda al cargo de elección mediante la APP “Apoyo Ciudadano” desarrollada por el INE que corresponda. Para la candidatura a la Presidencia se estableció el 1% por ciento de la lista nominal de electores, equivalente a 866 mil 593 firmas, que deben distribuirse en 17 entidades federativas; para el caso de senadurías y diputaciones debe presentarse el 2 por ciento de la lista nominal de electores de la demarcación.

En los primeros días que los candidatos independientes comenzaron a recabar firmas cuestionaron la APP “Apoyo Ciudadano” por considerar que, en lugar de facilitar la recaudación de firmas hacía lento el proceso. María de Jesús Patricio Martínez expresó que el proceso discriminaba a los sectores menos privilegiados, puesto que se requería del uso de un dispositivo móvil de gama mediana y tener acceso a internet, así como luz eléctrica, servicios de los que carecían muchos de quienes que la apoyan y viven en municipios de alta marginación. Debido a esas críticas, la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos del INE autorizó que se recabaran firmas en papel en los municipios de más alta marginación del país dado que existían problemas tecnológicos.

Si bien es cierto que algunos problemas con la implementación operativa del conteo de firmas y la aplicación electrónica, eso no debe significar descalificar el trabajo del Instituto Nacional Electoral, ni caer en descalificaciones ex ante en comicios tan competidos y complejos como los que se avecinan en nuestro escenario electoral. Es sustancial que los actores políticos independientes así como los partidos asuman que la elecciones mexicanas precisan estabilidad y compromiso que todos debemos atenernos a las reglas del juego,  que las elecciones implican transparencia y asumir que ninguna acción debe estar por encima del derecho, y ser responsables con lo que se dice. Jugar a tener legitimidad dañando a las instituciones democráticas es un despropósito porque miles de personas trabajan cada día para que en México tengamos elecciones libres, confiables y legítimas. Avanzar en tratar de construir conflictos pre-electorales es una apuesta con el absurdo, los partidos políticos y los candidatos independientes deben entender de una vez que las instituciones electorales (INE, TEPJF, y FEPADE) son torales en el proceso, que representan el interés de la ciudadanía, y que ningún bien se le hace al país con demeritarlas.

No Hacerle Caso a los Jóvenes Sería un Suicidio

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Para nadie es secreto el papel fundamental que tomaremos los jóvenes en este 2018, nuestro sector poblacional será quien decida la elección, casi 1 de cada 3 votantes será menor de 29 años (límite de edad más frecuente considerado por gobiernos de varios países y organismos internacionales, aunque la ONU también lo limita a 24 años).
Tradicionalmente los jóvenes somos el sector poblacional que menos participa electoralmente hablando y somos quienes tenemos menos preferencia hacia los partidos tradicionales. Tanto los partidos tradicionales como los candidatos independientes tienen la obligación (si es que no quieren perder) de escuchar y hacerle caso a los jóvenes. Los jóvenes demandamos tener un dialogo de frente con los candidatos, exigimos dejar atrás las viejas prácticas y los discursos largos y mejor centrarnos en hablarnos con “La Neta”.
La política juvenil también tiene que cambiar, no podemos convertirnos en Babysaurios actuando, vistiéndonos y simulando ser el político grande, eso no va a atraer a más jóvenes a la política, tenemos que ser chavos, vestirnos, hablarnos y hacer las cosas que nos gustan e interesan. Buscar el reconocimiento no por ser jóvenes sino por nuestra capacidad de hacer las cosas. No encuadrarnos en una disciplina que vaya en contra de la mayoría de los jóvenes y entender que con la misma fórmula no vamos a llegar a resultados diferentes.
Entender la situación es fácil, o cambian o los cambiamos, los jóvenes no nos vamos a detener, o caminamos con sus sueños, esperanzas y anhelos o caminarán sin nosotros. Bien lo dijeron hace casi 18 años o hacerle caso a los jóvenes sería un suicidio y hoy la frase sigue vigente.

#EspacioPúblico: “2018, año de propósitos y promesas de campaña”

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Empieza un año y seguramente iniciaremos con los habituales propósitos que muy pronto dejaremos de cumplir.  También empieza un año electoral lleno de promesas de campaña que si tomamos malas decisiones  tampoco se lograrán.

¿Qué tienen en común estos dos casos? 

Que pasados unos meses y pasadas las elecciones todo queda en el tintero por una sencilla razón: las metas no son realistas.

Podemos hacer que el 2018 pinte distinto si ponemos metas realistas a nuestros propósitos personales y será distinto para la ciudad si escuchamos con atención las promesas de candidatos y elegimos las que realmente se puedan lograr.

Recordar el resultado de propósitos poco realistas nos ayuda a no emprender de nuevo acciones atractivas que no cumpliremos.

Entender los resultados de promesas de campaña de años anteriores nos ayuda a eliminar definitivamente a candidatos que proponen lo mismo y dar la oportunidad a nuevos aspirantes y nuevas propuestas.

El tema urbano está tomando gran importancia en las promesas de campaña y es aquí donde debemos saber escuchar y analizar nuestro voto.

