En México no se es pobre porque quiere

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– México es el país de la OCDE que más horas trabaja y que menor nivel salarial tiene

– Si naces pobre, tienes un 98.3% de probabilidad de morir pobre, según el Colmex

Escribo esta columna a raíz de una discusión que tuve con un tuitero que criticaba a los llamados “ninis” y las becas del gobierno federal, por considerarlos personas sin mérito alguno y susceptibles a ser nueva clientela electoral. 

El tuitero en cuestión argumentaba que las becas se debían otorgar a aquellos estudiantes con los promedios más altos, y que los “ninis webones” se pusieran a trabajar. Ya encarrilado, me puso de ejemplo su historia de vida, como una persona que desde los 8 años trabajó y no esperó que el gobierno le arreglara las cosas. 

Primero que todo, felicito a todas aquellas personas que con base en esfuerzo han salido adelante. A la gente que tiene una cultura del trabajo y que han forjado sus propias empresas y llegado a puestos altos. 

Ahora bien, tengo que decirles que no es una regla, y menos en México, el que el esfuerzo te saque adelante. 

México es el país que más trabaja entre los países de la OCDE. El promedio de horas trabajadas por cada empleado es de 2 mil 255 horas al año, lo que lo ubica por encima de países como Costa Rica y Corea del Sur.

El esfuerzo ahí está. Día con día, millones de mexicanas y mexicanos se levantan a realizar jornadas largas de trabajo, con el único objetivo de salir adelante. ¿Pero este esfuerzo se ve recompensado? No necesariamente. 

La misma OCDE en su informe “Perspectivas del empleo 2018”, señaló que en materia de empleo y salarios nuestro país reporta los más bajos pues el promedio salarial es de 4.6 dólares diarios, mientras que el promedio entre todos los países que la conforman es de 16.8 dólares. 

Entonces hay esfuerzo pero no alcanza económicamente. ¿Qué más puede impedir que una persona consiga desarrollarse? La pobreza. 

El informe “Desigualdades en México 2018”, editado por el Colegio de México, señala que si eres pobre, tienes un 98% de probabilidad de morir sin salir de ese estatus. Así es, 98 de cada 100 personas en situación de pobreza, habrán nacido, vivido y fallecido en esa misma condición. 

Nuestro país tiene una muy baja movilidad social, y esto va más allá del esfuerzo que las personas le puedan inyectar a su día a día. No se trata de un “es pobre porque quiere” o “los ninis no estudian ni trabajan porque son guebones”. Las problemáticas de nuestro México son muchas y lamentablemente afectan a los más desprotegidos. 

Coincido completamente en que es necesario vigilar los programas de gobierno, sobre todo aquellos que implican asistencia social y económica, para evitar que sean mal utilizados con fines electorales, pero esta no puede ser una razón para eliminar el impulso que un gobierno le puede dar a sus habitantes con las condiciones de vida más precarias.

Invito a todos los que piensen como el tuitero de esta columna, a que seamos reflexivos, empáticos, abiertos a cualquier opción que positivamente ayude a disminuir la brecha de desigualdad que impera en nuestro querido México. 

La espiral de la violencia en México

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– El país lleva años en una crisis de violencia e inseguridad y no existen indicios de que las cosas mejoren

– En el primer trimestre del año se registraron 8,493 homicidios dolosos en todo México, un aumento del 9.60% respecto al mismo periodo de 2018

La violencia no para. En un hecho despiadado, 13 personas fueron asesinadas durante un festejo en Minatitlán. Entre las víctimas se encontraba una estudiante de nutrición, un entrenador de béisbol y su pequeño hijo de un año. 

Sin duda es un evento trágico y que conmocionó al país, dada la saña con la que los sicarios perpetraron el acto. Pero lamentablemente no es un hecho novedoso en nuestro país. 

Desde que el gobierno de Felipe Calderón inició una fallida guerra contra las drogas a finales de 2006, han sido asesinadas 250,000 personas en diferentes actos de barbarie. Además, más de 40,000 personas están desaparecidas.

2018 se convirtió en el año más sangriento desde que se tiene registro con 33,518 asesinatos, pero 2019 está encaminado a superar estas cifras de criminalidad. Tan solo en tres meses se han contabilizado 8,943 homicidios dolosos. Guanajuato es el estado más sangriento, ya que contabiliza 947 asesinatos. Seguido está el Estado de México con 769, y Jalisco con 720. 

