2018: la lucha por ganar en percepción la presidencia de México

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Entre encuestas serias y cuchareadas, adhesiones de políticos que pertenecían a otros partidos y discursos triunfalistas, nuestros candidatos quieren ganar nuestra percepción de que ellos van a ser Presidente.

Bien decía don Jesús Reyes Heroles, “en política la forma es fondo”. Esta punzante frase viene a colación por la situación que estamos viviendo en estas campañas electorales.

Tenemos a 3 candidatos partidistas luchando incansablemente por mostrarse como “el ganador indiscutible” de la contienda. 

En el lado de Morena, vemos a un Andrés Manuel queriendo posicionar la profecía autocumplida de que su triunfo es inevitable. Se muestra seguro, tranquilo, sonriente, desestima los ataques de sus oponentes y acepta gustosamente a políticos del PAN, PRI, PVEM y de otros partidos que busquen según él, un cambio verdadero.

En el Frente por México, Ricardo Anaya comenzó en los últimos días una embatida para posicionar que la elección ya es de 2, que José Antonio Meade se ha desfondado y que él es el único con la capacidad de derrotar a López Obrador. El candidato del PAN/PRD/MC va más allá e incluso señala que la tendencia en las encuestas lo favorecen y que se va acercando al puntero.

Por último, se encuentra José Antonio Meade y una campaña cuyo barco tiene cada vez más grietas. Él y su equipo están tratando de defender la idea de que no solamente no está perdido, sino que pese a las inmensas ventajas de sus oponentes, quienes han estado 18 y 3 años en campaña, Pepe Meade ha ido creciendo y mientras más gente lo conoce, mayores adeptos gana.

¿Cuál es la realidad? Depende de la encuesta que se mire. Estamos rodeados de fake news que salen desde los cuartos de guerra de cada campaña. Es difícil entre tantas medias verdades encontrar la situación real de la campaña. Lo que sí es un hecho demostrable en cada encuesta, es que existe un puntero, con poca o mucha ventaja, y que quienes están en segundo y tercer lugar, siguen luchando por llegar a marzo a la final de la contienda.

Futuro presidente, estos son los retos de México 2018-2024

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Estamos a menos de una semana de que termine el Primer Tiempo en las campañas para presidente de la república. Hasta el momento y como lo comenté en mi columna anterior, vemos a un claro puntero (AMLO) y a dos competidores buscando enardecidamente llegar al 30 de marzo (día en que inician las campañas) en segundo lugar. 

Hemos visto muchas acusaciones, muchas fotos pal face, mucha forma pero poca, muy poca sustancia en cuanto a propuestas se refiere. Salvo ejercicios concretos, como el Proyecto de Nación de Morena o las iniciativas de José Antonio Meade, las propuestas sobre los temas más urgentes en México han brillado por su ausencia. 

Será porque los (pre)candidatos quieren esperar a que comiencen formalmente las campañas, o será porque simplemente no existe una idea clara de cómo resolver los problemas de México. Será el sereno pero a los mexicanos nos urge que quienes aspiran a gobernarnos por los siguientes años, tengan una idea clara de cuáles son y de cómo van a intentar resolver los pendientes de la nación.

En mi opinión, el futuro presidente deberá enfocarse en tres temas concretos: la estrategia económica ante la incertidumbre del TLCAN; la estrategia integral para disminuir la violencia; y la reconstrucción social de un país cada vez más dividido.  

Sobre el TLCAN: la pregunta no es si seguirá habiendo o no un Tratado de Libre Comercio, la pregunta que debemos hacernos es ¿cuándo va a morir el TLCAN? El tono de la conversación que los equipos de México y Estados Unidos han manejado, nos dan un indicativo de que nos podemos ir olvidando del TLC, ¿pero qué tanto nos va a afectar? Y, ¿cuáles van a ser las alternativas de un país que depende sustancialmente de su comercio con su vecino del norte?

Hasta el momento no hemos visto propuestas que concreticen en los cómo México va a enfrentar una inevitable salida de los Estados Unidos del TLC.

Sobre la inseguridad: estamos en un baño de sangre. Por más que la cobertura mediática no sea la misma que en el sexenio de Calderón, la situación actual es peor. Estamos rompiendo los índices de violencia y no se ve un panorama alentador para este 2018.

La “estrategia” que inició con Felipe Calderón y que continuó con Enrique Peña Nieto solamente ha tenido como resultado el apilamiento de cadáveres en los SEMEFO de todo el país.