Seguramente todos los candidatos prometerán ‘mejores vialidades’ y la gran mayoría hablará de más avenidas, segundos pisos, más pasos a desnivel y más vías rápidas.  Por años esa ha sido la promesa y el resultado ha sido calles nuevamente congestionadas, mal servicio de transporte público y calidad de infraestructura peatonal en constante deterioro.  ¿No parece que ya deberíamos dejar de creer en esa promesa? ¿Por qué seguir creyendo en algo que con hechos ha demostrado que solo empeora la calidad de vida de la ciudad? 

Y seguro estará quien ‘comprometido con el peatón’ prometa más puentes (anti)peatonales cuando el resultado serán zonas segregadas por avenidas que promueven más velocidad, reducen banquetas, generan más hechos de tránsito mortales, dejan en el olvido a personas con discapacidad y son solo  grandes negocios publicitarios que contaminan visualmente la ciudad.  ¿Queremos seguir entregando nuestro espacio público para beneficio privado? 

También seguramente habrá quien prometa eliminar incómodas sanciones de tránsito como las fotomultas sin incluir en sus argumentos el número de muertes que se evitan al reducir la velocidad.  Al parece prometer impunidad genera votos; y muertes en las calles. ¿Queremos calles inseguras que privilegian solo al que va en un auto a exceso de velocidad? 

Estamos en el mejor momento de escuchar a aspirantes a puestos de elección popular con propuestas distintas. Necesitamos escuchar propuestas realistas que apuesten por una ciudad con visión metropolitana que integre un mejor transporte público, una eficiente y segura movilidad peatonal y ofrezca alternativas de movilidad sostenibles. 

Pero todo con cuidado, hay que cuestionar las promesas y conocer la solvencia profesional y moral de las y los candidatos; siempre hay falsos profetas que con o sin partido político, buscan alimentar su ego y aprovechan el discurso sin entender el fondo ni tener la capacidad para cumplir lo que ofrecen.

Que nuestro propósito colectivo del 2018 sea tener mejores gobernantes y legisladores. Siendo críticos, analíticos y participativos será una meta alcanzable.

Feliz 2018.

#ContraPortada: “La Gran Esperanza”

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Oficialmente ha comenzado el proceso electoral del 2018. Muchos le han perdido el interés a las elecciones y su repercusión directa en la calidad de vida de los ciudadanos los próximos 3 a 6 años. La han perdido porque creen que todo está tan amañado que la única cambiante está en el nombre del nuevo diputado, alcalde, gobernador o presidente; pero que representan la misma clase política de la que ya están hartos.

Las campañas políticas están repletas de desprestigio, despilfarro de recursos y un sinfín de promesas que parecen más utópicas que reales. Candidatos que cada vez demuestran menor capacidad intelectual y mayor exageración discursiva.

Parece que ya todos sabemos de qué se trata el juego y nadie quiere jugar, pero definitivamente es esencial que se metan al campo para tratar de darle un rumbo distinto al marcador final.

Soy de los que siempre han estado convencidos que en los escenarios más oscuros siempre aparece una nueva esperanza y, regularmente, aparece de donde menos la esperamos. La gran esperanza surgió de una gran catástrofe: el sismo del 19 de Septiembre.

Entre tanto caos los jóvenes mexicanos salieron a las calles a tomar las riendas y ocupar el liderazgo que todos aseguraban que ésta generación no tenía. Una generación que era etiquetada como pérdida, líquida y sin mayor trascendencia en el país.

La gran esperanza es ésta generación rebelde, pero no de esa rebeldía que solo sale a protestar, más bien de una rebeldía con rumbo, llena de propuestas y repleta de acción. Que encontraron en la tecnología a su principal aliado y la fuente más cercana de información y visibilización de sus grandes esfuerzos.

Es una época disruptiva, donde no hablamos de cambio como siempre lo hemos hecho, ya no es ese cambio vacío que veía en la política al enemigo y en la empresa al aliado. Nos hemos dado cuenta-al fin- que el país tiene el capital humano para ser ejemplo a nivel mundial y que eso, definitivamente, nos ocupa a todos.

La gran esperanza somos todos; los jóvenes, los adultos mayores, los políticos, los empresarios y la sociedad. Somos los azules, los rojos, los morados y los que no tenemos color. Somos los de izquierda y los de derecha, los conservadores y los que retan al status quo.

La gran esperanza nos ocupa a todos y ya empezamos a entenderlo así.

“El Bronco” se queja de tope de gastos, pide que se eleve

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Jaime Rodríguez Calderón “el bronco” solicitó en su reunión que mantuvo el lunes con Lorenzo Córdova que se amplie el tope de gastos, argumentando que es muy poco el limite de 33.6 millones por ciudadano independiente.

El Bronco se quejó del tope de gastos para la recolección de firmas, argumentando que los costos de internet, teléfonos, equipo tecnológico, comidas y rentas de vehículos elevan los gastos a más del doble establecido.

Jaime Rodríguez asegura que tiene una red de voluntarios de mas de 10 mil individuos, por lo que se le da un promedio de 150 pesos a cada uno por comida y suben los gastos dependiendo la función, provocando así llegar rápidamente al tope de gastos.