El presidente López Obrador se acaba de comprometer a disminuir los niveles de violencia en 6 meses. Su fórmula se basará en 3 acciones concretas: 

  1. Eliminar la base social juvenil de la delincuencia organizada. 
  2. Los programas de apoyo y bienestar. 
  3. La formación de la Guardia Nacional.

En primer lugar, la Guardia Nacional, si se quiere implementar de manera correcta, requerirá un periodo considerable de tiempo entre los ajustes de organización y la operación en su totalidad. 

Por otro lado, la eliminación de la base social juvenil y los resultados de los programas de apoyo y bienestar no son factores cortoplacistas. Ambos requieren tiempo y poner un plazo de 6 meses solamente generará errores logísticos y de operación de quienes toman las decisiones (los secretarios de seguridad y defensa) y quienes las operan (los nuevos miembros de la guardia nacional). 

Llevamos casi 13 años de violencia ininterrumpida, por una guerra que no tenía sustento y que no se debió comenzar. Tal vez por ahora se compre el discurso del nuevo gobierno de que las administraciones pasadas dejaron un cochinero, pero pronto, más temprano que tarde, la población mexicana empezará a contar los muertos de AMLO y exigir resultados en una problemática que va más allá de buenas intenciones o de acciones aisladas de gobierno. 

El T-MEC sigue siendo un dolor de cabeza para México

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– Desde Estados Unidos aumentan las presiones para que México cumpla con las condiciones plasmadas en el tratado comercial

– Se espera que esta semana se discutan y aprueben las leyes secundarias de la reforma laboral 

Si alguien creía que con la firma del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, se daría por cerrado el capítulo tan escabroso del T-MEC, estaba equivocado. 

En los últimos días han recrudecido las declaraciones desde el vecino país del norte, para amenazar a México que EEUU no votará el T-MEC hasta que nuestro país cambie sus leyes laborales. 

Nancy Pelosi, la Presidenta de la Cámara de Representantes y una de las políticas más influyentes en Estados Unidos, ha señalado que tienen que ver que México apruebe la legislación, pero también que tenga los factores establecidos que garantizarán su implementación y demostrarán algunos compromisos con sinceridad, porque es un gran problema cómo se trata a los trabajadores en el país. 

Es interesante como desde la unión americana nos instan a mejorar las condiciones sindicales, cuando son uno de los países que menos las cumple. 

Dejando de lado el sentimentalismo patriótico, lo que Estados Unidos exige no es algo negativo para el trabajador mexicano. Democracia sindical es un precepto que debe imperar y que lamentablemente se da muy poco en los sindicatos de los trabajadores en el país. 

Sin embargo, tampoco podemos dejar de lado que lo que realmente se está imponiendo desde norteamérica, es una agenda electoral. Ni los demócratas quieren un triunfo de Trump, ni el mandatario americano quiere un triunfo de los demócratas.

Así es que, incluso con la aprobación de las reformas secundarias, estamos con un riesgo mayúsculo de no tener una ratificación por parte del Congreso Estadounidense, sobre todo si los tiempos apremian y llega la época electoral en el vecino país.

Hay que estar atentos, porque puede venir lo peor. 

Los abucheos al presidente

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El primer acto público de descontento a la administración de López Obrador se dio en una arena sagrada para el presidente: su afición al béisbol

Andrés Manuel López Obrador se preparó el sábado para inaugurar un estadio emblema para el béisbol de nuestro país, la nueva casa de los Diablos Rojos del México. Un estadio moderno cuyo costo ascendió a más de 3 mil millones de pesos. 

La inauguración de este recinto, impulsado por Alfredo Harp Helú, prominente empresario y principal promotor de la pelota caliente en México, representaba más que un acto protocolario para el mandatario mexicano. 

AMLO, quien no solamente hace pública su afición al rey de los deportes, ha lanzado un plan para el béisbol en México, que incluye un presupuesto histórico y una apuesta por recobrar atención en uno de los deportes insignia en el país. 

Por eso caló hondo tanto en el ánimo del presidente como en el de su gabinete, el que resonaran las rechiflas desde que hiciera su aparición en el césped del nuevo estadio. 