Es claro que el fuego con fuego no está resultando, y quien se empeñe en llevarnos por ese mismo camino, nos va a sentenciar a vivir 6 años más de sangre, muerte y lágrimas.

Sobre la reconstrucción del país: uno de los principales retos para el siguiente gobierno va a ser buscar la conciliación nacional. Y no, no estoy hablando de guerras contra el narco o pactos por México, estoy hablando de un verdadero proceso de cicatrización ante un país que va a terminar polarizado por las elecciones.

Este último reto no está nada fácil, gane quien gane, tendrá una cantidad considerable de detractores, tanto de la clase política como de la sociedad en general. Y es importante que se preste atención porque lo último que México necesita es un presidente o un gobierno con falta de legitimidad.

Así es que, futuro presidente, de todo corazón, le deseo éxito ante este y los otros retos que tiene nuestro país. Seas quien seas, no desaproveches la oportunidad de pasar a la historia como el gobernante que cambió el desánimo por la esperanza, el rumbo precipitado por el crecimiento sostenido, la sangre y las balas por las sonrisas y la paz.

“Precampañas”, la consolidación del puntero y la lucha por el segundo lugar

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A poco más de un mes de iniciadas las precampañas, las podemos resumir de la siguiente manera: López Obrador se consolida como puntero y Ricardo Anaya y José Antonio Meade se despedazan por arrancar en segundo lugar.

Es claro que existe un puntero, AMLO. Todas las encuestas lo señalan, incluso aquellas de dudosa procedencia. Tenemos a un López Obrador y a un partido Morena que no modifican su tendencia a la alza, y se acompaña de decisiones que mucho se diferencian con las de hace 6 y 12 años.

Por un lado, la alianza con un partido como el PES, que en otras circunstancias parecería imposible, le aseguran al menos un millón y medio de votos y lo más importante, la posibilidad de tener 2 representante más por casilla, por aquello de los “fraudes”. Por el otro, su acercamiento al centro-derecha se refleja con un Proyecto de Nación que representa un guiño para sectores que en otra ocasión no habrían sido considerados.

Vemos a un López Obrador en lo suyo, dictando agenda y haciendo que sus contrincantes giren en torno a lo que el tabasqueño le interesa que se discuta, a la vez que responde de manera cómica a los ataques que le lanzan desde los otros frentes.

Yendo a quienes están en segundo y tercer lugar, tenemos una pelea frontal entre Ricardo Anaya y José Antonio Meade. El objetivo que se han es asegurar que para el día en el que comience la campaña electoral, el segundo lugar le pertenezca a uno de ellos. Porque PRI y el Frente saben que empezar desde el tercer lugar significaría casi en automático la descalificación de la contienda.

En el caso del PRI, el problema con su precandidato es la falta de identidad. Por un lado se quiere vender como el candidato ciudadano que va a transformar a México y por el otro se placea con priistas que representan lo más rancio de la política mexicana.

Considero a Meade como el mejor funcionario que su partido pudo haber postulado (ojo, esto a comparación de sus compañeros de partido), pero sin duda no es ni por mucho el mejor candidato. Es una figura gris, alejada de los priistas, que tiene el carisma o la falta del mismo, de personajes como Hillary Clinton o Josefina Vázquez Mota.

Pasando al otro lado de la acera, la primera pregunta que haría con la coalición PAN/PRD es, ¿qué partido está más dividido? Por un lado, el PRD que se enfrenta a la desbandada de cuadros, militantes y simpatizantes que prefieren a López Obrador, y por el otro está el PAN que sufrió la salida del calderonismo.

Ambos partidos están heridos, es indudable, pero “haiga sido como haiga sido”, Ricardo Anaya y compañía han podido sortear los obstáculos que los diferentes actores políticos le han puesto a su coalición. A pesar de que muchos la dieran por muerta, Por México al Frente tiene elementos para captar a una base del electorado.

En el caso de los independientes, no existe un antecedente en elecciones presidenciales que nos pueda dilucidar el destino de esta figura en la elección de 2018, pero no cabe duda que tanto Margarita y El Bronco, sabrán sacar raja de su porcentaje de intención de voto, por más chico o grande que sea. Con ellos la pregunta es, ¿a quién benefician y a quién perjudican más?

Al final del día, la batalla de tres se convertirá en una de dos, ya sea que el tono de la campaña sea el “saquemos al viejo régimen que representa el PRI”, o el “evitemos que el populismo de AMLO se apodere de México”.