Los Primeros 4 meses de Donald Trump

El sábado se cumplieron cuatro meses desde que tomó protesta el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald J. Trump y vale la pena reflexionar un poco sobre el actuar reciente por la trascendencia que tiene en nuestro país las decisiones y los movimientos políticos de nuestro vecino del norte. Contrario a su discurso de campaña los primeros cuatro meses de Donald Trump han sido un camino lleno de obstáculos y retrasos en prácticamente todos los aspectos de su administración y sobre todo los relacionados con sus polémicas promesas de campaña.

En sus primeros 100 días firmó más de 20 decretos ejecutivos lo cual iba encaminado a convertirlo (según sus palabras) en el mandatario más activo en sus primeros días, pero fallos de distintas cortes, presiones del exterior y la propia inexperiencia gubernamental de Trump y su equipo ha generado la nula o poca aplicación de estos decretos. El primer decreto migratorio que firmó fue anulado por un juez federal por ser discriminatorio y atentar contra los derechos humanos pero aunque este plan no prosperó sí termino por inspirar a distintos gobiernos de extracción republicana como Texas para que aprobaran regulaciones migratorias más estrictas que a la fecha sigue siendo discutida en cortes la legitimidad de las mismas.

Curiosamente los arrestos en frontera han disminuido de 31,575 en enero a 12,500 en marzo aún considerando el fuerte despliegue de fuerzas del estado en distintos puntos de la franja fronteriza. La propuesta del muro es ya para muchos según encuestas algo que se ve lejano debido al alto costo de 1,500 millones de dólares necesarios para iniciar la construcción y los casi 22,000 millones de dólares que costaría el proyecto total, costos que ni siquiera los propios republicanos quisieron incluir dentro del presupuesto más reciente. Mucho más lejana y faraónica se ve la idea que México pague por el muro considerando la falta de mecanismos legales para forzarlo a hacerlo y que por la vía comercial habrían repercusiones para ambas partes.

La aprobación de Donald Trump ante el pueblo estadounidense también está por los suelos, con solo 41% de aprobación lo cual representa 14 puntos menos que cualquier presidente en ese período. De enero a abril su aprobación cayó 6.5% y su credibilidad 17% debido a los nulos resultados y a los constantes fracasos en cumplir lo prometido en campaña.* El plan por sustituir el Obamacare no prosperó aún considerando que tanto la Cámara de Representantes como el Senado tienen mayoría republicana, además, miembros del gabinete, familiares y amigos de Trump han sido cuestionados por sus supuestos nexos con Rusia y recientemente el escándalo por la renuncia del exdirector del FBI James Comey ha causado rumores sobre un posible proceso de destitución “impeachment” contra Trump cuyo equipo jurídico ya está preparando una  posible estrategia de defense según varios medios norteamericanos.

En resumen, los primeros cuatro meses de Donald Trump terminaron por ser un desastre en prácticamente todos los aspectos. En lo diplomático las tensiones y agarrones con distintos jefes de estado han empeorado las relaciones de este país con aliados históricos, en lo social su aprobación va en picada, en lo político no cuenta con todo el respaldo del partido que lo postuló y muchos de sus funcionarios se han visto más ocupados atendiendo los escándalos que gobernando y cumpliendo con los objetivos de su plan de gobierno. Queda claro que como candidato fue exitoso para muchos pero como gobernante y político deja mucho que desear, inclusive para sus propios seguidores. Los próximos 90 días serán muy importantes porque se realizarán las consultas internas sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte cuya renegociación con nuestro país es clave para el futuro económico de nuestro país y aunque si bien representa un reto el enfrentar muchas de estas políticas proteccionistas también puede significar una oportunidad de abrirnos a nuevos mercados y diversificar nuestras relaciones comerciales con Latinoamérica, Asia y Europa.

*Información de Real Clear Politics y Grupo Reforma.

Rumbo 2018: Los Jóvenes y la Política

Como primer artículo para Altavoz MX quise escribir sobre un tema que en lo personal me interesa mucho y considero es fundamental para hablar de la política mexicana del siglo XXI, la participación de los jóvenes en la política. Contextualizando un poco, México es un país de jóvenes, la edad promedio es de 27 años, 38.3 de los aproximadamente 127 millones de mexicanos somos jóvenes. Nadie puede negar el papel que tenemos los jóvenes en la vida democrática de nuestro país, de entrada, considerando el peso electoral que representamos y aunque históricamente hemos sido el sector que menos participa vemos como en procesos electorales recientes en diversos estados del país cada vez somos más las nuevas generaciones que salimos a votar y a opinar sobre los asuntos públicos.

Uno de los problemas más recurrentes es creer que hablar de participación política es únicamente votar, cuando en realidad debe de ir más allá y debe de extenderse a proponer, involucrarse en los asuntos de la comunidad e inclusive en la labor gubernamental. Por el otro lado, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han traído consigo una mayor interacción sobre todo en las generaciones más jóvenes lo cual ha propiciado el debate, la crítica y por ende la participación en los asuntos públicos, pero también vemos como en muchos de estos medios así como hay exceso de información también hay mucha desinformación que aprovechando la energía y la efervescencia de los jóvenes terminan a veces por generar una mayor inconformidad y un menor razonamiento a la hora de tomar una decisión política como escoger por quien votar, decidir si involucrarse en alguna asociación, etc.

Un problema recurrente a la hora de intentar involucrar a los jóvenes en política es realizar las mismas actividades y conservar muchas de las malas practicas del pasado que solo terminan por generar más apatía en la política. Con la misma fórmula no se puede llegar a resultados diferentes, para que los jóvenes se interesen en participar, la agenda la tienen que definir los propios jóvenes, dejar atrás ese viejo esquema que el joven que quiere participar en política tiene que actuar y hacer lo mismo que el político grande, sino por el contrario innovar y darle un respiro al sistema político de nuestro país de manera responsable.

Según una encuesta del Índice Nacional de Participación Juvenil 2014, el 89.6% de los jóvenes expresa estar nada o poco interesado en política, pero vemos por el otro lado como hay movimientos estudiantiles, organizaciones de la sociedad civil, iniciativas y proyectos que aglutinan y operan con el apoyo de muchísimos jóvenes a nivel nacional. Yo estoy convencido que esto se debe principalmente a la concepción errónea que se suele tener asociada con la palabra “política”. Mucha gente piensa que la política solamente es el funcionario, el legislador o el dirigente de partido, cuando en realidad la política está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad, desde el maestro que pone reglas en su salón de clases, el representante de los trabajadores de una empresa que representa, etc. En pocas palabras considero que no es una falta de interés sino más bien la desinformación y la mala canalización que se le da a la participación de los jóvenes que termina por generar parte de la desconfianza en el sistema.

Como jóvenes tenemos la obligación de involucrarnos en asuntos públicos sin importar si queremos dedicarnos o no al servicio público. Los problemas de la comunidad se revuelven en comunidad, no le dejemos toda la responsabilidad al gobierno, nosotros también tenemos que participar y sumar de una manera responsable y propositiva. Quejándonos en redes sociales no vamos a llegar a ningún lado, es hora que nos sumemos independientemente de nuestra ideología, condición socioeconómica, religión, etc. Para construir una agenda en común y contribuir a la construcción de un ambiente idóneo para que los jóvenes podamos participar en 2018.