Algo no cuadra entre las rechiflas del sábado y lo que marcan las encuestas relativas a la aprobación presidencial. Mientras diarios como El Financiero o Grupo Reforma ubican al presidente con una aprobación superior al 80%, en el nuevo estadio Alfredo Harp Helú, las rechiflas parecían incrementar el margen de desaprobación. 

Independientemente de que un acto de desaprobación público no enmarque la administración de un presidente, lo que sí es un hecho es que tanto López Obrador como su gabinete, deben hacer más que descalificar a los autores de las rechiflas, llamándolos “porra fifí” o “miembros de la mafia del poder”. Lo del sábado debe ser un llamado a la acción para la nueva administración federal.

Reducir una protesta de ese estilo a meros actos de una minoría, es negar las voces que no están de acuerdo con el gobierno de López Obrador. Así es como comienzan los problemas. 

La tragedia de Tlahuelilpan

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La muerte de 89 personas en Hidalgo es trágica no solo por la pérdida de vidas humanas, sino porque destapa la ruptura del tejido social que tenemos los mexicanos

Era viernes por la tarde y a mi celular llegaba la noticia de una explosión en un ducto de gasolina en el estado de Hidalgo. En ese momento la nota solamente mencionaba múltiples heridos, pero al correr el tiempo y la información, se supo que había decenas de muertos y la cifra continuó aumentando.

Tlahuelilpan es un nombre de origen náhuatl que significa “lugar donde se riegan las tierras”. Este territorio localizado en el Valle del Mezquital del estado de Hidalgo, fue uno donde se asentaron los aztecas durante su recorrido hacia Tenochtitlan.

Según datos del INEGI, el 53.1% de sus habitantes vive en pobreza moderada y 12% en pobreza extrema. Es decir, 2 de cada 3 pobladores se encuentran en pobreza. Incluso la zona de Tlahuelilpan se encuentra ligada al huachicoleo (el lugar de la explosión está a 14 kilómetros de la refinería de Tula). De hecho, hace apenas unos días una turba retuvo a un grupo de militares que se encontraba realizando tareas de combate al robo de hidrocarburos. 

Paradójicamente, el 19 de enero lo que se regó fue gasolina y la vida de 89 personas (al 21 de enero), además de 53 heridos de gravedad. El suceso por sí mismo es triste, pero igual de triste lo que se vio en redes sociales. No faltó tiempo para que la tragedia fuera tomada a broma por algunos usuarios, como si la vida de las personas fuera un juego. 

Lo que más llamó mi atención fue la manera tan fácil en que muchos juzgamos a quienes se encontraban ahí. Dichos de se lo merecen “por robar el combustible” hasta el “no debían estar ahí sabiendo del peligro que implicaba la fuga de gasolina”. 

Debo confesar que mi primera reacción fue parecida al segundo comentario, mi sentimiento fue de malestar hacia las personas, porque en mi pensamiento era ilógico que se encontraran robando gasolina de un ducto con el peligro que representaba. Pero las causas del porqué lo hicieron van más allá del gandallismo o el aprovechamiento, incluso más profundas que la necesidad. 

Testimonios de testigos relatan que había corrido el rumor de que existía una fuga de gasolina, lo que llevó a un grupo nutrido de pobladores a presentarse y sacar provecho de la gasolina que salía a borbotones. Risas, gente rociada en gasolina, vómitos por el olor, hasta familias con niños eran parte de la escena. El ejército y la policía estatal rebasados se encontraban como espectadores. 

Hasta la fecha no se tiene un conocimiento claro de qué provocó el fuego que acabó con la vida de 89 personas. Lo de Tlahuelilpan es un suceso lamentable, pero igual de lamentable ha sido la reacción que desencadenó. Burlas fuera de lugar, juicios de valor huecos. Muchos de nosotros sentenciamos sin el mínimo de información el acto sucedido. Menospreciamos sus muertes porque se encontraban robando o simplemente porque no debían estar ahí. 

Mi más sentido pésame a las familias de las personas que perdieron la vida. Toda la fuerza para los más de 50 heridos y sus familiares. Confíemos en que las autoridades hagan su trabajo, en que las causas del accidente se clarifiquen, y que en caso de haber responsables, se les juzgue y castigue. 

Destapando las desigualdades

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Más allá de si se deben o no disminuir los salarios de los altos funcionarios públicos, la discusión ha exhibido el nivel de desigualdad que vivimos en México

Una de las acciones del gobierno de la Cuarta Transformación que se ha topado con una mayor resistencia, es la de disminuir el salario de los altos funcionarios, entre los que encuentran miembros del poder judicial. 

El caso es interesante, porque ha servido para exhibir el nivel de desigualdad que se vive en el país. 

No es mi intención tomar postura sobre si se deben o no disminuir los sueldos de magistrados, jueces, gobernadores, funcionarios federales y demás, pero vale la pena hablar de los argumentos que se esgrimen por parte de la oposición política y de los afectados en esta medida. 

Primero se habla de una amenaza a los contrapesos que deben existir en todo país que se jacte de ser democrático, ya que al bajar el sueldo de un juez o magistrado a menos de lo que gana el presidente (aproximadamente 108 mil pesos mensuales), existirá un mayor riesgo de que dicho funcionario caiga ante las mieles de la corrupción. 

Pero los más llamativos son los argumentos en redes sobre la decadencia que significa para un funcionario ganar solamente 100 mil pesos mensuales. 

Una de las discusiones en Twitter, la red social política por preferencia, se centraba en que vivir con cincuenta mil pesos al mes era poco más que difícil. La tuitera en cuestión subió unas fotos en las que se mostraba un presupuesto para apuntar que era muy complicado vivir bien al mes con esa cantidad. 

Más allá de que en las fotos se prueba que los 50 mil pesos eran suficientes para vivir y vivir bien (con una renta de 25 mil pesos, con la familia completa con gastos médicos mayores, con comidas y salidas que superan los 20 mil pesos), una de las celdas mostraba algo triste pero cierto y que refleja la desigualdad en la que vivimos: dicha persona gasta 200 pesos en el servicio de limpieza al mes. 

200 pesos en pagarle a alguien para que limpie tu casa de 25 mil pesos. Incluso si fuera una sola vez, esa cantidad es la que acepta una trabajadora o trabajador doméstico en muchas partes del país.

Y es que en México solamente 4 de cada 100 habitantes gana más de 13 mil pesos mensuales. Sí, lo leyó bien, solo el 4% de los mexicanos tiene un sueldo mayor a los 5 salarios mínimos. Ni siquiera estamos hablando de los 50 mil que muchos en twitter argumentaban como insuficientes para vivir bien. 

No busco que se malinterprete la intención de esta columna. A diferencia de nuestra Secretaria de la Función Pública que en una triste intervención se decantó por sugerir a la IP que baje los sueldos de quienes más ganan, yo soy de la idea de que no se trata de disminuir unos salarios para emparejar los otros, sino de generar las condiciones que permitan a todos los mexicanos ganar adecuada y decentemente. 

Lo que sí es un hecho, es que al menos en la función pública, en México hemos acostumbrado a nuestros representantes a vivir sin complicaciones y en muchas ocasiones con excesos. Y a pesar de esto, somos uno de los países más corruptos en el planeta. 

Lo que también es un hecho es que hay una gran separación entre los mexicanos de primera y los mexicanos de segunda. Mexicanos de primera que sostienen que es inviable vivir con menos de 50 mil pesos al mes, y mexicanos de segunda que aceptan un pago irrisorio con tal de llevar un pan a la mesa de su casa. 

Las preguntas quedan en el aire, ¿es justo que ningún funcionario gane más de 108 mil pesos en el México en el que vivimos? ¿o deberíamos enfocarnos en subir los salarios de los de abajo sin tocar los de arriba? 

Andrés, no tienes derecho a fallarnos

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AMLO se enfrenta a una expectativa peligrosa en la que se le evaluará por lo que deje de hacer más que por lo que haga

El 1 de diciembre fue un día histórico. Por primera vez la izquierda ideológica asume el poder en la figura de Andrés Manuel López Obrador. Hubo muchos simbolismos que le dieron color al primer día de gobierno de AMLO, como la apertura de los pinos al público general, o la colocación de la banda presidencial. Pero sobresalió un peculiar momento: cuando un ciclista se le emparejó al jetta blanco del Presidente Constitucional. 

La toma de ciclista platicando con López Obrador sobresalió entre otras cosas porque mostró una genuina cercanía entre el poder político y la ciudadanía de a pié, pero cobró más relevancia cuando en el discurso de apertura en el congreso, AMLO hizo público un extracto de su conversación. 

El ciclista cual representante del pueblo mexicano le dijo al mandatario que no tenía derecho a fallarnos. Una brutal frase que refleja el hartazgo al que hemos llegado las y los mexicanos. Y es que la victoria de López Obrador tiene muchas aristas pero una de ellas y muy importante es el cansancio a los constantes fracasos de los gobiernos en turno. 

Enrique Peña Nieto deja al país con un magro crecimiento económico, con una violencia sin precedentes y con una estela de corrupción como nunca antes se había visto. 

La vara es muy alta y AMLO lo sabe, él mismo lo dice y cree que a pesar de eso, cumplirá con las expectativas. Por el bien de México esperemos que sí, pero es tanta la esperanza y son tantos los obstáculos y rezagos, que ni con el mejor de los optimismos se espera que se cumplan todas las promesas, y los mexicanos parecen no perdonar un fracaso más en su gobierno. 

El ciclista tiene razón, Andrés no tiene derecho a fallarnos. Hay un dicho que dice que prometer no empobrece, pero en los políticos las promesas salen disparadas como si de dulces se trataran. Si López Obrador en verdad es un político diferente a los demás, sabrá que no puede dejar un vacío, que la prosperidad se tiene que reflejar en todos los rubros de nuestra vida. Con esa vara lo mediremos y con esa misma sabremos si seguir confiando en su proyecto o no. 

Aeropuerto, ¿en Texcoco o Santa Lucía?

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Antes que todo, quiero expresar por cuál opción espero votar, y es Texcoco. Dada la información que he visto sobre ambas opciones, me parece lo más viable continuar con la obra, supervisando que todo se haga de manera transparente. 

¿Quién no ha escuchado o visto alguna nota, columna, o incluso plática de café en la que se aborde el tema de la consulta sobre el aeropuerto de la Ciudad de México? Creo que todos hemos estado poco o muy informados al respecto. Y es que cómo no, si a diario hay declaraciones, editoriales, estudios, que hablan de los pros y los contras de una u otra opción. 

La conversación por grandes momentos se ha dirigido a la viabilidad de la consulta misma, criticando su metodología, opaca, restrictiva (no se aplicará en todo el país sino en algunas ciudades), e incluso lo riesgoso que es delegarle una decisión de este tipo al ciudadano común y corriente. 

La consulta sobre el Aeropuerto es ya un éxito precisamente por la discusión que se ha hecho en su entorno. No ha habido otro tema en los tiempos recientes, en el que los mexicanos discutamos y debatamos sobre cuál debe ser la opción adecuada. La diferencia es que aquí, casi todos tendremos la oportunidad de plasmar nuestra decisión en una papeleta. 

Desconozco cuál será el resultado de la consulta, y también critico la metodología tan opaca con la que se decidió hacerla, pero me parece necesario, si queremos avanzar como democracia, que se abran este tipo de espacios, para que tú, tu vecino(a), tu amigo(a) de la primaria, un jefe de empresa o hasta el empleado con el nivel más bajo de la misma, tenga la oportunidad de decidir.  

La desigualdad nuestra de cada día

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Vivimos en la decimoquinta economía del mundo y tenemos al hombre más rico de América Latina, pero la mitad de nosotros vive en la pobreza.

Les voy a platicar la historia de María Basilio y Matilde Arriba. Ambas nacieron el 4 de abril de 1970. María nació en una comunidad rural mixe de Oaxaca, donde no había escuela. Su padre pensaba que no era necesario que estudiara, sino que realizara las actividades propias de su sexo: las de casa y cuidado. María es analfabeta, se casó con un trabajador de la construcción y tiene cuatro hijos que no terminaron la preparatoria. Se mudó a la Ciudad de México en 1985, es una empleada ejemplar y dedicada. Tiene 20 años realizando 10 horas de trabajo doméstico con un sueldo de 300 pesos diarios, no tiene seguro médico y no tendrá derecho a recibir una pensión.  

Matilde nació en Ensenada, Baja California. Sus padres, un médico y una enfermera siempre enfatizaron la importancia del estudio y la motivaron a aprender inglés. Matilde estudió derecho en la universidad estatal, se casó con un abogado y tiene dos hijas que se educaron en escuelas bilingües. Trabaja en el Poder Judicial de la Federación desde hace más de 20 años y percibe un salario de 1500 pesos diarios con todas las prestaciones de ley, además de un seguro de gastos médicos mayores. 

María y Matilde son mexicanas y tienen los mismos derechos de acuerdo con la Constitución: a la educación, al trabajo digno, a la protección social en salud, entre otros. Sin embargo, el azar favoreció a Matilde desde su nacimiento y las brechas entre ellas se han ensanchado a lo largo de sus vidas. Esta comparación revela la profunda desigualdad de oportunidades que presenciamos en México todos los días. (Informe Desigualdades 2018 de El Colmex). 

El Informe Desigualdades 2018 de el Colegio de México desnuda una realidad que todos conocemos: somos un país de desigualdades. El hecho es que quien nace pobre está destinado a morir pobre y a que tus hijos y sus hijos corran con la misma suerte. Por el otro lado, si naciste rico, tú y tus descendientes vivirán y morirán en la riqueza. 

67% de los funcionarios y directivos como Matilde tiene prestaciones laborales amplias en salud, vivienda, maternidad y ahorro para el retiro; en contraste, sólo 40% de los trabajadores en servicios personales, que incluye al trabajo del hogar, cuenta con prestaciones.

El Global Wealth Report 2014 de Credit Suisse (2014), por ejemplo, señala que el 10% más rico de México concentra el 64.4% del total de la riqueza del país. Durante los últimos 30 años ha habido un crecimiento paulatino de la participación del capital en el ingreso nacional, al tiempo que ha habido una consecuente disminución de la participación del factor trabajo (Oxfam). 

Un dato para exhibir la desigualdad que impera en el país: mientras que nuestro país es la décimo quinta economía del mundo y tiene al hombre más rico de América Latina, la mitad de la población vive en pobreza por ingresos (Revista Nexos, 2018).

Somos desiguales, lo hemos sido desde hace décadas y no se ve un camino en el que en los próximos 15 o 20 años las cosas cambien. El nuevo gobierno dice que por el bien de todos, primero los pobres. Veremos si esa frase se vuelve realidad y se hace algo no solamente para combatir la pobreza, sino para disminuir la brecha desigual que nos separa como mexicanos. Esa brecha que aquí en Monterrey se puede apreciar al cruzar la avenida Lázaro Cárdenas.

No es lo mismo ser oposición a ejercer el poder como gobierno

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Morena está sintiendo la presión de ejercer el poder con la realidad de no cumplir al 100% sus promesas.

A casi 3 meses del 1 de julio, ya con el cambio en el Congreso de la Unión, lo que estamos viendo es un adelanto en el cambio de poderes. Enrique Peña Nieto ha desaparecido desde que dio su último informe de gobierno, si no es que había desaparecido ya, opacado por la figura de López Obrador. 

Hoy prácticamente todos en México ven a Morena y a AMLO como el gobierno en funciones. Esto se potencia más con el cambio en el Congreso de la Unión, donde Morena y sus aliados tienen un control casi absoluto. 

Pero no es lo mismo prometer que ejercer el poder y cumplir los compromisos. El nuevo gobierno y su congreso se han enfrentado a distintas realidades, haciéndoles ver que no será fácil conseguir su anhelada cuarta transformación. 

Entre decisiones controversiales, como el apoyo a Manuel Velasco para que obtuviera su licencia y volviera como gobernador, o el que la disminución al salario de los diputados se discutirá hasta el próximo año, hay ciertos sin sabores que le pueden costar en un futuro al Movimiento de Regeneración Nacional. 

A todo esto hay que sumarle la inexperiencia del nuevo equipo de gobierno, falta coordinación en las decisiones del movimiento. Mientras Esteban Moctezuma organiza foros y asegura que muchas de las cosas en la Reforma Educativa se tienen que mantener, los diputados de la coalición Juntos Haremos Historia sacan un exhorto para que el gobierno federal suspenda la evaluación docente. 

Hasta el momento no hay puntos rojos y el bono democrático de López Obrador sigue creciendo, pero lo que es un hecho es que la figura de un solo hombre, no bastará para asegurar el buen resultado de las cosas. La inexperiencia, la novatez o lo que sea que esté pasando al interior del nuevo gobierno, deberán matizarse pronto, porque el país no espera y los problemas se deberán atender a la brevedad.